septiembre 29, 2026

El Deterioro Cognitivo en las Personas de Cincuenta Años



A partir de los cincuenta años, es fundamental prestar especial atención 
al bienestar físico y mental y actuar en consecuencia


A partir de los cincuenta años, es habitual que las personas noten ciertos cambios en sus capacidades cognitivas: olvidos frecuentes, dificultad para concentrarse o disminución de la velocidad de procesamiento de la información.

El cerebro sufre transformaciones biológicas naturales: la corteza cerebral se adelgaza ligeramente, la velocidad de procesamiento de la información se ralentiza un poco y algunas zonas de la memoria se reorganizan. El cerebro compensa estos cambios recurriendo en mayor medida a la experiencia adquirida y a la reserva cognitiva.

Deterioro cognitivo

El deterioro cognitivo se refiere a una disminución progresiva de las funciones cognitivas, como la memoria, la atención y las funciones ejecutivas. Aunque este proceso suele asociarse al envejecimiento natural, puede manifestarse antes en algunas personas. Concretamente, hacia los cincuenta años. Por lo tanto, las personas de cincuenta años pueden notar dificultades para memorizar información nueva, concentrarse o reaccionar rápidamente ante los estímulos.


Las causas del deterioro cognitivo relacionado con la edad


Envejecimiento cerebral: una explicación natural

El cerebro humano suele alcanzar su máximo nivel de desarrollo y maduración entre los 25 y los 30 años. Tras este pico, el cerebro comienza a presentar ciertos cambios sutiles y progresivos, que forman parte del proceso natural de envejecimiento. Se producen cambios progresivos a nivel de las neuronas y de la estructura cerebral.

La sustancia gris, responsable del procesamiento de la información, comienza a disminuir, mientras que la sustancia blanca, que ayuda a la transmisión de información entre las diferentes partes del cerebro, también puede deteriorarse.

Los estudios demuestran que el cerebro pierde aproximadamente un 2% de su peso por década a partir de los 40 años. Además, algunas zonas del cerebro, como el hipocampo, relacionado con la memoria, son más sensibles al envejecimiento, lo que explica por qué las personas de mediana edad pueden empezar a experimentar ligeras pérdidas de memoria.

Factores de riesgo relacionados con el estilo de vida

El estilo de vida es un factor crucial que influye en el deterioro cognitivo. Una alimentación deficiente, la falta de ejercicio físico, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol son factores que pueden acelerar el deterioro de las funciones cognitivas.

Sueño.
Un sueño de calidad es fundamental para el cerebro, ya que permite consolidar la memoria y eliminar toxinas. Los estudios demuestran que la falta crónica de sueño puede provocar una acumulación de beta-amiloides, proteínas asociadas a la enfermedad de Alzheimer.

Alimentación. Las dietas ricas en grasas saturadas, azúcares y productos ultraprocesados pueden alterar las conexiones neuronales y aumentar la inflamación, dos factores asociados al deterioro cognitivo.

Actividad física. La falta de ejercicio regular y un estilo de vida sedentario reducen el flujo sanguíneo al cerebro, lo que puede afectar a la salud cerebral y aumentar el riesgo de deterioro cognitivo. Por eso es tan importante practicar deporte con regularidad.

Factores genéticos

La carga genética de una persona también influye en el riesgo de deterioro cognitivo. Los estudios demuestran que ciertos genes, como el ApoE4, están asociados a una mayor predisposición a los trastornos cognitivos y a las enfermedades neuro-degenerativas, como la enfermedad de Alzheimer. Aunque la genética no se puede controlar, comprender estos riesgos puede ayudar a adoptar hábitos de vida más saludables para retrasar el deterioro cognitivo.


Los síntomas del deterioro cognitivo en personas de cincuenta años


Los primeros signos del deterioro cognitivo

Los primeros signos del deterioro cognitivo pueden ser sutiles, pero deben tomarse en serio. Estos son los síntomas más frecuentes:

Ralentización del pensamiento.
El procesamiento de la información es más lento, lo que puede afectar a la toma de decisiones.

Olvidos. Los olvidos de acontecimientos recientes, como nombres o lugares, pueden ser signos iniciales.

Dificultad para realizar varias tareas a la vez. Realizar varias tareas simultáneamente se vuelve más difícil, ya que el cerebro tarda más en pasar de una tarea a otra.

Diferenciar el deterioro cognitivo normal de los trastornos más graves

Es fundamental saber distinguir el deterioro cognitivo natural de los trastornos cognitivos más graves, como la demencia. En general, el deterioro cognitivo relacionado con la edad afecta a ciertas habilidades sin impedir la realización de las actividades cotidianas.

Sin embargo, si aparecen síntomas como confusión frecuente, desorientación o cambios de personalidad, puede ser útil consultar a un profesional para que realice una evaluación exhaustiva.

Envejecimiento cerebral: cambios

*
Pérdida de volumen. El cerebro pierde un pequeño porcentaje de su masa por década a partir de los 40 años.

* Menor velocidad. La vaina de mielina se desgasta ligeramente, lo que ralentiza la transmisión de mensajes entre las neuronas.

* Cambios en el sistema inmunitario. Las células de defensa del cerebro (microglías) cambian y se vuelven un poco más inflamatorias.

Repercusiones en la memoria y la mente

* Memoria a corto plazo. A veces resulta más difícil recordar rápidamente nuevos detalles o nombres.

* Sabiduría y perspectiva. La visión global, el vocabulario y la gestión de las emociones suelen mejorar.

* Compensación. El cerebro utiliza nuevas vías para mantener un buen nivel de razonamiento.

