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junio 29, 2023

Multitarea o Multitasking


Enfocarse en una sola tarea es la clave para una mayor 
productividad tanto en lo personal como en lo profesional


El término “multitarea”

Es la habilidad que nos permite realizar más de una tarea o actividad en simultáneo, es decir hacer varias cosas al mismo tiempo. Esta capacidad la solemos emplear con la intención de agilizar un trabajo, pero también realizamos multitareas con otras finalidades, como cuando vemos la televisión mientras chateamos con amigos por el móvil.

Hasta donde sabemos, aparte de las personas, solo las máquinas son capaces de hacer multitasking. De hecho, este término procede del ámbito de la informática y lo acuñó IBM en 1965, ilustrando las capacidades de su innovador sistema de procesamiento de información.

Actualmente, el SO o sistema operativo disponible en PC, teléfono inteligente y tableta son multitarea. Simplemente basta con revisar el administrador de tareas de la computadora para ver todos los programas que se ejecutan en segundo plano.



¿Podemos hacer varias actividades a la vez? ¿Realmente existe el multitasking?


Muchas veces, debido al gran número de tareas que tenemos que desarrollar en corto tiempo, buscamos realizar dos o más actividades a la vez, pensando así, que podemos hacerlo más rápido. Si hablamos de género, desde siempre, se ha considerado que las mujeres poseen mayor habilidad, para realizar más actividades a la vez. ¿Es realmente esto posible? ¿Nuestro cerebro puede realizar varias cosas a la vez? ¿Las mujeres tenemos mayor ventaja?

En capacitaciones o reuniones importantes, siempre nos indican que no se puede estar atento y responder el celular, o escuchar música y leer, conversar cara a cara con alguien y la vez por WhatsApp con otras personas. Muchas de las actividades descritas han sido realizadas por muchos de nosotros, hasta podríamos decir con éxito relativo.

Entonces ¿Podemos hacer varias cosas a la vez con eficacia? La respuesta es NO. En realidad, a lo que llamamos multitarea es realmente un cambio de tarea.

Tenemos un cerebro con miles de millones de neuronas y muchos billones de conexiones, sin embargo, parecemos incapaces de hacer múltiples cosas al mismo tiempo. Nuestro cerebro elige qué información procesar.

El intento de hacer varias cosas a la vez exige que el cerebro cambie la atención con suma rapidez, en menos de una décima de segundo. La multitarea bloquea la entrada de información a la memoria a corto plazo, los datos que no consiguen acceder a la memoria a corto plazo, no se pueden transferir para que la memoria a largo plazo los recupere. Por lo que se reduce nuestra capacidad para concluir lo que venimos realizando.

En más de medio siglo de ciencia cognitiva y en estudios más recientes sobre la multitarea, se revela que los que realizan tareas múltiples, hacen menos y pierden información. Lleva un promedio de 15 minutos, reorientar a una tarea primaria después de una distracción, como un correo electrónico. La eficiencia puede disminuir hasta un 40%.

Hay casos en que dedicarse a dos actividades que no compiten puede ser beneficioso, hay que escoger con cuidado. Dedicarse a dos actividades que no entran en conflicto, cuando al menos una es automática, es algo generalmente no perjudicial; entregarse a dos tareas que rivalizan puede cobrarse un precio muy alto. Apretar una pelota anti-estrés mientras se asiste a una teleconferencia puede ser una liberación positiva. En cambio, consultar el correo electrónico es una distracción. Hacer estiramientos mientras se ve un concurso de televisión es bastante más beneficioso que acomodarse, sin más en el sofá, utilizar el teléfono mientras se conduce cuadruplica el riesgo de sufrir un accidente.

A pesar de saber qué hacer muchas cosas a la vez puede ser una desventaja, ¿Por qué lo hacemos?

Un factor a considerar, son la gran multitud de distracciones que nos persiguen a todas horas. Así mismo, las distracciones remotas, a las que la tecnología ayuda, a menudo no son conscientes de las demandas actuales en nosotros. Las personas que llaman en el trabajo, envían correos electrónicos o envían mensajes de texto, no pueden ver lo ocupado que uno está con la tarea actual. Tampoco pueden los chats o las alertas por correo electrónico. Como resultado, cada comunicación es importante y perturbadora.

Otro atractivo, es el ansia de novedades. Cuando los estímulos indican un cambio de actividad, la dopamina se libera y la adrenalina recorre el torrente sanguíneo. Este caudal de neurotransmisores contribuye a la atracción por las nuevas tareas en desventaja de lo que estemos haciendo en ese momento.

Respecto al género. ¿Las mujeres somos más eficientes? A pesar del género y de la creencia popular, las mujeres no pueden hacer dos cosas a la vez, mejor que los hombres. En lo que ellas si muestran mayor habilidad es en la rapidez para cambiar de tarea.

¿Y qué hacemos, para cambiar?

