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diciembre 01, 2022

Desarrollo Neuronal de Bebés Muy Prematuros






El parto prematuro, que representa aproximadamente 15 millones de casos anuales en todo el mundo, es preocupante debido a que está asociado con una variedad de complicaciones a largo plazo y en particular trastornos del neuro-desarrollo. El parto prematuro interrumpe la maduración normal del cerebro durante un período crítico del crecimiento cerebral fetal, exponiendo al cerebro en desarrollo a diferentes eventos estresantes en la unidad de cuidados intensivos neonatales, y privando a los bebés de entradas sensoriales importantes para el desarrollo de la actividad normal del cerebro.

Los bebés prematuros son aquellos que nacen antes de las 37 semanas de gestación, y presentan alteraciones del comportamiento, caracterizadas por falta de atención, ansiedad y problemas socioemocionales, donde el 25% de ellos tienen un mayor riesgo de desarrollar trastorno de déficit de atención e hiperactividad, trastornos del espectro autista y depresión. Más aún si son muy prematuros, es decir, los nacidos antes de la semana 32.

Estos trastornos aparecen porque cuando nacen su cerebro no está formado y debe construirse fuera del útero materno, y sin los estímulos que reciben en él, las conexiones neuronales y la mielinización – proceso por el cual las neuronas se cubren de mielina, una grasa hace que los mensajes lleguen más rápidos – lo cual influye en el desarrollo neuronal.

En particular, se ha descrito desde 2015 por investigadores suizos que los bebés prematuros presentan alteraciones cerebrales estructurales en regiones que se cree sirven al procesamiento emocional y que se relacionan con déficits socioemocionales posteriores, que por ejemplo les dificulta procesar o entender el miedo. Estas alteraciones incluyen volúmenes reducidos de amígdala, hipocampo, corteza orbitofrontal, ínsula y corteza cingulada posterior. S e trata de las “zonas cerebrales de la socio-emoción”.

A edades más avanzadas como la niñez y la edad adulta, el cerebro de un individuo que nació prematuramente es estructuralmente diferente al de un individuo nacido a término.

Escuchar música podría tener el potencial de modular las redes neuronales que se ven afectadas por la prematuridad en las primeras etapas del desarrollo, en particular, las involucradas en el procesamiento socioemocional.



La música ayuda al desarrollo cerebral de los bebés muy prematuros




Investigadores de los Hospitales Universitarios de Ginebra (HUG), en colaboración con hospitales y universidades inglesas y norteamericanas, han realizado un experimento con muy buenos resultados para favorecer el desarrollo neuronal de los bebés muy prematuros, al ponerles música expresamente compuesta para ellos. Los resultados se han publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) de mayo 2019.

Los bebés que nacen prematuros deben pasar un tiempo ingresados en Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN). Aunque se intenta que sean lugares silenciosos – como lo es el interior del útero materno –, suele haber estímulos como ruidos (alarmas, puertas…) y luces para los que el sistema sensorial de estos pequeños no está preparado.

Exponer a los bebés muy prematuros a música especialmente compuesta para ellos refuerza el desarrollo de sus redes cerebrales y podría limitar los frecuentes retrasos del desarrollo neurológico que sufren estos bebés.

Los investigadores realizaron el experimento a doble ciego (ni los padres ni los investigadores sabían qué bebé estaba escuchando la música) con 30 bebés prematuros, de los cuales solo la mitad recibieron música con previa autorización de sus padres, y sus resultados fueron comparados con 15 bebés que si llegaron a término antes de nacer. Lo más interesante es que la música colocada en la unidad de cuidados intensivos neonatales, iba en consonancia con el estado de vigilia del bebé. Si estaban dormidos era una pieza musical tranquila y muy parecida a una canción de cuna, mientras que cuando estaban despiertos o conciliando el sueño eran melodías distintas. Las sesiones no duraban más de 8 minutos, una vez al día y 5 días por semana.

Los investigadores comprobaron con técnicas de imagen que las conexiones neuronales de los bebés nacidos entre las 24 y 32 semanas de embarazo – es decir, casi cuatro meses antes de lo previsto para algunos de ellos – que habían escuchado esta música se desarrollaban mucho mejor, sobre todo la zona que afecta a las funciones sensoriales y cognitivas.

Según los investigadores suizos, como el menor desarrollo neuronal de los bebés pre-término se debe en parte a esas percepciones tan estresantes mientras están en la incubadora, y a la falta de estímulos sensoriales adecuados para su inmadura fisiología cerebral, se les ocurrió ofrecer otro tipo de estímulos a los prematuros, pero adaptados a ese menor número de neuronas y de conexiones entre ellas. Pensaron que la música, dado que el oído es uno de los sentidos que antes empieza a funcionar, podría ser la mejor forma de ayudarles.

Para su objetivo, pidieron al compositor musical Andreas Vollenweider que compusiera para estos pequeños unas canciones específicas para cuando están despiertos, otra para dormir y una tercera para interactuar con ellos, de ocho minutos cada una.

