marzo 22, 2013

Las drogas causan daños irreversibles en la memoria de los jóvenes



Las drogas destruyen las neuronas

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a las drogas como sustancias que, introducidas en el organismo por cualquier vía, producen una alteración del funcionamiento natural del sistema nervioso central del individuo y pueden crear dependencia psicológica, física o ambas.

Las drogas son sustancias tóxicas, que al incorporarlas en nuestro cuerpo de forma oral, inhaladas o inyectadas, provocan cambios importantes en la capacidad mental y en las actividades de sentir, pensar y percibir la realidad. Las drogas actúan directamente en el sistema nervioso central afectando la memoria, la coordinación motora, la visión, el oído, el tacto, los reflejos, el habla y producen una "sensación de bienestar" momentánea, que hace que la persona olvide o evada sus problemas, no sienta frío o hambre y pierda todo el sentido de la realidad.

El consumo de las drogas intensifica las sensaciones pero puede causar pérdida de memoria y alteraciones en el cerebro. Afecta, daña y lesiona diferentes partes del cerebro, como la zona frontal y temporal. La primera regula funciones como la atención, la memoria, la concentración e incluso la generación de ideas y toma de decisiones. La segunda se encarga de la comprensión y creación del lenguaje, memoria a largo plazo y el reconocimiento físico de las personas. El volumen de la masa cerebral puede disminuir según la sustancia, cantidad administrada y características de cada persona. Los movimientos y el equilibrio se ven deteriorados y los reflejos se vuelven lentos, lo que expone a los consumidores a accidentes, caídas, movilidad agitada o acelerada, temblor de manos y cuerpo, e incluso convulsiones. “Hay organismos que no se recuperan ni reponen, y hasta pueden morir en su primer consumo”.

Consumir drogas activa el sistema de motivación-recompensa (ubicado en el cerebro) y provoca en el individuo un placer hasta 300 veces mayor en comparación con otras actividades gratificantes. Afecta la transferencia de información entre neuronas, conocida como sinapsis. Cuando la sustancia adictiva se adhiere a los tejidos grasos produce lesiones en la estructura de la membrana de estas células cerebrales e, inclusive, su muerte.

El ‘Binge Drinking

‘Atracón de bebida’ o ‘borrachera’ ocasiona graves consecuencias en la salud de los adolescentes provocando daños cerebrales y alteraciones que afectan a la memoria, la capacidad intelectual o de aprendizaje. Esta ha sido una de las conclusiones que resaltan los expertos que se han dado cita el 26 de marzo 2012 en la Primera Jornada de Divulgación científica ‘La ciencia al alcance de todos’ organizada por Fundación para el Estudio, Prevención y Asistencia a las Drogodependencias (FEPAD) en colaboración con la Universidad CEU Cardenal Herrera.

Uno de los aspectos que han abordado los expertos ha sido la problemática del consumo excesivo de alcohol por parte de adolescentes en cortos periodos de tiempo. El Binge Drinking, que supone un consumo de 60 gr en varones y 40 gr en mujeres durante un intervalo temporal de dos horas, produce alteraciones estructurales y funcionales en el cerebro de jóvenes y adolescentes.

La investigación de FEPAD llevada a cabo sobre esta materia deja la evidencia de graves consecuencias como daños en el cerebro que persisten con el tiempo. Así, una de las zonas afectadas son los lóbulos frontales, ocasionando peor rendimiento en procesos de atención, razonamiento, planificación, toma de decisiones, control comportamental, etc. Además, afecta al hipocampo, que es la zona relacionada con la memoria. De este último aspecto cabe añadir que a los dos años de seguimiento persisten las dificultades en tareas cognitivas, incluso entre jóvenes ex-consumidores.

Por ello, la toxicidad del etanol puede alterar la plasticidad cerebral y modificar de forma irreversible ciertas regiones cerebrales en el adolescente. Según han indicado expertos en la materia, los sujetos que comienzan a beber a una edad temprana tienen mayor riesgo de sufrir problemas de adicción al alcohol cuando son adultos.

Por otro lado, respecto al policonsumo de alcohol junto con otras drogas, a través de investigaciones apoyadas desde FEPAD se observa que la combinación de alcohol y éxtasis, reduce la sensación de embriaguez de alcohol y aumenta la euforia del éxtasis. Se incrementan la presión arterial, frecuencia cardiaca y temperatura respecto al éxtasis solo. La combinación de estas dos sustancias tiene graves consecuencias porque genera una falsa sensación de ejecución adecuada que tiene importantes implicaciones en el funcionamiento motor en general del consumidor.

