Más de diez millones de personas en todo el mundo padecen Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa que empeora con el tiempo y provoca síntomas como temblores, lentitud de movimientos, rigidez en las extremidades y problemas de equilibrio. Los científicos desconocen la causa de la enfermedad, pero se cree que se desarrolla debido a una combinación de factores genéticos y ambientales.
Neuronas dopaminérgicas
Las neuronas dopaminérgicas, situadas principalmente en la sustancia negra y el área tegmental ventral (VTA), producen dopamina, un neurotransmisor esencial para el control motor, la motivación, la recompensa y las funciones cognitivas. Regulan el placer, la memoria, el aprendizaje y la coordinación de los movimientos automáticos.
Funciones principales
* Movimiento. La vía nigroestriada controla la motricidad. La degeneración de estas neuronas provoca la enfermedad de Parkinson (temblores, rigidez).
* Recompensa y motivación. Las neuronas de la VTA (vía mesolímbica) se activan cuando se anticipa una recompensa, lo que impulsa a repetir comportamientos beneficiosos (o adictivos).
* Cognición y memoria. Intervienen en la selección de la información que se debe memorizar y en la toma de decisiones.
La sustancia negra
La sustancia negra (substantia nigra o locus niger) es una estructura clave del mesencéfalo – tronco cerebral – que actúa como centro de control motor. Rica en neuronas dopaminérgicas (pars compacta), produce la dopamina necesaria para la motricidad. Su degeneración causa la enfermedad de Parkinson.
Características principales
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| Mesencéfalo o cerebro medio |
* Color. Su color oscuro se debe a la presencia de neuromelanina, un pigmento que se acumula con la edad.
* Función. Desempeña un papel crucial en el control de la motricidad voluntaria, la planificación de los movimientos y el sistema de recompensa.
Enfermedad de Parkinson
La enfermedad de Parkinson es una afección neurodegenerativa causada por la pérdida progresiva de neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra del cerebro (pars compacta), lo que provoca una falta de dopamina.
Este déficit provoca síntomas motores característicos: temblores, rigidez muscular, lentitud de movimientos y trastornos del equilibrio. Pero la enfermedad no se detiene ahí. También puede afectar a la cognición, el sueño y el estado de ánimo de los pacientes, lo que repercute profundamente en su vida cotidiana.
Si bien los tratamientos actuales permiten aliviar algunos síntomas con medicamentos (L-dopa), no ofrecían ninguna solución para frenar la progresión de la enfermedad.
Mecanismos e impacto en las neuronas
* Degeneración. La enfermedad se caracteriza por la muerte de las neuronas que producen dopamina, esencial para controlar los movimientos.
* Cuerpos de Lewy. Una proteína, la alfa-sinucleína, se agrega de forma anómala en las neuronas, formando “cuerpos de Lewy” que provocan su desaparición.
* Sustancia negra. La zona más afectada es la sustancia negra (“locus niger”).
Consecuencias clínicas
* Déficit motor. La disminución de dopamina – neurotransmisor – provoca los principales síntomas motores: lentitud (acinesia), rigidez y temblores en reposo.
* Funciones no motoras. La pérdida de neuronas también afecta a las funciones cognitivas y emocionales.
Pistas terapéuticas e investigación
* Medicamentos. La L-dopa (precursora de la dopamina) y los agonistas dopaminérgicos se utilizan para compensar la falta.
* Trasplantes de neuronas. Se están realizando investigaciones, en particular utilizando células madre – pluripotentes inducidas –, para intentar sustituir las neuronas dopaminérgicas perdidas.
* Terapias génicas. Se están realizando estudios para proteger las neuronas restantes o aumentar la producción de dopamina.
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Avances importantes e investigación (2025-2026)
Los últimos avances en la enfermedad de Parkinson se centran en el trasplante de neuronas derivadas de células madre para restaurar la dopamina, la inmunoterapia contra la alfa-sinucleína y la modulación de la microbiota intestinal. La estimulación cerebral adaptativa (aDBS) en tiempo real y los nuevos tratamientos orales (Tavapadon) también mejoran el control de los síntomas.
I. Trasplante de neuronas (células madre)
Equipos japoneses y estadounidenses han logrado injertar neuronas dopaminérgicas creadas a partir de células madre – iPS o embrionarias – directamente en el cerebro de pacientes para restaurar la producción de dopamina.
En 2006, el descubrimiento de las células madre pluripotentes inducidas, iPS, supuso un gran avance en el panorama de los trasplantes para la enfermedad de Parkinson. Las iPS son células reprogramadas “hacia atrás” a partir de células adultas. En general, células de la piel.
Para entenderlo mejor, cuando se coloca una pequeña biopsia de piel en un líquido de cultivo, primero se observa la producción y multiplicación de células de la piel, llamadas fibroblastos. Cuando se proporcionan a estas células nutrientes específicos, pierden su característica “piel” y se convierten en un tipo de célula más anónima. Es decir, sin una identidad precisa, pero con un potencial múltiple. Estas células, denominadas pluripotentes, pueden convertirse, según los nutrientes que se les proporcionen, en cualquier otro tipo de célula del cuerpo humano. Por ejemplo, células del hígado, del corazón, de los músculos o incluso del cerebro. Estos trabajos se iniciaron y llevaron a cabo principalmente en Japón, pero hoy en día numerosos laboratorios de todo el mundo desarrollan y utilizan las iPS.
