marzo 23, 2026

Arte, Bienestar y Cerebro – ¿Puede el Arte Mejorar la Salud y, por lo tanto, el Bienestar?






Definir el arte y la salud es una cuestión difícil, pero fundamental antes de iniciar una investigación sobre los vínculos entre las artes y la salud.

La obra de arte se valora en sí misma, su finalidad no es ser útil. Encarna la novedad, la creatividad, la originalidad, el trabajo de investigación y el saber hacer del artista. Además, despierta la imaginación y la expresión emocional tanto en el artista como en el espectador.

La salud, por su parte, puede definirse como un estado de bienestar mental, físico y social, y no solo como la ausencia de enfermedad o discapacidad, lo que ancla firmemente la salud en la sociedad y la cultura.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2019, enumeró en un informe dos grandes categorías de efectos potencialmente beneficiosos de las artes sobre la salud: prevención y promoción de la salud,  atención y tratamiento.

En las últimas dos décadas, se ha producido un importante aumento en la investigación sobre los efectos de las artes en la salud y el bienestar, junto con avances en las prácticas y políticas en diferentes países de la Región Europea de la OMS y en otros lugares.

Este informe sintetiza la evidencia mundial sobre el papel de las artes en la mejora de la salud y el bienestar, con especial atención a la Región Europea de la OMS. Los resultados de más de 3.000 estudios identificaron un papel fundamental de las artes en la prevención de enfermedades, la promoción de la salud y la gestión y el tratamiento de enfermedades a lo largo de la vida.

La evidencia revisada incluyó modelos de estudio como estudios piloto no controlados, estudios de casos, encuestas transversales a pequeña escala, estudios de cohorte longitudinales representativos a nivel nacional, etnografías comunitarias y ensayos controlados aleatorios de diversas disciplinas.

El impacto beneficioso de las artes podría potenciarse mediante el reconocimiento y la aplicación de la creciente base de evidencia; la promoción de la participación artística a nivel individual, local y nacional; y el apoyo a la colaboración intersectorial.

Los límites actuales de las publicaciones sobre arte y salud

Numerosos artículos científicos afirman que las artes podrían mejorar la salud y, por lo tanto, el bienestar de las personas.

El análisis crítico de los estudios citados en revistas recientes y metaanálisis muestra deficiencias metodológicas – ausencia de definición del arte como agente terapéutico, falta de aleatorización en la asignación de grupos, condiciones de control inadecuadas, muestras pequeñas o análisis estadísticos inapropiados – y una falta general de apoyo empírico a la idea de que el arte influye directamente en la salud y el bienestar.

Además, las pruebas experimentales que relacionan el arte con procesos neuronales o fisiológicos específicos siguen siendo prácticamente inexistentes. Aunque algunos estudios han identificado correlatos neuronales del compromiso artístico, no han demostrado que estos mecanismos sean exclusivos del arte o que tengan un impacto causal en los resultados.

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La terapia mediante la danza y el movimiento para la demencia


Investigadores de la Facultad de Salud y Servicios Sociales de la Universidad Edge Hill, Ormskirk y de la Escuela de Salud de la Universidad de Leeds (Reino Unido), en un estudio publicado por Cochrane Library en febrero 2017, realizaron una revisión de diferentes formas de terapia mediante la danza y el movimiento en personas con demencia.

La terapia mediante la danza y el movimiento es una intervención psicológica personalizada que puede responder a la complejidad y, por lo tanto, puede ser útil para las personas con demencia, pero su eficacia sigue siendo incierta.

La demencia es el nombre colectivo de diferentes síndromes degenerativos del cerebro que, según la organización Alzheimer's Disease International, afectan a unos 35,6 millones de personas en todo el mundo. Las últimas recomendaciones del NICE (National Institute for Health and Care Excellence) para la demencia destacan el valor de la diversidad de opciones de tratamiento para las diferentes etapas y síntomas de la demencia, incluidos algunos tratamientos no farmacológicos.

La literatura pertinente también respalda el valor de las intervenciones que reconocen la complejidad de la enfermedad y permiten responder a la persona en su conjunto, incluyendo sus procesos físicos, afectivos, sociales y cognitivos. Del mismo modo, una literatura cada vez más extensa destaca la capacidad de las artes y las prácticas personificadas para responder a esta complejidad.

Objetivos. Evaluar los efectos de la terapia de danza y movimiento en los síntomas conductuales, sociales, cognitivos y emocionales de las personas con demencia, en comparación con la ausencia de tratamiento, la atención estándar o cualquier otro tratamiento. Pero también comparar las diferentes formas de terapia de danza y movimiento; por ejemplo, la terapia de danza y movimiento según Laban, la terapia de danza y movimiento de Chacian o el Movimiento Auténtico.

Las investigaciones se realizaron hasta marzo de 2016 en ALOIS, el registro especializado del Grupo Cochrane sobre Demencia y Mejoras Cognitivas, que incluye CENTRAL, varias bases de datos médicas importantes, registros de ensayos clínicos y fuentes de literatura gris (no convencional). Los investigadores examinaron las referencias bibliográficas de los estudios y revisiones pertinentes, y se pusieron en contacto con asociaciones profesionales, programas educativos y expertos de todo el mundo.

Tuvieron en cuenta los ensayos controlados aleatorios (ECA) en cualquier idioma, así como los ensayos cruzados y los ECA por conglomerados para su inclusión. Los estudios considerados debían incluir a personas con demencia de cualquier grupo de edad y en cualquier entorno, con intervenciones ofrecidas por un profesional de la terapia de danza y movimiento que hubiera recibido formación formal, o fuera un profesional de la terapia de danza y movimiento en formación, o estuviera reconocido de otra manera como profesional de la terapia de danza y movimiento en el país en el que se realizó el estudio.

Los investigadores examinaron de forma independiente los estudios a nivel de resumen y títulos, y luego nuevamente después de leer el artículo completo, y evaluaron la calidad metodológica de forma independiente.

Resultados principales

De los 102 estudios identificados mediante búsquedas electrónicas y comunicaciones personales, tras eliminar los duplicados, los investigadores examinaron 80 artículos a nivel de título/resumen. A continuación, examinaron 19 artículos completos, ninguno de los cuales cumplía los criterios de inclusión.

Aunque tres estudios mencionaban la terapia de danza y movimiento como su intervención, estos fueron excluidos porque no fueron realizados por profesionales cualificados en terapia de danza y movimiento. En consecuencia, no se incluyó ningún estudio en esta revisión.

Conclusiones. Se necesitan ensayos de alta calidad metodológica, con un gran número de participantes y que establezcan claramente cómo se prepara y administra la intervención, para evaluar si la terapia de danza y movimiento es una intervención eficaz para la demencia.


El arte-terapia: un tratamiento complementario para los trastornos mentales


Investigadores de la Universidad Tecnológica de Shenzhen, la Universidad de Medicina China, los Institutos de Tecnología Avanzada de Shenzhen y la Academia China de Ciencias (China) en un estudio, publicado por Frontiers Psychology en agosto 2021, realizan un análisis clínico del arte-terapia.

EL arte-terapia, como terapia complementaria y alternativa médica no farmacológica, se utiliza como intervención médica con efectos clínicos positivos en los trastornos mentales. Sin embargo, no ha sido objeto de un análisis clínico exhaustivo y sistemático.

Los investigadores realizaron una búsqueda en PubMed sobre el arte-terapia con el fin de explorar sus fundamentos teóricos, sus aplicaciones clínicas y sus perspectivas de futuro, con el objetivo de resumir su contexto general. Dado que el dibujo y la pintura se reconocen históricamente como un elemento útil de los procesos terapéuticos en el arte-terapia, se centraron en los estudios sobre arte-terapia que utilizan principalmente la pintura y el dibujo como medios.

En total, se identificaron 413 publicaciones. Tras una lectura detenida de todos los artículos, se constató que el arte-terapia se ha utilizado progresivamente con éxito en pacientes con trastornos mentales, con resultados positivos, reduciendo principalmente los síntomas mentales. Estos trastornos incluyen principalmente la depresión y la ansiedad, los trastornos cognitivos y las demencias, la enfermedad de Alzheimer, la esquizofrenia y el autismo.