Los instrumentos elegidos para interpretarlas fueron el arpa, las campanas y el punji – la flauta procedente de la India que suele aparecer en las escenas de encantadores de serpientes –, dado que observaron que su sonido era el que más les calmaba y les permitía centrarse en la música.

Las piezas musicales comprenden una armonía entre sonidos de arpa, flauta de serpiente encantadora y campanas, que en conjunto crean una melodía interactiva y de tonos sutiles que pueden escuchar haciendo click ici.

La resonancia magnética multimodal, imágenes de tensor de difusión y tractografía de región de interés, técnicas no invasivas que permiten al investigador medir el volumen de estructuras cerebrales, medir el desarrollo neuronal y verificar la conectividad funcional entre distintos puntos del cerebro, fueron usadas en conjunto para estudiar las zonas cerebrales de la socio-emoción.

El equipo examinó 20 lugares distintos usando la técnica de tensor de difusión, para cuantificar cuantas moléculas de agua podían atravesar la materia blanca – un tipo de tejido neuronal del cerebro –, donde a través de un sin fin de ecuaciones físicas y matemáticas se logra evaluar el crecimiento neuronal y el desarrollo de características tan importantes como la mielina, una sustancia que envuelve y protege los axones de las neuronas y cuya función principal es la de aumentar la velocidad de transmisión del impulso nervioso.

Lo que encontraron fue que los bebés prematuros muestran una maduración disminuida de la materia blanca en general en comparación con los recién nacidos en varias regiones de la socio-emoción y la audición, donde se encontró que las moléculas de agua atravesaban con mayor facilidad la materia blanca en bebés prematuros en comparación a bebés llegados a término.

Esto se relaciona directamente con la maduración de estas zonas, ya que el crecimiento de neuronas dificulta el paso de las moléculas de agua a través del tejido, puesto que una mayor facilidad en el paso de agua significa una menor cantidad de neuronas o neuronas más pequeñas y por tanto, menor crecimiento neuronal.

Sin embargo, lo sorprendente fue que los niños prematuros expuestos a las sesiones musicales presentaron una difusión de agua más parecida al de los niños llegados a término y por tanto a una maduración funcional más parecida. Fue la falta de mielina en el desarrollo de las neuronas de la materia blanca (la cual se caracteriza por tener solo fibras mielinizadas) lo que afectó a la maduración de las zonas de la socio-emoción en niños prematuros.

En cuanto a la amígdala, una estructura cerebral clásicamente asociada con la coordinación de emociones y que se ha descrito que en bebés prematuros presenta un menor volumen, podría relacionarse con ciertas dificultades encontradas para estos bebés a lo largo de su crecimiento, como por ejemplo dificultad para regular el miedo y la ira a los 12 meses de edad, dificultad en reconocer expresiones faciales de las emociones a los 24 meses y mayores dificultades para reconocer el contenido emocional y regular el comportamiento social a los 5-7 años.

Además, en ellos se incrementaron las conexiones entre la red cerebral de prominencia – aquella que permite discernir la importancia de los estímulos – y las redes auditivas, sensorio-motoras, frontal, tálamo y el precúneo – una parte del cerebro que permite relacionar la información exterior con la de los sentidos –. Tanto, que la organización de las redes neuronales era muy similar a la de los bebés nacidos a término. Quizás porque oír las tres canciones les permitió centrase en su ritmo fisiológico, de manera muy similar a la sintonía que tiene el feto con el de su madre. En cambio, los bebés prematuros que no escucharon esa música especial no vinculaban un estímulo, como el pitido de una alarma, con un contexto fisiológico específico.

Se encontró en este estudio que los bebés prematuros tratados con música tuvieron un volumen amigdalino más parecido a un bebé llegado a término, y aunque el volumen per se no es un indicativo de mejor conectividad neuronal, se abre un nuevo e interesante campo de investigación.

En conclusión, estos resultados sugieren un efecto de maduración estructural de la intervención musical propuesta en las vías neuronales de procesamiento auditivo y socioemocional de los bebés prematuros durante un período clave del desarrollo cerebral.

Los primeros bebés que escucharon esta música personalizada hoy tienen 6 años, que es normalmente la edad en la que algunos de los problemas cognitivos empiezan a ser evidentes. Por eso los investigadores tienen previsto realizar en ellos una evaluación cognitiva y socioemocional para comprobar si los efectos positivos se han mantenido en el tiempo.


Recién nacidos muy prematuros: la supervivencia de estos bebés está mejorando




Investigadores de un equipo estadounidense, en un estudio publicado en la revista JAMA Network en enero 2022, revelaron que los bebés muy prematuros, es decir, los bebés nacidos antes de la semana 28 de embarazo, tienen más probabilidades de sobrevivir hoy.