El año 2025 estuvo marcado por la publicación de dos importantes estudios:
En Japón, en 2018 se puso en marcha un estudio pionero en el hospital de Kioto, que supuso un punto de inflexión en los estudios sobre trasplantes que utilizan iPS. Paralelamente, en Estados Unidos se llevó a cabo un estudio en el que se utilizaron células llamadas bemdaneprocel.
* Ambos estudios demuestran que el procedimiento de trasplante es seguro y bien tolerado. Y ello sin efectos adversos graves.
* Los trasplantes sobreviven en el cerebro y pueden establecer conexiones con otras células (demostrado mediante imágenes cerebrales).
* Los estudios japonés y estadounidense sugieren una mejora de los síntomas motores.
Información útil - Punto de reflexión
En ambos estudios, los trasplantes se realizan en el putamen (estriado). El putamen es la zona del cerebro donde se libera y se utiliza la dopamina. Sin embargo, esto ocurre en otra zona del cerebro, la sustancia negra. Es allí donde se regula la producción y liberación de dopamina.
Por lo tanto, es importante señalar que el trasplante de células que producen dopamina en el putamen puede mejorar los síntomas motores al restaurar parcialmente los niveles de dopamina. Sin embargo, esto no permite restablecer completamente el circuito neuronal normal.
¿Por qué el resultado es solo parcial?
Las neuronas dopaminérgicas tienen brazos largos, llamados axones. Se extienden desde la sustancia negra hasta el putamen. Es a lo largo de estos brazos que se transporta y libera la dopamina. El recorrido que siguen estos brazos se establece durante el desarrollo embrionario (fetal), que sigue señales moleculares precisas.
Factores de crecimiento, moléculas de adhesión, gradientes químicos. Esto ya no es posible en un cerebro adulto. Los axones establecen conexiones específicas y organizadas, y permiten una liberación precisa y regulada de dopamina. La regulación se produce principalmente en la sustancia negra.
Por el contrario, cuando se trasplantan células al putamen adulto, las células trasplantadas pueden volver a conectarse con las demás células que las rodean. Sin embargo, la liberación de dopamina no se regula de forma fisiológica y, por lo tanto, no está realmente controlada.
Las células trasplantadas en el putamen actúan como “productores de dopamina”, pero no como un sustituto neuronal completo. De hecho, producen y liberan dopamina localmente, lo que compensa en parte el déficit y puede mejorar algunos síntomas motores (rigidez, lentitud). Sin embargo, esto no restaura la dinámica natural de liberación de dopamina.
Entonces, ¿por qué no trasplantar directamente en la sustancia negra?
Trasplantar neuronas en la sustancia negra sería, en teoría, ideal para reconstruir el circuito. Pero, en ausencia de las señales que guían el crecimiento de los axones en el cerebro adulto, estos no encontrarían su camino hacia el putamen. Además, el entorno adulto inhibe el crecimiento axonal, y la supervivencia de las células trasplantadas es mejor en el estriado (mejor vascularización, menos estrés).
II. La inmunoterapia en la enfermedad de Parkinson
La investigación se centra en la alfa-sinucleína, una proteína mal plegada que se agrega en el cerebro, tratando de neutralizar su acumulación para frenar la progresión de la enfermedad.
Se trata de un enfoque terapéutico prometedor que tiene como objetivo ralentizar la progresión de la enfermedad mediante la eliminación de los agregados anormales de alfa-sinucleína en el cerebro. Se utilizan anticuerpos monoclonales – prasinezumab, amlenetug – para atacar estas proteínas tóxicas, y se están llevando a cabo ensayos clínicos de fase II y III para evaluar su eficacia.
Enfoques de inmunoterapia
* Inmunoterapia activa (vacunas). Estimula el sistema inmunitario del paciente para que produzca anticuerpos contra la alfa-sinucleína.
* Inmunoterapia pasiva. Inyección de anticuerpos sintéticos (anticuerpos monoclonales) diseñados para unirse a la proteína y permitir su eliminación.
Mecanismos y objetivos
* Centrarse en la proteína. El objetivo es impedir que la alfa-sinucleína mal plegada se agrupe y se propague de una neurona a otra.
* Protección neuronal. Al reducir estos depósitos, el tratamiento pretende proteger las neuronas dopaminérgicas y frenar la neurodegeneración.
* Resultados alentadores. Algunos estudios (como el del prasinezumab) han demostrado efectos positivos, especialmente cuando se aplican en una fase temprana de la enfermedad, aunque algunos ensayos han dado resultados dispares.
Retos y perspectivas
* Aunque estas terapias ofrecen una esperanza de tratamiento de fondo (neuroprotector), los ensayos clínicos de fase III son cruciales para confirmar su eficacia en humanos.
* Otras vías incluyen la combinación de estos enfoques con otras terapias, como la reducción de la acumulación de hierro o el uso de medicamentos antidiabéticos.
III. Papel de la microbiota y el intestino
Los científicos están investigando el eje intestino-cerebro, lo que sugiere que los desequilibrios de la microbiota intestinal podrían desencadenar la neuroinflamación. Se está estudiando una bacteria bucal (Streptococcus mutans) que migra al intestino como factor de riesgo.
Microbiota intestinal: el inicio del Parkinson fuera del cerebro
La enfermedad de Parkinson no comenzaría en el cerebro. Podría comenzar mucho antes, en otra parte del cuerpo, incluso antes de la aparición de los primeros síntomas motores.
La microbiota intestinal de las personas con Parkinson difiere significativamente de la de las personas sanas. Esto se sabe desde hace algunos años. Pero no se entendía exactamente cómo estas diferencias contribuían a la enfermedad.