Estos resultados sugieren que el arte-terapia no solo puede ser un método terapéutico útil para ayudar a los pacientes a abrirse y compartir sus sentimientos, puntos de vista y experiencias, sino también un tratamiento complementario al diagnóstico de enfermedades, que permite a los médicos especialistas obtener información adicional, diferente de la que se obtiene con los exámenes convencionales.

Los investigadores están convencidos de que el arte-terapia tiene un considerable potencial de aplicaciones clínicas en los trastornos mentales, que merece ser profundizado.


La formación musical como método alternativo y eficaz de neuro-educación y neuro-rehabilitación


Investigadores de la Universidad de Barcelona, el Instituto de Investigación Biomédica Bellvitge, los Hospitales del Mar y de la Esperança y la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados Barcelona (España), en un estudio publicado por Frontiers Psychology en abril 2015, demuestran que aprender a tocar un instrumento musical puede provocar cambios neuroplásticos en personas sanas o pacientes neurológicos.

Durante la última década, importantes avances en el campo de las ciencias cognitivas, la psicología y las neurociencias han contribuido en gran medida a mejorar nuestro conocimiento sobre el funcionamiento del cerebro. Más recientemente, se ha desarrollado una línea de investigación destinada a utilizar el aprendizaje y la práctica musical como herramientas alternativas para estimular habilidades perceptivas, motoras, cognitivas y emocionales específicas, tanto en personas sanas como en pacientes neurológicos. Estos resultados son esperanzadores para un mejor tratamiento de los trastornos del aprendizaje del lenguaje o las deficiencias motoras en enfermedades crónicas no comunicativas.

En la primera parte de esta revisión, los investigadores destacan varios estudios que demuestran que aprender a tocar un instrumento musical puede provocar cambios neuroplásticos sustanciales en las regiones corticales y subcorticales de las redes motoras, auditivas y de procesamiento del lenguaje en personas sanas.

En una segunda parte, los investigadores presentan un resumen de las pruebas que demuestran que la formación musical puede ser un método alternativo, económico y eficaz para el tratamiento de los trastornos del aprendizaje del lenguaje.


Los resultados de algunos estudios muestran que la práctica de instrumentos musicales puede tener efectos positivos en los déficits motores, emocionales y cognitivos observados en pacientes con enfermedades no transmisibles, como accidentes cerebro-vasculares (ictus) o la enfermedad de Parkinson.

A pesar de las diferencias inherentes a la formación musical en el contexto educativo y de rehabilitación, estos resultados refuerzan la idea de que las propiedades estructurales, multimodales y emocionales de la formación musical pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo de programas de intervención innovadores y rentables en materia de educación y rehabilitación.


El poder reparador y transformador de las artes en la resolución de conflictos


Según un equipo de científicos de la Universidad de Columbia, Nueva York, en un estudio exploratorio publicado por el Journal of Transformative Education en junio 2016, la disciplina artística tiene mucho que aportar a la resolución de conflictos.

Este artículo examina en detalle cómo el compromiso artístico facilita el aprendizaje transformador y el desarrollo de habilidades y capacidades para un enfoque más constructivo de los conflictos.

Numerosos investigadores y profesionales han reconocido el uso generalizado de los enfoques artísticos para la consolidación de la paz y la resolución de conflictos. Si bien es importante conocer las formas de enfoques artísticos que se utilizan en la actualidad, se necesitan más trabajos empíricos para explicar y evaluar cómo el compromiso artístico podría fomentar las relaciones de cooperación y un enfoque más constructivo de los conflictos, incluso en contextos de conflictos irresolubles.

Una primera revisión de la bibliografía, acompañada de ejemplos prácticos y reflexiones personales, pone de manifiesto el poder reparador y transformador de las artes para fomentar nuevas perspectivas, reforzar las capacidades de abordar los conflictos de forma más constructiva y, en última instancia, las relaciones de cooperación.

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Prevención sanitaria, atención a los enfermos... beneficios potenciales por validar


Existen numerosos estudios científicos que atribuyen a las artes múltiples beneficios para la salud y el bienestar. Deben considerarse con precaución. Las artes contribuirían así a la prevención sanitaria, reduciendo en particular el riesgo de deterioro cognitivo y mortalidad prematura.

La OMS estima que favorecen el tratamiento de enfermedades no transmisibles como el cáncer, las enfermedades respiratorias, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares... También podrían ser un apoyo en los cuidados paliativos.

Además, las artes ayudarían a las personas con trastornos del desarrollo neurológico y trastornos neurológicos, incluidos los trastornos del espectro autista (TEA), la parálisis cerebral, los accidentes cerebro-vasculares (ACV), la esclerosis múltiple, las demencias, etc.

Las artes también favorecen el desarrollo del niño, ya que contribuyen al vínculo entre madre e hijo, a la adquisición del lenguaje y al éxito escolar.

También se ha demostrado que las artes influyen en los determinantes sociales de la salud, como la cohesión social y la reducción de las desigualdades e injusticias sociales.

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Los efectos de las visitas al museo

El contacto con las obras de arte nos hace bien. Esta idea lleva 20 años ganando adeptos entre médicos y responsables de museos. Las investigaciones ponen de relieve sus beneficios reales y están surgiendo programas piloto en Canadá, Estados Unidos y Europa.

Cada vez se acepta más el papel del arte en la prevención sanitaria, pero también en la ayuda al tratamiento de pacientes con diferentes patologías. Sin embargo, sus beneficios aún deben validarse respetando las normas de los ensayos clínicos. Este es el objetivo de un proyecto de investigación llevado a cabo en el Museo de Bellas Artes de Caen, en Normandía, que combina neurociencia, psicología y ciencias digitales.


Arte, bienestar, cerebro: un encuentro esencial


Un proyecto que unifica neurociencia, psicología y ciencias digitales

En el marco del Milenio de la ciudad de Caen 2025, el Museo de Bellas Artes de Caen y varios investigadores de la ciudad han identificado un tema de investigación común y han iniciado un estudio destinado a analizar la relación entre el bienestar cerebral y el encuentro con la obra de arte.

Para contribuir a disipar las incertidumbres, los investigadores llevan a cabo un proyecto multidisciplinar denominado “Arte, bienestar y cerebro”, que unifica las neurociencias (laboratorio PhIND, Inserm), la psicología (laboratorio NIHM, Inserm; laboratorio LaPsyDÉ, CNRS) y las ciencias digitales (laboratorio GREYC, CNRS).

Este estudio enriquece de una manera nueva la investigación existente. Para evaluar los efectos de la visita a un museo en nuestra salud, se trata de identificar los efectos de este encuentro en el cerebro.

Entonces, si está científicamente establecido y culturalmente inscrito en las mentalidades que la actividad física, la dieta y el sueño contribuyen a nuestra buena salud, ¿el encuentro con la obra sería beneficioso para nuestra salud de la misma manera?

Esta innovadora investigación, llevada a cabo en el Museo de Bellas Artes de Caen, tiene como objetivo medir, in situ, los efectos que tiene la visita a un museo dedicado a la pintura sobre el bienestar de adultos sanos de entre 18 y 65 años.

También se trata de identificar los mecanismos cerebrales, cognitivos y socioemocionales asociados a estos efectos, mediante mediciones exhaustivas y adaptadas al entorno.

Un protocolo innovador en el Museo de Bellas Artes de Caen


En este proyecto, los investigadores estudian el efecto de las visitas al museo en 200 participantes mediante un protocolo experimental de dos visitas al Museo de Bellas Artes. Los participantes se dividirán en tres grupos: dos grupos experimentales de 80 participantes, uno con mediación y otro sin mediación, y un grupo de control de 40 participantes.

Durante la primera visita, los grupos experimentales realizarán la visita al museo de forma individual, durante la cual podrán beneficiarse, o no, de una mediación cultural. Todos ellos estarán equipados con gafas de seguimiento ocular (eye-tracking) – para registrar los movimientos oculares) –, una banda NIRS (Near InfraRed Spectroscopy) – para registrar la actividad cerebral – y un sensor de actividad electro-dérmica – para analizar las respuestas cardíacas y electro-dérmicas, que corresponden a las variaciones eléctricas de la piel relacionadas con el funcionamiento de las glándulas sudoríparas –.

