noviembre 01, 2023

Neurocomunicación




A lo largo de la historia, la comunicación humana ha sido fuente de estudio de la Filosofía, la Psicología, la Sociología, las Ciencias de la Educación y otras tantas disciplinas humanísticas. En los años 90, con la aparición del tomógrafo, la neurociencia realizó grandes aportes a la comprensión de los procesos mentales de la comunicación. De esta manera nació lo que hoy se conoce como neurocomunicación.

La neurocomunicación es la aplicación de la neurociencia al conocimiento de los procesos de comunicación de las personas.

En la actualidad, ha logrado avanzar y ganar terreno y es considerada una disciplina independiente. La habilidad de expresión puede mejorarse mediante principios y técnicas específicas. Es una disciplina que cobró valor en los últimos años y se volvió indispensable para las relaciones interpersonales.

Es necesario desarrollar las habilidades expresivas, ya que son la base de las relaciones interpersonales.

En casa nos enseñaron a hablar, en la escuela a leer y a escribir, en el trabajo, un oficio, en la universidad, una profesión, pero nunca nadie, en ningún lugar, nos enseñó a comunicarnos eficazmente. A partir de esto, cada persona hace lo mejor que puede, con lo que tiene y obviamente, muchas veces no alcanza. El dominio de las habilidades expresivas es tan importante que nadie nos conoce por lo que somos o sabemos, sino por lo que demostramos ser o saber.

La neurociencia nos da las claves para una comunicación eficiente, ya que nos ayuda a conocer con mayor fiabilidad y rigor qué y cómo piensan las personas y qué influye realmente en su comportamiento.

Lo primero a tener presente es que la gran mayoría de las decisiones que tomamos tienen una base inconsciente. A nivel científico, hay gran unanimidad en considerar que la mayoría de nuestros pensamientos, comportamientos y decisiones están motivados por procesos inconscientes.

La comunicación es parte esencial de la naturaleza humana, pero poca gente conoce realmente lo que es la neurocomunicación. “El ser humano es un ser social”. Y para una vida en sociedad, resulta imprescindible la comunicación como herramienta. Es algo innato al ser humano de lo que no podemos desprendernos, pero, realmente, solo un pequeño porcentaje de la población presta realmente atención a los detalles de la comunicación.

Gracias a los avances en neurociencia y de sus técnicas, hoy se puede deducir al detalle cómo trabaja el cerebro. Con un entrenamiento personalizado, una persona puede lograr controlar sus emociones, potenciando su capacidad para identificar sus propios sentimientos y los de los demás. Aumentar su capacidad de atención y aprender a facilitar diferentes formas de relacionarse con los demás.


Así funciona el cerebro cuando comunicamos


Narración efectiva

Es el proceso de transmisión mediante los patrones neuronales del cerebro de una persona – que están asociados con sus historias, recuerdos e ideas particulares – al cerebro de otra persona. La vida humana gira en torno a nuestra capacidad para compartir información y experiencias.

El neurocientífico Uri Hasson, del Princeton Neuroscience Institute, ha demostrado el encuentro de las mentes que ocurre cada vez que hablamos entre nosotros.

Los experimentos

En un experimento, se llevó a las personas al escáner de resonancia magnética funcional (fMRI) y se escaneó el cerebro mientras contaban o escuchaban historias de la vida real. La idea era comparar la similitud de las respuestas neuronales entre diferentes oyentes en sus cortezas auditivas, la parte del cerebro que procesa los sonidos que provienen del oído.

Cuando se vieron las respuestas neuronales antes de que comenzara el experimento los oyentes estaban en reposo y esperando que comenzara el narrador. En esa situación, las respuestas neuronales eran muy diferentes entre sí y no estaban sincronizadas.

Sin embargo, inmediatamente cuando comenzó la historia, se vio que sucedía algo asombroso. De repente, las respuestas neuronales en todos los sujetos comenzaban a sincronizarse, subiendo y bajando de manera similar.

Este efecto se denomina “arrastre neuronal”, y es el proceso por el cual las respuestas cerebrales se alinean con los sonidos del habla.

