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abril 30, 2025

Cerebelo – Control del Equilibrio y Descubrimiento de Nuevas Funciones



Aunque nuestro cerebelo (en beige) representa sólo el 10% del volumen de nuestro cerebro,
 concentra la mayoría de sus neuronas


El cerebelo – que en latín significa “pequeño cerebro” – está situado en la parte posterior del cráneo. Es mucho más importante de lo que creíamos: no sólo gestiona nuestros movimientos, sino que también los asocia a nuestras emociones y regula nuestras interacciones sociales. Contiene tres cuartas partes de todas las neuronas – 50.000 millones – del cerebro. Están organizadas de forma casi cristalina, con una regularidad y un orden que contrastan con la maraña de neuronas del cerebro “normal”.

El equilibrio

La relación entre el cerebelo y el movimiento se conoce desde el siglo XIX. Los pacientes que sufrían traumatismos en esta región del cerebro tenían dificultades evidentes con el equilibrio y el movimiento, lo que no dejaba lugar a dudas sobre su papel esencial en la coordinación del movimiento.

Es fácil dar por sentado el sistema del equilibrio. Dependiendo de su nivel de habilidad, es probable que no piense en ponerse de pie, caminar o sentarse erguido. Pero, aunque estos procesos parezcan sencillos, la realidad es que el cerebro trabaja constantemente para que el sistema del equilibrio funcione correctamente. Su cerebro es responsable de ayudarle a andar, correr e incluso mantenerse en pie sobre un pie. Pero, ¿qué parte del cerebro controla el equilibrio?

Imagine su cerebro como una fábrica. Hay innumerables engranajes diminutos, cintas transportadoras y obreros burlones, cada uno al servicio de un único propósito: moverse por el mundo. Y aunque su sistema de equilibrio implica a varias partes de su cerebro, la principal parte del cerebro que controla el equilibrio es el cerebelo. Controla una serie de funciones, como el movimiento, el habla, el equilibrio y la postura. Pero el cerebelo no trabaja solo. Hay otras partes del cerebro que también contribuyen a las funciones de equilibrio, como el llamado sistema vestibular.

Durante unos dos siglos, la comunidad científica creyó que el cerebelo se dedicaba exclusivamente al control del movimiento. Sin embargo, en las últimas décadas se ha producido un cambio de opinión, ya que los investigadores han revelado detalles del papel de esta estructura en la cognición, el procesamiento emocional y el comportamiento social.

El sistema vestibular


Piense en el sistema vestibular como en un servicio de mensajería. Situado en el oído interno, el sistema vestibular proporciona al cerebro información sobre aspectos como el movimiento, la posición de la cabeza y los movimientos bruscos. Esto le ayuda a mantener el equilibrio asegurándose de que su cerebro procesa la posición de su cuerpo cada vez que cambia. En general, el sistema vestibular le ayuda a mantener el sentido del equilibrio, evitando caídas y mareos.

El sistema vestibular proporciona el sentido del equilibrio y la información sobre la posición del cuerpo que permite realizar movimientos compensatorios rápidos en respuesta a fuerzas tanto auto-inducidas como generadas externamente.

La porción periférica del sistema vestibular es una parte del oído interno que actúa como un acelerómetro en miniatura y un dispositivo de guía inercial, transmitiendo continuamente información sobre los movimientos y la posición de la cabeza y el cuerpo a centros integradores situados en el tronco encefálico, el cerebelo y las cortezas sensoriales somáticas.

Aunque normalmente no somos conscientes de su función, el sistema vestibular es un componente clave tanto de los reflejos posturales como de los movimientos oculares. Si el sistema está dañado, el equilibrio, el control de los movimientos oculares cuando la cabeza está en movimiento y el sentido de la orientación en el espacio se ven afectados negativamente.


Estas manifestaciones del daño vestibular son especialmente importantes en la evaluación de las lesiones del tronco encefálico. Los circuitos del sistema vestibular se extienden por gran parte del tronco encefálico, y pueden realizarse pruebas clínicas sencillas de la función vestibular para determinar la afectación del tronco encefálico, incluso en pacientes comatosos.


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El cerebelo es nuestro “pequeño cerebro” – Conexión con los centros de recompensa del cerebro



Investigadores de la Facultad de Medicina Albert Einstein, Universidad de New York, demuestran en un estudio, publicado en la revista Science de enero 2019, que un circuito recién identificado conectando el cerebelo con los centros de recompensa del cerebro en ratones podría ayudar a los científicos a entender el autismo y la adicción.

Se han realizado trabajos de neuroimagen en humanos que demuestran que el cerebelo interviene en el procesamiento cognitivo y el control emocional, y las investigaciones en animales han revelado, entre otras cosas, que la estructura es importante para el desarrollo normal de las capacidades sociales y cognitivas. Los investigadores también han relacionado la alteración de la función del cerebelo con la adicción, el autismo y la esquizofrenia.

Aunque muchos de estos hallazgos sugerían que el cerebelo desempeñaba un papel importante tanto en el comportamiento relacionado con la recompensa como en el comportamiento social, faltaba un mecanismo neural claro que explicara este vínculo.

La nueva investigación demuestra que una vía que conecta directamente el cerebelo con el área tegmental ventral (ATV) – uno de los centros del placer más importantes del cerebro – puede controlar estos dos procesos. Este trabajo ayuda a establecer el circuito que conecta el cerebelo con el procesamiento social y de recompensa.

Los investigadores habían centrado su trabajo en el papel del cerebelo en la coordinación motora hasta que descubrieron la literatura sobre las funciones no motoras de la estructura mientras revisaban subvenciones. Intrigados por los vínculos del cerebelo con trastornos como el autismo y la adicción, se propusieron investigar si podría comunicarse directamente con el ATV, una zona del cerebro previamente relacionada con estos trastornos.

Investigaciones anteriores en el laboratorio habían insinuado que podría haber conexiones inesperadas entre el cerebelo y otras partes del cerebro. Concretamente, al examinar los circuitos cerebrales subyacentes a la distonía – un trastorno del movimiento que provoca contracciones musculares incontrolables – en ratones. El equipo descubrió que el cerebelo se comunicaba directamente con los ganglios basales – implicados en funciones de movimiento, motivación y recompensa –, para controlar movimientos complejos.

Antes se pensaba que, para coordinar esas acciones, las dos áreas cerebrales se comunicaban a través del córtex, la región responsable de tareas de orden superior como la planificación y la toma de decisiones. Este descubrimiento los impulsó a empezar a estudiar la manipulación cerebelosa directa de otras estructuras cerebrales.

Para investigar el vínculo entre el cerebelo y el ATV, el equipo inyectó primero en las células cerebelosas de ratones virus del herpes, que actúan como centinelas móviles al saltar a través de las sinapsis – los diminutos huecos entre las células cerebrales – mientras llevan etiquetas fluorescentes. Este experimento reveló que varias neuronas del ATV se iluminaban con los marcadores fluorescentes, lo que indicaba que las células de esta región cerebral recibían, en efecto, conexiones directas del cerebelo. A continuación, mediante optogenética – un método que permite a los científicos activar o desactivar células específicas de una vía neuronal con destellos de luz –, los investigadores demostraron que la estimulación de las neuronas cerebelosas podía activar células del ATV.

