marzo 17, 2013

Efectos de la comida chatarra en los procesos del cerebro y el organismo



Consumir demasiada comida chatarra, causa corto circuitos en los neurotransmisores del cerebro.  Igualmente, comer muffins inicialmente eleva el nivel de azúcar en la sangre, para luego, inmediatamente bajarlo en picada. Los neurotransmisores indican al cerebro que hay un desequilibrio químico, así que usted come otro muffin para lograr una estabilización temporal, y así el ciclo continúa.

La comida chatarra es atrayente debido a la bioquímica entre usted y comida, dice el Dr. Neal Barnard, autor de “Breaking the Food Seduction: The Hidden Reasons Behind Food Crarings – And 7 Steps to End Them Naturally” (Saint Martin’s 2003).

Por ejemplo, después de comer chocolate, se puede sentir eufórico debido a los efectos opiáceos que tiene en el cerebro, así que usted vuelve por dos o tres chocolates más.  Esta sensación eufórica es agradable, causando que el cerebro libere dopamina.  El Dr. Barnard explica que este placer inesperado que nos da la comida motiva que la dopamina bloquee las células cerebrales construyendo una memoria permanente del rastro de donde proviene el placer, lo que hace que usted quiera experimentarlo una y otra vez.


Los niños y la Comida Chatarra


La obesidad puede comenzar en el vientre de la madre. Los bebés nacidos de madres obesas tienen ritmos metabólicos de descanso más bajos que aquellos bebés nacidos de madres de peso normal, según los autores Russel Rising y Fima Lipshitz. en “Lower Energy Expenditures in Infants From Obese Biological Mothers” (Nutrition Journal, 2008).

En otro estudio “Dieta de Comida Chatarra y una Gran Propensión a la Obesidad en las Crías de las Ratas” (British Journal of Nutrition, 2007), los investigadores Stephanie Bayol, Samantha Farrington y Neil Strickland citan un experimento conducido en un laboratorio de ratas, comparando dos grupos de hembras preñadas.

El primer grupo podía elegir entre purina y comida chatarra humana.  Al segundo grupo sólo se le dio purina.  Ambos grupos tenían acceso ilimitado a la comida, y después de parir, se continuó con la misma dieta mientras las ratas amamantaban a sur crías.  Después, ambos grupos de crías tuvieron acceso a la purina y comida chatarra.

“Las crías cuyas madres tuvieron acceso a la comida chatarra tenían gran afinidad con la comida chatarra, más calorías y más propensas a engordar.

Las madres con acceso a la comida chatarra demostraron resultados similares; ellas comieron 40% más comida y 56% más calorías que las madres que sólo tuvieron acceso a la purina.

En el caso de los niños, el acceso a la comida chatarra no para en el vientre de la madre.  También pueden encontrar opciones de comida rápida en los colegios. El Dr. Benjamin Feingold de la Feingold Association de los EEUU escribe en su website:  ”Algunos aditivos de comida sintéticos afectan directamente el aprendizaje, comportamiento y la salud de padres y niños. Quizás burbujee en su boca o esté decorado con sprinkles de colores. La comida chatarra está diseñada para ser irresistible – por lo que no debe sorprender que se haya relacionado a la comida chatarra con la obesidad.

La comida chatarra es adictiva


La comida chatarra, la preferida de muchos niños y adolescentes es adictiva, así lo revelan estudios del Instituto de Investigación de The Scripps, California. Los científicos han hecho estudios en ratas y han descubierto que la comida chatarra no sólo influye en el sobrepeso, también degenera los circuitos cerebrales, que cada vez perciben menos placer por comer y por lo tanto generan el impulso de comer  mayores cantidades.

Los estudios se han realizado en ratas, se trataba de verificar qué ocurre en el cerebro al ingerir comida chatarra. Los científicos les dieron a las ratas comida chatarra a voluntad. Las ratas al principio se saciaban con poco. Pero la evolución fue que esas ratas se convertían en “comedoras compulsivas”. Luego los científicos les dieron a las ratas la opción de comer  comida sana, o  comer tocino, salchichas o dulces. Las ratas no dudaban y preferían los dulces y las salchichas porque estos les engordaba más fácilmente.

Los científicos quisieron probar la adicción de las ratas, las castigaron con pequeñas descargas eléctricas cada vez que vez que las ratas escogían comida basura. Sorprendentemente la ratas aún siendo castigadas con descargas eléctricas seguían eligiendo la comida basura. A pesar de la descarga eléctrica no renunciaban a la comida chatarra.