El eje boca-intestino-cerebro. Incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas motores, algunas bacterias de la boca y el intestino podrían influir en el desarrollo del Parkinson. La bacteria Streptococcus mutans podría estar implicada en la enfermedad de Parkinson.
Esta bacteria de la boca, muy extendida, podría desempeñar un papel clave en la enfermedad de Parkinson. Hasta ahora, las investigaciones se centraban en el cerebro, pero las pistas más prometedoras apuntan hoy hacia la boca y el intestino.
Salud buco-dental: una conexión con el cerebro. La salud buco-dental no es solo una cuestión de estética o de prevención cardiovascular. Podría influir directamente en nuestro riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas.
Dos bacterias, dos enzimas, mismo efecto en el cerebro
Además, se sospecha de otras bacterias bucales. La Porphyromonas gingivalis, implicada en las enfermedades periodontales, produce una enzima llamada gingipaina que también puede encontrarse en el torrente sanguíneo.
Se han encontrado rastros de gingipaína en el cerebro de pacientes con Parkinson. Esta enzima provoca inflamación crónica y también podría favorecer la agregación anómala de alfa-sinucleína.
Dos bacterias bucales diferentes, dos mecanismos distintos, pero un mismo efecto potencial sobre el cerebro.
IV. Nuevos tratamientos
El tavapadón es una nueva opción terapéutica oral, mientras que la duodoterapia – perfusión continua – muestra resultados prometedores para las fases avanzadas.
V. Tecnología y mecanismos
La estimulación cerebral profunda adaptativa (aDBS) permite un ajuste automático del tratamiento en función de la actividad cerebral en tiempo real. Además, algunos estudios muestran que virus específicos (HPgV) podrían interactuar con la genética del paciente, influyendo en la inflamación.
Estos avances, aunque algunos son aún experimentales, marcan una evolución hacia terapias más personalizadas y curativas.
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Avances en la investigación sobre terapias modificadoras de la enfermedad (DMT)
Si bien los tratamientos existentes permiten controlar los síntomas de la enfermedad, no logran ralentizar ni detener su progresión. Aquí es donde entran en juego las terapias modificadoras de la enfermedad (DMT), un apasionante campo de investigación que podría transformar el tratamiento de la enfermedad de Parkinson.
¿Cómo afecta la enfermedad de Parkinson al cerebro?
Todo el mundo pierde células al envejecer, incluidas las células cerebrales. En el caso de las personas con enfermedad de Parkinson, esta pérdida es más rápida. Esta neurodegeneración, es decir, la pérdida progresiva de las células cerebrales que producen dopamina – una sustancia química que ayuda a regular los movimientos del cuerpo –, está relacionada con los síntomas motores y no motores de la enfermedad de Parkinson.
Los investigadores sugieren algunas posibles razones para la neurodegeneración en la enfermedad de Parkinson, entre ellas:
* Agregados de proteínas nocivas. Una proteína llamada alfa-sinucleína puede deformarse y aglutinarse en el cerebro, dañando así las neuronas.
* Inflamación. El sistema inmunitario del cerebro se vuelve hiperactivo y daña las células sanas.
* Bajo nivel de energía en las células. Las células cerebrales pierden la capacidad de producir suficiente energía para mantener sus funciones y comienzan a morir.
* Los genes. Algunas personas heredan modificaciones genéticas que aumentan su riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson.
¿Qué son las DMT?
Las terapias modificadoras de la enfermedad, o DMT, son tratamientos que tienen como objetivo detener o ralentizar los procesos que causan el empeoramiento de una enfermedad. En el caso de la enfermedad de Parkinson, la investigación sobre las DMT se centra en la neuro-degeneración.
¿Por qué son importantes los DMT?
El impacto de un enfoque de modificación de la enfermedad para el tratamiento del Parkinson sería significativo. Esto significaría:
* Una progresión más lenta. Las personas con Parkinson podrían disfrutar de una mejor calidad de vida durante más tiempo.
* Apoyo a los cuidadores. Los familiares y cuidadores se enfrentarían a menos dificultades, ya que se atenuarían los retos relacionados con el avance de la enfermedad.
* Alivio económico. La ralentización de la progresión podría traducirse en una reducción de los costes sanitarios.
Áreas de investigación de las DMT para la enfermedad de Parkinson
Los investigadores se centran en varios enfoques para modificar la enfermedad de Parkinson. Estas son algunas de las estrategias que parecen prometedoras:
1) Ejercicio
El ejercicio, beneficioso para todos, es una de las principales herramientas para controlar los síntomas de las personas con Parkinson. Puede reducir la rigidez y el dolor, al tiempo que mejora la fuerza, la resistencia, la coordinación y la flexibilidad. También puede mejorar el estado de ánimo y reducir la fatiga.
Las investigaciones también muestran que el ejercicio físico podría contribuir a ralentizar la progresión de la enfermedad y a proteger las neuronas. Algunos estudios sugieren que el ejercicio podría reducir la inflamación en la enfermedad y aumentar las proteínas que estimulan el crecimiento. El ejercicio también puede promover la salud mental en general y ayudar a las personas a mantenerse en contacto con la comunidad, dos elementos importantes para vivir bien con la enfermedad de Parkinson.
El entrenamiento físico, en particular el aeróbico, aumenta significativamente las concentraciones basales de BDNF – factor neurotrófico derivado del cerebro periférico –, lo que favorece la plasticidad neuronal.