A continuación, el equipo comprobó si este circuito podía influir tanto en los comportamientos relacionados con la recompensa como en los sociales. Descubrieron que la estimulación de esta vía con optogenética mientras los ratones exploraban un cuadrante de un recinto cuadrado les hacía desarrollar una marcada preferencia por el lugar. Al activar esta vía, los científicos también pudieron condicionar a los roedores – que son nocturnos – para que prefirieran explorar un compartimento luminoso, a pesar de su preferencia natural por los lugares oscuros.

Los investigadores afirman que estos hallazgos sugieren que esta vía podría estar implicada en el comportamiento adictivo. Señalan que este último experimento se ha utilizado mucho para estudiar la adicción a las drogas en animales, y que el grupo planea nuevos estudios. Un experimento futuro podría suministrar cocaína a roedores para ver si la inhibición de la vía entre el cerebelo y el ATV puede manipular los comportamientos adictivos.

Cuando los investigadores realizaron experimentos similares con ratones utilizando tres cámaras interconectadas, hicieron un descubrimiento interesante. Los ratones se encontraban con un animal conocido que se había colocado en un compartimento – la “cámara social” –. Al lado había un compartimento vacío – la “cámara objeto” –. Los ratones solían pasar más tiempo en el compartimento social. Pero tras desactivar la vía cerebelo-ATV mediante optogenética, esa preferencia desapareció, reflejando el comportamiento observado normalmente cuando los científicos realizan la misma prueba con modelos animales de autismo.

Curiosamente, el equipo descubrió que estimular este circuito no aumentaba las interacciones de los roedores con un animal desconocido. Según los autores, esta observación sugiere que la vía no aumenta necesariamente los comportamientos pro-sociales, sino que hace que los objetos inanimados, por ejemplo, sean tan gratificantes como interactuar con otros.

Este estudio es una de las demostraciones más claras e interesantes de que el cerebelo interviene en el control de funciones no motoras de alto nivel. Pero este trabajo se ha hecho en ratones; ahora hay que ver si ocurre en humanos.

Estos hallazgos confirman la existencia de una vía propuesta por primera vez por los científicos hace varias décadas. Proporcionan otro bloque de construcción realmente importante en nuestro intento en curso de comprender la contribución cerebelosa a la cognición y la emoción.

Según los investigadores, seguir estudiando el circuito cerebelo-ATV podría ayudar algún día a los científicos a tratar diversos trastornos. Este circuito podría manipularse – utilizando técnicas como la estimulación magnética transcraneal o la estimulación cerebral profunda – en individuos con adicción o autismo. Pero es necesario investigar más antes de que estas intervenciones se hagan realidad y, por ahora, el equipo planea probar algunos de estos métodos en ratones.

Creen que en los próximos años veremos que el cerebelo desempeña un papel cada vez más destacado en funciones no motoras, como el procesamiento cognitivo y emocional.


Descubrimiento de una nueva función del cerebelo – su papel en la memorización de experiencias emocionales



Neurocientíficos de la Universidad de Basilea (Suiza) en un estudio, publicado en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) en octubre 2022, han identificado una función emocional y cognitiva del cerebelo desconocida hasta ahora, ampliando considerablemente nuestros conocimientos sobre este órgano vital.

El cerebro humano, centro de nuestras emociones, pensamientos y acciones, sigue siendo un territorio inexplorado pese a los avances tecnológicos y científicos.

Tanto las experiencias emocionales positivas como las negativas quedan especialmente bien almacenadas en nuestra memoria. Este fenómeno es esencial para la supervivencia, ya que necesitamos recordar situaciones peligrosas, por ejemplo, para evitarlas en el futuro. Estudios anteriores han demostrado que una estructura cerebral llamada amígdala, importante para procesar las emociones, desempeña un papel central en este fenómeno. Las emociones activan la amígdala, que a su vez favorece el almacenamiento de información en distintas zonas del cerebro central.

El objetivo del presente estudio era determinar si el cerebelo y las conexiones cerebelo-cerebrales están involucradas en el fenómeno de la memoria episódica superior para la información visual que provoca emociones.

Una nueva dimensión

Tradicionalmente, el cerebelo se ha asociado con la coordinación motora, el equilibrio y funciones relacionadas con movimientos suaves y precisos. Resulta que esta región cerebral también desempeña un papel crucial en la consolidación de los recuerdos vinculados a experiencias emocionales intensas, un fenómeno denominado “memoria mejorada de la excitación emocional”.

Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron resonancias magnéticas funcionales
de 1.418 participantes expuestos a imágenes cargadas emocionalmente en las cuales mostraban contenido positivo, negativo y neutro, permitiendo a los investigadores evaluar la respuesta emocional y la retención de memoria de los sujetos.

Los resultados fueron reveladores. Las imágenes emocionales, tanto positivas como negativas, se recordaban con mayor claridad que las neutras, además, el cerebelo mostró una actividad significativa durante la consolidación de estos recuerdos, trabajando en conjunto con estructuras conocidas por su papel en la memoria y las emociones, como la amígdala y el hipotálamo.

El puente

El cerebelo (activado en rojo) está vinculado a distintas zonas del cerebro (activadas en verde) para reforzar el almacenamiento de la información emocional.

El hallazgo reveló que las conexiones del cerebelo no solo se limitan a las áreas motoras del cerebro, sino que también interactúa con regiones involucradas en funciones cerebrales superiores.

Además, los investigadores demostraron que el cerebelo estaba más estrechamente vinculado a distintas áreas del cerebro durante el aumento del almacenamiento de imágenes emocionales. Por ejemplo, recibe información del giro cingulado, que desempeña un papel importante en la percepción y evaluación de los sentimientos. El cerebelo también envía señales a la amígdala y al hipocampo, ambos implicados en el almacenamiento de la memoria. Por tanto, el cerebelo forma parte de una red cerebral cuyo objetivo es mejorar el almacenamiento de la información emocional.

Esta red neuronal permite influir directamente en nuestra capacidad para recordar sucesos con una gran carga emocional, una habilidad clave para sobrevivir que nos ayuda a evitar situaciones peligrosas en el futuro.

Los especialistas destacan que este descubrimiento podría ser fundamental para comprender mejor trastornos psiquiátricos como el estrés postraumático o el autismo, caracterizados por alteraciones en los circuitos emocionales del cerebro. Al identificar el papel del cerebelo en estas funciones, se abren nuevas posibilidades terapéuticas para abordar estas afecciones desde una perspectiva innovadora.

Estos hallazgos amplían el conocimiento sobre el papel del cerebelo en los procesos cognitivos y emocionales, desafiando su consideración exclusiva como una región motora.

Éste avance destaca la complejidad y versatilidad del cerebro humano, recordándonos que incluso órganos bien estudiados aún guardan secretos por descubrir. La investigación representa un paso significativo hacia una comprensión más profunda de nuestra biología y emociona a la comunidad científica con las promesas de futuros descubrimientos.