Para llegar a esta conclusión, los científicos se basaron en datos de 19 centros médicos recopilados entre el 1 de enero de 2013 y el 31 de diciembre de 2018. Analizaron información de 10.877 bebés nacidos entre las semanas 22 y 28 de embarazo. Los datos se compararon con una cohorte similar de bebés nacidos entre 2008 y 2012.

Un aumento en las tasas de supervivencia en bebés muy prematuros

Según los resultados, el 78,3% de los bebés muy prematuros sobrevivieron hasta que fueron dados de alta del hospital. Esta cifra pasó de una tasa histórica de 76% para los nacidos entre 2008 y 2012. Según el trabajo, la supervivencia al alta del establecimiento de salud fue del 10,9% para los nacidos en la semana 22 de embarazo y del 94% para los nacidos en la semana 28. La supervivencia en los recién nacidos tratados activamente fue del 30% en la semana 22 del embarazo y del 55,8% en la semana 23. Entre los bebés nacidos antes de la semana 27 de embarazo que sobrevivieron y fueron seguidos durante dos años, el 49,9% fue re-hospitalizado y el 21,2% presentó trastornos graves del neurodesarrollo.

Una mejora colectiva de la atención

Los investigadores declararon que esta mejora en los resultados de los bebés muy prematuros se puede atribuir a múltiples factores. Los centros médicos universitarios han adoptado las mejores prácticas, las han aplicado y las han compartido con un grupo cada vez mayor en todo el país. Hay áreas en las que colectivamente han mejorado, como la ventilación, la nutrición y la hidratación. El nacimiento inminente de un niño extremadamente prematuro es un factor de estrés intenso para las familias. Para ayudar a los padres a lidiar con esta situación, es importante presentarles los datos que tienen y hacerles saber qué esperar a largo plazo.


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Los avances en medicina han mejorado drásticamente las tasas de supervivencia de los bebés prematuros, incluso en bebés muy prematuros (menos de 28 semanas), pero la transición a la alimentación digestiva al nacer plantea un desafío importante para el tracto digestivo de estos bebés debido a sus funciones digestiva e inmunológica inmaduras.

Oligosacáridos
Esta inmadurez expone a complicaciones neonatales como sepsis y enterocolitis necrotizante, que es una enfermedad inflamatoria intestinal que puede provocar necrosis y perforación del intestino. Estas complicaciones también pueden dar lugar a diferentes enfermedades más adelante en la vida, incluido el deterioro del desarrollo neurológico, las enfermedades alérgicas y la retinopatía.

En los bebés prematuros, la alimentación con leche materna es esencial para la adaptación del tracto digestivo a la alimentación, pero todas las leches maternas probablemente no sean iguales.

Los oligosacáridos contenidos en la leche materna serían importantes para la dieta de los niños prematuros porque ayudan a prevenir trastornos digestivos y posteriores problemas de salud.

Prematuridad e inmadurez intestinal

La inmadurez intestinal en los recién nacidos prematuros conduce a frecuentes dificultades para tolerar la alimentación por vía digestiva – alimentación enteral – con fórmula infantil. Por otro lado, la colonización bacteriana fisiológica en esta etapa puede ocurrir de manera anormal con un alto riesgo de enterocolitis necrotizante, especialmente cuando la leche materna es insuficiente.

Beneficio de los oligosacáridos

Los oligosacáridos de la leche materna se han acreditado en varios estudios con un beneficio en la prevención de estos trastornos. Estos beneficios para la salud de la lactancia materna se explican en parte por la abundancia y, sobre todo, la variedad de oligosacáridos en la leche materna, que sirven como prebióticos e inmuno-moduladores. La concentración de oligosacáridos en la leche materna es muy variable y la microbiota intestinal también es muy variable tras un parto prematuro. La suplementación con oligosacáridos de la leche materna puede volverse importante para la protección intestinal en los bebés prematuros, especialmente cuando el intestino ha alcanzado una etapa más madura.



Bebés prematuros: leche materna y sus oligosacáridos contra trastornos digestivos y problemas de salud




Según investigadores de la Facultad de Ciencias Médicas y de la Salud de la Universidad de Copenhague, cuyo estudio apareció en Nutrients de octubre 2018, la diferencia en la composición de los oligosacáridos en la leche materna podría explicar en parte por qué algunos recién nacidos prematuros desarrollan enterocolitis necrotizante cuando se alimentan exclusivamente con leche materna.

El interés de los oligosacáridos de la leche materna parece estar bien fundamentado para estimular la adaptación intestinal de los bebés prematuros a los alimentos y reducir la frecuencia de enterocolitis necrotizante.

El objetivo de este estudio fue medir la concentración de 15 oligosacáridos de la leche humana (HMO) dominantes en la leche materna durante el período neonatal e investigar las correlaciones entre sus niveles y la aparición de enterocolitis, sepsis y retraso del crecimiento en 106 bebés prematuros, con bajo peso al nacer (menos de 1000 g), alimentados exclusivamente con leche materna.

