marzo 28, 2026

Los Beneficios de la Práctica Regular de Yoga en el Cerebro



El yoga puede ayudar a nuestro cuerpo, pero también a nuestro cerebro, a mantenerse joven y sano


El yoga tiene sus raíces en la antigua India, con una historia que se remonta a más de 5,000 años. La palabra "yoga" proviene del sánscrito y significa "unión". Es el conjunto de técnicas de concentración derivadas de la filosofía hindú que practicadas con asiduidad permiten conseguir un mayor control físico y mental.

La filosofía del yoga se centra en la unión del cuerpo, la mente y el espíritu. Esta práctica busca armonizar estos tres aspectos de nuestra existencia para alcanzar un estado de equilibrio y bienestar.

Ya conocíamos los beneficios que tiene la práctica regular del yoga para el cuerpo. Ahora descubrimos que esta actividad física también actúa sobre el cerebro. El yoga podría ayudar a combatir el estrés y a preservar las capacidades cognitivas de las personas mayores.

Hoy en día, gracias a nuestros conocimientos sobre la ciencia y el cerebro, podríamos afirmar algo similar con respecto al yoga. Aunque muchos lo consideran una simple rutina física o una moda pasajera, esta actividad es en realidad una poderosa herramienta para cuidar nuestra mente.

¿El yoga es bueno para la salud? ¿El yoga es peligroso?

El yoga es excelente para la salud física – fuerza, flexibilidad, equilibrio, circulación – y mental – reducción del estrés, ansiedad, mejora del sueño –, pero puede ser peligroso si se practica incorrectamente: pueden producirse lesiones si se fuerzan las articulaciones, especialmente en casos de osteoporosis o problemas de espalda, o si se busca el rendimiento en lugar del bienestar, lo que subraya la importancia de una buena enseñanza y del respeto de los propios límites.

Más allá del cuerpo

Las personas practican yoga por razones muy diversas. Algunas buscan estirar la espalda, otras dormir mejor, otras simplemente quieren encontrar un momento de paz en un mundo que nunca se detiene. Lo que quizás no saben es que, al practicar yoga, cultivan una mente más clara, un cerebro más sano y una vida mental más rica.

Al igual que la música transforma a quienes la practican, el yoga moldea y protege a quienes se dedican a él. Es una forma de volver al propio cuerpo, pero también de reconstruir la mente. De conectarse con uno mismo, pero también con una vida más plena.

El yoga modifica el cerebro y mejora la salud mental

Durante la última década, el yoga se ha puesto de moda, como lo demuestra la multiplicación de sus variantes, más o menos fantasiosas, o incluso la creación, en 2015, de un “Día Internacional del Yoga”.

A esta disciplina se le atribuyen numerosos beneficios, y se han realizado estudios científicos para evaluar sus efectos sobre la salud, así como su capacidad para mejorar la situación de pacientes que padecen diversas patologías, como lumbalgia, cáncer o problemas cardíacos, por ejemplo. Las consecuencias de la práctica del yoga se han estudiado no solo en la población general, sino también en poblaciones específicas: adolescentes, personas con trastornos mentales, etc.

¿Qué hay de la salud mental? Hoy en día se sabe que, para esta última, la práctica de actividad física es beneficiosa. El yoga no es una excepción. Incluso tiene un efecto directo sobre el cerebro.

El yoga mejora la actividad cerebral

El yoga tiene la particularidad, en comparación con otros tipos de actividad física, de combinar secuencias de movimientos con ejercicios de control de la respiración y regulación de la atención. En un meta-análisis reciente, es decir, un análisis estadístico de datos publicados en la literatura científica (un “análisis de análisis”), investigadores chinos han analizado los resultados de 15 publicaciones científicas que han estudiado los efectos del yoga y de otras prácticas pertenecientes al mismo tipo de actividad física “cuerpo-mente”: Tai-Chi-chuan ("meditación en movimiento", que combina movimientos lentos, fluidos y conscientes con respiración profunda), Qi gong, Baduanjin, Wuqinxi...

Otro meta-análisis puso de manifiesto que los cambios cerebrales observados en las resonancias magnéticas (IRM) podían estar relacionados con cambios de comportamiento, observados en evaluaciones psicológicas de practicantes de yoga mediante cuestionarios, observaciones o entrevistas. ¿Cómo repercuten estos cambios cerebrales en su vida cotidiana?

