Mostrando las entradas con la etiqueta memoria semántica. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta memoria semántica. Mostrar todas las entradas

junio 30, 2026

Escribir a Mano y Hacer Pausas Ayuda a Memorizar



Escribir a mano fortalece las conexiones neuronales, 
facilitando el almacenamiento de información en la memoria a largo plazo


El cerebro tiene sus propias reglas, al igual que nuestra forma de aprender y memorizar. Las redes neuronales se activan más cuando escribimos a mano que cuando tecleamos, y las pausas reales ayudan a consolidar los conocimientos.

Miles de personas utilizan ahora comandos de voz en sus dispositivos inteligentes para hacer sus listas de compras. Y a menudo escribimos en teclados o dictamos recordatorios de calendario en nuestros teléfonos inteligentes en lugar de escribirlos en un calendario de pared. En resumen, en todo el mundo y en una amplia variedad de entornos, las personas  utilizan principalmente dispositivos digitales para registrar las cosas que desean recordar.

Tomar apuntes con el teclado en lugar de a mano es mucho más rápido. Hace tiempo que los estudiantes optaron por esta forma de tomar apuntes en clase. También en las aulas, las pantallas están sustituyendo poco a poco al papel y los bolígrafos.

Escribir a mano y hacer pausas son estrategias altamente efectivas para mejorar la memoria. Escribir a mano activa más áreas cerebrales y fomenta una codificación profunda de la información, a diferencia de teclear. Por su parte, las pausas permiten al cerebro consolidar lo aprendido, reforzando la memorización a largo plazo.

Diferentes recuerdos en uno solo

Para que las palabras cobren todo su sentido y se conviertan en ideas o conceptos duraderos, primero deben atravesar el frágil y efímero espacio de la memoria operativa, también llamada memoria a corto plazo, encargada de mantener la información activa mientras el cerebro la procesa. Pero eso no basta.

Para que lo que se retiene se estabilice, la información debe almacenarse en un tipo de memoria semántica, afectiva, espacial o temporal. Recordar unas vacaciones implica una memoria episódica, teñida de emoción y de lugar; en cambio, saber que la capital de España es Madrid remite a una memoria semántica, desprovista de contexto personal.

¿A mano o con el teclado?

Hoy en día es difícil encontrar un ámbito en el que el teclado no haya sustituido casi por completo a la tinta o al grafito. Sin embargo, conviene recordar que la escritura a mano sigue siendo una herramienta poderosa para el desarrollo cognitivo: escribir a mano activa una red más amplia de regiones cerebrales – motoras, sensoriales, afectivas y cognitivas – que la escritura a máquina. Esta última, más eficaz en términos de velocidad, exige menos recursos neuronales y favorece una participación pasiva de la memoria de trabajo.

Por el contrario, el uso activo de la memoria a corto plazo – con la ayuda de herramientas no digitales – resulta más beneficioso tanto en el aula como en contextos clínicos relacionados con el deterioro cognitivo.

Las pausas son necesarias

El ritmo y las pausas también son determinantes en este proceso de paso de la memoria de trabajo a la memoria a largo plazo. Las pausas activas, esos breves momentos en los que interrumpimos nuestro estudio para estirarnos, caminar o contemplar algo sin un objetivo inmediato, permiten al cerebro reorganizar lo aprendido y consolidarlo de forma más sólida.

Sin embargo, hoy en día, estas pausas suelen asociarse a actividades que implican el uso de pantallas: teléfonos móviles, televisión, tabletas. Si pudiéramos hacer una comparación con el ejercicio físico, podríamos imaginarnos en un gimnasio corriendo a 12 km/h durante las pausas entre series.

Algo muy similar ocurre cuando utilizamos nuestras pausas para ver vídeos cortos, leer titulares o navegar sin rumbo fijo por las redes sociales: la mente no descansa, no consolida, y la atención se fragmenta.

El trabajo durante el sueño

Las neurociencias también destacan el papel crucial del sueño en la consolidación de la memoria. Durante el sueño de ondas lentas, el cerebro entra en un estado de sincronización neuronal caracterizado por el predominio de las ondas delta (0,5-4 Hz), que favorecen la reactivación de las huellas mnésicas – huellas que permanecen en la mente tras una experiencia y que sirven de base para la memoria y la capacidad de recordar.

Estas oscilaciones lentas crean un entorno con escasa interferencia sensorial que facilita el diálogo entre el hipocampo y el neocórtex. Se ha observado, en particular, que las ondas theta (4-8 Hz), más frecuentes durante la fase REM (Rapid Eye Movement) y también presentes en las fases NREM (Non-Rapid Eye Movement) ligeras, intervienen en esta transferencia. Más concretamente, permiten el paso de los recuerdos desde su almacenamiento temporal en el hipocampo hacia las regiones corticales de almacenamiento a largo plazo.

Del mismo modo, los husos del sueño, breves patrones de actividad cerebral que se producen durante el sueño ligero y que son generados principalmente por el tálamo, se asocian con el fortalecimiento de las conexiones neuronales pertinentes.

Diversos estudios que utilizan la polisomnografía y la neuroimagen han demostrado correlaciones entre la densidad de estos husos del sueño y el rendimiento en tareas de memoria episódica. Se ha sugerido que estas oscilaciones actúan como una especie de “marcador de relevancia” que selecciona la información que merece ser consolidada.

Así, durante el sueño, el cerebro lleva a cabo automáticamente un proceso de reorganización y fortalecimiento de la memoria. Da prioridad a lo que es significativo y elimina lo que no lo es. No es casualidad que, al despertar, una melodía o una frase aparentemente insignificante nos venga a la mente sin esfuerzo: son los ecos de ese minucioso trabajo nocturno que escribe la memoria.

*
*      *

La creciente adopción de dispositivos digitales en detrimento de la escritura tradicional plantea interrogantes sobre sus efectos neurocognitivos. La escritura a mano implica mecanismos psicomotores y neurológicos complejos que son importantes para el aprendizaje y la memoria.