*
*       *

Científicos descubren un cambio cerebral oculto que comienza alrededor de los 50 años


Investigadores de la Universidad de California en San Diego y del New York Genome Center, en un estudio publicado en la revista Science en agosto 2026, han descubierto un cambio celular en el hipocampo que comienza a mediados de la vida, en lugar de a una edad muy avanzada.

Según este estudio, el hipocampo, centro de la memoria del cerebro, parece experimentar un cambio discreto pero de graves consecuencias hacia la mitad de la vida adulta. La composición de las células inmunitarias de esta región se modifica notablemente a partir de los 50 años aproximadamente: las células protectoras que llevan allí décadas disminuyen y son sustituidas por células con un perfil más inflamatorio.

Estas células se denominan microglías. Constituyen, en cierto modo, el sistema inmunitario residente del cerebro, ya que eliminan los restos celulares, podan las conexiones sinápticas innecesarias y protegen a las neuronas contra las infecciones. En un cerebro sano, la mayoría de las microglías permanecen en un estado tranquilo y protector, denominado “homeostático”, que mantiene el equilibrio de los tejidos.

Los investigadores han observado que esta población de microglías homeostáticas del hipocampo se reduce con la edad, dando paso a un perfil de microglías asociadas a la enfermedad, que producen señales inflamatorias. Este cambio parecería comenzar a mediados de la vida, más que en una edad avanzada – un punto de partida mucho más precoz de lo que muchos científicos esperaban .

La elección del hipocampo no es casual. Esta región es esencial para la formación de nuevos recuerdos y para la consolidación de la experiencia cotidiana en la memoria a largo plazo; además, es una de las primeras zonas en las que la enfermedad de Alzheimer suele dejar su huella, lo que la convierte en un campo de estudio privilegiado del deterioro cognitivo relacionado con la edad.

Lo que hace que este descubrimiento sea notable es que el perfil de microglías inflamatorias observado en el estudio se asemeja a una firma ya identificada en los cerebros de pacientes con Alzheimer. Este parecido lleva a los investigadores a pensar que el envejecimiento normal podría preparar al cerebro para la neuro-degeneración mucho antes de que aparezcan los síntomas de la enfermedad.

La conclusión es que la frontera entre el envejecimiento normal y la enfermedad podría ser más difusa de lo que se pensaba. Durante mucho tiempo, los científicos han considerado el envejecimiento cerebral normal como un simple “ruido de fondo” sobre el que se desarrolla la enfermedad de Alzheimer; este estudio sugiere que ese mismo fondo conlleva una transformación medible a escala celular.

Este descubrimiento tiene implicaciones prácticas para el desarrollo de fármacos. Si la renovación de las microglías comienza años antes de que aparezcan los síntomas, los tratamientos dirigidos a estas células en una fase más temprana podrían resultar más eficaces que las intervenciones que se inician únicamente tras la aparición del deterioro cognitivo. Ya existen varios fármacos experimentales destinados a regular la activación de las microglías.

Los investigadores, sin embargo, se muestran cautelosos. Los resultados se basan en la comparación de muestras de tejido cerebral que abarcan un amplio rango de edades, y este tipo de datos transversales muestran una asociación más que una prueba de un calendario fijo y universal. La genética, el estilo de vida y los factores ambientales podrían acelerar o ralentizar esta transición.

Los resultados recuerdan, no obstante, que la mediana edad podría suponer un punto de inflexión más decisivo para la salud cerebral de lo que se solía pensar. Los investigadores se centran ahora en estudios de seguimiento más prolongados, con el fin de determinar quién experimenta esta transición microglial más rápido o más lentamente, y cómo se correlaciona esto con el rendimiento cognitivo a lo largo del tiempo.

El objetivo es convertir este cambio sutil que se produce alrededor de los cincuenta años, de un proceso oculto, en una señal de alerta temprana y, a la larga, en una ventana de intervención incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas de deterioro.

Identificar este punto de inflexión en la mediana edad ayuda a los científicos a comprender mejor cómo el envejecimiento normal da paso a la patología.


Nuestro cerebro cambia cuatro veces a lo largo de nuestra vida


Investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y de la Universidad de Pittsburgh (EE. UU.), en un estudio publicado en Nature Communications en noviembre 2025, demuestran que nuestro cerebro no envejece de forma lineal, sino que atraviesa cuatro grandes puntos de inflexión a los 9, 32, 66 y 83 años.

Desde la primera infancia hasta la vejez, nuestro cerebro nunca se estanca. Estos momentos clave redefinen la estructura y la organización de las conexiones neuronales, dividiendo la vida en cinco fases distintas. Estos puntos de inflexión podrían explicar por qué nuestras capacidades de aprendizaje, nuestra velocidad de razonamiento o incluso nuestra vulnerabilidad al deterioro cognitivo evolucionan de forma tan marcada con el paso del tiempo.

Los investigadores han analizado cerca de 3.800 imágenes de resonancia magnética (IRM) que abarcan toda la vida humana, desde el recién nacido hasta el nonagenario.

Su objetivo era comprender cómo evolucionan las fibras que conectan las diferentes regiones del cerebro y que conforman la sustancia blanca. Estas conexiones permiten que las regiones cerebrales intercambien información y desempeñan un papel esencial en la memoria, la atención o la planificación.

Un cerebro en constante evolución


Al combinar varias mediciones obtenidas mediante técnicas de imagen, el equipo ha identificado cinco grandes etapas de evolución separadas por cuatro puntos de inflexión importantes.