La alternativa a la multitarea no es hacer una sola tarea. En esta época, eso sería demasiado lento. La respuesta es más bien cambiar nuestra mentalidad de un enfoque en el volumen a un enfoque en el valor. En lugar de tratar de hacer todo lo que se necesita, identifiquemos aquellas actividades e iniciativas que realmente agregarán valor. Está bien no hacer ciertas cosas, o hacerlas después. Atchley, sugiere:

Primero, hacer un esfuerzo para realizar las tareas una a la vez. Quedarse con una actividad hasta completarla, si se puede. Si la atención comienza a decaer, (después de 18 minutos), cambiar a una nueva tarea, tomar un momento para dejar una nota sobre dónde se estaba con la primera. A continuación, prestar toda la atención a la nueva tarea, durante el mayor tiempo posible.

Segundo, saber cuándo cerrar la puerta. Hacer lo mismo con el equivalente electrónico es tal vez aún más importante, si se quiere ser productivo y creativo.

Tercero, admitir que no toda la información es útil. Analizar lo que es digno de interrumpir, y qué nuevos datos se debe buscar.

De todo lo anterior, se puede concluir, el primer paso para el cambio es admitir que tenemos oportunidades de mejora. Así que, es mejor hacer una cosa bien, que muy mal. Enfoquemos en lo que estamos haciendo, a manera de mejorar nuestro desempeño en el trabajo, y la calidad de nuestras relaciones con las demás.

El multitasking afecta a la productividad

Según la creencia popular, la multitarea ahorraría tiempo. Ser capaz de gestionar varios proyectos simultáneamente sería una señal de alta productividad.

La mayoría de las investigaciones coincide en que nos dispersamos. No somos más productivos haciendo multitareas sino al revés. La American Psychological Association afirma que se puede perder hasta un 40% de productividad al desempeñar más de una actividad al mismo tiempo. Esta disminución de la eficiencia tiene como origen los bloqueos mentales que se crean cuando decidimos pasar de una tarea a otra. Nos cuesta, por así decirlo, “cambiar el chip” cuando nos proponemos llevar a cabo otra actividad diferente a la que hacíamos. Este proceso necesita de un tiempo, que se incrementa dependiendo de si las tareas son muy diferentes entre sí o poco habituales para nosotros. A todo esto, cabe añadir los errores que se cometen por la falta de concentración.

Para casi todos es imposible escribir un e-mail profesional y hablar con un amigo exactamente al mismo tiempo. En su lugar, lo que hace la gran mayoría es dirigir la atención de la conversación al e-mail y viceversa de manera intermitente, lo cual es un sistema poco productivo.


Multitarea y el cerebro



El cerebro humano no está hecho para poner en práctica la multitarea. Eso es lo que muestran los resultados de las investigaciones. Por ejemplo, en un estudio de la Universidad de Londres se detectó que los participantes que ponían en práctica la multitarea durante tareas cognitivas tenían una disminución en el puntaje de su QI. Participantes de un estudio realizado por una agencia de investigación médica de Francia se sometieron a una resonancia magnética (RMN) mientras intentaban completar dos tareas al mismo tiempo. La RMN mostró que la corteza prefrontal del cerebro, que es la que nos ayuda a enfocar nuestra atención en una sola meta, se saturó con la actividad y esto provocó que los sujetos olvidaran detalles y cometieran errores.

Por último, en un estudio en el que se demostró que tener menores distracciones genera una mayor productividad, investigadores de la Universidad de California en Irvine, sujetaron monitores cardíacos a empleados de oficina y rastrearon el uso de sus computadoras además de dejarlos sin correo electrónico durante cinco días. Esos trabajadores sufrieron de menos estrés, se enfocaron en una tarea por periodos más prolongados y cambiaron de pantalla con menos frecuencia.

Corteza prefrontal. Trabajar en modo multitarea es el costo de la evolución de los humanos. La parte del cerebro que se encarga de cambiar de una tarea a otra y jerarquizar las cosas – darles valor y ordenarlas en función de nuestros intereses – se llama corteza prefrontal. A diferencia de algunos animales, los humanos tenemos una corteza grande, lo que nos permite ser más flexibles y poder concentrarnos en varias cosas al mismo tiempo.

Sin embargo, la corteza prefrontal también actúa como un regulador de las emociones y la empatía. Las personas que trabajan más esta zona pueden hacer más cosas al mismo tiempo, pero tienen menos control sobre sus sentimientos y emociones; y esto afecta su productividad. De hecho, se cree que poco a poco sus vínculos sociales se deterioran, lo que genera aislamiento y deterioro cognitivo temprano.

Otras cosas que le pueden pasar a nuestro cerebro por la multitarea son las siguientes:

* Aumento del estrés, por el constante contrarreloj en el que viven para entregar tareas.

