junio 08, 2014

Investigación sobre los Factores Ambientales del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad





Actualización : Abril 16, 2016

Existe una relación de múltiples factores ambientales y genéticos en la aparición del TDAH, pero ningún factor por sí solo explica este trastorno.

Lo que ha averiguado la investigación es compatible con un modelo complejo en el que algunas personas están genéticamente predispuestas a padecer TDAH, pero los factores ambientales influyen en el desarrollo del trastorno.

Factores biológicos

* Eventos durante la gestación y perinatales

* Consumo materno de tabaco, alcohol, drogas

* Exposición intrauterina al plomo y el zinc

* Mala salud materna

* Menor edad de la madre

* Parto prolongado

* Bajo peso al nacimiento

* Nacimiento prematuro

* Encefalopatía hipóxico-isquémica: síndrome que se manifiesta en la primera semana de vida producido por la disminución del aporte de oxígeno o la reducción mantenida del flujo sanguíneo cerebral.

Factores sociales y familiares

* Factores como la pobreza, una vivienda en malas condiciones, entorno precario, parecen influir en la génesis y perpetuación del problema generando, con mayores probabilidades, un trastorno asocial en la etapa adulta.

* La Hiperactividad es más frecuente en niños pertenecientes a familias caracterizadas por problemas conyugales, relaciones hostiles padre-hijo y una vida familiar desordenada. En algunos niños con el trastorno, aunque no en todos, un cuidado maternal anómalo, falto de la atención y afectividad adecuada, es un factor de riesgo importante para desencadenar y/o mantener el problema.

* En la etapa escolar la conducta del niño y su bajo rendimiento escolar es un agravante más, suponiendo un estrés adicional a la familia, generando el temor a que el niño no sea capaz en la etapa adulta de encontrar un empleo. Al mismo tiempo, con el aumento de las tasas de divorcios, separaciones, familias monoparentales, familias mixtas, jornadas de trabajo intensivas, se dispone de menos tiempo y, por tanto, de menos recursos afectivos para atender debidamente a un niño hiperactivo. Todas estas situaciones tienen un impacto claro en la génesis, desarrollo y mantenimiento del problema.

Investigación

A pesar de tener una base genética bien conocida, el TDAH está influenciado en gran medida por factores ambientales y biológicos, por lo que existen múltiples investigaciones dirigidas a comprender la neurobiología de este trastorno.

Riesgo de hiperactividad en hijos de embarazadas con poco ácido fólico

Un estudio de la Universidad de Southampton, liderado por Wolff Scholotz y publicado en noviembre  2009 en Child Psychology and Psychiatry, indica que el consumo de  ácido fólico durante el embarazo reduce el riesgo de que el bebé tenga problemas de hiperactividad y aprendizaje en un futuro.

Tanto el folato como el ácido fólico son formas de vitamina B solubles en agua. El folato se produce de forma natural en los alimentos, y el ácido fólico es la forma sintética de esta vitamina.

El estado de ácido fólico (la disponibilidad fisiológica de folatos) de la madre durante la gestación podría tener efectos sobre el comportamiento del niño, que parece ser el resultado de los cambios a largo plazo en el desarrollo cerebral prenatal.

La circunferencia de la cabeza es un indicador del volumen cerebral. Predice el riesgo de hiperactividad, la falta de atención y las dificultades de comportamiento al nacer.

Los bajos niveles de ácido fólico en los primeros meses de embarazo se asociaron con una mayor incidencia de hiperactividad y de problemas de aprendizaje en los hijos.

Lo mismo sucedió con la medida de la circunferencia del cráneo del bebé. Menores niveles de la vitamina se asociaron a tamaños craneales más pequeños.

Las recomendaciones actuales son de al menos 400 microgramos de ácido fólico diarios antes del embarazo y durante las primeras 12 semanas. Comer una dieta equilibrada, tomar suplementos de folatos, no beber alcohol y no fumar, son las medidas que deben mantener las mamás durante el embarazo.

Exposición a la luz fluorescente y a la televisión afecta negativamente a los niños

John Nash Ott, fotobiólogo y pionero de la investigación sobre los efectos de los diferentes tipos de luz en plantas, animales y hombres, ha descubierto que la exposición a la luz fluorescente y a la televisión afecta negativamente a los niños, distorsionando el funcionamiento cerebral y nervioso. Ott encontró que los alumnos eran poco cooperativos, irritables, hiperactivos, poco atentos, bajo la luz fluorescente; pero estaban más tranquilos y atentos cuando trabajaban bajo la luz de espectro total (luz natural). La luz intermitente de la televisión agrava los síntomas de la hiperactividad.

Según John Nash Ott, no sólo es la cantidad de luz lo que importa, sino la clase de luz a la que estamos expuestos. Según sus investigaciones, la mejor luz para mantener la salud es la luz solar o aquélla que contiene el mismo espectro lumínico que ésta.

Un estudio realizado en 1980 demuestra que la luz convencional de interior incrementa los niveles de las hormonas de estrés ACTH y Cortisol, produciendo agitación mental, fatiga, irritabilidad e hiperactividad y problemas de atención y aprendizaje en niños y adultos.


Deficiencia de ácidos grasos

Investigaciones llevadas a cabo en Inglaterra por Hyperactive Children's Support Group apoyaron la posición de que los niños hiperactivos con alergias atópicas (eczema, urticarias, asma) tienden a estar continuamente sedientos y producir orina concentrada; este fenómeno es característico de la deficiencia de ácidos grasos (pérdida de líquidos por la piel extremadamente permeable).

Otras observaciones de esta investigación son :

1. Una gran parte de niños hiperactivos provienen de familias con antecedentes de desórdenes atópicos.

2. La hiperactividad afecta tres veces más a los niños que a las niñas. Los varones requieren de tres veces más de ácidos grasos que las mujeres, para mantener su crecimiento.

