julio 30, 2023

Inteligencia Artificial y su Relación con el Cerebro – La vida con Inteligencia Artificial

El objetivo de la inteligencia artificial es poder reproducir el funcionamiento 
del cerebro humano, y en particular en su proceso a la hora de tomar decisiones


Actualización: Diciembre 16, 2023


Definición de inteligencia artificial

La inteligencia artificial (IA) se basa en algoritmos de aprendizaje y, paradójicamente, gracias a ellos somos capaces de entender mejor cómo funciona nuestro cerebro, en particular nuestro propio aprendizaje.

La noción apareció en la década de 1950 a partir de una reflexión del matemático Alan Turing: “¿Pueden pensar las máquinas?”. Así nació la idea de simular la inteligencia humana en una máquina.

La IA cubre todas las teorías y técnicas implementadas para simular la inteligencia humana – razonamiento, aprendizaje, planificación… – utilizando programas informáticos complejos.

Pero el término inteligencia artificial se usa a menudo para referirse al aprendizaje automático (machine learning) y al aprendizaje profundo (deep learning).

El machine learning es un subconjunto de la IA. Es una tecnología que permite a la computadora aprender, sin haber sido previamente programada para este aprendizaje, sobre la base de un gran volumen de datos.

Diagrama de inteligencia artificial

El deep learning, un sub-campo del aprendizaje automático, es un aprendizaje más profundo basado en datos con un alto nivel de abstracción que imita una red neuronal del cerebro humano.

Hay muchas áreas en las que la inteligencia artificial puede ser extremadamente útil. Es el caso de todo lo relacionado con la prevención, ya sea en materia de riesgos, seguridad o salud. Pero también es cierto para la educación y los servicios humanos. Tantos temas donde la inteligencia artificial reducirá el gasto público y por lo tanto las necesidades tributarias. También puede ser interesante usarla por sus habilidades de pericia.


Los beneficios que puede traer esta revolución tecnológica a la salud

Aplicado a la salud, el auge de la IA se correlaciona con la transformación digital del sector porque se basa en 2 componentes esenciales:

* Potentes algoritmos que designan un conjunto de reglas de funcionamiento realizadas por un programa informático para resolver un problema.

* Datos masivos, big data que potencia los datos recopilados por referencias cruzadas, aprendizaje o predicción.

Cada uno de nosotros tiene cada vez más datos digitales de salud: datos del médico general y especialistas, como recetas, resultados de exámenes o imágenes de radiología que están interconectadas con la información en poder del Seguro de Salud. La telemedicina y en particular la teleconsulta están aumentando significativamente el volumen de datos digitales de salud, y esta dinámica debería acelerarse aún más con la aparición del metaverse (todos los mundos virtuales conectados a Internet).

¿Cómo ayuda la inteligencia artificial a los médicos?

Se trata de tecnologías avanzadas que permitirán realizar determinadas tareas con mayor precisión. De hecho, aunque muy complejo y dotado de grandes cosas, el cerebro humano tiene sus límites, especialmente en términos de memoria.

De igual forma, nuestro cerebro puede presentar deficiencias por fatiga, vejez o incluso estados psicológicos como el estrés que alterarán la capacidad de nuestro cerebro para funcionar como debe. Gracias a herramientas tecnológicas de última generación es posible aliviar el día a día de los cuidadores ofreciéndoles asistencias automatizadas, que realizarán determinadas tareas por ellos.

Hoy en día, algunos dispositivos y software son capaces de detectar enfermedades como la neumonía o el melanoma con tanta precisión y fiabilidad como un médico. Para ello, se utilizará el análisis de imágenes. Tras analizar miles de imágenes relativas a determinadas enfermedades, la inteligencia artificial podrá compararlas con radiografías o exámenes dermatológicos de pacientes para determinar si padecen o no alguna de estas patologías.

Más allá de la asistencia brindada a los médicos, fácilmente podemos imaginar la posibilidad de integrar estas inteligencias artificiales en cabinas de teleconsulta, por ejemplo, para obtener un diagnóstico inicial que luego pueda ser confirmado por un médico.