Estudios recientes indican que la escritura a mano activa áreas cerebrales más extensas y favorece una mayor interacción cortical, lo que mejora la memorización y la comprensión de los conceptos. También favorece una integración sensoriomotora más sólida y una actividad sincronizada en el rango de las ondas theta, ambas esenciales para el aprendizaje. Por el contrario, la escritura digital no estimula estas áreas cerebrales de la misma manera, lo que puede reducir la retención de información y, en cierta medida, el entrenamiento de las capacidades cognitivas.


Escribir a mano estimula la conectividad cerebral


Investigadores de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología de Trondheim, en un estudio publicado en Frontiers in Psychology en enero 2024, analizaron el impacto diferencial de la escritura a mano y la escritura a máquina sobre la conectividad cerebral.

Para ello, se seleccionó a 36 estudiantes y se evaluó su actividad cerebral mediante una electroencefalografía (EEG) de alta densidad, que utiliza un gran número de electrodos colocados en el cuero cabelludo para registrar la actividad eléctrica del cerebro. El experimento consistió en escribir a mano una serie de palabras varias veces con un bolígrafo digital en cursiva o teclearlas con el dedo índice, mientras se registraban los datos del electroencefalograma.

Los resultados revelaron una mayor conectividad cerebral durante la escritura a mano que al utilizar el teclado, especialmente en las regiones central y parietal del cerebro, cuya actividad está relacionada con la formación de la memoria y el aprendizaje.

Además, la escritura a mano, pero no la mecanografía, generó patrones de conectividad cerebral más elaborados y extensos en las frecuencias theta y alfa, especialmente en las regiones central y parietal, lo que sugiere una mejor integración sensoriomotora, una mejor memoria y una mayor atención.

Se observaron diferencias significativas en los patrones de conectividad entre la escritura a mano y la escritura a máquina, con diferentes conexiones relevantes que solo estaban presentes en el primer caso. La escritura a máquina no activó las redes neuronales de forma tan extensa, lo que sugiere que es menos eficaz para la actividad de ciertas conexiones neuronales relacionadas con la memoria y el aprendizaje que la escritura a mano.

Este estudio sugiere que la escritura a mano activa redes neuronales específicas y mejora la conectividad cerebral, lo que puede promover procesos cognitivos más complejos y un aprendizaje más eficaz. A diferencia de la mecanografía, que implica movimientos repetitivos, los movimientos precisos necesarios para escribir a mano estimulan una gama más amplia de áreas cerebrales.

Los investigadores señalan que la literatura científica existente indica que los patrones de conectividad en estas áreas cerebrales y a estas frecuencias son esenciales para la formación de la memoria y la codificación de nueva información, por lo tanto, beneficiosos para el aprendizaje. Sus hallazgos sugieren que el esquema espacio-temporal derivado de la información visual y propioceptiva obtenida mediante movimientos precisos de la mano al usar un bolígrafo contribuye significativamente a los patrones de conectividad cerebral que promueven el aprendizaje.

Recomiendan encarecidamente que los niños, desde temprana edad, practiquen la escritura a mano en la escuela para establecer las conexiones neuronales que proporcionan al cerebro las condiciones óptimas para el aprendizaje. Si bien mantener las habilidades de escritura en las escuelas es esencial, es igualmente importante mantenerse al día con los avances tecnológicos. Por lo tanto, tanto docentes como estudiantes deben comprender qué prácticas son más efectivas para el aprendizaje en cada contexto, por ejemplo, para tomar apuntes en clase o escribir un ensayo.


Reconstrucción del lenguaje continuo a partir de registros cerebrales no invasivos


Investigadores del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Texas en Austin, en un artículo publicado en Nature Neuroscience de mayo 2023, presentan el desarrollo de un decodificador basado en inteligencia artificial capaz de traducir la actividad cerebral en un flujo continuo de texto. Este importante avance permite, por primera vez, la lectura no invasiva de los pensamientos de una persona.

Una interfaz cerebro-computadora capaz de decodificar el lenguaje continuo a partir de registros no invasivos tendría numerosas aplicaciones científicas y prácticas. Sin embargo, actualmente, los decodificadores de lenguaje no invasivos solo pueden identificar estímulos a partir de un pequeño conjunto de palabras o frases.

Los investigadores presentan aquí un decodificador no invasivo que reconstruye el lenguaje continuo a partir de representaciones semánticas corticales registradas mediante resonancia magnética funcional (IRMf).

Utilizando grabaciones cerebrales inéditas, este decodificador genera secuencias de palabras inteligibles que reconstruyen el significado del habla percibida, el habla imaginada e incluso vídeos silenciosos, demostrando que un único decodificador puede aplicarse a diversas tareas. Probaron el decodificador en toda la corteza cerebral y descubrieron que el lenguaje continuo puede decodificarse de forma independiente desde múltiples regiones.

Dado que las interfaces cerebro-computadora deben respetar la confidencialidad de los datos mentales, comprobaron si la decodificación exitosa requería la cooperación del sujeto y descubrieron que esta cooperación es necesaria tanto para el entrenamiento como para el uso del decodificador. Los resultados demuestran la viabilidad de las interfaces cerebro-computadora no invasivas para el lenguaje.

Los investigadores se toman muy en serio las preocupaciones sobre el posible uso indebido y han trabajado para prevenirlo. Quieren garantizar que las personas solo utilicen este tipo de tecnología cuando lo deseen y cuando les resulte útil.

El estudio demostró que el cerebro representa la información lingüística continua de manera consistente durante la percepción y la imaginación. Este es un descubrimiento importante que podría servir de base para el desarrollo de interfaces cerebro-computadora.

Este decodificador puede reconstruir el habla con una precisión asombrosa, incluso cuando los pacientes escuchan una historia o la imaginan en silencio, únicamente utilizando datos de resonancia magnética funcional (RMf). Los sistemas de decodificación del lenguaje anteriores requerían implantes quirúrgicos. Este último avance abre el camino a nuevos métodos para restaurar el habla en pacientes con dificultades de comunicación tras un accidente cerebrovascular o una enfermedad de la neurona motora.

Esta demostración de una disociación dual entre los efectos de estas dos lesiones proporciona una sólida evidencia de que la función de la corteza prefrontal dorso-lateral media en la memoria de trabajo visual no reside en el mantenimiento de la información en sí, sino en el proceso ejecutivo de monitorización de dicha información.

