junio 29, 2023

Multitarea o Multitasking


Enfocarse en una sola tarea es la clave para una mayor 
productividad tanto en lo personal como en lo profesional


El término “multitarea”

Es la habilidad que nos permite realizar más de una tarea o actividad en simultáneo, es decir hacer varias cosas al mismo tiempo. Esta capacidad la solemos emplear con la intención de agilizar un trabajo, pero también realizamos multitareas con otras finalidades, como cuando vemos la televisión mientras chateamos con amigos por el móvil.

Hasta donde sabemos, aparte de las personas, solo las máquinas son capaces de hacer multitasking. De hecho, este término procede del ámbito de la informática y lo acuñó IBM en 1965, ilustrando las capacidades de su innovador sistema de procesamiento de información.

Actualmente, el SO o sistema operativo disponible en PC, teléfono inteligente y tableta son multitarea. Simplemente basta con revisar el administrador de tareas de la computadora para ver todos los programas que se ejecutan en segundo plano.



¿Podemos hacer varias actividades a la vez? ¿Realmente existe el multitasking?


Muchas veces, debido al gran número de tareas que tenemos que desarrollar en corto tiempo, buscamos realizar dos o más actividades a la vez, pensando así, que podemos hacerlo más rápido. Si hablamos de género, desde siempre, se ha considerado que las mujeres poseen mayor habilidad, para realizar más actividades a la vez. ¿Es realmente esto posible? ¿Nuestro cerebro puede realizar varias cosas a la vez? ¿Las mujeres tenemos mayor ventaja?

En capacitaciones o reuniones importantes, siempre nos indican que no se puede estar atento y responder el celular, o escuchar música y leer, conversar cara a cara con alguien y la vez por WhatsApp con otras personas. Muchas de las actividades descritas han sido realizadas por muchos de nosotros, hasta podríamos decir con éxito relativo.

Entonces ¿Podemos hacer varias cosas a la vez con eficacia? La respuesta es NO. En realidad, a lo que llamamos multitarea es realmente un cambio de tarea.

Tenemos un cerebro con miles de millones de neuronas y muchos billones de conexiones, sin embargo, parecemos incapaces de hacer múltiples cosas al mismo tiempo. Nuestro cerebro elige qué información procesar.

El intento de hacer varias cosas a la vez exige que el cerebro cambie la atención con suma rapidez, en menos de una décima de segundo. La multitarea bloquea la entrada de información a la memoria a corto plazo, los datos que no consiguen acceder a la memoria a corto plazo, no se pueden transferir para que la memoria a largo plazo los recupere. Por lo que se reduce nuestra capacidad para concluir lo que venimos realizando.

En más de medio siglo de ciencia cognitiva y en estudios más recientes sobre la multitarea, se revela que los que realizan tareas múltiples, hacen menos y pierden información. Lleva un promedio de 15 minutos, reorientar a una tarea primaria después de una distracción, como un correo electrónico. La eficiencia puede disminuir hasta un 40%.

Hay casos en que dedicarse a dos actividades que no compiten puede ser beneficioso, hay que escoger con cuidado. Dedicarse a dos actividades que no entran en conflicto, cuando al menos una es automática, es algo generalmente no perjudicial; entregarse a dos tareas que rivalizan puede cobrarse un precio muy alto. Apretar una pelota anti-estrés mientras se asiste a una teleconferencia puede ser una liberación positiva. En cambio, consultar el correo electrónico es una distracción. Hacer estiramientos mientras se ve un concurso de televisión es bastante más beneficioso que acomodarse, sin más en el sofá, utilizar el teléfono mientras se conduce cuadruplica el riesgo de sufrir un accidente.

A pesar de saber qué hacer muchas cosas a la vez puede ser una desventaja, ¿Por qué lo hacemos?

Un factor a considerar, son la gran multitud de distracciones que nos persiguen a todas horas. Así mismo, las distracciones remotas, a las que la tecnología ayuda, a menudo no son conscientes de las demandas actuales en nosotros. Las personas que llaman en el trabajo, envían correos electrónicos o envían mensajes de texto, no pueden ver lo ocupado que uno está con la tarea actual. Tampoco pueden los chats o las alertas por correo electrónico. Como resultado, cada comunicación es importante y perturbadora.

Otro atractivo, es el ansia de novedades. Cuando los estímulos indican un cambio de actividad, la dopamina se libera y la adrenalina recorre el torrente sanguíneo. Este caudal de neurotransmisores contribuye a la atracción por las nuevas tareas en desventaja de lo que estemos haciendo en ese momento.

Respecto al género. ¿Las mujeres somos más eficientes? A pesar del género y de la creencia popular, las mujeres no pueden hacer dos cosas a la vez, mejor que los hombres. En lo que ellas si muestran mayor habilidad es en la rapidez para cambiar de tarea.

¿Y qué hacemos, para cambiar?

La alternativa a la multitarea no es hacer una sola tarea. En esta época, eso sería demasiado lento. La respuesta es más bien cambiar nuestra mentalidad de un enfoque en el volumen a un enfoque en el valor. En lugar de tratar de hacer todo lo que se necesita, identifiquemos aquellas actividades e iniciativas que realmente agregarán valor. Está bien no hacer ciertas cosas, o hacerlas después. Atchley, sugiere:

Primero, hacer un esfuerzo para realizar las tareas una a la vez. Quedarse con una actividad hasta completarla, si se puede. Si la atención comienza a decaer, (después de 18 minutos), cambiar a una nueva tarea, tomar un momento para dejar una nota sobre dónde se estaba con la primera. A continuación, prestar toda la atención a la nueva tarea, durante el mayor tiempo posible.

Segundo, saber cuándo cerrar la puerta. Hacer lo mismo con el equivalente electrónico es tal vez aún más importante, si se quiere ser productivo y creativo.

Tercero, admitir que no toda la información es útil. Analizar lo que es digno de interrumpir, y qué nuevos datos se debe buscar.

De todo lo anterior, se puede concluir, el primer paso para el cambio es admitir que tenemos oportunidades de mejora. Así que, es mejor hacer una cosa bien, que muy mal. Enfoquemos en lo que estamos haciendo, a manera de mejorar nuestro desempeño en el trabajo, y la calidad de nuestras relaciones con las demás.

El multitasking afecta a la productividad

Según la creencia popular, la multitarea ahorraría tiempo. Ser capaz de gestionar varios proyectos simultáneamente sería una señal de alta productividad.

