Los micro-plásticos están presentes en todos los
ecosistemas. Desde los lugares más recónditos de los polos de la Tierra hasta
en las cumbres de los Pirineos, las
partículas de plástico parecen estar colonizando todos los rincones de nuestro
planeta. Los científicos saben que este material lleva incluso años
circulando en las cadenas tróficas animales, sin embargo hasta el momento, el
riesgo de exposición para los seres humanos no había sido resuelto.
Conocemos la contaminación de micro-partículas
plásticas en la superficie. Quien nunca ha oído hablar de un séptimo continente
de plástico ubicado en el norte del Océano Pacífico. Es seis veces el tamaño de
Francia. El Pacífico Sur, el Atlántico Norte y Sur y el Océano Índico también
tienen su continente de plásticos.
Todo el mundo sabe que tirar botellas, vasos,
bolsas... de plástico, contamina. Y, sin embargo, millones de micro-partículas
de plástico nadan en la superficie de los océanos y en el fondo marino. Estas
micro-partículas absorben productos tóxicos como los ftalatos o pesticidas. Pero
no solamente. Microbios patógenos como las bacterias Vibrio, que transportan el
cólera, colonizan fragmentos de plástico. Toda la cadena alimentaria se ve
afectada.
El mundo produce 300 millones de toneladas de plástico cada año. Más del 40% se usa
una sola vez (a veces por menos de un minuto), y se desecha. Pero el plástico
persiste en el medio ambiente durante siglos.
Los micro-plásticos se están acumulando en el hielo del Ártico
Una expedición científica “Proyecto del Pasaje del Noroeste”, financiada por la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos y la Fundación Heising-Simons, cuyo artículo fue publicado el 14 de agosto 2019 en Science Advances, ha encontrado, por primera vez en la historia, partículas de plásticos en las muestras de hielo perforadas en el trayecto de la expedición.
La contaminación con micro-plásticos se ha extendido a todos los rincones de la Tierra, pero de la misma forma que retiene el plancton, el hielo está filtrando y acumulando pequeñas partículas de plásticos. Los investigadores que recorrieron entre el 18 de julio y el 4 de agosto el llamado Pasaje del Noroeste, en el Ártico canadiense, creen que están siendo arrastradas por las corrientes marinas desde el Atlántico y el Pacífico a las regiones árticas.
El director científico de la expedición, profesor de la Universidad de Rhode Island, explicó que la presencia de micro-plásticos en las muestras de hielo no es sorprendente pero no era el objetivo del viaje. Su objetivo era estudiar aspectos específicos de los efectos de la crisis climática en la región del Pasaje del Noroeste, Para ello, los investigadores perforaron la capa de hielo en 18 puntos en las cercanías de Resolute, la comunidad más septentrional de Canadá, y así analizar el plancton, los micro-nutrientes oceánicos que son una de las bases de la cadena alimenticia de la región.
Para su sorpresa, tras analizar con microscopio el contenido de cinco de las 18 columnas de hielo producidas con las perforaciones, de hasta dos metros y que contienen hielo acumulado en diferentes años, el equipo ha descubierto micro-partículas de plástico, algunas de hasta un milímetro de tamaño.
El equipo va intentar averiguar cómo las partículas de plástico han llegado al hielo ártico, qué tipo de plásticos son y, sobre todo, qué materiales están desprendiendo en el medio ambiente a medida que se degradan. Constatan que toda la vida animal en la región está consumiendo plásticos, desde peces a pájaros marinos pasando por animales mayores como los mamíferos marinos.
Una expedición científica “Proyecto del Pasaje del Noroeste”, financiada por la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos y la Fundación Heising-Simons, cuyo artículo fue publicado el 14 de agosto 2019 en Science Advances, ha encontrado, por primera vez en la historia, partículas de plásticos en las muestras de hielo perforadas en el trayecto de la expedición.
La contaminación con micro-plásticos se ha extendido a todos los rincones de la Tierra, pero de la misma forma que retiene el plancton, el hielo está filtrando y acumulando pequeñas partículas de plásticos. Los investigadores que recorrieron entre el 18 de julio y el 4 de agosto el llamado Pasaje del Noroeste, en el Ártico canadiense, creen que están siendo arrastradas por las corrientes marinas desde el Atlántico y el Pacífico a las regiones árticas.
El director científico de la expedición, profesor de la Universidad de Rhode Island, explicó que la presencia de micro-plásticos en las muestras de hielo no es sorprendente pero no era el objetivo del viaje. Su objetivo era estudiar aspectos específicos de los efectos de la crisis climática en la región del Pasaje del Noroeste, Para ello, los investigadores perforaron la capa de hielo en 18 puntos en las cercanías de Resolute, la comunidad más septentrional de Canadá, y así analizar el plancton, los micro-nutrientes oceánicos que son una de las bases de la cadena alimenticia de la región.