* Liberación de cortisol y adrenalina, esta combinación de hormonas es peligrosa, como una ‘bomba’ para el cerebro.

* Menos atención y menos memoria.

El aumento de la actividad multitarea genera una sustancia llamada cortisol que incrementa los niveles de estrés. Sin embargo, el cerebro humano no está diseñado para procesar de forma saludable estas hormonas.

De hecho, la mejor forma de cuidar nuestro cerebro es trabajar en serie, y no en paralelo. Hacer procesos en lugar de todo al mismo tiempo. Por ejemplo, realizar una tarea, luego otra y otra es mucho menos cansado que hacer tres cosas a la vez porque se drena menos glucosa. En el caso contrario, esto último genera una sensación mayor de cansancio.

Entonces, cortar e iniciar varias tareas a la vez produce: estrés, cansancio y errores. Nos puede tomar hasta 23 minutos y 15 segundos en volver a enfocarnos en una tarea nueva después de haber interrumpido la anterior.

Por ejemplo, está redactando un correo electrónico, y hace una pausa para contestar mensajes a través de WhatsApps, y una llamada antes de volver al email. Es posible que incluso haya olvidado lo que estaba escribiendo o lo que tenía planeado redactar porque ha hecho tantas cosas que su cerebro ha perdido el hilo de concentración y retención.


Multitarea y mala organización

Otra consecuencia de la multitarea, que afecta a la productividad, es que tanto cambio de tareas tan rápido puede hacer que las personas pierdan el norte de lo que es importante. En otras palabras, que no sepan priorizar tareas.

Hacer tantas cosas hace que nos sintamos importantes y productivos porque el cerebro secreta una sustancia llamada dopamina. Sin embargo, esta sensación es falsa y momentánea.

Multitarea y cansancio

Es normal que después de haber hecho tantas cosas se sienta agotado. Y esta es la sensación general que deja la multitarea. Esto no solo repercute en cómo se siente durante el día, sino también en la velocidad con la que hace las cosas y la calidad del trabajo que entrega. Además, aquellos que desarrollan más multitarea son más propensos a experimentar una caída de coeficiente intelectual.

Esto es tan equivalente como no dormir durante una noche entera. Ahora imagine lo que pasa si en su trabajo necesita tener la mente fresca (como los creativos y creadores) o una lucidez impresionante (como los doctores o aquellos que manejan maquinaria delicada). Incluso los niveles de paciencia bajan con el cansancio que trae la multitarea.

Evitar la Multitarea



La multitarea se considera como una característica de competitividad y eficiencia, pero en realidad es detractora de la productividad.

En definitiva, la multitarea no es una práctica recomendada. Vivimos en el mito de la productividad exacerbada, pero hacer demasiado no es bueno y nos lleva a, paradójicamente, acabar con nuestras posibilidades de ser más productivo. La planificación de tareas y la priorización de las más importantes son una fórmula efectiva para luchar contra la multitarea que nos rodea todos los días.

La determinación o el singletasking consiste en enfocarse en una sola tarea a la vez. Ponerlo en práctica nos permite estar completamente presentes e inmersos en la ejecución de la tarea que tenemos en frente. Algunas personas llaman a esto “estar en la zona” o “en un estado de fluidez”. Ser productivo o efectivo puede lograrse implementando una tarea única.

* Realizar dos tareas simultáneamente es contraproducente.

* Ser productivo significa hacer solo una tarea a la vez, hacerla bien y completarla.

* De lo contrario, es recomendable no comenzar simplemente tal o cual tarea, y mucho menos una tarea completamente diferente a la que pretendíamos comenzar.


Práctica de la multitarea en las empresas

Eventualmente, la noción de “multitasking” se desarrolló en el campo de las empresas. Estas ahora buscan empleados capaces de realizar varias tareas al mismo tiempo y la multitarea se asocia en ocasiones – y erróneamente – con el perfil de una persona polivalente.

Un profesional debe poder llevar a cabo sus misiones principales, así como sus misiones relacionadas “al mismo tiempo”. Esto implica una mayor carga de trabajo, así como una gestión del tiempo más compleja.

Realizar varias tareas al mismo tiempo es perjudicial para la productividad. Por el contrario, puede dañarlo significativamente. Además, es probable que la calidad del trabajo se deteriore cuando un sujeto insiste en gestionar varios proyectos "en concierto". Por lo tanto, la mayoría de las tareas son incompatibles con la multitarea.

Varias razones pueden motivar a una persona a emprender una tarea mientras ejecuta otra

Predisposiciones humanas. Hay una causa humana. En busca de la mejora continua, el hombre nunca dejaría de buscar nuevos estímulos. Así, basta con consultar su mail para no sucumbir al aburrimiento durante una reunión profesional que se prolonga. Realizar “cosas” o realizar acciones estimularía por tanto nuestro cerebro y colmaría nuestra necesidad de satisfacción.