De 0 a 9 años: una proliferación de conexiones

Durante los primeros años, el cerebro se caracteriza por una red de conexiones neuronales muy densa. Las conexiones entre regiones son más largas, más sinuosas y, por lo tanto, menos eficaces. Esto se corresponde con un periodo en el que el niño multiplica sus aprendizajes y explora un gran número de posibilidades. Solo más adelante se irán eliminando progresivamente los circuitos innecesarios y las sinapsis – puntos de unión entre las neuronas – para favorecer aquellos que resultan más útiles. En este periodo se observa un aumento general del volumen de la sustancia blanca – las fibras – y de la sustancia gris – los cuerpos celulares de las neuronas –.

De los 9 a los 32 años: la optimización al servicio de la eficacia

A partir de la infancia tardía, el cerebro adopta una estrategia opuesta: las conexiones se acortan y ganan en velocidad. Esto podría estar relacionado con los cambios hormonales de la pubertad y con la maduración progresiva de las regiones relacionadas con la toma de decisiones y la memoria de trabajo. Se trata de un periodo de creciente eficacia que acompaña al desarrollo de las competencias cognitivas desde la adolescencia hasta la edad adulta temprana, pero también a las habilidades conductuales y a la buena salud mental.

De los 32 a los 66 años: una lenta disminución de la eficacia

En la edad adulta, sufrimos una influencia cultural, histórica y social que afecta a nuestro funcionamiento. En este periodo, las conexiones siguen siendo sólidas, pero comienzan a perder eficacia de forma progresiva. El cambio es sutil, casi imperceptible en el día a día. Podría reflejar un conjunto de factores: el envejecimiento natural del cerebro, cambios en el estilo de vida u otras presiones fisiológicas. Esta larga fase marca un equilibrio: el cerebro sigue adaptándose, pero a un ritmo más lento. También se puede considerar este periodo como una meseta en términos de inteligencia y personalidad.

De los 66 a los 83 años: conexiones locales más estables

A partir de los 66 años aproximadamente, las conexiones cercanas entre sí se mantienen relativamente estables, mientras que las que conectan regiones alejadas se vuelven más vulnerables. Se observa una disminución de la integridad de la sustancia blanca, es decir, de las fibras nerviosas. Estos cambios podrían ayudar a comprender por qué aumenta el riesgo de trastornos de la memoria a esta edad, sobre todo cuando la comunicación entre grandes regiones del cerebro se vuelve menos fluida. Es también a esta edad cuando se manifiestan ciertos factores de riesgo que tienen un impacto reconocido en nuestras funciones cognitivas, como la hipertensión.

A partir de los 83 años: el recurso a los “hubs”

A partir de los 83 años, las conexiones de largo alcance se debilitan notablemente y el cerebro parece apoyarse más en regiones centrales que actúan como puentes. Es una forma de compensar la pérdida de recursos: algunas zonas cerebrales clave siguen garantizando la comunicación entre las diferentes redes.

Lo que esto significa para la salud cerebral

Estos resultados podrían arrojar luz sobre varias observaciones bien conocidas: la aparición frecuente de trastornos psiquiátricos antes de los 25 años, el aumento del riesgo de enfermedades neuro-cognitivas a partir de los 65 años o la heterogeneidad del envejecimiento cognitivo. Al definir qué se considera envejecimiento “normal’, este trabajo allana el camino para una mejor detección de las trayectorias atípicas y, a largo plazo, para estrategias de prevención o intervención más específicas.

No obstante, los autores subrayan que estas conclusiones deben confirmarse en poblaciones más diversas, ya que los datos proceden en su mayoría de perfiles de origen europeo procedentes de países occidentales.

*      *
*

Prevenir y ralentizar el deterioro cognitivo


Una alimentación adecuada: la dieta mediterránea

Numerosos estudios demuestran que la dieta mediterránea, rica en fruta, verdura, pescado, cereales integrales y aceite de oliva, puede ayudar a ralentizar el deterioro cognitivo. Esta dieta es rica en antioxidantes y ácidos grasos omega-3, que ayudan a proteger las células cerebrales de la inflamación y el estrés oxidativo, dos factores asociados al envejecimiento cerebral.

Ejercicio físico y estimulación cognitiva

El ejercicio físico regular, en particular las actividades que estimulan el ritmo cardíaco, ayudan a mantener una buena circulación sanguínea hacia el cerebro, lo que favorece la neurogénesis – la formación de nuevas neuronas –. Además, las actividades de estimulación cognitiva, como los juegos de memoria, la lectura y el aprendizaje de nuevas habilidades, mantienen el cerebro activo y contribuyen a la creación de nuevas conexiones neuronales.

Gestión del estrés y la ansiedad

El estrés crónico y la ansiedad provocan una liberación excesiva de cortisol, una hormona que, a largo plazo, puede resultar tóxica para las células cerebrales. Las técnicas de relajación, como la meditación, la atención plena y la respiración profunda, ayudan a reducir el estrés y a mejorar la salud mental.

Buenos hábitos para proteger el cerebro

* Hacer ejercicio. Caminar a paso ligero favorece la circulación sanguínea y genera nuevas neuronas.

* Dormir. Dormir entre 7 y 8 horas cada noche permite al cerebro organizar bien los recuerdos.

* Aprender. Leer, tocar un instrumento o realizar nuevas actividades refuerza la resistencia del cerebro.

Para mejorar su memoria en el día a día a partir de los 50 años, debe estimular su plasticidad cerebral combinando pequeños hábitos mentales, físicos y de organización.

Técnicas de atención y asociación

* Repetición espaciada. Repita una información justo después de haberla aprendido, luego 10 minutos más tarde y, por último, al día siguiente.

* Asociaciones visuales. Asocie un apellido a una imagen mental divertida o llamativa para fijarlo mejor en la memoria.