Además, el presente estudio ha demostrado que las lesiones limitadas al área 9, que constituye la parte superior de la región prefrontal dorso-lateral media, dan como resultado una leve alteración en el monitoreo de la información, mientras que las lesiones de toda la región prefrontal dorso-lateral media causan una alteración muy grave.

*      *
*

Detengámonos un instante y observemos el suave fluir de estas palabras ante nuestros ojos, este silencioso ir y venir, y la voz que las lee en voz alta en nuestra mente. ¿Cuántas de ellas quedarán grabadas en nuestra memoria en cinco minutos? ¿Y cuántas permanecerán en nuestra memoria sin esfuerzo mañana? La pregunta no es trivial. Vivimos en una época donde la velocidad domina la forma en que aprendemos y, paradójicamente, también la forma en que olvidamos.

No todas las palabras se procesan al mismo ritmo. Quizás haya oído que una persona puede leer entre 200 y 300 palabras por minuto, escuchar unas 150, o leer incluso menos al tacto en Braille. Pero esta velocidad no es sinónimo de comprensión: de hecho, más allá de las 500 palabras por minuto, la asimilación disminuye drásticamente. ¿Y lo que se absorbe se retiene realmente? No necesariamente. Devorar palabras con avidez no es lo mismo que absorber su esencia.

***

Por qué seguir aprendiendo a escribir a mano en un mundo impulsado por la IA


El mundo de la escritura está experimentando una profunda transformación. Primero llegaron los teclados, luego la función de autocompletar palabras y frases en las aplicaciones de mensajería. Ya estamos dejando atrás esa era. Con el auge de la inteligencia artificial, los robots ahora pueden producir textos de calidad comparable a los escritos por humanos, sin ninguna intervención humana.

Gracias a las recientes mejoras en el software de transcripción, incluso los escritores humanos pueden prescindir de un teclado, y mucho menos de un bolígrafo. Y la IA podría incluso abrir la puerta a la generación de textos mediante el análisis de la actividad cerebral.

Con la pandemia, el aprendizaje en línea se ha expandido considerablemente y, en varios países del mundo, algunas pruebas importantes se realizan ahora por computadora. También se ha planteado la posibilidad de abandonar la escritura cursiva en la secundaria. Sin embargo, la escritura a mano sigue siendo fundamental para el aprendizaje básico en la primaria.

Los padres podrían preguntarse si aún merece la pena dedicar tiempo a la compleja tarea de aprender a escribir a mano. ¿No sería mejor invertir ese esfuerzo en introducir a los niños a la programación? Al fin y al cabo, los alumnos con discapacidad ya están aprendiendo a escribir utilizando tecnologías de apoyo.

Es posible que la caligrafía perfecta pierda importancia en el futuro. Sin embargo, los estudiantes seguirán necesitando escribir a mano de forma legible y fluida tanto para sus estudios como para su vida cotidiana.

Pero existen varias razones importantes por las que la caligrafía siempre se enseñará – y debe enseñarse – en las escuelas:

Escribir desarrolla la motricidad fina

La escritura a mano desarrolla la motricidad y la coordinación necesarias para controlar movimientos precisos, esenciales en la vida cotidiana, tanto en la escuela como en el ámbito profesional.

La escritura a mano también se asocia con un mejor aprendizaje. Escribir estimula la motricidad fina, activa la percepción sensorial y favorece una mayor concentración. Estas condiciones promueven la comprensión y el razonamiento, habilidades esenciales para el aprendizaje.

En las escuelas, los estudiantes que toman apuntes a mano comprenden mejor el material y obtienen mejores resultados en las evaluaciones que quienes utilizan dispositivos electrónicos. Además, escribir a mano permite una relación más consciente con el contenido: no se trata simplemente de capturar información, sino de procesarla e interiorizarla.

El perfeccionamiento de estas habilidades motoras da como resultado una escritura cada vez más legible y fluida. Desconocemos el futuro de la tecnología, pero bien podría llevarnos de vuelta al pasado.

La escritura a mano podría adquirir mayor importancia que nunca si las pruebas y los exámenes volvieran a realizarse a mano para evitar el uso de IA generativa y las trampas.

Escribir a mano facilita la memorización

La escritura a mano ofrece importantes ventajas cognitivas, especialmente para la memoria. Las investigaciones sugieren que las notas tomadas con bolígrafo se recuerdan mejor que las tomadas en una computadora, debido a la mayor complejidad del proceso de escritura a mano.

Cuando escribimos a mano, nuestro cerebro funciona de manera diferente que cuando tecleamos en un dispositivo. La escritura a mano requiere la coordinación de movimientos de la mano, visión y memoria, lo que activa diversas áreas del cerebro. Este proceso fortalece las conexiones neuronales, facilitando así el almacenamiento de información en la memoria a largo plazo.

Tomar notas a mano, por ejemplo, requiere seleccionar y sintetizar las ideas más importantes, en lugar de transcribirlas textualmente, como suele ocurrir al escribir en una computadora. Este proceso mental de selección y organización mejora la retención del conocimiento adquirido. Por eso, quienes escriben a mano generalmente retienen mejor la información que quienes lo hacen exclusivamente en formato digital.

Aprender a leer y escribir están estrechamente relacionados. Los estudiantes mejoran su lectura practicando la escritura.

Una herramienta para la creación gráfica

Otra gran ventaja de la escritura a mano reside en su impacto positivo en la creatividad. Escribir a mano es más lento que escribir digitalmente, lo que permite tiempo para la reflexión y el surgimiento de nuevas ideas.

Muchas personas encuentran que escribir a mano en un cuaderno les ayuda a liberar la mente, organizar sus pensamientos y establecer conexiones inesperadas. El simple acto de deslizar un lápiz sobre el papel puede desbloquear procesos creativos, fomentando la escritura literaria, el dibujo, la planificación de proyectos e incluso la resolución de problemas.

Además, escribir a mano estimula la imaginación visual y espacial, ya que permite crear diagramas, dibujos o anotaciones a mano alzada que no siempre son fáciles de reproducir en un teclado. Por lo tanto, no es casualidad que artistas, escritores y científicos sigan recurriendo a sus cuadernos para plasmar sus ideas. Escribir a mano y actividades relacionadas, como dibujar, pueden ser fuentes de creatividad y bienestar a cualquier edad.

