febrero 20, 2013

El Cerebro Humano






El cerebro humano es el centro del sistema nervioso humano y es un órgano muy complejo. Encerrado en el cráneo, tiene la misma estructura general que los cerebros de otros mamíferos, pero es más de tres veces más grande que el cerebro de un mamífero. La mayor parte de la expansión proviene de la corteza cerebral, una capa de tejido neural complicado que cubre la superficie del cerebro anterior. Especialmente se amplían los lóbulos frontales, que están involucrados en las funciones ejecutivas como el auto-control de la planificación, el razonamiento y el pensamiento abstracto. La parte del cerebro dedicada a la visión también es muy agrandado en los seres humanos.

En un solo milímetro cúbico de nuestro cerebro hay unas 40.000 neuronas y 1.000 millones de conexiones de fibras nerviosas. En cada conexión se transmiten trenes de impulsos eléctricos variables en intensidad e intervienen más de 30 productos químicos diferentes. Las neuronas más grandes llegan a tener más de 60.000 conexiones con otras 600 neuronas. En todo el cerebro, el número de neuronas supera los 100.000 millones, con más de 100 billones de conexiones (10 elevado a la 14) o para entenderlo mejor, 100 millones de veces un millón y si se pusieran en línea recta todas las fibras nerviosas, abarcarían una longitud de 400.000 kilómetros.

El cerebro controla y regula las acciones del cuerpo y reacciones. Que recibe constantemente la información sensorial, y rápidamente analiza estos datos y luego responde, controlando las acciones y funciones corporales. El tronco cerebral controla la respiración, frecuencia cardiaca, y otros procesos autonómicos. El neocórtex es el centro de pensamiento de orden superior, el aprendizaje y la memoria. El cerebelo es responsable del equilibrio del cuerpo, la postura y la coordinación del movimiento.


A pesar del hecho de que está protegido por el espesor de los huesos del cráneo, suspendido en el líquido cefalorraquídeo, y aislado de la sangre por la barrera sangre-cerebro, la naturaleza delicada del cerebro humano lo hace susceptible a muchos tipos de daños y enfermedad. Las formas más comunes de daño físico son las heridas en la cabeza como un golpe en la cabeza, un derrame cerebral, envenenamiento o por una gran variedad de sustancias químicas que pueden actuar como neurotoxinas. La infección del cerebro es rara debido a las barreras que lo protegen, pero es muy grave cuando se produce. Las enfermedades más comunes son de base genética, como la enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple, y muchas otras. Un número de enfermedades psiquiátricas como la esquizofrenia y la depresión, se cree que es causado por lo menos en parte, por disfunciones cerebrales, aunque la naturaleza de las anomalías cerebrales, no se entiende bien.



Alimento y funcionamiento cerebral

El cerebro es un órgano muy sensible que controla las emociones, el pensamiento, la percepción, los estados de ánimo y la conducta. Depende de los suplementos de energía y factores nutricionales aportados a través de la sangre.

El cerebro tiene una barrera protectora que transporta selectivamente nutrientes y sustancias que son adecuadas para su funcionamiento. Si los nutrientes son inadecuados, ocasionan desequilibrios neuroquímicos, que provocan alteraciones en el pensamiento, percepción, emociones, o conductas.

Algunas personas son especialmente sensibles ante determinados alimentos, inhalantes o productos químicos que inducen reacciones alérgicas. Algunos alimentos comunes pueden provocar respuestas muy variadas. Por ejemplo: el trigo puede inducir reacciones hiperactivas; el huevo, hostilidad; la leche, confusión de pensamiento; y la naranja, cansancio. Es importante identificar la posible intolerancia o alergia de las personas ante determinados alimentos o sustancias.

En el cerebro, los mensajes (pequeños bloques de información) son pasados de una célula a  otra por medio de impulsos eléctricos y químicos. Los medios químicos son llamados neurotrasmisores.  Se descubrió que tres de los neurotrasmisores químicos son elaborados por el cerebro a partir del alimento que consumimos. Estos tres neurotrasmisores químicos son: la dopamina, la norepinefrina y la serotonina.

Debido a su estructura molecular, las dos primeras son catalogadas como catecolaminas (la adrenalina es otro ejemplo de catecolamina). La serotonina entra en la categoría de las indoleaminas.