El aspecto social. Hay un factor correlacionado con nuestra vida profesional. Requerimos que los miembros de nuestro equipo, nuestra empresa y nuestra sociedad puedan realizar tareas simultáneas. Este es un criterio de selección entre los candidatos para un puesto en particular dentro de las empresas.

Las herramientas. Practicamos la multitarea porque tenemos las herramientas para impregnarnos. Herramientas de producción, software de control, plataformas interactivas, etc. Podemos trabajar simultáneamente en un iPad, en nuestro MacBook o en nuestro PC con Windows a diario. No es necesario interrumpir tal o cual tarea en curso gracias al modo multi-página de nuestras interfaces.

Buena y mala multitarea para tareas de la misma “categoría”

Es importante diferenciar entre buena y mala multitarea con respecto a las tareas en sí. La optimización de la productividad es posible cuando las tareas asociadas son lógicamente asociables y pertenecen a la misma categoría. Por ejemplo, hacer su balance y su CDR para su contabilidad.

En cambio, el efecto será catastrófico si el empleado está ocupado realizando dos operaciones que requieren alta concentración y que no tienen nada que ver entre sí (hacer sus cuentas y captar clientes).

Aunque a veces es difícil diferenciar entre estos dos tipos de multitarea, es necesario usar el sentido común. En caso de duda, puede dejar una de las dos acciones actuales.

Actividades complementarias

Como regla general, la multitarea es perjudicial para la productividad. Sin embargo, esto no implica retirarla de nuestros hábitos. Existen unas cuantas soluciones para beneficiarse de sus ventajas en el día a día sin caer en la trampa de la contra-productividad.

La primera astucia es tener actividades simultáneas que requieran atención complementaria. De hecho, algunas actividades no apelan a los mismos sentidos. Por ejemplo, puede escuchar un podcast interesante mientras conduce. También puede caminar y tener una conversación telefónica.

La organización es la mejor manera de ser más eficiente. El planning le permitirá sumergirse en tareas que pueden ser gestionadas simultáneamente por diferentes colaboradores (gracias a un software de gestión adecuado).

No solo será más cooperativo, sino también más productivo y sus estímulos se adaptarán a una única tarea que realizará correctamente y sin interrupciones ni distracciones.

***



Es perjudicial hacer múltiples tareas o hacer dos cosas simultáneamente, ceder a las distracciones y no poder hacer una cosa a la vez, ejecutar ambos hemisferios en vano, manejar diferentes tareas al mismo tiempo, desear ir más allá de lo que revela la neurociencia y continuar manejando múltiples tareas a la vez. etc. La gestión de tareas es tan simple como el siguiente principio: aunque algunas tareas se pueden realizar simultáneamente, la gestión de tareas debe realizarse “una por una”.

La corteza, el lóbulo frontal, el lóbulo prefrontal y sus habilidades cognitivas no son adecuados para realizar múltiples tareas.

Por lo tanto, la incapacidad de finalizar múltiples tareas, de efectuar múltiples tareas, no está correlacionada con los mili-segundos que le toma a su cerebro y sus neuronas potencialmente refractarias para captar esta o aquella información, sino más bien con su estructura orgánica.


Tareas duales (dual task) para mantener el cerebro activo

En nuestra actividad diaria, de forma casi constante, exigimos a nuestro cerebro que trabaje al mismo tiempo en dos tareas. Por ejemplo, andar y hablar por teléfono.

La activación combinada del cerebro para dos tareas independientes y no relacionadas se conoce como dual task. Estas conllevan una mayor activación del cerebro y pueden combinarse de forma que la tarea dual sea movimiento-movimiento (como andar y hablar) o movimiento-cognitiva (como andar y resolver cálculos matemáticos).

Por ejemplo, al caminar en el gimnasio, una persona tiene que activar en el cerebro las áreas encargadas de la marcha. Sobre todo, las áreas motoras y de coordinación. Al caminar para cruzar la calle, una persona también tiene que activar las áreas mencionadas en el ejemplo anterior. Pero, además, las áreas visuales (para ver los vehículos), las áreas de memoria (que le hacen recordar la velocidad de los vehículos y calcular si le da tiempo a pasar) y las áreas de toma de decisiones (para decidir si, al final, cruza o no cruza). Al mismo tiempo, debe coordinar todas esas áreas.

Un entrenamiento muy saludable

Nuestro cerebro es capaz de aprender. La base de ese aprendizaje está en la repetición y, en última instancia, en la experiencia vivida. El entrenamiento de las tareas duales permite a nuestro cerebro estar más preparado para afrontar las que se encuentre en el día a día.

Conforme nuestro cerebro envejece, pierde capacidad para enfrentarse a las tareas duales. Gran parte de las caídas en personas mayores ocurren mientras estaban realizando una de ellas. Del mismo modo, los cerebros que tienen alguna enfermedad neurológica son peores a la hora de enfrentarse a esta activación combinada.