La mayoría de las investigaciones coincide en que nos dispersamos. No somos más productivos haciendo multitareas sino al revés. La American Psychological Association afirma que se puede perder hasta un 40% de productividad al desempeñar más de una actividad al mismo tiempo. Esta disminución de la eficiencia tiene como origen los bloqueos mentales que se crean cuando decidimos pasar de una tarea a otra. Nos cuesta, por así decirlo, “cambiar el chip” cuando nos proponemos llevar a cabo otra actividad diferente a la que hacíamos. Este proceso necesita de un tiempo, que se incrementa dependiendo de si las tareas son muy diferentes entre sí o poco habituales para nosotros. A todo esto, cabe añadir los errores que se cometen por la falta de concentración.

Para casi todos es imposible escribir un e-mail profesional y hablar con un amigo exactamente al mismo tiempo. En su lugar, lo que hace la gran mayoría es dirigir la atención de la conversación al e-mail y viceversa de manera intermitente, lo cual es un sistema poco productivo.


Multitarea y el cerebro



El cerebro humano no está hecho para poner en práctica la multitarea. Eso es lo que muestran los resultados de las investigaciones. Por ejemplo, en un estudio de la Universidad de Londres se detectó que los participantes que ponían en práctica la multitarea durante tareas cognitivas tenían una disminución en el puntaje de su QI. Participantes de un estudio realizado por una agencia de investigación médica de Francia se sometieron a una resonancia magnética (RMN) mientras intentaban completar dos tareas al mismo tiempo. La RMN mostró que la corteza prefrontal del cerebro, que es la que nos ayuda a enfocar nuestra atención en una sola meta, se saturó con la actividad y esto provocó que los sujetos olvidaran detalles y cometieran errores.

Por último, en un estudio en el que se demostró que tener menores distracciones genera una mayor productividad, investigadores de la Universidad de California en Irvine, sujetaron monitores cardíacos a empleados de oficina y rastrearon el uso de sus computadoras además de dejarlos sin correo electrónico durante cinco días. Esos trabajadores sufrieron de menos estrés, se enfocaron en una tarea por periodos más prolongados y cambiaron de pantalla con menos frecuencia.

Corteza prefrontal. Trabajar en modo multitarea es el costo de la evolución de los humanos. La parte del cerebro que se encarga de cambiar de una tarea a otra y jerarquizar las cosas – darles valor y ordenarlas en función de nuestros intereses – se llama corteza prefrontal. A diferencia de algunos animales, los humanos tenemos una corteza grande, lo que nos permite ser más flexibles y poder concentrarnos en varias cosas al mismo tiempo.

Sin embargo, la corteza prefrontal también actúa como un regulador de las emociones y la empatía. Las personas que trabajan más esta zona pueden hacer más cosas al mismo tiempo, pero tienen menos control sobre sus sentimientos y emociones; y esto afecta su productividad. De hecho, se cree que poco a poco sus vínculos sociales se deterioran, lo que genera aislamiento y deterioro cognitivo temprano.

Otras cosas que le pueden pasar a nuestro cerebro por la multitarea son las siguientes:

* Aumento del estrés, por el constante contrarreloj en el que viven para entregar tareas.

* Liberación de cortisol y adrenalina, esta combinación de hormonas es peligrosa, como una ‘bomba’ para el cerebro.

* Menos atención y menos memoria.

El aumento de la actividad multitarea genera una sustancia llamada cortisol que incrementa los niveles de estrés. Sin embargo, el cerebro humano no está diseñado para procesar de forma saludable estas hormonas.

De hecho, la mejor forma de cuidar nuestro cerebro es trabajar en serie, y no en paralelo. Hacer procesos en lugar de todo al mismo tiempo. Por ejemplo, realizar una tarea, luego otra y otra es mucho menos cansado que hacer tres cosas a la vez porque se drena menos glucosa. En el caso contrario, esto último genera una sensación mayor de cansancio.

Entonces, cortar e iniciar varias tareas a la vez produce: estrés, cansancio y errores. Nos puede tomar hasta 23 minutos y 15 segundos en volver a enfocarnos en una tarea nueva después de haber interrumpido la anterior.

Por ejemplo, está redactando un correo electrónico, y hace una pausa para contestar mensajes a través de WhatsApps, y una llamada antes de volver al email. Es posible que incluso haya olvidado lo que estaba escribiendo o lo que tenía planeado redactar porque ha hecho tantas cosas que su cerebro ha perdido el hilo de concentración y retención.


Multitarea y mala organización

Otra consecuencia de la multitarea, que afecta a la productividad, es que tanto cambio de tareas tan rápido puede hacer que las personas pierdan el norte de lo que es importante. En otras palabras, que no sepan priorizar tareas.

Hacer tantas cosas hace que nos sintamos importantes y productivos porque el cerebro secreta una sustancia llamada dopamina. Sin embargo, esta sensación es falsa y momentánea.

Multitarea y cansancio

Es normal que después de haber hecho tantas cosas se sienta agotado. Y esta es la sensación general que deja la multitarea. Esto no solo repercute en cómo se siente durante el día, sino también en la velocidad con la que hace las cosas y la calidad del trabajo que entrega. Además, aquellos que desarrollan más multitarea son más propensos a experimentar una caída de coeficiente intelectual.

Esto es tan equivalente como no dormir durante una noche entera. Ahora imagine lo que pasa si en su trabajo necesita tener la mente fresca (como los creativos y creadores) o una lucidez impresionante (como los doctores o aquellos que manejan maquinaria delicada). Incluso los niveles de paciencia bajan con el cansancio que trae la multitarea.

Evitar la Multitarea



La multitarea se considera como una característica de competitividad y eficiencia, pero en realidad es detractora de la productividad.

En definitiva, la multitarea no es una práctica recomendada. Vivimos en el mito de la productividad exacerbada, pero hacer demasiado no es bueno y nos lleva a, paradójicamente, acabar con nuestras posibilidades de ser más productivo. La planificación de tareas y la priorización de las más importantes son una fórmula efectiva para luchar contra la multitarea que nos rodea todos los días.

La determinación o el singletasking consiste en enfocarse en una sola tarea a la vez. Ponerlo en práctica nos permite estar completamente presentes e inmersos en la ejecución de la tarea que tenemos en frente. Algunas personas llaman a esto “estar en la zona” o “en un estado de fluidez”. Ser productivo o efectivo puede lograrse implementando una tarea única.

* Realizar dos tareas simultáneamente es contraproducente.

* Ser productivo significa hacer solo una tarea a la vez, hacerla bien y completarla.

* De lo contrario, es recomendable no comenzar simplemente tal o cual tarea, y mucho menos una tarea completamente diferente a la que pretendíamos comenzar.