El cerebelo, maestro de las emociones y el movimiento



Investigadores, en la reunión anual de la Sociedad de Neurociencia, celebrada en Washington en noviembre de 2023, organizaron un simposio sobre las nuevas funciones del cerebelo no relacionadas con el control motor.

A lo largo de décadas, los neuro-científicos han llegado a comprender en detalle cómo los exclusivos circuitos neuronales del cerebelo controlan la función motora.

Neurólogos, en la revista científica Brain de 1998, informaron de una amplia gama de discapacidades emocionales y cognitivas en pacientes con lesiones cerebelosas. Por ejemplo, en 1991, tras un accidente que dañó su cerebelo, una estudiante ya no podía escribir, realizar cálculos mentalmente o incluso nombrar objetos cotidianos. Su estado de ánimo estaba atenuado. Perdió sus habilidades sociales, se desnudaba en los pasillos del hospital y hablaba como un bebé.

Este caso, como otros similares, dejó perplejos a los autores. Anteriormente se pensaba que las funciones cognitivas y emocionales denominadas de «alto nivel” – hablar, escribir, interactuar socialmente –residían en la corteza cerebral y el sistema límbico, un conjunto de regiones situadas por debajo de la corteza y notablemente implicadas en la gestión de las emociones.

Sin embargo, como no existían pruebas anatómicas sólidas de cómo los circuitos neuronales del cerebelo podían regular las funciones psicológicas y emocionales, estos informes clínicos se dejaron de lado.

Nuevas técnicas experimentales demostraron que, además de controlar el movimiento, el cerebelo regula otros comportamientos complejos, como la interacción social, la agresividad, la memoria de trabajo, el aprendizaje, las emociones y muchos otros.

En el simposio, los investigadores compartieron una serie de fascinantes descubrimientos revelados por estos nuevos métodos, que demuestran la evolución de su comprensión del cerebelo. Por ejemplo, la neurocientífica Jessica Verpeut, de la Universidad Estatal de Arizona, presentó datos que describen la compleja y extensa red de conexiones cerebelosas que se activan en todo el cerebro de los ratones cuando socializan o aprenden a orientarse en un laberinto.

Los ratones cuyas neuronas cerebelosas están alteradas pierden todo interés por las interacciones con sus congéneres, pero no por los objetos inanimados introducidos en su jaula.

Stephanie Rudolph informó sobre experimentos que demostraban que el comportamiento maternal, estudiado en ratones hembra que cuidan de sus crías, se veía afectado por las hormonas que actúan sobre el cerebelo, en particular la oxitocina, hormona que favorece el vínculo maternal. Cuando se interrumpe experimentalmente este mecanismo, la madre deja de cuidar a sus crías.

La investigadora Yi-Mei Yang, de la Universidad de Minnesota, señaló que cuando alteró determinadas neuronas del cerebelo, los ratones perdieron todo interés por interactuar con congéneres desconocidos introducidos en su jaula. En cambio, no tenían dificultades para interactuar y recordar objetos que se les presentaban por primera vez. Este comportamiento indica un déficit en la memoria de reconocimiento social complejo, similar al observado en personas con autismo.

Un tema abordado por la profesora de neurociencia Aleksandra Badura, del Centro Médico de la Universidad Erasmus de Rotterdam, que presentó datos inéditos que sugieren que el cerebelo está implicado en el autismo porque es un centro neurálgico de nuestras entradas sensoriales, en particular de las señales vinculadas a contextos sociales.

Esta última investigación va mucho más allá de los estudios en ratones. El neurólogo Andreas Thieme, del Hospital Universitario de Essen (Alemania), presentó una nueva prueba clínica para diagnosticar con precisión los trastornos emocionales y cognitivos causados por lesiones del cerebelo.

Cerebelo: su papel en la regulación de la sed



Un equipo de científicos de las Universidades de Kentucky, de Case Western Reserve, de Cleveland, de Luisiana, de Dayton y del Texas Children's Hospital en un estudio, publicado en Nature Neuroscience de julio 2024, está entre los primeros en encontrar una nueva función del cerebelo en la regulación de la sed.

El agua es crucial para la supervivencia humana y constituye aproximadamente el 60% del cuerpo. Desempeña un papel vital en la función celular, la regulación de la temperatura interna y la salud de los órganos.

Sin suficiente agua, los procesos del cuerpo fallan rápidamente y provocan la muerte en tan solo unos días. La sed es un signo de deshidratación cerebral. Pero tener sed constante, o no tener sed en absoluto, podría ser señal de otros problemas de salud.

Esta investigación destaca la implicación del cerebelo en la regulación de la sed. Anteriormente, este papel se atribuía a otras regiones del cerebro responsables de detectar y regular el equilibrio hídrico interno.

Su estudio muestra que los ratones beben más agua cuando las neuronas cerebrales llamadas neuronas de Purkinje, uno de los primeros tipos de neuronas en ser reconocidas y una de las más grandes del cerebro, son activadas por la hormona asprosina.

La activación de estas neuronas por la asprosina dio como resultado un comportamiento inmediato de beber agua en ratones y que la eliminación del receptor de asprosina de estas células redujo el consumo de agua.

La asprosina es una hormona proteica descubierta en 2016. Se ha demostrado que activa las neuronas hipotalámicas del "hambre" llamadas neuronas AgRP. En 2022, los investigadores identificaron Ptprd como el receptor neuronal a través del cual la asprosina actúa para estimular el apetito.

La asprosina afecta tanto al apetito como a la sed, pero a través de diferentes vías cerebrales. Mientras que la asprosina estimula el apetito a través de las neuronas AgRP, su acción sobre las neuronas de Purkinje cerebelosas provoca un aumento del consumo de agua.

Según los investigadores apuntar a la vía de señalización neuronal de Purkinje, la asprosina, podría ser un enfoque terapéutico potencial para tratar los trastornos de la sed, como la polidipsia – sensación de sed extrema – y la hipodipsia – falta de sed –. Sin embargo, el equipo declaró que se necesitan más estudios para comprender mejor lo que sucede en el cerebro durante este proceso.

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Una pequeña obra maestra del cableado neuronal



Hoy en día, una mejor comprensión de los circuitos del cerebelo ha reivindicado estos estudios de casos y ha sacudido los cimientos del campo. El cableado del cerebelo está organizado y compactado con precisión para concentrar tres cuartas partes de las neuronas del cerebro en un lóbulo de apenas 10 centímetros de longitud.

El principal tipo de neurona del cerebelo, llamada célula de Purkinje, está muy ramificada, como un coral en forma de abanico, pero aplanada y casi bi-dimensional. Las aspas del abanico son las dendritas de la neurona, que reciben las señales entrantes. Estas neuronas planas están dispuestas en paralelo, como si millones de corales en abanico estuvieran apilados unos sobre otros en un apretado haz. Miles de pequeñas neuronas disponen axones – los cables del cerebro para transmitir impulsos eléctricos – perpendiculares a esta pila de células de Purkinje, como hilos de un telar. Cada axón está unido a las dendritas de decenas de miles de células de Purkinje.