La importancia de entrenar las tareas duales es doble. Por un lado, mantiene el cerebro activo, lo que de por sí ralentiza el envejecimiento cerebral. Por otro, y esto es lo más significativo, mantiene el cerebro activo tal y como trabaja a diario. Esto lo prepara para afrontar situaciones tan normales como cruzar la calle al mismo tiempo que repasamos la lista de la compra, o utilizar los cubiertos mientras cuento lo que me pasó ayer.

Así, el entrenamiento puede prevenir las caídas, la retracción social (socializar nos exige, por ejemplo, conversar al mismo tiempo que caminamos). También reduce el sentimiento de pérdida de capacidades.

El resultado es una activación cerebral muy importante, con muchas áreas cerebrales distintas y que requieren la coordinación de todas ellas. En cualquier caso, todos perderemos capacidad para llevar a cabo esta activación combinada con la edad. Esta estrategia merece la pena a largo plazo: debemos entenderla como una prevención activa.




Ver :
 

abril 23, 2018

El Sistema Nervioso Simpático





Nuestro Sistema Nervioso está compuesto por diferentes sub-sistemas que se encargan de que nuestro organismo funcione de forma correcta, si no es así se pueden producir enfermedades o diferentes problemáticas.

El sistema nervioso se divide en dos partes, el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico. Dentro del sistema nervioso periférico, está el sistema nervioso autónomo. En el sistema nervioso autónomo están el sistema nervioso simpático y el parasimpático.

El sistema nervioso simpático es uno de los tres componentes del sistema nervioso autónomo, encargado de la gestión de la actividad de los órganos viscerales y funciones automáticas del cuerpo, como la respiración o el latido del corazón. El sistema nervioso simpático está involucrado en muchas actividades fisiológicas inconscientes a través de dos neurotransmisores de la familia de las catecolaminas: la adrenalina, pero sobre todo la norepinefrina.

El trabajo del sistema parasimpático se complementa con el del sistema simpático. Ambos sistemas funcionan en oposición natural. Recurriendo a una analogía. El sistema simpático sería tal como la policía, que procura una respuesta rápida. Mientras que el sistema parasimpático sería como el sistema judicial con acciones que no requieren una respuesta inmediata.

Diferencias entre el Sistema Nervioso Simpático y Parasimpático

El Sistema Nervioso Parasimpático complementa al Sistema Nervioso Simpático, ya que tienen funciones opuestas.

El Sistema Nervioso Simpático promueve el gasto de energía y activa el organismo, mientras que el Sistema Nervioso Parasimpático incrementa las reservas. Gracias a un mecanismo de homoestasis o feedback, ambos consiguen trabajar de forma complementaria y hacer que nuestro cuerpo responda de forma adecuada a las diferentes situaciones.

Los efectos de dos sistemas son de naturaleza complementaria, no antagónicos. La división simpática actúa como un acelerador y la división parasimpática actúa como un desacelerador del cuerpo humano. Por lo tanto, estos dos sistemas intentan mantener el cuerpo en un estado normal de homeostasis el mayor tiempo posible. En un momento, si solo uno de los dos sistemas se activa en el cuerpo, dependiendo del tipo de inervación, causan la liberación de hormonas.


El Sistema Nervioso Simpático

El sistema nervioso simpático (SNS) es el elemento que controla las reacciones y reflejos viscerales.

Este sistema nos prepara para la acción. Este es el sistema que media en la respuesta de estrés hormonal. Las conductas de lucha y de huida están mediadas por el sistema simpático.

El sistema nervioso simpático actúa con la ayuda de la adrenalina y la noradrenalina, dos mediadores químicos que actúan sobre unos receptores con el objetivo de aumentar o disminuir la intensidad de las funciones controladas, particularmente, la constricción o la dilatación de los vasos sanguíneos, la aceleración o la disminución del ritmo cardíaco y la relajación de ciertos músculos automáticos.

Aumenta la frecuencia de latidos del corazón, dilata los bronquios y las pupilas. Estimula las glándulas suprarrenales. La sudoración excesiva o hiperhidrosis en manos, axilas o cara se relaciona con una hiper estimulación del sistema simpático.

El sistema nervioso simpático es el responsable de la regulación de los mecanismos homeostáticos de lo organismos vivos. Las fibras de este sistema llegan a casi todos los órganos y sistemas del cuerpo, desde la pupila del ojo hasta controlar la motilidad intestinal. El sistema simpático nos ayuda a sentir las sensaciones de frío o calor.

Estructura

Las partes del sistema nervioso simpático son:

* Dos cadenas de ganglios para-vertebrales localizados en ambos lados de la columna vertebral.

* Dos ganglios pre-vertebrales: el ganglio celíaco y el hipogástrico.