En la segunda visita, los participantes recorrerán el museo en parejas, con o sin mediación.
Antes y después de la visita, responderán a diferentes cuestionarios – emocionales, de bienestar y de estrés – y realizarán tareas cognitivas que miden las funciones ejecutivas, la atención visual, la memoria episódica, la empatía y la creatividad.

El grupo de control realizará dos visitas al museo, al igual que los grupos experimentales, pero sin equipo ni mediación. Estos participantes solo responderán a los cuestionarios y pruebas cognitivas.

Cuestionarios, pruebas cognitivas y registros de la actividad cerebral

Los cuestionarios y las pruebas cognitivas permitirán determinar si el descubrimiento de las obras, así como la mediación propuesta, provocan un aumento del bienestar y de las capacidades cognitivas.

Con el fin de recopilar medidas fisiológicas de la respuesta emocional, se realizarán registros de las respuestas electrodérmicas y cardíacas durante la exposición a los cuadros mediante un biosensor que los participantes llevarán en la muñeca.

Los investigadores plantean la hipótesis de que los participantes presentarán mejores capacidades ejecutivas después de la visita, con una mejora más marcada en los voluntarios que se encuentren en un estado emocional positivo. También postulan que las capacidades de procesamiento visoespacial de los participantes se beneficiarán de la mediación del profesional.

Se utilizará la NIRS, una técnica de imagen óptica no invasiva, para registrar la actividad del córtex prefrontal durante el análisis de la obra pictórica. Esta técnica proporcionará información sobre el compromiso emocional y la sincronización cerebral entre los participantes.

Los investigadores esperan, entre otras cosas, que la variación de las respuestas emocionales a todas las mediciones realizadas – cuestionarios, sensor de actividad electro-dérmica – esté relacionada con variaciones en la activación del circuito fronto-límbico. Por último, las mediciones oculo-métricas – eye-tracking – permitirán analizar los vínculos entre la mediación y las estrategias de exploración visual de los participantes.

Esta investigación, combinada con otras, podría tener diferentes implicaciones: favorecer la sinergia entre las políticas culturales y sanitarias; diseñar experiencias museísticas más cercanas al funcionamiento humano; abrir nuevas perspectivas, como el papel de la exposición al arte en el mantenimiento de la buena salud, con la posibilidad a largo plazo de plantear investigaciones sobre otras artes; abrir la puerta a otros estudios del mismo tipo que asocien binomios de pacientes y cuidadores, jóvenes y personas mayores, etc.


Si bien la idea de que el arte puede mejorar la salud es atractiva y tiene resonancia cultural,
 hoy en día es fundamental profundizar en la investigación sobre las artes y la salud
 respetando las normas más estrictas de la metodología de los ensayos clínicos.




febrero 28, 2026

Últimos Descubrimientos y Avances Clave sobre la Enfermedad de Parkinson





Más de diez millones de personas en todo el mundo padecen Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa que empeora con el tiempo y provoca síntomas como temblores, lentitud de movimientos, rigidez en las extremidades y problemas de equilibrio. Los científicos desconocen la causa de la enfermedad, pero se cree que se desarrolla debido a una combinación de factores genéticos y ambientales.

Neuronas dopaminérgicas

Las neuronas dopaminérgicas, situadas principalmente en la sustancia negra y el área tegmental ventral (VTA), producen dopamina, un neurotransmisor esencial para el control motor, la motivación, la recompensa y las funciones cognitivas. Regulan el placer, la memoria, el aprendizaje y la coordinación de los movimientos automáticos.

Funciones principales

* Movimiento.
La vía nigroestriada controla la motricidad. La degeneración de estas neuronas provoca la enfermedad de Parkinson (temblores, rigidez).

* Recompensa y motivación. Las neuronas de la VTA (vía mesolímbica) se activan cuando se anticipa una recompensa, lo que impulsa a repetir comportamientos beneficiosos (o adictivos).

* Cognición y memoria. Intervienen en la selección de la información que se debe memorizar y en la toma de decisiones.

La sustancia negra

La sustancia negra (substantia nigra o locus niger) es una estructura clave del mesencéfalo – tronco cerebral – que actúa como centro de control motor. Rica en neuronas dopaminérgicas (pars compacta), produce la dopamina necesaria para la motricidad. Su degeneración causa la enfermedad de Parkinson.

Características principales

Mesencéfalo o
cerebro medio
* Localización y estructura.
La sustancia negra situada en el mesencéfalo, forma parte de los ganglios de la base y se compone de dos partes: la pars compacta (neuronas dopaminérgicas) y la pars reticulata (neuronas GABAérgicas).

* Color. Su color oscuro se debe a la presencia de neuromelanina, un pigmento que se acumula con la edad.

* Función. Desempeña un papel crucial en el control de la motricidad voluntaria, la planificación de los movimientos y el sistema de recompensa.


Enfermedad de Parkinson


La enfermedad de Parkinson es una afección neurodegenerativa causada por la pérdida progresiva de neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra del cerebro (pars compacta), lo que provoca una falta de dopamina.

Este déficit provoca síntomas motores característicos: temblores, rigidez muscular, lentitud de movimientos y trastornos del equilibrio. Pero la enfermedad no se detiene ahí. También puede afectar a la cognición, el sueño y el estado de ánimo de los pacientes, lo que repercute profundamente en su vida cotidiana.

Si bien los tratamientos actuales permiten aliviar algunos síntomas con medicamentos (L-dopa), no ofrecían ninguna solución para frenar la progresión de la enfermedad.

Mecanismos e impacto en las neuronas

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Degeneración.
La enfermedad se caracteriza por la muerte de las neuronas que producen dopamina, esencial para controlar los movimientos.

* Cuerpos de Lewy. Una proteína, la alfa-sinucleína, se agrega de forma anómala en las neuronas, formando “cuerpos de Lewy” que provocan su desaparición.

* Sustancia negra. La zona más afectada es la sustancia negra (“locus niger”).

Consecuencias clínicas

* Déficit motor. La disminución de dopamina – neurotransmisor – provoca los principales síntomas motores: lentitud (acinesia), rigidez y temblores en reposo.

* Funciones no motoras. La pérdida de neuronas también afecta a las funciones cognitivas y emocionales.

Pistas terapéuticas e investigación

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 Medicamentos. La L-dopa (precursora de la dopamina) y los agonistas dopaminérgicos se utilizan para compensar la falta.

* Trasplantes de neuronas. Se están realizando investigaciones, en particular utilizando células madre – pluripotentes inducidas –, para intentar sustituir las neuronas dopaminérgicas perdidas.

* Terapias génicas. Se están realizando estudios para proteger las neuronas restantes o aumentar la producción de dopamina.

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Avances importantes e investigación (2025-2026)



Los últimos avances en la enfermedad de Parkinson se centran en el trasplante de neuronas derivadas de células madre para restaurar la dopamina, la inmunoterapia contra la alfa-sinucleína y la modulación de la microbiota intestinal. La estimulación cerebral adaptativa (aDBS) en tiempo real y los nuevos tratamientos orales (Tavapadon) también mejoran el control de los síntomas.

I. Trasplante de neuronas (células madre)

Equipos japoneses y estadounidenses han logrado injertar neuronas dopaminérgicas creadas a partir de células madre – iPS o embrionarias – directamente en el cerebro de pacientes para restaurar la producción de dopamina.

La llegada de las iPS

En 2006, el descubrimiento de las células madre pluripotentes inducidas, iPS, supuso un gran avance en el panorama de los trasplantes para la enfermedad de Parkinson. Las iPS son células reprogramadas “hacia atrás” a partir de células adultas. En general, células de la piel.