* Técnica de los lugares. Imagine los objetos que debe recordar colocados en las diferentes habitaciones de su casa actual.

* Concentración exclusiva. Evite hacer dos cosas a la vez para permitir que el cerebro asimile la información.

Ejercitar el cerebro después de los 50: claves sencillas para mantenerse ágil y feliz durante más tiempo

Ejercitar el cerebro después de los 50 es posible gracias a actividades variadas, las relaciones sociales y un estilo de vida saludable. El cerebro sigue siendo plástico y puede progresar a cualquier edad, siempre que se estimule con regularidad.

El cerebro evoluciona, pero conserva su capacidad de adaptación a lo largo de toda la vida. Algunas funciones pueden ralentizarse, como la memoria a corto plazo o la atención. Pero estos cambios no son ni sistemáticos ni irreversibles. Cada trayectoria es única y está influenciada por el estilo de vida, la personalidad y el entorno.

Estimular sin caer en la rutina

Para mantener la agilidad mental a partir de los 50 años, no basta con hacer siempre los mismos ejercicios. La clave reside en la diversidad de estímulos. El cerebro debe ejercitarse con regularidad, pero sobre todo de forma variada.

Los crucigramas o los juegos de lógica son útiles, pero por sí solos no bastan. Variar las actividades permite activar diferentes zonas del cerebro y reforzar sus capacidades.

He aquí algunos ejemplos sencillos que se pueden incorporar a la vida cotidiana:

* Probar nuevas actividades (cocina, pintura, música).

* Hacer la compra calculando mentalmente los precios.

* Escuchar la radio e interesarse por la actualidad.

* Cambiar los hábitos para estimular la curiosidad.

Esta diversidad alimenta lo que los especialistas denominan “reserva cognitiva”, esencial para mantener la agilidad mental durante mucho tiempo.

Los vínculos sociales, pilar fundamental para mantenerse ágil y feliz

Más allá de los ejercicios, hay un factor determinante: el vínculo con los demás. “Las interacciones relacionales son indispensables”. El aislamiento, por el contrario, puede acelerar el deterioro cognitivo.

Intercambiar ideas, conversar y compartir momentos estimula profundamente el cerebro. Esto activa la memoria, las emociones y la capacidad de adaptación. El vínculo social protege de forma duradera el funcionamiento cerebral.

El programa “Major Cogito” se inscribe en esta lógica. Propone actividades lúdicas para realizar en grupo. Un enfoque que fomenta tanto la estimulación cognitiva como las relaciones humanas.

“Major Cogito” no existe en español. Se trata de un proyecto 100% francés, desarrollado exclusivamente en ese idioma y adaptado a las referencias culturales, lingüísticas y geográficas de Francia. Alternativa similar en español :

Cuadernos de Rubio (Colección Estimulación Cognitiva). Muy populares en España y Latinoamérica, ofrecen tomos específicos para entrenar la memoria, el lenguaje, la atención y el cálculo. Enlace: Cuadernos Rubio.

Actividad física y hábitos sencillos en el día a día

El cerebro no funciona por sí solo.
Está estrechamente vinculado al cuerpo. La actividad física, la alimentación y la gestión del estrés desempeñan un papel clave.

Caminar, moverse, respirar. Estos gestos sencillos mejoran la circulación sanguínea y la oxigenación del cerebro. Moverse ayuda al cerebro a mantener su rendimiento.

Por último, la regularidad es fundamental. Es mejor realizar pequeños ejercicios diarios que esfuerzos puntuales. El objetivo es afianzar hábitos duraderos, al alcance de todos.

Y, sobre todo, nunca es demasiado tarde para empezar.


El deterioro cognitivo es un fenómeno natural del envejecimiento, aunque existen diversas 
estrategias para aumentar las posibilidades de ralentizarlo y verse lo menos afectado 
posible por él. Adoptando hábitos de vida saludables, estimulando la mente con regularidad y 
cuidando la salud mental, es posible ralentizar el proceso y preservar la calidad de vida.




Ver también…

agosto 24, 2026

Sinestesia : Saborear Palabras, Escuchar el Sonido de los Colores…



¿Es usted sinestésico?

¿Alguna vez ha “saboreado” una palabra o visto colores al escuchar música? Si es así, podría formar parte del 1 % al 4 % de las personas que poseen un peculiaridad fascinante: la sinestesia.

¿Qué es la sinestesia?

La sinestesia es un fenómeno neurológico en el que la activación de un sentido – el oído, por ejemplo – desencadena otro sentido habitualmente independiente, como la vista. Por tanto, las personas sinestésicas experimentan percepciones sensoriales distintas a las del común de la gente.

Las personas que experimentan sinestesia se conocen como “sinestésicos”. Este rasgo parece ser más frecuente entre las mujeres, aunque tal conclusión podría reflejar sesgos en las muestras estudiadas. Además, la probabilidad de desarrollar sinestesia parece estar influida por factores genéticos.

¿Cómo explica la ciencia la sinestesia?

La sinestesia fue documentada desde 1880 por Sir Francis Galton – primo de Charles Darwin –, pero el renovado interés por este campo en las últimas dos décadas se debe en gran medida al neurólogo estadounidense Richard Cytowic. En 1998 publicó el libro “The Man Who Tasted Shapes” (El hombre que saboreaba formas), inspirado en un sinestésico que conoció durante una cena y que afirmaba que el pollo no tenía suficientes “puntas”.

Se estima que entre el 1 % y el 4 % de la población mundial experimenta sinestesia. Este fenómeno, que conlleva la asociación de varios sentidos, fascina e intriga a los científicos.

