abril 30, 2017

La Sustancia Blanca y la Sustancia Gris del Cerebro





El cerebro humano es una estructura compleja. Si lo observamos desde el exterior, vemos una masa gelatinosa de un color aproximadamente grisáceo, con numerosas protuberancias, surcos y circunvoluciones que recubren su superficie. En su interior, sin embargo, puede observarse una serie de estructuras de un color más blanquecino.

Las neuronas que conforman el cerebro tienen diferentes partes con diferentes funciones, habiéndose delimitado la existencia de dos tipos de materias o sustancias a lo largo de todo el sistema nervioso: la sustancia gris y la sustancia blanca.

La materia blanca está compuesta principalmente por las prolongaciones axónicas con mielina y la materia gris por los cuerpos neuronales y las prolongaciones sin mielina (dendritas, axones amielínicos y teledendrón).

La materia blanca principalmente tiene la función de transportar la información nerviosa, mientras que la materia gris además la puede procesar y almacenar. La materia gris es la responsable de elaborar las respuestas adecuadas a los diferentes estímulos (forma parte del modulador).


La sustancia blanca

La sustancia blanca está compuesta por las fibras nerviosas mielinizadas o axones de las neuronas. Se encuentra en las estructuras centrales del cerebro, como el tálamo y el hipotálamo, y entre el tronco encefálico y el cerebelo.

Los axones están protegidos por la vaina de mielina, que les proporciona aislamiento de los procesos eléctricos y les permite transmitir las señales nerviosas más rápidamente. La mielina también es responsable de la apariencia blanca de esta sustancia.

Características de la sustancia blanca

La sustancia blanca es un tejido de color blanquecino que forma parte del sistema nervioso central. Se sitúa principalmente en la médula espinal y está formada por las prolongaciones de las neuronas que transportan las señales eléctricas hasta regiones sinápticas y por células gliales.

La sustancia blanca se caracteriza principalmente por ser una región cerebral que no contiene núcleos de neuronas.

La materia blanca, es tan abundante, que constituye más de la mitad del cerebro. Mirándola en detalle, está compuesta básicamente por todo un cableado de fibras nerviosas recubiertas por una substancia blanca, llamada mielina. A semejanza del enredo de líneas telefónicas de una ciudad, estos cables conectan las neuronas de una región cerebral a otra, lo que es fundamental, ya que el cerebro funciona como un todo.

El papel de la sustancia blanca consiste en garantizar una buena circulación de las informaciones en el sistema nervioso y conectar diferentes regiones del cerebro. Por este motivo, la sustancia blanca se caracteriza por contener elevadas cantidades de mielina.

Mielina

La mielina no es una sustancia homogénea, ya que al observarla al microscopio presenta algunas peculiaridades estructurales que le son características. Cuando por primera vez los histólogos comenzaron a observar las neuronas, hace más de una centuria, constataron que estas extendían largas fibras, llamadas axones, que iban conectando a las neuronas entre sí. Constataron que cada fibra o axón se iba recubriendo con una gruesa capa de un gel cristalino, lo que parecía que tenía por objeto aislar los axones, en la misma forma que los electricistas lo hacían con los alambres eléctricos de cobre.


Sin embargo muchos de ellos, especialmente los axones más pequeños, quedaban al desnudo. Por otra parte, en los axones largos, el recubrimiento de mielina no es continuo. Cada ciertos espacios y muy regularmente, quedaban trechos de aproximadamente un milímetro de longitud, sin recubrir. Ellos pasaron a denominarse "Nódulos de Ranvier", ya que fue el anatomista francés, Louis-Antoine Ranvier, quién primero los describió.


Se ha llegado a establecer que la mielina que recubre los axones  es producida y puesta sobre el axón en capas por las células gliales, que son incluso más numerosas que las neuronas. De ellas existen varios tipos. Algunas tienen una estructura semejante a un pulpo y se las ha denominado oligodendrocitos. Ellos son los que van recubriendo los axones, aislándolos, de modo que las señales eléctricas transportadas no se pueden escapar. Cuando estas llegan a un nódulo, saltan al siguiente. En los nervios, ya fuera del cerebro y la médula espinal, existe otro tipo de células gliales en forma de salchicha, llamadas células de Schwann, que son las que allí forman la mielina.

Sin la mielina, las señales se filtrarían y disiparían. Para lograr una máxima velocidad de conducción, el grosor del aislante debe ser estrictamente proporcional al diámetro de la fibra nerviosa que recubren. No se ha descubierto cómo los oligodendrocitos saben cuántas capas de aislante se deben colocar según sea el grosor del axón (pueden variar de 10 a 100). Sin embargo recientemente se ha descrito que las células de Schwann son capaces de detectar una proteína llamada neuroregulín, que regularía el número de capas de mielina necesarias en cada caso.