* Los nervios que recorren diferentes órganos internos hasta los ganglios: neuronas preganglionares y postganglionares.

Las neuronas preganglionares son aquellas que conectan médula espinal y ganglio, funcionando generalmente a partir del neurotransmisor conocido como acetilcolina.

Las neuronas postganglionares conectan ganglio y órgano diana, en el sistema simpático la actuación se produce a partir de la emisión de noradrenalina.

Funcionamiento del sistema nervioso simpático

Al igual que otras partes del sistema nervioso, el sistema nervioso simpático opera a través de una serie de neuronas inter-conectadas que con frecuencia, se consideran parte del sistema nervioso periférico (SNP), aunque hay muchas que se encuentran dentro del sistema nervioso central (SNC).

Las neuronas simpáticas de la médula espinal se comunican con las neuronas simpáticas periféricas a través de una serie de ganglios simpáticos.

Dentro de los ganglios, las neuronas simpáticas de la médula espinal se unen a las neuronas simpáticas periféricas a través de sinapsis químicas.

Recorrido del sistema nervioso simpático

El sistema simpático se configura a partir de dos cadenas de veintitrés ganglios que circulan a lo largo y a ambos lados de la columna vertebral, inervando (transmitiendo estímulos nerviosos) en su recorrido diferentes órganos y sistemas. Estas cadenas envían terminaciones nerviosas tanto a órganos como al sistema vascular.

Punto de origen: Bulbo raquídeo

El bulbo raquídeo, núcleo cerebral situado en el tronco del encéfalo que controla el conjunto de funciones vitales inconscientes. Se trata de una estructura neurovegetativa de gran importancia para la vida. Será a partir de este desde donde se proyectarán las cadenas de ganglios del simpático, inervando el resto del organismo.

Región cervical

En este tronco cervical se encuentran tres ganglios, cervical superior, medio e inferior, que conectan con regiones tales como los músculos oculares, las meninges, la hipófisis, y los nervios vago, glosofaríngeo e hipogloso. Se vinculan con la capacidad para controlar la intensidad de luz que captan los ojos, la emisión de hormonas y la capacidad de deglutir. Algunos de estos ganglios también tienen un papel importante en el control del corazón, así como la tiroides.

Región Torácica

En el tórax el sistema simpático puede encontrarse con una docena de ganglios, que inervan los órganos situados en las zonas correspondientes. Pulmones, corazón y tubo digestivo son los elementos más importantes. Sin embargo, a partir de los ganglios que rigen el corazón parten los ganglios cervical superior e inferior (si bien este último se encuentra a la altura de las costillas), originando algunos nervios cardíacos.

Región Lumbar

La parte del sistema nervioso simpático que transcurre en la región lumbar tiene una gran importancia, debido a la gran cantidad de órganos que inerva. En condiciones normales pueden encontrarse cinco ganglios en esta zona, desde los cuales surgen fibras nerviosas que llegan al plexo solar y su continuación, el plexo aórtico-abdominal. Estos plexos inervan la mayoría de órganos intra-abdominales, teniendo conexión con el bazo, el hígado, el diafragma y el estómago, entre otros.

Región pélvica

Se trata de la parte más caudal del sistema simpático, que transcurre en la pelvis. La dos cadenas de ganglios se unen en esta zona en el ganglio coccígeo. En esta zona, el plexo pélvico, se pueden encontrar cuatro ganglios que inervan recto y vejiga. De estos salen otros plexos secundarios, los cuales controlan la vesícula, próstata y pene / vagina y clítoris.

Funciones principales del sistema nervioso simpático

Mientras que el sistema parasimpático se encarga de realizar procesos que suponen al organismo un ahorro energético, y el entérico se centra en la gestión habitual del tubo digestivo, el sistema simpático tiene como principal función el de preparar al organismo para responder con velocidad a la estimulación externa, provocando procesos que suponen el consumo de una gran cantidad de energía con el fin de asegurar la supervivencia.

La función principal del sistema simpático es activar al organismo para facilitar la reacción a los estímulos. Para ello, activa una serie de reacciones fisiológicas que nos preparan para responder. Se ha de tener en cuenta que esta activación del sistema simpático facilita la lucha o huida de eventos amenazantes, pero su activación no se da únicamente ante este tipo de situaciones. Este sistema actúa de manera regular para mantener la homeostasis corporal y participa en múltiples procesos que requieren de activación fisiológica. También contribuye a la existencia de una homeostasis al regular y evitar una actuación excesiva del sistema parasimpático (que podría causar una tasa cardíaca demasiado lenta, por ejemplo).

Estas reacciones serán posteriormente combatidas por el sistema parasimpático, habiendo un equilibrio homeostático que mantiene el organismo en un estado óptimo de funcionamiento según la estimulación externa.