Práctica de la multitarea en las empresas

Eventualmente, la noción de “multitasking” se desarrolló en el campo de las empresas. Estas ahora buscan empleados capaces de realizar varias tareas al mismo tiempo y la multitarea se asocia en ocasiones – y erróneamente – con el perfil de una persona polivalente.

Un profesional debe poder llevar a cabo sus misiones principales, así como sus misiones relacionadas “al mismo tiempo”. Esto implica una mayor carga de trabajo, así como una gestión del tiempo más compleja.

Realizar varias tareas al mismo tiempo es perjudicial para la productividad. Por el contrario, puede dañarlo significativamente. Además, es probable que la calidad del trabajo se deteriore cuando un sujeto insiste en gestionar varios proyectos "en concierto". Por lo tanto, la mayoría de las tareas son incompatibles con la multitarea.

Varias razones pueden motivar a una persona a emprender una tarea mientras ejecuta otra

Predisposiciones humanas. Hay una causa humana. En busca de la mejora continua, el hombre nunca dejaría de buscar nuevos estímulos. Así, basta con consultar su mail para no sucumbir al aburrimiento durante una reunión profesional que se prolonga. Realizar “cosas” o realizar acciones estimularía por tanto nuestro cerebro y colmaría nuestra necesidad de satisfacción.

El aspecto social. Hay un factor correlacionado con nuestra vida profesional. Requerimos que los miembros de nuestro equipo, nuestra empresa y nuestra sociedad puedan realizar tareas simultáneas. Este es un criterio de selección entre los candidatos para un puesto en particular dentro de las empresas.

Las herramientas. Practicamos la multitarea porque tenemos las herramientas para impregnarnos. Herramientas de producción, software de control, plataformas interactivas, etc. Podemos trabajar simultáneamente en un iPad, en nuestro MacBook o en nuestro PC con Windows a diario. No es necesario interrumpir tal o cual tarea en curso gracias al modo multi-página de nuestras interfaces.

Buena y mala multitarea para tareas de la misma “categoría”

Es importante diferenciar entre buena y mala multitarea con respecto a las tareas en sí. La optimización de la productividad es posible cuando las tareas asociadas son lógicamente asociables y pertenecen a la misma categoría. Por ejemplo, hacer su balance y su CDR para su contabilidad.

En cambio, el efecto será catastrófico si el empleado está ocupado realizando dos operaciones que requieren alta concentración y que no tienen nada que ver entre sí (hacer sus cuentas y captar clientes).

Aunque a veces es difícil diferenciar entre estos dos tipos de multitarea, es necesario usar el sentido común. En caso de duda, puede dejar una de las dos acciones actuales.

Actividades complementarias

Como regla general, la multitarea es perjudicial para la productividad. Sin embargo, esto no implica retirarla de nuestros hábitos. Existen unas cuantas soluciones para beneficiarse de sus ventajas en el día a día sin caer en la trampa de la contra-productividad.

La primera astucia es tener actividades simultáneas que requieran atención complementaria. De hecho, algunas actividades no apelan a los mismos sentidos. Por ejemplo, puede escuchar un podcast interesante mientras conduce. También puede caminar y tener una conversación telefónica.

La organización es la mejor manera de ser más eficiente. El planning le permitirá sumergirse en tareas que pueden ser gestionadas simultáneamente por diferentes colaboradores (gracias a un software de gestión adecuado).

No solo será más cooperativo, sino también más productivo y sus estímulos se adaptarán a una única tarea que realizará correctamente y sin interrupciones ni distracciones.

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Es perjudicial hacer múltiples tareas o hacer dos cosas simultáneamente, ceder a las distracciones y no poder hacer una cosa a la vez, ejecutar ambos hemisferios en vano, manejar diferentes tareas al mismo tiempo, desear ir más allá de lo que revela la neurociencia y continuar manejando múltiples tareas a la vez. etc. La gestión de tareas es tan simple como el siguiente principio: aunque algunas tareas se pueden realizar simultáneamente, la gestión de tareas debe realizarse “una por una”.

La corteza, el lóbulo frontal, el lóbulo prefrontal y sus habilidades cognitivas no son adecuados para realizar múltiples tareas.

Por lo tanto, la incapacidad de finalizar múltiples tareas, de efectuar múltiples tareas, no está correlacionada con los mili-segundos que le toma a su cerebro y sus neuronas potencialmente refractarias para captar esta o aquella información, sino más bien con su estructura orgánica.


Tareas duales (dual task) para mantener el cerebro activo

En nuestra actividad diaria, de forma casi constante, exigimos a nuestro cerebro que trabaje al mismo tiempo en dos tareas. Por ejemplo, andar y hablar por teléfono.

La activación combinada del cerebro para dos tareas independientes y no relacionadas se conoce como dual task. Estas conllevan una mayor activación del cerebro y pueden combinarse de forma que la tarea dual sea movimiento-movimiento (como andar y hablar) o movimiento-cognitiva (como andar y resolver cálculos matemáticos).

Por ejemplo, al caminar en el gimnasio, una persona tiene que activar en el cerebro las áreas encargadas de la marcha. Sobre todo, las áreas motoras y de coordinación. Al caminar para cruzar la calle, una persona también tiene que activar las áreas mencionadas en el ejemplo anterior. Pero, además, las áreas visuales (para ver los vehículos), las áreas de memoria (que le hacen recordar la velocidad de los vehículos y calcular si le da tiempo a pasar) y las áreas de toma de decisiones (para decidir si, al final, cruza o no cruza). Al mismo tiempo, debe coordinar todas esas áreas.

Un entrenamiento muy saludable

Nuestro cerebro es capaz de aprender. La base de ese aprendizaje está en la repetición y, en última instancia, en la experiencia vivida. El entrenamiento de las tareas duales permite a nuestro cerebro estar más preparado para afrontar las que se encuentre en el día a día.

Conforme nuestro cerebro envejece, pierde capacidad para enfrentarse a las tareas duales. Gran parte de las caídas en personas mayores ocurren mientras estaban realizando una de ellas. Del mismo modo, los cerebros que tienen alguna enfermedad neurológica son peores a la hora de enfrentarse a esta activación combinada.

La importancia de entrenar las tareas duales es doble. Por un lado, mantiene el cerebro activo, lo que de por sí ralentiza el envejecimiento cerebral. Por otro, y esto es lo más significativo, mantiene el cerebro activo tal y como trabaja a diario. Esto lo prepara para afrontar situaciones tan normales como cruzar la calle al mismo tiempo que repasamos la lista de la compra, o utilizar los cubiertos mientras cuento lo que me pasó ayer.