Los científicos han dedicado mucho tiempo a estudiar este fenómeno poco común. Si bien quedan muchas preguntas sin respuesta, lo que ya se ha descubierto demuestra claramente que no todos percibimos el mundo de la misma manera.

Todos integramos de forma natural información proveniente de distintos sentidos. Cuando vemos a alguien hablar, nuestro cerebro combina lo que vemos y lo que oímos para comprender mejor el mensaje. Aunque estas asociaciones funcionan de manera diferente en la sinestesia – por ejemplo, un sonido puede desencadenar una experiencia visual –, es posible que, no obstante, se basen en los mismos mecanismos fundamentales.

Existen muchas formas de sinestesia. Algunas personas experimentan sinestesia sonido-color: ven colores al oír sonidos. Otras perciben colores al leer, escuchar o pensar en letras o números: es lo que se conoce como sinestesia grafema-color. Otro ejemplo es la sinestesia táctil en espejo, en la que una persona siente sensaciones en su propio cuerpo al ver que tocan a otra persona.

El color es, de lejos, la experiencia más común asociada a la sinestesia; surge durante la visión, la audición y el tacto, aunque los científicos que estudian la sinestesia audiovisual han descubierto que los sujetos no perciben el color de forma aislada. Por lo general, se manifiesta como un objeto coloreado o una línea de color en movimiento.

Las personas sinestésicas no tienen control sobre la forma en que se entrecruzan sus sentidos. Estas experiencias son espontáneas y vívidas, y por lo general se mantienen estables a lo largo del tiempo. Así, una persona con sinestesia grafema-color que hoy percibe la letra “A” como roja, muy probablemente la percibirá con el mismo tono años más tarde.

La sinestesia no es ni una enfermedad ni un trastorno

La sinestesia es un fenómeno inusual – no un trastorno – en el que un estímulo ordinario, como un sonido, desencadena una experiencia extraordinaria, como un color.

No causa daños ni discapacidad, aunque algunos sinestetas pueden percibirla como algo intrusivo en ocasiones. Para las personas que sienten dolor al ver sufrir a otros, una simple visita al cine puede convertirse en un calvario.

Sin embargo, en general, la sinestesia no parece interferir en la vida cotidiana de quienes la experimentan. De hecho, muchas personas desconocen que son sinestetas, ya que este tipo de percepción les resulta totalmente natural.

¿Cuáles son las causas?

Se desconoce la causa exacta de la sinestesia; ésta afecta aproximadamente al 1 % de la población y es más frecuente en las mujeres. Existe un componente familiar – la prevalencia de la sinestesia es mayor en las familias que en la población general –; sin embargo, muchas personas sinestésicas no conocen otros casos en su familia. Este rasgo no parece conferir talentos especiales, salvo, tal vez, una ventaja en cuanto a la memoria y, posiblemente, la creatividad.

No obstante, los científicos han propuesto dos teorías principales:

Teoría de la activación cruzada

Este enfoque plantea que los cerebros de las personas sinestésicas poseen más conexiones físicas entre diferentes regiones sensoriales.

El mecanismo.
Durante la primera infancia, el cerebro humano establece un gran número de conexiones que, normalmente, se “podan” – es decir, se eliminan – a medida que se crece. Esto podría explicarse por el hecho de que, en ellos, el proceso de poda sináptica – que tiene lugar durante el desarrollo y elimina ciertas conexiones no utilizadas entre las neuronas para optimizar el funcionamiento del cerebro – se habría desarrollado de forma diferente. En las personas sinestésicas, este proceso de poda sería incompleto, dejando conexiones persistentes entre regiones cerebrales que normalmente están diferenciadas.

El efecto. La estimulación de una región desencadena automáticamente la activación de una zona adyacente o conectada; por ejemplo, la conexión entre el área responsable de reconocer números y el área que procesa el color. En las personas que presentan una sinestesia grafema-color, la región del cerebro dedicada al reconocimiento de las letras estaría directamente conectada con la que procesa los colores, de modo que la percepción de una letra va acompañada automáticamente de la de un color.

La teoría de la desinhibición de la retroalimentación (feedback)

Esta segunda hipótesis sugiere que existen conexiones cruzadas en todos los cerebros, pero que normalmente están inhibidas (bloqueadas) por mecanismos reguladores. Las personas sinestésicas presentarían una actividad cerebral que difiere ligeramente de la de otros individuos. tendrían las mismas conexiones neuronales que las personas no sinestésicas, pero su particularidad se debería a que ciertas vías neuronales, más “destacadas”, serían “recorridas” con mayor frecuencia..

El mecanismo. En un cerebro no sinestésico, las vías de “retroalimentación” – señales que viajan desde áreas cerebrales de alto nivel hacia áreas sensoriales primarias – son controladas para evitar interferencias. En los sinestésicos, esta inhibición sería debilitada o ausente.

La sinestesia parece implicar mecanismos compartidos por todas las personas. Al observar la fotografía de un plátano gris, sabemos que su color habitual es el amarillo. Las técnicas de imagen cerebral revelan patrones de actividad que reflejan esto: observar una representación en blanco y negro de un objeto cuyo color real conocemos activa las regiones cerebrales asociadas a la representación de colores. El cerebro de las personas con sinestesia grafema-color podrían funcionar de manera análoga con las letras: la percepción de caracteres negros desencadenaría la activación de colores específicos.

El efecto. La información sensorial puede fluir libremente en ambas direcciones, permitiendo que conceptos o sonidos lleguen hasta las áreas visuales o gustativas y desencadenen una percepción doble.