3. Varias sustancias (tartrazin, salicilatos) tienen efectos negativos en los niños hiperactivos, pero no en otros niños.

Investigadores de la Universidad del Sur de Australia realizaron un estudio con 132 niños con edades comprendidas entre 7 y 12 años. Durante 15 días, los niños tomaron suplementos alimentarios de ácidos grasos omega-3 y omega-6 (3000 mg por día), más un multivitamínico y minerales, o cápsulas placebo (aceite de palma). Después de 15 semanas ya se observaron cambios positivos en el comportamiento de los niños con TDAH de los dos grupos que tomaron ácidos grasos omega-3 y omega-6, mejorando la atención, disminuyendo la hiperactividad y la impulsividad y obteniendo un mejor comportamiento general. Después de 30 días de tratamiento, aún se obtuvieron mejores resultados para los dos grupos en comparación con el grupo placebo. El grupo suplementado con vitaminas y minerales no presentó grandes mejoras respecto al grupo suplementado sólo con ácidos grasos esenciales, demostrando así que el beneficio mayor en los síntomas del TDAH fue logrado por el consumo de ácidos grasos esenciales.

Exposición a toxinas ambientales



El Dr. Carl Pfeiffer del Brain Bio Center de Princeton encontró en los niños hiperactivos altos niveles de metales pesados tales como el plomo, cobre, mercurio, y cadmio, que interfieren y desplazan minerales esenciales como: zinc, hierro, manganeso y potasio. Tal interferencia bloquea el suplemento de energía al cerebro, con la consecuente anormalidad  en el funcionamiento cerebral.

Razones de la vulnerabilidad de los niños ante tales elementos

* La barrera protectora de la sangre que llega al cerebro aún no ha madurado y, por lo tanto, los elementos venenosos (como el plomo y otros metales pesados) afectan directamente al cerebro.

* Los niños absorben el plomo más fácilmente que los adultos y lo retienen más. Además, los adultos almacenan el plomo sobre todo en los huesos, mientras que los niños lo retienen en los tejidos suaves.

Otra investigación afirma que la acumulación de plomo es más evidente cuando un niño tiene deficiencia de calcio; y como el azúcar refinada inhibe la absorción de calcio, es necesario disminuir, también por este motivo, su consumo. En cambio, la combinación de vitamina C, zinc y calcio en la dieta, ayuda a eliminar en el cuerpo los metales pesados.

Las principales fuentes de plomo son : el humo de cigarrillos, algunas pinturas y lápices; asfalto, acondicionadores de aire y calentadores, baterías, materiales de construcción, cemento, carbón, cosméticos, crayolas, tintes, llantas, lluvia, gasolina y sus derivados. Obviamente, es imposible evitar el efecto de algunas fuentes, pero es conveniente reducirlas al máximo.

Las principales fuentes de cadmio son : humo de tabaco, pinturas y agua contenida en recipientes viejos que contiene cadmio. La deficiencia de zinc y el alto consumo de azúcar refinada incrementa la absorción de cadmio y puede afectar la inteligencia y el rendimiento académico.

El cobre es un mineral esencial, pero su exceso es más común que la deficiencia, debido al empleo extendido de las tuberías de cobre para el agua. El cobre excesivo activa la agresión y otros cambios negativos en las conductas de los niños. La deficiencia de zinc también es un factor que incrementa la vulnerabilidad ante el cobre.

El mercurio se encuentra sobre todo en los pesticidas, productos derivados del petróleo, fungicidas, productos químicos presentes en el agua. Este metal compite con el selenio en el cuerpo.


Tabaquismo materno durante el embarazo

Equipos de la Universidad de York, Reino Unido y la Universidad de Illinois, Chicago, Estados Unidos, en un estudio publicado en la revista Journal of Epidemiology and Community Health (Millenium Cohort Study) en 2009, aportan resultados contundentes sobre las consecuencias del tabaquismo materno durante el embarazo en el futuro comportamiento del niño.

Al crecer, los niños cuyas madres fumaron durante el embarazo son más propensos a sufrir retrasos en el desarrollo fisiológico o mental, así como trastornos de atención e hiperactividad. El humo del tabaco afecta a los niños especialmente sensibles, por el contenido de cadmio y plomo.

Analizaron las asociaciones entre tabaquismo materno y la conducta de 13.000 niñas y niños de 3 años de edad. El tabaquismo de las madres fue identificado según sus declaraciones. Hubo 10% de grandes fumadoras, 12,5% de fumadoras moderadas, 12,4% de mujeres que dejaron de fumar durante el embarazo, las otras no eran fumadoras. Se les pidió evaluar según un cuestionario, el comportamiento de su hijo a la edad de 3 años, así como cualquier déficit de hiperactividad y falta de atención.

El estudio revela que dos veces más de niños nacidos de madres fumadoras tienen problemas de conducta, o sea un aumento del 100% con respecto a madres no fumadoras. Los niños de mujeres que fuman menos de 10 cigarrillos no estuvieron a salvo, el aumento en el desorden de atención junto con hiperactividad, en este caso fue de 80% en comparación con los niños de madres no fumadoras.

Las niñas nacidas de madres fumadoras también tienen un mayor riesgo de presentar el mismo trastornos de conducta. 

Por otro lado, los niños nacidos de mujeres que dejaron de fumar durante el embarazo no presentan este aumento de riesgos conductuales.


Los bebés que nacen prematuros a causa de la contaminación de partículas finas son más propensos a sufrir de hiperactividad

Un estudio llevado a cabo conjuntamente por la Universidad de Cincinnati y Centro Médico del Hospital Infantil de Cincinnati, publicado en la revista Environmental Health en enero 2016, demuestra que la contaminación de partículas finas puede causar un parto prematuro, especialmente cuando la madre está expuesta al final del embarazo.