Los científicos se dieron cuenta cómo las preferencias de las ratas habían cambiado de tal forma que una vez habían probado las hamburguesas, el tocino, las salchichas ya no querían regresar a probar otro tipo de comida. Ni siquiera probaban la comida sana, la ignoraban.

Otro descubrimiento revelador fue la reducción del neurotransmisor dopamina (responsable de sensaciones placenteras) en las ratas con sobrepeso. Los drogadictos sufren igualmente la disminución del receptor de dopamina.

Los productos grasos y azucarados estimulan las mismas zonas del cerebro que las drogas. Las papas fritas pueden ser tan adictivas como la marihuana. ¿Alguna vez has empezado a comer un paquete de papas fritas y no has podido parar hasta terminarlo? Resulta que este snack te puede volver dependiente, al igual que la marihuana. Cabe mencionar que este efecto no se limita a las papas fritas, sino, en general, a todos aquellos alimentos ricos en grasas, como la comida chatarra.

Según señala un estudio realizado por el Instituto Italiano de Tecnología de Génova en colaboración con la Universidad de California, la razón por la que las comidas grasosas producen satisfacción está en los endocannabinoides, una sustancia producida por el intestino que posee efectos similares a los cannabinoides (compuesto orgánico que activa los receptores cannabinoides en el organismo humano) presentes en la marihuana.

Cuando nos metemos a la boca algún alimento rico en grasas, la lengua envía una señal al cerebro, el que a su vez, se la manda al intestino estimulando la producción de endocannabinoides.

endocannabinoides
¿Qué es lo que causa esta sustancia? Activa otras células que, a través de sustancias químicas, provocan un deseo insaciable de comer papas. Además, los endocannobonides interfieren en la producción de hormonas relacionadas a la sensación de hambre y de saciedad. Por eso desempeñan un papel importante en la regulación del consumo de comidas grasosas.

“En términos evolutivos, el hombre comía grasas para sobrevivir, ya que son una gran fuente de energía, pero en la actualidad no es necesaria la ingesta abundante de estas para vivir”, dijo Daniele Piomelli, director del Departamento de Drug Discovery del ITT.

El estudio sugiere la posibilidad de evitar esta tendencia obstruyendo la actividad de los endocannobonides a través de, por ejemplo, una sustancia que bloquee los receptores de cannabinoides. Como esta droga no tendría que ingresar al cerebro, no causaría los efectos secundarios característicos del bloqueo de endocannobonides, como la ansiedad y la depresión.



Regular la venta de comida saludable en los colegios


La mayoría de los quioscos ofrecen comida chatarra y alimentos que generan sobrepeso en los niños.

Hoy son cada vez menos los niños que llevan refrigerio al colegio. La mayoría lleva dinero y compra sus alimentos en la escuela. Sin embargo, el problema llega cuando los quioscos presentan ofertas poco saludables, comida chatarra y alimentos que lo único que logran son incrementar el índice de obesidad infantil.

El niño con dinero en mano puede elegir el producto que más le provoque, generalmente golosinas, gaseosas, galletas y sándwiches poco nutritivos. En el quiosco no hay nadie que pueda controlar el consumo y regular su compra. Por ello es necesario que se establezcan algunas políticas sobre la venta de algunos productos en los colegios.

Estados Unidos, Chile y México son algunos de los países que han puesto atención a estos detalles y hoy cuentan con leyes y reglamentos que protegen a los estudiantes de la oferta chatarra.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha emitido una propuesta para prohibir la comida chatarra en los colegios. Esta directiva estará acompañada de una campaña educativa sobre la importancia de tener una alimentación saludable.

Tendrá entre sus principales objetivos ayudar a reducir los índices de sobrepeso y obesidad en la población escolar, problemas asociados al consumo de alimentos con alto contenido de sal, azúcar y grasa.

Se debe orientar a los padres de familia sobre la preparación de refrigerios saludables y nutritivos, para dar prioridad al consumo de frutas y otros alimentos con pocas calorías.

Refrigerio


Para cualquier padre, preparar el refrigerio tiene prioridad en una lista de tareas.  Es tentador darle al niño algún dinero y olvidarse de prepararlo ese día, pero varios estudios demuestran que los niños que se alimentan siguiendo una dieta rica en nutrientes y libre de alimentos refinados y procesados, son menos propensos a la obesidad y a desempeñarse mejor en el colegio y deportes. De ser posible, permita que el niño ayude a prepararla, ya que los niños que se involucran en la preparación tienden a comer sus propias creaciones.