El entrenamiento aeróbico – correr, montar en bicicleta, nadar – es el más eficaz para aumentar el BDNF basal. Se recomienda sesiones de 30 a 40 minutos, de intensidad moderada a alta. Una intensidad vigorosa ofrece el mayor potencial de aumento. El ejercicio regular a largo plazo (más de 3 meses) es especialmente eficaz para mantener niveles elevados de BDNF en reposo.
Aunque se sigue investigando las causas exactas de esta enfermedad, la alfa-sinucleína es una proteína que se pliega incorrectamente y se acumula en el cerebro de las personas con Parkinson. Los investigadores creen que estas acumulaciones de alfa-sinucleína pueden alterar el funcionamiento de las células cerebrales y afectar a las células cerebrales vecinas. Atacar la alfa-sinucleína mal plegada podría proteger a las células cerebrales de la muerte.
Actualmente se están estudiando algunos tratamientos dirigidos a la alfa-sinucleína:
* Anticuerpos. Estas terapias están diseñadas para unirse a los agregados dañinos de alfa-sinucleína y neutralizarlos. Es decir, a los cúmulos.
* Moléculas pequeñas. Estos medicamentos tienen como objetivo impedir que la alfa-sinucleína se aglutine.
* Vacunas. Estas vacunas podrían ayudar al sistema inmunitario a reconocer y eliminar la alfa-sinucleína.
A finales de 2024, dos empresas farmacéuticas presentaron los resultados de dos ensayos clínicos de fase II destinados a ralentizar la progresión de la enfermedad de Parkinson actuando sobre la alfa-sinucleína.
3) Anticuerpos monoclonales
Los anticuerpos monoclonales son proteínas fabricadas en laboratorio, diseñadas para imitar los anticuerpos naturales del organismo y para reconocer y unirse a una molécula diana (o blanco molecular) específica. En el caso de la enfermedad de Parkinson, esta molécula diana es la proteína alfa-sinucleína mencionada anteriormente.
Al desarrollar estos anticuerpos especialmente diseñados para unirse a un objetivo como la alfa-sinucleína, se espera que sean capaces de neutralizar directamente este objetivo y ralentizar o detener la progresión de la enfermedad.
Actualmente hay varios tratamientos basados en anticuerpos monoclonales en diferentes fases de ensayos clínicos, entre los que se incluyen:
* Prasinezumab. Un fármaco terapéutico potencial y uno de los pocos candidatos a tratamiento modificador de la enfermedad que ha alcanzado la fase III de los ensayos clínicos. El prasinezumab es un anticuerpo monoclonal que se une a las proteínas alfa-sinucleínas mal plegadas para impedir su agregación.
* Exidavnemab. Un anticuerpo monoclonal experimental que también se dirige a los agregados tóxicos de alfa-sinucleína. Actualmente se encuentra en fase II de ensayo clínico (EXIST) para evaluar su seguridad y los primeros indicios de eficacia. El estudio también incluye a pacientes con atrofia multi-sistémica.
* MEDI1341. Otro anticuerpo monoclonal desarrollado para atacar la alfa-sinucleína en la enfermedad. En los primeros ensayos, demostró una reducción de los niveles de alfa-sinucleína libre en el líquido céfalo-raquídeo. Todavía se encuentra en fase de ensayos clínicos preliminares, ya que acaba de concluir la fase I de los ensayos clínicos.
4) Terapia génica
Se cree que la genética es la causa de aproximadamente el 10% de los casos de enfermedad de Parkinson. La terapia génica consiste en administrar material genético para modificar o sustituir los genes relacionados con la enfermedad. Los investigadores están explorando:
* Terapia génica GBA. Ayuda a las células cerebrales a descomponer mejor los residuos, como la alfa-sinucleína.
* Factor neurotrófico derivado de las células gliales. Ayuda a proteger las neuronas productoras de dopamina contra el daño y a recuperarse después de haber sido dañadas.
* Potenciadores de la autofagia. Restablecimiento de la función de los procesos cerebrales obstaculizados que se supone que contribuyen a la eliminación de los componentes celulares dañados y otras sustancias nocivas.
* Reducción del gen de la alfa-sinucleína. Reducción de la actividad de los genes asociados con la acumulación excesiva de alfa-sinucleína con el fin de detener o ralentizar la neuro-degeneración.
5) Reemplazo celular
Los enfoques de reemplazo celular tienen como objetivo sustituir las neuronas productoras de dopamina perdidas. Los investigadores están estudiando enfoques innovadores y prometedores basados en células madre para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson.
6) Reutilización de medicamentos existentes
La reorientación de terapias cuya inocuidad ya ha sido demostrada y que han sido aprobadas para otros trastornos es otro enfoque que presenta un gran potencial para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson. Dado que su inocuidad ya ha sido establecida en ensayos clínicos, pueden utilizarse rápidamente en el tratamiento de la enfermedad si se demuestra su eficacia. Por ejemplo, la amantadina, desarrollada originalmente como tratamiento para la gripe, resultó posteriormente útil para los síntomas de la enfermedad y ahora se utiliza para tratar la discinesia.
Muchos de los posibles DMT que se están probando actualmente en el ámbito de la enfermedad de Parkinson son medicamentos reasignados. Estos son algunos ejemplos:
El ambroxol. Un antitusivo, se está probando actualmente para mejorar la actividad de la Gcase (glucocerebrosidasa), una enzima que ayuda a mantener la función celular y que está relacionada con las mutaciones genéticas GBA que pueden provocar la enfermedad. Ha pasado a la fase III de los ensayos.
Los activadores del receptor GLP-1. Desarrollados inicialmente para la diabetes, se están estudiando por su potencial para mejorar la supervivencia celular, reducir la inflamación y ralentizar la progresión de la enfermedad. La exenatida, la liraglutida y la lixisenatida son ejemplos de activadores del receptor GLP-1 que se están estudiando.