La prematuridad tiene consecuencias a largo plazo sobre la salud del niño. Los bebés que nacen prematuros son más propensos a sufrir de hiperactividad, trastornos de la atención, del desarrollo y del comportamiento, de infecciones bacterianas.

Los investigadores estudiaron los informes sobre 225.000 nacimientos en el estado de Ohio entre 2007 y 2010. De los 19.000 nacimientos prematuros encuestados, el 97% tuvo lugar en ciudades muy afectadas por la contaminación con partículas finas. Los científicos llegaron a la conclusión de que cuando la madre vivió su tercer trimestre de embarazo en un ambiente altamente contaminado, el riesgo de parto prematuro aumentó en un 19%.

Las partículas finas son micro-partículas contaminantes que miden menos de 0,25 micras de diámetro, y se producen generalmente por los motores de vehículos y por ciertos residuos atmosféricos industriales. Estas partículas penetran en los pulmones y pueden causar trastornos respiratorios (asma, por ejemplo) y cardiovasculares (aterosclerosis...).


Consumo de carbohidratos refinados

El efecto fisiológico del consumo de carbohidratos refinados  – en especial azúcar –  es la sobreproducción de insulina y la hipoglucemia. Al comer azúcar, o cualquier carbohidrato refinado, el páncreas secreta insulina para metabolizar tales elementos. La sobredosis de azúcar obliga al páncreas a trabajar en exceso y si este proceso es continuo o intenso, el páncreas "aprende" a sobreproducir insulina, lo cual, gradualmente reduce el nivel de azúcar en la sangre. El resultado es que, después de dos horas posterior al consumo de azúcar, se puede experimentar hipoglucemia. En esta situación la gente se puede sentir irritable, fatigada, con mucha tensión y hambrienta. Si tales hábitos continúan, el páncreas, agotado, disminuye o suspende la producción de insulina; el resultado es un alto nivel de azúcar en la sangre, azúcar en la orina e, inclusive, diabetes.

El azúcar refinada ha sido estudiada por muchas universidades e investigadores; sus efectos no sólo se advierten en un sistema, sino que pueden alcanzar la circulación (problemas cardiovasculares), digestión (caries, hemorroides), locomoción (artritis), y sistema nervioso (desórdenes en la conducta).

El desequilibrio en el nivel de azúcar en la sangre tiene marcados concomitantes psicológicos: cambios bruscos en los estados de ánimo, manía, depresión, ansiedad, indecisión, distorsión en la autopercepción y confusión. Cuando el nivel es bajo se asocia con la apatía, la indiferencia, "tristezas o depresiones inexplicables", explosiones emocionales o violencia.

La razón de tales efectos desastrosos en la conducta humana es que el sistema nervioso utiliza la glucosa (azúcar simple) como su combustible. Los glucoreceptores del hipotálamo monitorean continuamente y regulan la cantidad de glucosa en la sangre. Si es deficiente, se libera azúcar almacenada en el cuerpo y es convertida en glucosa. Si es excesiva, se produce insulina, para metabolizar el exceso de azúcar. Este es un proceso vital y muy sensible que está íntimamente ligado con lo que comemos.

Es el carbohidrato que desequilibra más al sistema nervioso y a la conducta: el nivel de azúcar en la sangre se eleva rápidamente y después decae precipitadamente. Este proceso se refleja inmediatamente en el sistema nervioso, sistema endocrino y en la conducta; y es probable que los tres se desordenen de manera crónica.

El azúcar también puede descontrolar la conducta al ocasionar un efecto inhibitorio en la neurotransmisión. Investigaciones recientes sugieren que el azúcar reduce la disponibilidad de algunas sustancias con las que el cerebro elabora muchos de sus neurotransmisores (componentes químicos que llevan la información de neurona a neurona en el cerebro). El resultado final es el mismo: el azúcar ocasiona conductas desintegradas.

Los carbohidratos buenos se encuentran en muchas formas y en diferentes alimentos. Por ejemplo, los granos integrales  se convierten en azúcar simple en forma lenta y pueden ser fácilmente absorbidos y metabolizados por el organismo en un rango de conducta estable.  Los vegetales y las frutas se metabolizan más rápidamente; su azúcar se adquiere más rápidamente.

Niveles anormales de azúcar en la sangre

O'Shea y Porter, Doris Rapp, New York Institute for Child Development, Alberta Children Hospital han confirmado que el 75% de los niños hiperactivos y con problemas de aprendizaje tienen alergias y niveles anormales de azúcar en la sangre.

Mediante la mejoría de la dieta, eliminación de alimentos alergénicos, suplementos, el Hospital Infantil de Alberta, Canadá, logró:

* Mejorar los patrones de sueño
* Disminuir los dolores y erupciones
* Incrementar la atención
* Eliminar o disminuir las conductas repetitivas
* Mejorar la obediencia
* Mejorar la coordinación motriz fina
* Desaparecer la enuresis

Controversia. Un meta-análisis realizado en 1995, publicado en JAMA, ha establecido que la relación entre el azúcar e hiperactividad no es muy estrecha.

Aunque en niños que padecen TDAH sí se debe evitar el consumo de azúcar para no empeorar su comportamiento, los resultados "no han podido demostrar que el azúcar afecte el comportamiento o el rendimiento cognitivo de los niños", dice Claudia Hammond.

Hammond incluso describe esto como uno de los grandes mitos y lo demuestra con un estudio de la Menninger Clinic Children's Division, en el que los expertos observaron que las madres que pensaron que sus hijos habían ingerido mucha azúcar los criticaban más, estaban más al pendiente constantemente y los vigilaban de cerca. Científicos británicos y estadounidenses siguen investigando la relación entre azúcar y los niños con TDAH.

