febrero 14, 2013

El Cerebro del Adolescente


Los adolescentes son más impulsivos que los adultos y tienen una tendencia
mayor a llevar a cabo conductas de riesgo, debido a que su cerebro es diferente


La adolescencia es el período comprendido entre el fin de la niñez y el comienzo de la edad adulta, caracterizado por diversos cambios biológicos y hormonales, propios del inicio de la pubertad. Se caracteriza también por cambios emocionales y de su forma de actuar y de pensar. Investigaciones recientes correlacionan el comportamiento del adolescente con el proceso de maduración y crecimiento cerebral, que a esta edad aún no se ha completado.

El desarrollo cerebral es diferente al de todos los otros órganos del cuerpo. Este es el único que ya en el momento de nacer o muy poco después, ha completado el número total de sus células, las que persisten durante toda la vida, destruyéndose sólo algunas en la medida que se envejece. El cerebro adulto puede generar nuevas neuronas sólo en algunas regiones, como el hipocampo, y en determinadas condiciones.


Muchos padres no pueden entender por qué sus adolescentes ocasionalmente se comportan de manera impulsiva, irracional o peligrosa.  A veces parece que ellos no piensan las cosas a fondo o no consideran las consecuencias de sus acciones.  Los adolescentes son diferentes a los adultos en la manera en que se comportan, resuelven problemas y toman decisiones.  Hay una explicación biológica para esta diferencia.  Estudios han demostrado que el cerebro continúa madurándose y desarrollándose durante la niñez, la adolescencia y hasta principios de la edad adulta.
Los científicos han identificado una región específica del cerebro llamada la amígdala, la cual es responsable de las reacciones instintivas incluyendo el temor y el comportamiento agresivo.  Esta región se desarrolla temprano.  Sin embargo, la corteza frontal, el área del cerebro que controla el razonamiento y nos ayuda a pensar antes de actuar, se desarrolla más tarde.  Esta parte del cerebro va cambiando y madurando hasta bien entrada la edad adulta.

Otros cambios específicos en el cerebro durante la adolescencia incluyen un rápido aumento en las conexiones entre las células del cerebro y  el podar (refinamiento) de las vías del cerebro.  Las células nerviosas desarrollan mielina, una capa insuladora que ayuda a las células a comunicarse.  Todos estos cambios son esenciales para el desarrollo coordinado de pensamiento, acción y comportamiento.


Cambios Cerebrales significa que los adolescentes actúan de manera  diferente a los adultos


Retratos del cerebro en acción muestran que los cerebros de los adolescentes funcionan de manera diferente a los de los adultos cuando toman decisiones y resuelven problemas.  Sus acciones son guiadas más por la amígdala y menos por la corteza frontal.  Investigaciones también han demostrado que la exposición a drogas y alcohol antes del nacimiento, trauma a la cabeza u otros tipos de lesiones cerebrales pueden interferir con el desarrollo normal del cerebro durante la adolescencia.



Basado en el estado de desarrollo del cerebro, los adolescentes tienden a :

 * Actuar impulsivamente
 * Leer mal o malinterpretar las señales sociales y emocionales
 *  Envolverse en toda clase de accidentes
 * Involucrarse en peleas
 * Participar en comportamiento peligroso y arriesgado.

Los adolescentes tienden a no :

 * Pensar antes de actuar
 * Hacer una pausa para considerar las consecuencias potenciales de sus acciones
 * Modificar sus comportamientos peligrosos o inapropiados.

Estas diferencias en el cerebro no quieren decir que la gente joven no pueda tomar decisiones buenas o sepa diferenciar entre lo correcto y lo incorrecto.  Tampoco quiere decir que ellos no deben de ser responsables por sus acciones.  Pero, el estar conscientes de estas diferencias puede ayudar a los padres, maestros, abogados y a los que establecen la política, a entender, anticipar y manejar el comportamiento de los adolescentes.


Corteza prefrontal

A través de técnicas de imagen, como la resonancia magnética cerebral, se ha podido saber que en los adolescentes existen cambios a nivel del sistema nervioso central, en comparación con el cerebro que tienen durante la infancia y que tendrán durante la etapa adulta


La corteza prefrontal desempeña un papel muy importante en la función ejecutiva y en la autorregulación de la conducta, lo cual hace pensar en la relación que existe entre el desarrollo de esta zona y los comportamientos propios de la adolescencia (búsqueda de sensaciones, prácticas de riesgo…).

Actualmente sabemos que la corteza prefrontal lleva a cabo una función de control sobre las respuestas emocionales, lo que ha propiciado que algunos investigadores hayan bautizado a esta zona como el “órgano de la civilización” o la “sede de la moralidad”.

También se ha podido comprobar que a lo largo de la adolescencia se produce una progresiva mejora de la conexión entre la corteza prefrontal y algunas estructuras del sistema límbico (amígdala, hipocampo y núcleo caudado), las cuales desempeñan un papel muy importante en el cerebro del adolescente.