Para entenderlo mejor, cuando se coloca una pequeña biopsia de piel en un líquido de cultivo, primero se observa la producción y multiplicación de células de la piel, llamadas fibroblastos. Cuando se proporcionan a estas células nutrientes específicos, pierden su característica “piel” y se convierten en un tipo de célula más anónima. Es decir, sin una identidad precisa, pero con un potencial múltiple. Estas células, denominadas pluripotentes, pueden convertirse, según los nutrientes que se les proporcionen, en cualquier otro tipo de célula del cuerpo humano. Por ejemplo, células del hígado, del corazón, de los músculos o incluso del cerebro. Estos trabajos se iniciaron y llevaron a cabo principalmente en Japón, pero hoy en día numerosos laboratorios de todo el mundo desarrollan y utilizan las iPS.

El año 2025 estuvo marcado por la publicación de dos importantes estudios:

En Japón, en 2018 se puso en marcha un estudio pionero en el hospital de Kioto, que supuso un punto de inflexión en los estudios sobre trasplantes que utilizan iPS. Paralelamente, en Estados Unidos se llevó a cabo un estudio en el que se utilizaron células llamadas bemdaneprocel.

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 Ambos estudios demuestran que el procedimiento de trasplante es seguro y bien tolerado. Y ello sin efectos adversos graves.

* Los trasplantes sobreviven en el cerebro y pueden establecer conexiones con otras células (demostrado mediante imágenes cerebrales).

* Los estudios japonés y estadounidense sugieren una mejora de los síntomas motores.

Información útil - Punto de reflexión


En ambos estudios, los trasplantes se realizan en el putamen (estriado). El putamen es la zona del cerebro donde se libera y se utiliza la dopamina. Sin embargo, esto ocurre en otra zona del cerebro, la sustancia negra. Es allí donde se regula la producción y liberación de dopamina.

Por lo tanto, es importante señalar que el trasplante de células que producen dopamina en el putamen puede mejorar los síntomas motores al restaurar parcialmente los niveles de dopamina. Sin embargo, esto no permite restablecer completamente el circuito neuronal normal.

¿Por qué el resultado es solo parcial?

Las neuronas dopaminérgicas tienen brazos largos, llamados axones. Se extienden desde la sustancia negra hasta el putamen. Es a lo largo de estos brazos que se transporta y libera la dopamina. El recorrido que siguen estos brazos se establece durante el desarrollo embrionario (fetal), que sigue señales moleculares precisas.

Factores de crecimiento, moléculas de adhesión, gradientes químicos. Esto ya no es posible en un cerebro adulto. Los axones establecen conexiones específicas y organizadas, y permiten una liberación precisa y regulada de dopamina. La regulación se produce principalmente en la sustancia negra.

Por el contrario, cuando se trasplantan células al putamen adulto, las células trasplantadas pueden volver a conectarse con las demás células que las rodean. Sin embargo, la liberación de dopamina no se regula de forma fisiológica y, por lo tanto, no está realmente controlada.

Las células trasplantadas en el putamen actúan como “productores de dopamina”, pero no como un sustituto neuronal completo. De hecho, producen y liberan dopamina localmente, lo que compensa en parte el déficit y puede mejorar algunos síntomas motores (rigidez, lentitud). Sin embargo, esto no restaura la dinámica natural de liberación de dopamina.

Entonces, ¿por qué no trasplantar directamente en la sustancia negra?

Trasplantar neuronas en la sustancia negra sería, en teoría, ideal para reconstruir el circuito. Pero, en ausencia de las señales que guían el crecimiento de los axones en el cerebro adulto, estos no encontrarían su camino hacia el putamen. Además, el entorno adulto inhibe el crecimiento axonal, y la supervivencia de las células trasplantadas es mejor en el estriado (mejor vascularización, menos estrés).


II. La inmunoterapia en la enfermedad de Parkinson

La investigación se centra en la alfa-sinucleína, una proteína mal plegada que se agrega en el cerebro, tratando de neutralizar su acumulación para frenar la progresión de la enfermedad.

Se trata de un enfoque terapéutico prometedor que tiene como objetivo ralentizar la progresión de la enfermedad mediante la eliminación de los agregados anormales de alfa-sinucleína en el cerebro. Se utilizan anticuerpos monoclonales – prasinezumab, amlenetug – para atacar estas proteínas tóxicas, y se están llevando a cabo ensayos clínicos de fase II y III para evaluar su eficacia.

Enfoques de inmunoterapia

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 Inmunoterapia activa (vacunas). Estimula el sistema inmunitario del paciente para que produzca anticuerpos contra la alfa-sinucleína.

* Inmunoterapia pasiva. Inyección de anticuerpos sintéticos (anticuerpos monoclonales) diseñados para unirse a la proteína y permitir su eliminación.

Mecanismos y objetivos

* Centrarse en la proteína. El objetivo es impedir que la alfa-sinucleína mal plegada se agrupe y se propague de una neurona a otra.

* Protección neuronal. Al reducir estos depósitos, el tratamiento pretende proteger las neuronas dopaminérgicas y frenar la neurodegeneración.

* Resultados alentadores. Algunos estudios (como el del prasinezumab) han demostrado efectos positivos, especialmente cuando se aplican en una fase temprana de la enfermedad, aunque algunos ensayos han dado resultados dispares.

Retos y perspectivas

* Aunque estas terapias ofrecen una esperanza de tratamiento de fondo (neuroprotector), los ensayos clínicos de fase III son cruciales para confirmar su eficacia en humanos.

* Otras vías incluyen la combinación de estos enfoques con otras terapias, como la reducción de la acumulación de hierro o el uso de medicamentos antidiabéticos.


III. Papel de la microbiota y el intestino

Los científicos están investigando el eje intestino-cerebro, lo que sugiere que los desequilibrios de la microbiota intestinal podrían desencadenar la neuroinflamación. Se está estudiando una bacteria bucal (Streptococcus mutans) que migra al intestino como factor de riesgo.

Microbiota intestinal: el inicio del Parkinson fuera del cerebro

La enfermedad de Parkinson no comenzaría en el cerebro. Podría comenzar mucho antes, en otra parte del cuerpo, incluso antes de la aparición de los primeros síntomas motores.

La microbiota intestinal de las personas con Parkinson difiere significativamente de la de las personas sanas. Esto se sabe desde hace algunos años. Pero no se entendía exactamente cómo estas diferencias contribuían a la enfermedad.

El eje boca-intestino-cerebro. Incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas motores, algunas bacterias de la boca y el intestino podrían influir en el desarrollo del Parkinson. La bacteria Streptococcus mutans podría estar implicada en la enfermedad de Parkinson.

Esta bacteria de la boca, muy extendida, podría desempeñar un papel clave en la enfermedad de Parkinson. Hasta ahora, las investigaciones se centraban en el cerebro, pero las pistas más prometedoras apuntan hoy hacia la boca y el intestino.

Salud buco-dental: una conexión con el cerebro. La salud buco-dental no es solo una cuestión de estética o de prevención cardiovascular. Podría influir directamente en nuestro riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas.

Dos bacterias, dos enzimas, mismo efecto en el cerebro
Además, se sospecha de otras bacterias bucales. La Porphyromonas gingivalis, implicada en las enfermedades periodontales, produce una enzima llamada gingipaina que también puede encontrarse en el torrente sanguíneo.

Se han encontrado rastros de gingipaína en el cerebro de pacientes con Parkinson. Esta enzima provoca inflamación crónica y también podría favorecer la agregación anómala de alfa-sinucleína.

Dos bacterias bucales diferentes, dos mecanismos distintos, pero un mismo efecto potencial sobre el cerebro.


IV. Nuevos tratamientos

El tavapadón es una nueva opción terapéutica oral, mientras que la duodoterapia – perfusión continua – muestra resultados prometedores para las fases avanzadas.


V. Tecnología y mecanismos

La estimulación cerebral profunda adaptativa (aDBS) permite un ajuste automático del tratamiento en función de la actividad cerebral en tiempo real. Además, algunos estudios muestran que virus específicos (HPgV) podrían interactuar con la genética del paciente, influyendo en la inflamación.

Estos avances, aunque algunos son aún experimentales, marcan una evolución hacia terapias más personalizadas y curativas.

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Avances en la investigación sobre terapias modificadoras de la enfermedad (DMT)


Si bien los tratamientos existentes permiten controlar los síntomas de la enfermedad, no logran ralentizar ni detener su progresión. Aquí es donde entran en juego las terapias modificadoras de la enfermedad (DMT), un apasionante campo de investigación que podría transformar el tratamiento de la enfermedad de Parkinson.