Así, el entrenamiento puede prevenir las caídas, la retracción social (socializar nos exige, por ejemplo, conversar al mismo tiempo que caminamos). También reduce el sentimiento de pérdida de capacidades.

El resultado es una activación cerebral muy importante, con muchas áreas cerebrales distintas y que requieren la coordinación de todas ellas. En cualquier caso, todos perderemos capacidad para llevar a cabo esta activación combinada con la edad. Esta estrategia merece la pena a largo plazo: debemos entenderla como una prevención activa.




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mayo 31, 2023

Neurociencia del Placer




El neurocientífico de Oxford Morten Kringelbach presentó su investigación en julio 2021, realizada con el fin de investigar lo que sucede en el cerebro cuando se experimenta uno de los constituyentes más apreciados del bienestar: el placer.

El placer opera en un ciclo de tres etapas: deseo, gusto y aprendizaje. Pero las conclusiones indican que una buena vida implica involucrarse en actividades significativas.

Para descubrir por qué el sistema cerebral tiene que pasar por este ciclo de cambios de manera ordenada significó ir directamente a la fuente: el cerebro. Durante dos décadas, el científico ha invitado a los participantes a escáneres de imágenes cerebrales para investigar lo que sucede en el cerebro. Por ahora, ha estudiado la neuroanatomía de la mayoría de los placeres: alimentos, drogas, música, mirar bebés lindos, incluso el sexo, a pesar de los desafíos obvios.

Resulta que hay mucho que podemos aprender sobre la condición humana estudiando el placer en el cerebro. Por ejemplo, los neurocientíficos pueden crear esquemas, o modelos cerebrales, de la actividad neuronal subyacente de diferentes regiones cerebrales en varios estados, a medida que miles de millones de neuronas y células gliales se comunican entre sí.

Estas percepciones, a su vez, se pueden aplicar en el tratamiento de condiciones que afectan el funcionamiento del circuito de placer, incluidos los trastornos neurosiquiátricos y las adicciones. En última instancia, desentrañar los mecanismos cerebrales involucrados en la experiencia del placer, la felicidad y varios estados significativos podría señalar lo que realmente significa disfrutar, y ayudar a las personas a experimentar más de ello. Esta búsqueda ha sido la motivación principal de su investigación. En sus propias palabras, esto es lo que nos revela sobre la neuroanatomía del placer.

No solo sensación

El placer es una forma de experimentar el mundo sensorial. Al ver, oír, oler o saborear algo que se considera como placentero, la información pasa a través de las cortezas sensoriales del cerebro. Pero ahí no es donde está codificado el placer. Gracias a la participación de varias regiones cerebrales, es algo que se añade más adelante como un brillo hedónico.

Así, el placer no es simplemente una sensación o un pensamiento. El placer consiste en ciclos de deseo, gusto y aprendizaje. Una buena vida depende de un sistema cerebral que pueda pasar por este ciclo de cambios de manera ordenada.


¿Qué sucede en el cerebro al experimentar placer?

Para el bebedor de café, el ciclo del placer comienza incluso antes de que ingiera su primer sorbo. Comienza con la expectativa y la anticipación del evento. Ninguna información – por ejemplo, vista, olfato, gusto – ha entrado hasta ahora a través de los órganos sensoriales. Sin embargo, se detecta que el café está ahí afuera, y basado en las experiencias anteriores, se tiene un deseo.

En esta etapa, una gran parte del cerebro se dedica a tratar de encontrar maneras de llegar al objetivo. Es como si el cerebro dijera que hay algo importante en el entorno que necesita atención. A medida que pasa el tiempo, el sujeto se sentirá cada vez más motivado para atenderlo, hasta que finalmente se levanta y se haga un café. Una vez que las experiencias sensoriales de ver, oler y saborear se activan, los puntos calientes hedónicos en el cerebro también lo hacen y el placer se intensifica. Se inicia la etapa del gusto.

A medida que se bebe el café, las expectativas se actualizan constantemente. La etapa de aprendizaje incluye cumplir las expectativas. Cuando algo sale mal y lo que se espera no se cumple – por ejemplo, cuando el café sabe mal –, eso es un obstáculo para el placer. Si la red funciona sin problemas, después de un tiempo se saciará. El cerebro aprenderá de la experiencia actualizando las asociaciones y haciendo predicciones futuras. Entonces el ciclo se detendrá y se pasará a otras cosas.

Si el placer funciona mal


En lugar de pasar por el circuito de desear-gustar-aprender donde las cosas naturalmente se reducen y uno puede seguir adelante con su día, las personas adictas están atrapadas en un bucle de repetición. Por ejemplo, pueden experimentar una motivación extrema – desear – sin la recompensa – gustar – y seguir volviendo al deseo, porque no parece ser suficiente para permitirles proceder a la etapa de disfrute y saciedad.

Anhedonia

Es la incapacidad para experimentar placer, la pérdida de interés o satisfacción en casi todas las actividades de la vida con las que antes se solía disfrutar, desde el hecho de comer, escuchar música o practicar deporte hasta las relaciones sociales como quedar con amigos y familiares, charlar, pasear o ir al cine, una fiesta o un concierto.

Esta condición es un síntoma clave de los trastornos neurosiquiátricos. Una persona deprimida, por ejemplo, todavía puede estar motivada para tomar café, pero cuando lo hace, puede que no sienta placer por ello. Esto puede empeorar las cosas, ya que puede sentir que debería estar experimentando alegría, pero no lo hace.


Intervención de las regiones cerebrales

La corteza orbito-frontal – la parte del cerebro detrás de los ojos – es un jugador principal en la sala de máquinas del placer. Otras regiones, incluidas las nucleus accumbens y pálido ventral, también son importantes. Si se eliminan algunas de estas regiones de los cerebros de ratas, ya no mostrarán la reacción de placer con sus bocas cuando se les administre agua dulce. Casi como un sistema de votación, todas estas regiones necesitan estar comprometidas entre sí para que el placer se perciba. Afortunadamente, el sistema está hecho de muchas partes, por lo que cuando una región funciona mal, las otras partes pueden trabajar juntas y compensar.


A medida que el ciclo de placer se inicia, las neuronas de estas regiones comienzan a “hablar” entre sí en formas de sincronización y desincronización. Las señales eléctricas se convierten en señales químicas en la unión sináptica, antes de convertirse en señales eléctricas de nuevo y seguir adelante.