El equipo va intentar averiguar cómo las partículas de plástico han llegado al hielo ártico, qué tipo de plásticos son y, sobre todo, qué materiales están desprendiendo en el medio ambiente a medida que se degradan. Constatan que toda la vida animal en la región está consumiendo plásticos, desde peces a pájaros marinos pasando por animales mayores como los mamíferos marinos.
Un adulto ingiere 52 mil micro-partículas de
plástico al año
Investigadores de la Universidad de Victoria,
en el estudio titulado “Human Consumption of Microplastics” y publicado en la revista
especializada Environmental Science and Technology de junio 2019, evalúan el número de
micro-partículas plásticas presentes en los alimentos de consumo común de la
dieta que el ser humano ingiere sin darse cuenta.
El análisis se basó en los de datos de 26
estudios distintos, lo que representa más de 3.600 muestras procesadas. Resultado
de estas estimaciones: un hombre adulto ingiere en promedio hasta 52 mil
micro-partículas de plástico al año. Si se les suma las que se encuentran en el
aire, la cifra aumenta a 121 mil. Si sólo se consume agua embotellada, hay que
añadir 90 mil micro-partículas suplementarias.
Al evaluar aproximadamente el 15% de la ingesta
calórica de los estadounidenses, estimaron que el consumo anual de
micro-plásticos puede variar entre las 39.000 a 52.000 partículas según la edad
y el sexo. Entre los alimentos
estudiados se encuentran varios mariscos entre los que se incluyen moluscos y
crustáceos; peces; productos como miel, sal y azúcar, y líquidos como la
cerveza y el agua.
Extremadamente volátiles, estas micro-partículas también están presentes en el aire que respiramos, y nuestra inhalación regular aumentaría el número de partículas en nuestro cuerpo de 74,000 a 121,000.
Extremadamente volátiles, estas micro-partículas también están presentes en el aire que respiramos, y nuestra inhalación regular aumentaría el número de partículas en nuestro cuerpo de 74,000 a 121,000.
Estos micro-plásticos procedentes de la
degradación de productos tan diversos como la ropa sintética, los neumáticos y
las lentes de contacto, se encuentran en las superficies acuáticas del planeta,
desde los glaciares más elevados hasta el fondo de los océanos.
Dichas estimaciones están sujetas a grandes
cantidades de variación; sin embargo, dadas las limitaciones método-lógicas y de
datos, estos valores probablemente estén subestimados, por lo que harán falta
aún más estudios para determinar de manera exacta el plástico que podemos
llegar a ingerir en nuestro día a día.
El impacto sobre la salud humana está por
determinarse, según los investigadores. Las partículas más finas pueden
potencialmente alcanzar los tejidos humanos y generar una respuesta inmunitaria
localizada.
Mientras, la manera más eficaz de reducir el
consumo humano de micro-plásticos es sin lugar a dudas reducir la producción y
el recurso a este material.
Científicos encuentran micro-plásticos dentro de
criaturas en las partes más profundas del océano
Investigadores de la Universidad de Newcastle,
en un estudio publicado en la revista Royal Society Open Science de
febrero 2019, han detectado la presencia de micro-plásticos en criaturas que
habitan en lo más profundo del océano, lo que indica que el problema es más
grave de lo que se pensaba.
El grupo de científicos recolectaron crustáceos
de seis diferentes fosas oceánicas de gran profundidad ubicadas alrededor del
Cinturón del Pacífico. El equipo detectó que el 72 por ciento de las criaturas
marítimas que estudiaron tenían plástico en sus estómagos, y lo peor es que
entre más profundo más serio fue el problema ya que en la fosa de las Marianas
con profundidad de 11,000 metros descubrieron que el 100 por ciento de los
crustáceos tenían partículas de plástico en su interior.
Si, según estimaciones científicas, unos
5,000,000 millones de piezas de plástico que pesan más de 250,000 toneladas
flotan en la superficie, el material eventualmente se degrada en micro-partículas
que se hunden hasta el fondo del mar.
Estudios anteriores han demostrado la presencia
de micro-plásticos en sedimentos marinos a casi 7,000 metros cerca del Pozo
Kuril, y en organismos que viven a 2,200 metros de profundidad en el Atlántico
Norte. También se encuentran en las sales de mesa. Pero la mayoría de los
estudios se centran en la superficie.
Con estos nuevos datos, el punto clave es que
los micro-plásticos se encuentran habitualmente en animales de todo el Pacífico
a profundidades extraordinarias. Algunos de los pozos en que vivían los
individuos estudiados están, en efecto, separados por varios miles de
kilómetros. Y la contaminación de las profundidades no es nueva, las primeras
muestras se remontan a 2008.