Los sonidos y la alineación neuronal

Para comprobar si los sonidos por sí mismos producían arrastre neuronal o sincronización neuronal, el texto se hizo escuchar al revés, de manera que no tuviera sentido. El resultado es que los sonidos inducían el arrastre, o alineación, de las respuestas neuronales en las cortezas auditivas de todos los oyentes, pero no se extendían más profundamente en sus cerebros.

La conclusión es que la corteza auditiva se adapta a los sonidos, independientemente de si los sonidos transmiten algún significado. Es decir, se producía cierto grado de sincronización, pero solo a ese nivel.


Las palabras y la alineación neuronal


A continuación, se mezclaron las palabras de la historia, de modo que, si bien cada palabra era comprensible, todas juntas sonaban como una lista de palabras inconexas. El resultado fue que las palabras comenzaban a inducir la alineación en las áreas del lenguaje temprano del cerebro de los sujetos, pero no más allá de eso.


Las ideas y la alineación neuronal

Luego, se construyeron oraciones con las palabras. Pero si bien las oraciones individualmente tenían sentido, no funcionaban juntas para contar una historia. En este caso se vio que el arrastre neuronal se extendía a todas las áreas del lenguaje que procesan oraciones gramaticalmente coherentes.

Pero solo después de que se reprodujera la historia completa y atractiva para los oyentes, el arrastre o alineación neuronal se extendió más profundamente en los cerebros e indujo respuestas similares y alineadas en todos los sujetos en áreas de orden superior, incluida la corteza frontal y la corteza parietal.

Como resultado, se llegó a la conclusión de que estas áreas corticales de alto orden se ven atrapadas por las ideas transmitidas por el hablante a medida que se construyen y ensamblan oraciones en una narrativa coherente. Por lo tanto, si le contáramos a dos oyentes diferentes exactamente la misma historia usando dos conjuntos de palabras muy diferentes, sus respuestas cerebrales en estas áreas de alto orden seguirían siendo similares. Hecho que se demostró luego en otro experimento.

Conclusión

El arrastre, sincronización o alineación neuronal puede ocurrir incluso cuando solo compartimos nuestros recuerdos, ni siquiera una experiencia real, con otra persona. Este estudio destaca el papel esencial que desempeña nuestro lenguaje común en el proceso de transmisión de un cerebro a otro y como una narrativa coherente e interesante logra atrapar y sincronizar nuestros cerebros.


¿Qué es la neurocomunicación?




La neurocomunicación consiste en la aplicación de la neurociencia al conocimiento de los procesos de comunicación humana. Se trata de una definición tan sencilla como amplia, ya que su campo de aplicación es muy extenso.

Esto significa que su estudio desde la neurociencia, al estar integrada por disciplinas tan diversas como las ciencias básicas – biología, física, química –, la antropología, la psicología, la anatomía, la genética, la farmacología, la fisiología, la neurología, la tecnología, y la lingüística, entre otras; aporta una serie de datos que se pueden aplicar para obtener conocimiento acerca de la comunicación entre los seres humanos.

Filtros para una comunicación efectiva

Existen cuatro filtros que el cerebro utiliza al recibir la comunicación. Conocerlos y utilizarlos correctamente será de gran ayuda para establecer una comunicación efectiva.

* Filtro emocional. La gente responde a una comunicación determinada de acuerdo con sus emociones, creencias y valores.

* Filtro histórico. Basado en memorias y experiencias pasadas y en la historia de aprendizaje.

* Filtro futuro. Se basa en la visión, expectativas y metas de futuro.

* Filtro social. Se basa en la situación particular, incluyendo la familia, tradiciones, tendencias, situación económica, etc.

Elementos indispensables de la neurocomunicación

Además de los filtros para que un mensaje sea exitoso debe tener también otros ingredientes fundamentales para atraer la atención.

* Lo personal. Debemos intentar entender a nuestra audiencia proporcionando el contexto y a través de mensajes relevantes para captar su atención e interés.

* Lo recíproco. Mediante la retroalimentación, nuestro público tiene la oportunidad de expresarse libremente y responder a comentarios. Así se crea un diálogo verdadero que nos lleva a una relación de confianza.