Este nivel de inter-conectividad confiere a los 50.000 millones de neuronas del cerebelo una asombrosa capacidad de integración. Este circuito único es capaz de procesar enormes cantidades de datos captados por nuestros sentidos para regular los movimientos del cuerpo. El movimiento fluido de una bailarina que salta por el escenario exige que el cerebelo procese rápidamente la información de todos sus sentidos, al tiempo que rastrea las posiciones cambiantes de las extremidades, mantiene el equilibrio y cartografía el espacio en el que se mueve el cuerpo. El cerebelo utiliza esta información dinámica para controlar los músculos según un ritmo preciso, en un contexto social apropiado, bajo la influencia de la emoción y la motivación.

Los neurocientíficos se están dando cuenta de que los potentes circuitos neuronales del cerebelo, que integran información sobre los movimientos corporales, también le permiten gestionar procesos mentales y comportamientos complejos.

Por ejemplo, la complejidad del control motor necesario para hablar. En un plano puramente físico, esto incluye no sólo la compleja gimnasia de la lengua y los labios – para producir el sonido y ajustar el tono y el volumen –, sino también los gestos que acompañan al habla. Nuestras palabras se pronuncian en el momento justo para no invadir las de nuestros interlocutores, y están estrechamente calibradas en función del contexto social. De este modo, se cargan de la emoción adecuada y se guían por la motivación, las reflexiones, la anticipación de las reacciones de los demás y nuestro propio estado de ánimo.

Para coordinar estas diversas funciones, necesitamos recurrir a todas las capacidades del cerebro: desde la regulación del ritmo cardíaco y la presión sanguínea, a cargo de las regiones profundas del cerebro, hasta el procesamiento de la información sensorial y emocional, a cargo del sistema límbico. Pero también a las funciones cognitivas de alto nivel de comprensión, inhibición y toma de decisiones en la corteza cerebral prefrontal.

Para que el cerebelo desempeñe esta función, debe tener conexiones que se extiendan por todo el cerebro. Hasta ahora no había pruebas de ello, pero las nuevas técnicas permiten descubrir estas vías neuronales.

Un centro para nuestra información sensorial

Hace sólo unas décadas, cuando los neuro-anatomistas empezaron a cartografiar el cerebro, no encontraron ninguna conexión directa entre el cerebelo y las regiones cerebrales que controlan la emoción y la cognición, como el sistema límbico y el córtex prefrontal. Esto les llevó a creer que el cerebelo estaba algo aislado y no participaba en estas funciones cognitivas superiores. Pero igual que los bandidos pueden eludir a un rastreador cambiando de vehículo, las señales neuronales pueden saltar de una neurona a otra. Esta acción de infiltración ha puesto a los neuro-anatomistas tras la pista del cerebelo.

Nuevos métodos han permitido a estos investigadores rastrear estas vías desde el cerebelo, a través de puntos de relevo, hasta todo el cerebro. Uno de estos métodos consiste en implantar virus de la rabia en las neuronas para ver con precisión con qué otras neuronas entran en contacto. Los investigadores han modificado genéticamente las proteínas fluorescentes para que parpadeen cuando se dispara un impulso neuronal, lo que les permite observar el flujo de información en los circuitos neuronales. También es posible seguir las huellas dejadas por el tráfico neuronal: visualizar las proteínas producidas cuando se dispara una neurona puede ayudar a identificar todas las células que se comunican en una red neuronal durante la ejecución de un comportamiento específico.



Estos estudios demuestran que, además de controlar el movimiento, el cerebelo regula comportamientos 
sociales y emocionales complejos. Para ejercer esta influencia global, debe ser un centro de procesamiento 
de datos con conexiones en todo el cerebro. Por eso no es de extrañar que tenga tantas neuronas. Para llevar a 
cabo este trabajo de mando y control de alto nivel por sí solo, tiene que ser, de hecho, un pequeño cerebro en sí mismo.




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junio 29, 2024

Efectos de las Pantallas en el Cerebro – Smartphones


Pasar demasiado tiempo delante de una pantalla aumenta el riesgo de sufrir
 trastornos cognitivos, como problemas de concentración y alteraciones del sueño

Los teléfonos inteligentes han revolucionado el mundo de las telecomunicaciones al permitir estar conectado prácticamente en cualquier lugar y comunicarse con cualquier persona, de cualquier forma y en cualquier parte del mundo. En tan sólo unas décadas, hemos pasado de los teléfonos fijos a teléfonos móviles cada vez más potentes, que ya no se limitan a la comunicación directa. Cada vez más cómodos y eficaces, tanto para el entretenimiento como para el trabajo, los teléfonos inteligentes se consideran tan "esenciales" que cada año se venden más de mil millones de ellos.

Sin embargo, las muchas horas que pasamos delante de la pantalla de un smartphone no están en absoluto exentas de consecuencias para nuestra salud. Quienes utilizan las teclas de forma intensiva (como los jugadores de videojuegos) pueden sufrir tendinitis o, a veces, el síndrome del túnel carpiano, causado por el uso excesivo de los tres primeros dedos de la mano. Y como a menudo tendemos a bajar la cabeza para ver bien la pantalla, esto puede provocar problemas cervicales.

Para el cerebro adulto: el primer peligro vinculado al consumo excesivo de pantallas en los adultos es la "multitarea". Durante las actividades basadas en la pantalla, el cerebro puede verse atraído por múltiples y volátiles fuentes de información y le resultará difícil centrarse en un aspecto concreto.


Las consecuencias del uso excesivo de pantallas


Aunque generalmente se utilizan para proporcionar bienestar, libertad y placer, el uso excesivo de pantallas puede provocar numerosos trastornos físicos, psicológicos y sociales.

El cerebro humano no va a cambiar porque pasemos cada vez más tiempo delante de la pantalla del televisor, la tableta o el smartphone. La adaptación individual no existe.

Por otro lado, se ha demostrado que el consumo excesivo de pantallas y la consiguiente masa de información perturba la formación de ciertas sinapsis y puede interferir en el aprendizaje de los niños. Pasar demasiado tiempo delante de una pantalla también aumenta el riesgo de sufrir problemas cognitivos, como problemas de concentración y trastornos del sueño. Y cuando se trata de la forma en que pensamos y actuamos, probablemente no sea el uso masivo de pantallas el responsable de ningún cambio, sino lo que se dice detrás de todas esas pantallas.

Impacto psicológico y social

Impacto social


Un riesgo de desocialización que contribuye a aumentar el riesgo de depresión y comprometer la carrera o los estudios.

Si bien las pantallas acercan a las personas en todo el mundo, sobre todo a través de las redes sociales, al mismo tiempo pueden generar distanciamiento físico: las personas hiper-conectadas tienden a replegarse sobre sí mismas, a aislarse de la realidad para refugiarse en el mundo virtual, a perder interés por todo lo que hay fuera de las pantallas y a perder interés por las relaciones con sus seres queridos, lo que las pone en peligro. Las pantallas se convierten en el centro de sus vidas en detrimento de todo lo demás.