En resumen, el debate científico sobre las causas de la sinestesia se reduce a una pregunta fundamental: ¿tienen los sinestésicos cerebros estructuralmente diferentes a los demás, o simplemente hacen un uso distinto de un cerebro idéntico?

Estos dos modelos no son necesariamente incompatibles y son objeto de estudios periódicos para comprender el desarrollo de esta particularidad neurológica.

¿Fomenta la sinestesia la creatividad?

PICNIC de Kandinsky

Quizás haya leído o escuchado relatos de artistas, como el pintor Wassily Kandinsky, pionero del arte abstracto, o la música Lorde, describiendo sus experiencias sinestésicas. Hay ciertos indicios que parecen indicar que la sinestesia está, de hecho, más extendida en los ámbitos creativos.

Un estudio a gran escala realizado con sinestésicos australianos reveló, por ejemplo, que aproximadamente el 24 % se dedicaba a profesiones creativas (artista, músico, arquitecto o diseñador gráfico…), mientras que esta cifra es inferior al 2 % en la población general.

Esta disparidad resulta llamativa, aunque los mecanismos subyacentes aún no se comprenden del todo. Una hipótesis es que los sinestésicos establecen conexiones inusuales entre ideas y sensaciones, lo que podría fomentar un nivel de creatividad superior a la media. Además, algunos estudios sugieren que ciertas formas de sinestesia podrían estar relacionadas – aunque solo hasta cierto punto – con recuerdos más sólidos o con una imaginación más viva que la media.

*
*      *

Sinestesia: Prevalencia de experiencias intermodales atípicas


Investigadores de la Universidad de Edimburgo y del University College London (Reino Unido) en un estudio, publicado en la revista académica Perception en agosto 2006, informaron que la sinestesia es 88 veces más frecuente de lo que se estimaba, y afecta aproximadamente al 4 % de la población.

Los mecanismos sensoriales y cognitivos permiten la percepción de estímulos con propiedades relacionadas con la vista, el oído, el tacto, etc., y aseguran, por ejemplo, que las propiedades visuales se perciban como experiencias visuales en lugar de como sonidos, sabores u olores.

El estudio de casos donde esta modularidad está ausente – una condición conocida como sinestesia – ayuda a enriquecer las teorías sobre el desarrollo normal. La creencia generalizada sostiene que este fenómeno es extremadamente raro (0,05 % de los nacimientos) y afecta más a las mujeres que a los hombres.

En este trabajo, los científicos presentan el primer estudio sobre la prevalencia de la sinestesia basado en un método de muestreo que no depende de voluntarios espontáneos y utiliza pruebas objetivas para confirmar la autenticidad.

Principales hallazgos

Mayor prevalencia.
El estudio reveló que la sinestesia es 88 veces más común de lo que se pensaba, ya que afecta aproximadamente a una de cada 23 personas (casi al 4,4 %), frente a la estimación histórica de una de cada 2.000.

Sinestesia grafema-color. La forma más estudiada – la sinestesia grafema-color, en la que las letras o los números se asocian con colores – afecta exactamente al 1 % de la población.

Variante más común. El estudio demostró que la forma de sinestesia más extendida es, en realidad, la de “días coloreados”: la asociación de colores específicos con los días de la semana.

Distribución por género. El equipo no halló disparidades significativas de género en la sinestesia, por lo que concluyó que el predominio femenino observado anteriormente probablemente se debía a diferencias en la forma en que las mujeres notificaban la afección.


Más allá de la percepción del color: la sinestesia audiovisual desencadena la percepción de objetos geométricos en ubicaciones específicas


Investigadores de la Universidad Macquarie (Australia) en un estudio, publicado en la revista Cortex de junio 2013, demuestran que la sinestesia audiovisual induce la percepción de formas geométricas coloreadas cuyas características de brillo, tamaño y posición varían según la frecuencia del sonido.

Nuestro cerebro integra constantemente señales provenientes de diferentes sentidos. La sinestesia audiovisual es una forma inusual de integración intermodal en la que los sonidos provocan experiencias visuales involuntarias. Las investigaciones previas se han centrado principalmente en la sinestesia relacionada con el color; sin embargo, se sabe poco sobre las características visuales sinestésicas distintas del color.

En este estudio, los científicos analizaron a un grupo de sinestésicos para quienes los sonidos desencadenan experiencias visuales constantes de “objetos geométricos” coloreados situados en ubicaciones espaciales específicas.

Las variaciones en la altura tonal modifican de forma sistemática la luminosidad, el tamaño y la altura espacial de las experiencias sinestésicas, lo que recuerda a las correspondencias inter-modales observadas en las personas que no padecen sinestesia; lo que sugiere que la sinestesia podría activar mecanismos cognitivos o neuronales subyacentes a los procesos inter-modales “normales”.

Para evaluar objetivamente el impacto de las experiencias sinestésicas en el comportamiento, los investigadores desarrollaron un paradigma de congruencia sinestésica inter-modal basado en múltiples características y pidieron a los participantes que realizaran una tarea de discriminación rápida de colores o formas.

Los investigadores descubrieron que los sonidos irrelevantes para la tarea influían en el rendimiento – tal como lo demostraron los efectos de congruencia –, lo que evidenció que los sinestésicos eran incapaces de inhibir sus experiencias sinestésicas, incluso cuando estas resultaban irrelevantes para la tarea.

Además, identificaron indicios de efectos específicos de la tarea, consistentes con el funcionamiento de la atención basada en características – atención “feature-based” – que actúa sobre los atributos constitutivos de los objetos sinestésicos: los colores sinestésicos parecían tener un mayor impacto en el rendimiento que las formas sinestésicas cuando los sinestésicos centraban su atención en el color, y viceversa cuando se centraban en la forma.