Neuroinformática

La investigación médica genera miles de millones de datos y el avance de las tecnologías solo aumenta la dimensión de los datos médicos, ya sean genéticos, de imágenes o incluso biológicos. Ante los desafíos de este aumento creciente de datos, los científicos deben desarrollar las herramientas y los métodos necesarios para analizarlos y aprovecharlos al máximo.

Este es el objetivo de la neuroinformática. ¿Cómo combinar todos estos datos variados y complejos en información útil para la investigación? ¿Cómo se pueden correlacionar estos datos para predecir el curso de la enfermedad y adaptar los tratamientos? ¿Cómo correlacionar datos asociados a distintas patologías para identificar mecanismos patológicos comunes?

El Centro de Neuroinformática del Instituto del Cerebro en París (ICM)

La gran cantidad de datos recopilados de los pacientes – genéticos, fisiológicos, conductuales, clínicos y de imagen – requiere el desarrollo de métodos analíticos y herramientas matemáticas innovadoras para caracterizar mejor cada enfermedad estudiada en el Instituto del Cerebro, desde la enfermedad de Alzheimer hasta los accidentes cerebrovasculares, pasando por la enfermedad de Parkinson, la degeneración frontotemporal, la epilepsia o incluso la esclerosis múltiple.

Uno de los retos del futuro será encontrar análisis adaptados a la búsqueda de biomarcadores de estas enfermedades. A partir del análisis conjunto de información en bruto, se pretende extraer combinaciones específicas de datos asociados a una enfermedad o a un estadio de la enfermedad que permitan un diagnóstico a veces incluso antes de la aparición de signos clínicos o una predicción temprana de su evolución.

El Centro de Neuroinformática tiene como objetivo recopilar, analizar y poner a disposición de los científicos miles de datos científicos y médicos en un enfoque de investigación descompartimentado y multidisciplinario. Se trata de un centro virtual abierto con el fin de conectar a todas las personas que trabajan en la gestión y explotación de datos de investigación, y ofrecerles una infraestructura común de hardware y software que garantice la interoperabilidad de sus datos con los de los demás. De esta manera, contribuye a la armonización y el intercambio de mejores prácticas en la gestión de datos dentro del Instituto del Cerebro y se basa en una visión de asociación de la investigación coordinando las actividades de investigadores, ingenieros, médicos, informáticos y técnicos.

La ambición es construir un gran depósito de datos de investigación en neurociencia en el mundo. La disponibilidad de estos datos a nivel internacional y su explotación por potentes herramientas de cálculo científico y estadístico conducirá a una mejor comprensión del cerebro humano, al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas y al desarrollo de herramientas que ayuden a la decisión diagnóstica y terapéutica para los médicos. En definitiva, podría dotar a los médicos de nuevas herramientas diagnósticas y terapéuticas de enfermedades neurológicas para poder ofrecer a los pacientes el tratamiento adecuado, en el momento adecuado, según su perfil y la evolución de su enfermedad. Una inversión en el futuro para terapias cada vez más dirigidas y personalizadas.

El ICM está trabajando en el estudio Aramis. Este proyecto, que integra sistemas inteligentes, pretende simular el envejecimiento del cerebro humano para anticipar el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. La computación de alta tecnología aún tiene mucho margen de mejora en la predicción de enfermedades, pero su aplicación hoy en día tiene la ventaja de ralentizar o impedir su desarrollo.

Evolución de la inteligencia artificial

En 2009 el neurocientífico Craig Bennett se dispone a hacer un experimento único: comprobar si un escáner puede leer la mente de un sujeto. No existen entonces, aún, aplicaciones de inteligencia artificial adaptadas. Mostraron al paciente fotos de humanos en actos sociales. Y en las imágenes que devolvía la resonancia magnética empezaron a emerger ciertos destellos en su cerebro. En teoría, bastaría con ‘unir los puntos’ para dar con patrones sobre qué tipo de emociones o pensamientos pasaban por la cabeza de aquel sujeto del experimento.

Resonancia magnética
del cerebro de un salmón
Habían hecho una resonancia al cerebro de un salmón muerto comprado aquella misma mañana en un mercado de Dartmouth. El estudio de Bennet se llevó un premio IGNobel y sirvió para demostrar cuánto podemos llegar a malinterpretar los datos de un escáner.

