Los
estudios muestran que los adolescentes que beben tienen más probabilidades de
volverse alcohólicos que las personas que esperan hasta que sean adultos.
Si tú
comienzas a beber cuando tienes trece años, tienes 45 por ciento de
probabilidad de convertirte en un alcohólico. Eso significa que casi la mitad
de los jóvenes de trece años de edad que beben se convierten en alcohólicos. A
todo el mundo le gusta pensar que nada malo les puede suceder a ellos, pero la
verdad es que las cosas malas pueden suceder a cualquiera. Nadie es tan
especial que él o ella no puede convertirse en un alcohólico, incluso si no hay
antecedentes de ello en su familia.
Cuando
asistimos a una fiesta con amigos, vamos a una discoteca, o simplemente
charlamos y estamos bebiendo bebidas alcohólicas muchos no saben cuando se está
intoxicado y escuchamos: “solo he tomado una cerveza, un trago o un vaso de
vino”. Cualquier consumo de alcohol produce un nivel de intoxicación.
Después
de consumirse una pequeña cantidad de alcohol éste es absorbido por las
paredes del estómago y los intestinos y pasa directamente a la sangre viajando
hacia el cerebro, una vez en él lo deprime y disminuye su actividad.
Con la disminución de la actividad cerebral la habilidad para pensar claramente es limitada afectando en la persona la toma de decisiones, es por esto que las personas se atreven a tomar riesgos que no tomarían si no estuvieran bajo los efectos de alcohol.
Incluso
si no te conviertes en un alcohólico, otras cosas van a ocurrirte dentro de tu
cerebro y no hay nada que puedas hacer para detenerlo.
Aquí
están algunas de las cosas que comenzarán a cambiar en tu cerebro si empiezas a
beber antes de los 21 años:
*
Tendrás más problemas sociales. Aunque puedes pensar que estás bebiendo para
ayudarte a caer bien, la verdad es que vas a tener más problemas para llevarte
bien con la gente, para entenderlos y mantener amistades. Las partes de tu
cerebro que te ayudan a entender las habilidades sociales se dañarán y no serás
capaz de pensar con claridad suficiente para tomar buenas decisiones.

* La
parte del cerebro que te ayuda a tomar decisiones está dañado y mientras
continúes bebiendo, también serás menos capaz
de tomar buenas decisiones. Si te emborrachas, es posible que sepas al
día siguiente que hiciste algunas cosas que son realmente vergonzosas e incluso
podrían arruinar toda tu vida. Mantén el control al no dejar que el alcohol
tome decisiones por ti.
* La
parte del cerebro que controla el comportamiento impulsivo se daña. Esto
significa que tomarás decisiones rápidas sin pensarlas bien. ¿De verdad quieres
que tu vida esté regida por decisiones instantáneas que no has pensado bien?
* Los
adolescentes que beben tienen el peor desempeño en la escuela, se meten en más
problemas, y son menos propensos a cumplir con sus metas. ¿Vale la pena?
No vas
a ser un adolescente para siempre y tu vida entera se ve afectada por las
decisiones que estás tomando en este momento, inclusive opciones sobre el
alcohol. Si estás bebiendo, deja de hacerlo. Mientras más pronto lo dejes, menos
daño vas a hacerle a tu cerebro y a tu vida.
Es muy
difícil evitar el alcohol cuando tus amigos lo utilizan. Si tú no sabes cómo
salir del grupo, no tengas miedo de pedir ayuda. Tus padres, maestros o
consejeros estarán más que encantados de ayudarte a resolverlo.
La
mejor manera de decir “no” es siendo enérgico, es decir, decir que no y obrar
en consecuencia.
Hay que
decir que "no" de manera firme y hacer notar que ésa es la decisión:
* Hay
que pararse erguido.
* Hacer
contacto visual.
* Explicar cómo se siente uno.
* No
hay que poner excusas.
* Hay
que hacerse valer.
Si te
resulta difícil decir que no o crees que esto podría ofender a tus amigos, en
esta página web puedes encontrar sugerencias sobre diferentes maneras de
resistir la presión de tus compañeros : The Cool Spot
No hay comentarios.:
Publicar un comentario