Aditivos alimentarios

Estudio por un grupo de científicos dirigidos por Jim Stevenson de la Universidad de Southampton, Inglaterra, publicado en The Lancet (setiembre 2007). Los colorantes y aditivos artificiales utilizados habitualmente en productos alimenticios infantiles exacerban la hiperactividad en los niños, incluso en aquellos que no sufren ese trastorno.

Estudiaron los efectos de los aditivos en las alteraciones del comportamiento infantil en un grupo de casi 300 niños, 153 de ellos de 3 años y otros 144 de 8 y 9. A los niños se les dieron en unos casos dos mezclas de bebidas distintas que incluían diferentes aditivos y en otros, un placebo.

Entre esas sustancias figuraban el conservante benzoato de sodio utilizado en refrescos como Pepsi Max, Fanta o Sprite, y colorantes artificiales presentes en muchos caramelos y dulces consumidos diariamente por los niños británicos.

No se trata de la primera investigación que establece vínculos entre los aditivos y la hiperactividad en los menores, pero su importancia estriba en que en esta ocasión se ha estudiado a niños de más de tres años y no todos con ese trastorno de conducta. Los expertos detectaron indicios de hiperactividad en los niños que habían consumido las bebidas que incluían aditivos, como un comportamiento bullicioso, pérdida de concentración, incapacidad para jugar con un solo juguete o completar una tarea y mayor locuacidad.

Fármacos

Frecuentemente se prescriben drogas que bloquean el sistema nervioso central para lograr conductas más aceptables. Las principales medicinas prescritas son: ritalin, dexedrin, meyeril, cilert, torazin, tofranil, benadril o vistaril.

Son muy numerosos los estudios que han verificado la eficacia de estos fármacos en población infantil y, hoy en día, su uso está generalizado como parte del tratamiento. Pese a estos resultados positivos, hay que señalar el inconveniente de la presencia de efectos secundarios relacionados con la toma de la medicación.

Algunos efectos de tales medicamentos son : mareos, pérdida de apetito, insomnio o sueño interrumpido, dolores de cabeza, menos alerta mental, nausea, malestares estomacales, diarrea, erupciones, irritabilidad, visión borrosa, o confusión. No necesariamente  ocurrirán tales efectos, pero son probables.

Pese a las actuales investigaciones, no se dispone de un factor clave como responsable único del TDAH. Sí se sabe que probablemente en la génesis del problema se encuentre un cruce de diversos factores de riesgo que en mayor o menor grado van a generar la sintomatología. Es por eso que se hace necesaria una evaluación a fondo de todos los factores de riesgo.


Una dieta sana y balanceada

En un estudio de la Northwestern University Medical School en Chicago, publicado en la revista Pediatrics en enero 2012, los médicos  exponen que una dieta sana y balanceada puede contribuir a mejorar el comportamiento de aquellos niños que padecen TDAH. Las intervenciones nutricionales deben considerarse como un método alternativo o secundario para tratar el TDAH, no una primera opción.


La buena alimentación que sugiere el estudio consiste en incluir en las comidas diarias la ingesta de variedad de grupo de alimentos. Entre ellos, pescado, verduras, frutas, legumbres y granos enteros. Ese aporte debe ser diario.

Una mayor atención a la educación de padres e hijos para que sigan una dieta saludable, que omita elementos que parecen predisponer al TDAH, es quizá el tratamiento complementario o alternativo del TDAH más prometedor y práctico.

Las guías de tratamiento de la Asociación Americana de Pediatría y las guías NICE del Reino unido con respecto a los suplementos dietéticos, valoran 3 elementos fundamentalmente.

1.- Suplementos con ácidos grasos Omega 3 y 6, cuyos niveles bajos en sangre han sido descritos con mayor frecuencia en pacientes con TDAH en comparación con controles sanos.  Suplementos de 300-600 mg/día de omega 3 y 30-60 mg/d de omega 6 ha mostrado disminución de la inatención, hiperactividad e impulsividad en algunos niños con TDAH.

2.- Zinc. Algunos estudios han relacionado niveles bajos de zinc con el TDAH. Esta relación podría deberse a que funciona como cofactor para el metabolismo de algunos neurotransmisores y regula el metabolismo de la dopamina, la cual, es crucial en el TDAH.

3.- Hierro. Niveles bajos de ferritina, han sido descritos en niños con TDAH en comparación con los controles. Ha sido descrita una relación inversa entre la severidad de los síntomas del TDAH y los niveles de ferritina en la sangre, estableciendo como punto de corte, unos niveles de ferritina por debajo de 45 mcg/L y una mejoría en la sintomatología del mismo tras tratamiento con hierro. La relación podría deberse a que la deficiencia de hierro, produce una disfunción del sistema dopaminérgico, al igual que en el Síndrome de piernas inquietas, que está muy relacionado con la fisiopatología del TDAH.

Es muy difícil prohibirle a un niño golosinas, dulces y gaseosas completamente pero sí se puede limitar su consumo para cuidar su salud. De esta manera no sólo se atenuarán los síntomas de hiperactividad sino que se evitarán otros problemas de salud como sobrepeso, diabetes, caries etc. En cualquier caso, con una adecuada alimentación y ejercicio regular se puede controlar la hiperactividad en niños en forma natural.

Los mejores resultados terapéuticos se han conseguido cuando se ha combinado el uso de medicación con la intervención psicológica a nivel conductual. La eficacia de esta combinación se ha demostrado superior a un tratamiento basado sólo en el fármaco o sólo en técnicas psicológicas.