¿Cómo afecta la enfermedad de Parkinson al cerebro?

Todo el mundo pierde células al envejecer, incluidas las células cerebrales. En el caso de las personas con enfermedad de Parkinson, esta pérdida es más rápida. Esta neurodegeneración, es decir, la pérdida progresiva de las células cerebrales que producen dopamina – una sustancia química que ayuda a regular los movimientos del cuerpo –, está relacionada con los síntomas motores y no motores de la enfermedad de Parkinson.

Los investigadores sugieren algunas posibles razones para la neurodegeneración en la enfermedad de Parkinson, entre ellas:

* Agregados de proteínas nocivas. Una proteína llamada alfa-sinucleína puede deformarse y aglutinarse en el cerebro, dañando así las neuronas.

* Inflamación. El sistema inmunitario del cerebro se vuelve hiperactivo y daña las células sanas.

* Bajo nivel de energía en las células. Las células cerebrales pierden la capacidad de producir suficiente energía para mantener sus funciones y comienzan a morir.

* Los genes. Algunas personas heredan modificaciones genéticas que aumentan su riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson.

¿Qué son las DMT?

Las terapias modificadoras de la enfermedad, o DMT, son tratamientos que tienen como objetivo detener o ralentizar los procesos que causan el empeoramiento de una enfermedad. En el caso de la enfermedad de Parkinson, la investigación sobre las DMT se centra en la neuro-degeneración.

¿Por qué son importantes los DMT?

El impacto de un enfoque de modificación de la enfermedad para el tratamiento del Parkinson sería significativo. Esto significaría:

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 Una progresión más lenta. Las personas con Parkinson podrían disfrutar de una mejor calidad de vida durante más tiempo.

* Apoyo a los cuidadores. Los familiares y cuidadores se enfrentarían a menos dificultades, ya que se atenuarían los retos relacionados con el avance de la enfermedad.

* Alivio económico. La ralentización de la progresión podría traducirse en una reducción de los costes sanitarios.

Áreas de investigación de las DMT para la enfermedad de Parkinson

Los investigadores se centran en varios enfoques para modificar la enfermedad de Parkinson. Estas son algunas de las estrategias que parecen prometedoras:

1) Ejercicio

El ejercicio, beneficioso para todos, es una de las principales herramientas para controlar los síntomas de las personas con Parkinson. Puede reducir la rigidez y el dolor, al tiempo que mejora la fuerza, la resistencia, la coordinación y la flexibilidad. También puede mejorar el estado de ánimo y reducir la fatiga.

Las investigaciones también muestran que el ejercicio físico podría contribuir a ralentizar la progresión de la enfermedad y a proteger las neuronas. Algunos estudios sugieren que el ejercicio podría reducir la inflamación en la enfermedad y aumentar las proteínas que estimulan el crecimiento. El ejercicio también puede promover la salud mental en general y ayudar a las personas a mantenerse en contacto con la comunidad, dos elementos importantes para vivir bien con la enfermedad de Parkinson.

El entrenamiento físico, en particular el aeróbico, aumenta significativamente las concentraciones basales de BDNF – factor neurotrófico derivado del cerebro periférico –, lo que favorece la plasticidad neuronal.

El entrenamiento aeróbico – correr, montar en bicicleta, nadar – es el más eficaz para aumentar el BDNF basal. Se recomienda sesiones de 30 a 40 minutos, de intensidad moderada a alta. Una intensidad vigorosa ofrece el mayor potencial de aumento. El ejercicio regular a largo plazo (más de 3 meses) es especialmente eficaz para mantener niveles elevados de BDNF en reposo.

2) Centrarse en la alfa-sinucleína

Aunque se sigue investigando las causas exactas de esta enfermedad, la alfa-sinucleína es una proteína que se pliega incorrectamente y se acumula en el cerebro de las personas con Parkinson. Los investigadores creen que estas acumulaciones de alfa-sinucleína pueden alterar el funcionamiento de las células cerebrales y afectar a las células cerebrales vecinas. Atacar la alfa-sinucleína mal plegada podría proteger a las células cerebrales de la muerte.

Actualmente se están estudiando algunos tratamientos dirigidos a la alfa-sinucleína:

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 Anticuerpos. Estas terapias están diseñadas para unirse a los agregados dañinos de alfa-sinucleína y neutralizarlos. Es decir, a los cúmulos.

* Moléculas pequeñas. Estos medicamentos tienen como objetivo impedir que la alfa-sinucleína se aglutine.

* Vacunas. Estas vacunas podrían ayudar al sistema inmunitario a reconocer y eliminar la alfa-sinucleína.

A finales de 2024, dos empresas farmacéuticas presentaron los resultados de dos ensayos clínicos de fase II destinados a ralentizar la progresión de la enfermedad de Parkinson actuando sobre la alfa-sinucleína.

3) Anticuerpos monoclonales

Los anticuerpos monoclonales son proteínas fabricadas en laboratorio, diseñadas para imitar los anticuerpos naturales del organismo y para reconocer y unirse a una molécula diana (o blanco molecular) específica. En el caso de la enfermedad de Parkinson, esta molécula diana es la proteína alfa-sinucleína mencionada anteriormente.

Al desarrollar estos anticuerpos especialmente diseñados para unirse a un objetivo como la alfa-sinucleína, se espera que sean capaces de neutralizar directamente este objetivo y ralentizar o detener la progresión de la enfermedad.

Actualmente hay varios tratamientos basados en anticuerpos monoclonales en diferentes fases de ensayos clínicos, entre los que se incluyen:

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 Prasinezumab. Un fármaco terapéutico potencial y uno de los pocos candidatos a tratamiento modificador de la enfermedad que ha alcanzado la fase III de los ensayos clínicos. El prasinezumab es un anticuerpo monoclonal que se une a las proteínas alfa-sinucleínas mal plegadas para impedir su agregación.

* Exidavnemab. Un anticuerpo monoclonal experimental que también se dirige a los agregados tóxicos de alfa-sinucleína. Actualmente se encuentra en fase II de ensayo clínico (EXIST) para evaluar su seguridad y los primeros indicios de eficacia. El estudio también incluye a pacientes con atrofia multi-sistémica.

* MEDI1341. Otro anticuerpo monoclonal desarrollado para atacar la alfa-sinucleína en la enfermedad. En los primeros ensayos, demostró una reducción de los niveles de alfa-sinucleína libre en el líquido céfalo-raquídeo. Todavía se encuentra en fase de ensayos clínicos preliminares, ya que acaba de concluir la fase I de los ensayos clínicos.

4) Terapia génica

Se cree que la genética es la causa de aproximadamente el 10% de los casos de enfermedad de Parkinson. La terapia génica consiste en administrar material genético para modificar o sustituir los genes relacionados con la enfermedad. Los investigadores están explorando:

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 Inhibidores de LRRK2. Reducción de la actividad del gen LRRK2 para reducir el daño celular.

* Terapia génica GBA. Ayuda a las células cerebrales a descomponer mejor los residuos, como la alfa-sinucleína.

* Factor neurotrófico derivado de las células gliales. Ayuda a proteger las neuronas productoras de dopamina contra el daño y a recuperarse después de haber sido dañadas.

* Potenciadores de la autofagia. Restablecimiento de la función de los procesos cerebrales obstaculizados que se supone que contribuyen a la eliminación de los componentes celulares dañados y otras sustancias nocivas.

* Reducción del gen de la alfa-sinucleína. Reducción de la actividad de los genes asociados con la acumulación excesiva de alfa-sinucleína con el fin de detener o ralentizar la neuro-degeneración.

5) Reemplazo celular

Los enfoques de reemplazo celular tienen como objetivo sustituir las neuronas productoras de dopamina perdidas. Los investigadores están estudiando enfoques innovadores y prometedores basados en células madre para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson.