7) El papel de los biomarcadores
La falta de biomarcadores fiables para la enfermedad de Parkinson constituye otro reto importante. Los biomarcadores permiten a los investigadores identificar una enfermedad y observar su respuesta a los tratamientos y terapias. Los investigadores están empezando a descubrir posibles biomarcadores para la enfermedad, lo que podría conducir a un diagnóstico más precoz y al seguimiento de la progresión de la enfermedad, y ayudaría a los investigadores a diseñar y probar DMT para la enfermedad de Parkinson.
Perspectivas de futuro
Investigación
El Parkinson siempre ha sido una enfermedad complicada de estudiar, ya que se desarrolla lentamente, a lo largo de muchos años, y es difícil de diagnosticar en las primeras etapas de su desarrollo.
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La producción de propionato de imidazol por los microorganismos intestinales es la causa de las patologías de la enfermedad de Parkinson
Un equipo de 18 investigadores surcoreanos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pohang, la Facultad de Medicina de la Universidad de Sungkyunkwan y la Facultad de Medicina de la Universidad de Sungkyunkwan, en Suwon (Corea del Sur), revelan en un estudio publicado en Communications Nature de enero 2026 que la bacteria Streptococcus mutans podría estar implicada en la enfermedad de Parkinson.
La Streptococcus mutans, la bacteria responsable de las caries, que representa casi el 40% de nuestra flora bucal, no se queda tranquilamente en la cavidad bucal. Puede migrar al intestino y establecerse allí de forma permanente. Este fenómeno se ha observado con mucha más frecuencia en personas con Parkinson que en personas sanas. Una vez en el intestino, esta bacteria comienza a producir una enzima específica llamada urocanato reductasa (UrdA).
UrdA e imidazol propionato: el peligro intestinal. Esta enzima genera un metabolito, el imidazol propionato (ImP). Este pasa al torrente sanguíneo, atraviesa la barrera hematoencefálica – esa protección natural que filtra lo que entra en nuestro cerebro – y llega directamente a las neuronas dopaminérgicas.
El ImP ataca las neuronas dopaminérgicas. Los análisis han confirmado la presencia de ImP en altas concentraciones en los intestinos y la sangre de los enfermos. También se encuentra en el cerebro. Esta molécula altera varios mecanismos directamente implicados en el Parkinson. Acelera la pérdida de neuronas productoras de dopamina, desencadena una inflamación cerebral y favorece la acumulación anómala de alfa-sinucleína, la proteína que se agrega en el cerebro de los pacientes.
Para verificar su hipótesis, los investigadores realizaron experimentos con ratones desprovistos de microbiota intestinal. Observaron que los pacientes con la enfermedad presentaban niveles significativamente más elevados de ambos, S. mutans e ImP, en el intestino y en la circulación sanguínea.
Para demostrar el efecto de la S. mutans en la enfermedad, los investigadores la inyectaron en ratones. Observaron que aparecían todos los síntomas del Parkinson.
A continuación, probaron un segundo método inyectando una bacteria inofensiva, la E. coli, que habían reprogramado para que produjera la enzima UrdA. Una vez más, el cerebro de los ratones fue atacado por la ImP. Esto demuestra claramente el mecanismo. Además, muestra que esta acción de la ImP depende fundamentalmente de la activación de otra proteína llamada mTORC1.
Este estudio coreano concluye que al inhibir esta proteína, se inhibe la acción de la ImP, lo que a su vez reduce los síntomas del Parkinson. El estudio se centra en ratones, pero, evidentemente, estos investigadores seguirán aplicándolo a los seres humanos para ver si también en este caso se consigue mejorar la salud o incluso curar a los pacientes que padecen Parkinson.
El estudio POSTECH de 2026 refuerza esta teoría. Sugiere que las “semillas” de la enfermedad de Parkinson podrían sembrarse en la boca, desarrollarse en el intestino y finalmente llegar al cerebro. Para cuando aparecen los síntomas motores, el eje oro-intestinal-cerebral podría haber estado influenciado por las bacterias durante 10 a 20 años.
El programa de verano POSTECH 2026 de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pohang está ahora abierto a estudiantes de STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) de todo el mundo. Este programa ofrece una oportunidad de inmersión académica y de investigación en una de las mejores instituciones científicas, generalmente con becas disponibles como el POSCO Asia Fellowship.
Ensayo de fase I/II de células dopaminérgicas derivadas de células iPS para la enfermedad de Parkinson
Investigadores de la Universidad de Kioto (Japón), en un estudio publicado por Nature en abril 2025, analizan el trasplante de progenitores dopaminérgicos derivados de iPS.
La enfermedad de Parkinson está causada por la pérdida de neuronas dopaminérgicas, lo que provoca síntomas motores. Las primeras terapias celulares que utilizaban tejidos fetales eran prometedoras, pero presentaban complicaciones y problemas éticos. Las células madre pluripotentes (CS) se han revelado como una alternativa prometedora para el desarrollo de tratamientos seguros y eficaces.
En este ensayo de fase I/II realizado en el Hospital Universitario de Kioto, siete pacientes (de entre 50 y 69 años) recibieron un trasplante bilateral de progenitores dopaminérgicos derivados de células madre pluripotentes inducidas (iPS).
Los criterios de evaluación principales se centraron en la seguridad y los acontecimientos adversos, mientras que los criterios secundarios evaluaron la evolución de los síntomas motores y la producción de dopamina durante un periodo de 24 meses.