Mielinización en el cerebro del adolescente

El proceso de recubrimiento de los axones con la mielina, se va produciendo en diferentes edades. Al nacimiento la mielina se observa sólo en pocas regiones del cerebro y desde entonces comienza a extenderse el proceso hasta alcanzar su máximo entre los 25 a 30 años de edad. Por estudios realizados por Imágenes de Resonancia Magnética se ha comprobado que durante la adolescencia es cuando se produce la mielinización, que va sucediendo por ondas, que comienzan desde la corteza cerebral posterior y se va extendiendo hasta alcanzar la región frontal, siendo esta la última en mielinizarse. Precisamente la región frontal es la responsable de los altos procesos de razonamiento, de planificación y de juicio. Por ello muchos investigadores piensan que la mielinización es la que condiciona la madurez definitiva cerebral.

De este modo durante la adolescencia, además del crecimiento del volumen cerebral, también se va produciendo una organización de la materia blanca. Durante el periodo de la adolescencia se van engrosando progresivamente las conexiones neuronales de las diferentes regiones cerebrales, cubriéndose con una capa protectora de mielina cada vez de mayor grosor. Es por ello que los adultos se comportan de un modo diferente a los adolescentes, ya que en la medida que el cerebro madura, va integrando la información que está recibiendo desde diferentes regiones. El cerebro del adolescente, se conecta sólo con conexiones locales, a diferencia del cerebro del adulto que lo hace con zonas distantes y más distribuidas. Es por ello que los adolescentes no controlan los impulsos como los adultos, no debiendo mirársele al mismo nivel que ellos. Tal vez por ello es que los adolescentes son más propensos a comportamientos erráticos, no visualizando las consecuencias futuras de sus actos, ni evaluando los posibles riesgos.

En resumen, muchos investigadores están de acuerdo que el cerebro del adolescente no ha alcanzado la madurez y que sus respuestas son diferentes a las del adulto, especialmente en lo que concierne al lóbulo frontal. Es que el desarrollo cerebral se alcanza con el total engrosamiento y recubrimiento de los axones, lo que es propio del adulto joven. Es a esta edad cuando la experiencia continuaría estimulando el crecimiento de los axones y sus ramificaciones. Cuando los axones van alcanzando su mielinización definitiva, las anomalías del comportamiento van siendo más limitadas.


Estructura de la sustancia blanca

Tanto dentro como fuera del sistema nervioso central, la sustancia blanca se organiza en forma de conjuntos de fibras nerviosas. Los denominados tractos o fibras nerviosas de proyección envían la información procesada por la materia gris a las diferentes regiones corporales situadas fuera del encéfalo.

Un segundo tipo de fibras de sustancia blanca son las fibras de asociación que conectan diferentes regiones cerebrales del mismo hemisferio. El tercer y último tipo corresponde a las comisuras inter-hemisféricas, que conectan estructuras de diferentes hemisferios.

Dentro del cerebro existen una gran cantidad de estructuras configuradas principalmente por sustancia blanca. Una de las más visibles y destacables es el cuerpo calloso, una de las comisuras inter-hemisféricas, de gran relevancia que une los dos hemisferios cerebrales y transmite la información entre ellos.

Se sabe que la estructura de la materia blanca puede cambiar como resultado del ejercicio, por la lectura o por diversos entrenamientos cerebrales. Se conoce como la plasticidad cerebral.


Funciones de la sustancia blanca

La sustancia blanca permite la comunicación entre la materia gris y las otras partes del cuerpo. Transmite la información de las diferentes partes del cuerpo hacia la corteza cerebral. También controla las funciones de las que el cuerpo no es consciente, como la temperatura, la sangre de presión y el ritmo cardíaco. Se encarga de liberar las hormonas y gestiona el control del hambre y la sed, y también de las emociones.

Por mucho tiempo los investigadores habían mirado en menos la sustancia blanca cerebral y consideraban que su función era solo pasiva, y que la mielina que le daba el color, era una proteína que envolvía los cables que conectaban las neuronas, actuando allí como un aislante, lo que es cierto. Según ellos, el proceso del aprendizaje, la memoria y todas las funciones cerebrales, correspondían a acciones moleculares que ocurrían sólo dentro de las neuronas, lo que también es cierto.

Se puede determinar que la sustancia blanca se encarga de coordinar la comunicación entre los diferentes sistemas del organismo humano. Este hecho implica tanto el funcionamiento de regiones de dentro y de fuera del cerebro. Es por este motivo por el que en la sustancia blanca predominan los axones de las neuronas, ya que es la parte capaz de transmitir la información hacía otra neurona.