6) Reutilización de medicamentos existentes

La reorientación de terapias cuya inocuidad ya ha sido demostrada y que han sido aprobadas para otros trastornos es otro enfoque que presenta un gran potencial para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson. Dado que su inocuidad ya ha sido establecida en ensayos clínicos, pueden utilizarse rápidamente en el tratamiento de la enfermedad si se demuestra su eficacia. Por ejemplo, la amantadina, desarrollada originalmente como tratamiento para la gripe, resultó posteriormente útil para los síntomas de la enfermedad y ahora se utiliza para tratar la discinesia.

Muchos de los posibles DMT que se están probando actualmente en el ámbito de la enfermedad de Parkinson son medicamentos reasignados. Estos son algunos ejemplos:

El ambroxol. Un antitusivo, se está probando actualmente para mejorar la actividad de la Gcase (glucocerebrosidasa), una enzima que ayuda a mantener la función celular y que está relacionada con las mutaciones genéticas GBA que pueden provocar la enfermedad. Ha pasado a la fase III de los ensayos.

Los activadores del receptor GLP-1. Desarrollados inicialmente para la diabetes, se están estudiando por su potencial para mejorar la supervivencia celular, reducir la inflamación y ralentizar la progresión de la enfermedad. La exenatida, la liraglutida y la lixisenatida son ejemplos de activadores del receptor GLP-1 que se están estudiando.

7) El papel de los biomarcadores

La falta de biomarcadores fiables para la enfermedad de Parkinson constituye otro reto importante. Los biomarcadores permiten a los investigadores identificar una enfermedad y observar su respuesta a los tratamientos y terapias. Los investigadores están empezando a descubrir posibles biomarcadores para la enfermedad, lo que podría conducir a un diagnóstico más precoz y al seguimiento de la progresión de la enfermedad, y ayudaría a los investigadores a diseñar y probar DMT para la enfermedad de Parkinson.

Perspectivas de futuro


Cada persona vive la enfermedad de forma diferente
y hay muchos factores que contribuyen a su desarrollo y progresión. Para avanzar en la investigación es fundamental adoptar enfoques diversificados y multifacéticos. Es probable que el descubrimiento de DMT seguros y eficaces para la enfermedad no sustituya por completo al tratamiento de los síntomas. Por el contrario, es probable que los DMT complementen los medicamentos existentes, como la Levodopa, y las terapias, como la fisioterapia.

Investigación

El Parkinson siempre ha sido una enfermedad complicada de estudiar, ya que se desarrolla lentamente, a lo largo de muchos años, y es difícil de diagnosticar en las primeras etapas de su desarrollo.

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La producción de propionato de imidazol por los microorganismos intestinales es la causa de las patologías de la enfermedad de Parkinson


Un equipo de 18 investigadores surcoreanos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pohang, la Facultad de Medicina de la Universidad de Sungkyunkwan y la Facultad de Medicina de la Universidad de Sungkyunkwan, en Suwon (Corea del Sur), revelan en un estudio publicado en Communications Nature de enero 2026 que la bacteria Streptococcus mutans podría estar implicada en la enfermedad de Parkinson.

La Streptococcus mutans, la bacteria responsable de las caries, que representa casi el 40% de nuestra flora bucal, no se queda tranquilamente en la cavidad bucal. Puede migrar al intestino y establecerse allí de forma permanente. Este fenómeno se ha observado con mucha más frecuencia en personas con Parkinson que en personas sanas. Una vez en el intestino, esta bacteria comienza a producir una enzima específica llamada urocanato reductasa (UrdA).

UrdA e imidazol propionato: el peligro intestinal. Esta enzima genera un metabolito, el imidazol propionato (ImP). Este pasa al torrente sanguíneo, atraviesa la barrera hematoencefálica – esa protección natural que filtra lo que entra en nuestro cerebro – y llega directamente a las neuronas dopaminérgicas.

El ImP ataca las neuronas dopaminérgicas. Los análisis han confirmado la presencia de ImP en altas concentraciones en los intestinos y la sangre de los enfermos. También se encuentra en el cerebro. Esta molécula altera varios mecanismos directamente implicados en el Parkinson. Acelera la pérdida de neuronas productoras de dopamina, desencadena una inflamación cerebral y favorece la acumulación anómala de alfa-sinucleína, la proteína que se agrega en el cerebro de los pacientes.

Para verificar su hipótesis, los investigadores realizaron experimentos con ratones desprovistos de microbiota intestinal. Observaron que los pacientes con la enfermedad presentaban niveles significativamente más elevados de ambos, S. mutans e ImP, en el intestino y en la circulación sanguínea.

Para demostrar el efecto de la S. mutans en la enfermedad, los investigadores la inyectaron en ratones. Observaron que aparecían todos los síntomas del Parkinson.

A continuación, probaron un segundo método inyectando una bacteria inofensiva, la E. coli, que habían reprogramado para que produjera la enzima UrdA. Una vez más, el cerebro de los ratones fue atacado por la ImP. Esto demuestra claramente el mecanismo. Además, muestra que esta acción de la ImP depende fundamentalmente de la activación de otra proteína llamada mTORC1.

Este estudio coreano concluye que al inhibir esta proteína, se inhibe la acción de la ImP, lo que a su vez reduce los síntomas del Parkinson. El estudio se centra en ratones, pero, evidentemente, estos investigadores seguirán aplicándolo a los seres humanos para ver si también en este caso se consigue mejorar la salud o incluso curar a los pacientes que padecen Parkinson.

El estudio POSTECH de 2026 refuerza esta teoría. Sugiere que las “semillas” de la enfermedad de Parkinson podrían sembrarse en la boca, desarrollarse en el intestino y finalmente llegar al cerebro. Para cuando aparecen los síntomas motores, el eje oro-intestinal-cerebral podría haber estado influenciado por las bacterias durante 10 a 20 años.

El programa de verano POSTECH 2026 de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pohang está ahora abierto a estudiantes de STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) de todo el mundo. Este programa ofrece una oportunidad de inmersión académica y de investigación en una de las mejores instituciones científicas, generalmente con becas disponibles como el POSCO Asia Fellowship.


Ensayo de fase I/II de células dopaminérgicas derivadas de células iPS para la enfermedad de Parkinson


Investigadores de la Universidad de Kioto (Japón), en un estudio publicado por Nature en abril 2025, analizan el trasplante de progenitores dopaminérgicos derivados de iPS.

La enfermedad de Parkinson está causada por la pérdida de neuronas dopaminérgicas, lo que provoca síntomas motores. Las primeras terapias celulares que utilizaban tejidos fetales eran prometedoras, pero presentaban complicaciones y problemas éticos. Las células madre pluripotentes (CS) se han revelado como una alternativa prometedora para el desarrollo de tratamientos seguros y eficaces.

En este ensayo de fase I/II realizado en el Hospital Universitario de Kioto, siete pacientes (de entre 50 y 69 años) recibieron un trasplante bilateral de progenitores dopaminérgicos derivados de células madre pluripotentes inducidas (iPS).

Los criterios de evaluación principales se centraron en la seguridad y los acontecimientos adversos, mientras que los criterios secundarios evaluaron la evolución de los síntomas motores y la producción de dopamina durante un periodo de 24 meses.

Se mantuvo la dosis de los medicamentos antiparkinsonianos de los pacientes, salvo en los casos en que fue necesario realizar ajustes terapéuticos, lo que provocó un aumento de las discinesias (actividades motoras involuntarias). Las imágenes por resonancia magnética no revelaron ninguna proliferación excesiva del injerto.

Tras 24 meses de seguimiento, no se observaron complicaciones graves ni crecimiento tumoral, y algunos pacientes mostraron una mejora motora con un aumento del 44,7% en la producción de dopamina en el putamen, una zona clave del cerebro implicada en el control motor.

Este ensayo demostró que los progenitores dopaminérgicos derivados de células iPS alogénicas sobrevivían, producían dopamina y no formaban tumores, lo que sugiere su inocuidad y sus posibles beneficios clínicos para la enfermedad de Parkinson.

Las iPSC no solo se utilizan para trasplantes, sino que también son una potente herramienta de modelización y descubrimiento terapéutico. Al reprogramar las células de los pacientes y luego diferenciarlas en tipos celulares afectados por la enfermedad, los investigadores pueden recrear in vitro patologías complejas como el Alzheimer, la ELA o el Parkinson.