La popularidad de prácticas como escribir un diario y la caligrafía lo demuestra. Existen numerosas comunidades en línea donde los escritores comparten hermosos ejemplos de escritura a mano.

Un elemento clave de la cultura

Más allá de sus beneficios para el sistema neurológico, la escritura a mano es una forma de expresión profundamente humana. Cada trazo es único; refleja nuestra personalidad, nuestras emociones e incluso nuestro estado de salud. Los cambios notables en la escritura a mano pueden ser señales tempranas de afecciones neurológicas, como el deterioro cognitivo progresivo.

Gran flexibilidad

La escritura a mano no requiere electricidad ni dispositivos, baterías, software, suscripciones, conexión a internet, tiempo de carga ni nada de lo que requiere la escritura digital.

Solo se necesita un bolígrafo y papel. Y se puede practicar en cualquier lugar. A veces, para escribir una tarjeta de cumpleaños, rellenar formularios impresos o anotar algo rápido, es la solución más sencilla y eficaz.

La escritura como herramienta para la reflexión

Lo más importante es que aprender a escribir y aprender a pensar están intrínsecamente ligados. Las ideas toman forma a medida que los estudiantes escriben. Se desarrollan y organizan a lo largo del proceso de escritura. Esto es algo que no se puede delegar a robots.

Una ayuda contra el deterioro cognitivo

Los beneficios de la escritura a mano se extienden hasta la edad adulta y la vejez. La escritura a mano fortalece la reserva cognitiva, un conjunto de habilidades y redes neuronales que ayudan a resistir los efectos del envejecimiento cerebral.

Las personas que participan en actividades que requieren esfuerzo mental, como leer, escribir, resolver problemas o adquirir nuevas habilidades, tienen menos probabilidades de desarrollar un deterioro cognitivo grave. Actividades como la lectura, la escritura y los juegos mentales son estrategias de protección contra enfermedades neuro-degenerativas como el Alzheimer.


Consejos para integrar la escritura a mano en su vida diaria


Aunque la vida moderna está dominada por la tecnología digital, aún es posible incorporar la escritura a mano en su rutina diaria. Aquí tiene algunos consejos prácticos:

*
Llevar un diario. Dedique unos minutos cada día a escribir sus pensamientos, emociones o experiencias.

* Tomar notas a mano durante las reuniones o clases. Esto le ayudará a asimilar mejor la información.

* Hacer listas y recordatorios en papel. Desde tareas pendientes hasta objetivos semanales.

* Practicar la escritura creativa. Relatos cortos, poesía o simplemente anote ideas en un cuaderno.

* Escribir cartas o mensajes a mano. Una forma de comunicación más personal y significativa.

***

Recuperando buenos hábitos

Comprender cómo aprendemos también nos revela cómo debemos vivir. No se trata solo de reducir el tiempo frente a las pantallas, sino también de redescubrir un ritmo más humano. Escribir a mano ayuda a activar redes neuronales profundas; pensemos, por ejemplo, en los apuntes de clase y cómo, al releerlos, las ideas afloran con mayor claridad.

Por otro lado, se recomienda retomar el hábito de hacer pausas reales, lejos de los dispositivos: observar un pájaro en vuelo, sentir su respiración, estirar el cuerpo.

También es útil reforzar lo aprendido con breves ejercicios de recuperación activa. Estudios realizados en personas de entre 50 y 83 años han demostrado que la actividad física mejora el rendimiento cognitivo. La actividad física no solo mantiene nuestro cuerpo en forma y nuestra fuerza física a medida que envejecemos, sino que también ayuda a preservar nuestras funciones cognitivas. Se ha asociado notablemente con un menor riesgo de demencia.

Además, no se debe subestimar el papel del sueño profundo: es durante este tiempo que la memoria madura y consolida lo aprendido. Solo cuando le damos el tiempo necesario para descansar y asimilar, el conocimiento se arraiga verdaderamente. Así, las palabras que un niño lee hoy pueden convertirse en recuerdos vivos, capaces de acompañarlo más allá de los próximos cinco minutos, quizás incluso durante toda la vida.

Enseñar a escribir implica dotar a los estudiantes de un conjunto de estrategias de escritura que les permitan desarrollar su potencial como comunicadores reflexivos, creativos y competentes.


Al activar diversas áreas del cerebro, la escritura a mano se convierte en 
una herramienta accesible y eficaz para mantener la mente activa y saludable. 
Y la escritura a mano seguirá siendo una parte importante de este conjunto de herramientas 
en el futuro previsible, a pesar de los asombrosos avances en la IA generativa.



Ver también…


mayo 30, 2024

Aprender a Cualquier Edad Rejuvenece el Cerebro – La Vida Cotidiana y el Uso de la Inteligencia Artificial






Muchas personas experimentan esta sensación de ser demasiado mayor para aprender algo nuevo. Pero, ¿está justificado? ¿Existe realmente un límite de edad más allá del cual nuestro cerebro ya no puede aprender a tocar un instrumento o hablar un nuevo idioma?

El aprendizaje es en realidad la actividad de toda una vida. Desde temprana edad, nuestro cerebro moviliza gran parte de sus funciones (atención, memoria, visión, audición, motricidad, etc.) para que podamos adquirir nuevos conocimientos y habilidades. ¿Cuáles son los mecanismos que nos permiten aprender? ¿Y cómo cambian con el tiempo?

Conexiones reforzadas o debilitadas entre neuronas

El aprendizaje es un proceso cognitivo dinámico que se desarrolla en dos etapas: la adquisición de nueva información y su almacenamiento en la memoria. El resultado del aprendizaje es, en cierto modo, la huella que queda en nuestro cerebro después de haber tenido una experiencia. Más precisamente, las neuronas afectadas por esta experiencia o la adquisición de nueva información cambian la forma en que dialogan entre sí: sus conexiones – las sinapsis – se refuerzan o se reducen.

En ocasiones, la dinámica de nuestro aprendizaje conduce pura y simplemente a la eliminación de determinadas conexiones neuronales que ya no necesitan estar a favor de otras conexiones más “útiles”. Hablamos de forma imaginada, una "poda" sináptica (pruning en inglés), como un árbol se corta con ramas voluminosas. Ocurre principalmente durante la niñez y el gran trastorno que es la adolescencia.