Impacto sicológico

Las pantallas también pueden tener consecuencias negativas para la salud mental, sobre todo cuando el individuo supera un nivel de "consumo aceptable". El consumo excesivo puede llevar al sentimiento de culpa. Por otro lado, alejarse de las pantallas puede hacer que el individuo hiperconectado se sienta triste, vacío, ansioso e incluso con un estado de ánimo angustioso, lo que puede desembocar en un comportamiento agresivo. Para hacer frente a esta sensación de malestar, no le queda más remedio que volver a conectarse, entrando así en un círculo vicioso en el que la falta de pantallas genera malestar que se compensa con el consumo excesivo de pantallas.

También se cree que el uso excesivo de pantallas repercute en el estrés, los trastornos del estado de ánimo y la hiperactividad.

La dificultad radica en saber si son las pantallas las que generan este tipo de trastornos o si éstos ya existen, alimentando la irrefrenable necesidad de conectarse.


Los peligros del móvil para la salud



Aunque su uso sigue aumentando, los smartphones siguen siendo dispositivos potencialmente peligrosos. Las investigaciones científicas han demostrado los efectos nocivos de las ondas electromagnéticas y sus consecuencias para el cerebro, los ojos, el cuello y los dedos.

El uso abusivo e incontrolado de las pantallas también puede tener un gran impacto en nuestra salud, provocando una serie de problemas.

Una mala postura prolongada
puede causar dolor e incluso desencadenar trastornos musculoesqueléticos (TME), que afectan sobre todo a los músculos y tendones de la región lumbar, la nuca, los hombros, las muñecas y las manos.

Los desequilibrios alimentarios pueden acabar provocando pérdida de peso, sobrepeso u obesidad: según un estudio de cinco años realizado por investigadores de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) en el que participaron 43.722 mujeres de entre 35 y 74 años, las que se dormían delante del televisor engordaron una media de cinco kilos en cinco años y tenían un 30% más de probabilidades de ser obesas. El principal culpable era la exposición a la luz artificial por la noche, que puede alterar diversos procesos biológicos – sobre todo el sistema hormonal – y aumentar el riesgo de obesidad.


La falta de actividad física
, combinada con una dieta desequilibrada, aumenta considerablemente el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Trastornos del sueño. Las actividades nocturnas en las pantallas pueden invadir el tiempo de sueño, lo que a la larga puede alterar el ritmo biológico y provocar agotamiento y fatiga crónica. Asimismo, la luz azul emitida por las pantallas bloquea la hormona del sueño y estimula la vigilia.


Efectos en el cerebro

Se trata de un debate que lleva años sacudiendo a la comunidad científica. La nocividad de las ondas electromagnéticas, y más concretamente su posible relación con el cáncer cerebral, ha sido analizada por varios equipos de investigadores. El último estudio procede del National Toxicology Program, un programa de investigación estadounidense. En sus resultados, los científicos explican que observaron un aumento significativo de cánceres cerebrales y cardíacos en ratas que habían estado expuestas intensamente a ondas de distinta potencia.

Por el momento, esta relación causal entre la exposición a las ondas de radio y los efectos sobre la salud no se ha demostrado claramente, según la Agencia Nacional francesa de Seguridad Sanitaria Alimentaria, Medioambiental y Profesional (Anses).

Además, las últimas evaluaciones de la Anses han revelado, con niveles de evidencia limitados, diversos efectos biológicos en humanos y animales, algunos de los cuales ya habían sido señalados en una evaluación anterior publicada en 2009: pueden afectar al sueño, a la fertilidad masculina en animales o al rendimiento cognitivo.

Sin embargo, algunas publicaciones apuntan a un posible aumento a largo plazo del riesgo de tumores cerebrales en usuarios intensivos de teléfonos móviles, por lo que el CIIC (Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer) ha clasificado las radiofrecuencias como "posible carcinógeno".

Las redes sociales aumentan el riesgo de depresión


Gracias a nuestros smartphones, ahora podemos estar conectados en todas partes, todo el tiempo. Uno de nuestros pasatiempos favoritos es comunicarnos en las redes sociales. Sin embargo, las redes sociales repercuten en nuestra salud mental. Los estudios relacionan el uso frecuente de las redes sociales con la ansiedad, la depresión e incluso los trastornos alimentarios.


Efectos en los ojos

La sobreexposición a las pantallas puede afectar a la salud ocular: puede provocar dolores de cabeza, fatiga ocular, picor, sequedad ocular y, a veces, visión borrosa. Pero a veces las consecuencias pueden ser más graves.

Fatiga visual. La luz emitida por las pantallas de los smartphones favorecería la miopía al afectar al cristalino del ojo.

El uso excesivo del móvil y de las pantallas en general daña el cristalino del ojo y favorece la miopía. Más grave aún: dos mujeres británicas de entre 22 y 40 años habrían sufrido ceguera temporal durante varios meses como consecuencia de este mal hábito. Ambas consultaban constantemente sus smartphones en la cama por la noche con un solo ojo, el otro tapado por la almohada porque estaban de lado. Esta diferencia de luz provocaba asimetría y pérdida de visión.

Efectos sobre el sueño

Uno de los efectos de los teléfonos móviles que se ha demostrado en varias ocasiones es el efecto nocivo de la luz azul sobre el sueño. Un teléfono encendido en mitad de la noche podría ser perjudicial para la calidad del sueño.


Como nuestro reloj biológico se basa en la luz, la exposición a las pantallas por la noche puede provocar insomnio y dificultad para conciliar el sueño. Mirar la luz brillante por la noche impide que el cerebro produzca melatonina, la hormona del sueño. No sólo le costará dormirse, sino que su sueño no será reparador.

Para dormir bien, apague todos los aparatos electrónicos una hora y media antes de acostarse. Si es posible, mantenga el móvil fuera del dormitorio, o póngalo en modo avión.

Efectos de los móviles en el cuello y los dedos

Este problema afecta sobre todo a los adolescentes. Inclinarse hacia delante es muy perjudicial durante un periodo de rápido crecimiento, y puede provocar dolores cervicales asociados a tensiones o contracturas en la nuca. Los médicos que han observado un aumento de este problema vinculado a las malas posturas lo han bautizado como "text-neck".

Los adictos a los mensajes de texto sabrán que el movimiento de los dedos sobre el teclado del teléfono puede provocar tendinitis, sobre todo en el pulgar. Como en el caso del gamepad de la consola, repetir el mismo gesto durante horas no es bueno para los dedos.


Efectos de la sobreexposición a las pantallas en los niños


Todos los expertos son unánimes: exponer a los niños muy pequeños a las pantallas no les aporta ningún beneficio e incluso les expone a ciertos peligros. La Academia Americana de Pediatría y la Organización Mundial de la Salud desaconsejan todas las actividades relacionadas con las pantallas antes de los 2 años. Las pantallas pueden afectar a las funciones cognitivas, la memoria, la atención y la coordinación. Pueden provocar fatiga, trastornos del sueño, estrés y ansiedad en los más pequeños.

Esta es una de las principales preocupaciones de los padres, que son muy conscientes de que no es la mejor actividad para sus retoños: limitar el tiempo que pasan delante de las pantallas.

Como el cerebro de los bebés y los niños pequeños aún se está desarrollando, no tiene la misma capacidad que el de los adultos. La televisión, los teléfonos inteligentes, las computadoras y otras tabletas envían una enorme cantidad de información al cerebro de un niño que aún no es capaz de procesar.