Ver :


mayo 30, 2014

Antidepresivos y Depresión Infantil


Los antidepresivos pueden ser peligrosos si el diagnóstico no es exacto

Actualización: Diciembre 30, 2016

Durante mucho tiempo el uso de psicofármacos en las etapas de la infancia se vio rodeado de resistencias, tanto partiendo de los padres, quienes mostraban un rechazo absoluto a esta posibilidad, como de los propios especialistas, quienes ya fuera por la formación recibida, la falta de información precisa  sobre los psicotrópicos  y su mecanismo de acción, la adhesión a tratamientos terapéuticos diferentes, o simplemente por un temor infundado, se mostraban renuentes a incluir a la psicofarmacología  dentro de su arsenal terapéutico.

Sin embargo, el desarrollo actual de la psicofarmacología pediátrica  ha venido a confrontar y cuestionar  estos postulados tradicionales, fomentándose la utilización de los medicamentos, el mejor conocimiento de ellos y la investigación que aún así tiene que vencer serios obstáculos.

Los antidepresivos normalizan las sustancias químicas naturales del cerebro llamadas neurotransmisores, principalmente la serotonina y la norepinefrina. Otros antidepresivos normalizan el neurotransmisor dopamina. Los científicos que estudian la depresión han descubierto que estas sustancias químicas en particular participan en la regulación de los estados de ánimo, pero no están seguros de cómo funcionan exactamente.

Los medicamentos antidepresivos más nuevos y populares se llaman inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), porque inhiben la captura por la neurona receptiva de la serotonina, quedándose ésta más tiempo en el espacio sináptico (el espacio entre las neuronas) con el fin de estimular los receptores neuronales.

Bombas de recaptura de la serotonina (puntos rosados)
Los ISRS son descritos como selectivos porque actúan únicamente sobre las bombas de recaptura especializadas en la serotonina, en comparación con otros antidepresivos que actúan también sobre otros neurotransmisores.

Entre los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina se encuentran la fluoxetina (Prozac), el citalopram (Celexa), la sertralina (Zoloft), y varios otros. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los de norepinefrina son más populares que los antidepresivos más antiguos  como los tricíclicos (llamados así por su estructura química) y los inhibidores de la monoamino oxidasa  porque tienden a tener menos efectos secundarios.

Las neuronas cerebrales utilizan un sistema de comunicación complejo, sin embargo una de las sustancias más importantes que facilitan la comunicación entre las neuronas en su punto de unión (la sinapsis) es la serotonina. A la hora de mandar un mensaje la neurona permite la salida de serotonina que actúa como un conductor bioquímico de información entre las neuronas, una vez terminado el mensaje, se recoge y guarda la serotonina.
La razón por la que los inhibidores de la recaptación de serotonina funcionan en estos casos, es, como su nombre lo indica, porque una vez que han salido a enviar un mensaje no permiten que la serotonina sea recogida y guardada, de manera de que la concentración de serotonina se mantiene alta entre las neuronas, permitiendo una subsecuente mejoría en las comunicaciones inter-neuronales futuras. Sin embargo no hay aún explicaciones concluyentes sobre su mecanismo de acción.
De hecho, este neurotransmisor va a quedar más tiempo en el espacio sináptico, aumentando su probabilidad de ser reconocido por la neurona receptora, aumentando así la estimulación de esta neurona.

Investigaciones y controversia

Algunos estudios han demostrado que pueden causar efectos no deseados en algunas personas, especialmente en niños, adolescentes y adultos jóvenes. En el 2004, la FDA revisó exhaustivamente los resultados publicados y no publicados de estudios clínicos controlados sobre antidepresivos que abarcaron a casi 4.400 niños y adolescentes. Esta revisión reveló que el 4% de quienes tomaban antidepresivos tuvieron pensamientos suicidas o intentaron suicidarse en comparación al 2% de quienes tomaron placebos.

La investigación indica que el suicidio no es solamente uno de los riesgos probables. Según los estudios, el Prozac y otras drogas similares podrían interferir con los patrones normales del crecimiento  del todavía en desarrollo  cerebro en los niños. Aunque la investigación no sea concluyente, es posible que los niños con antidepresivos estén intercambiando un diagnóstico psiquiátrico con otro. Los niños que toman estas drogas  comenzando a veces en años preescolares  podrían obtener un alivio a corto plazo, para luego crecer y convertirse en adultos nerviosos, ansiosos, disfuncionales.

Amir Raz, catedrático de neurología clínica en el departamento de psiquiatría de la universidad McGill, forma parte de un grupo de investigadores inquietos por el uso continuo de antidepresivos en niños y adolescentes. El cerebro humano se desarrolla exponencialmente en los muy jóvenes y la exposición a los antidepresivos puede afectar o influenciar el cableado del cerebro, especialmente cuando se relaciona con ciertos elementos que tengan que ver con la tensión, emoción o su regulación. Estas drogas, el Prozac y similares  incluyendo a Celexa, Paxil, Zoloft y otras  afectan al nivel del neurotransmisor serotonina en el cerebro.

Raz piensa que no es una buena idea de manipular la serotonina en los niños. Además de servir como mensajero químico, la serotonina actúa como factor del crecimiento durante los primeros años de vida. Estimula la formación de conexiones o sinapsis entre las neuronas, y es muy importante para la adquisición de una respuesta normal a los acontecimientos causantes de la ansiedad en la edad adulta.

Esta sustancia también se encuentra en otras partes del cuerpo, donde realiza una variedad de funciones. Las drogas que alteran la serotonina durante estos años importantes para el desarrollo, pueden alterar la función cerebral de una manera imprevisible. El cerebro del adolescente es un trabajo en fase de creación, experimentando cambios continuos y remodelándose, por lo menos hasta mediados de los 20 años.

Esta información instó a la FDA a adoptar, en el 2005, una etiqueta de advertencia de “caja negra” en todos los medicamentos antidepresivos para alertar al público acerca del posible aumento en el riesgo de pensamientos suicidas o intentos de suicidio en niños y adolescentes que toman antidepresivos.