* Lo simple y vívido nos ayuda a elaborar mensajes sencillos y, de esta manera, poder evitar la disonancia cognitiva.

* La memoria. El cerebro usa la codificación para poder retener todo tipo de información. Esto implica una transición de la memoria de trabajo a la memoria a largo plazo. Por tanto, cuanto más memorable sea nuestro mensaje, mejor quedará retenido en la memoria del receptor con el paso del tiempo.

En definitiva, la neurocomunicación y las áreas en las que esta se aplica han cambiado por completo la manera de comunicarnos y dirigirnos al público. Es una disciplina con un gran potencial tanto para el crecimiento personal como el crecimiento y alto rendimiento profesional.

Habilidades de neurocomunicación




Entre sus principales características se encuentra la escucha activa, lo que permite una manera diferente y eficaz de conectar con las personas.

Además, brinda herramientas fundamentales para la empatía, la congruencia – coherencia entre pensar, decir y hacer –, el pensamiento positivo y la regulación emocional, entre muchas otras.

Todas estas habilidades son indispensables para adaptarse rápida y eficazmente a los cambios; manejar situaciones conflictivas, trabajar en equipo o enfrentar exitosamente reuniones, entrevistas y exámenes orales.


Importancia de saber comunicar de una forma más eficiente

A pesar de ser eminentemente seres sociales no todo el mundo nace con las habilidades comunicativas óptimas y nos encontramos con malentendidos y confusiones de las señales que expresa el emisor del mensaje. Pero todo se puede entrenar gracias a la plasticidad cerebral.

Todos los vínculos que se establecen en la vida se basan en la habilidad para comunicarse con el entorno y todo lo que no se logre tener o retener, también es por causa de las deficiencias comunicacionales.

Si entendemos cómo funciona la comunicación humana podremos desenvolvernos mucho mejor en situaciones en las que la palabra sea el medio para la resolución de un problema. Probablemente cualquier situación podría resolverse si encontrásemos las palabras exactas, esas que nos permiten explicarnos de la mejor manera posible y llegar a nuestro interlocutor. El problema es que muchas veces no conocemos esas palabras, pero gracias a la neurocomunicación podríamos encontrarlas.

No obstante, la neurocomunicación es un campo que abarca todos los aspectos de la comunicación, no solo la verbal. Por ello, también se centra en aspectos como la observación e interpretación de las señales corporales que envía el interlocutor o la capacidad de escucha activa, entre otros.

Practicar la escucha activa. Escuchar primero antes de hablar. Concentrarse en cada conversación y ofrecer el interés que se merece el interlocutor. Practicar la escucha activa significa ENTENDER (diferenciándolo de sólo oír) a la persona que habla, ponerse en su lugar y comprender tanto la información como los sentimientos y opiniones.

Conectar con la mirada. Mirar a los ojos a una persona es la manera más eficaz de transmitir confianza y empatía. Los ojos también hablan, son un reflejo de nuestras emociones y transmiten esas sensaciones al interlocutor.

Las primeras impresiones cuentan, cuidar las primeras palabras del mensaje. Nuestro cerebro tiene tendencia a la simplificación de los estímulos que nos rodean y huye de la incertidumbre. Necesita a toda costa que la realidad sea coherente y ordenada, huyendo del caos, por eso tendemos a formarnos una impresión de lo que dice una persona en los primeros segundos de su exposición. Así, es clave prestar especial cuidado de lo que decimos en la parte inicial de nuestro discurso.

Fijar los objetivos a transmitir, estructurar y poner orden en lo que se quiere comunicar. No se puede comunicar de manera efectiva cuando se está diciendo demasiadas cosas al mismo tiempo sin orden ni estructura. Es preciso utilizar el principio de simplicidad o el famoso método KISS (Keep It Simple Stupid): ir a lo esencial, elegir las palabras clave y evitar florituras dialécticas, establecer un orden lógico para que el interlocutor vaya comprendiendo paso a paso cada uno de los postulados.