Los ejercicios para el cuerpo y la mente – como el yoga o el Tai chi – y la actividad física en general mejoran la salud cerebral: aumentan el volumen de materia gris – procesamiento de la información – y blanca – conexiones –, fortalecen el hipocampo – memoria – y reducen el deterioro cognitivo relacionado con el envejecimiento, utilizando la resonancia magnética para observar cambios estructurales y funcionales – mejor conectividad, reducción de la inflamación –, disminuyendo el estrés y la ansiedad.

El yoga reduce el estrés

Un meta-análisis de 42 estudios se centró en el efecto de la práctica del yoga sobre el estrés. El estrés es una respuesta biopsicológica que se traduce, en particular, en síntomas fisiológicos, pensamientos negativos y ralentización cognitiva.

El yoga parece contribuir a la reducción del estrés al disminuir la cantidad de cortisol, la principal hormona del estrés. Además de este cambio hormonal, otros estudios indican que el yoga tendría un efecto sobre la actividad del córtex frontal y el córtex parietal del cerebro. El córtex frontal está asociado al control de uno mismo y de las emociones, mientras que el córtex parietal es responsable del procesamiento y la integración de la información sensorial.

Esto se explicaría por el hecho de que una sesión de yoga está marcada por momentos meditativos en los que los practicantes deben concentrarse frecuentemente en su respiración, en una parte específica de su cuerpo o incluso en lo que sienten en el momento presente. Estos momentos de meditación ayudarían a regular mejor la actividad de estas regiones cerebrales, mientras que la actividad asociada a la carga mental o al estrés se vería reducida.

El yoga mejora los síntomas de ansiedad y depresión

La ansiedad es un desbordamiento de la capacidad de regulación emocional que se manifiesta a través de los síntomas que se encuentran en el estrés. Se asemeja a una inquietud difusa, asociada en particular a dificultades para concentrarse y conciliar el sueño. La depresión, por su parte, es un trastorno psiquiátrico que se caracteriza por un desequilibrio emocional asociado a un sentimiento persistente de tristeza o desesperación, así como a una pérdida de interés y un retraimiento. La ansiedad y la depresión están asociadas a una alteración de la actividad de la amígdala, una estructura del cerebro implicada especialmente en las emociones negativas.

El yoga también mejora el rendimiento cognitivo

La práctica del yoga también parece tener un impacto en el rendimiento cognitivo. Un meta-análisis publicado en 2020 y basado en 13 artículos muestra que, tras sesiones de yoga, los adultos con o sin trastornos cognitivos presentaban mejoras en su rendimiento atencional, mnemónico y de inhibición.

Estas mejoras podrían estar relacionadas con los cambios cerebrales observados mediante imágenes cerebrales, en particular el aumento de la cantidad de materia gris en el hipocampo, el lóbulo temporal medial, la corteza prefrontal, la ínsula y la corteza cingulada, regiones íntimamente relacionadas con el rendimiento cognitivo. Además, el aumento de la actividad de las regiones frontales del cerebro es duradero. Sin embargo, los autores de estos trabajos recomiendan realizar estudios más exhaustivos, con muestras más amplias y según protocolos estandarizados (ensayos aleatorios controlados), con el fin de mejorar la cantidad y la calidad de los datos disponibles.

Es importante señalar que las mejoras observadas parecen deberse especialmente a los ejercicios de atención plena y meditación que marcan las sesiones de yoga. Durante las sesiones, el uso de estos ejercicios podría tener un efecto sinérgico esencial.

Esto podría significar que, para observar los efectos del yoga sobre los síntomas ansioso-depresivos y la cognición, es necesario aprender a centrar la atención en el momento presente y en las emociones. Por otra parte, otros factores, como el hecho de estar en grupo durante las sesiones y tener interacciones positivas, también podrían contribuir a la disminución de los síntomas ansioso-depresivos.

Las posturas elegantes, los estiramientos suaves y la respiración profunda no son solo una forma de relajar el cuerpo o aumentar la flexibilidad. Son la puerta de entrada a una transformación más profunda: la del cerebro. Puede parecer poético o exagerado, pero la ciencia está empezando a confirmarlo con pruebas.

Los estudios en estos campos de investigación son aún recientes, por lo que son pocos y heterogéneos en sus protocolos. Por lo tanto, es necesario ser cautelosos a la hora de interpretar los resultados. Además, en caso de trastorno ansioso-depresivo, la práctica del yoga no sustituye al tratamiento médico y psicológico. No obstante, estos resultados sugieren que el yoga podría utilizarse no solo como actividad física, sino también para mejorar la salud mental.