Anatomía de la conducta de riesgo

El núcleo accumbens representa el sustrato anatómico de los procesos de recompensa, mientras que la amígala lo sería del aprendizaje preventivo, ante situaciones o emociones negativas. Este sistema supondría un freno a que el sujeto tuviera daños derivados de su comportamiento. De todas formas, y para complicar aún más este tipo de conductas, el núcleo accumbens también está involucrado en conductas evitativas y la amígdala en conductas de recompensa.

La amígdala, además, se encuentra conectada con el hipotálamo y está relacionada con la memoria emocional inconsciente, los circuitos de agresividad y tristeza, y la respuesta al estrés.

Mediante técnicas de imagen se ha podido observar que el cerebro del adolescente tiene un núcleo accumbens sobreexcitado que le lleva a realizar actividades impulsivas y una corteza prefrontal inmadura que no es capaz de planificar ni frenar este tipo de acciones.


Exceso de dopamina

¿Porqué el cerebro es diferente? El ambiente hormonal propio de la pubertad produce cambios a nivel cerebral, especialmente a nivel del sistema límbico. En los años previos a la adolescencia se produce una disminución en la activación del circuito de la recompensa, ante ciertas conductas se producen menores tasas de liberación de dopamina en el sistema límbico. Este hecho propiciaría que los adolescentes busquen conductas más arriesgadas, en un intento de compensar el sistema dopaminérgico.

No deja de ser casual que el núcleo accumbens tenga un elevado número de conexiones dopaminérgicas. En definitiva, el adolescente se convierte en un animal sediento de emociones fuertes.

Por otra parte, tanto la amígdala como el núcleo accumbens maduran mucho antes que la corteza prefrontal cognitiva – suele terminar la maduración hacia los 20 años. La maduración de este último circuito es más lenta y no está relacionada con los cambios hormonales, sino con la edad y el aprendizaje.

Así pues, el núcleo accumbens, la amígdala y la corteza prefrontal muestran claras diferencias en el cerebro del adolescente en relación con otros momentos de la vida. Estos cambios son la base anatómica de las conductas arriesgadas de los adolescentes y su afán por encontrar el placer, los cuales no pueden ser controlados por la corteza prefrontal.


El cerebro durante la adolescencia

Al disponer de las modernas técnicas de estudio cerebral, ha sido posible detectar "in vivo" los cambios morfológicos que se producen durante los procesos de crecimiento y maduración, siendo posible relacionarlos con los diferentes comportamientos y estados emocionales de cada etapa.

Es así como estudios realizados por Imágenes de Resonancia Magnética (IRM) y disecciones anatómicas, han podido comprobar que en la adolescencia se produce una disminución de las desordenadas células nerviosas que forman la sustancia gris, que paulatinamente se van cubriendo por una capa grasa protectora, llamada sustancia blanca. Jay Giedd y colaboradores del National Institute of Mental en Bethesda, Maryland, muestra que la materia gris – compuesta de células nerviosas – experimenta una explosión de superproducción justamente antes de la pubertad. Durante los años de la adolescencia, parte de esa materia gris es reducida, ya que el cerebro desecha las neuronas que no necesita. Se consolidan algunas conexiones neuronales; otras se debilitan. Un joven estudiante de piano, por ejemplo, consolidará las conexiones en la parte auditiva de su cerebro. Algunas de estas mismas conexiones disminuirán en el estudiante de matemáticas, mientras que fortalece las conexiones en la parte de su cerebro responsable del pensamiento matemático abstracto. En la misma medida, se incrementa el volumen de la materia blanca. Se piensa que el proceso es la traducción de la interconexión neuronal, que van siendo estimulados por la experiencia.

Durante la adolescencia, los estudios demuestran que además del crecimiento del volumen cerebral, también se va produciendo una organización de la materia blanca. en este período se engruesan las conexiones neuronales de diferentes regiones cerebrales, como si se estuvieran cubriendo con una capa protectora de mielina.

De acuerdo con Rubén Gur de la Universidad de Pennsylvania, en Philadelphia, los adultos se comportan de un modo diferente, no porque tengan una estructura cerebral diferente, sino porque usan las mismas estructuras en diferente forma. "Un lóbulo frontal totalmente desarrollado, coordina impulsos que le vienen de diferentes partes del cerebro".


en una prueba de control visual, se conectan más regiones cerebrales en los adolescentes (centro)
que en los niños, pero mucho menos que en los adultos, quienes mejor distribuyeron la carga de trabajo


La neurocientista Beatriz Luna, de la Universidad de Pittsburg, usando IRM que ilumina los distintos sitios del cerebro que se activan, ha encontrado que el cerebro del adolescente se conecta sólo con regiones locales, mientras que el cerebro del adulto lo hace con zonas distantes y más distribuidas. En la medida que el cerebro adolescente madura, se reorganiza para integrar información que está recibiendo de diferentes regiones.

Luna señala que la naturaleza tumultuosa del cerebro adolescente es normal: "es una transición de la adolescencia, y no una enfermedad o una alteración”. Es sencillamente un proceso para llegar a la etapa adulta. El tomar riesgos y disminuir las inhibiciones, provee las experiencias necesarias para acomodar y madurar el cerebro.

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