Micro-plásticos almacenados en el hielo del Ártico
Científicos del Centro para Investigación Polar y Marina en el Instituto Alfred Wegener (AWI), en Bremenhaven (Alemania) cuyo estudio se publicó en la revista Nature Communication de avril 2018, han descubierto evidencias de que la atmósfera transporta grandes cantidades de micro-plásticos.
Los investigadores realizaron cinco perforaciones de hielo en tres expediciones árticas en 2014 y 2015 a bordo de Polarstern, un rompehielos alemán. Su objetivo: comprender mejor cómo la capa de hielo se ve afectada por la contaminación.
Para analizar el contenido de las perforaciones, utilizaron un espectrómetro infrarrojo. El aparato ha identificado diecisiete formas de polímeros plásticos, que incluyen nylon, polietileno, poliamida, acetato de celulosa, etileno-acetato de vinilo, poliéster y polipropileno. Estas sustancias sintéticas se utilizan en productos de consumo como embalajes y botellas de plástico, pinturas, barnices, filtros de cigarrillos, etc.
Una de las muestras contenía 12,000 micro-partículas de plástico por litro de agua congelada. Una concentración cientos de veces más alta que la medida en agua de mar. Según los investigadores, el plástico es transportado por la deriva transpolar, una de las principales corrientes del Ártico, y proviene principalmente de dos áreas: la Costa de Siberia y el gran vórtice de residuos del Pacífico Norte.
Las consecuencias de dicha contaminación en la salud humana siguen siendo en gran medida desconocidas. Pero los biólogos ya están viendo sus efectos devastadores en la vida marina, que toma estas pequeñas partículas por zoo-plancton. Además, el plástico tiende a fijar los contaminantes presentes en un entorno.
Según los autores del estudio, el plástico ahora representa el 73% de los desechos humanos del océano. Es probable que esta cifra aumente con el calentamiento global, causando el derretimiento del hielo marino rico en micro-plásticos. El témpano de hielo podría perder diez veces su área actual en la década de 2050.
Científicos del Centro para Investigación Polar y Marina en el Instituto Alfred Wegener (AWI), en Bremenhaven (Alemania) cuyo estudio se publicó en la revista Nature Communication de avril 2018, han descubierto evidencias de que la atmósfera transporta grandes cantidades de micro-plásticos.
Los investigadores realizaron cinco perforaciones de hielo en tres expediciones árticas en 2014 y 2015 a bordo de Polarstern, un rompehielos alemán. Su objetivo: comprender mejor cómo la capa de hielo se ve afectada por la contaminación.
Para analizar el contenido de las perforaciones, utilizaron un espectrómetro infrarrojo. El aparato ha identificado diecisiete formas de polímeros plásticos, que incluyen nylon, polietileno, poliamida, acetato de celulosa, etileno-acetato de vinilo, poliéster y polipropileno. Estas sustancias sintéticas se utilizan en productos de consumo como embalajes y botellas de plástico, pinturas, barnices, filtros de cigarrillos, etc.
Una de las muestras contenía 12,000 micro-partículas de plástico por litro de agua congelada. Una concentración cientos de veces más alta que la medida en agua de mar. Según los investigadores, el plástico es transportado por la deriva transpolar, una de las principales corrientes del Ártico, y proviene principalmente de dos áreas: la Costa de Siberia y el gran vórtice de residuos del Pacífico Norte.
Las consecuencias de dicha contaminación en la salud humana siguen siendo en gran medida desconocidas. Pero los biólogos ya están viendo sus efectos devastadores en la vida marina, que toma estas pequeñas partículas por zoo-plancton. Además, el plástico tiende a fijar los contaminantes presentes en un entorno.
Según los autores del estudio, el plástico ahora representa el 73% de los desechos humanos del océano. Es probable que esta cifra aumente con el calentamiento global, causando el derretimiento del hielo marino rico en micro-plásticos. El témpano de hielo podría perder diez veces su área actual en la década de 2050.
Los micro-plásticos ya han llegado al intestino
humano
Un estudio piloto, realizado por investigadores
de la Universidad Médica de Viena y presentado en el congreso de
gastroenterología celebrado en Viena en octubre 2018, muestra la presencia
generalizada de micro-plásticos en heces humanas. Pero en esta etapa es difícil
saber si lo que está en cuestión es el empaque o la contaminación de los
océanos.
El estudio contó con la participación de ocho
voluntarios de otros tantos países, entre los que están, aparte de los citados,
Finlandia, Polonia, Países Bajos y la propia Austria. Durante una semana tenían
que comer y beber lo de siempre, anotando todo lo que ingerían, si era fresco o
el tipo de envase que contenía los alimentos. Al cabo de ese tiempo, los investigadores
tomaron muestras de sus heces.