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La práctica de la atención plena provoca un aumento de la densidad de la materia gris en determinadas regiones del cerebro



Investigadores de la Universidad de Harvard y del Hospital General de Massachusetts, en un artículo publicado por Psychiatry Research: Neuroimaging en diciembre 2011, presentan un estudio longitudinal controlado destinado a examinar las variaciones en la concentración de materia gris cerebral antes y después de participar en un programa MBSR (reducción del estrés basado en la atención plena).

La práctica de la atención plena (mindfulness) provoca un aumento de la densidad de la materia gris en regiones cerebrales clave como el hipocampo – memoria –, la corteza prefrontal – atención, la toma de decisiones – y la ínsula – auto-conciencia, emociones –, lo que refuerza las funciones cognitivas y emocionales, al tiempo que reduce la actividad de la amígdala relacionada con el estrés, confirmando la neuro-plasticidad del cerebro y sus beneficios emocionales y cognitivos.

Imágenes anatómicas por resonancia magnética de dieciséis participantes sanos, que nunca habían practicado la meditación, se obtuvieron antes y después de su participación en el programa de ocho semanas.

Las variaciones en la concentración de materia gris se estudiaron mediante morfometría basada en vóxeles (representación de elementos del espacio 3D) y se compararon con las de un grupo de control de 17 individuos. Los análisis realizados en regiones de interés predefinidas confirmaron un aumento de la concentración de materia gris en el hipocampo izquierdo.

Los análisis de todo el cerebro revelaron aumentos en la corteza cingulada posterior, la unión temporo-parietal y el cerebelo en el grupo MBSR en comparación con el grupo de control. Se encontró un aumento significativo en la densidad de materia gris en regiones del cerebro involucradas en la autorregulación emocional, como la corteza prefrontal y el hipocampo.

Estos resultados sugieren que la participación en la MBSR se asocia con cambios en la concentración de materia gris en las regiones cerebrales implicadas en los procesos de aprendizaje y memorización, la regulación emocional, el procesamiento auto-referencial y la toma de perspectiva.

Este estudio fue pionero al demostrar cambios físicos medibles en el cerebro adulto debidos a la meditación, lo que confirma la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para modificarse. Los resultados confirman que la atención plena transforma positivamente el cerebro, lo que abre la vía a su uso clínico para el estrés, la ansiedad y la salud mental.

Las intervenciones terapéuticas que integran la meditación de plena conciencia son cada vez más populares, pero hasta la fecha se desconocen los mecanismos neuronales asociados a estas intervenciones. La reducción del estrés basada en la plena conciencia (MBSR), uno de los programas de plena conciencia más utilizados, ha demostrado tener efectos positivos en el bienestar psicológico y una mejora de los síntomas de varios trastornos.

El mindfulness ha demostrado influir en la estructura del cerebro, particularmente en regiones clave relacionadas con la regulación emocional. Estos hallazgos sugieren que el mindfulness puede fortalecer áreas cerebrales relacionadas con la regulación emocional y, por lo tanto, mejorar la capacidad de manejar el estrés y la ansiedad.


Efectos del yoga sobre la función inmunitaria: una revisión sistemática de ensayos controlados aleatorios



Investigadores de la Universidad de Oslo, en un estudio publicado por Complementary Therapies in Clinical Practice en julio 2021, indican que el yoga es una práctica prometedora para apoyar y fortalecer el sistema inmunitario.

Esta revisión sistemática tiene como objetivo confirmar los datos probatorios adicionales que permiten evaluar el efecto del yoga sobre la función inmunitaria.

Se consultaron bases de datos electrónicas según el método PRISMA con el fin de identificar ensayos controlados aleatorios (ECA) sobre los efectos inmunológicos del yoga.

Se identificaron once ensayos potenciales, que se incluyeron en esta revisión. La evaluación de la calidad de los ensayos incluidos varió entre 3 (riesgo de sesgo incierto) y 8 (riesgo de sesgo alto). Once ECA sugieren que el yoga podría tener efectos beneficiosos en la reducción de los marcadores antiinflamatorios.