Parece que la diversidad de oligosacáridos de la leche humana y los niveles de lacto-N-difucohexaosa I fueron menores en las muestras de madres con enterocolitis, en comparación con los bebés prematuros que no tenían enterocolitis. No obstante, la lacto-N-difucohexaosa I solo es producida por madres Lewis positivas, es decir, aquellas que están genéticamente programadas para hacerlo.




Ver :



julio 31, 2022

Red Neuronal por Defecto (RND)


Tiene una función clave en nuestra salud mental y emocional. Se encarga de la 
reflexión acerca de nuestros estados emocionales respecto a nosotros mismos y los demás


La neurociencia ha intentado comprender cómo el cerebro genera pensamientos espontáneos cuando no estamos concentrados. Ahora sabemos que está causado por una red cerebral a gran escala – formada por multitud de regiones cerebrales que trabajan juntas –. Esto nos confirma que, al igual que en el sueño, el cerebro nunca para.

¿ Qué pasa en nuestro cerebro cuando soñamos despiertos ?

Es habitual sorprenderse a uno mismo en plena situación de ensimismamiento, soñando despierto. Incluso en las situaciones en las que hay bastante luz y es posible detectar movimiento a nuestro alrededor, tenemos una sorprendente capacidad para no pensar en nada, obviar lo que ocurre en el entorno inmediato y, simplemente, dejarse llevar por una agradable sensación de no tener ningún lugar al cual dirigir nuestra atención.

Estos episodios en los que nos perdemos en una corriente de sensaciones y pensamientos confusos y difíciles de delimitar no ocurren por casualidad, ya que tienen una base neural en el funcionamiento normal de nuestro cerebro.

Durante muchos años se ha creído que el cerebro es un órgano cuyo nivel de actividad eléctrica depende, básicamente, de si está funcionando para resolver tareas cognitivas o no. Desde este punto de vista, por ejemplo, la maquinaria neuronal de nuestra cabeza empezaría a rendir de verdad sólo en el momento en el que intentamos recordar algo para responder una pregunta de examen, resolver un puzzle, observar detenidamente a una persona o, por ejemplo, seguir unas instrucciones para montar un mueble.

Distraerse es una experiencia que compartimos todos los seres humanos. Tanto que llevamos cientos de años, a través de diferentes culturas, buscado el equilibrio adecuado entre el pensamiento enfocado y el desenfocado.

Cuando nuestro cerebro deja de estar concentrado en una tarea, se activa esta red a gran escala, y con ello, funciones relacionadas con nuestro YO.

Por alguna razón, hay algunas personas que ven el pensamiento difuso como un hábito negativo que hay que controlar. Y otras personas como una necesidad creativa. La realidad, como en tantas ocasiones, es que la virtud se encuentra en el equilibrio.


Red neuronal por defecto

La red neuronal por defecto es una función de la corteza cerebral que se pone en marcha cuando la persona no está enfocada al mundo exterior. Cuando las personas están llevando a cabo una tarea o atendiendo a algo concreto, esta función cerebral se desconecta y se pone en marcha la red de trabajo.

Es una red funcional prominente, caracterizada por una importante actividad intrínseca de un conjunto de regiones cerebrales que están activas cuando el individuo mantiene actividad de vagabundeo mental, y disminuyen su actividad cuando el individuo ejerce actividades perceptivas o motoras.

El conjunto de las partes del encéfalo involucradas en esta actividad se llama Red Neuronal por Defecto (RND). En inglés DNN: Deep Neural Network. Las investigaciones realizadas para entender mejor esta estructura sirven para entender mejor cómo pensamos y sentimos.

Por lo tanto la red de modo predeterminado o red neuronal por defecto (RND) se refiere a un grupo interconectado de estructuras cerebrales que se supone son parte de un sistema funcional.

Esta red está compuesta por varias áreas cerebrales que están dirigidas principalmente al procesamiento de estímulos internos, a la comparación con la memoria a largo plazo, emoción y elaboración de respuestas autónomas.

En este estado se experimentan una mezcla de recuerdos, planes de futuro, pensamientos y experiencias personales, que fluyen sin ningún control, lo que se conoce como actividad introspectiva o centrada en uno mismo. Cuando una persona muestra una alta actividad de la red neuronal por defecto, pueden darse lapsus atencionales, ya que el córtex tardaría más tiempo en reaccionar.

En la infancia las conexiones de la red neuronal por defecto son todavía débiles pero los datos señalan que se encuentra preparada para ser usada a edades muy tempranas. Posteriormente, los procesos de mielinización y la actividad espontánea refuerzan las conexiones, dando lugar a estrategias más eficaces. Así mismo, en la senectud las funciones de esta red se encuentran disminuidas, dando lugar a una peor ejecución de tareas y un decremento de las funciones ejecutivas.

Esta actividad basal del cerebro que lleva a cabo la red neuronal por defecto es fundamental con el fin de planificar futuras acciones y es de gran importancia ya que se encuentra implicada en enfermedades neurológicas que van desde la depresión mayor al Alzheimer.