Muestras de heces de personas de países tan
distantes y distintos como Reino Unido, Italia, Rusia o Japón contenían
partículas de policloruro de vinilo (PVC), polipropileno, tereftalato de
polietileno (PET) y hasta una decena de plásticos diferentes. Aunque se trata
de un estudio piloto con un grupo reducido de personas, la diversidad
geográfica de los participantes y de tipos de plástico identificados lleva a
los autores de la investigación a destacar la urgencia de determinar el impacto
de estos materiales en la salud humana.
Los resultados muestran que, de los 10
plásticos buscados, encontraron nueve de ellos. Los más comunes fueron el
propileno, básico en los envases de leches y zumos, y el PET, del que están
hechas la mayoría de las botellas de plástico. Y, de media, los investigadores
encontraron 20 micro-plásticos por cada 10 gramos de materia fecal. Por el
diario que llevaron los participantes, se sabe que todos consumieron algún
alimento envasado y al menos seis comieron pescado.
Sin embargo, los investigadores en esta etapa
aún no han establecido una relación causal clara (estadísticamente) entre la
dieta y la presencia de micro-plásticos en las heces, quizás debido al pequeño
tamaño de la muestra (solamente 8 personas).
Aunque en estudios en animales la mayor
concentración de plásticos se ha localizado en el intestino, las partículas de
micro-plástico más pequeñas pueden entrar en el torrente sanguíneo, el sistema
linfático e incluso alcanzar el hígado, los investigadores concluyen que urge
investigar para saber lo que esto implica para la salud humana.
Mosquitos transportan
partículas microscópicas de plástico por el aire
Científicos de la Universidad de Reading en el
Reino Unido, en un estudio publicado en Biology
Letters of the Royal Society de setiembre 2018, informan que el micro-plástico también alcanza la cadena
alimenticia de animales terrestres. Las partículas microscópicas viajan
del agua a la tierra por medio de insectos voladores.
Pájaros, murciélagos y arañas que comen mosquitos
están también ingiriendo plástico. Las piezas diminutas de materia plástica,
que los mosquitos tragaron siendo aún larvas, se encuentran aún en el cuerpo
adulto de insectos voladores.
El equipo trabajó con bolitas de dos
micrómetros de tamaño (un micrómetro corresponde a una milésima de milímetro).
En el tercer estado larvario los insectos habían ingerido agua, que contenía 80.000 bolitas por mililitro.
Una vez alcanzado el cuarto estado larvario,
los científicos constataron un promedio
de 3.000 bolitas minúsculas en cada larva. En las crisálidas se
encontraban aún algo más de 1.000 bolitas y en el cuerpo adulto de un mosquito
aproximadamente 40 partículas plásticas.
Las cuentas fluorescentes se pueden ver
claramente bajo el microscopio. Fue así que los investigadores pudieron
localizar exactamente en qué parte del cuerpo de los insectos perdura el
plástico y logra atravesar las distintas fases vitales de su
"anfitrión", prácticamente inalterado. El lugar ideal para alojar el
micro-plástico resultaron ser los ‘tubos de Malpighi‘, que funcionan como sistema excretor de los insectos,
equiparable a los riñones en el ser humano.
Según el estudio, el tamaño del micro-plástico
es decisivo a la hora de ser transportado o no por los insectos. Por ejemplo, las
larvas de mosquitos, que habitan aguas en las que se encuentran bolitas de plástico de 15 micrómetros de
tamaño, ingieren un número menor de partículas.
Pero no sólo los mosquitos transportan
micro-plástico por el mundo. Los investigadores británicos parten de la base de
que sus resultados de laboratorio son
aplicables también a otros insectos. Es de suponerse que todo insecto de
agua dulce que ingiera micro-plástico también pueda transportarlo hasta alcanzar
el estado adulto y cambiar su hábitat
acuático por el terrestre.
Hallazgo de partículas de plástico en botellas
de agua
Según las conclusiones de un estudio realizado
por la Universidad Estatal de Nueva York, publicado para la organización de
periodismo Orb Media en marzo 2018, casi todas las botellas de agua de las principales marcas contienen
pequeñas partículas de plástico, cuyo peligro para la salud es desconocido.
Se examinaron 250 botellas compradas en nueve
países diferentes elegidos por su gran población o su consumo relativamente
alto de agua embotellada. Se descubrió un promedio de 10 partículas de plástico
por litro, cada una más grande que el ancho de un cabello humano.
La investigación sobre el agua embotellada
incluyó la compra de paquetes de 11 marcas nacionales e internacionales. Entre
las principales marcas internacionales estudiadas están: Aquafina, Dasani, Evian, Nestlé Pure Life, San
Pellegrino.
Procedimiento
Para eliminar cualquier riesgo de
contaminación, las compras fueron registradas en video. Algunos paquetes en EE.UU.
se ordenaron a través de Internet.