La cocaína modula el sistema emocional de la persona adicta a esta sustancia

Otra de las problemáticas abordadas en la Jornada ‘La ciencia al alcance de todos’ es la adicción a la cocaína y las consecuencias en salud mental para la persona adicta. Según los expertos, la última investigación sobre Neuroimagen y Neurobiología de la Drogadicción: Cocaína, evidencia que esta droga modula el sistema emocional del consumidor adicto hasta el punto de perder interés por actividades placenteras cotidianas.

En este sentido, ‘el sistema de la recompensa’ es un sistema natural por el que una persona tiende a repetir una acción que le resulta placentera o gratificante, como puede ser ir al cine, deporte, degustar una comida…etc. Se ha comprobado que en pacientes adictos a la cocaína el sistema de recompensa está deteriorado, de manera que la persona con adicción a esta sustancia canaliza ese deseo de repetir una acción placentera únicamente al hecho de consumir esta droga perdiendo interés por el resto de estímulos naturales o placenteros.

Todo ello explica conceptos muy relacionados con las personas adictas a la cocaína como son la impulsividad o deseo intenso de consumir esa droga.

Nuevas formas de consumo de drogas entre los jóvenes

La Fundación para el Estudio, Prevención y Asistencia a las Drogodependencias, FEPAD, a través del Sistema de Detección Temprana (SDT) ha detectado la aparición de nuevas formas de consumo entre los jóvenes, y de una nueva figura que emerge en los espacios de ocio juveniles.

Se trata de personas que inducen a grupos de jóvenes al consumo de determinadas sustancias adictivas, en concreto alucinógenos. Para captar la atención ofrecen experiencias que ellos relacionan con la introspección, el crecimiento personal o la búsqueda de nuevas sensaciones, y son ellos mismos los que controlan ese momento de consumo que suele realizarse en grupo.

De esta manera, convocan a grupos de jóvenes y les ofrecen nuevas experiencias asesorándolos sobre cómo deben consumirse determinadas sustancias y en qué condiciones (aconsejándoles sobre el tipo de alimentación adecuada), además de informarles sobre las experiencias que pueden producirse.

Las principales sustancias utilizadas para estos fines varían en función de la edad de la población juvenil. De hecho, jóvenes adultos optan por el consumo de peyote y ayahuasca (plantas con efectos alucinógenos), mientras que los más jóvenes optan por el LSD.

En cuanto al consumo de alucinógenos se detecta una popularización del psilocybe (un tipo de hongo con propiedades psicodélicas). Los alucinógenos son drogas que alteran la percepción de la realidad, actúan sobre el cerebro modificando su actividad y originando distorsiones sensitivas y alucinaciones, por lo que pueden ocasionar graves consecuencias para la salud física y psíquica.

Por ello, FEPAD advierte de la necesidad de intensificar las acciones de información a la población juvenil sobre los riesgos derivados del consumo de drogas, y especialmente en un contexto en el que se está produciendo un cambio en las tendencias y hábitos de consumo y están apareciendo nuevas sustancias, cuya composición está cada vez más adulterada y los efectos son más nocivos, a la vez que desconocidos en muchas ocasiones.





Diez reglas para padres sobre prevención del uso de drogas en niños y adolescentes





1. Establecer un estándar familiar acerca del uso de sustancias

Dichas reglas deben ser comunicadas antes de la pubertad.  Los chicos deben saber cuáles son las expectativas de sus padres para cuando sean adolescentes: que no fumen, no ingieran bebidas alcohólicas, no usen marihuana y otras drogas.  Cada familia debe establecer sus propias reglas.  Dichas reglas deben ser repetidas con frecuencia, cuando se da la ocasión, (por ejemplo la muerte de un conocido por cáncer de pulmón, un accidente grave asociado con intoxicación alcohólica, etc.).



2. Establecer consecuencias por no cumplir con las reglas
Las penalidades no necesitan ser represivas, ni excesivas, simplemente deben ser anunciadas de antemano y mantenidas en forma consistente.  Puede ser útil establecerlas con la participación de los hijos, al comienzo de su adolescencia.  Ejemplos: pérdidas de privilegios, restricción del uso de teléfono, "arresto domiciliario", etc.

3. Tener tiempo disponible
Dedicar una porción de tiempo todos los días para conversar con los hijos acerca de lo que está pasando en sus vidas, cómo se sienten, qué es lo que piensan.
Debe dejárseles hablar, no es necesario tener la respuesta, sino escuchar atentamente, respetando sus experiencias y sentimientos.