La red neuronal por defecto fue descubierta en 1990 por el neurocientífico Marcus Raichle mientras realizaba una serie de experimentos con resonancia magnética. El concepto de una red de modo predeterminado se desarrolló después de que los investigadores notaron inadvertidamente niveles sorprendentes de actividad cerebral en participantes experimentales que se suponía que estaban “en reposo”. No estaban involucrados en una tarea mental específica, sino que simplemente descansaban en silencio, a menudo con los ojos cerrados.

A medida que los métodos de neuroimagen se volvieron más precisos, continuaron acumulándose datos que sugerían que la actividad durante los estados de reposo seguía un cierto orden. A principios de la década de 2000, Raichle, Gusnard y sus colegas publicaron una serie de artículos que intentaban definir más específicamente las áreas del cerebro que estaban más activas durante estos estados de reposo.

Fue en una de estas publicaciones que usaron el término modo predeterminado, o por defecto, para referirse a esta actividad de reposo, término que llevó a que las áreas del cerebro que exhibían actividad del modo predeterminado fueran consideradas parte de la red del modo predeterminado.

Investigaciones recientes muestran que el cerebro humano está preparado para que no disminuya mucho su nivel de actividad cuando nuestros pensamientos se repliegan sobre nosotros mismos. En los momentos en los que quedamos ensimismados entramos en un "modo por defecto" que apenas empezamos a comprender, y la red neuronal por defecto es, de este modo, el tejido de células nerviosas que permiten que ocurra esto.


Funcionamiento de la red

Representación de la conectividad funcional cuando no estamos concentrados,
  formada por la corteza prefrontal medial, corteza cingulada
 posterior y lóbulo parietal inferior, entre otros

El cerebro alterna diferentes estados de atención. A grandes rasgos se puede resumir en dos mecanismos:

* Red Ejecutiva Central, asociada a la concentración, el autocontrol, la resolución de problemas y la toma de decisiones que usamos cuando leemos.

* Red de Modo por Defecto se asocia con la atención difusa, la divagación mental y los pensamientos espontáneos, a menudo autobiográfico, que usamos cuando salimos a pasear y nuestros pensamientos empiezan a vagar por el pasado o el futuro.

Estas dos redes están “correlacionadas negativamente”. Cuando una aumenta su actividad, la otra disminuye. Podemos utilizar una u otra, pero no ambas a la vez.

Diferentes redes monitorizan el ambiente,
orientan la atención y ejecutan acciones

Red de Saliencia. Es la que da paso a la Red Ejecutiva Central o la Red Neuronal por Defecto tan rápido como es posible. Filtra la información según la importancia y el tipo de contenido.

Al finalizar una tarea que requiere concentración, la RND se activa en menos de medio segundo. Además, ambas compiten entre sí. En cuanto nuestra atención se desvía de la tarea, la RND nos arrastra. Probablemente para darle un respiro a nuestra memoria de trabajo.

Las neuronas hacen uso del lactato de las células gliales
 como primera fuente de energía

Pero en realidad, lo que está sucediendo es que a los doce segundos de atención nuestras neuronas se empiezan a quedar sin “combustible”. Primero buscan energía en las células gliales gracias al lactato, un azúcar de fácil uso. Y si no lo encuentran, buscan el glucógeno, que se almacena por la noche cuando dormimos.

Si nuestras neuronas no encuentran el lactato o el glucógeno necesarios para concentrarse, se agotan, lo que permite a otras partes del cerebro llamar la atención. Es entonces cuando la mente empieza a divagar y experimentamos lo que se llama corriente de conciencia.

Sin embargo, cuando nuestra mente divaga no es exactamente lo mismo que cuando descansa: tanto la RND como nuestro sistema ejecutivo, están muy activos.

Funciones de la red neuronal por defecto

Esta red neuronal expande sus conexiones por amplias áreas cerebrales, especialmente entre:

* La corteza prefrontal medial, especializada en nuestras emociones y el nivel de alerta.

* La corteza parietal posterior, encargada de procesar los estímulos que nos rodean, coordinando el cuerpo con la vista.

* La corteza parietal medial y cingulada posterior, encargadas de nuestra conciencia somática y de procesar la información espacial.

Algunas de las otras estructuras que pueden considerarse parte de la red son la corteza temporal lateral, la formación del hipocampo y el precuneus.

Esta red neuronal suele estar activada de manera automática y predeterminada, pero ciertas tareas que requieren nuestra atención, son capaces de desactivar esta red neuronal.

La red neuronal por defecto tiene un papel clave en la rumiación – pensamientos negativos repetitivos – y la divagación y se activa especialmente cuando estamos “inactivos”.

Cuando esto ocurre, nuestra mente comienza a vagabundear de un tema a otro, saltando de un pensamiento al siguiente, de una preocupación a la siguiente.