Pasan diez años. En 2019 el gigante de las redes sociales Facebook (ahora, Meta) anunció su plan para crear un dispositivo que lea las ondas cerebrales para permitir escribir con solo pensar. Elon Musk, a la par, dio un impulso a su compañía Neuralink para conectar ‘la mente’ a las computadoras.

Llegamos a un 2023 post-pandémico en pleno boom de tecnologías que ligan cerebros y máquinas. Y de algoritmos y redes neuronales capaces de poner palabras a nuestros pensamientos.

Arnau Espinosa trabaja en el terreno contrario: el de lo utópico, tratando de que se haga realidad lo mejor de estas tecnologías. Está al frente de proyectos de neuroingeniería en el centro Wyss de Suiza. Él es especialista en ‘leer la mente’ mediante implantes, ideados para personas que han dejado de poder articular palabras o mover ningún músculo.

No obstante, la inteligencia artificial lleva años en el objetivo ‘leer la mente’ con fines terapéuticos. Hay dos líneas principales. La más trabajada intenta descodificar la intención de movimiento, control de músculos, de manos, pies… y luego transmitirla a un dispositivo que permita andar. Pero la irrupción de mejores algoritmos y modelos de lenguaje como GPT (Generative Pre-trained Transformer) ha abierto una segunda línea que está atrayendo a muchos investigadores.

El descodificador del cerebro – GPT pone palabras a lo que se piensa

La idea de descodificar el cerebro es antigua. Pero la irrupción de la inteligencia artificial ha acelerado los avances. Primero, buscando revelar las imágenes que pasan por la cabeza de las personas. En 2011, Jack Gallant, neurocientífico de UC Berkeley, consiguió que un algoritmo representase – más o menos torpemente – imágenes mentales que tenían voluntarios que asistían a fotos que se les presentaban. Incluso, funcionó con películas de estreno (ya se había conseguido hacer antes con películas que la persona había visto con anterioridad). La cuestión es que ‘ver’ cómo ve el cerebro es interesante, pero no está claro que tenga una utilidad terapéutica. No se pueden ‘ver’ los pensamientos con una máquina a través de su pantalla. Se ve, en todo caso, lo que la persona está viendo en ese momento.

Lo más interesante de leer la mente está en el lenguaje. Un equipo de la Universidad de Texas presentó un dispositivo basado en la inteligencia artificial capaz de hacer algo parecido a leer la mente. En realidad, es capaz de descifrar los pensamientos que subyacen a ciertas frases, y construir oraciones completas explicando o describiendo algo. Sólo con pensarlas, a través de una resonancia magnética del cerebro, la máquina interpretaba, con sus propias palabras, qué quería decir la persona voluntaria.
Fuente: Mario Villaviciosa. Newtral, España, mayo 2023

Descifrando el cerebro humano

Además de la reunión anual del Foro Económico Mundial (WEF) en mayo de 2023, Davos ha sido el hogar de varios institutos de investigación líderes. El más reciente es Lab42, un laboratorio de IA que tiene como objetivo comprender mejor los fundamentos de la inteligencia humana. Abrió sus puertas en julio de 2022.

Lab42, un nuevo laboratorio de inteligencia artificial despliega técnicas lúdicas para comprender mejor los fundamentos de la inteligencia humana. Los expertos que trabajan en este instituto de investigación en el sureste de Suiza están convencidos de que decodificar el cerebro humano es la clave para desarrollar una IA que podría ayudar a la humanidad a resolver problemas importantes como la crisis climática o la búsqueda de tratamientos contra el cáncer.

Jugadores participan en su investigación. Lab42 opera como un centro, creando concursos y plataformas donde personas talentosas y expertos de todo el mundo aportan sus ideas para resolver problemas y practicar juntos de una manera divertida.

*
*      *

Investigadores logran “leer pensamientos” usando inteligencia artificial


Neurobiólogos de la Universidad de Texas en Austin anuncian en un estudio, publicado en la revista Nature Neurobiology de mayo 2023, haber logrado que una IA transcribiera los pensamientos de una persona sometida a una resonancia magnética funcional (IRMF).

