abril 28, 2014

Actividades para Ejercitar el Cerebro



Aprender siempre

Conforme se crece se va perdiendo neuronas, la cantidad que se va depende de cuánto se use la mente


El cerebro es un órgano muy complejo. De su correcto funcionamiento dependen prácticamente todas las funciones vitales.

Conforme vamos creciendo nuestro cerebro pierde células en la corteza prefrontal, especialmente en el periodo entre la adolescencia y la adultez. ¿Cuáles neuronas se pierden? Las que no se desarrollan.

El cerebro, al igual que el cuerpo, también necesita ser ejercitado, de modo que los millones de neuronas y de conexiones presentes en él tengan un funcionamiento más óptimo.

Ejercitando el cerebro regularmente, se pueden crear nuevas conexiones neuronales a cualquier edad. Ejercitar el cerebro durante la vida es clave para combatir enfermedades degenerativas.

Todos tenemos dos hemisferios cerebrales, el izquierdo gobierna todo el lado derecho, y el derecho gobierna todo el lado izquierdo, pero no sólo se diferencian en sus funciones motrices o sensitivas, sino que cada hemisferio piensa independiente y diferente del otro.

El hemisferio izquierdo es lógico y racional, mientras que el derecho es abstracto y artístico, cada hemisferio es dominante, así que si se es diestro el hemisferio dominante es el izquierdo y viceversa. Ningún hemisferio es más importante que el otro. Para poder realizar cualquier tarea necesitamos usar los dos hemisferios, el ejercitar el menos usado nos permitirá desarrollar cada vez más habilidades.

Cuando mantenemos el cerebro ocupado a través de la lectura, la creación artística o el juego, aumenta la llamada memoria automática, que es la que nos permite hacer cosas sin pensar en ellas. Existen diferentes mecanismos para mantener el cerebro en actividad.

Ejercitar el cerebro trabajando sobre las principales funciones cognitivas


La memoria

Esta función cognitiva del cerebro humano desempeña un papel crucial en muchas de las actividades diarias, tales como la lectura, el razonamiento y los cálculos mentales. Para mantener una buena memoria ésta debe ser entrenada.

Escuchar música que no se conoce y tratar de memorizar su letra aumenta el nivel de acetilcolina, el químico responsable de desarrollar el cerebro y mejorar la memoria. Ayuda a construir una nueva asociación en el cerebro, es decir, una distinta conexión neuronal.

La música, los sonidos y hasta las frecuencias electrónicas son alimento para el cerebro. El cerebro emite ondas cerebrales que cambian de acuerdo con la actividad que se realiza. Alimentando el cerebro con ondas de sonido hace crecer su energía mental.

Existe sorprendente relación entre ciertos tipos de música, sonidos específicos y frecuencias exactas de sonido, y el funcionamiento del cerebro. Hacer sonar el cerebro significa que hay otro tipo de alimento para él además de los nutrientes de la inteligencia, las hierbas y las vitaminas.

El cerebro funciona con electricidad. Cada una de las 15,000 millones de neuronas del cerebro (menos las 50,000 que pierde a diario) produce una diminuta corriente eléctrica.

La música clásica incrementa
la actividad cerebral
La actividad eléctrica general del cerebro puede medirse con diversos dispositivos sensibles de grabación. Se puede cambiar, con relativa facilidad y con toda intención, el estado de las ondas cerebrales a través de técnicas como la biorretroalimentación (proceso que permite a un individuo aprender cómo cambiar la actividad fisiológica a efectos de mejorar la salud y el rendimiento), la meditación y las imágenes internas.

Hace aproximadamente 30 años el doctor Alfred Tomatis, un otorrinolaringólogo francés, descubrió que el sonido es un importante alimento para el cerebro.

Tomatis descubrió que los cantos gregorianos llenan de energía al cerebro. De algún modo este estilo musical carga al cerebro con un potencial eléctrico; produciendo alrededor del 90 por ciento de la carga total del cuerpo.

Se debería escuchar música barroca con compositores como Bach, Antonio Corelli, Andel, Vivaldi y Mozart, cantos gregorianos y música, sonidos o frecuencias similares que nutran el cerebro tan a menudo como sea posible, incluso como música de fondo cuando se está trabajando.