La luz azul de las pantallas y la frecuencia de las imágenes emitidas tendrán un efecto muy excitante en el niño y provocarán:

* Dificultad para conciliar el sueño

* Descarga motora y emocional cuando se apaga la pantalla.

El uso excesivo de pantallas también puede :

* Interferir en el aprendizaje

* Tener un impacto en las relaciones sociales, ya que las pantallas no desarrollan la inteligencia emocional y suelen ser una actividad solitaria.

Las pantallas dificultan el aprendizaje y el desarrollo de los niños pequeños

Para aprender y desarrollar sus capacidades, los niños necesitan :

Movimiento. Es moviéndose y siendo activos en sus descubrimientos como los niños crean nuevas conexiones neurológicas y, por tanto, aprenden y desarrollan nuevas habilidades. La pasividad inherente a las pantallas es el primer falso amigo de los niños.

Intercambio. ¿Cuántos programas, aplicaciones y juegos infantiles afirman desempeñar un papel activo en el desarrollo del lenguaje de los niños? La neurociencia ha demostrado que no es así, e incluso que el uso excesivo de pantallas ralentiza el desarrollo del lenguaje. Para aprender a hablar y enriquecer su vocabulario – incluso en otro idioma –, los niños necesitan mantener intercambios cara a cara con otra persona viva. Descifran los movimientos de todos los músculos implicados en la producción de palabras, alimentan sus habilidades sociales y emocionales al obtener respuestas a sus preguntas o comentarios, y aprenden por turnos, alternándose para cualquier intercambio. Los niños muy pequeños se frustran rápidamente ante un personaje de dibujos animados que les hace una pregunta pero nunca escucha la respuesta.

Crear, imaginar. Una de las principales fuentes de aprendizaje y desarrollo de los niños será su capacidad para soñar despiertos y su energía creativa. Al ofrecer contenidos prefabricados y respuestas preprogramadas, las pantallas disminuyen gradualmente la capacidad creativa de los niños y, si se usan demasiado, pueden empobrecer su imaginación, impidiéndoles poner en práctica sus preguntas internas, encontrar soluciones a problemas con los que nunca se han topado o jugar por su cuenta, solo.

Efectos en el cerebro de los niños pequeños

Una exposición excesiva e inadecuada a las pantallas puede tener consecuencias perjudiciales para la salud y el cerebro de los niños pequeños.

Deterioro del desarrollo cognitivo. Los niños pequeños necesitan una interacción social real y experiencias sensoriales para desarrollar sus capacidades cognitivas. Pasar demasiado tiempo delante de una pantalla puede reducir las oportunidades de interacción social significativa y de exploración del mundo real, lo que puede obstaculizar su desarrollo cognitivo.

Retrasan el lenguaje.
La exposición excesiva a las pantallas puede repercutir negativamente en el desarrollo del lenguaje de los niños pequeños. Cuando ven la televisión o videos, es menos probable que se comuniquen e interactúen verbalmente con otras personas, lo que puede retrasar la adquisición del lenguaje y la comunicación.

Problemas de atención. Las pantallas, especialmente las de contenido muy estimulante y de movimiento rápido, pueden provocar una sobrecarga sensorial y cautivar excesivamente la atención de los niños pequeños. Esto puede mermar su capacidad para concentrarse en otras actividades más tranquilas y desarrollar una atención sostenida.

Alteración del sueño.
El uso de pantallas antes de acostarse puede alterar el sueño de los niños pequeños. La luz azul que emiten las pantallas puede interferir en la producción de melatonina, la hormona responsable de regular el sueño. Esto puede provocar dificultades para conciliar el sueño y un sueño de mala calidad, lo que puede repercutir en su desarrollo general.

Riesgos para la salud mental. Los estudios sugieren que la exposición excesiva de los niños pequeños a las pantallas puede estar asociada a un mayor riesgo de problemas de salud mental, como ansiedad, depresión y trastornos del comportamiento. Sin embargo, la naturaleza exacta de esta relación aún requiere más investigación para ser mejor comprendida.

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Los avances tecnológicos en telefonía móvil han culminado probablemente con la aparición del smartphone. Capaces de una gran autonomía y de permitir la realización de un gran número de tareas, el mundo se ha vuelto dependiente de ellos. Al mismo tiempo, los científicos llevan algunos años preocupados por los efectos de su uso en nuestra salud. Si bien ahora sabemos que pueden tener efectos nocivos en el cerebro, nuevas investigaciones sugieren que la adicción a los teléfonos inteligentes puede repercutir en otros aspectos de la salud, sobre todo psicológicos (autoestima) y cognitivos.


La adicción al smartphone provoca deterioro cognitivo y pérdida de autoestima

Investigadores del Departamento de Economía de la Universidad de Messina (Italia) en un estudio, publicado en junio de 2022 en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health, exploran las consecuencias de la "nomofobia": el miedo a prescindir del smartphone.

Según los investigadores, la adicción a los teléfonos inteligentes está relacionada con trastornos de la autoestima, incluida una mayor tendencia a sentirse solo o a experimentar déficits de autocontrol. Los resultados de la investigación también muestran que las personas con un alto nivel de dependencia de los teléfonos inteligentes tienen un rendimiento cognitivo inferior al normal.

Un estudio en tres fases

Los investigadores reclutaron a 111 voluntarios de entre 18 y 65 años, de los cuales el 28% eran todavía estudiantes y el resto empleados. A continuación, se utilizó una aplicación para recopilar datos de los participantes, incluido su uso de redes sociales como TikTok, Facebook, Instagram y WhatsApp. A continuación, estos datos se analizaron según una escala de adicción a los teléfonos inteligentes, un índice de bienestar psicológico general, la escala de miedo a perderse algo (FOMO) y la escala de procrastinación – posponer deliberadamente tareas importantes pendientes, a pesar de tener la oportunidad de llevarlas a cabo –.


El estudio también incluyó tres fases: una fase previa a la prueba en la que se evaluó el uso de referencia antes del experimento, una fase experimental en la que se pidió a los participantes que restringieran su uso a una hora al día durante tres días, y una fase posterior a la prueba en la que se les permitió utilizar sus teléfonos como quisieran durante siete días. Durante la primera y la última fase, se evaluó la memoria de trabajo, la atención, el control ejecutivo, el tiempo de reacción auditiva, el tiempo de reacción visual, la capacidad de inhibición de la respuesta motora y la inhibición conductual de los voluntarios.

Resultados

Los participantes que mostraron los niveles más altos de dependencia pasaron más tiempo con sus smartphones a pesar de la invitación a restringirlos durante la fase experimental. Este grupo de participantes también mostró niveles más bajos de memoria de trabajo, velocidad de reacción visual y auditiva, y control de habilidades motoras y conductuales. En estos participantes (los más dependientes de los smartphones), el índice de bienestar psicológico general también fue inferior al de los menos dependientes. Sus índices de "miedo a perderse algo" (FOMO) y procrastinación eran más altos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que en el experimento participó sólo un pequeño grupo de voluntarios y los resultados pueden no ser generalizables. Además, algunos participantes abandonaron el experimento en cuanto se dieron cuenta de que sólo podían dedicar una hora a sus teléfonos durante tres días. Aunque esto puede ser una limitación del estudio, también puede demostrar la importancia de la adicción.