Ahora es posible reconstruir con precisión palabras, una historia, mientras la gente las escucha.

Esta hazaña hubiera sido imposible sin la intervención de la inteligencia artificial (IA). Anteriormente, para tratar de averiguar qué estaba pasando en un cerebro humano, los científicos tenían que implantarle electrodos y registrar la actividad cerebral. Esta vez, combinaron una IA basada en un modelo de lenguaje, como ChatGPT, entrenado para predecir la siguiente palabra de un texto, y fMRI.

El objetivo principal del estudio es permitir la comunicación con personas que ya no pueden comunicarse. Aquí, no hay necesidad de un implante cerebral – utilizado hasta ahora – este último se centró en la parte del cerebro que controla la boca al hablar. El sistema funciona a nivel de ideas, semántica, significado.

En primer lugar, los investigadores determinaron cómo las palabras, las frases y sus significados provocaban respuestas en las regiones del cerebro conocidas por procesar el lenguaje.

Con estos datos, alimentaron un modelo de lenguaje de red neuronal basado en GPT-1 (Generative Pre-trained Transformer, o sea Transformador pre-entrenado generativo), el ancestro de ChatGPT (sistema de chat basado en el modelo de lenguaje AI). Luego lo entrenaron para predecir cómo reaccionaría el cerebro de cada individuo ante una historia, contada en un podcast, reduciendo las opciones hasta encontrar la respuesta más cercana.

Luego, los participantes tenían que acostarse en la máquina fMRI y escuchar una segunda historia, para que los científicos pudieran verificar si el modelo funcionaba con la precisión suficiente.

El decodificador cerebral logró resumir la mayor parte de lo que escuchaban los participantes. Al escuchar la oración “I don't have my driver's license yet” ("Todavía no tengo mi licencia de conducir"), la IA, por ejemplo, transcribió “She has not even started to learn to drive yet” ("Todavía no ha comenzado a aprender a conducir").

Los científicos reconocieron que esta IA podría plantear dudas sobre la seguridad de la "intimidad mental". Pero en el experimento, la IA solo pudo adivinar los pensamientos de las personas que permitieron escanear su actividad cerebral dentro de una máquina IRMF durante largas horas. Sin esta preparación, no podría haber resultados.

Para asegurarse, pidieron a los participantes que contaran de siete en siete, nombraran animales o se inventaran una historia mientras escuchaban relatos. Según los autores, esta es la prueba de que una inteligencia artificial no puede leer la mente de alguien sin su cooperación. Aunque no es menos cierto que esto se ha probado con apenas seis personas. Por supuesto, todo esto podría cambiar a medida que la tecnología mejore.

Sin embargo, los investigadores están expresando algunas preocupaciones sobre los peligros de esta tecnología. Creen que esta innovación nos acerca a un futuro en el que las máquinas podrán leer la mente y transcribir pensamientos, potencialmente sin el conocimiento de las personas involucradas, por ejemplo, mientras duermen.

Si se pensaba haber tocado el techo de cristal de la preocupación por las habilidades de la inteligencia artificial (IA) con la tarea asistida por ChatGPT, se estaba equivocado: la IA ahora podría estar mirando lo que tenemos en mente e interpretarlo, por el momento bajo condiciones experimentales muy específicas. Sin embargo, esto es suficiente para alimentar todos los temores relacionados con la IA y sus usos potenciales... cuando podrían por el contrario ser beneficiosos.


Una inteligencia artificial tiene sinapsis 1 millón de veces más rápidas que las del cerebro humano

Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), tras un estudio publicado en Science en agosto 2022, acaba de crear una red neuronal analógica formando un todo mucho más rápido que el cerebro humano.

Mediante el uso de un material similar al que se encuentra en las bolsitas desecantes, el MIT ha logrado diseñar un potente procesador analógico. Dedicado al aprendizaje profundo analógico (deep learning analogique), sus sinapsis artificiales son capaces de operar 1 millón de veces más rápido que las neuronas y las sinapsis biológicas del cerebro humano.