En el 2007, la FDA propuso que los fabricantes de todos los medicamentos antidepresivos extendieran la advertencia para incluir a pacientes jóvenes de hasta 24 años. Una advertencia de “caja negra” es la advertencia más seria que se aplica en las etiquetas de medicamentos recetados.

* La fluoxetina (Prozac) y el escitalopram (Lexapro) son los únicos aprobados por la FDA para tratar la depresión mayor en adolescentes (edades de 12 a 17 años). 
* La fluoxetina también está aprobada para niños de 8 años en adelante.
* Los antidepresivos tricíclicos no están aprobados para su uso en adolescentes.

La advertencia destaca que los pacientes de todas las edades que toman antidepresivos deben ser observados muy de cerca, especialmente durante las primeras semanas del tratamiento. Los posibles efectos secundarios que se deben buscar son empeoramiento de la depresión, pensamiento o comportamiento suicida, o cualquier cambio inusual en el comportamiento tal como falta de sueño, inquietud, o aislamiento de situaciones sociales normales. La advertencia agrega que las familias y los cuidadores del paciente también deben ser informados de la necesidad de observar cuidadosamente y notificar cualquier cambio en el paciente al médico.

Finalmente, la FDA ha advertido que combinar los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina, los cuales son antidepresivos más nuevos, con uno de los medicamentos “triptán”, que son comúnmente usados para tratar el dolor de migraña, podría causar una enfermedad con peligro de muerte llamada “síndrome de la serotonina". Una persona con síndrome de la serotonina puede ponerse inquieta o nerviosa, tener alucinaciones (ver u oír cosas que no son reales), tener temperatura alta, o tener cambios inusuales de presión arterial. El síndrome de la serotonina es generalmente asociado con los antidepresivos más antiguos llamados monoamino oxidasa, pero también se puede sufrir de este síndrome con los antidepresivos más nuevos si estos son mezclados con medicamentos incorrectos.

"Nuestros resultados subrayan la importancia de la serotonina equilibrada con niveles no muy altos o demasiado bajos para la maduración del cerebro", dijo el investigador Rick Lin de la Universidad de Missisippi Medical Center en un comunicado.

Se cree que los selectivos de recaptación de serotonina actúan aumentando la cantidad de serotonina en el cerebro del paciente. Cómo afectan a los niños que están expuestos a los antidepresivos antes del nacimiento, sin embargo, no se comprende totalmente.

Los investigadores hallaron que en las crías de ratas, los machos muestran el comportamiento de tipo autista, que corresponden a las tasas de autismo en los seres humanos, que afecta a más niños que niñas. También encontraron que la exposición a los ISRS se relacionó con el desarrollo del cerebro atrofiado que afecta a la corteza y el hipocampo, las áreas del cerebro responsables de la memoria y la navegación.

Más ventajas que riesgos

Frente a esta evidencia muchos siquiatras, sin embargo, creen que los antidepresivos hacen más el bien que un daño en los niños y adolescentes.

Harold Koplewicz, catedrático de psiquiatría en la universidad de Nueva York y uno de los mejores siquiatras del niño, ha estado utilizando los SSRI en niños y adolescentes por más de una década. Ha observado lo que sucede con los adolescentes que no son tratados. Cuando han tenido un episodio depresivo, existe un 60 por ciento de probabilidad para tener otro. Si tienen dos, un 90 por ciento más de tener un tercero. Y los episodios subsecuentes son más difíciles para tratar. Todo buen clínico dirá que el riesgo de no tomar la medicación es mayor que los riesgos posibles causados por tomar los SSRI.

David Rosenberg, jefe de psiquiatría del niño y del adolescente en la Wayne State University, está utilizando el explorador del cerebro para observar a los niños y adolescentes deprimidos, viéndose cambios impresionantes en la química del cerebro. Su investigación se centra en el mensajero químico glutamato. El glutamato es como el interruptor de luz en el cerebro. Si la serotonina es la iluminación en el cuarto, el glutamato sería el interruptor que prende y apaga la serotonina.

Rosenberg ha descubierto que un nivel bajo de glutamato en ciertas partes del cerebro está conectado a la depresión. Y el efecto de los antidepresivos está claro: después del tratamiento, el glutamato vuelve a ser normal y los síntomas de la depresión disminuyen. Él afirma que cuando los antidepresivos son prescritos apropiadamente, hacen más bien que mal.
Los antidepresivos están diseñados para aliviar
los síntomas de la depresión y aumentar los niveles de serotonina
en el cerebro, donde se regula el estado de ánimo


Por otra parte, las exploraciones del cerebro han demostrado que el no usar los antidepresivos en pacientes deprimidos también puede tener una influencia duradera en el cerebro. Se ha descubierto que la depresión no tratada gasta gradualmente partes importantes del cerebro. En adultos, cuanto más larga es la enfermedad, menos materia gris hay en la amígdala, el hipocampo y las áreas del lóbulo temporal. Todas esas regiones del cerebro están asociadas al pensamiento y al aprendizaje.

Resultados preliminares indican que lo mismo probablemente suceda con los niños y los adolescentes. Pero indica que las ventajas compensan el daño potencial solamente si los antidepresivos se prescriben apropiadamente. Los antidepresivos pueden ser peligrosos si el diagnóstico no es exacto.

Investigadores de la universidad de Pittsburg revisaron 27 estudios de antidepresivos en niños y adolescentes y concluyeron que las ventajas compensan ampliamente los riesgos. Los investigadores invitaron a la FDA a reconsiderar su advertencia sobre el uso de antidepresivos en niños y adolescentes.

Podrían pasar años antes de que estas cuestiones sean resueltas. Mientras tanto, los siquiatras continuarán prescribiendo los SSRI a los niños  porque no tienen alternativas. La depresión no tratada en los niños es un flagelo que no afecta solamente a ellos, pero también a sus padres, hermanos y hermanas, profesores y amigos.