La atención

La atención es fundamental también en prácticamente todas las actividades y tareas diarias. La buena atención permite además mantener la concentración en algo a pesar de posibles distracciones o enfocarse en más de una tarea a la vez.

 Una forma muy efectiva de ejercitar la atención es cambiando las rutinas habituales, ya sea cambiando el camino para dirigirse hacia el trabajo o el colegio diariamente, o modificar la ubicación de las cosas en el entorno diario. Esto hará que el cerebro deba ponerse en funcionamiento nuevamente y prestar atención a lo que antes era mecánico y espontáneo.

El lenguaje

La importancia del lenguaje es primordial, es el que marca nuestra habilidad para reconocer, recordar y entender las palabras y la comunicación en general. Con una práctica habitual en torno al lenguaje se puede mejorar el vocabulario, las habilidades gramaticales y expandir el conocimiento.

Escribir o editar artículos
Esto se puede ejercitar leyendo cosas diariamente pero, en lugar de artículos habituales  la sección de deportes del periódico, por ejemplo , intentar con cosas de las que no se tiene tanto conocimiento o no resulten del todo fáciles de entender  un artículo sobre economía en el mismo periódico.

Escribir es un buen método, ya que obliga a trabajar mentalmente para lograr un texto legible y comprensible. Las habilidades en el lenguaje suelen ser indicadores de coeficientes intelectuales elevados. Así que es fundamental desarrollarlas a un nivel más consciente y voluntario que la oralidad.

Habilidades visuales y espaciales

 Vivimos en un mundo colorido y en tres dimensiones. Analizar información visual y espacial es esencial para desempeñarnos en el medio de nuestro entorno. Para ejercitar esta función cognitiva, se puede ingresar a una habitación y memorizar cinco objetos allí presentes. Al salir de la habitación intenta recordar cuáles eran los objetos y dónde estaban ubicados. Si resulta demasiado fácil, volver a intentarlo dos horas después.

Función ejecutiva


Sin siquiera notarlo la mayoría de las veces, se utilizan conocimientos lógicos y habilidades de razonamiento diariamente para tomar decisiones, elaborar determinadas hipótesis o considerar ciertas consecuencias ante una acción específica.

Actividades en las que se debe definir una estrategia o calcular los posibles movimientos se dan todos los días; puede ser en la visita a un amigo, en la que se deba razonar qué responder o planear cosas para hacer, o puede ser incluso mientras se disfruta de un videojuego, que obliga a la solución de problemas.



Cómo activar partes dormidas del cerebro

La activación de las áreas dormidas del cerebro se puede hacer realizando unos ejercicios sencillos y cambiando algunas rutinas.

Usar la otra mano


Usa tu mano izquierda
si eres diestro y viceversa
Pasar el día haciendo cosas con la mano no dominante. Si se es diestro, usar la mano izquierda para escribir, para cepillarse los dientes, etc. Si se es zurdo, cambiar a la derecha. Hacer esto reactiva las conexiones y circuitos en el cerebro que habitualmente están desatendidos.

Esta sencilla tarea hará que el cerebro establezca algunas conexiones nuevas y tenga que repensar la forma de realizar las tareas cotidianas.

Jugar un poco

Los juegos son una forma interesante de excitar y retar al cerebro. Los sudokus, crucigramas y juegos electrónicos, tales como “entrenamiento cerebral” son formas estupendas de mejorar la agilidad cerebral y la capacidad de memorizar. Estos juegos se basan en la lógica y las habilidades verbales, matemáticas, etc. Además son divertidos. Se obtiene más beneficio haciendo estos juegos un poco cada día (15 minutos o menos) que hacerlo durante horas.

Leer en voz alta

Fingir estar delante de una gran audiencia. Leer en voz alta fuerza al cerebro a hacer múltiples actividades que la lectura silenciosa no hace. El cerebro tiene que escanear de forma ininterrumpida para preparar el discurso, determinar el tono adecuado de la voz y otras actividades al mismo tiempo que se habla.