Es un paisaje dinámico, con una miríada de rutas por las que viajan las señales. Lo que facilita este movimiento constante son los neurotransmisores en la unión sináptica. Hacen que sea más fácil o más difícil que las señales pasen a través de varias regiones. Por ejemplo, durante un orgasmo, debido a la liberación de neurotransmisores, de repente puede ser mucho más fácil para las señales viajar entre la corteza orbito-frontal y otras regiones que normalmente no pueden estar directamente vinculadas.

El cerebro es una máquina que está funcionando todo el tiempo. Hay muchas rutas que pueden encenderla. Algunas son hedónicas, que tienen que ver con el placer y el afecto positivo, como el café o el sexo. Otras son más eudaimónicas, que tienen que ver con significado, compromiso y auto-realización, como ser voluntario o expresar gratitud. Frecuentemente, las actividades eudaimónicas no se sienten placenteras en el momento. De hecho, incluso pueden sentirse difíciles. Es solo después, en retrospectiva y cuando se interpreta la experiencia como significativa, que se puede deducir placer de ellas.


El dolor y el placer

Uno de los descubrimientos neurocientíficos más fascinantes es el estrecho vínculo entre el dolor y el placer. Se considera el ejemplo del dolor fantasma de las extremidades, que es reportado inicialmente por alrededor del 80% de las personas que tuvieron amputaciones. Con el tiempo, entre el 10-25% de los pacientes, el dolor fantasma de las extremidades puede provocar dolor crónico, que es muy difícil de tratar.

Cuando los neurocirujanos toman electrodos y realizan estimulación cerebral profunda en estos pacientes con 20 Hz – la región objetivo recibe 20 pulsos eléctricos por segundo –, los pacientes reportan un alivio casi instantáneo. Pero cuando se estimulan las mismas regiones con 50 o 100 Hz, el dolor empeora. Es la misma red la que provoca el alivio – placer – y dolor insoportable, y la que se activa con la intensa incomodidad durante una maratón se convierte repentinamente en el impulso para un corredor.

Más que acumular placeres



Es un mito que los hedonistas sean más felices que otras personas. Aquellos que se encuentran en una persecución interminable de placer por el placer mismo a menudo son infelices, advierte Sendaia Laiol, neurocientífica abocada a la investigación del placer en la Universidad de California. Tener un sentido  y un objetivo general es esencial para que las personas florezcan. El sentido puede derivarse de relaciones, de poner esfuerzo en varias actividades, e incluso de superar dificultades. La afinidad neurobiológica entre el dolor y el placer en nuestros cerebros puede ser paralela al vínculo conmovedor entre el sufrimiento y el florecimiento en nuestras vidas, indica la especialista.

La dopamina es parte de la danza del placer. Es lo que motivará a levantarse y tomar el café en el que se sigue pensando. Pero la dopamina no es lo que da la recompensa cuando se bebe el café, son los opioides. El placer no se trata tanto de la dopamina y los opioides en sí, sino de cómo el cerebro se comunica entre varias regiones. Los neurotransmisores cambian el cableado de las regiones y cómo se relacionan entre sí.

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El cerebro busca el placer



Investigadores del Instituto Zuckerman de la Universidad de Columbia, la Universidad de California en Berkeley y el Centro Champalimaud para lo Desconocido, en Portugal, en un estudio publicado en Science de marzo 2018, han observado en ratones cómo el cerebro aprende a repetir patrones de actividad neuronal que provocan la importante sensación de sentirse bien.

Esta investigación ofrece información clave sobre cómo se forma y refina la actividad cerebral a medida que los animales aprenden a repetir comportamientos que evocan una sensación de placer.

Los hallazgos también apuntan a nuevas estrategias para detectar trastornos caracterizados por comportamientos repetitivos anormales, como la adicción y el trastorno obsesivo compulsivo (TOC).


Los resultados revelan que el cerebro aprende qué patrones de actividad conducen a sensaciones de sentirse bien y se reestructura para reproducir de manera más eficiente esos patrones.

Este descubrimiento puede ayudar a explicar cómo aprendemos por repetición, y también puede aportar información a la hora de estudiar trastornos como la adicción y el TOC, en el que se desbarata el circuito de retroalimentación que vincula una acción a una recompensa.

Normalmente, hacer algo agradable provoca que las neuronas liberen una sustancia química llamada dopamina. Este lanzamiento provoca esa sensación de sentirse bien, evoca el deseo de repetir una acción una y otra vez. Un buen ejemplo de esto son los videojuegos.

Cuando se mueve el control del juego exactamente de la manera correcta para obtener esa puntuación alta, el cerebro recuerda cómo ejecutó esa acción: qué neuronas se encienden y en qué patrón, para que el cerebro pueda recrear ese mismo movimiento al jugar la próxima vez. Después de repetidos intentos, el cerebro mejora al recrear ese patrón de actividad neuronal y se mejora en el juego.

Para el equipo, este hecho supuso la pregunta: ¿se podría entrenar al cerebro para aprender el patrón correcto de actividad neuronal normalmente involucrado en experimentar algo agradable, y luego reproducir ese patrón a voluntad para desencadenar una liberación de dopamina?

Implicaciones para la adicción y el trastorno obsesivo compulsivo

En una serie de experimentos en ratones, los científicos desarrollaron un programa de computadora que conectaba la actividad neuronal en el cerebro de los animales con notas musicales, de modo que cuando un grupo de neuronas se encendía, se reproducía una nota musical correspondiente. Diferentes patrones de actividad neuronal produjeron distintas combinaciones de notas. Y cuando los patrones de actividad neuronal activaron la disposición correcta de las notas musicales, los científicos liberaron manualmente la dopamina en los cerebros de los animales.

Los animales aprendieron rápidamente qué arreglo musical, cuando se tocaba, causaba una liberación de dopamina y una sensación de sentirse bien. Sus cerebros luego comenzaron a re-conectarse para escuchar esa canción más a menudo, lo que desencadena el golpe de placer de la dopamina. En esencia, los ratones aprendieron a repetir el mismo patrón de actividad cerebral que se había evocado anteriormente al escuchar esas notas musicales.

Los investigadores observaron que estos hallazgos son un ejemplo sorprendente de la Ley de Thorndike: un principio de psicología que establece que las acciones que conducen al refuerzo positivo se repiten con mayor frecuencia. Sin embargo, estos descubrimientos probablemente representan la primera vez que se ha observado este principio directamente en el cerebro. Hasta ahora, los mecanismos cerebrales que guían este tipo de aprendizaje no se habían medido directamente.