Se confirmó que el yoga, a través de sus movimientos, respiraciones y su impacto en el sistema nervioso, puede mejorar la función inmunológica al reducir el estrés e influir positivamente en las células inmunitarias y la producción de anticuerpos, donde se observaron cambios genéticos relacionados con la inmunidad. El yoga activa especialmente el sistema linfático gracias a las torsiones y las inversiones, lo que ayuda a la circulación de los glóbulos blancos, cruciales para combatir infecciones y enfermedades, y regula la respuesta al estrés que debilita la inmunidad.

Conclusión. El yoga refuerza el sistema inmunitario tanto de forma indirecta (gestión del estrés) como directa (estimulación linfática, modulación genética), mejorando las defensas del organismo frente a las enfermedades. El yoga podría utilizarse como intervención complementaria en poblaciones clínicas o personas sanas.


Comparación del yoga con la ausencia de ejercicio o la fisioterapia en el dolor, la discapacidad y la calidad de vida de pacientes con lumbalgia crónica: revisión sistemática y meta-análisis de ensayos controlados aleatorios



Investigadores de la Universidad Médica de Xuzhou (China), en una revisión sistemática y meta-análisis publicado en PLOS One en setiembre 2020, demuestran que el yoga se ha revelado ser una terapia eficaz para el dolor lumbar crónico.

El dolor lumbar crónico es una afección musculo-esquelética frecuente y a menudo incapacitante. Sin embargo, persisten controversias sobre los efectos del yoga en diferentes intervalos de seguimiento y en comparación con otros ejercicios de fisioterapia.

El objetivo de los investigadores es comparar de forma crítica los efectos del yoga sobre el dolor, la discapacidad y la calidad de vida de los pacientes con lumbalgia crónica, comparándolos con los de la ausencia de ejercicio – por ejemplo, la atención habitual, la educación terapéutica – y con los de la fisioterapia.

El estudio confirma que el yoga es significativamente mejor que la ausencia de ejercicio para reducir el dolor y la discapacidad (escala RMDQ) en personas con dolor lumbar crónico, con beneficios duraderos hasta 12 meses. En comparación con la fisioterapia, el yoga muestra mejoras comparables en la función dorsal, pero pruebas menos claras sobre el dolor, aunque el riesgo de efectos secundarios es bajo y similar al de otros ejercicios.

Conclusión. El yoga es una opción de tratamiento eficaz para el dolor lumbar crónico, que ofrece beneficios comparables a la fisioterapia en cuanto a la función y supera claramente la inactividad, además de ser relativamente seguro.


Efectos de los ejercicios mente-cuerpo sobre la estructura y la función cerebrales: una revisión sistemática de los estudios IRM



Investigadores de la Universidad Normal del Este de China (Shanghái) sugieren en un estudio, publicado por Brain Sciences en febrero 2021, que los ejercicios mente-cuerpo aportan beneficios para la salud física y mental.

En este meta-análisis (“análisis de análisis”), es decir un análisis estadístico de los datos publicados en la literatura científica, los investigadores chinos han analizado los resultados de 15 publicaciones científicas que han estudiado los efectos del yoga y de otras prácticas pertenecientes al mismo tipo de actividad física “mente-cuerpo”, como el Tai-Chi-chuan, Qi gong, Baduanjin, Wuqinxi...

Llevaron a cabo una revisión sistemática para identificar las regiones o redes cerebrales reguladas por los ejercicios mente-cuerpo. El riesgo de sesgo de los estudios transversales se evaluó utilizando la tabla de evaluación del Instituto Joanna Briggs (JBI), mientras que el de los estudios intervencionistas se analizó utilizando la escala de la base de datos de evidencia en fisioterapia (PEDro).

Quince estudios cumplían los criterios de inclusión. Su análisis reveló que los ejercicios mente-cuerpo modulaban la estructura cerebral, la actividad neuronal y la conectividad funcional, principalmente en la corteza prefrontal, el hipocampo/lóbulo temporal medio, el lóbulo temporal lateral, la ínsula y la corteza cingulada.

Los investigadores también observaron una mejor conectividad funcional en las redes cerebrales de alto nivel, como la del control cognitivo – que regula la atención, la inhibición, la memoria de trabajo, etc. – y la del modo por defecto – red de pensamientos y emociones propios y ajenos –, lo que podría explicar los efectos beneficiosos de estos ejercicios sobre la salud.

Sin embargo, dada la heterogeneidad de los estudios incluidos, se necesitan más ensayos controlados aleatorios, con protocolos rigurosos, medidas de resultados similares y análisis que abarquen todo el cerebro.