La lectura es una empresa de construcción y adicionadora de ideas. Del mismo modo, podríamos comparar el cerebro a una computadora con capacidad de almacenamiento ilimitada. Todos los libros nuevos leídos serían como un nuevo programa instalado, por lo que el equipo será más dinámico, interesante y útil.

Aprender a tocar un instrumento musical o un idioma extranjero

Aprender a tocar un instrumento o hablar un idioma extranjero acumula la materia gris en el cerebro y estimula nuevas conexiones cerebrales.

Una de las técnicas más poderosas para aumentar la inteligencia, de acuerdo con el campo de la neurología, es la de aprender un nuevo idioma. Al hacer esto, el cerebro tiene que crear nuevas conexiones. Comprender patrones y ser capaces de transmitirlos es una de las tareas que requieren más energía de nuestro “procesador”.

Cuanto más difícil sea un idioma, más exigente y mayor será la nueva capacidad de razonamiento. Por supuesto, esto varía de persona a persona, sin embargo se observa que en la mayoría de los casos, las puntuaciones de CI aumentan gradualmente con la asimilación de la nueva lengua.

Memorizar números de teléfono

Nuestros teléfonos memorizan todos los números marcados o recibidos. Nadie trata de recordar números de teléfono, pero es una actividad maravillosa para refrescar la memoria.

Aprender un nuevo número de teléfono todos los días. Así como memorizar el número de los documentos, placas de matrícula…

Ejercicios para la circulación al cerebro

La circulación y el cerebro. El cerebro humano, que pesa un promedio de tres libras (1,50 k), contiene más vasos sanguíneos por pulgada cuadrada que cualquier otro órgano. Entrelazados con la compleja estructura neural del cerebro hay más de 400 mil millones de capilares. Estos vasos sanguíneos diminutos llevan energía en forma de oxígeno y glucosa, proveyendo más o menos flujo sanguíneo a las diferentes partes del cerebro según se lo necesite. Los estudios recientes han confirmado la importancia del flujo sanguíneo tanto en la función cognitiva como en prevenir los cambios relacionados con la edad como la demencia y el Alzheimer. Estos descubrimientos también han demostrado una relación clara entre la actividad física y la circulación al cerebro.

Actividad física

Aún cuando no se siga una rutina de ejercicios específica, se puede cosechar los beneficios de una mejor circulación que viene como resultado de ser una persona activa. Caminar o andar en bicicleta tres veces por semana, por sesiones de 30 minutos o más, es suficiente para reducir el riesgo de la disminución cognitiva a medida que se envejece. El aumento de la actividad mejorará la circulación, el flujo de oxígeno y glucosa al cerebro. El factor más importante es hacer que la actividad regular sea un hábito, y mantener ese hábito durante toda la vida.

Ciertos tipos de movimientos pueden mejorar aún más el cerebro. Además de mejorar el flujo sanguíneo neuronal, algunas actividades promoverán también la neurogénesis, o el desarrollo de nuevas células cerebrales. Estas actividades también pueden aumentar el cruce hemisférico y el desarrollo de nuevos caminos neuronales. Las más efectivas para producir estos beneficios adicionales son aquellas que desafían el equilibrio, usan movimientos asimétricos e implican un componente estratégico o intelectual. Las artes marciales, el Tai-chi y la gimnasia deportiva son particularmente buenas para este tipo de actividades. 

Científicos de la Universidad de Florida (EE UU) y de la Universidad Fudan de Shanghai (China) han demostrado que los adultos que practican Tai Chi tres veces por semana tienen mayor volumen cerebral y mejores resultados en test de memoria y razonamiento. Los resultados se publicaron en la revista Journal of Alzheimer's Disease en 2012. Los investigadores sostienen que el ejercicio aeróbico  está asociado con la producción de factores del crecimiento en el cerebro.


Meditar

Las personas que meditan tienen más pliegues (o mayor grado de girificación) en la corteza cerebral, lo que hace que sus cerebros procesen la información más rápidamente que los cerebros de los individuos que no meditan; y que con solo media hora de meditación al día se pueden provocar cambios mensurables en regiones del cerebro relacionadas con la memoria, el sentido del yo, la empatía y el estrés.