Se mantuvo la dosis de los medicamentos antiparkinsonianos de los pacientes, salvo en los casos en que fue necesario realizar ajustes terapéuticos, lo que provocó un aumento de las discinesias (actividades motoras involuntarias). Las imágenes por resonancia magnética no revelaron ninguna proliferación excesiva del injerto.
Tras 24 meses de seguimiento, no se observaron complicaciones graves ni crecimiento tumoral, y algunos pacientes mostraron una mejora motora con un aumento del 44,7% en la producción de dopamina en el putamen, una zona clave del cerebro implicada en el control motor.
Este ensayo demostró que los progenitores dopaminérgicos derivados de células iPS alogénicas sobrevivían, producían dopamina y no formaban tumores, lo que sugiere su inocuidad y sus posibles beneficios clínicos para la enfermedad de Parkinson.
Las iPSC no solo se utilizan para trasplantes, sino que también son una potente herramienta de modelización y descubrimiento terapéutico. Al reprogramar las células de los pacientes y luego diferenciarlas en tipos celulares afectados por la enfermedad, los investigadores pueden recrear in vitro patologías complejas como el Alzheimer, la ELA o el Parkinson.
Una vez obtenidas, las células enfermas constituyen una plataforma de cribado de alto rendimiento: se prueban miles de compuestos para observar sus efectos. Esta estrategia ya ha permitido identificar candidatos terapéuticos, algunos de los cuales se encuentran actualmente en ensayos clínicos en Japón. Esta doble capacidad – terapia celular y descubrimiento de fármacos – posiciona a las iPSC como una importante palanca de innovación biomédica.
Ensayo de fase I de neuronas dopaminérgicas derivadas de células madre embrionarias humanas para la enfermedad de Parkinson
Investigadores del Center for Stem Cell Biology, del Sloan Kettering Institute de Nueva York, de BlueRock Therapeutics, Cambridge, MA, de la Universidad de California y de la Universidad de Toronto participaron en un ensayo clínico, publicado en Nature de abril 2025, para el trasplante de células progenitoras de neuronas dopaminérgicas.
La enfermedad de Parkinson es una afección neurodegenerativa progresiva que representa una carga sanitaria y económica considerable. Se caracteriza por la pérdida de neuronas dopaminérgicas del mesencéfalo y una disminución de la respuesta a los tratamientos médicos o quirúrgicos sintomáticos a medida que la enfermedad avanza. La terapia celular tiene como objetivo sustituir las neuronas dopaminérgicas perdidas y sus proyecciones estriatales mediante un injerto intrastriatal.
Los investigadores presentan aquí los resultados de un ensayo clínico abierto de fase I de un producto experimental de células progenitoras dopaminérgicas crioconservadas listas para su uso – bemdaneprocel – derivadas de células madre embrionarias humanas (hES) e injertadas bilateralmente en el putamen de pacientes con enfermedad de Parkinson.
Se incluyeron secuencialmente doce pacientes en dos cohortes: una cohorte de dosis baja y una cohorte de dosis alta. Todos los participantes recibieron tratamiento inmunosupresor durante un año.
El ensayo alcanzó sus objetivos principales de seguridad y tolerancia un año después del trasplante, sin que se produjeran efectos adversos relacionados con el producto celular. Dieciocho meses después del trasplante, la fijación de 18F-DOPA mediante tomografía por emisión de positrones (TEP) en el putamen aumentó, lo que demuestra la supervivencia del injerto.
Los criterios de evaluación secundarios y exploratorios mostraron una mejora o estabilización, en particular una mejora media de 23 puntos en la puntuación OFF de la parte III de la escala MDS-UPDRS (Movement Disorder Society Unified Parkinson’s Disease Rating Scale) en el grupo de dosis alta. No se observó ninguna discinesia inducida por el injerto.
Estos datos demuestran la inocuidad del tratamiento y justifican la realización de estudios clínicos definitivos.
El FcγR de baja afinidad microglial media la eliminación fagocítica de neuronas dopaminérgicas en la degeneración de la enfermedad de Parkinson
Un equipo de investigación del Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona ha demostrado en estudio, publicado en la revista académica Parkinson’s Disease de febrero 2026, la eliminación de neuronas dañadas mediante la fagocitosis.
Cuando el sistema funciona correctamente, los receptores Fc gamma son unas de las proteínas encargadas de reconocer células dañadas o sustancias que hay que eliminar del cerebro para que las células microgliales comiencen el proceso de limpieza.
No obstante, los investigadores sugieren que, en los pacientes con enfermedad de Parkinson, los receptores Fc gamma identifican como dañadas células que todavía son funcionales, iniciando un proceso de eliminación indebido. Han observado, en muestras de pacientes, que su tejido cerebral tiene una mayor proporción de microglía reactiva, es decir, preparada para actuar, y que estas células reactivas presentan en sus membranas más densidad de unos receptores llamados Fc gamma.
La activación de los receptores Fc gamma al detectar una neurona dopaminérgica – aunque todavía funcione – promueve que la célula de la microglía cambie su forma mediante la activación de una proteína de su cito-esqueleto llamada Cdc42, permitiendo que la célula rodee la neurona y pueda literalmente “comérsela”, en un proceso llamado fagocitosis.
En modelos animales y celulares de la enfermedad, al ver que el bloqueo con inmunoterapia de los receptores Fc gamma, así como la inhibición farmacológica de Cdc42, los investigadores redujeron de manera significativa la eliminación de neuronas dopaminérgicas, logrando preservar las neuronas incluso en condiciones inflamatorias intensas.