La mejora constante de la inteligencia artificial requiere cada vez más potencia de procesamiento y aumenta constantemente la huella de carbono. Para aligerar los recursos y multiplicar las prestaciones, los laboratorios de la universidad afirman haber desarrollado sinapsis analógicas que serían un millón de veces más rápidas que las de nuestro cerebro humano, para un menor consumo gracias a los llamados procesadores analógicos.

Los procesadores analógicos funcionan con resistencias, que son el equivalente a los transistores de los procesadores digitales. Para ahorrar tiempo y consumir menos energía, los datos se procesan directamente en la memoria y no se transfieren a un procesador. Además, todos los cálculos se realizan en paralelo.

En el caso de los experimentos del MIT, se trataba de resistencias de protones programables. El material utilizado para la resistencia es vidrio de fosfosilicato inorgánico (PSG). Este es el equivalente a lo que se encuentra en las pequeñas bolsitas desecantes (deshidratantes) que se encuentran en los envases de ciertos productos.

Está asociado con fósforo de silicio lo que le permite asegurar la conducción de protones. Con este material, la velocidad de cálculo era del orden de un nanosegundo. El PSG es capaz de soportar enormes tensiones sin romperse, esto permite que los protones se muevan rápidamente consumiendo poca energía. Al final, para el laboratorio, con este proceso no se trata de pasar de un carrito a un auto de carreras, sino directamente a una nave espacial. Este experimento debería permitir que los procesadores analógicos dedicados al aprendizaje profundo den un gran paso adelante.


Una inteligencia artificial se inspira del cerebro y revela los misterios del hipocampo

Científicos del Instituto de Computación Neural de la Universidad Ruhr en Bochum, Alemania, según un estudio publicado en la revista científica eLife de mayo 2023, han creado una IA capaz de simular el funcionamiento del hipocampo.

Para ello construyeron un modelo de computadora que aprende información espacial en un patrón similar al de los roedores.

Para comprender mejor nuestro proceso de memorización de información, los investigadores han desarrollado una IA que simula el proceso de memorización espacial en el hipocampo. Esta región del cerebro es esencial para la memoria espacial y la navegación.

Esto es lo que explica los problemas de memoria y la desorientación asociados con la enfermedad de Alzheimer. El hipocampo tiene una característica llamada "repetición" (“replay”). A medida que avanzamos por una ruta, nuestro hipocampo fijará las llamadas células de "lugar" a medida que avanzamos. Una vez en reposo, o durante el sueño, estas células de lugar se reactivarán, ya sea en el orden de progresión o en orden inverso. En otras palabras, el hipocampo “reproduce” la escena de las secuencias neuronales. Estas células de lugar también pueden adaptarse a los cambios en el entorno y reunirse en lugares aún no visitados pero que se han visto. Parece que cuanto más ciertas secuencias se repiten, más rápida y fácil es la navegación.

Pero el hipocampo no une cualquier célula de lugar. Algunas tienen mayor prioridad que otras. Para un roedor que se da cuenta de su recorrido, el hipocampo, por ejemplo, reproducirá con mayor frecuencia secuencias que le son familiares o que están vinculadas a una recompensa. Esto no significa que las demás sean ignoradas, pero su reproducción será más lenta en comparación con las demás.

Para saber más sobre este proceso de relectura de secuencias neuronales, los investigadores crearon una inteligencia artificial que funciona con el mismo principio y que precisamente está inspirada en un pequeño roedor.

Después de entrenar a la IA, pudieron ver que aprendía información espacial de manera más eficiente al reproducir ciertas secuencias, como lo hace precisamente el hipocampo. Pero no cualquiera. Es observando este comportamiento y analizando en qué células de lugar la IA había llevado a cabo su jerarquía que los investigadores pudieron obtener más detalles sobre la optimización del proceso de memorización.

Para los investigadores, esta emulación del proceso de memorización en el hipocampo es biológicamente plausible y su modelo nos dice un poco más sobre cómo funciona la memoria en nuestro cerebro.