4. Ayudar a los hijos a que establezcan objetivos personales
Estas metas pueden ser académicas, atléticas y sociales.  Los objetivos deben ser a corto plazo (este mes) y a largo plazo (un año a dos).  Es importante enseñarle a los hijos a tolerar sus inevitables fracasos, enseñándoles que son oportunidades para crecer y no para desanimarse.

5. Conocer a los amigos de los hijos
Conocer también a los padres, encontrarse con ellos y compartir conocimientos.

6. Darles confianza
Ayudar a los hijos a que se sientan bien con respecto a sí mismos y sus éxitos, pequeños y grandes.
Esto significa entusiasmarse por lo que los atrae.  La vida es una aventura que vale la pena compartir con los hijos, que crecerán rápidamente y se irán en pocos años del hogar.

7. Establecer un sistema para la resolución de conflictos
Los hijos a veces no están de acuerdo con todos los reglamentos de la casa.  La realidad es que los padres están a cargo de la familia y por ende, sus decisiones constituyen los reglamentos.  Pero la mejor manera de mantener la autoridad es cuando los padres se mantiene abiertos a las peticiones de sus hijos.  Es útil establecer un proceso de apelación que incluya una consulta con alguien respetado por ambas partes (otro miembro de la familia, un médico, un vecino respetado, un sacerdote, etc.). Los padres pueden usar este mismo sistema cuando hay desacuerdos profundos entre ellos acerca de cómo educar a sus hijos, sin demostrar desacuerdos en presencia de ellos.  Los padres más exitosos son los que se mantienen abiertos a nuevos aprendizajes y se adaptan a los cambios, a menudo totalmente imprevistos.

8. Hablar acerca del futuro de los hijos desde una edad temprana y frecuentemente
¿Qué esperan de sus hijos? ¿Qué pueden esperar ellos de sus padres?  Los hijos deben saber que el tiempo que vivirán con sus padres es limitado, que serán adultos y se irán del hogar y que en ese momento pagarán sus cuentas y establecerán sus reglas.  Dicho cambio varía en las diversas clases sociales, pero habitualmente se da entre los dieciocho y los veinticinco años.  En la realidad los hijos se transforman en adultos cuando dejan el hogar paterno y se mantienen financieramente, más que con la mayoría de edad legal.  Hasta tanto los hijos no sean adultos independientes, deberán aceptar la autoridad parental.  Por supuesto que dicha autoridad debe ser ejercida para beneficio de los hijos.

9. Disfrutar de los hijos
Una de las felicidades más grandes de la vida es tener a los hijos en la casa.  Los padres deben trabajar con los hijos para que el hogar sea un lugar positivo para todos.  Esto significa trabajo de equipo y respeto mutuo.

10. Ser un padre/madre "entrometido/a"
Es importante hacerle preguntas a los hijos, saber dónde están y con quien.  Esta información es necesaria para ser padres efectivos.  No se puede volar con los ojos vendados y evitar un desastre cuando se es piloto de una familia.  Los hijos deben saber porqué los padres son entrometidos: porque se trata del trabajo de ser padres y porque se los quiere.

Fuente : Dr.  Robert Du Pont, ex director del Instituto Nacional de Abuso de Drogas de Estados Unidos.


Diez pasos para ayudar a su hijo a decir no a las drogas

1. Hable con sus hijos acerca del alcohol y las demás drogas
Comprobar que poseen ideas erróneas y falsos mitos en torno a las propiedades de las drogas o el alcohol. Usted puede ayudar a que sus hijos dispongan de la información correcta.

2. Escuche realmente a sus hijos
Los niños pueden hablar mejor sobre un tema con aquellos padres que saben escuchar. Si usted les escucha atenta y activamente, sus hijos compartirán sus experiencias.

3. Ayude a sus hijos a sentirse bien consigo mismo
Sus hijos se sentirán mejor si usted tiende a alabar sus logros, también sus esfuerzos. Fortalecerá su autoestima si critica sus acciones y no a ellos como personas.

4. Ayude a sus hijos a desarrollar valores firmes y adecuados
Un sistema firme de principios y valores puede ayudarles a tomar decisiones basadas en hechos reales y no en la presión ejercida por sus amigos-compañeros.
Para ayudarles, sus mensajes al respecto serán claros y coherentes, razonando sus afirmaciones.