Los resultados de una revisión completa de ensayos pediátricos realizados entre 1988 y 2006 sugieren que los beneficios de los medicamentos antidepresivos pueden ser mayores que los riesgos para niños y adolescentes con trastornos graves de depresión y ansiedad.

En la universidad de MacMaster se investigó el impacto del consumo de antidepresivos en todo el cuerpo, la conclusión es que estos fármacos podrían estar haciendo más mal que bien. Estudios científicos han comprobado la co-relación existente entre el incorrecto funcionamiento de las comunicaciones neuronales debido a irregularidades con la serotonina y muchas enfermedades y síndromes psicológicos como la depresión, el trastorno obsesivo-compulsivo y otros trastornos de ansiedad.

Efectividad de los antidepresivos

Paul Andrews y sus colegas, en junio del 2011, cuestionaron la efectividad de los antidepresivos incluso para aliviar la depresión. En sus estudios hallaron que los pacientes que habían tomado antidepresivos tenían el doble de probabilidad de sufrir una recaída después de dejar los medicamentos, como si a sus propios cerebros les afectara para restablecer el equilibrio.
El equipo de investigadores estudió decenas de casos de personas que tomaban antidepresivos en comparación con aquellos que usaron placebos. Un análisis publicado en Frontiers of Psychology constata que la gente que no ha estado tomando  medicamentos tiene un 25% de riesgo de recaer en una depresión, en comparación con el 42% o más de recaer que tienen los que han estado tomando antidepresivos y dejaron de tomarlos.
Todos estos fármacos pueden reducir síntomas hasta cierto punto a corto plazo, lo importante es el efecto a largo plazo. Los estudios sugieren que tratar a las personas depresivas con estos fármacos hará que la depresión vuelva a reaparecer. Esto puede dejar a estas personas atrapadas en un círculo vicioso donde tengan que estar tomando antidepresivos para prevenir la aparición de los síntomas. Estos medicamentos afectan a la serotonina y otros neutrotrasmisores del cerebro y eso es lo que se supone que hace que haya un mayor riesgo de recaída una vez que la persona deja de tomarlos.
Al aumentar la serotonina los antidepresivos tienen efectos negativos para la salud en todos los procesos que normalmente se regulan por la serotonina. Esto incluye riesgos elevados en :

* Problemas digestivos, estreñimiento, diarrea, distensión abdominal
* Sangrados anormales y accidentes cerebrovasculares en ancianos
* Problema de desarrollo en los niños
* Problemas de estimulación sexual y la función y desarrollo de los espermatozoides en adultos.
Una terapia conductista y cognoscitiva asociada con los antidepresivos puede limitar los riesgos de suicidio y acelerar la curación de los jóvenes con depresión.


Solo un antidepresivo de los catorce estudiados es efectivo en niños y adolescentes que presentan depresión

Científicos de la Universidad de Oxford y de la Universidad de Chongqing, en un estudio publicado  en la revista The Lancet en junio 2016, concluyeron que los niños y adolescentes con depresión mayor no se benefician eficazmente de los medicamentos antidepresivos, y algunos de estos medicamentos pueden agravar aún más la condición, frente al beneficio que se esperó al inicio del tratamiento.


Para su estudio, los investigadores se propusieron a investigar si los beneficios del uso de antidepresivos son mayores que los riesgos, para los jóvenes con depresión mayor.

Revisaron 34 estudios que incluyeron a más de 5,200 niños y adolescentes de edad promedio entre 9-18 años. El equipo llevó a cabo toda una revisión sistemática y meta-análisis de doble ciego inéditos y publicados, los ensayos controlados aleatorios hasta mayo de 2015 que evaluaron el tratamiento de la depresión mayor en niños y adolescentes.

Los ensayos incluidos en el análisis evaluaron los efectos de 14 medicamentos antidepresivos, y el equipo calificó la eficacia de cada medicamento usando cuatro criterios:

Eficacia  determinado por los cambios en los síntomas depresivos y la respuesta al tratamiento.
Tolerancia  si el uso de la medicación se suspendió debido a eventos adversos.
Aceptabilidad  si el uso de la medicación se suspendió debido a cualquier causa.
Asociación a daños graves  si el medicamento aumentó pensamientos o actos suicidas u otros daños severos.

En comparación con los placebos y otros siete antidepresivos, se encontró que la nortriptilina tenía una eficacia menor.

Los antidepresivos imipramina, venlafaxina, y duloxetina, los investigadores observaron que les fue peor cuando se trataba de tolerancia; había muchas más interrupciones con estos fármacos que con placebos.

En comparación con los placebos y otros cinco medicamentos antidepresivos, la venlafaxina se ha encontrado que incrementó el riesgo de pensamientos suicidas y los intentos.



Los datos utilizados para la red meta-análisis

* Los círculos representan los medicamentos: mientras más aumenta el diámetro, más aumenta el número de participantes que tomaron esta sustancia (placebo > fluoxetina > duloxetina, etc.);

* Las líneas representan las comparaciones directas realizadas (ensayo clínico) entre 2 tratamientos: mientras más gruesas sean las líneas, más elevado es el número de ensayos (fluoxetina versus placebo, paroxetina versus placebo;

* En la ausencia de línea entre dos sustancias, una comparación indirecta se puede hacer: fluoxetina versus placebo y placebo versus clomipramina => comparación indirecta entre fluoxetina y clomipramina.

De los 14 antidepresivos estudiados, los investigadores identificaron un único antidepresivo llamado fluoxetina  Prozac el nombre comercial  para los que los beneficios superaron los riesgos a la hora de eficacia y tolerabilidad.

Estos resultados, según los autores, sugieren que la gran mayoría de los antidepresivos son ineficaces para los niños y adolescentes con depresión mayor, y muchos de ellos pueden ser inseguros.