***

Ventajas y desventajas de la inteligencia artificial



Hoy en día, la inteligencia artificial está omnipresente en nuestras vidas y en nuestro trabajo. Nos ayuda a realizar las tareas cotidianas más fácilmente, como pedir pizza o encontrar un itinerario para ir al trabajo. Las empresas también la utiliza cada vez más para el marketing, ya que la blogosfera está inundada de contenido generado por los robots.

Beneficios de la inteligencia artificial

Una de las principales características de la inteligencia artificial es que puede aportar grandes beneficios a los usuarios. Las tecnologías de IA son extremadamente precisas y poderosas, lo que permite a los usuarios acceder a grandes cantidades de datos y analizarlos rápidamente. Esto da como resultado una mejor toma de decisiones y una mayor eficiencia de los procesos comerciales.

Además, la IA permite que la computadora analice cualquier información en tiempo real, lo que significa que puede tomar decisiones importantes de inmediato. Otra excelente característica que tiene la inteligencia artificial es su capacidad de aprender continuamente.

Los sistemas informáticos sofisticados capaces de realizar tareas complejas pueden actualizarse continuamente con nueva tecnología o información adicional para mejorar su rendimiento. Cuando se implementan nuevos modelos y algoritmos basados en estos datos, el resultado es un sistema más eficiente e inteligente que puede analizar los cambios del mercado y las tendencias emergentes más rápido que nunca.

Además, con la intensificación de los avances tecnológicos, la IA permite a los investigadores comprender cómo funcionan ciertas partes del cerebro humano a través de varias simulaciones complejas y experimentos virtuales. Esto nos permite no solo estudiar el cerebro con mayor precisión, sino también entender mejor cómo funciona para que podamos desarrollar tratamientos innovadores para enfermedades mentales y neurológicas como la esquizofrenia, la depresión e incluso el Alzheimer.

Finalmente, gracias a su diseño flexible, los robots inteligentes pueden programarse para realizar cierto tipo de tareas complejas de forma automática sin necesidad de estar constantemente controlados por un operador humano. Por ejemplo, se puede programar un robot inteligente para responder a las solicitudes de los clientes o monitorear sitios web específicos para recopilar información útil sin la necesidad de una intervención humana constante. La automatización no solo permite a las empresas y organizaciones empresariales realizar sus procesos con una eficiencia óptima, sino que también representa una interesante oportunidad para liberar un tiempo valioso de los empleados para que puedan concentrarse en sus actividades diarias sin tener que preocuparse demasiado por el complejo seguimiento manual.

Desventajas de la inteligencia artificial

Las desventajas de la inteligencia artificial son muy complejas y causan mucha preocupación entre los expertos. Los principales problemas de su desarrollo son la posibilidad de anular el bienestar de los seres humanos, la falta de transparencia y la creación de una amenaza para el empleo. La amenaza que plantea la IA se manifiesta en el uso de máquinas para reemplazar trabajos que alguna vez fueron realizados exclusivamente por humanos.

Esto ha llevado a algunos expertos a recomendar una regulación más estricta para evitar cualquier posible mal uso de este tipo de tecnología. Una gran preocupación sobre la inteligencia artificial es que corre el riesgo de limitar el avance personal y las capacidades cognitivas de los seres humanos, ya que a menudo reemplaza lo que efectuaba el intelecto humano.

Por ejemplo, los robots pueden automatizar ciertas funciones y hacerse cargo de algunas tareas esenciales, como el procesamiento administrativo o incluso la implementación de actividades más complejas que requieren un análisis cognitivo detallado. Los robots pueden realizar estas tareas rápidamente y con mayor precisión que los humanos, lo que puede conducir a un progreso cognitivo más lento en nuestras generaciones futuras si no se guían cuidadosamente por políticas inteligentes y responsables.

Además, existe una creciente preocupación por los efectos morales y éticos asociados con las tecnologías de IA. Cuando se trata de IA aplicada a empresas o aplicaciones comerciales, esto plantea muchas preguntas sobre la protección de datos personales y el respeto por la privacidad individual.