![]() |
Para las pruebas se utilizó un componente químico que se adhiere al plástico para poder identificar las partículas |
Los investigadores filtraron las muestras
teñidas y luego contaron cada pieza de más de 100 micras, más o menos el
diámetro de un cabello humano. Algunas de estas partículas, lo suficientemente
grandes como para manipularse individualmente, se analizaron luego mediante una
espectroscopía infrarroja y se confirmaron como plástico.
Las partículas menores de 100 micras, y hasta
un tamaño de 6,5 micras, fueron mucho más numerosas (un promedio de 314 por
litro) y se contaron utilizando una técnica desarrollada en astronomía para
sumar el número de estrellas en el cielo nocturno.
![]() |
Después de la filtración, las partículas más grandes (marcas amarillas) son fáciles de ver |
En particular, los análisis revelaron rastros
de polipropileno. Este plástico se utiliza a menudo como envasado de alimentos.
Los investigadores también encontraron rastros de nailon y tereftalato de
polietileno (PET). Las botellas de PET también pueden contaminar los alimentos
con trazas de trióxido de antimonio. En promedio, cada litro de agua contendría
10.4 partículas de plástico de aproximadamente 0.10 milímetros de tamaño.
Origen de este plástico. Dada la
cantidad de polipropileno, que se usa en tapas de botellas, una teoría es que el acto de abrir una
botella puede arrojar partículas dentro. La mayor parte del plástico proviene
de la propia botella, su tapa, el proceso industrial de embotellado. El agua en
botellas de vidrio también contenía micro-plásticos.
Científicos detectan micro-plásticos en agua
potable
investigadores de la Universidad Estatal de
Nueva York y la Universidad de Minnesota, en un informe titulado "Invisible :
el plástico dentro de nosotros" para Orb Media, publicado en setiembre
2017, han revelado la presencia casi sistemática de micro-partículas de plástico en muestras de agua corriente en 14 países.
Para su trabajo, los investigadores
recolectaron 159 muestras a principios de 2017 en diferentes países – Uganda,
India, Indonesia, Líbano, Ecuador, Estados Unidos, etc. – y en Europa.
El análisis realizado por un laboratorio de la
Universidad de Minnesota mostró que el 83% de las muestras contenía partículas
de plástico. El número de micro-plásticos encontrados por litro varió de 0 a 57,
con un promedio de más de cuatro por litro, y su tamaño varió de 0,1 a 5
milímetros.
Teniendo en cuenta que una persona bebe de 2 a
3 litros de agua al día, podría ingerir de 3 a 4,000 micro-partículas cada año,
dijeron los investigadores.
La mayor densidad de plástico se encontró en
América del Norte y la mayoría en los países europeos.
Estas partículas de plástico, presentes en el
agua potable, se suman a los plásticos que se consumen potencialmente en otros
productos como la sal marina, la cerveza o los productos del mar, señalan los
autores, que exigen más Investigación sobre los efectos de este tipo de
ingestión en la salud humana.
Los efectos de la presencia de estas
micro-partículas aún están por determinarse, pero los autores del estudio
señalan que trabajos anteriores han demostrado que pueden difundir sustancias
químicas y bacterias.
Casi todos los mariscos contienen plástico
Un estudio de la Universidad de Ghent en
Bélgica, publicado en News Science de
enero 2017, demuestra que la gente que come mariscos regularmente ingiere hasta
11,000 piezas de plástico cada año y esos trocitos de plástico se incrustan en
su tejido corporal, quedándose ahí durante largos periodos de tiempo y
posiblemente causando riesgos de salud a largo plazo.
En su estudio, los investigadores encontraron
micro-partículas de plástico en tejido de moluscos del Mar del Norte, una extensión
de agua altamente contaminado. Por cada porción de moluscos, de 300 gramos de
carne, se introducen alrededor 300 piezas de plástico en el interior del cuerpo.

Actualmente existen tres billones de piezas de
micro-plástico en los océanos del mundo y el panorama no parece mejorar. Los
investigadores señalan que la próxima generación o la que viene después podrían
acusarnos por haberles dejado un legado de plástico podrido, porque desde ahora
estamos padeciendo ya varias formas de ese legado. Tenemos que hacer algo al
respecto.
Los plásticos son particularmente difíciles de
filtrar fuera del agua oceánica. Estos trocitos de plástico que escapan del
proceso sistemático de los flujos de desperdicio en el reciclado, las
instalaciones de combustión o los vertederos son más propensos a terminar en
los océanos tarde o temprano.
Las aves marinas con sus estómagos llenos de
desechos plásticos y las tortugas asfixiadas con las bolsas de plástico se
han convertido en símbolos del problema de la contaminación marina. El impacto a escala más pequeña y menos
visible podría ser aún más grave, y la ciencia apenas está comenzando a
explorar el problema.