Una vez obtenidas, las células enfermas constituyen una plataforma de cribado de alto rendimiento: se prueban miles de compuestos para observar sus efectos. Esta estrategia ya ha permitido identificar candidatos terapéuticos, algunos de los cuales se encuentran actualmente en ensayos clínicos en Japón. Esta doble capacidad – terapia celular y descubrimiento de fármacos – posiciona a las iPSC como una importante palanca de innovación biomédica.


Ensayo de fase I de neuronas dopaminérgicas derivadas de células madre embrionarias humanas para la enfermedad de Parkinson


Investigadores del Center for Stem Cell Biology, del Sloan Kettering Institute de Nueva York, de BlueRock Therapeutics, Cambridge, MA, de la Universidad de California y de la Universidad de Toronto participaron en un ensayo clínico, publicado en Nature de abril 2025, para el trasplante de células progenitoras de neuronas dopaminérgicas.

La enfermedad de Parkinson es una afección neurodegenerativa progresiva que representa una carga sanitaria y económica considerable. Se caracteriza por la pérdida de neuronas dopaminérgicas del mesencéfalo y una disminución de la respuesta a los tratamientos médicos o quirúrgicos sintomáticos a medida que la enfermedad avanza. La terapia celular tiene como objetivo sustituir las neuronas dopaminérgicas perdidas y sus proyecciones estriatales mediante un injerto intrastriatal.

Los investigadores presentan aquí los resultados de un ensayo clínico abierto de fase I de un producto experimental de células progenitoras dopaminérgicas crioconservadas listas para su uso – bemdaneprocel – derivadas de células madre embrionarias humanas (hES) e injertadas bilateralmente en el putamen de pacientes con enfermedad de Parkinson.

Se incluyeron secuencialmente doce pacientes en dos cohortes: una cohorte de dosis baja y una cohorte de dosis alta. Todos los participantes recibieron tratamiento inmunosupresor durante un año.

El ensayo alcanzó sus objetivos principales de seguridad y tolerancia un año después del trasplante, sin que se produjeran efectos adversos relacionados con el producto celular. Dieciocho meses después del trasplante, la fijación de 18F-DOPA mediante tomografía por emisión de positrones (TEP) en el putamen aumentó, lo que demuestra la supervivencia del injerto.

Los criterios de evaluación secundarios y exploratorios mostraron una mejora o estabilización, en particular una mejora media de 23 puntos en la puntuación OFF de la parte III de la escala MDS-UPDRS (Movement Disorder Society Unified Parkinson’s Disease Rating Scale) en el grupo de dosis alta. No se observó ninguna discinesia inducida por el injerto.

Estos datos demuestran la inocuidad del tratamiento y justifican la realización de estudios clínicos definitivos.


El FcγR de baja afinidad microglial media la eliminación fagocítica de neuronas dopaminérgicas en la degeneración de la enfermedad de Parkinson


Un equipo de investigación del Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona ha demostrado en estudio, publicado en la revista académica Parkinson’s Disease de febrero 2026, la eliminación de neuronas dañadas mediante la fagocitosis.

Cuando el sistema funciona correctamente, los receptores Fc gamma son unas de las proteínas encargadas de reconocer células dañadas o sustancias que hay que eliminar del cerebro para que las células microgliales comiencen el proceso de limpieza.

No obstante, los investigadores sugieren que, en los pacientes con enfermedad de Parkinson, los receptores Fc gamma identifican como dañadas células que todavía son funcionales, iniciando un proceso de eliminación indebido. Han observado, en muestras de pacientes, que su tejido cerebral tiene una mayor proporción de microglía reactiva, es decir, preparada para actuar, y que estas células reactivas presentan en sus membranas más densidad de unos receptores llamados Fc gamma.


La activación de los receptores Fc gamma al detectar una neurona dopaminérgica – aunque todavía funcione – promueve que la célula de la microglía cambie su forma mediante la activación de una proteína de su cito-esqueleto llamada Cdc42, permitiendo que la célula rodee la neurona y pueda literalmente “comérsela”, en un proceso llamado fagocitosis.

En modelos animales y celulares de la enfermedad, al ver que el bloqueo con inmunoterapia de los receptores Fc gamma, así como la inhibición farmacológica de Cdc42, los investigadores redujeron de manera significativa la eliminación de neuronas dopaminérgicas, logrando preservar las neuronas incluso en condiciones inflamatorias intensas.

Estos resultados sugieren que regular la fagocitosis microglial a partir de inmunoterapia dirigida al receptor Fc gamma o a la proteína Cdc42 podría ralentizar la progresión de la enfermedad y proteger la función de las neuronas dopaminérgicas.


Descubrimiento de un nuevo biomarcador de la enfermedad de Parkinson en los fluidos corporales


Investigadores del Centro PRODI de diagnóstico de proteínas de la Universidad del Ruhr en Bochum (Alemania) y de la empresa biotecnológica betaSENSE informan de sus hallazgos en la revista EMBO Molecular Medicine de abril 2025, que el descubrimiento de una proteína mal plegada facilita el diagnóstico fiable incluso en las primeras fases de la enfermedad en fluidos corporales.

Es un biomarcador en el líquido cefalorraquídeo que facilita un diagnóstico fiable en una fase temprana y puede arrojar luz sobre la progresión de la enfermedad y el efecto de una terapia.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que suele diagnosticarse en su fase tardía sobre la base de síntomas clínicos, principalmente trastornos motores. Sin embargo, para entonces el cerebro ya está grave e irreparablemente dañado. Además, el diagnóstico es difícil y a menudo incorrecto porque la enfermedad adopta muchas formas y los síntomas se solapan con otros trastornos.


El mal plegamiento de la proteína clave alfa-sinucleína (αSyn), que pasa de estructuras α-helicoidales a estructuras ricas en láminas β, desempeña un papel crucial en el desarrollo de la enfermedad. Estos mal plegamientos hacen que la proteína se vuelva pegajosa, lo que lleva a la formación de complejos más grandes, los llamados oligómeros.

Los oligómeros producen entonces largos filamentos fibrilares y causan la agregación de estos filamentos en cuerpos de Lewy macroscópicamente grandes en el cerebro.

En dos cohortes clínicas independientes con un total de 134 participantes, los investigadores demostraron que, con una sensibilidad y especificidad de más del 90 por ciento, este mal plegamiento de la αSyn en los fluidos corporales es un biomarcador viable para el diagnóstico de la enfermedad.


La investigación se llevó a cabo utilizando muestras de líquido cefalorraquídeo de pacientes de los centros de Parkinson de Bochum (hospital St. Josef y Kassel). Las mediciones se realizaron con la tecnología patentada iRS (sensor inmunoinfrarrojo) de betaSENSE.

BetaSENSE ya ha aplicado con éxito la tecnología iRS para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer. En este caso, se demostró que el mal plegamiento del biomarcador Aβ puede indicar el riesgo de demencia de Alzheimer en una fase posterior con gran precisión hasta 17 años antes del diagnóstico clínico. Ahora han trasladado este enfoque al Parkinson para el mal plegamiento de αSyn.


Efecto del entrenamiento físico sobre las concentraciones basales del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) periférico: un meta-análisis


Investigadores de la Universidad de Toronto y del Sunnybrook Research Institute, Toronto, en un meta-análisis publicado por PLOS One en setiembre 2016, evalúan el efecto del ejercicio físico sobre las concentraciones basales de BDNF en la sangre periférica.

Los mecanismos por los que la actividad física favorece una función cerebral saludable aún no se han dilucidado. Una hipótesis sugiere que un aumento del factor neurotrófico derivado del cerebro – BDNF – contribuye a ciertos beneficios en las funciones cognitivas y el estado de ánimo.

El objetivo de este meta-análisis era determinar el efecto del entrenamiento físico sobre las concentraciones basales de BDNF en la sangre periférica.

Se consultaron las bases de datos MEDLINE, Embase, PsycINFO, SPORTDiscus, Rehabilitation & Sports Medicine Source y CINAH para identificar publicaciones originales, revisadas por pares, sobre las concentraciones de BDNF en la sangre periférica antes y después de intervenciones con ejercicio físico de una duración ≥ 2 semanas.