Fuga de cerebros: la simple presencia de nuestro propio smartphone reduce la capacidad cognitiva disponible

Según investigadores de la Universidad de Texas en Austin en un estudio, publicado en The University of Chicago Press Journals en junio de 2017, la simple proximidad de nuestro smartphone, incluso apagado, es suficiente para ocupar parte de nuestros recursos cognitivos y, de hecho, reducir nuestro rendimiento intelectual.

Nuestros smartphones permiten y fomentan la conexión constante a la información y el entretenimiento. Nos ponen el mundo al alcance de la mano y rara vez nos abandonan. Aunque estos dispositivos tienen un inmenso potencial para mejorar nuestro bienestar, su presencia persistente puede tener un coste cognitivo.

En esta investigación pusieron a prueba la hipótesis de la "fuga de cerebros", según la cual la simple presencia de nuestro propio smartphone puede ocupar recursos cognitivos limitados, dejando menos recursos disponibles para otras tareas y reduciendo el rendimiento cognitivo.

Cerca de 800 personas fueron sometidas a una serie de pruebas que requerían cierto grado de concentración. Los sujetos de un grupo mantuvieron sus teléfonos inteligentes sobre la mesa, mientras que los de un segundo grupo los guardaron en sus bolsillos. Los de un tercer grupo los abandonaron en otra habitación. Fueron estos últimos los que obtuvieron resultados significativamente mejores que los del primer grupo, e incluso ligeramente mejores que los del segundo.

Según los investigadores, la sola posibilidad de acceder rápidamente a nuestro smartphone basta para reducir nuestra capacidad cognitiva. Sin duda porque, en este caso, una parte de nuestro cerebro se moviliza por un deseo más o menos irreprimible de consultar nuestros mensajes. La buena noticia es que los sujetos que se declararon más dependientes de su smartphone obtuvieron resultados comparables a los de los menos dependientes cuando su dispositivo permanecía en otra habitación.

Los resultados de dos experimentos indican que incluso cuando las personas consiguen mantener una atención sostenida, como cuando evitan la tentación de consultar su teléfono, la simple presencia de estos dispositivos reduce la capacidad cognitiva disponible. Es más, estos costes cognitivos son mayores para las personas más dependientes de los smartphones.


Deterioro de las habilidades infantiles en aprendizaje y lenguaje ocasionado por las pantallas

Científicos del Centro de Lectura y Alfabetización del Hospital de Niños de Cincinnati en un estudio, publicado en JAMA Pediatrics de noviembre 2019, encontraron una relación entre el tiempo que los niños pasan frente a una pantalla y el desarrollo cerebral.

Sus resultados mostraron que los niños que dedican más tiempo frente a una pantalla tienen una menor integridad estructural de la sustancia blanca en regiones del cerebro que desempeñan un importante papel en el lenguaje y otras habilidades emergentes de alfabetización.

El estudio incluyó a 47 niños sanos – 27 niñas y 20 niños – de entre 3 y 5 años, y sus padres. Los niños completaron pruebas cognitivas estándar seguidas de resonancia magnética con tensor de difusión (tractografía), que proporciona un estimado de la integridad de la sustancia blanca en el cerebro. También dieron a los padres una herramienta de medición compuesta, llamada ScreenQ, que ha sido desarrollada y validada en los últimos años, y que refleja las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría (AAP).

Los investigadores explican que se trata de un estudio transversal, una instantánea de estos cerebros en desarrollo en un momento dado, y por lo tanto, por definición, muestra asociación, no causalidad. Si hay un enlace directo, puede tener menos que ver con las pantallas en sí, y más con lo que el tiempo de la pantalla puede estar reemplazando en la vida de los niños.

Estos hallazgos resaltan la necesidad de comprender los efectos del tiempo de pantalla en el cerebro, particularmente durante las etapas de desarrollo dinámico del cerebro en la primera infancia, para que los proveedores, los encargados de formular políticas y los padres puedan establecer límites saludables.


Los campos electromagnéticos de radiofrecuencia se clasifican como posiblemente cancerígenos para el ser humano

El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) de la OMS en 2011, clasificó los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como posiblemente cancerígenos para los seres humanos sobre la base de un mayor riesgo de glioma, un tipo de cáncer cerebral maligno, asociado al uso de teléfonos inalámbricos.

En los últimos años, ha aumentado la preocupación por los posibles efectos adversos para la salud de la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia, como los emitidos por los dispositivos de comunicación inalámbrica.

El Grupo de Trabajo sobre Monografías del CIIC debatió y evaluó la literatura científica disponible sobre las siguientes categorías de exposición, todas ellas relacionadas con la exposición a campos electromagnéticos de radiofrecuencia:

* Exposición ocupacional a radares y microondas;

* Exposición ambiental asociada a la transmisión de señales de radio y televisión y a las comunicaciones inalámbricas;

* Exposiciones individuales asociadas al uso de teléfonos inalámbricos.

Los datos se revisaron críticamente y se evaluaron en general como limitados en los usuarios de teléfonos inalámbricos para el glioma y el neuroma acústico, e insuficientes para ser concluyentes para otros cánceres.

Conclusiones. Los datos, que siguen acumulándose, son suficientes para concluir que la clasificación es 2B. Esta clasificación significa que podría existir un riesgo y que, por lo tanto, debe vigilarse estrechamente la posible relación entre los teléfonos móviles y el riesgo de cáncer.


El uso intensivo de las redes sociales contribuye al desarrollo de trastornos alimentarios


Numerosos estudios han demostrado que los medios de comunicación tradicionales (revistas, televisión, etc.) transmiten fuertes presiones para luchar por unos ideales corporales idealizados y a veces irreales, tanto para los hombres como para las mujeres. Las imágenes corporales inalcanzables e irreales que difunden – sobre todo porque están retocadas – conducen a la interiorización del ideal "delgado y musculoso" – el actual ideal social de atractivo físico – y, posteriormente, a la insatisfacción con la propia imagen corporal.

Ante esta insatisfacción corporal, pueden surgir dos tipos de reacciones. Algunas personas se imponen un estricto control dietético, abriendo la puerta sobre todo a los trastornos alimentarios. Otras practican un ejercicio físico excesivo, pero carecen del marco y la preparación física necesarios.

Además del contenido comercial que allí se distribuye, las redes sociales permiten a los usuarios aportar contenidos (fotos, videos, etc.). Estos medios también son interactivos, en el sentido de que permiten a los usuarios recibir y publicar comentarios.

Al centrarse en la satisfacción corporal y activar así emociones fuertes, los posts en las redes sociales reducen la capacidad de tomar decisiones orientadas a conductas que promuevan la salud.

De este modo, las redes sociales pueden participar en los vínculos ya conocidos entre los trastornos de la imagen corporal, la gestión de las emociones y los comportamientos alimentarios.

Las consecuencias patológicas de la sobreinversión en la apariencia física

Existen tres trastornos alimentarios principales: la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y la hiperfagia bulímica (trastorno por atracón).