Esta investigación también tiene implicaciones importantes para la adicción y el TOC. Si los patrones de actividad neuronal del cerebro están a toda máquina, como suele ser el caso para las personas con adicción o TOC, los investigadores se preguntan si podrían crear un programa de computadora que pueda ayudar a entrenar a sus cerebros y reducir esta actividad. Lo están explorando activamente.


Estudio sobre la actuación de la experiencia religiosa en el cerebro

Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Utah, en un estudio publicado en la revista Social Neuroscience de noviembre 2016, han comprobado que las zonas cerebrales asociadas con gratificaciones, como el núcleo accumbens, actúan cuando una persona siente un acercamiento a Dios.

Este estudio es la primera iniciativa del Religious Brain Project, un proyecto orientado a entender cómo funciona el cerebro en personas con creencias religiosas o espirituales profundas.

Al igual que el amor, el sexo, el juego, las drogas y la música encienden el circuito de recompensa del cerebro, las experiencias religiosas también lo pueden activar. El circuito de recompensa es un grupo de estructuras neuronales de nuestro cerebro, relacionado con el deseo, el placer y el refuerzo positivo.

Los investigadores explican que en los últimos años las tecnologías de imagen cerebral han avanzado de tal forma que se pueden acercar a interrogantes que existen desde hace milenios.

En concreto, se propusieron determinar qué redes neuronales intervienen en la representación de los sentimientos espirituales, y para ello eligieron a un grupo de devotos mormones a los que se sometió a una serie de estímulos religiosos.

Cada sujeto había sido entrenado entre 1,5 y 2 años para poder identificar su ‘sentimiento del Espíritu’ en sí mismo y enseñar esto a otros. En la práctica y la teología mormonas, esos sentimientos tienen gran importancia, ya que son el medio primario para comunicarse con Dios, una parte fundamental en la toma de decisiones vitales y un refuerzo para su fe.

Se seleccionó un total de 19 sujetos – siete mujeres y 12 hombres –, cuyo cerebro fue monitorizado mientras realizaban diversas tareas, como visualizar videos sobre su iglesia, escuchar las citas de diversos líderes religiosos, rezar, leer pasajes bíblicos o recibir otros estímulos audiovisuales.

Durante las pruebas, los participantes eran interrogados para ver si ‘sentían el espíritu’. Podían responder a través de una escala que iba desde ‘no sentirlo’ hasta ‘sentirlo fuertemente’, e incluso tenían un botón para marcar cuando sentían un pico de intensidad espiritual.

Un pico de intensidad espiritual

Diversas áreas del cerebro, 
activas durante la experiencia 
religiosa de los participantes
El pico de intensidad, acompañado de un mayor ritmo cardíaco y respiratorio, ocurría entre uno y tres segundos antes de apretar el botón y este patrón se repetía para las diversas tareas.

Basándose en las exploraciones, los científicos descubrieron que los sentimientos espirituales intensos se asocian con la activación del núcleo accumbens. Conformado por un grupo de neuronas y componente del denominado estriado ventral, dicho núcleo forma parte del cuerpo estriado y es fundamental para el sistema de recompensa.

Aparte de las redes neuronales ligadas al sistema de recompensa, también se descubrió que los sentimientos espirituales se asocian a la corteza prefrontal media – una zona cerebral que se activa por acciones relacionadas con valoraciones, juicios y razonamiento moral – y otras regiones del cerebro asociadas a la atención focalizada.


La experiencia religiosa es quizá la parte que más influye sobre cómo la gente toma decisiones que nos afectan a todos, para bien y para mal. Entender lo que sucede en el cerebro para contribuir a estas decisiones es realmente importante, aunque todavía no se sabe si los creyentes de otras religiones responderían de la misma manera.

Investigaciones realizadas por otros expertos muestran que el cerebro responde de manera diferente ante prácticas contemplativas y de meditación, características de algunas religiones orientales, pero hasta ahora se tenía pocos conocimientos neurocientíficos sobre la espiritualidad en Occidente.

Hay diferencias y similitudes entre estos resultados y los estudios sobre meditación, pero en ambos casos muestran el papel que tienen las regiones cerebrales asociadas con la atención, aunque la activación del sistema de recompensa es mucho más importante en este estudio.

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Neurotransmisores protagonistas del placer


Somos cuerpo, mente y espíritu. Es por eso que para cuidar la salud de manera integral y conservar una buena calidad de vida, no solo debemos prestar atención a nuestro bienestar físico, sino también a nuestro componente emocional.

El cerebro humano tiene la capacidad de producir cuatro sustancias naturales relacionadas con la felicidad, el placer, la relajación y el alivio del dolor físico y emocional.

Endorfinas

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Constituyen un tipo de neurotransmisor que se producen principalmente en el hipotálamo y la glándula pituitaria.

* Son un potente estimulante natural que no tiene efectos secundarios y que posee la capacidad de cambiar nuestro estado de ánimo.

* Actúan como analgésicos y activan los centros de placer, creando situaciones satisfactorias que contribuyen a eliminar el malestar.

¿Cómo se estimula su producción?

Básicamente, todas las actividades que nos resultan placenteras las convocan: reír, cumplir con objetivos, realizar rutinas de ejercicio, relajarse, escuchar música, bailar, leer por gusto y meditar. Estas actividades facilitan la memoria y la atención, y provocan cambios positivos en nuestra actitud.

La risa tiene una notoria influencia sobre la química del cerebro y por eso es la mejor fuente de endorfinas. Numerosos estudios demostraron que reírse disminuye el dolor físico y fortalece el sistema inmunitario.

Las caricias, los besos y los abrazos también estimulan la descarga de endorfinas.

Serotonina

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 Es un neurotransmisor cerebral que además actúa regulando la función gastrointestinal. Casi el 90% presente en nuestro cuerpo se produce en el intestino, pero también se puede encontrar en las plaquetas y en el cerebro.

* Controla las emociones y las funciones cognitivas.

* Es conocida como la hormona del bienestar, ya que genera sensaciones de relajación y satisfacción, y aumenta la concentración y la autoestima.

* En el sistema digestivo, favorece la sensación de satisfacción después de haber comido y, en el cerebro, influye en el estado de ánimo. También ayuda a disfrutar de un sueño reparador y pone en marcha el reloj interno del cuerpo.

¿Cómo se estimula su producción?

Para producirla, es necesario contar con triptófano, un aminoácido fundamental en la nutrición que se encuentra en los siguientes alimentos: huevos, pastas, arroz, lácteos, cereales, pollo, pavo y leguminosas, entre otros.

Además, podemos aumentar la cantidad de serotonina del cerebro realizando ejercicio físico y buscando lugares con sol y mucha luz.