También existe el riesgo de que los sistemas informáticos sofisticados puedan, sin saberlo, tomar decisiones discriminatorias o abusivas que podrían afectar directamente a las poblaciones vulnerables de todo el mundo. Para contrarrestar esto, es importante que el código fuente utilizado para crear esta inteligencia artificial se desarrolle de acuerdo con un marco legal que cumpla con los estándares internacionales vigentes en términos de respeto a los derechos fundamentales y las libertades civiles individuales.

*      *
*

La vida con inteligencia artificial



La vida con inteligencia artificial puede parecer tanto aterradora como emocionante. Los avances en IA han dado como resultado tecnologías que prometen cambiar radicalmente el planeta tal como lo conocemos. El creciente uso de la inteligencia artificial abre una nueva era en la que las máquinas se vuelven más autónomas y pueden realizar tareas complejas sin tener en cuenta las emociones humanas. Sin embargo, esta tecnología, tan poderosa como es, todavía está muy lejos de ser perfecta. Plantea ciertos riesgos para los derechos digitales, la seguridad y la moralidad. Cuando entra en juego la inteligencia artificial, es importante comprender que la tecnología debe someterse a estrictos controles para garantizar su seguridad y eficacia.

Las instituciones internacionales están llamadas a garantizar que los desarrolladores de IA se adhieran a los estándares internacionales adoptados para proteger los derechos fundamentales y las libertades civiles individuales.

Además, es importante que quienes contraten o utilicen sistemas inteligentes sean conscientes de los riesgos potenciales asociados con las tecnologías de IA, incluido el hecho de que pueden manipularse para tomar decisiones discriminatorias o abusivas sin saberlo que afectarían directamente a ciertas poblaciones vulnerables en todo el mundo.

Los avances recientes en IA ofrecen una serie de beneficios para nuestra vida diaria, como una seguridad cibernética mejorada, una mejor capacidad de procesamiento de datos y la capacidad de encontrar fácilmente soluciones a problemas complicados a través de las distintas características disponibles para la IA.

La inteligencia artificial es una tecnología muy poderosa que puede ayudarnos a resolver muchos problemas complejos y mejorar nuestra seguridad cibernética. Sin embargo, cuando la IA entra en juego, es importante que se establezcan controles estrictos para garantizar su seguridad y eficacia. Los marcos legales internacionales deben aplicarse para proteger los derechos fundamentales y las libertades civiles individuales contra cualquier forma abusiva de uso de la IA.

Además, la implementación responsable del desarrollo sostenible permitirá que las generaciones actuales y futuras se beneficien plenamente de las ventajas que ofrece esta tecnología sin poner en riesgo su salud ni sus derechos digitales. El futuro pertenece a aquellos que se preparan para el cambio.

La IA tiene un poder de cómputo equivalente al de unos pocos miles de neuronas. Pero nuestro cerebro tiene mil millones de ellas y hay 1015 sinapsis e incluso más relaciones entre ellas, relaciones de las que todavía no entendemos mucho. Además, la inteligencia artificial permanece en el campo de la causalidad, un evento que conduce a otro. Lo que no ocurre tanto con el cerebro humano, del que solo el 5% funciona según esta lógica, el resto mediante procesos mucho más complejos destinados a predecir su estado posterior y que pueden dar lugar a reacciones muy diferentes según el individuo. En áreas que requieren una anticipación constante, la máquina permanece a años luz del cerebro humano.

Por ello, es fundamental que estemos atentos ante esta técnica emergente para que no sea explotada o se convierta en fuente de injusticia social o económica. Los gobiernos deben establecer un marco específico que permita a las empresas interesadas en la inteligencia artificial cumplir con las leyes existentes, así como con varios códigos morales destinados a proteger al público contra cualquier forma de uso abusivo de la inteligencia artificial. Organismos internacionales como la ONU desempeñarán un papel clave para garantizar el buen funcionamiento del desarrollo responsable y sostenible del sector de esta nueva inteligencia artificial para ofrecer un futuro mejor a nuestras generaciones actuales y futuras.

La UNESCO pide la aplicación del Marco Ético Mundial

Tras los llamamientos realizados por más de 1.000 profesionales de la tecnología para que se haga una pausa en el desarrollo de los sistemas de inteligencia artificial, incluido el chat GPT, la UNESCO pide, en marzo 2023, a los países que apliquen sin demora su Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial. Este marco normativo mundial, adoptado por unanimidad por los 193 Estados miembros de la Organización, proporciona las garantías necesarias.