Estos resultados sugieren que regular la fagocitosis microglial a partir de inmunoterapia dirigida al receptor Fc gamma o a la proteína Cdc42 podría ralentizar la progresión de la enfermedad y proteger la función de las neuronas dopaminérgicas.
Descubrimiento de un nuevo biomarcador de la enfermedad de Parkinson en los fluidos corporales
Investigadores del Centro PRODI de diagnóstico de proteínas de la Universidad del Ruhr en Bochum (Alemania) y de la empresa biotecnológica betaSENSE informan de sus hallazgos en la revista EMBO Molecular Medicine de abril 2025, que el descubrimiento de una proteína mal plegada facilita el diagnóstico fiable incluso en las primeras fases de la enfermedad en fluidos corporales.
Es un biomarcador en el líquido cefalorraquídeo que facilita un diagnóstico fiable en una fase temprana y puede arrojar luz sobre la progresión de la enfermedad y el efecto de una terapia.
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que suele diagnosticarse en su fase tardía sobre la base de síntomas clínicos, principalmente trastornos motores. Sin embargo, para entonces el cerebro ya está grave e irreparablemente dañado. Además, el diagnóstico es difícil y a menudo incorrecto porque la enfermedad adopta muchas formas y los síntomas se solapan con otros trastornos.
Los oligómeros producen entonces largos filamentos fibrilares y causan la agregación de estos filamentos en cuerpos de Lewy macroscópicamente grandes en el cerebro.
En dos cohortes clínicas independientes con un total de 134 participantes, los investigadores demostraron que, con una sensibilidad y especificidad de más del 90 por ciento, este mal plegamiento de la αSyn en los fluidos corporales es un biomarcador viable para el diagnóstico de la enfermedad.
La investigación se llevó a cabo utilizando muestras de líquido cefalorraquídeo de pacientes de los centros de Parkinson de Bochum (hospital St. Josef y Kassel). Las mediciones se realizaron con la tecnología patentada iRS (sensor inmunoinfrarrojo) de betaSENSE.
BetaSENSE ya ha aplicado con éxito la tecnología iRS para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer. En este caso, se demostró que el mal plegamiento del biomarcador Aβ puede indicar el riesgo de demencia de Alzheimer en una fase posterior con gran precisión hasta 17 años antes del diagnóstico clínico. Ahora han trasladado este enfoque al Parkinson para el mal plegamiento de αSyn.
Efecto del entrenamiento físico sobre las concentraciones basales del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) periférico: un meta-análisis
Investigadores de la Universidad de Toronto y del Sunnybrook Research Institute, Toronto, en un meta-análisis publicado por PLOS One en setiembre 2016, evalúan el efecto del ejercicio físico sobre las concentraciones basales de BDNF en la sangre periférica.
Los mecanismos por los que la actividad física favorece una función cerebral saludable aún no se han dilucidado. Una hipótesis sugiere que un aumento del factor neurotrófico derivado del cerebro – BDNF – contribuye a ciertos beneficios en las funciones cognitivas y el estado de ánimo.
El objetivo de este meta-análisis era determinar el efecto del entrenamiento físico sobre las concentraciones basales de BDNF en la sangre periférica.
Se consultaron las bases de datos MEDLINE, Embase, PsycINFO, SPORTDiscus, Rehabilitation & Sports Medicine Source y CINAH para identificar publicaciones originales, revisadas por pares, sobre las concentraciones de BDNF en la sangre periférica antes y después de intervenciones con ejercicio físico de una duración ≥ 2 semanas.
El riesgo de sesgo se evaluó utilizando criterios estandarizados. Las diferencias medias estandarizadas (DMS) se calcularon a partir de modelos de efectos aleatorios. El riesgo de sesgo de publicación se evaluó utilizando gráficos de embudo y la prueba de Egger. Las posibles fuentes de heterogeneidad se exploraron mediante análisis de sub-grupos.
Resultados de los meta-análisis
En 29 estudios que cumplían los criterios de inclusión, las concentraciones de BDNF en reposo en la sangre periférica eran más elevadas después de la intervención. Los análisis de sub-grupos sugirieron un efecto significativo del entrenamiento aeróbico, pero no del entrenamiento de resistencia.
No se observaron diferencias significativas entre hombres y mujeres, ni entre el suero y el plasma. El efecto es notable en adultos jóvenes sanos y ayuda a combatir el deterioro cognitivo relacionado con la edad.
Conclusión. Las intervenciones de entrenamiento aeróbico, pero no las de entrenamiento de resistencia, aumentaron las concentraciones de BDNF en reposo en la sangre periférica. Los estudios también indican que el ejercicio breve e intenso puede aumentar el BDNF en sangre entre cuatro y cinco veces. Sin embargo, los resultados pueden variar debido a la heterogeneidad de los estudios (diferencias en los protocolos y las poblaciones).
Efecto del entrenamiento prolongado en Tai Chi sobre la enfermedad de Parkinson
Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Jiao Tong, Shanghái (China), en un estudio de cohorte con un seguimiento de 3,5 años, publicado por la revista Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry en marzo 2024, verificaron la mejora en los pacientes que practicaban Tai Chi.
El Tai-Chi ha demostrado tener efectos beneficiosos sobre los síntomas motores y no motores de la enfermedad de Parkinson, pero ningún estudio ha informado sobre el efecto de una práctica prolongada.
El objetivo de este estudio era examinar si la práctica prolongada de Tai Chi permite mantener la mejora en los pacientes con enfermedad de Parkinson.