Si el organismo no la produce en cantidad suficiente, se podría experimentar una sensación de desánimo e insomnio.

Por otra parte, un exceso de serotonina puede resultar peligroso. Algunas drogas ilegales hacen que el cerebro descargue de una sola vez en la sinapsis toda su reserva de serotonina, lo que puede ocasionar paranoia, deteriorar el juicio e impactar negativamente la memoria.

Dopamina

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 Es otro de los neurotransmisores que está presente en diversas áreas del cerebro y que es especialmente importante para la función motora del organismo.

* Inunda la sinapsis entre neuronas cuando sucede algo gratificante; es responsable de ese torrente de alegría cuando se alcanza un objetivo o una tarea resulta exitosa. La dopamina anima al cerebro y produce sensaciones placenteras.

* Tiene muchos aspectos positivos, como favorecer el estado de alerta o ayudar al páncreas a liberar la cantidad adecuada de insulina después de comer.

* Por otra parte, la dopamina coordina el cerebro y el cuerpo para producir movimientos voluntarios. Algunas actividades como escribir tu nombre, y conducir un auto son posibles gracias a ella.

¿Cómo se estimula su producción?

Este químico se dispara tanto cuando uno da el primer paso rumbo a un objetivo como cuando lo cumple.

La mejor forma de elevar la dopamina, por ende, es establecerse objetivos a corto plazo o dividir en pequeñas metas aquellos objetivos que son a más largo plazo, y celebrar cuando uno los cumple.

La deficiencia de esta sustancia química se encuentra relacionada con la enfermedad de Parkinson.

Para estimular la secreción de este neurotransmisor e incrementar sus niveles, es necesario consumir alimentos ricos en tirosina: chocolate, sandía, almendras, carne, té verde, lácteos, arándanos, soja.

Oxitocina

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 Se produce en el hipotálamo cerebral, se almacena en la neurohipófisis y se libera al torrente sanguíneo para alcanzar varios órganos donde ejerce sus funciones.

* Desencadena y sostiene las contracciones en el parto y dilata el cuello uterino. Desempeña un papel fundamental en la lactancia al generar el vínculo materno-infantil, nuestra primera experiencia de amor puro y confianza plena.

* Aumenta la empatía y la confianza, regula la frecuencia cardíaca, disminuye la presión arterial, el estrés y la predisposición a adicciones (alimentos, drogas, alcohol, juego, etc.).

¿Cómo se estimula su producción?

La oxitocina, conocida como la “hormona del amor”, se libera ante momentos placenteros de la vida, como cuando disfrutamos de una reunión con amigos, y ante simples contactos físicos (masajes, abrazos) que establecen lazos de apego.

Consejos para mantener los niveles de oxitocina

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 Mantener la sexualidad activa en la pareja.
* Abrazar a nuestros seres queridos.
* Reír a diario.
* Realizarse masajes.
* Disfrutar momentos de ocio y de desconexión.
* Eliminar de tu vida relaciones tóxicas.
* Generar menos vínculos, pero más profundos y duraderos.


Relación entre el placer y el cerebro

El hedonismo en el cerebro

Varias partes del cerebro intervienen en la sensación de placer que experimentamos. Entre las más relacionadas con el placer son la corteza prefrontal, la orbito-frontal, la insular y la cinglada, y como regiones subcorticales, entre otras, el núcleo accumbens, el núcleo pálido central y la amígdala.


Hace tiempo que sabemos que en cualquier circunstancia que implique placer – sea natural – como al ingerir una comida apetitosa, – o de manera artificial – como cuando se estimula eléctricamente el cerebro o se consume una droga adictiva, se libera el neurotransmisor dopamina. Por ello, durante algún tiempo, fue considerada el neurotransmisor o sustancia química de la recompensa y el placer en el cerebro.

Sin embargo, según nuevos estudios eso no es cierto. Lo que ahora se sabe es que la dopamina liberada en el sistema meso-límbico dopaminérgico incrementa los componentes motivacionales del refuerzo, su valor incentivo, y produce deseo sin causar gusto ni tener un verdadero impacto hedónico. Es decir: la dopamina, más que causar directamente placer, lo que hace es aumentar nuestro deseo de sentirlo.

Sustancias químicas activan las regiones que hacen posible el placer



Se trata de las encefalinas y las endorfinas, también denominadas opiáceos endógenos. Son sustancias producidas y ubicuas en gran parte del cerebro. Su función natural es generar placer, del mismo modo que lo hacen la morfina y otras sustancias derivadas del opio cuando son consumidas. Es decir, las encefalinas y las endorfinas facilitan la activación de las estructuras cerebrales generadoras de las percepciones placenteras.

Se ha comprobado que su estimulación artificial mediante la inyección de sustancias que reproducen sus efectos, los llamados agonistas opiáceos, en regiones específicas del cerebro, como el núcleo accumbens, incrementan, y llegan incluso a doblar, el impacto hedónico que sentimos al consumir el dulce de la sacarosa, medido por las reacciones ante su consumo. Así el placer se asimila al hedonismo, la palabra griega para placer que, a su vez, deriva de la usada para dulce.

Usar el placer para potenciar nuestro cerebro

Los humanos somos buscadores permanentes del placer. Al igual que otras especies animales, podemos conseguirlo de muchas maneras: bebiendo, comiendo, descansando, calentando o enfriando nuestro cuerpo, con masajes y caricias, aliviando cualquier dolor o malestar somático y satisfaciendo motivaciones sexuales.

Pero, a diferencia de otras especies, podemos obtenerlo también de modo cognitivo, es decir, mental e intelectualmente. El desarrollo de la corteza cerebral humana nos permite disfrutar del amor y la compañía de nuestros familiares y amigos; de creaciones y descubrimientos artísticos, literarios o científicos; del éxito en nuestras relaciones sociales; de logros en el trabajo o la economía; de competiciones deportivas, de las actividades divertidas y de los juegos en general.

Todo eso puede producir también mucho placer. Pero ahí no acaba todo. Los humanos podemos disfrutar en el presente incluso imaginando lo bueno que puede ocurrir en el futuro.

Disfrutando con la mente

La capacidad del cerebro y la mente humana para imaginar las consecuencias positivas de nuestro comportamiento nos permite asimismo gozar activamente del ahora y por esa razón también podemos disfrutar avanzadamente en el presente de lo bueno que puede ocurrir en el futuro.

Eso es lo que hace que también podamos sentir placer imaginando lo bien que nos sentiremos cuando estemos de vacaciones en una playa, cuando hayamos conseguido el puesto de trabajo al que aspiramos, si nos tocara un gran premio con la lotería o imaginando una fuente de agua fresca cuando estamos sedientos.

