marzo 04, 2015

La Oxitocina Protege el Cerebro del Neonato



La oxitocina silencia el cerebro fetal durante el proceso del parto y reduce su vulnerabilidad a la falta de oxígeno

La oxitocina es una molécula generada de forma natural en el hipotálamo, en la base del cerebro y se almacena en el lóbulo posterior de la pituitaria, la “glándula maestra” del sistema endocrino (hormonal), de donde es liberada por pulsaciones.

Descubrimiento. La palabra oxitocina se deriva del griego Oxys y Tokos, que significa "nacimiento rápido", después de que sus propiedades uterino-contractantes fueron descubiertas por el farmacólogo británico Sir Henry Hallett Dale en 1906. La propiedad de eyección de leche por la oxitocina fue descrita por Ott y Scott en 1910 y por Schafer y Mackenzie en 1911.

La secuencia de nueve aminoácidos de la oxitocina fue aclarada por Vincent du Vigneaud y colaboradores y por Tuppy en 1953 y sintetizados bioquímicamente poco después por Vigneaud y colaboradores en 1953. La oxitocina fue la primera hormona polipeptídica secuenciada y sintetizada.

La oxitocina se forma en el cerebro de la madre cuando el embarazo está llegando a su fin. Es capaz de aumentar el número de las contracciones y su intensidad, por eso se utiliza como medicamento para estimular el parto.

Su función consiste en ese momento en aumentar la dilatación cervical y las contracciones del útero. Cruzando la placenta, la oxitocina materna llega al cerebro fetal e induce un cambio en la acción del neurotransmisor GABA de excitador a inhibidor en las neuronas corticales fetales. Esto silencia al cerebro fetal durante el proceso del parto y reduce su vulnerabilidad a la hipoxia (falta de oxígeno).

Normalmente está involucrada en la regulación de varios procesos fisiológicos, entre ellos las emociones, en el reconocimiento y establecimiento de las relaciones sociales, especialmente las de empatía, confianza y generosidad.


Preparación de las neuronas fetales para el parto

Investigadores de la unidad INSERM 29 del Instituto Mediterráneo de Neurobiología de Marsella (INMED) demostraron en 2009, que la madre informa y prepara al feto para el parto gracias a la oxitocina, hormona natural responsable de las contracciones.

Realizaron un estudio con ratas midiendo los niveles de oxitocina, justo antes y después del nacimiento. Descubrieron que en ese momento las neuronas están extremadamente “inhibidas”, como si hubieran estado sometidas a una fuerte anestesia.  Observaron que esta hormona  cuya concentración sube significativamente durante el parto  se ancla en los receptores cerebrales del feto, actuando funcionalmente de modo análogo al de un tranquilizante, llegando a producir una fuerte inhibición neural.

Comprobaron que el cerebro del recién nacido es mucho más resistente a los episodios de anoxia (falta de oxígeno) cuando sus neuronas están “dormidas” bajo el efecto de la oxitocina materna. En otras palabras, la hormona oxitocina que libera a madre prepara al bebé para el parto, aumentando su resistencia a la falta de oxígeno y a otros traumatismos del nacimiento.

Las complicaciones durante el parto son una de las mayores causas de secuelas neurológicas graves: epilepsia, retraso mental, etc. Una de las causas es el choque traumático y/o la falta de oxígeno en el momento del nacimiento, que afecta al desarrollo del cerebro del bebé.



Unas horas antes del parto el hipotálamo materno fabrica y libera la oxitocina. Esta hormona actúa sobre el útero, favoreciendo el inicio de las contracciones y sobre el pecho, en los canales lácteos.

Bajo la acción de esta hormona que segrega la madre, las neuronas fetales son anestesiadas, y gracias a ello se preparan para afrontar el traumatismo o la falta de oxígeno inherente al parto. Esta hormona también prepara al bebé para su vida fuera del útero, favoreciendo su función pulmonar; aumentan los fluidos metabólicos; y activa el sistema termorregulador del recién nacido, dándole calor.


Hormona del comportamiento maternal

La protección, el cuidado, la ternura y el cariño de una madre por su bebé, común en todas las mujeres con sus hijos, así como la capacidad de crear, mantener y fortalecer esta relación es la obra de la oxitocina.

En la gestación, en el parto y durante las primeras interacciones materno-filiales, se producen cambios estructurales, funcionales y neuroendocrinos en el cerebro materno que predisponen a la madre hacia el cuidado y atención de su bebé, llegando a afectar al cerebro infantil y su desarrollo en los años infantiles y en los posteriores, siendo incluso transgeneracionales los efectos de estas primeras interacciones materno-filiales sobre el cerebro y desarrollo infantil.


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