A partir de enero 2016 se constituyeron cohortes de pacientes con enfermedad de Parkinson que practicaban Tai-Chi y de pacientes con Parkinson que no realizaban ejercicio.
Todos los participantes fueron evaluados al inicio del estudio, y posteriormente en noviembre 2019, octubre 2020 y junio 2021. Se utilizó un modelo logarítmico lineal para analizar las escalas de evaluación de los síntomas motores y no motores.
La necesidad de aumentar los tratamientos antiparkinsonianos se presentó en forma de curva de Kaplan-Meier y diagrama de caja. Se utilizó el método bootstrap para el remuestreo con fines de estimación estadística.
Resultados
La práctica del Tai-Chi redujo la agravación anual de la escala UPDRS (Escala Unificada de Valoración de la Enfermedad de Parkinson) y retrasó la necesidad de aumentar las dosis de los tratamientos anti-parkinsonianos.
El aumento anual de la dosis diaria equivalente de Levodopa fue significativamente menor en el grupo de Tai-Chi. Además, los pacientes observaron una mejora de sus síntomas motores y no motores, así como una disminución de las complicaciones, gracias a la práctica del Tai-Chi.
Conclusión. La práctica del Tai-Chi tiene un efecto beneficioso a largo plazo sobre la enfermedad de Parkinson, con una mejora de los síntomas motores y no motores y una reducción de las complicaciones.
Este estudio confirma que el Tai-Chi es una terapia complementaria eficaz para mejorar la calidad de vida de los pacientes con Parkinson a largo plazo.
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El Tai-Chi para aliviar los síntomas de la enfermedad de Parkinson
El Tai Chi también podría resultar eficaz para frenar los síntomas y las complicaciones de la enfermedad de Parkinson. La práctica prolongada del Tai-Chi ralentiza significativamente la progresión de la enfermedad, aliviando el deterioro de los síntomas motores y no motores. Esta actividad reduce la necesidad de aumentar la Levodopa y disminuye la prevalencia de las complicaciones relacionadas con la enfermedad.
Los movimientos lentos, fluidos y conscientes mejoran significativamente el equilibrio, la postura, la flexibilidad y la marcha, reduciendo así el riesgo de caídas. Esto permite una mejora duradera de las funciones motoras (marcha, equilibrio, temblores) y no motoras (cognición, sueño, estado de ánimo).
Estos son los principales beneficios del Tai-Chi para el Parkinson:
Mejora del equilibrio y reducción de las caídas. La repetición de los movimientos ayuda a fortalecer los músculos de las piernas y a mejorar la transferencia de peso, esencial para la estabilidad.
Fortalecimiento de la flexibilidad y la postura. El Tai-Chi ayuda a combatir la rigidez y las posturas encorvadas, frecuentes en esta patología.
Control de los movimientos y coordinación. La práctica, centrada en la concentración, ayuda a controlar mejor los movimientos voluntarios y a paliar los déficits en la gestión de los movimientos automáticos.
Beneficios psicológicos. Favorece la relajación y reduce el estrés, lo que ayuda a disminuir la depresión y la ansiedad.
Se recomienda una práctica regular, idealmente de 45 minutos a 1 hora, 3 veces por semana, para obtener resultados duraderos.
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Prevención
¿La higiene dental como escudo?
Cepillarse los dientes con regularidad, usar hilo dental, acudir al dentista con frecuencia: estos sencillos gestos adquieren ahora una nueva dimensión.
Actuar pronto para proteger las neuronas dopaminérgicas. Prevenir las infecciones bucales y tratar rápidamente las caries no solo sirve para mantener una bonita sonrisa. También podrían limitar la exposición a bacterias capaces de colonizar el intestino y producir sustancias tóxicas para el cerebro. Evidentemente, si las neuronas dopaminérgicas ya están destruidas, es demasiado tarde para actuar. De ahí la importancia potencial de la prevención temprana, mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas.
Apoye su microbioma intestinal
Una microbiota intestinal diversa y saludable a menudo puede “eliminar” bacterias dañinas como S. mutans. Las dietas ricas en fibra, alimentos fermentados y polifenoles favorecen las bacterias “buenas” que protegen la mucosa intestinal.
Controlar los marcadores metabólicos
Los lisosomas son orgánulos celulares esféricos, presentes en los eucariotas (organismos vivos, unicelulares o multicelulares), que actúan como sistema de reciclaje y digestión de la célula. Rodeados por una membrana simple, contienen enzimas hidrolíticas (hidrolasas ácidas) que degradan los desechos, los orgánulos gastados y las moléculas complejas. Mantienen la homeostasis celular.
Dado que el complejo mTORC1 desempeña un papel fundamental, es esencial mantener un metabolismo saludable. El control de la glucemia y la prevención de la inflamación crónica contribuyen a garantizar que, incluso con una cantidad baja de ImP en el organismo, el cerebro sea capaz de gestionarla.
Hoy en día se cree que el Parkinson se desarrolla debido a una compleja combinación de factores
genéticos y ambientales, que sus desencadenantes varían de una persona a otra. Y también,
según los últimos descubrimientos, a la existencia del peligro intestinal debido a la bacteria bucal.
Parkinson siempre ha sido una enfermedad complicada de estudiar, ya que se desarrolla lentamente,
a lo largo de muchos años, y es difícil de diagnosticar en sus primeras etapas.
Voir aussi…











































