La divagación puede actuar como una manera de descargar los pensamientos que produce nuestra mente, pero cuando estos pensamientos son muy negativos y nos quedamos atrapados en ellos, comenzamos a “rumiar”, repasando sin parar esos pensamientos que nos hacen sentir mal y creando a medio-largo plazo, estados anímicos depresivos y ansiógenos. En el caso de las rumiaciones, los pensamientos giran en torno a la visión negativa de uno mismo y el futuro, lo que afecta a la autoestima.

Soñando despiertos : el cerebro sigue funcionando

La naturaleza de esta especie de "vagabundeo mental", o “mind-wandering”, es distinta a como creíamos. No se trata de una actividad que conlleve el apagón de amplias zonas del cerebro y el descenso de la actividad coordinada de nuestras neuronas, sino que sigue estando ligada a un funcionamiento sistemático y determinado de zonas encefálicas.

Cuando soñamos despiertos las neuronas de nuestro cerebro siguen mandando impulsos eléctricos de manera masiva. Esta actividad eléctrica sí muestra patrones bien definidos y hay coordinación en ella, lo cual demuestra que estas neuronas siguen respondiendo a una función en plena etapa de ensimismamiento.

Sorprendentemente, cuando empezamos a divagar y dejamos de prestar atención a nuestro entorno, nuestro cerebro consume casi la misma energía que cuando realizamos tareas cognitivas complejas que hemos de realizar conscientemente: sólo un 5% menos. De algún modo, nuestro cerebro está diseñado para que podamos soñar despiertos, y es probable que esta actividad tenga una o varias utilidades concretas.

Por lo tanto, la red de modo predeterminado es un grupo de regiones del cerebro que parecen mostrar niveles más bajos de actividad cuando nos dedicamos a una tarea en particular, como prestar atención, pero niveles más altos de actividad cuando estamos despiertos y no estamos involucrados en ningún ejercicio mental específico.

Se activa cuando uno realiza
 una tarea, sueña despierto, 
divaga y piensa en los demás
Es durante estos momentos cuando podemos estar soñando despiertos, trayendo recuerdos, visualizando el futuro, supervisando el entorno, pensando en las intenciones de los demás, etc. – objetivo explícito de pensar en la mente.

En cuanto a la vertiente psicológica de lo que conlleva la coordinación de las neuronas de la red neuronal por defecto, sabemos que durante los momentos de ensoñación nuestros pensamientos, aunque imprecisos y difíciles de plasmar verbalmente – en parte por la poca atención que les prestamos –, giran en torno a la idea del "yo" y las situaciones imaginarias que podrían pasar en un futuro, más que revisiones de experiencias pasadas. Esto nos lleva a creer que la función del modo por defecto puede estar relacionado con la anticipación de hechos y nuestra reacción ante estos, aunque esta hipótesis aún debe ser puesta a prueba.

Nuestra mente no está diseñada para "quedarse en blanco". Así pues, es difícil valorar hasta qué punto nuestra mente está en blanco y si cuando esto ocurre nuestro cerebro entra en una especie de activación que consume casi tanta energía como el pensamiento focalizado en estímulos externos.

La energía oscura del cerebro

Sabemos que la actividad cerebral sigue existiendo incluso cuando dejamos de prestar atención a los estímulos del mundo externo. Ahora bien... ¿para qué sirve toda esta actividad? ¿Qué tipo de procesos neuronales son los que se están llevando todos esos recursos que no van destinados a resolver cuestiones relacionadas con el entorno?

De momento, poco se sabe sobre esta cuestión, y esto es lo que ha llevado a algunos investigadores a hablar acerca de la "energía oscura del cerebro", un tipo de activación que se sabe que está ahí, pero cuya función se desconoce.

Investigaciones recientes han comenzado a detectar vínculos entre la actividad en la red de modo predeterminado y trastornos mentales como depresión, ansiedad y esquizofrenia.

Se ha descubierto determinados tipos de drogas que activan esta red neuronal, dando lugar a mayor actividad en las conexiones que la componen. Una de estas sustancias es la psilocibina, un hongo que se encuentra clasificado dentro de las drogas alucinógenas. Se ha comprobado que, como resultado de esta hiperactivación de la red neuronal por defecto, los sujetos perciben mayor claridad de conciencia y llevan a cabo procesos de autoconocimiento muy intensos.

La diferencia con la activación normal de esta red que se produce en sujetos que no se encuentran bajo los efectos de la psilocibina, es que ésta es mucho más intensa. Las personas pueden tener sensaciones similares a las de la psicosis, teniendo dificultades para separar su mundo interno del externo.

Además, las terapias como la meditación han recibido atención por influir en la actividad en la RND, lo que sugiere que esto puede ser parte de su mecanismo para mejorar el bienestar.