Reflejo ocular

El sistema simpático produce a nivel ocular la midriasis o dilatación pupilar, hecho que permite una mayor capacidad visual que puede permitir ver mejor posibles peligros. Es un proceso automático e inconsciente dado que se utiliza de manera constante independientemente de la relevancia que tenga el objetivo.

Actuación en sistema cardiovascular

La frecuencia cardíaca aumenta ante la activación del sistema simpático, produciendo un aumento en el ritmo con el que se envían oxígeno y nutrientes a través de la sangre. Este aumento se dirige a los músculos, preparándose para la acción y haciendo que se dediquen recursos a mantener en marcha los aspectos motores del organismo.

Además, se regula y aumenta la presión sanguínea, de manera que la sangre fluye más rápidamente por el sistema vascular y llega antes a los distintos órganos. Por supuesto, esto contribuye a que estos puedan ofrecer una respuesta rápida a las necesidades del momento, lo cual a su vez hace que otras partes del organismo también lo hagan para adaptarse a ese ritmo. De este modo se mantiene un equilibrio a pesar de que las condiciones han cambiado por orden del sistema nervioso simpático.

Secreción de adrenalina, noradrenalina y glucosa

El sistema simpático provoca asimismo la liberación de adrenalina y noradrenalina en la sangre a través de los riñones, con el fin de aumentar la activación física y psicológica. También se aumenta la liberación de glucosa en sangre a partir del hígado.

Dilatación pulmonar

Ante la actuación del sistema simpático los pulmones empiezan un proceso de bronco-dilatación con el fin de capturar un mayor nivel de oxígeno y optimizar el sistema de aprovisionamiento de este recurso.

Disminución en la actuación del sistema gastrointestinal

El proceso digestivo consume una gran cantidad de energía por sí mismo. Con el fin de poder conservar esa energía, el sistema simpático reduce y enlentece en gran medida la actividad del tubo digestivo y las glándulas que secretan enzimas digestivas. A nivel bucal también detiene la producción de saliva, motivo por el que es frecuente que se nos seque la boca en situaciones de tensión.

Detiene la excreción

Ante un posible peligro, excretar puede suponer una situación de vulnerabilidad incompatible con la supervivencia. El sistema nervioso simpático provoca que los esfínteres se contraigan. Orinar o defecar suelen ser procesos que se retrasan en situaciones de estrés o tensión, si bien no se trata de algo enteramente imposible. De este modo, toda la actividad mental se concentra en los objetivos más inmediatos, restando importancia a aquellos que son postergables justamente porque se puede satisfacer esas necesidades más tarde sin pagar un precio.

Eyaculación y orgasmo

Participación en las relaciones sexuales, provocando la eyaculación en el hombre y el orgasmo en ambos sexos. Sin embargo, justo antes de esto, un estado de constante esfuerzo y estrés típicos del resto de situaciones en las que interviene el sistema nervioso simpático, no favorece la aparición de este fenómeno, con lo cual se da una aparente paradoja.


Problemas en el sistema nervioso autónomo

Trastornos graves

* Dolores de cabeza, pérdida de memoria, dificultad para hablar.
* Afecciones en el corazón y las arterias.
* Trastornos en el sistema respiratorio.
* Fibromialgia.
* Disfunción eréctil.

Enfermedades

* Esclerosis múltiple, que desemboca en lesiones neurodegenerativas en el sistema nervioso central.

* Síndrome de Shy Drager o atrofia multisistémica. Una enfermedad degenerativa similar al Parkinson que causas estragos. La mayoría de pacientes fallecen en un plazo máximo de 10 años desde que se diagnostica la enfermedad.

* Disautonomía familiar. También llamada Síndrome de Riley Day, se trata de una enfermedad poco común que es hereditaria, degenerativa, y que causa efectos en el individuo como sudoración excesiva e indiferencia al dolor.

* Diabetes. La diabetes puede causar daño a los nervios en todo el cuerpo, afectando los nervios simpático, parasimpático, sensorial y motor. La neuropatía autonómica es más común en pacientes con una larga historia de diabetes tratada de manera inadecuada. La neuropatía diabética de los nervios simpáticos puede alterar la capacidad del sistema cardiovascular para regular el flujo sanguíneo y la contractilidad del músculo cardíaco.


El sistema nervioso simpático es fundamental en la regulación del gasto energético y la termogénesis

Un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Medicina Icahn en Monte Sinaí, Estados Unidos, publicado en la edición digital de Nature Medicine de abril 2017, proporciona importantes conocimientos sobre cómo el cuerpo regula su producción de calor, un proceso conocido como termogénesis que actualmente está intensamente estudiado como un objetivo para el tratamiento de la diabetes y la obesidad en los seres humanos.

Aunque los investigadores apuntaron previamente la hipótesis de que los macrófagos, una clase de glóbulos blancos, desempeñaba un papel importante en la termogénesis, el nuevo estudio sugiere que el principal impulsor de la termogénesis es el sistema nervioso simpático, que es controlado principalmente por el cerebro.