Hace algunos años científicos americanos demostraron que, independientemente de la práctica espiritual, la meditación tenía múltiples efectos beneficiosos sobre el cerebro, capaces de generar conscientemente ondas cerebrales alfa, asociadas con estados de relajación intensa.

Continuar socialmente activo

El cerebro es un órgano social. Necesita ser activado para interactuar con sus semejantes. Por esta razón es importante mantener los vínculos sociales a lo largo de la vida y a establecer nuevos, entablar proyectos, seguir siendo curioso. El vínculo social, la actividad profesional ayudan a mantener las facultades cognitivas del cerebro. Participan en la constitución de una reserva cognitiva beneficiosa contra el envejecimiento cerebral.

El aislamiento es el enemigo de las capacidades intelectuales. Seguir enfrentándose a los otros, a sus puntos de vista, a participar en intercambios es indispensable para evitar caer en la pereza mental.

Tomar tiempo para relajarse y desarrollar un pensamiento positivo

Para proteger la memoria reciente, es imprescindible protegerse del estrés. El estrés puede desencadenar la secreción de cortisol, una hormona perjudicial que afecta el cerebro, particularmente la memoria reciente. Además, el estrés crónico puede reducir las áreas del cerebro que corresponden a esta memoria.

Descansar bien

Cuando el cuerpo descansa durante la noche, el cerebro activa funciones que no puede realizar durante el día.

El descanso diario permite a la memoria consolidar las experiencias, así como las nuevas cosas aprendidas durante el día. Es también en este periodo que elimina todo lo que no es útil.

El hecho de tener un sueño ligero, intermitente o muy corto causa una inmediata alteración cerebral. Esto se traduce al día siguiente en dificultades mentales.


Comer saludable

El hecho de comer bien es la base de una buena salud y contribuye a la del cerebro. Existe una variedad de alimentos saludables que ayudan al desarrollo del cerebro, entre los más importantes: pescado, avena, todo alimento que contenga Omega 3, huevos, palta, plátano, yogurt.

La materia gris necesita alimentarse durante la noche. Proteínas animales (carne, huevos, pescado, mariscos) están involucrados en la producción de neurotransmisores entre las células nerviosas. El hierro (morcilla, mejillones, camarones), permite una buena oxigenación del cerebro.


Resumiendo

1. Usar la mano no dominante para tareas rutinarias como cepillarse, peinarse, comer, escribir y mover el mouse, así se estimularán las neuronas del hemisferio no dominante y por tanto estimular la otra mitad del cerebro.

2. Al menos una vez en la semana divertir al cerebro pensando con juegos de lógica como rompecabezas, ajedrez, sudoku o crucigramas para que se estimulen las neuronas.

3. Si se es muy lógico y racional, es decir manejar mucho el hemisferio izquierdo, entonces estimular al artista que se lleva dentro de si, cantar, pintar, hacer algo creativo para estimular las conexiones del lado derecho.

4. Cerrar los ojos y sentir que se puede hacer actividades cotidianas como bañarse o comer, así se estimularán los otros sentidos.

5. Guardar la calculadora y regresar al lápiz y al papel para hacer ejercicios matemáticos simples.

6. El cerebro tiene piloto automático y utiliza las mismas neuronas, así que si se quiere mantener un cerebro joven, fuerte e inteligente, cambiar y buscar nuevas rutas, vestirse diferente, cambiar los muebles o lo que se quiera.

7. Recordar que cuando se está triste, deprimido o con emociones negativas se libera cortisol en la sangre, lo que disminuye la circulación de sangre al cerebro, se cansa más fácil y no se tiene la misma agilidad.

8. Utilizar la memoria, grabar caras, nombres, teléfonos, direcciones y hasta tareas.

9. Hacer ejercicio, alimentarse bien y dormir lo suficiente.

10. Comenzar a programarse y repetirse una y otra vez: “Soy muy inteligente, tengo muy buena memoria y cada día estoy mejor y mejor”.


Solamente con incrementar una hora al día la actividad cerebral por medio del pensamiento innovante o experimentar nuevos estímulos, puede volverse más listo, más energético, más creativo, más social y más abierto a nuevas experiencias y formas de pensar.


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