El equipo proporciona la primera evidencia objetiva de que la experiencia sinestésica visual puede implicar múltiples características que forman percepciones similares a objetos, y sugiere que cada característica puede ser objeto de selección atencional, incluso si se genera internamente.

Estos resultados indican que las teorías sobre los mecanismos neuronales de la sinestesia deben incorporar una red neuronal más amplia, que sustente múltiples características visuales, el conocimiento perceptivo y la integración de estas características, en lugar de centrarse únicamente en las áreas sensibles al color.

Así estos resultados sugieren que la sinestesia aprovecha los mecanismos de correspondencia intermodal presentes en personas sin sinestesia, mediante los cuales los sonidos provocan experiencias visuales involuntarias.


Explicación de la sinestesia espejo-táctil


Investigadores de la Universidad de Sussex y la Universidad de Londres (Reino Unido) en un artículo, publicado en Cognitive Neuroscience de abril 2015, explican que la sinestesia espejo-táctil (STM) implica la experiencia consciente de sensaciones táctiles inducidas al ver a otra persona siendo tocada y destacan una dificultad para inhibir esas representaciones de la otra persona.

Este artículo examina dos explicaciones teóricas distintas, aunque no mutuamente excluyentes y, en su sección final, aborda la relación entre la STM y otras formas de sinestesia, así como otros tipos de percepción vicaria (por ejemplo, el bostezo contagioso). La experiencia vicaria se refiere al hecho de aprender, sentir o verse afectado por lo que vive otra persona.

La teoría del umbral explica la STM mediante la hiperactividad en un sistema de neuronas en espejo dedicado al tacto y/o al dolor. Si bien este enfoque explica bien ciertos datos (derivados, por ejemplo, de la resonancia magnética funcional), no logra explicar el panorama completo – concretamente, las diferencias estructurales cerebrales situadas fuera de dicho sistema o el rendimiento en determinadas pruebas de cognición social –.

La teoría del “yo y el otro” explica la STM a través de alteraciones en la capacidad para distinguir el yo de los demás. Este fenómeno puede interpretarse bien como una extensión excesiva del yo corporal hacia los otros, o bien como una dificultad para controlar las representaciones corporales del yo y de los demás.

Desde esta perspectiva, la STM es un síntoma de un perfil cognitivo más amplio. Los científicos sugieren que este fenómeno cumple los criterios de la sinestesia –aunque los mecanismos causales próximos siguen siendo en gran medida desconocidos – y que la tendencia a localizar las experiencias sensoriales vicarias lo distingue de otros fenómenos aparentemente relacionados, por ejemplo, las respuestas afectivas no localizadas que se desencadenan al observar dolor.


Reducción del estrechamiento perceptivo en la sinestesia


Un equipo de investigación internacional de la Universidad McMaster y la Universidad de Columbia Británica (Canadá), junto con la Universidad de Harvard (EE. UU) en un estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) de abril 2020, puso a prueba la hipótesis de que la sinestesia resulta de una menor poda sináptica dependiente de la experiencia durante el desarrollo.

La sinestesia es un rasgo neurológico en el que ciertos estímulos, como los sonidos, provocan automáticamente percepciones idiosincrásicas adicionales, como los colores; de ahí el término "audición coloreada". Si bien la realidad perceptiva de la sinestesia se ha establecido mediante datos conductuales y de neuroimagen, sus orígenes en el desarrollo aún no se comprenden del todo.

Objetivo del estudio. Determinar si los adultos sinestésicos experimentaron una menor "poda sináptica" – la eliminación de conexiones cerebrales no utilizadas – durante la infancia en comparación con los adultos no sinestésicos.

Para ello, los investigadores compararon la capacidad de adultos con y sin sinestesia para distinguir entre categorías de estímulos no nativos, centrándose en un fenómeno resultante de este proceso de poda: el estrechamiento perceptivo, mediante el cual la capacidad de discriminación se ajusta a las categorías nativas – fonemas de la lengua materna y los rostros humanos en posición vertical – a expensas de las categorías no nativas fonemas extranjeros, rostros de chimpancés y rostros humanos invertidos –.

Los sinestésicos superaron a los sujetos de control en la discriminación entre categorías no nativas, sin mostrar diferencias significativas en las categorías nativas.

Estos resultados respaldan la hipótesis de que la sinestesia se asocia con una modificación reducida – dependiente de la experiencia – de la hiper-conectividad cortical presente durante las primeras etapas del desarrollo.

Una explicación para este rasgo – la que se analizó aquí – postula que la sinestesia resulta de una poda anormalmente limitada de la hiper-conectividad sináptica cortical durante el desarrollo perceptivo temprano.

Así como los bebés de seis meses superan a los mayores, los grupos de sinestésicos obtuvieron resultados significativamente mejores que los grupos de control al discriminar sonidos no nativos, un resultado observado en las cinco muestras y los tres centros de prueba.

Esta superioridad constante de los grupos de sinestésicos al realizar discriminaciones que normalmente se pierden durante la primera infancia sugiere que la conectividad cortical residual asociada a la sinestesia fomenta cambios perceptivos que van más allá de las únicas percepciones sinestésicas, lo que respalda la hipótesis de la poda sináptica incompleta.

A diferencia de los no sinestésicos, los sinestésicos conservaron una sensibilidad superior a estos estímulos no nativos, lo que confirma que experimentaron una reducción en el estrechamiento perceptivo.