Un refrigerio nutritivo debe contener alimentos de las siguientes 5 categorías:


1. Grasas saludables. Hay una razón porque las nueces lucen como cerebros.  La naturaleza nos da una pista : el cerebro humano es 60% de grasa; y la grasa saludable que se encuentra en nueces y semillas es un ingrediente crucial para su desarrollo y desempeño. Considere combinar nueces y semillas crudas con fruta seca y coco sin endulzar para hacer una mixtura.  
Si las nueces no son una opción, pruebe palta. Cuando prepare un sándwich para su niño, omita la mayonesa y en vez de esta unte el pan con un cuarto de palta hecha puré mezclada con un poco de jugo de limón o lima para evitar que se oscurezca.  Piense bien en el tamaño de la porción cuando sirva grasas saludables.  Demasiada, como la de mac and cheese servida en las cafeterías escolares, desvía la sangre del cerebro hacia el estómago para ayudar a la digestión. Esto conduce a estudiantes aletargados, mal preparados para las clases de la tarde.

2. Calcio. Los niños necesitan calcio para el crecimiento y reparación de huesos y dientes.  Claro que un vaso de leche o una tajada de queso son ingredientes que van, pero contrariamente a lo que se escucha en los medios de comunicación, los productos lácteos no son la única fuente de calcio disponible en el mercado.  El brócoli, almendras y tofu son alimentos ricos en calcio que ayudan a desarrollar la masa ósea.
Pruebe una porción doble de calcio con una combinación de vegetales y dip: haga una salsa para vegetales verdes con yogur griego sin grasa, hierbas frescas picadas y jugo de un limón. Si su niño prefiere algo dulce, prepare una bolsita con almendras picadas para salpicar o un recipiente con yogur, sabor a frutas, libre de grasas.

3. Proteína. Además de alimentar los neurotransmisores que envía mensajes entre el cerebro y las células, las proteínas construyen y reconstruyen el tejido muscular. Y así tiene sentido que mientras más alta sea la calidad de la proteína, más productivas serán las células cerebrales y mejor la reparación del tejido muscular. Tenga en cuenta que la proteína no siempre necesita ser servida entre dos tajadas de pan. Carnes y embutidos son pre-empaquetados con sal, preservantes y productos de relleno. Una mejor alternativa es servir algunas tajadas de pechuga de pollo que haya sobrado o un huevo duro.

4. Granos enteros. Los carbohidratos compuestos presentes en panes de grano entero ayudan a liberar energía gradualmente.  Estos alimentos ricos en fibra permiten una absorción lenta de los nutrientes, causando muy pocas alteraciones del azúcar en la sangre y mejorando el humor, la memoria y atención. Panes y crackers de granos enteros son buenas opciones y pueden ser mas sabrosos si se les unta con hummus o un dip de frijoles negros. Cuando escoja un producto de granos enteros, asegúrese de revisar la etiqueta antes de comprarlo. El primer ingrediente de la lista debe ser siempre harina de trigo integral no sólo harina de trigo.

5. Frutas y Vegetales. Los niños son conocidos por compartir gérmenes en los campos de recreo, así que las frutas y vegetales ricos en antioxidantes son esenciales para mantener a los niños fuera las enfermerías y dentro de las aulas.  Para máximos beneficios de salud, anime a su niño a comerlos de diferentes colores.  Corte los vegetales en formas atractivas y prepare su aliño o dip favorito bajo en grasa.
  
Pruebe una alternativa dulce, prepare en una tortilla de trigo integral, untada con mantequilla de almendra y mermelada 100% de fruta, envolviendo o enrollando un plátano pelado. El jugo de frutas es de lejos superior a las bebidas para deportistas, pero la fibra de las frutas enteras demora la absorción del azúcar natural de la fruta, siendo una mejor alternativa que beber sólo el jugo. Consumir el 100% de un jugo con un alimento, demorará el ingreso del azúcar al torrente sanguíneo, manteniendo al niño mejor dispuesto para sus clases.

Si su niño regresa con el refrigerio completo que preparó, no se desanime.  De acuerdo a la Academia Americana de Pediatría, toma a veces de 10 a 15 experiencias con nuevos alimentos para que el niño se habitúe.


Ver :

No hay comentarios.:

Publicar un comentario