Efectos del yoga en la salud mental positiva en adultos sanos: una revisión sistemática y un meta-análisis



Investigadores de la Universidad de Surinam (Paramaribo, Surinam) revelan en una revisión sistemática, publicada en The Journal of Alternative and Complementary Medicine en julio 2017, que el yoga es una intervención eficaz para promover la salud mental positiva en adultos sanos.

Se incluyeron diecisiete ECA (ensayos controlados aleatorios) en el meta-análisis. Se identificaron cuatro indicadores de salud mental positiva (SMP): bienestar psicológico, satisfacción con la vida, relaciones sociales y atención plena. Se observó un aumento significativo del bienestar psicológico a favor del yoga en comparación con el grupo de control sin intervención. El riesgo global de sesgo era incierto debido a los datos incompletos.

Conclusiones

Las investigaciones actuales solo aportan pruebas limitadas de que la práctica del yoga contribuya a mejorar la salud mental postraumática en adultos de poblaciones no clínicas.

El yoga mejora significativamente la salud mental positiva en adultos sanos, en particular al reducir el estrés y la ansiedad y aumentar el bienestar general, gracias a una mejor regulación emocional y una mayor conciencia del cuerpo y la respiración, que actúan sobre los niveles de cortisol y el sistema nervioso autónomo. Estos beneficios se traducen en una mejora de la calidad de vida, del sueño y en una mayor resistencia frente a las tensiones cotidianas.

La práctica combina posturas, respiración y meditación para crear un efecto sinérgico que refuerza la conexión entre el cuerpo y la mente, aunque se necesita más investigación para optimizar las modalidades de práctica.


El yoga como intervención para reducir los síntomas de ansiedad y depresión en niños y adolescentes: una revisión sistemática



Investigadores de la Universidad Rutgers (Newark, Nueva Jersey) y del Yoga Way Therapy Center (Morristown, Nueva Jersey) revelaron en una revisión sistemática, publicada en Frontiers in Pediatrics en marzo 2020, que las intervenciones de yoga suelen reducir los síntomas de ansiedad y depresión en niños y adolescentes.

Esta revisión tiene por objetivo evaluar la implementación y la eficacia del yoga para reducir los síntomas de ansiedad y depresión en los niños y adolescentes. Según los autores, hasta la fecha ninguna revisión sistemática ha examinado la reducción de los síntomas de ansiedad y depresión.


El meta-análisis de 27 estudios realizados en niños y adolescentes estudió los efectos del yoga sobre los síntomas de ansiedad y depresión. Los participantes son personas normales o personas con diversas patologías (patología ovárica, patología cardíaca, trastornos digestivos, etc.).

Se consultaron numerosas bases de datos científicas hasta noviembre de 2018 con el fin de identificar los estudios experimentales que evaluaban la evolución de los síntomas de ansiedad y/o depresión en los jóvenes tras intervenciones de yoga. Se evaluó la calidad y el nivel de evidencia, y se sintetizó la información procedente de los diferentes estudios.

Este análisis reveló que el 70% de estos trabajos mostraban una mejora de la salud mental de los jóvenes tras la práctica del yoga, y más concretamente de la ansiedad, y estos resultados están directamente relacionados con la disminución de la actividad de la amígdala que se observa en los adultos que practican yoga. Estos efectos beneficiosos sobre los síntomas ansioso-depresivos también se han observado en adultos, así como en personas que padecen un trastorno ansioso-depresivo.

Conclusión. Los estudios analizados, aunque de calidad metodológica baja a moderada, han demostrado que el yoga, definido como la práctica de posturas, suele provocar una cierta reducción de la ansiedad y la depresión en los jóvenes, independientemente de su estado de salud y de las características de la intervención.


Impacto del yoga en la cognición y la salud mental de las personas mayores: una revisión sistemática




Investigadores de la Universidad Central de Rajastán (India) evaluaron, en una revisión sistemática, publicada en Complementary Therapies in Medicine en mayo 2020, los efectos beneficiosos del yoga en la mejora de las funciones cognitivas y la salud mental de las personas mayores.

El deterioro cognitivo y los problemas de salud mental se encuentran entre los más frecuentes y menos tratados en las personas mayores. Numerosos estudios han evaluado la eficacia del yoga en los parámetros cognitivos y de salud mental de esta población. Sin embargo, hasta la fecha no se había realizado ninguna revisión sistemática para evaluar el papel de las intervenciones basadas en el yoga y en la cognición y la salud mental de las personas mayores.

