abril 02, 2015

Nueva Evidencia señala que el Autismo Comienza durante el Embarazo


El autismo comienza en el útero

Desarrollo anormal del córtex cerebral durante el embarazo

El autismo es uno de los tres trastornos reconocidos bajo el término genérico Espectro Autista, y es un trastorno en el desarrollo neurológico. Las personas con autismo muestran una interacción social y comunicación deterioradas y a menudo exhiben ciertos comportamientos característicos. Aunque se tiene alguna información sobre el cerebro de las personas autistas, cuándo y cómo se desarrolla el autismo era poco conocido. Las evidencias de este nuevo estudio sugieren que comienza en el útero.

Investigadores de la Universidad de California en San Diego y del Instituto Allen de Ciencias del Cerebro en Seattle han publicado un estudio que da nueva evidencia clara y directa que el autismo comienza durante el embarazo. El estudio fue publicado en marzo de 2014, en la edición en línea de la revista New England Journal of Medicine.

Los investigadores han analizado 25 genes presentes en el tejido cerebral post-mortem de un grupo de niños, con y sin autismo.

Dichos genes sirven como marcadores celulares para cada una de las capas corticales, así como genes que están asociados con el autismo.

Las flechas muestras los 'parches focales'
en el cerebro de un niño autista
La formación del cerebro del feto durante la gestación incluye la creación de una corteza que contiene seis capas. Los autores del nuevo estudio descubrieron en estas capas de la corteza pequeñas parcelas con signos de desarrollo truncado en la mayoría de los niños con autismo.

A partir de aquí, los investigadores crearon un modelo de visualización del cerebro en tres dimensiones, identificando las ubicaciones exactas del cerebro en las que había parcelas de corteza que no habían logrado desarrollarse siguiendo el patrón normal de capas de células.

Durante el desarrollo temprano del cerebro, cada capa de la corteza desarrolla sus propias clases específicas de células cerebrales, cada una con patrones específicos de conectividad cerebral, que realizan funciones únicas e importantes en el procesamiento de la información. Cuando una célula cerebral se transforma en una de un tipo concreto, en una capa específica con conexiones específicas, adquiere una “firma” genética distintiva, o "marcador", que se puede detectar.

En los cerebros analizados, ciertos
marcadores genéticos clave estaban ausentes
en células cerebrales de varias capas
Los autores del estudio constataron que en los cerebros analizados de los niños autistas, ciertos marcadores genéticos clave estaban ausentes en células cerebrales de varias capas. Este defecto denota que la crucial etapa inicial de desarrollo durante la cual se forman seis capas distintas con tipos específicos de células cerebrales, un proceso que comienza en la fase prenatal, se había interrumpido.

Se observó que los marcadores de varias capas de la corteza estaban ausentes en 91 por ciento de las muestras de casos de niños autistas, en comparación con el 9 por ciento de las muestras de los cerebros control. Estas señales de desorganización no se encuentran en toda la superficie del cerebro, sino que se localizaron en pequeñas 'manchas focales' de 5-7 milímetros de largo y abarcaban múltiples capas corticales.

Además, y esto es también importante y potencialmente revelador, la ubicación de estas pequeñas parcelas de desarrollo anómalo sugiere que el defecto no aparece de manera uniforme en toda la corteza cerebral. Las regiones cerebrales más afectadas por esas parcelas de desarrollo anómalo y ausencia de marcadores genéticos resultaron ser la corteza frontal y la corteza temporal, lo cual encaja con la gama de síntomas típicos de los trastornos del espectro autista.

La corteza frontal está asociada con las funciones de orden superior del cerebro, tales como la comunicación con grados elevados de complejidad, y la comprensión de las señales sociales.

La corteza temporal está asociada con el lenguaje.

Los rasgos anómalos en la corteza frontal y en la temporal observados en el estudio pueden ser la raíz de los síntomas que con más frecuencia aparecen en los trastornos del espectro autista. La corteza visual, una región del cerebro asociada con la visión, que no suele dar problemas en el autismo, no mostró anomalías.

Teniendo en cuenta que las alteraciones en este tipo de comportamientos son el sello distintivo del autismo, los investigadores concluyen que los lugares específicos de los parches pueden ser la base de la expresión y la gravedad de varios síntomas en un niño con este trastorno.

Según los científicos, esta localización tan específica de las citadas anomalías en el cerebro, a diferencia de si éstas estuvieran repartidas por toda la corteza cerebral, permite ofrecer una explicación sobre por qué muchos niños pequeños con autismo muestran mejora clínica con un tratamiento temprano y con el paso del tiempo. Los resultados de la nueva investigación respaldan la idea de que en los niños con autismo el cerebro a veces puede, en fases tempranas, “recablear” conexiones a fin de amortiguar las disfunciones derivadas de la existencia de esas parcelas defectuosas. Averiguar cómo exactamente se lleva a cabo ese recableado compensatorio podría quizás conducir a nuevas opciones de tratamiento médico.




1 comentario:

  1. Un familiar y su esposo consumieron Marihuana antes, durante y posterior al parto y su niño es autista. Creo que tiene relación

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