Los investigadores afirman que para finales de
siglo, los consumidores de mariscos estarán ingiriendo hasta 780,000 piezas de
plástico al año, con 4,000 partículas siendo absorbidas por sus aparatos
digestivos.
* *
*
Un estudio revela los impactos del plástico
sobre la salud en cada una de las fases de su ciclo
de vida
El Center for International Environmental Law
(CIEL) en un estudio publicado en febrero 2019 alerta sobre el impacto sanitario
del plástico.
En el estudio “Plástico y Salud: el Costo
oculto de un planeta de plástico” CIEL muestra los distintos riesgos de
toxicidad que el plástico supone para el cuerpo humano en cada una de las fases
de su ciclo de vida. Reclama medidas para evitar los efectos del plástico sobre
la salud humana y nuestros ecosistemas. Las afecciones van desde las
cancerígenas, cardiovasculares o enfermedades relacionadas con el sistema
nervioso y reproductivo.
Las investigaciones realizadas hasta la fecha
sobre el impacto del plástico estaban centradas en momentos puntuales del ciclo
de vida, y para un producto concreto. Este enfoque no permitía reconocer la
implicación amplia, compleja y multidisciplinar de los efectos del plástico, en
todo su ciclo de vida, sobre la salud humana. No tenía en cuenta sus impactos
desde su origen en refinerías, pasando por su consumo cuando entra en contacto
con alimentos, hasta los impactos finales de la gestión del plástico como residuo,
así como la presencia de micro-plásticos en aire, agua y suelo.
Etapas del ciclo de
vida del plástico y sus consecuencias
En cada fase, existen
diferentes riesgos para la salud, relacionados tanto con la exposición a
partículas de plástico como la los productos químicos asociados. En el planeta, todas las personas
están expuestas en varias de las fases del ciclo de vida del plástico.
Extracción y transporte de las materias primas
fósiles para fabricar plástico. Produce la emisión de sustancias tóxicas tanto en el aire como en el
agua (cancerígenas, neurotóxicas, inmunosupresoras, con afecciones para la
reproducción y el desarrollo).
Refinado y producción de resinas de plástico y
aditivos. Los elementos tóxicos y carcinogénicos se
liberan a la atmósfera, debido a los aditivos petroquímicos agregados a los
polímeros vírgenes. Estos aditivos ayudan a dar sus propiedades al plástico:
flexibilidad, transparencia, color, etc. Durante esta transformación, los
accidentes son comunes (incendios industriales, explosiones, descargas
químicas). Esto aumenta la contaminación del aire y representa un riesgo para
los trabajadores expuestos y las comunidades que viven cerca. Aunque se ha
demostrado la toxicidad de muchos de ellos, los fabricantes no están obligados
a hacer pública la lista de estos aditivos, que constituyen en promedio el 7%
de la masa de plásticos no fibrosos. La mayoría de ellos no están firmemente
adheridos al polímero, sino que contaminan el medio ambiente de manera fácil y
sostenible, es decir, el aire, el agua, pero también la comida o el cuerpo
humano.
Exposición continua ambiental a los
contaminantes plásticos acumulados en las cadenas alimenticias, a través de los suelos agrícolas y
en las cadenas alimenticias acuáticas por la contaminación del agua. Esto
genera nuevas oportunidades para que el plástico llegue al cuerpo humano.
Consumo de productos y
envasado en plástico.
Puede suponer una ingestión y/o inhalación de partículas de micro-plástico y
centenares de sustancias tóxicas; los micro-plásticos entran directamente al
cuerpo humano, y generan una serie de impactos sobre la salud (inflamación,
genotoxicidad, estrés oxidativo, apoptosis y necrosis), relacionados con
resultados negativos para la salud, como enfermedades cardiovasculares, cáncer
y enfermedades auto-inmunes.
El uso del producto plástico
y el embalaje. Esto
conlleva la ingestión e inhalación de micro-partículas de plástico y sustancias tóxicas
asociadas. La ingestión puede deberse al depósito de sustancias químicas en el plástico
sobre los alimentos o la contaminación del agua, mientras que la inhalación se
debe al contacto directo con el producto de plástico – ropa, embalaje, juguetes
para niños, etc. etcétera –.
Gestión de residuos de plástico. Al final de su vida a menudo muy corta, el
plástico se convierte en un desecho cuyo tratamiento toma tres formas:
incineración, a menudo presentada como recuperación de energía, reciclaje o
vertido de residuos. Cuando se tratan en una planta de incineración, muchas
sustancias tóxicas, como el cadmio, el plomo o el mercurio, se liberan en el
entorno cercano. En 2015, el 12% de los plásticos se trataron de esta manera y
solo el 9% se reciclaron en todo el mundo. El 79% restante terminó en
vertederos o en la naturaleza, lo que representa una fuente de contaminación
aún mayor para el agua, el suelo y el aire.