Tras descartar los estudios irrelevantes, la investigación permitió identificar 13 ensayos controlados aleatorios (ECA), que se incluyeron en esta revisión sistemática. Las principales variables estudiadas en cognición fueron las funciones ejecutivas, la memoria, la atención y el lenguaje, mientras que en salud mental se trató de la depresión, la ansiedad, el estrés y el estado de ánimo.

Las intervenciones basadas en el yoga tienen efectos beneficiosos sobre la atención y las funciones ejecutivas – entre las variables cognitivas– y sobre la depresión – entre los parámetros de salud mental – en las personas mayores, al reforzar la conexión entre el cuerpo y la mente mediante posturas, respiración y meditación.

Conclusión

La presente revisión indica que las intervenciones basadas en el yoga muestran resultados positivos en cuanto a la mejora de la atención, las funciones ejecutivas y la memoria, así como en el impacto sobre la salud mental y la depresión en las personas mayores, en comparación con un grupo de control activo.

Sin embargo, las limitaciones metodológicas y el escaso número de estudios no permiten confirmar los posibles beneficios de estas intervenciones sobre la cognición y la salud mental de las personas mayores.

Por lo tanto, esta revisión recomienda encarecidamente la realización de ensayos controlados aleatorios adicionales, utilizando una metodología de estudio estandarizada, módulos de intervención de yoga validados y un seguimiento a largo plazo, con el fin de llegar a conclusiones definitivas.

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El yoga, como gimnasia cerebral



Casi todos hemos escuchado hablar de los beneficios del yoga para el cuerpo. Se trata de una actividad física que mejora la postura, fortalece los músculos, preserva la salud cardiovascular y reduce los dolores crónicos. Sin embargo, sus efectos sobre la mente y el cerebro son menos conocidos.

Estudios científicos han demostrado que su práctica regular aumenta la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para reorganizarse y crear nuevas conexiones neuronales. Este efecto se debe, en parte, al aumento de una proteína llamada BDNF – factor neurotrófico derivado del cerebro –, que es esencial para el aprendizaje, la memoria y la reparación neuronal.

Lo más interesante es que estos beneficios se observan en tan solo unas semanas de práctica y en personas de todas las edades. Los resultados muestran una mejora en funciones cognitivas como la atención, la memoria de trabajo y la velocidad de procesamiento. El cerebro, al igual que el resto del cuerpo, responde al entrenamiento regular.

Contra el estrés y sus efectos en el cerebro

El estrés crónico es muy perjudicial para nuestro cerebro. Vivimos en una sociedad que glorifica la prisa, la productividad sin descanso y la multitarea. Todo ello activa de forma excesiva nuestro eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, lo que aumenta los niveles de cortisol, la hormona del estrés. En pequeñas dosis, el cortisol es útil, pero cuando se eleva de forma crónica, daña el hipocampo, que es esencial para la memoria, reduce la concentración y debilita la regulación emocional.

Diversos ensayos han demostrado que la práctica regular del yoga reduce significativamente la activación de este eje del estrés. Los niveles de cortisol disminuyen, la frecuencia cardíaca se estabiliza y el sistema nervioso para-simpático  – que nos ayuda a descansar, digerir y regenerarnos – toma el control.

Es como pasar de un estado de alerta constante a un estado de calma reparadora. El cerebro, agradecido, comienza a funcionar mejor.

La meditación modifica el cerebro

La meditación es un elemento esencial de muchas formas de yoga, aunque no siempre se practica en las clases de yoga modernas. También es una de las actividades que más impacto tiene en el cerebro que conocemos.

Estudios de resonancia magnética han demostrado que las personas que meditan con frecuencia tienen un mayor volumen de materia gris en regiones clave del cerebro como el hipocampo – memoria –, la corteza prefrontal – toma de decisiones, atención, empatía – y la ínsula – conciencia corporal y emocional –.

Estos cambios pueden observarse incluso después de períodos cortos – apenas ocho semanas – de práctica diaria. Lo más valioso es que no se requiere experiencia previa ni retiro espiritual. Solo se necesita constancia. Como con cualquier habilidad, lo importante es la regularidad.