El riesgo de sesgo se evaluó utilizando criterios estandarizados. Las diferencias medias estandarizadas (DMS) se calcularon a partir de modelos de efectos aleatorios. El riesgo de sesgo de publicación se evaluó utilizando gráficos de embudo y la prueba de Egger. Las posibles fuentes de heterogeneidad se exploraron mediante análisis de sub-grupos.

Resultados de los meta-análisis

En 29 estudios que cumplían los criterios de inclusión, las concentraciones de BDNF en reposo en la sangre periférica eran más elevadas después de la intervención. Los análisis de sub-grupos sugirieron un efecto significativo del entrenamiento aeróbico, pero no del entrenamiento de resistencia.

No se observaron diferencias significativas entre hombres y mujeres, ni entre el suero y el plasma. El efecto es notable en adultos jóvenes sanos y ayuda a combatir el deterioro cognitivo relacionado con la edad.

Conclusión.
Las intervenciones de entrenamiento aeróbico, pero no las de entrenamiento de resistencia, aumentaron las concentraciones de BDNF en reposo en la sangre periférica. Los estudios también indican que el ejercicio breve e intenso puede aumentar el BDNF en sangre entre cuatro y cinco veces. Sin embargo, los resultados pueden variar debido a la heterogeneidad de los estudios (diferencias en los protocolos y las poblaciones).


Efecto del entrenamiento prolongado en Tai Chi sobre la enfermedad de Parkinson


Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Jiao Tong, Shanghái (China), en un estudio de cohorte con un seguimiento de 3,5 años, publicado por la revista Journal of Neurology, Neurosurgery & Psychiatry en marzo 2024, verificaron la mejora en los pacientes que practicaban Tai Chi.

El Tai-Chi ha demostrado tener efectos beneficiosos sobre los síntomas motores y no motores de la enfermedad de Parkinson, pero ningún estudio ha informado sobre el efecto de una práctica prolongada.

El objetivo de este estudio era examinar si la práctica prolongada de Tai Chi permite mantener la mejora en los pacientes con enfermedad de Parkinson.

A partir de enero 2016 se constituyeron cohortes de pacientes con enfermedad de Parkinson que practicaban Tai-Chi y de pacientes con Parkinson que no realizaban ejercicio.

Todos los participantes fueron evaluados al inicio del estudio, y posteriormente en noviembre 2019, octubre 2020 y junio 2021. Se utilizó un modelo logarítmico lineal para analizar las escalas de evaluación de los síntomas motores y no motores.

La necesidad de aumentar los tratamientos antiparkinsonianos se presentó en forma de curva de Kaplan-Meier y diagrama de caja. Se utilizó el método bootstrap para el remuestreo con fines de estimación estadística.

Resultados

La práctica del Tai-Chi redujo la agravación anual de la escala UPDRS (Escala Unificada de Valoración de la Enfermedad de Parkinson) y retrasó la necesidad de aumentar las dosis de los tratamientos anti-parkinsonianos.

El aumento anual de la dosis diaria equivalente de Levodopa fue significativamente menor en el grupo de Tai-Chi. Además, los pacientes observaron una mejora de sus síntomas motores y no motores, así como una disminución de las complicaciones, gracias a la práctica del Tai-Chi.

Conclusión.
La práctica del Tai-Chi tiene un efecto beneficioso a largo plazo sobre la enfermedad de Parkinson, con una mejora de los síntomas motores y no motores y una reducción de las complicaciones.

Este estudio confirma que el Tai-Chi es una terapia complementaria eficaz para mejorar la calidad de vida de los pacientes con Parkinson a largo plazo.

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El Tai-Chi para aliviar los síntomas de la enfermedad de Parkinson



El Tai Chi también podría resultar eficaz para frenar los síntomas y las complicaciones de la enfermedad de Parkinson. La práctica prolongada del Tai-Chi ralentiza significativamente la progresión de la enfermedad, aliviando el deterioro de los síntomas motores y no motores. Esta actividad reduce la necesidad de aumentar la Levodopa y disminuye la prevalencia de las complicaciones relacionadas con la enfermedad.

Los movimientos lentos, fluidos y conscientes mejoran significativamente el equilibrio, la postura, la flexibilidad y la marcha, reduciendo así el riesgo de caídas. Esto permite una mejora duradera de las funciones motoras (marcha, equilibrio, temblores) y no motoras (cognición, sueño, estado de ánimo).

Estos son los principales beneficios del Tai-Chi para el Parkinson:

Mejora del equilibrio y reducción de las caídas. La repetición de los movimientos ayuda a fortalecer los músculos de las piernas y a mejorar la transferencia de peso, esencial para la estabilidad.

Fortalecimiento de la flexibilidad y la postura.
El Tai-Chi ayuda a combatir la rigidez y las posturas encorvadas, frecuentes en esta patología.

Control de los movimientos y coordinación. La práctica, centrada en la concentración, ayuda a controlar mejor los movimientos voluntarios y a paliar los déficits en la gestión de los movimientos automáticos.

Beneficios psicológicos. Favorece la relajación y reduce el estrés, lo que ayuda a disminuir la depresión y la ansiedad.

Se recomienda una práctica regular, idealmente de 45 minutos a 1 hora, 3 veces por semana, para obtener resultados duraderos.

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Prevención


¿La higiene dental como escudo?

Cepillarse los dientes con regularidad, usar hilo dental, acudir al dentista con frecuencia: estos sencillos gestos adquieren ahora una nueva dimensión.

Actuar pronto para proteger las neuronas dopaminérgicas. Prevenir las infecciones bucales y tratar rápidamente las caries no solo sirve para mantener una bonita sonrisa. También podrían limitar la exposición a bacterias capaces de colonizar el intestino y producir sustancias tóxicas para el cerebro. Evidentemente, si las neuronas dopaminérgicas ya están destruidas, es demasiado tarde para actuar. De ahí la importancia potencial de la prevención temprana, mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas.


Dé prioridad a la higiene buco-dental.
Esta investigación eleva el cepillado y el uso del hilo dental de la categoría de “cuidados cosméticos” a la de “cuidados neurológicos”. Reduzca la carga de Streptococcus mutans. Meter las manos en la boca disminuye la probabilidad de que estas bacterias colonicen el intestino.

Apoye su microbioma intestinal

Una microbiota intestinal diversa y saludable a menudo puede “eliminar” bacterias dañinas como S. mutans. Las dietas ricas en fibra, alimentos fermentados y polifenoles favorecen las bacterias “buenas” que protegen la mucosa intestinal.

Controlar los marcadores metabólicos


El complejo mTORC1
(Mechanistic Target of Rapamycin Complex 1) es un regulador central del crecimiento celular y el metabolismo que actúa como sensor de nutrientes – aminoácidos, energía – y factores de crecimiento. Situado en la superficie de los lisosomas, estimula la síntesis proteica y el anabolismo, al tiempo que inhibe la autofagia.

Los lisosomas son orgánulos celulares esféricos, presentes en los eucariotas (organismos vivos, unicelulares o multicelulares), que actúan como sistema de reciclaje y digestión de la célula. Rodeados por una membrana simple, contienen enzimas hidrolíticas (hidrolasas ácidas) que degradan los desechos, los orgánulos gastados y las moléculas complejas. Mantienen la homeostasis celular.

Dado que el complejo mTORC1 desempeña un papel fundamental, es esencial mantener un metabolismo saludable. El control de la glucemia y la prevención de la inflamación crónica contribuyen a garantizar que, incluso con una cantidad baja de ImP en el organismo, el cerebro sea capaz de gestionarla.


Hoy en día se cree que el Parkinson se desarrolla debido a una compleja combinación de factores 
genéticos y ambientales, que sus desencadenantes varían de una persona a otra. Y también, 
según los últimos descubrimientos, a la existencia del peligro intestinal debido a la bacteria bucal. 
Parkinson siempre ha sido una enfermedad complicada de estudiar, ya que se desarrolla lentamente, 
a lo largo de muchos años, y es difícil de diagnosticar en sus primeras etapas.





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