Recomiendan que los niños y adolescentes que tomen antidepresivos deban ser vigilados de cerca, sin tener en cuenta el antidepresivo elegido, sobre todo al inicio del tratamiento.

En la atención clínica de los jóvenes con un trastorno depresivo mayor, las directrices clínicas recomiendan la psicoterapia, sobre todo la terapia cognitivo conductual o la terapia interpersonal, como tratamiento de primera línea. El Prozac se debe considerar solo para los pacientes que no tengan acceso a la psicoterapia o que no hayan respondido a las intervenciones no farmacológicas. Los niños y los adolescentes que toman antidepresivos deben ser vigilados de cerca, independientemente del tratamiento elegido, y sobre todo al inicio del tratamiento.


Importancia de una dieta equilibrada para una adecuada salud mental

La nutrición es esencial para el buen funcionamiento del cerebro pues éste necesita cierta cantidad de nutrientes para la formación de neurotransmisores, es decir, de los mensajeros químicos que acompañan a las señales eléctricas que pasan entre las neuronas. La dieta mediterránea  es decir, mucha verdura, frutas legumbres, cereales y pescado  permite reducir el riesgo de depresión entre un 40% y 50%.

Ver :

mayo 20, 2014

El Alcohol y la Mortalidad Mundial


 

El alcohol mata a una persona
cada diez segundos en el mundo


El abuso del alcohol fue reconocido desde épocas anteriores como un problema social, es el hábito tóxico más extendido en el mundo.

El alcohol es adictivo para todos y cuando se inicia su consumo antes de los 18 años aumenta 5 veces la probabilidad de que se genere una adicción.

Los adolescentes son capaces de tomar mucho y creen que pueden controlarlo. Sin embargo, más tarde el cerebro sufrirá los efectos. Muchos de los daños asociados al exceso de alcohol ocurren durante una pérdida temporal de la conciencia.

El problema no radica sólo en los peligros relacionados con los accidentes de tráfico resultado de una noche de excesos y de irresponsabilidad de consumo. Hay importantes efectos que se producen cuando cerebros todavía en ‘proceso de desarrollo’ son estimulados con ese tipo de sustancias.

Además el abuso excesivo de alcohol tiene consecuencias mortales. Según el último informe de la OMS en mayo 2014,  el alcohol mató 3.3 millones de personas al año, comparado con los 2.5 millones en 2005. La cifra es mayor que las muertes por SIDA, tuberculosis y violencia juntas.

En vista del aumento de la población en el mundo y del consumo previsto de  alcohol, las muertes imputables al alcohol podrían aumentar más si no se  ponen en marcha políticas de prevención. La OMS lamenta la falta de acción de las autoridades. Las políticas encargadas del control de la alcoholemia continúan siendo muy frágiles y no figuran entre las prioridades de los gobiernos.

6,2 litros de alcohol puro por persona en 2012


En promedio, cada persona en el mundo desde los 15 años de edad consume 6,2 litros de alcohol puro por año. Sin embargo, menos de la mitad de la población mundial no consume ni una gota de alcohol, lo que significa que el promedio del consumo de las personas que sí lo toman es alrededor de 17 litros de alcohol puro al año.

La situación debería empeorar a medida que los países más poblados del  mundo aumentan su nivel de vida, sobre todo, en India y China, mientras que en América, Europa y África el consumo se mantiene.

El consumo excesivo de alcohol no sólo puede causar dependencia y un aumento de la violencia y por ende la posibilidad de herir y herirse, sino que está relacionado con el riesgo de desarrollar más de 200 enfermedades, incluidas la cirrosis y algunos tipos de cáncer. Las personas que abusan son también más susceptibles de desarrollar enfermedades infecciosas como la tuberculosis y la neumonía.

La OMS se refiere al alcohol “puro” para poder comparar entre países dado que, por ejemplo, en algunas naciones la ingestión de cerveza será muy elevada pero, al tener este producto menos alcohol puro que el whisky, puede quedar en el ranking mundial por detrás de otro donde haya menos cantidad de litros consumidos pero que éstos sean de vino.

El 48% de la población mundial nunca ha probado el alcohol y  la abstinencia es más frecuente entre las mujeres. Asimismo, el 11.7% de los jóvenes entre 15 y 19 años tienen borracheras  puntuales frente al 7.5% en la población mayor de 19 años. Esta tendencia se  invierte, sin embargo, en los países del sureste de Asia.

5,9% de mortalidad  a causa del alcohol


Un 5.9% de los fallecimientos en el mundo (7.6% en hombres y un 4% en  mujeres) a causa de enfermedades infecciosas, accidentes de circulación, heridas, homicidios, enfermedades cardiovasculares o diabetes, entre otros,  tienen alguna relación con el consumo de alcohol.

Europa es la región del mundo donde hay un mayor consumo de alcohol per cápita –10,9 litros de alcohol puro anuales – y especialmente Europa del Este.

En 2010, los mayores consumidores de alcohol fueron  Rusia – que tiene los índices más altos del mundo, los países de Europa del Este, Portugal, la mayoría de países de la  Unión Europea, Canadá, Australia y Sudáfrica.

América Latina es la segunda región en el mundo con mayor consumo per cápita de alcohol y Chile es el país donde se dan los índices de ingesta más elevados. El Perú se ubica en el sexto lugar.

Con respecto al tipo de alcohol consumido, en América Latina, lo que más se ingiere es cerveza (53%); seguida de un 32.6% de licores (vodka, whisky), y un 11.7% de vino.

Preocupación en India y China


La situación seguirá empeorando conforme los países con una población elevada vean mejorar su nivel de vida. El consumo ha aumentado en los últimos años especialmente en India y China, mientras que éste se quedó estable en los países de América, Europa y África.

La OMS espera, por ejemplo, que el consumo anual aumente en China a 1.5  litros por persona antes de 2025.


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