Más allá de estos pasos clave, el plástico es la fuente de contaminación,
presente en todo su ciclo de vida, debido a la difusión de micro-partículas del producto original que contaminan todas las
zonas ambientales (aire, agua y suelo), pero también todos los elementos con
los que está en contacto (alimentos, piel, etc.).
Micropartículas de plástico, plancton y bacterias
De igual diámetro, las micro-partículas de
plástico se confunden con el plancton y se desplazan con las corrientes para
terminar en todos los estómagos de la cadena alimenticia del pez más pequeño
hasta el gran mamífero peludo.
Cuanto más pequeño sea el fragmento, más fácil volverá a la cadena
alimentaria, ingerido por el plancton, los peces pequeños, los peces más
grandes e incluso los humanos. Cuanto más pequeño es, más esférico es, más
ofrece una superficie relativa a la que pueden "penetrar" varios
productos químicos, pesticidas como el DDT, desechos contaminantes de la
agricultura, de hospitales, etc. El plástico es hidrófobo y atrae estas
moléculas tóxicas como una esponja.
Los fragmentos son colonizados por microorganismos vivos, como bacterias o
algas, que colonizan el plástico y le dan el olor de la vida, por lo que es
absorbido por el plancton, los crustáceos y los peces...
Estos fragmentos también son peligrosos porque son vectores de microbios
potencialmente patógenos y tóxicos. Sabemos que las bacterias Vibrio se
adhieren fácilmente al plástico. Esta bacteria puede transportar el cólera y
los fragmentos de plástico permiten que estas bacterias patógenas sean
transportadas rápidamente por vientos y corrientes a grandes distancias.
Pero incluso si las masas en juego son débiles, eso no significa que no
haya ningún problema. Debido a que estas partículas son diminutas, su número
total sigue siendo extremadamente alto y cada una de ellas puede ser un vector
para un microbio, que por lo tanto puede viajar en todas las regiones del
planeta.
Los impactos del plástico sobre la salud ya son
identificados
La omnipresencia del plástico en nuestro medio
ambiente representa un peligro para la salud de los seres humanos. De hecho, este
producto interactúa continuamente con el entorno humano y, finalmente, se
filtra en el cuerpo humano por ingestión, inhalación o contacto directo. Por lo
tanto, cada vez más micro-fibras y micro-partículas de plástico se encuentran en los tejidos humanos y
en el sistema sanguíneo.
* Impactos en el sistema inmunológico y el
sistema respiratorio,
* Alteración endocrina,
* Disminución de la fertilidad,
* Mayor riesgo de cáncer...
Estos efectos existen en cada etapa del ciclo de vida del plástico y, por
lo tanto, aumentan las consecuencias para la salud. Sin embargo, el impacto de
la combinación de estos efectos aún no se conoce bien y, por lo tanto, no puede
ser identificado adecuadamente.
Estos riesgos afectan a todos los individuos, pero las personas que están
expuestas durante períodos prolongados – trabajadores en plásticos, vecinos de
fábricas, consumidores diarios de productos plásticos – y grupos vulnerables – niños,
bebés y mujeres embarazadas – se ven particularmente afectados.
Muchas preguntas quedaron sin resolver. Ahora que se ha establecido que las
partículas entran en nuestro cuerpo y permanecen allí durante mucho tiempo,
necesitamos saber exactamente a dónde se dirigen. "¿se bioacumulan?, ¿afectan a la formación
de nuestras células?, ¿son un vector para la transmisión de peligrosos
patógenos? No sabemos pero
hay que saberlo.
Impacto en la salud
El impacto en la salud humana aún no se ha aclarado, señalan los
investigadores. Sin embargo, las partículas más finas pueden potencialmente
pasar a los tejidos humanos y generar una respuesta inmune localizada.
Sin embargo, según ellos, es necesario reforzar la investigación sobre la
cantidad de materia que llega a los pulmones y el estómago, y su impacto en la
salud. La forma más efectiva de reducir el consumo humano de micro-plásticos
probablemente será reducir la producción y el uso de plásticos.
Por ahora, los efectos de la ingestión de este tipo de micro-partículas en nuestra salud siguen siendo muy poco conocidos
por los científicos. Según François Hubert, experto en toxicología, las micro-partículas presentes en las botellas de agua serían
demasiado grandes (100 micras) para ser absorbidas por nuestro sistema
digestivo y, por lo tanto, se encontrarían intactas en nuestras heces. Para
Alastair Grant, profesor de ecología en la Universidad de East Anglia, no hay
razón para decir que estas micro-partículas de
plástico representen un peligro significativo para nuestra salud. También cree
que solo una pequeña parte de los elementos inhalados podrían llegar a los
pulmones, debido a su tamaño.