La sustancia blanca actúa como puente de comunicación entre diferentes regiones del cerebro que contienen las células de las neuronas. Estas zonas del cerebro son, en esencia, autopistas neuronales, zonas de comunicación y transmisión de información entre regiones del cerebro.

Recientemente se ha descubierto que la sustancia blanca tiene más funciones que las que se creía en un principio, como por ejemplo la construcción de redes neuronales veloces que ayudan en el proceso de la memoria, el aprendizaje y en general nuestros recursos cognitivos en el desarrollo de la inteligencia.

Es así como nuevas experiencias han demostrado que la sustancia blanca sufre modificaciones frente a factores ambientales y varía en las personas en la medida que estas adquieren diferentes experiencias o desarrollan determinadas habilidades, como por ejemplo, aprender a tocar el piano. Es decir, que la sustancia blanca experimenta cambios cuando la sustancia gris desarrolla nuevas actividades, ya sean mentales o sociales.

La sustancia blanca guarda una estrecha relación con los procesos cognitivos y emocionales, y en la actualidad se reconoce que es un elemento importante en el desempeño de tales acciones.

De forma concreta, las redes neurales que genera la sustancia blanca parecen estar muy vinculadas en las actividades de memorización y aprendizaje. Así mismo, participan en la gestión de los recursos cognitivos y las funciones ejecutivas.

Hoy en día se interpreta que la sustancia blanca es un elemento muy importante del cerebro que afecta en gran medida al desarrollo y al uso de las capacidades intelectuales de las personas.


Trastornos de la sustancia blanca

En los últimos tiempos diversos neurocientíficos han encontrando evidencias circunstanciales que llevan a pensar que no sólo la materia gris es la culpable de algunas enfermedades mentales, sino también intervienen en ellas las anormalidades de la materia blanca. Existen numerosos trastornos de carácter neurológico producidos por daños en las estructuras del cerebro. Se piensa que las anomalías de la sustancia blanca, por defectos en la mielinización, afectarían las conexiones interneuronales.

Dislexia

Los pacientes con dislexia presentan reducciones en los volúmenes de sustancia blanca. La dislexia es debida en último término, a una alteración en la trasmisión, alterando los tiempos en el sistema de circuitos conectados, requeridos para leer correctamente. Es así como imágenes cerebrales de escaneo cerebral han revelado disminuciones en la materia blanca precisamente en esas vías. Hay una fuerte evidencia de un síndrome de disfunción de las áreas corticales correspondientes para la lectura y la ortografía.

Déficit de atención

Un menor volumen de sustancia blanca frontal derecha se correlaciona con una variación en la atención sostenida de niños que presentan trastorno por déficit de atención.

Deterioro cognitivo en la velocidad de procesamiento de la información

La función ejecutiva es un conjunto de operaciones cognoscitivas sustentadas por la actividad de los sistemas más complejos de los lóbulos frontales. Estas operaciones se encargan de la programación, la fijación de metas, la clasificación, la iniciación, la ejecución, la vigilancia, los cambios flexibles y la confrontación de todas las funciones mentales.

La memoria episódica representa eventos o sucesos relativos a detalles de situaciones vividas. Son recuerdos de momentos y lugares en que se presentaron los eventos y que sirven para organizarlos. Generalmente, se contrapone a la memoria semántica. Esta se almacenaría los significados de las palabras y de las relaciones de significados; la organización y recuperación de la información se lleva a cabo a partir de su significado, mientras que la memoria episódica no interviene en su organización y recuperación.

La disminución en la velocidad de procesamiento implica mayor ineficacia en todas las tareas a las que se enfrenta el resto de las funciones superiores como consecuencia de una codificación menos eficaz de los estímulos.

Teniendo en cuenta que la velocidad de procesamiento se debe en gran medida a la presencia de mielina y la necesidad de que la información viaje de forma efectiva y eficiente para poder coordinar nuestras acciones, la presencia de daños en la sustancia blanca puede causar trastornos como los siguientes: cansancio, lentitud psicomotora, descoordinación y debilidad muscular, visión borrosa, dificultad de recuerdo, déficit en funciones ejecutivas y de las capacidades intelectuales, son algunos de los síntomas frecuentes del mal funcionamiento de la sustancia blanca.

Esquizofrenia

La esquizofrenia se debería a una conectividad anormal. Los antecedentes son de diverso índole. En los últimos años se han publicado más de 20 trabajos de investigaciones que concluyen que la sustancia blanca en los esquizofrénicos se presenta anómala en varias regiones del cerebro. En ella habría un menor número de oligodendrocitos. También se ha demostrado, comparando genes mediante chips, que aquellos relacionados con esquizofrenia, son los mismos que están comprometidos con la formación de la mielina.