La dopamina y  la norepinefrina son los elementos químicos  que propician el estado de alerta.  Cuando estas substancias están presentes en el cerebro se advierten cambios en las conductas y en el estado de ánimo. Las personas manifiestan tendencia para pensar más ágilmente, reaccionan más rápidamente ante los estímulos, sienten mayor atención, motivación y energía mental; los problemas, aun cuando sean grandes, parecen solucionables, y cualquier situación parece manejable.

La serotonina es la substancia química que propicia  la calma.  Cuando el cerebro está empleando activamente la serotonina, los sentimientos de tensión disminuyen y se incrementa la habilidad de concentración. También retarda las reacciones y puede ocasionar somnolencia y pasividad.


El cerebro sintetiza la dopamina, la norepinefrina, y la serotonina a partir de los aminoácidos: substancias químicas que contienen nitrógeno y que originan las proteínas; éstas, a su vez, son uno de los nutrientes básicos de las células, y son proporcionados por los alimentos de origen animal, legumbres, granos y semillas.


Varios hechos fascinantes sobre el cerebro humano

1. El cerebro no siente dolor

Pese al hecho de que el cerebro sea el encargado de procesar las señales de dolor de otras partes del organismo, en sí mismo no puede sentir verdadero dolor. Irónicamente es el encargado de hacernos sentir el dolor del resto del cuerpo, pero no puede generarlo.

2. El cerebro tiene grandes necesidades de oxígeno

El 20% de las necesidades de oxígeno y de calorías de nuestro cuerpo provienen del cerebro, pese al hecho de que el cerebro únicamente supone (de media) un 2% de la masa corporal.

3. El 80% del cerebro es agua

Pese a ser relativamente sólido, el cerebro humano está compuesto en un 80% de agua. Esto intensifica la importancia de mantenerse totalmente hidratado por el bien de la mente.

4. El cerebro se activa por la noche

Cuando el resto del cuerpo disminuye su actividad alcanzando mínimos durante los momentos de sueño, el cerebro aumenta su actividad siendo incluso mayor que cuando estamos despiertos. Eso sí, la actividad en vigía y sueño tiene lugar en lugares distintos del cerebro.

5. El cerebro humano opera a 15 watios de potencia

Un cerebro adulto únicamente consume en un día entre 250 y 300 kcal, lo que supone una potencia de cerca de 15 watios para un cerebro de unos 1.300 – 1.400 gramos (el peso que de media tiene un cerebro humano adulto).

6. El cerebro cambia de forma durante la pubertad

Durante la adolescencia, el ser humano cambia de aspecto físico, y también cambia su forma de pensar, ya que la estructura del cerebro cambia por completo. Hasta que este cambio no ha terminado, el ser humano no es capaz de asumir los riesgos de sus acciones.

7. El cerebro puede almacenar todo

Técnicamente, el cerebro humano tiene la capacidad de almacenar todas las experiencias, todo lo que se ve, todo lo que se oye e incluso todo lo que se siente. El gran problema recae en si una vez almacenado, esa información puede ser recuperada.

8. La información en el cerebro viaja a distinta velocidad

Las neuronas en el cerebro están situadas de distintas formas, y la información viaja a través de ellas a distintas velocidades. Esta es la razón por la que en algunas ocasiones se puede acceder a algo almacenado instantáneamente, mientras que en otras ocasiones toma un poco más de tiempo.

9. Un cociente de inteligencia mayor equivale a más sueños

Cuanto más inteligente eres, más sueñas, pero esa no es la única curiosidad relacionada con la inteligencia y el cerebro. Un elevado cociente puede llegar a combatir las enfermedades mentales, y existen casos de personas que son literalmente más inteligentes en sueños que cuando están despiertos.



El cerebro dirige todas las funciones del cuerpo. Por ello al cuidar del cerebro y satisfacer sus necesidades, se está favoreciendo la salud de todos los demás órganos y partes del cuerpo: La buena hidratación, el reposo regular, el ejercicicio físico y el respirar aire puro, entre otros hábitos, favorecen el buen funcionamiento del cerebro.





Français : Le cerveau humain

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