El equipo de investigación se centró en las catecolaminas, hormonas liberadas por el sistema nervioso simpático para activar el tejido graso marrón.

El tejido adiposo marrón es un tipo de tejido graso que quema energía para producir calor y mantenernos calientes. Las catecolaminas también pueden convertir el tejido graso blanco, el tipo más familiar de tejido graso que almacena los lípidos, en un tejido que se asemeja a la grasa marrón. Los investigadores probaron si los macrófagos podrían proporcionar una fuente alternativa de catecolaminas, como se había propuesto en los últimos años.

Resulta que los macrófagos no son tan importantes, ya que son incapaces de hacer catecolaminas, pero claramente lo es el cerebro a través del sistema nervioso simpático. Los investigadores señalan que es muy importante estudiar el papel del cerebro y del sistema nervioso simpático cuando se trata de comprender el metabolismo.

La capacidad de generar calor es fundamental para la supervivencia de los animales de sangre caliente, incluidos los humanos, ya que previene la muerte por hipotermia. Esta presión evolutiva dio forma a la biología de los seres humanos y la de otros animales de sangre caliente y, en parte, puede explicar por qué los seres humanos son susceptibles de desarrollar diabetes en el medio ambiente en el que vivimos.

A su juicio, aunque se ha invertido mucho esfuerzo en dirigirse al sistema inmunológico para curar la diabetes y la resistencia a la insulina, todavía no hay fármacos anti-inflamatorios que se haya demostrado que funcionan bien en los seres humanos con enfermedad metabólica.

El estudio sugiere que tal vez la clave para combatir los efectos devastadores de la diabetes y la obesidad en los seres humanos es restaurar el control de la termogénesis y el metabolismo mediante el cerebro y el sistema nervioso autónomo.


Cuidar el sistema nervioso

El Sistema Nervioso forma parte de nuestro cuerpo y, por tanto debemos de preocuparnos por su estado y cuidarlo. Al igual que pasa con otras partes del cuerpo, podemos prevenir y evitar enfermedades que derivan en problemas en nuestro cuerpo, causadas por el Sistema Nervioso. A continuación una serie de consejos o pautas que pueden ayudarnos a vivir de una forma más saludable.

Hábitos Saludables: deporte y alimentación. Es fundamental activar nuestro cuerpo con ejercicio aeróbico al menos dos o tres veces por semana, aumentando nuestro ritmo cardiaco al menos veinte minutos. Además, tiene un efecto relajante. También debemos aportar todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita, realizar cinco comidas al día, intentar reducir dulces y azúcares procesados etc.

Dormir y descansar. Se recomiendan ocho horas diarias, sin embargo depende de la persona (hay gente que se siente descansado con menos horas y otras con más). Mantener una higiene del sueño adecuada, poca luz, sin ruidos ni estresores (factores estresantes) externos. El sueño nos debe aportar sensación de descanso y energía para desarrollar nuestras funciones durante todo el día.

Reducir la Ansiedad y el Estrés. Éstos son factores que activan nuestro Sistema Nervioso Simpático, lo que nos hace estar activos, nerviosos, y nos mantiene alerta. El estrés es el gran enemigo del sistema nervioso y, por ello, debemos intentar acabar con él tan pronto como se presente en nuestras vidas. Hay muchas maneras en las que lo podemos hacer, pero una de las mejores es usando la meditación o bien haciendo deporte.

Relaciones saludables. Las personas somos seres sociales, y las relaciones forman parte de nuestro día a día. Tener relaciones satisfactorias, que nos hagan sentir bien, sin añadir estrés o dificultades importantes a nuestra vida, nos ayudará a disminuir la ansiedad y a sentirnos mejor. Es importante que tengamos tiempo para relacionarnos con los demás, reírnos y estar bien con ellos. En casa, poder estar en familia al menos una hora es algo que también nos ayudará a sentirnos mejor y, por ende, a tener menos estrés. Por otro lado, las relaciones tóxicas, las que nos aportan discusiones constantemente, deben ser evitadas en la medida de lo posible.

Autoestima. La autoestima es esencial para un buen cuidado del sistema nervioso y es que no hay nada mejor para controlar los nervios que ser conscientes de lo que podemos hacer. No debemos caer en el error de perder los nervios en todo lo que hagamos y, por ello, tener una buena autoestima nos puede ayudar mucho.

Valores personales. Tener los valores personales claros nos ayudarán a disfrutar de una mejor salud mental lo que influenciará de forma muy positiva a la salud de nuestro sistema nervioso.

Infusiones relajantes. Las infusiones relajantes son también buenas para mejorar la salud de nuestro sistema nervioso. De hecho, las infusiones como la Valeriana no solo nos aportarán líquido para limpiar el organismo, sino que también nos permitirán descansar mucho mejor.




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