Un hallazgo que no es compartido por los investigadores canadienses – detrás del estudio de ingestión de micro-partículas, – quienes indican que algunas de las micro-partículas
analizadas serían lo suficientemente pequeñas para ingresar a los tejidos
humanos, donde podrían conducir a una reacción inmune o liberar sustancias
tóxicas.
En estas diminutas partículas de plástico, y los productos químicos o
patógenos que estas partículas pueden transportar, es posible que también haya
nano-partículas que no podemos medir. Una vez que están en la nano-escala (un
nanómetro = una mil millonésima parte de un metro), pueden ingresar a una
célula, y eso significa que pueden ingresar a los órganos, y eso sería
preocupante.
Una aprehensión global del
riesgo para la salud a profundizar
Un informe de 2017 de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la
Agricultura y la Alimentación) indica que faltan los datos toxicológicos
necesarios para evaluar el riesgo para la salud humana. No hay datos
disponibles sobre el impacto de los organismos de cocción que contienen micro-plásticos.
Este informe identifica las barreras técnicas y económicas para conocer el
peligro para la salud de los plásticos. Esto resalta la falta de transparencia
con respecto a la composición química y los procesos de producción de plásticos
y sus aditivos. Esto complica la comprensión global del riesgo para la salud
que plantea el plástico e impide estudios en profundidad y documentados.
Además, esta falta de información no permite que los consumidores adopten
una postura preventiva, ni las comunidades y los trabajadores que están
expuestos diariamente puedan ser advertidos de los riesgos que enfrentan como
resultado de la sobreexposición. Estos últimos suelen estar entre las clases
sociales más pobres y marginadas, y por lo tanto, carecen de los recursos o la
capacidad de movilización para hacer que sus problemas de salud lleguen a los
responsables de la toma de decisiones económicas y políticas.
Recomendaciones para acabar
con esta amenaza para la salud
Las recomendaciones se centran en diferentes puntos :
Hacer que los procesos de
producción y la composición química del plástico sean transparentes, especialmente para permitir que las
comunidades que viven cerca de plantas de extracción, producción o
procesamiento conozcan los riesgos de una exposición prolongada.
Aumentar la investigación para llenar los vacíos actuales en
nuestro conocimiento del plástico y los aditivos relacionados.
Tener en cuenta el peligro de agregar aditivos a los plásticos y
asegurar la verdadera trazabilidad de estos aditivos.
Evaluar y prevenir los
efectos dañinos de las tecnologías presentadas como soluciones al problema de la contaminación plástica,
como la incineración (o "recuperación de energía") o la
transformación del plástico en combustible.
Tener en cuenta la dimensión
mundial y globalizada del ciclo de vida del plástico para adoptar medidas internacionales con el fin
de atacar el problema en su origen.
Adoptar un enfoque
preventivo y reducir la producción y el uso de plástico, dados los primeros resultados que
muestran el impacto negativo de este producto en la salud. Hay varias formas
posibles:
* La primera es la educación, porque lo que no se arroja a la basura
aterrizará en un momento u otro en los océanos.
* La segunda, y quizás la mejor, es cambiar la forma en que actuamos y
abandonar el uso de plásticos de larga duración y no degradantes para adoptar
productos naturales.
* La tercera, es necesario planificar la limpieza de la costa a largo plazo
porque la mayoría del plástico flotante, especialmente en el Mediterráneo,
termina allí su viaje.
* La última forma es romper el plástico. En la actualidad, el plástico es
degradado, es decir, fraccionado. Se vuelve más pequeño, invisible, pero no
menos perjudicial. Pero cuanto más pequeño es, organismos más pequeños pueden
ingerirlos. De este modo, el plástico se mueve fácilmente por la cadena
alimenticia. En el mundo, varios laboratorios están buscando técnicas para
encontrar una alternativa: descomponer el plástico en productos no tóxicos.
La ONU y las ONG han declarado la guerra a los plásticos para tratar de agotar
la contaminación en la fuente luchando contra la cultura totalmente desechable.
Pero la esperanza de limpiar el mar de los enormes volúmenes de residuos es más
que débil. Y la perspectiva es aún más oscura para el fondo de los océanos,
donde las partículas descompuestas finalmente aterrizan.
Sin embargo, la escala de impactos sobre la
salud que genera el plástico a lo largo de su ciclo de vida es abrumadora, y requiere de un enfoque basado en el principio
de precaución.
Ver :
¿Existe relación entre contaminación y demencia? ¿Y Alzheimer?
Las nanopartículas representan un riesgo potencial para la salud humana y la contaminación del medio ambiente
Bisfenol A – potenciales peligros para la salud
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Relación entre trastornos del desarrollo neurológico infantil y exposición prenatal a tóxicos y pesticidas
Peligro de los pesticidas neocotinoides para la salud y el ecosistema
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