Investigar acerca del funcionamiento de la red neuronal por defecto nos puede servir para comprender mejor de qué hablamos cuando nos referimos a la actividad de "soñar despiertos" y nos acerca la posibilidad de revelar a qué aspectos útiles del funcionamiento cerebral está asociado este conjunto de neuronas y por qué lógica se guía este tipo de activación.

Red neuronal por defecto y meditación

La meditación es una práctica que consiste en regular la atención de manera voluntaria, cambiando el foco atencional de las producciones de la mente – pensamientos y emociones –, hacia un objeto como la respiración o la llama de una vela.

Se ha observado que la meditación habitual disminuye la actividad de la red neuronal por defecto. Porque cuando nos paramos un rato y cerramos los ojos, sentimos que nuestra mente está más activa que nunca y descarga sin parar pensamientos sin importancia mezclados con recuerdos, con preocupaciones y con la “lista de tareas pendientes”.

Al principio, estas sensaciones son normales y forman parte del proceso de relajar la mente y reducir el ritmo al que funciona, pero cuando se persiste y se medita de manera habitual, se comienza a ver espacios libres de pensamientos… señal de que la red neuronal por defecto se está apagando. Y aunque solo sean unos segundos, estamos cambiando nuestro cerebro.

Una de las claves de la meditación está en no juzgar la propia experiencia meditativa, aceptando cualquier pensamiento, emoción o sensación que pueda llegar a nosotros. Esto que aparentemente parece fácil, en realidad requiere mucho esfuerzo porque supone renunciar de manera voluntaria a los juicios sobre lo que pensamos o sentimos. La meditación crea un espacio de calma y ausencia de juicios que es liberadora.

La meditación entrena nuestra atención, por eso no es extraño que tenga un efecto directo en la divagación y rumiación. La red neuronal por defecto, suprime su actividad cuando se realizan tareas donde la atención es la protagonista y la meditación consiste en re-dirigir la atención al cuerpo o a un objeto externo, por eso la desactiva.

Y cuando cambiamos nuestro cerebro desde dentro, toda nuestra vida cambia.

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El cerebro nos ayuda a decidir sobre nuestro futuro

Según investigadores de la Universidad de Pensilvania, cuyo estudio fue publicado en la revista Journal of Neuroscience de mayo 2021, cuando ideamos el futuro, nuestro cerebro abre dos vías simultáneas de trabajo: una se dedica a diseñarlo, la otra analiza si será positivo o negativo, utilizando la red neuronal por defecto.

En la investigación se ha descubierto que al imaginar el futuro el cerebro asume dos funciones simultáneas y paralelas: una dibuja cómo será, la otra valora si el pronóstico es positivo o negativo. Se vale de la así llamada red neuronal por defecto (RND), responsable de gran parte de la actividad desarrollada mientras la mente está en aparente reposo, para preguntarnos si queremos que suceda o no lo que estamos pensando.

Prácticamente a diario pensamos en el futuro y en decisiones que deberemos tomar. Lo hacemos generalmente cuando no estamos concentrados en actividades concretas del día a día, en esos momentos en los cuales la frenética dinámica de la cotidianeidad se desacelera y nos brinda un descanso.

Ahora, los científicos han descubierto cómo se desarrolla ese proceso a través del cual imaginamos el futuro y valoramos distintas opciones.

El cerebro se “divide” en dos áreas de trabajo cuando nos dedicamos a pensar en el futuro. Aunque actúan en simultáneo, cada una de ellas desarrolla funciones diferentes. Por un lado, un sector se dedica a la tarea constructiva: diseña el futuro, lo imagina y lo construye en función de nuestros deseos. 

Al mismo tiempo, en otra región se ejecuta la función evaluativa, mediante la cual el cerebro analiza si el futuro ideado será positivo o negativo.

El cerebro no descansa

Estos procesos se llevan a cabo en la red neuronal por defecto. Dicha red se pone en marcha cuando no estamos realizando actividades específicas o concretas, en esos instantes de supuesta quietud mental el cerebro en realidad no descansa.

Quizás no haya estímulos externos que lo motiven, pero el cerebro igualmente no deja de trabajar: se cree que entre el 60% y el 80% de la totalidad de la energía que utiliza el cerebro, se emplea en circuitos no relacionados con estímulos o acontecimientos externos.

El cerebro tiene una “vida propia” que le permite ir más allá de lo cotidiano y evidente, como en este caso imaginar el futuro. Y no siempre se dedica a cuestiones demasiado profundas o existenciales: la red neuronal por defecto puede activarse cuando necesitamos, por ejemplo, decidir dónde iremos de vacaciones el próximo verano o cuándo y cómo abonaremos alguna factura pendiente.

Construcción y evaluación del futuro

Los investigadores diseñaron un experimento que les permitió comprobar que las funciones, la “constructiva” y la “evaluativa”, tienen lugar en dos regiones diferentes del cerebro.

En principio, la red neuronal por defecto se manifiesta principalmente en diferentes sectores de la corteza cerebral y en el hipocampo. Pero a través de la información obtenida mediante imágenes cerebrales de distintos voluntarios, los especialistas verificaron la ubicación de dos subredes.