La activación natural de los sistemas cerebrales de motivación y placer forma parte de la regulación homeostática del organismo. Disfrutar y sentir el placer de comer cuando las exigencias energéticas del cuerpo lo requieren es algo necesario y biológicamente establecido.

Muchos placeres incentivos, como los de naturaleza intelectual, pueden tener también un papel beneficioso para el bienestar somático y mental de las personas, pues disminuyen el estrés y están en el origen de las motivaciones que nos impulsan a comportarnos de un modo conveniente para no dañar nuestro organismo.

Y eso es un problema para quienes, por herencia, enfermedad o envejecimiento, tienen menos capacidad de sentir placer. Necesitamos sentir placer para encontrarnos bien y alcanzar bienestar. Su influencia es asimismo muy importante para que el organismo se adapte al medio en el control de la conducta motivada, la toma de decisiones, el aprendizaje y la memoria.

Lo que ocurre es que las decisiones que tomamos a diario con frecuencia no son siempre, aunque lo parezca, un ejercicio de pura racionalidad. En la mayoría de ellas, sin que apenas lo notemos, hay una importante influencia emocional no exenta de sensaciones placenteras.

Usar el placer para tomar mejores decisiones

Pensemos, por ejemplo, en la anticipación mental de la emoción y el placer de llegar a sentirse más delgado o de tener mejor aspecto y forma física. Esta anticipación de placer puede influir en la decisión de restringir el consumo de calorías. No menos cierta es la influencia que puede tener en la decisión de ahorrar la sensación anticipada de placer que produce disfrutar de un nuevo automóvil o de unas vacaciones en un lugar soñado.

Como vemos con estos ejemplos y en otros posibles, el placer guía nuestras decisiones cotidianas. Y lo hace mucho más de lo que pensamos.

La experiencia común nos dice que tendemos a repetir aquellos comportamientos que tienen consecuencias positivas. Si nos gustó un determinado plato en un restaurante, lo volveremos a pedir en nuevas ocasiones.

La administración de estímulos placenteros tras aquellas conductas que queremos potenciar es un poderoso medio de conseguir modular o cambiar el comportamiento de las personas. Es lo que hace un padre cuando regala un balón o una computadora a su hijo tras sacar una buena nota en un examen.


Ningún estímulo logra tantos efectos sobre las neuronas como escuchar música

La música algo tan natural para la gente, es el resultado de complejos mecanismos neuronales que terminan por comprometer a casi todo el cerebro en producirla, escucharla, interpretarla y sentirla.

Estudios sugieren que la influencia de la música sobre el cerebro humano surgió por la capacidad que tienen los ritmos y la sonoridad de involucrarse de manera íntima con áreas destinadas a las emociones, el lenguaje y el movimiento, al punto de que logra ponerlas a actuar simultáneamente.

La música es uno de los factores que produce más placer, condicionado por un circuito cerebral que gestiona respuestas fisiológicas ante estímulos emocionales, medidos por dopamina, hormona ligada a las llamadas recompensas cerebrales.

El ritmo actúa sobre las cortezas frontal izquierda y parietal izquierda, y en el cerebelo derecho; el tono impactaría en la corteza prefrontal, el cerebelo y el lóbulo temporal; y la letra, en las áreas de Broca y de Wernicke (del lenguaje), los núcleos caudado y accumbens, y en el área prefrontal, todos ligados con las emociones.

Todo comienza en el oído al escuchar una canción, el estímulo se transmite por el tronco cerebral, llega a la corteza auditiva y, desde allí, se reparte a las áreas antes descritas y a las zonas de almacenamiento musical, porque la respuesta cerebral a los sonidos está condicionada por lo escuchado anteriormente. Es como si existiera una gran base de datos con todas las melodías recibidas y conocidas.

Ordena y sana

Los efectos de la música sobre diferentes áreas del cerebro de manera simultánea también han permitido que dichos estímulos sirvan para mejorar funciones deterioradas en el campo neuronal, a partir de procesos fisiológicos y emocionales.

Algunas imágenes cerebrales han demostrado que la activación múltiple de las regiones cerebrales favorece la plasticidad neuronal que puede compensar deficiencias después de algún daño. Por esta razón, la música es una buena ayuda en los procesos de rehabilitación, pues induce estados de ánimo positivos y favorece la génesis de movimientos.

Con el uso de la música de manera terapéutica, se han observado mejoras en personas con problemas de movimiento, dificultades de habla, demencias, etc.

Emociones, comunicación y atención

Es tranquilizante. Se ha demostrado que escuchar música actúa directamente sobre el hipotálamo y otros centros responsables de estimular las áreas de recompensa y de placer a nivel del cerebro, y que, también, eleva la producción de óxido nítrico que abre los vasos sanguíneos y mejora la circulación cerebral, además de liberar serotonina y reducir los niveles de cortisol. Todo esto tiene como resultado una disminución importante de la ansiedad y efectos relajantes casi inmediatos.

Es una tristeza que consuela. La música triste produce una sensación agradable y de disfrute en algunas personas porque, diversos estudios han demostrado que, al escucharla, el cerebro libera prolactina, una hormona que en realidad produce sentimientos de alivio y desahogo.

Comunicación. Ya se constató que la música es capaz de producir reacciones similares en grupos de personas que se encuentran en las mismas condiciones, lo que permite conexiones emocionales entre ellas, por esta razón la gente baila, asiste a conciertos o realiza ejercicios sincronizados. Además de que es un elemento de fusión convergente para la defensa y el ataque. Por lo anterior, se habla de tambores de guerra o de música marcial, utilizadas por los ejércitos. Con base en esto se dice que la música es un lenguaje universal.

Planificación de movimientos. Se ha demostrado que el cerebro, de manera natural, hace que la música active los centros de movimiento para producir acciones rítmicas traducidas en baile o desplazamientos armónicos de algunas partes del cuerpo, aun estando aparentemente quietos: la cabeza, las manos o un zapateo.



Siglos después de que los más grandes filósofos del mundo reflexionaran sobre los secretos de una buena vida, la ciencia moderna ha hecho enormes avances interdisciplinarios en la comprensión del florecimiento humano.

El placer es un sentimiento agradable, positivo, cuyo rango comprende desde el bienestar – como la satisfacción de una necesidad básica: hambre, sed – hasta sensaciones eufóricas de realización individual o júbilo, dependiendo de su razón de ser, su intensidad y su duración en el tiempo.




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