La Recomendación de la UNESCO sobre la Ética de la Inteligencia Artificial es el primer marco mundial para el uso ético de la inteligencia artificial. Orienta a los países sobre cómo maximizar los beneficios de la IA y reducir los riesgos que esta conlleva. Para ello, contiene valores y principios, pero también recomendaciones políticas detalladas en todos los ámbitos pertinentes.

Hasta la fecha, más de 40 países de todas las regiones del mundo ya están colaborando con la UNESCO para desarrollar controles y equilibrios de la IA a nivel nacional, basándose en la Recomendación. La UNESCO hace un llamamiento a todos los países para que se unan al movimiento que está liderando para construir una IA ética. En el Foro Mundial de la UNESCO sobre la Ética de la Inteligencia Artificial, que se celebrará en Eslovenia en diciembre de 2023, se presentará un informe sobre los progresos realizados.

La Unesco propone fijar en 13 años la edad mínima para utilizar la Inteligencia Artificial en las escuelas

La Unesco pidió en setiembre 2023 que los gobiernos regulen con rapidez el uso de la inteligencia artificial generativa (AI) en las escuelas para garantizar su uso ético y centrado en el ser humano en la educación y la investigación.

Divulgó unas orientaciones mundiales sobre el uso de la AI generativa en las que propone fijar en 13 años la edad mínima para que los alumnos usen estas herramientas en las aulas. También insiste en que los profesores tengan una formación adecuada en esta materia, así como en la fijación de normas mundiales, regionales o nacionales para la protección de datos y la privacidad.

Advierte de que el uso de la IA generativa está empeorando las brechas digitales de datos y que “los modelos actuales de ChatGPT se entrenan con datos de usuarios en línea que reflejan los valores y las normas sociales dominantes del Norte global”.

Esta herramienta no puede integrarse en la educación sin el compromiso público y sin las salvaguardias y regulaciones necesarias por parte de los gobiernos.

Legislación europea sobre inteligencia artificial

Con el despliegue de ChatGPT y, más recientemente, Gemini, la Unión Europea (UE) va a poner en marcha una normativa sobre inteligencia artificial (IA) que sirva de marco para su desarrollo, entre la necesidad de prevenir los peligros asociados a esta tecnología y el deseo de no quedarse atrás.

En la actualidad no existe ningún reglamento que aborde específicamente la cuestión de la IA en la UE.

En este contexto político, la Comisión presentó en 2021 una propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se establecen normas armonizadas sobre inteligencia artificial. El 8 de diciembre de 2023, el Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea alcanzaron un acuerdo sobre este texto, que será la primera ley sobre inteligencia artificial del mundo. Esta propuesta de marco reglamentario tiene los siguientes objetivos:                                     

* garantizar que los sistemas de IA comercializados sean seguros y respeten la legislación vigente en materia de derechos fundamentales, valores de la UE, Estado de Derecho y sostenibilidad medioambiental;

* garantizar la seguridad jurídica para facilitar la inversión y la innovación en el ámbito de la IA;

* reforzar la gobernanza y la aplicación efectiva de la legislación vigente sobre los requisitos de seguridad de los sistemas de IA y los derechos fundamentales;

* facilitar el desarrollo de un mercado único de aplicaciones legales y seguras de IA y evitar la fragmentación del mercado.

El texto aprobado por el Parlamento y los Estados miembros deberá ahora ser adoptado formalmente por el Parlamento y el Consejo para pasar a formar parte de la legislación de la UE. La Comisión de Mercado Interior y Libertades Civiles del Parlamento votará el acuerdo en una próxima sesión.




La IA es una tecnología que transforma los usos en profundidad y que revoluciona 
al cuestionar la inteligencia humana. Pero no olvidemos lo que nos es único, la fuerza de nuestra 
inteligencia emocional, el poder de lo sensorial que ninguna máquina podrá jamás imitar




Ver también…


No hay comentarios.:

Publicar un comentario