Estos cambios a escala neural, relacionados con lo que aprendemos, son particularmente intensos durante la infancia, incluso cuando adquirimos una gran cantidad de conocimientos y desarrollamos nuevas habilidades como ver, tocar, caminar o hablar. Tienen un impacto en todo el cerebro, al participar en la transformación de diferentes redes neuronales.

La plasticidad cerebral

El aprendizaje deja un rastro físico de su ocurrencia en nuestro cerebro, y esta dinámica se llama plasticidad cerebral. El descubrimiento de este mecanismo por parte de los neurocientíficos ha permitido comprender una cosa esencial: nada está congelado en nuestro cerebro.

Las conexiones entre neuronas son la clave de nuestro aprendizaje. Para aprender, hay que crear conexiones neuronales relevantes. Y para que las neuronas se conecten entre sí, tienen que activarse juntas, un poco como si se encendiera una bombilla. Esta capacidad del cerebro para modificar sus conexiones neuronales se denomina plasticidad cerebral.

La plasticidad cerebral permite remodelar permanentemente el cerebro de acuerdo con nuestro aprendizaje. Esta remodelación no solo es relativamente rápida sino también reversible. De hecho, un equipo de investigadores encontró que ciertas regiones del cerebro en adultos jóvenes exhibían cambios estructurales significativos después de tres meses de aprender a hacer malabares, en comparación con las personas que no habían seguido este aprendizaje; y estos cambios desaparecieron unas semanas después de suspender esta actividad. Por eso los artistas entrenan todos los días.

Esta plasticidad cerebral hace que el cerebro sea maleable a todas las edades. Esto es esencial si queremos adaptarnos. Cambia y se transforma con la experiencia, tanto en la primera infancia como en la edad adulta.

Somos una especie de "programados" para aprender. La organización de nuestro cerebro puede adaptarse y reconfigurarse en cualquier momento, dependiendo de las experiencias que tengamos desde temprana edad.

No hay edad para aprender un nuevo idioma

Ciertos períodos de la vida son más propicios para cierto aprendizaje. La investigación en psicología del desarrollo ha determinado así "ventanas de tiempo" que corresponden a períodos durante los cuales el cerebro tiene una capacidad particular para recibir información del entorno. Por ejemplo, la adquisición de la lengua materna ha sido objeto de numerosos estudios y parece que existe una ventana temporal especialmente favorable para la adquisición de la lengua. De ahí la idea generalizada – erróneamente – de que cuanto más envejece, más difícil es aprender un segundo idioma. Incluso si de hecho parece haber un período clave para la adquisición de la lengua materna, es mucho menos claro para una segunda lengua.

Investigadores en psicología del Instituto Universitario de Geriatría de Montreal, se han interesado por el aprendizaje de una segunda lengua en adultos. Los investigadores pidieron a los que no hablaban español, a un grupo de adultos jóvenes y a un grupo de personas mayores de 65 años, que aprendieran 100 palabras en español durante un período de tres semanas. En una prueba posterior a esta capacitación, los ancianos obtuvieron tiempos de respuesta y números de respuestas correctas comparables a los de los adultos jóvenes, lo que demuestra que los dos grupos tienen un desempeño de aprendizaje similar.

Y lo que se aplica al lenguaje y al conocimiento declarativo – explícito – también se aplica al conocimiento procedimental – implícito, en conexión con gestos y movimientos –. Así, el experimento de malabarismo citado anteriormente fue replicado para comparar, esta vez, el desempeño de los ancianos en comparación con los jóvenes. Los rendimientos finales son menores en los ancianos, sin embargo se observó el mismo fenómeno de plasticidad. En otras palabras, aprender a hacer malabares fue menos efectivo para ellos, pero las huellas cerebrales de este aprendizaje están presentes.

Algunas habilidades se modifican por el envejecimiento normal del cerebro. Puede ser necesario un aprendizaje más prolongado para compensar el efecto de la edad. Pero el mecanismo de plasticidad cerebral que permite el aprendizaje está presente durante toda la vida.


Un aprendizaje mas prolongado en las personas mayores

Varios estudios han medido las consecuencias del envejecimiento cognitivo mediante una combinación de pruebas de rendimiento mental. Sus resultados muestran que las personas mayores en promedio tienen tiempos de reacción más largos, memoria menos confiable, percepción sensorial deteriorada y tienen más dificultades para resolver problemas. Estos déficits medidos en el laboratorio dificultarían la adquisición de nueva información.

Pero tales estudios oscurecen una dimensión importante de la edad avanzada: la acumulación de experiencias a lo largo de la vida aumenta la cantidad de conocimiento almacenado en el cerebro. De hecho, esta acumulación de experiencias y la complejidad de los conocimientos asociados a ella son más importantes en las personas mayores. Esto dificultaría la adquisición de nuevos conocimientos.

Esta experiencia constituiría una desventaja y explicaría los resultados inferiores de los cerebros ancianos en comparación con los jóvenes. Pero, ¿podría tener ciertos beneficios?

La experiencia humana, palanca para aprender

En el experimento de aprendizaje del español ya citado, las imágenes cerebrales de personas mayores muestran una activación particular de ciertas redes de memoria que no se encuentra en los más jóvenes. Esta activación específica es la de la llamada memoria "semántica", que almacena notablemente el conocimiento general sobre el mundo. En el contexto de un desafío cognitivo, como aprender un segundo idioma, las personas mayores recurren a su experiencia personal como un recurso cognitivo adicional. La experiencia vivida, más llena de experiencias personales, se revela así como una ayuda para el aprendizaje.

A medida que envejecemos, podemos aprovechar nuestro pensamiento más fino para aprender nueva información, aunque a veces puede ser más lento comenzar. El reclutamiento específico de ciertas regiones del cerebro en los ancianos durante un nuevo proceso de aprendizaje reflejaría este llamado a la experiencia.