Cuando las personas pensaban en los aspectos de construcción y diseño de su futuro se activaba una subred ventral, que aparentemente estaría especializada en la función constructiva. Por otro lado, cuando intentaban definir si el futuro deseado sería positivo o negativo se encendía una subred dorsal, encargada de la función evaluativa.

Por último, los científicos ya se han planteado un nuevo desafío: determinar mediante la observación de esta red cerebral, si también influye en las decisiones que se toman en el presente, más allá de la construcción y evaluación de un futuro posible. Además, podría ser útil para desentrañar los misterios inherentes a los procesos que regulan la imaginación en el cerebro.

Controversia

El concepto de una red en modo predeterminado no está exento de controversias. Hay quienes sostienen que es difícil definir la vigilia en reposo como un estado de actividad único, ya que el consumo de energía durante este estado es similar al consumo de energía durante otros estados de vigilia.

Otros han afirmado que no está claro qué significan los patrones de actividad durante estos estados de reposo y, por lo tanto, cuál es realmente la importancia funcional de las conexiones entre las regiones en la red de modo predeterminado.

La idea de una red en modo predeterminado no se acepta universalmente. Incluso aquellos que respaldan la idea reconocen que todavía queda mucho trabajo por hacer para descubrir las funciones exactas de la red.

Independientemente, al menos el concepto de una red neuronal por defecto ha despertado interés en comprender qué está haciendo el cerebro cuando no está involucrado en una tarea específica, y esta línea de investigación puede ayudarnos a obtener una comprensión más completa de la función cerebral.

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Divagar es necesario

La RND está implicada en actividades mentales básicas:

* Nos permite contar historias sobre nosotros mismos y conceptualizar quiénes somos en relación con los demás.

* Nos permite revivir recuerdos e imaginar el futuro.

* Incluso nos permite simular los estados mentales internos de los demás para poder empatizar y cooperar.


La RND se activa cuando reflexionamos sobre las preferencias personales, las creencias, los valores, los sentimientos, las habilidades y los atributos físicos. Interviene en la forma en la que utilizamos estos rasgos para guiar y motivar nuestro comportamiento futuro. Eso significa que es crucial para darnos nuestro sentido del YO. Nuestra RND es un reflejo de nuestra personalidad.

Además, la RND interviene en el aprendizaje, permitiéndonos establecer conexiones entre conceptos y ver el panorama general. El aprendizaje es más eficaz si dejamos que nuestra mente divague durante periodos de concentración, lo que da a nuestros nuevos conocimientos la oportunidad de engancharse a nuestros mapas existentes del mundo. Por lo tanto, divagar tiene un peso importante en nuestra vida.

Al permitirnos re-experimentar acontecimientos pasados, simular cómo se sienten los demás, explorar nuestros valores y participar en el aprendizaje, tal vez la RND vaya a esos lugares porque lo necesita.

Un recuerdo desagradable puede ayudarnos a resolver problemas relacionados con nuestra identidad y las relaciones con los demás. El hecho de que nuestra mente siga divagando por esos lugares sugiere que aún no hemos aprendido la lección.

Aprender a divagar y aceptar las distracciones

Como ocurre con muchos estados cognitivos o emocionales, el estado en sí no es intrínsecamente “bueno” o “malo”; lo que importa es lo que hacemos con él. Divagar puede convertirse en una distracción, especialmente cuando estamos procrastinando, pero también puede dirigirse para lograr nuestros objetivos.

Procrastinación es la acción o hábito de retrasar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables.

Aceptar los cambios de atención. No es posible estar concentrado todo el tiempo. Para lograr los objetivos, la mente necesita cambiar entre la atención enfocada y desenfocada. No esperar a que la energía se agote por completo, sino programar espacios de tiempo razonablemente cortos y de trabajo concentrado.

Hacer pausas conscientes. En lugar de dejar que la mente divague cada vez que uno se sienta cansado, bloquear el tiempo para dejar que la mente divague: dar un paseo, ducharse, cocinar… Necesitamos dirigir nuestras distracciones.

Controlar la divagación “negativa”. Las personas con trastornos de ansiedad o depresión experimentan pensamientos negativos mientras divagan por su mente, lo que se conoce como rumiación. Para hacerle frente probar a meditar o a trabajar con la respiración para hacer saliente en la memoria de trabajo otros estímulos que no sean el pensamiento.

Divagar es una capacidad que no comprendemos bien. En lugar de rechazarla como una fuente de distracción, debe utilizarse como una herramienta para maximizar nuestra creatividad y productividad.



Deberíamos invitar a nuestra RND a intervenir más a menudo, pero aprendiendo a ser más hábiles con ella. 
En lugar de diseñar nuestras vidas para apartarla, podemos hacernos amigos de ella e integrarla plenamente en nuestras vidas.
No toda la vida consiste en prestar atención.




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