Ver y saber: La dinámica temporal del procesamiento del color real e implícito en el cerebro humano


Investigadores de la Universidad Macquarie y la Universidad de Sídney (Australia) en un estudio, publicado en NeuroImage de octubre 2019, demuestran que el cerebro procesa los colores reales y los implícitos a través de redes similares, con un retraso de 55 milisegundos para estos últimos.

El color es una característica distintiva de muchos objetos; desempeña un papel crucial en nuestra capacidad para reconocer rápidamente los elementos que nos rodean y establecer distinciones categóricas. Por ejemplo, el color sirve como una pista útil para diferenciar los limones de las limas, o las moras de las frambuesas. Esto significa que nuestra representación mental de muchos objetos incorpora información esencial relacionada con el color.

La cuestión que se aborda aquí es si la representación neuronal que se activa cuando sabemos que un objeto es rojo es idéntica a la que se activa cuando vemos realmente un objeto rojo, en particular en lo que respecta a la dimensión temporal.

Los científicos investigaron este aspecto utilizando datos de series temporales neuronales – magneto-encefalografía, MEG – para comparar la percepción del color real con la activación neuronal asociada al color implícito de los objetos.

Utilizaron el análisis de patrones multi-variados (MVPA) para examinar los patrones de activación cerebral provocados por el color, en función de si éste se experimentaba mediante la percepción real o a través de la activación de un color implícito. La aplicación del MVPA a los datos de MEG les permitió centrarse en la dinámica temporal de estos procesos.

Los participantes (hombres y mujeres, N = 18) observaron formas rojas y verdes isoluminantes (mismo nivel de brillo), así como imágenes en escala de grises – con luminancia equiparada – de frutas y verduras que son naturalmente rojas (p. ej., tomate) o verdes (p. ej., kiwi).

La magneto-encefalografía revela que la evocación mental de un color activa representaciones de memoria que comparten las mismas vías de procesamiento visual.

Los investigadores demuestran que el perfil de activación cerebral provocado por la percepción de colores reales es similar al asociado con la activación de colores implícitos, aunque dicho perfil surge más tarde. Estos resultados sugieren que una representación común del color puede desencadenarse tanto por la percepción del color como por la activación de representaciones de objetos en la memoria.

Puntos clave

*
Las representaciones neuronales del color pueden decodificarse mediante magneto-encefalografía (MEG).

* El conocimiento del color típico de un objeto presentado en escala de grises activa las representaciones del color.

* Las representaciones basadas en el conocimiento implícito del color de los objetos son similares a las derivadas de la percepción del color.

* La activación de las representaciones del color se produce más tarde en el caso de los colores implícitos que en el de los colores reales.


Un meta-análisis de las capacidades de memoria en la sinestesia


Investigadores de la Universidad de Sussex, en un estudio publicado en la revista académica Memory de agosto 2019, informan que las personas sinestésicas presentan capacidades superiores de memoria a largo plazo, así como una ventaja más modesta en la memoria a corto plazo.

Se ha informado que las personas con sinestesia (por ejemplo, quienes asocian colores con letras y números) poseen una memoria superior a la de la población general.

Sin embargo, la literatura presenta inconsistencias y aún no está claro si esto se debe a un error de muestreo – agravado por el tamaño reducido de las muestras – o a diferencias más significativas derivadas del hecho de que la sinestesia está vinculada a ciertos aspectos de la memoria más que a otros.

Para abordar esta cuestión, se realizó un meta-análisis multi-nivel. Los sinestésicos mostraron una memoria a largo plazo (episódica) mejorada, con un tamaño del efecto poblacional medio, mientras que los efectos sobre la memoria de trabajo (memoria a corto plazo) fueron significativamente menores, pero aun así superiores a los observados en el grupo de control.

Los análisis de moderación sugirieron que, más allá de la distinción entre memoria a largo plazo y memoria de trabajo, los efectos de la sinestesia son generalizados: se extienden a todo tipo de estímulos y a todos los formatos de prueba.

Este perfil resulta difícil de conciliar con la idea de que las experiencias sinestésicas potencien directamente la memoria: por ejemplo, la prueba de amplitud de dígitos – una tarea en la que la sinestesia podría ser útil – mostró un efecto moderado, mientras que la memoria episódica para imágenes abstractas – una tarea en la que la sinestesia no ofrece ninguna ventaja – produjo efectos más pronunciados.

La sinestesia ocupa una posición única: es la única condición del neuro-desarrollo conocida asociada con una mejora generalizada de la memoria a largo plazo.

*       *
*

Para la mayoría de los sinestésicos, sin embargo, ésta es simplemente su forma habitual de percibir el mundo; Incluso pueden llegar a pensar que el resto de nosotros – los que no tenemos sinestesia – somos un poco raros. Este fenómeno suele describirse como un don único que añade una capa de riqueza a la percepción. No obstante, a un sinestésico le resulta tan difícil imaginar qué se siente al carecer de esta facultad como a nosotros imaginar qué se siente al poseerla.

Las experiencias sinestésicas siguen un patrón constante: los sonidos agudos tienden a evocar percepciones visuales de colores claros, de pequeño tamaño y situados en la parte superior del campo visual. Estos elementos sugieren que los mecanismos subyacentes existen en todos nosotros, pero que solo alcanzan el nivel de experiencia consciente en los sinestésicos; se trata de una forma extrema de experiencia humana.


En cualquier caso, la sinestesia ofrece a los científicos una perspectiva privilegiada sobre cómo nuestro cerebro 
construye significado a partir del mundo que le rodea. Nos recuerda que nuestra percepción no es un proceso estático, 
similar para todos. Nuestro cerebro la elabora de forma activa, y de una manera más variada y rica de lo que se suele suponer.




Ver también…