Sin embargo, no debemos minimizar el envejecimiento cerebral. Esto es muy real, como lo demuestra en particular la disminución mensurable del grosor de la corteza y las modificaciones de ciertas actuaciones mentales. Sin embargo, este último debe ser calificado porque las pruebas psicométricas no toman en cuenta la riqueza de la experiencia humana, ni la forma en que el conocimiento aumenta con la experiencia.

La plasticidad del cerebro "se cuida"

El cuidado de nuestro cerebro parece desempeñar un papel clave en el mantenimiento de su plasticidad entre 30 y 60 años. Esta capacidad se debilita si y solo si dejamos de aprender y de mantener un estado de curiosidad por la novedad. El investigador Pierre Marie Lledo, neurocientífico del Institut Pasteur, explica que una combinación de factores puede ser beneficiosa para mantener esta plasticidad, incluida la actividad física, poco estrés, no consumir psicotrópicos y tener relaciones sociales. además de la actividad cognitiva regular.

A cualquier edad, si las circunstancias son las adecuadas y en ausencia de patologías neurológicas, aprender de la experiencia sigue siendo la actividad principal de nuestro cerebro a diario. Incluso si los mecanismos de aprendizaje son menos eficientes a partir de cierta edad en términos de velocidad de adquisición, la plasticidad cerebral perdura de por vida si mantenemos nuestra mente abierta y activa para nuevas experiencias. Al contrario de lo que la investigación ha creído durante mucho tiempo, no estamos encerrados en un determinismo biológico que nos permitiría aprender solo hasta una cierta edad.

La capacidad de atención es esencial para el aprendizaje

Test sobre su capacidad para aprender con o sin distracciones

Coger un cronómetro.

Paso 1: Observe esta primera serie de 9 imágenes diferentes durante 30 segundos sin ninguna distracción externa. Una vez transcurridos los 30 segundos, tiene 30 segundos para anotar las imágenes que recuerda. Ahora es el momento de comprobar sus resultados. ¿Ha conseguido recordar las 9 imágenes?

Paso 2: Observe esta nueva serie de 9 imágenes diferentes durante 30 segundos con distracciones externas, como música o la televisión encendida. Una vez transcurridos los 30 segundos, tiene 30 segundos para anotar las imágenes que recuerda. Ahora es el momento de comprobar sus resultados.

¿Ha conseguido recordar tantas imágenes como la primera vez? Probablemente no. La mayoría de las personas recuerdan menos imágenes cuando algo les distrae.

Los científicos han demostrado recientemente que la simple presencia de nuestros teléfonos móviles sobre el escritorio puede bastar para reducir nuestro rendimiento en una tarea de aprendizaje.

Así que es importante fomentar la atención, sean cuales sean nuestros retos de aprendizaje, y estudiar en un entorno tranquilo y libre de distracciones. Así será más eficaz en su aprendizaje y, en última instancia, tendrá más tiempo para realizar el resto de sus actividades cotidianas, como ver a sus amigos.

Fuente : El Musée de la santé Armand-Frappier

*
*     *

Aprender rejuvenece el cerebro a cualquier edad


Investigadores de la Universidad de California en Riverside observaron en un nuevo estudio, publicado en la revista National Library of Medicine de noviembre 2023, una mejora de la cognición en personas mayores que aprendieron varias tareas nuevas, y los progresos mejoraron con el tiempo.

Los investigadores demostraron que aprender cualquier cosa a una edad avanzada no sólo es posible, sino que además mejora las facultades cognitivas hasta el punto de igualar las de un estudiante universitario.

Para probarlo, los investigadores llevaron a cabo dos experimentos independientes pero similares, primero con 6 y luego con 27 personas de 66 y 69 años de media y que no padecían ningún trastorno cognitivo patológico, salvo algunas dificultades que se presentan a medida que envejecemos, como una reducción de la atención o la memoria, lo que se conoce como “deterioro cognitivo relacionado con la edad”.

Inicialmente, cada sujeto se sometió a pruebas cognitivas para evaluar sus funciones ejecutivas – memoria a corto plazo, planificación, atención, razonamiento, inhibición, etc. – y su memoria a largo plazo, conocida como “memoria episódica verbal”. A continuación aprendieron, como lo haría un niño o un estudiante, durante tres meses y al menos seis horas a la semana, tres nuevas destrezas de su elección: un idioma, el dibujo, un instrumento musical, la fotografía, el uso de una tableta digital, etc.

Resultado.
Todos los voluntarios vieron mejorar sus funciones cognitivas, y muchos de ellos incluso multiplicaron por dos o por tres sus resultados en los exámenes. Y esto fue así desde el final de los tres meses de formación, así como seis meses y un año después, y los beneficios continuaron. El rendimiento de muchas personas incluso siguió mejorando con el tiempo después de dejar el entrenamiento.

Este estudio es el primero realizado en una situación real y a largo plazo: los participantes estudiaron en casa o recibiendo clases durante tres meses. Las conclusiones de este trabajo confirman que el cerebro sigue siendo plástico a cualquier edad, capaz de remodelarse para asimilar nuevas habilidades, y que cualquier estimulación de las neuronas mediante la adquisición de una nueva destreza – lingüística, motriz, mental – las rejuvenece, frenando así el deterioro cognitivo asociado a la edad.

Según los investigadores, el descubrimiento confirma que los adultos mayores pueden aprender nuevas tareas y mejorar su cognición en el proceso, si enfocan el aprendizaje del mismo modo que un niño.


Un biomarcador de degeneración cognitiva identificado a partir de imágenes de resonancia magnética (IRM)

Investigadores chinos de la Universidad Normal de Pekín en un estudio, publicado en la revista Journal Radiology Society (RSNA) de junio de 2021, han desarrollado un modelo de predicción de la edad cerebral basado en inteligencia artificial (IA) para cuantificar las desviaciones observadas respecto a una trayectoria de envejecimiento cerebral saludable en pacientes con deterioro cognitivo leve.


El deterioro cognitivo leve amnésico (aMCI) es una fase de transición entre el envejecimiento cerebral normal y la enfermedad de Alzheimer (EA). Las personas con aMCI presentan déficits de memoria más graves de lo normal para su edad y estado, pero no lo suficientemente graves como para afectar a su actividad diaria.