El término “mindfulness” se refiere a prestar atención de manera consciente al momento presente con interés, curiosidad y aceptación. Aunque en el ámbito científico mindfulness no suele traducirse, en nuestra lengua se ha traducido por ‘atención plena’ o ‘consciencia plena’. Es, por tanto, un método de entrenamiento mental que consiste en una reflexión sobre lo que se está viviendo en ese preciso momento de carácter no valorativo, es decir, en el que la persona no debe interferir ni valorar lo que piensa. De esta forma, nos permite aprender a relacionarnos de forma directa con aquello que está ocurriendo en nuestra vida, en el aquí y el ahora.

Un escudo contra el deterioro cognitivo y el envejecimiento

Con la edad, el cerebro pierde volumen y eficacia. Algunas funciones se ralentizan, la memoria se debilita y concentrarse se vuelve más difícil. Pero esto no es inevitable. Existen formas de proteger el cerebro contra los efectos del paso del tiempo. El yoga podría ser una de ellas.

Varios estudios han demostrado que las personas mayores que practican yoga presentan un mejor rendimiento cognitivo, una mejor conectividad cerebral y una reducción del deterioro estructural en zonas clave del cerebro. Incluso aquellos que comienzan a practicarlo después de los 60 o 70 años pueden notar una mejora en su atención, memoria y bienestar emocional.

Estos beneficios no se limitan al ámbito cognitivo. La práctica regular del yoga produce efectos positivos a nivel holístico. Gracias a diversos mecanismos neurobiológicos, ejerce una acción anti-envejecimiento: reduce el estrés oxidativo, mejora la función mitocondrial e inmunitaria, modula la inflamación crónica y preserva la longitud de los telómeros – los extremos de los cromosomas –, marcadores esenciales del envejecimiento celular.

Un nivel holístico significa considerar a una persona, un sistema o un problema en su totalidad, teniendo en cuenta la interconexión de todas sus partes – física, mental, emocional, social, espiritual, etc. –, en lugar de forma aislada o fragmentada, para comprender el conjunto como algo más que la suma de sus elementos. Se trata de un enfoque integrado que busca el equilibrio global.

Esto tiene implicaciones considerables. En un mundo que envejece rápidamente, promover actividades como el yoga puede ser una estrategia accesible, no farmacológica y poco costosa para prevenir la demencia, mantenerse joven durante más tiempo y mejorar la calidad de vida a lo largo de nuestra existencia.

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Beneficios del yoga


Los resultados parecen indicar que practicar yoga tiene diversos efectos positivos sobre la salud física. Esta práctica permite, en particular, mejorar el equilibrio y la flexibilidad, así como fortalecer los músculos y el corazón. El yoga también podría tener un efecto beneficioso sobre el sistema inmunitario y ser útil para controlar el dolor.

Salud física. Fortalece los músculos, mejora la flexibilidad, el equilibrio y la postura, y reduce los dolores crónicos (espalda, artritis).

Salud cardiovascular. Disminuye la presión arterial, el colesterol y mejora la circulación.

Salud mental. Reduce el estrés, la ansiedad, la depresión y mejora la calidad del sueño y la concentración.

Otros. Puede mejorar la función respiratoria y digestiva.

Riesgos y precauciones

Lesiones. Riesgo de lesiones musculares, articulares e incluso compresión vertebral si se fuerza o se realizan mal las posturas, especialmente en personas con articulaciones frágiles u osteoporosis.

Rendimiento. La búsqueda del rendimiento (acrobacias, posturas extremas) puede provocar lesiones y va en contra del objetivo principal del yoga.

Condiciones específicas. El yoga Bikram (sala muy caliente) puede estar contraindicado para personas con problemas cardíacos.

Consejos para una práctica segura

Consulte a un médico. Especialmente si tiene problemas de salud pre-existentes (espalda, articulaciones).

Elija un buen profesor. Un profesor competente sabe adaptar las posturas y guiarle.

Respete sus límites. Nunca busque el dolor y escuche a su cuerpo.



Si desea practicar yoga y comprobar por sí mismo sus efectos, solo le queda responder a una pregunta: 
¿cuál elegir? Entre los numerosos tipos de yoga que existen, hay tres que aparecen regularmente en 
los estudios recopilados: el Hatha yoga, el Kundalini yoga y el Kripalu yoga. A través de la práctica regular, 
puede descubrir una mayor paz interior y una conexión más profunda con el mundo que le rodea.





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