Contar una historia. Los cuentos forman parte de un lenguaje universal, de ahí su eficacia comunicacional: en todas las culturas (actuales y primitivas). Estamos habituados a comunicar nuestras experiencias en forma de relato, así que explicar una idea o un concepto poniéndolo en formato cuento (con un protagonista, un viaje del héroe y un desenlace) ayuda a que el mensaje sea mejor comprendido y tenga mucho más impacto.

El poder de la comunicación no verbal. Tomar consciencia de lo que dice el cuerpo. Cuando nos comunicamos lo hacemos utilizando principalmente señales no verbales. El lenguaje no verbal (expresiones faciales, movimiento corporal, gestos, contacto visual, la postura, el tono de voz, e incluso la tensión muscular, la respiración…) representa el 65% de la comunicación. Hay que apoyar el mensaje verbal con una gesticulación que apoye y refuerce lo que se está diciendo. Nos encontramos con una completa disciplina, la sinergología, que se ocupa de la decodificación y lectura de la comunicación no verbal no consciente.

Adaptarse al interlocutor. Cuando nos comunicamos con los demás hay que tener en cuenta las diferencias individuales, culturales, formativas, religiosas, étnicas, de rasgos de personalidad… Es siempre importante adaptarse al nivel de comprensión del público y desarrollar una estrategia para adecuar el mensaje y las palabras que utilizamos en función del feedback que nos vayan aportando lo oyentes. Hay que leer las expresiones faciales de la audiencia para descubrir cómo reaccionan ante lo que hacemos y decimos. Dar y pedir feedback debe formar parte de nuestra rutina como comunicadores.

Despertar las emociones de la audiencia e introducir elementos novedosos. Lo que nos impacta emocionalmente es lo que consigue mayor grado de recuerdo. Hay que conseguir enamorar a la audiencia para que comulgue con lo que expresamos, crear un lazo de conexión emocional y que genere empatía. Utilizar claims provocadores o analogías llamativas: el contraste y la introducción de aspectos o elementos novedosos ayuda a que el cerebro muestre interés. Salir de la monotonía y romper con las rutinas ya conocidas hace que el cerebro se ponga alerta, ya que se siente poderosamente atraído por lo nuevo.

Buscar apoyo visual. Una imagen vale más que mil palabras. Nuestro cerebro procesa mucho más rápidamente una imagen que un texto, por lo que apoyarse en una imagen, un video, una infografía o un esquema ayuda a entender mucho mejor lo que queremos expresar. Se activa el mecanismo de atención y facilita el recuerdo. Activamos regiones cerebrales diferentes, lo cual también otorga mayor capacidad de recuerdo o memoria.

Practicar frente al espejo. La comunicación eficiente se puede entrenar. Grabarse en video o mirarse al espejo ayudará a analizar el discurso con una nueva perspectiva, se aprenderá a reconocer fallos y tomar consciencia de los gestos y expresiones que se hacen de forma inconsciente si se visualiza en sí mismo/a que en una determinada frase el lenguaje corporal no era acorde con lo que se estaba diciendo.

Programación Neurolingüística. La PNL es un enfoque dedicado al estudio del comportamiento humano en sus dimensiones de comunicación, aprendizaje y cambio. La PNL tiene como objetivo el desarrollo personal de los individuos. Busca brindar herramientas prácticas para comunicarse, aprender y cambiar mejor, basadas en enfoques teóricos claros que han demostrado su eficacia a través de resultados tangibles. Su enfoque es pragmático y no científico, porque estudia la estructura de la experiencia subjetiva que por naturaleza escapa a la metodología científica por un lado, y porque no busca tanto evidencias como hechos, incluso aislados, que han dado resultados concluyentes para que pueden ser analizados para reproducirlos.

Las emociones son las protagonistas de nuestras decisiones dejando en un segundo plano nuestra parte racional que creemos tan presentes en nosotros. Las redes sociales ya conocen nuestra debilidad por ellas y las grandes empresas saben cómo llegar a emocionarnos, de un modo u otro, si quieren implantarse en algún rincón de nuestra mente y que recordemos con más facilidad a las marcas.


La neurocomunicación busca despertar emociones para lograr una mejor 
comunicación. Sin embargo, el tema a tratar y el tipo de público al que vaya 
dirigido será fundamental a la hora de elegir qué emociones se prefiere despertar.


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