Los investigadores utilizaron un algoritmo de aprendizaje automático para entrenar un modelo de predicción de la edad cerebral basado en imágenes de resonancia magnética ponderada en T1 de 974 adultos sanos de edades comprendidas entre 49,3 y 95,4 años. El modelo, una vez entrenado, se aplicó para estimar la diferencia de edad prevista – edad prevista frente a edad real – de los pacientes con aMCI de la Beijing Aging Brain Rejuvenation Initiative – 616 controles sanos y 80 pacientes con aMCI – y la Alzheimer's Disease Neuroimaging Initiative – 589 controles sanos y 144 pacientes con aMCI –.

Los investigadores también examinaron las asociaciones entre la diferencia de edad prevista y el deterioro cognitivo, los factores de riesgo genético, los biomarcadores patológicos de la EA y la progresión clínica en pacientes con aMCI.

Los resultados mostraron que los pacientes con aMCI tenían trayectorias de envejecimiento cerebral distintas de la trayectoria típica de envejecimiento normal, y el modelo de predicción de la edad cerebral propuesto podía cuantificar las desviaciones individuales de la trayectoria típica de envejecimiento normal en estos pacientes. También se descubrió que la diferencia de edad predicha estaba significativamente asociada con el deterioro cognitivo individual en pacientes con aMCI en varios dominios, incluyendo la memoria, la atención y la función ejecutiva.

Este trabajo indica que la diferencia de edad predicha tiene el potencial de ser un biomarcador robusto, fiable y numérico para el diagnóstico precoz de trastornos cognitivos y para monitorizar la respuesta al tratamiento.

*     *
*

Las personas mayores y la inteligencia artificial



La inteligencia artificial puede ser un término aterrador, porque tendemos a pensar en ella como una tecnología intrusiva que sustituirá al mundo natural. Pero los objetos conectados con inteligencia artificial están diseñados para respetar la privacidad de los usuarios. En el caso de las personas mayores, están pensados para ayudar a compensar la falta de cuidadores y, sobre todo, para animar a la gente a quedarse en casa. El uso de la inteligencia artificial está cada vez más extendido en la sociedad actual, ya que proporciona una importante asistencia y ayuda a las personas mayores en una sociedad con una población cada vez más envejecida.

Inteligencia artificial

La inteligencia artificial es un conjunto de programas y algoritmos complejos ejecutados por un objeto o máquina. El aparato puede reproducir o simular un comportamiento humano o incluso resolver un problema. También es una tecnología indisociable de la informática, cuyo principal objetivo es recrear una tecnología similar a la inteligencia humana. Una máquina capaz de pensar por sí misma. En el contexto del “envejecer bien”, la inteligencia artificial se desarrolla en forma de robots, asistencia virtual, objetos conectados, dispositivos de aprendizaje, etc.



Una población envejecida atenta a los avances de la inteligencia artificial



El envejecimiento de la población afecta a la mayoría de los países del mundo. Ante el envejecimiento de la población y los retos económicos que conlleva, cada vez es más importante diseñar métodos y dispositivos que ofrezcan un mejor apoyo a las personas mayores.

El uso de la inteligencia artificial se ha simplificado, lo que permite a los mayores beneficiarse de las últimas innovaciones tecnológicas.


¿Estamos asistiendo al nacimiento de la era de las máquinas?

Ya no es un escenario de ciencia ficción: la robótica y la domótica empiezan a invadir poco a poco los hogares y los establecimientos especializados para personas mayores. Gracias a sensores incorporados y a una inteligencia artificial que actúa como un auténtico cerebro, las máquinas son capaces de mantener una conversación, reaccionar ante una situación, analizar el sonido, estudiar el entorno, reconocer su nombre, responder a las necesidades del usuario e interactuar y anticiparse al riesgo de accidentes. Sin embargo, las máquinas no pueden sustituir a la interacción humana porque carecen de emociones y sensaciones, pero siguen siendo una compañía diaria para las personas mayores y combaten el aislamiento social.


Inteligencia artificial para apoyo de las personas mayores


La inteligencia artificial trabaja con máquinas capaces de aprender de forma autónoma y realizar tareas para las que no están especialmente programadas. Estas máquinas son capaces de realizar análisis y actuar en consecuencia en función del entorno y la situación a la que se enfrentan. Este proceso de aprendizaje es posible gracias a la integración de un algoritmo de análisis de datos: información personal, sensores, láseres, comandos de voz, imágenes de cámaras, etc.

Romper el aislamiento social

Uno de los objetivos de la inteligencia artificial es proporcionar asistencia y compañía a las personas mayores. Se trata de combatir el aislamiento social que a menudo afecta a las personas mayores. Los agentes conversacionales o chatbots garantizan una comunicación constante con sus usuarios. Compensan la soledad que experimentan las personas mayores que viven solas. Estas máquinas están programadas para simular una conversación utilizando el idioma elegido. Son capaces de recordar a sus usuarios la hora de tomar su medicación y las citas importantes, grabar conversaciones para personas con problemas de memoria (enfermos de Alzheimer, por ejemplo) y proporcionar entretenimiento mediante actividades y juegos.

Control médico

Los dispositivos conectados suelen estar vinculados a un servidor para proporcionar asistencia remota a las personas mayores. Además de actuar como compañeros de conversación, también pueden ser muy útiles en caso de cualquier anomalía. A partir de los sensores y los datos recogidos, la inteligencia artificial puede detectar si los hábitos del usuario han cambiado: si no se ha levantado a la hora habitual, si no ha vuelto a casa, si no hay movimiento en la vivienda. En estos casos, se envía una alerta al servidor y se avisa a la asistencia médica para que intervenga.

Asistencia diaria

La inteligencia artificial está pensada para simplificar la vida de los usuarios. La domótica, por ejemplo, es capaz de realizar tareas domésticas o actuar como asistente personal: agenda personal, hora de dormir y levantarse, abrir y cerrar puertas, recordar la toma de medicamentos, procesar llamadas telefónicas, correos electrónicos o datos digitales, etc. La inteligencia artificial también vela por la seguridad de los mayores alertándoles de situaciones inusuales como un robo en casa.

Chatbots: hacer la vida más fácil a los mayores



Para mantener una vida prácticamente social y, sobre todo, una buena salud física y mental, los bots son herramientas muy prácticas para ayudar a las personas mayores, ya que pueden convertirse en verdaderos compañeros. Los chatbots garantizan la comunicación diaria con las personas mayores.