La anorexia nerviosa corresponde a una pérdida significativa de peso en relación con la estatura y la edad del paciente, acompañada de un miedo intenso a engordar. Provoca pérdida de peso y desnutrición, que puede ser grave.

La bulimia nerviosa se caracteriza por un miedo intenso a engordar y ser obeso, lo que provoca episodios recurrentes de alimentación compulsiva y comportamientos compensatorios inadecuados: vómitos inducidos, ingestión de laxantes, ejercicio físico intenso, etc.

La hiperfagia bulímica corresponde a episodios recurrentes de alimentación compulsiva sin comportamientos compensatorios. La bulimia nerviosa y el trastorno por atracón pueden afectar a personas con sobrepeso u obesidad, y tienen importantes repercusiones físicas.

Uno de los factores comunes entre estas tres patologías es la excesiva importancia que se concede al peso, la comida o la forma corporal, aunque el origen de estos trastornos sea multifactorial. Son especialmente debilitantes y conllevan una mala calidad de vida, no sólo para las personas afectadas, sino también para sus allegados.

¿Cómo podemos reducir el impacto emocional de las redes sociales?

Para limitar el riesgo de desarrollar trastornos alimentarios, hay una serie de estrategias que pueden ponerse en práctica.

Limitar la exposición a las redes sociales, para protegerse de las presiones de la apariencia. Se trata de una estrategia obvia.

Practicar el pensamiento crítico es una buena manera de limitar el impacto nocivo de las redes sociales. Es importante recordar que las imágenes que circulan en las redes sociales son en gran medida poco realistas, filtradas y elegidas con vistas a promocionarse o promocionar un producto. Las fotos y los videos suelen ser el resultado de una cantidad considerable de tomas y retoques. ¿Se siente insatisfecho? Es normal, es el efecto deseado.

Hay que saber escuchar al cuerpo, sobre todo a través de prácticas como la meditación mindfulness, que permite centrarse más en las percepciones corporales. De este modo, es posible mejorar su capacidad de introspección y tener más en cuenta sus necesidades fisiológicas.

En última instancia, es importante aspirar a la "autoaceptación tal como somos": escuchar nuestras necesidades fisiológicas, actuar de acuerdo con nuestros valores y tomar decisiones que nos convengan, sin ceder a presiones externas. No siempre es fácil, pero es el precio que pagamos por reducir el estrés y mejorar nuestra salud mental...

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Consejos para controlar el uso que su hijo hace de las pantallas

Si su hijo utiliza uno o varios tipos de pantalla, he aquí algunos consejos para los padres:

* Limite al máximo el tiempo que pasan frente a una pantalla, vigilar muy de cerca el contenido de los programas que se ofrecen y limitar el número de horas que pasan frente a una pantalla al día.

* Privilegiar las pantallas "activas” (juegos en tabletas, smartphones) en lugar de pantallas "pasivas" (televisión, dibujos animados, etc.).

* Elegir programas controlables en lugar de la televisión. Los DVD son fáciles de secuenciar gracias a los capítulos, por ejemplo.

* Alternar la experimentación virtual con la real. Dibujar en una tableta (que ralentiza el desarrollo de la prensión en motricidad fina que constituye la base de la escritura) con el dibujo real. Dibujos animados con libros, juegos en la tableta con rompecabezas reales, etc.

* Presencia de un adulto con el niño de hasta 9 años, cuando esté frente a las pantallas.

Un niño absorbido por una pantalla no es un niño centrado. La velocidad de las imágenes y la retroiluminación de las pantallas crean un efecto hipnótico en nuestro cerebro, y más aún en el de los niños. Los niños están realmente hipnotizados por las pantallas y no pueden separarse de las imágenes que reciben.

No hay nada mejor que el mundo real para crecer. No olvidarlo.

Alternativas preferibles a las pantallas cuando se está fuera de casa

Algunas ideas para llevar a todas partes:

* La pizarra mágica en lugar de la tableta.

* El garabato aqua que permite dibujar en todas partes sin ensuciar. Preferencia por la versión de viaje.

* Álbumes de fotos de tela en lugar de fotos en el teléfono.

*Un repertorio de canciones infantiles bien surtido.

* Libros y cuadernos de actividades para niños pequeños.

* Sin olvidar sus juegos favoritos.

Cómo aprovechar al máximo las redes sociales

Lugares de intercambio y de compartir, las “redes sociales” abren un campo casi infinito de posibilidades. Sin embargo, tienen sus lados malos, tanto a nivel privado como profesional. Las redes sociales son una excelente manera de mantenernos en contacto con nuestros seres queridos mientras nos mantenemos informados y compartimos información. Pero cuando se abusa de ellas, también pueden llevarnos a una espiral emocional agotadora y con mucha pérdida de tiempo. En algunos casos, incluso pueden resultar peligrosos.

Mantenga una mente crítica, abriéndose a lo que se dice sobre un tema similar, entre vecinos, en foros o en libros, en definitiva, fuera de lo que la red le ofrece inmediatamente.

Verificar, cuestionar, cruzar fuentes. A la más mínima duda. No todo lo que se dice en las redes e internet es verdad.

Una dimensión pre-terapéutica. Espacios de expresión más que de proselitismo, elementos de información y apoyo. Es una forma de exteriorizar sus sentimientos, al mismo tiempo que se protegen.

El principal peligro de estos sitios no está en su radicalidad, sino en su exclusión. La censura ha roto el diálogo con los profesionales sanitarios, las asociaciones y las familias. En los foros generales, habría gran interés en abrir líneas telefónicas de atención médica o realizar mediación remota.

10 reglas de oro a seguir al navegar por las redes sociales

1) Elegir la herramienta con la que se sienta cómodo.

2) Saber por qué se interactúa en una determinada red o en un determinado evento.

3) Dar de si mismo, los demás darán a cambio.

4) Separar la vida privada y la vida profesional.

5) Abstenerse de sobrepujar, para evitar un enfrentamiento.

6) Pensar antes de enviar un post o una foto, que luego será difícil de borrar.

7) Consultar el modo de publicación: pública o privada.

8) Bloquear y controlar su configuración de privacidad.

9) Conservar prueba en caso de insulto o amenaza: captura de pantalla o impresión donde aparezca la fecha.

10) Sepa descolgar el teléfono: el mundo seguirá girando sin usted.


Es necesario un uso razonable de las pantallas



Tenemos que empezar a planificar ya el uso que nuestros hijos harán de las pantallas. Los niños se desarrollan en gran medida por imitación, lo que significa que, cuando se trata de pantallas, tenemos que cuestionar nuestro propio uso de las nuevas tecnologías.

¿Por qué encendemos la televisión? ¿Tenemos el móvil en la mesa? ¿Consultamos nuestros mensajes y correos electrónicos mientras nuestro hijo, cónyuge o colega nos habla? ¿Sacamos el smartphone siempre que no estamos haciendo nada? ¿Usamos las pantallas antes de acostarnos? Todas estas son preguntas que debemos hacernos para dar un buen ejemplo y quizá pelearnos un poco menos en tal que padres durante la adolescencia.