5. Sea un buen ejemplo para ellos
Los padres son modelos para sus hijos, aunque no lo quieran. Por eso, sus actitudes hacia las drogas y sus hábitos de consumo de alcohol y drogas influyen decisivamente en el comportamiento de su hijo, déles un ejemplo saludable.

6. Ayude a su hijo a afrontar la presión de los compañeros
Los hijos que han aprendido a ser respetuosos, cariñosos y seguros de sí mismos, tienen más posibilidades de afrontar la presión dentro del grupo de amigos para tomar drogas y decir NO, firme y convencido.

7. Establezca normas dentro de la familia sobre las drogas y el alcohol
Es muy útil establecer reglas específicas respecto al consumo de alcohol, tabaco y demás drogas dentro del hogar, así como las consecuencias si alguien no cumple la norma propuesta. Las reglas en la familia ayudarán a su hijo a decir NO ante la presión de grupo.

8. Fomente las actividades sanas y recreativas
Estimule la participación de sus hijos en este tipo de actividades, procurando su diversión y desarrollo: deportes, lectura, música, asociaciones juveniles. Tan importante como lo anterior, es realizar actividades "con" sus hijos: excursiones, juegos, visita a museos, etc.

9. Agrúpese con otros padres
Únase a otros padres y hable sobre el consumo y la prevención del alcohol y las demás drogas. Esto le ayudará a comparar y reforzar las pautas de actuación que lleva a cabo dentro de su familia.

l0. Solicite ayuda si tiene algún problema relacionado con el alcohol o las drogas
Hablar y observar a su hijo le permitirá discernir si quizás su hijo se está iniciando en el consumo de alcohol o drogas. Si descubre que puede haber un problema incipiente, no dude en pedir ayuda lo antes posible.

EVITE
Desesperarse. No todos los que se inician en el consumo de las drogas se convierten en consumidores habituales.

Culparle, ni echarle en cara todo lo que usted ha hecho por él.

Convertirse en perseguidor, obsesionado por seguir sus pasos.

La crítica continuada y violenta de su comportamiento.

Utilizar el castigo como único recurso.

Acosarle continuamente.

Desentenderse de él no prestándole atención.


Las amistades del adolescente

Los grupos de amigos proporcionan:

·   un sentido de pertenencia y una sensación de sentirse valorados,
·   un lugar donde encajar cuando no se sienten ni niños ni adultos,
·   confianza aumentada ya que son aceptados por el grupo,
·  un sentido de seguridad y de ser entendido por otros que están pasando por las mismas
    experiencias,
·   un lugar seguro para probar valores e ideas,
·   ayuda en el movimiento hacia la independencia,
·   práctica para llevarse bien con el sexo opuesto,
·   maneras de conocer a nuevas personas,
·   amistades,
·   aprender a dar y tomar,
·   influencia en la toma de decisiones sobre su vida.


Problemas que los amigos pueden presentar a los padres:

·   Largas horas en el teléfono, aunque se hallan visto todo el día en el colegio. Los adolescentes necesitan pasar muchos tiempo juntos. ¡Si ellos están en el teléfono no están en las calles!

·   Su casa puede parecer invadida con personas jóvenes. Si ellos están en su casa significa que se sienten cómodos con usted y usted puede observarlos a ellos. 

·   Algunos de los amigos pueden hacer cosas que están fuera de las reglas de la casa:
Fumar, beber o tocar música fuerte.
Devorar la comida de la heladera.
Ejercer presión para beber el alcohol de los padres.
Querer mirar videos prohibidos.
Querer tener actividades sexuales en su casa.

Qué pueden hacer los padres

Algunos padres limitan el tiempo del día que sus adolescentes pueden tener llamadas telefónicas largas. Otros pueden usar la "llamada en espera" en su teléfono, para que si una llamada entra para ellos, pueda tomarse.

Hay ventajas cuando los amigos de sus adolescentes están en su casa, pero se necesita poner algunas reglas claras.

Se puede poner zona de fumadores y zona de no fumadores.

A veces usted puede cambiar el uso de sus cuartos para que haya un espacio para los adolescentes, y un espacio para los padres y cualquier niño más joven en la familia. Esto les da algún retiro a los adolescentes que ellos agradecerán y encima protegerá su salud. 

Sea claro sobre qué videos se permite ver en su casa y por qué.

Si hay presión en sus adolescentes para hacer una incursión en su alcohol, haga las reglas. Si es necesario ponga cerradura. 

Hable con su adolescente y sus amigos sobre sus valores sobre las actividades sexuales y lo que usted está deseoso permitir en su casa.



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