Compañero
emocionalmente inteligente
En San Francisco, un dispositivo llamado «Elliq» es una de las estrellas en lo que a chatbots se refiere. Elliq utiliza inteligencia e-learning (aprendizaje electrónico) para analizar las preferencias del usuario con el fin de sugerirle actividades posteriores. Elliq se comunica a través del lenguaje, pero también con formas de comunicación no verbales. Por ejemplo, si un familiar envía una foto en las redes sociales, Elliq las muestra en la pantalla y gira la cabeza hacia la persona para “vivir el momento” como si fuera el propio nieto quien enseña las fotos a sus abuelos. Este sistema combate el aislamiento social compartiendo diferentes experiencias. No se trata de entablar una relación concreta con la máquina, sino de poner al alcance de los mayores datos importantes que les acerquen a sus familias. El objetivo es que las personas mayores se sientan menos solas al utilizar Elliq.

Domótica

La domótica ofrece soluciones prácticas para las personas mayores. Permiten envejecer en casa con total seguridad. Control remoto de la iluminación, detectores de humo, video-vigilancia... Su tecnología y equipamiento facilitan la vida cotidiana de los mayores de 60 años.

Del latín “domus” que significa “casa”, la domótica designa el conjunto de sistemas informáticos, de telecomunicaciones y electrónicos destinados a hacer “inteligente” una vivienda.

El objetivo de la domótica es facilitar la vida cotidiana, pero también garantizar la seguridad de una vivienda y reducir su consumo energético.

Requiere la instalación de varios equipos o dispositivos conectados. Los encargan empresas que tienen el deber de proteger los datos personales de sus usuarios. Esta tecnología permite gestionar la vivienda de forma totalmente autónoma, según el estilo de vida de sus ocupantes o un escenario domótico pre-programado. Los objetos conectados también pueden utilizarse para controlar el hogar de forma remota e instantánea.

Los dispositivos domóticos pueden servir, por ejemplo, para controlar a distancia la apertura de las persianas y la temperatura de la vivienda, así como para ofrecer un servicio de tele-asistencia. La mayoría de estos dispositivos pueden controlarse a través de una aplicación móvil, por comandos de voz o de forma autónoma mediante sensores.

Así pues, la domótica para las personas mayores se está desarrollando rápidamente. Al proporcionarles comodidad y seguridad, les ayuda a envejecer bien y a permanecer en su propio hogar el mayor tiempo posible.

Los profesionales recomiendan cada vez más la domótica para prevenir los accidentes cotidianos. Es útil para dar la alarma en caso de caída, fuga de gas o intrusión. Es una solución tranquilizadora para las personas mayores, y también para sus familias.

Tele-asistencia


Se trata de objetos conectados, como pulseras y relojes, para garantizar la seguridad de las personas mayores. Están equipados con un botón SOS y un detector de caídas. De este modo, se puede enviar una llamada de emergencia a un familiar o a un servicio de tele-asistencia, que puede intervenir en el domicilio o pedir ayuda.

Video-vigilancia

Lo ideal es equiparse con una cámara y un detector de movimiento. Con este sistema completo, es posible ver lo que ocurre dentro o fuera del hogar. Si la persona mayor es incapaz de reaccionar ante una situación estresante, lo mejor es que alguien cercano se haga cargo. Este equipo hace sonar la alarma en caso de intrusión, pero también en caso de caída. Los sensores de movimiento pueden vincularse a un recorrido luminoso para facilitar los desplazamientos nocturnos.

Detectores de fugas de gas, humo y agua

Un detector de gas conectado permite actuar rápidamente en caso de fuga. Algunos modelos incorporan también un detector de humo y hacen sonar la alarma con una sirena, una luz roja o llamando a un familiar. Un detector de fugas de agua localiza anomalías y activa una alarma en caso de inundación.

***

Más personas mayores en el mundo que jóvenes

Según las Naciones Unidas, el número de personas mayores de 65 años se duplicará en todo el mundo de aquí a 2050, según un artículo publicado en la web del INED (Instituto nacional de estudios demográficos) en septiembre de 2021. Se trata de un fenómeno global, ya que una de cada seis personas (16%) tendrá más de 65 años en 2050 (una de cada once en 2019 (9%), según el informe Perspectivas de la Población Mundial. Desde finales de 2018, ya hay más personas mayores en el mundo que jóvenes (alrededor de 705 millones de personas mayores de 65 años y unos 680 millones en el grupo de 0 a 4 años en 2018).

¿Qué lugar vamos a dar a las personas mayores en esta sociedad que envejece? ¿Vamos a limitar a esta parte importante de la población a vivir en su pasado y sus recuerdos, o considerarla como lo que es, capaz de evolucionar y aprender? Los datos de la investigación en ciencias cognitivas pueden servir como herramientas concretas para hacer que la formación sea accesible durante toda la vida.

Adoptar un estilo de vida saludable

Para aprender eficazmente, es esencial cuidar de este precioso órgano que es nuestro cerebro. Para ello, no debemos dudar en movernos, aprender cosas nuevas, plantearnos retos, comer bien y dormir lo suficiente. Y lo fabuloso es que estos hábitos saludables para el cerebro también son buenos para todo el cuerpo.

El sueño es un aliado precioso para el aprendizaje. Cuando dormimos, reactivamos espontánea e inconscientemente neuronas relacionadas con el aprendizaje del día. Y neuronas que se activan juntas... significan neuronas que se conectan, y aprendizaje que se produce.

Del ciclismo a las tablas de multiplicar, de los recuerdos de las vacaciones a la capacidad de evaluar el peligro, el cerebro mantiene un registro de lo que aprendemos durante décadas, o incluso toda nuestra vida. Como resultado, somos más capaces de adaptarnos a todo lo que nos rodea y sucede en la vida.


Aprender es un poco como abrirse camino en un bosque. 
Si seguimos andando por el mismo sitio una y otra vez, 
el camino se va definiendo. Así, para hacer aflorar un recuerdo, 
tenemos que tomar el camino correcto a través del bosque de neuronas.




Ver también…