Otros trastornos

Finalmente, por medio de la técnica de ADHD, se ha visto que las anormalidades de la sustancia blanca también se asocian a los desórdenes bipolares, como también a las alteraciones del lenguaje, al autismo, a la declinación cognitiva propia de la edad y al Alzheimer. Algunos de los trastornos que afectan o se ven afectados por la sustancia blanca son la esclerosis múltiple, en la que una inflamación de la sustancia blanca va produciendo una desmielinización de las neuronas.

Es muy posible que en la medida que avance el conocimiento, se continúe confirmando disfuncionalidades que se traducen en enfermedades cerebrales por alteraciones, tanto de la materia gris como de la materia blanca.


La sustancia gris

La sustancia gris (o materia gris) es un componente esencial del Sistema Nervioso Central, y está formada por los cuerpos neuronales y los neuropilos  región comprendida entre varios cuerpos celulares o somas . Se compone de terminales axónicos, dendritas y células gliales. Lo que diferencia a la materia gris de la blanca es que la primera no tiene ninguna capa de mielina.

La sustancia gris debe su color a los núcleos grises que componen las células. En tejido vivo, la materia gris en realidad tiene un color gris muy claro con tonalidades amarillentas o rosadas, que provienen de capilar de los vasos sanguíneos y los cuerpos de las células neuronales.

Ocupa aproximadamente el 40% de todo el cerebro en los seres humanos, y consume 94% del oxígeno.

La sustancia gris corresponde al lugar donde se elaboran los cálculos mentales y se almacenan los recuerdos. Constituye la capa superficial del cerebro; consta de somas neuronales densamente agrupados, la parte con capacidad de decisión de las neuronas.

Función de la sustancia gris

La materia gris contiene la mayor parte de los cuerpos neuronales del cerebro. Se encuentra en las regiones del cerebro implicadas en el control muscular y la percepción sensorial como ver y oír, la memoria, las emociones, el habla, la toma de decisiones y el autocontrol.

La función de la materia gris es recibir los mensajes, revisar la información y preparar las respuestas. Algunas enfermedades (como la enfermedad de Alzheimer) son causadas por lesiones en la sustancia gris de la corteza.

La materia gris en la médula espinal se divide en tres columnas :

* La columna gris anterior: contiene neuronas motoras. Estas células son responsables del movimiento de los músculos.

* La columna gris posterior: contiene los puntos de sinapsis de las neuronas sensoriales. Estos reciben la información sensorial del cuerpo, incluyendo el tacto fino, la propiocepción y la vibración. Esta información se envía desde los receptores de la piel, los huesos y articulaciones a través de las neuronas sensoriales cuyos cuerpos celulares se encuentran en el ganglio de la raíz dorsal. Esta información se transmite a continuación, en los axones hasta la médula espinal, incluyendo la columna dorsal-medial y el tracto espinotalámico.

* La columna gris lateral: es la tercera columna de la médula espinal.

La materia gris de la médula espinal se puede dividir en diferentes capas, llamadas láminas Rexed.

Es en la materia gris donde se guarda toda la información computacional, y en la que reside la memoria y la inteligencia. Ella está compuesta por un denso tejido celular de neuronas, que deciden toda la actividad cerebral.


Comparativa entre sustancia blanca y sustancia gris

* La sustancia gris se compone de los cuerpos de las células nerviosas, y la sustancia blanca está compuesta por sus fibras.

* A diferencia de la sustancia blanca, las neuronas de la sustancia gris no tienen axones extendidos.

* La sustancia gris ocupa 40% del cerebro, mientras que la sustancia blanca ocupa el 60% del cerebro.

* La sustancia gris tiene un color gris debido a los núcleos grises de las células. La mielina es responsable de la apariencia blanca de la sustancia blanca.

* El procesamiento de la información se realiza en la materia gris, mientras que la materia blanca permite la comunicación entre las distintas zonas de la materia gris, y entre la materia gris y las otras partes del cuerpo.

* La sustancia gris no tiene vainas de mielina, mientras que la sustancia blanca está mielinizada.

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Investigación

La sustancia blanca del cerebro humano funciona como un 'andamio'

Investigadores de la Universidad del Sur de Carolina en un estudio, publicado en Frontiers in Human Neuroscience en febrero 2014, han identificado cómo funcionan las redes cerebrales y, concretamente el papel de la materia blanca, que califican como el 'andamio' del cerebro humano, al actuar como una red fundamental de comunicaciones que apoya la función cerebral.

Los investigadores estudiaron mediante resonancias magnéticas a 110 personas, y simularon los efectos de daño en cada vía de la materia blanca. Así, encontraron que las áreas más significativas de la materia blanca y gris no siempre se superponen. Han observado cómo todas las conexiones cerebrales no son igualmente importantes.

El trabajo ha mostrado no solo un primer mapa de las vías centrales de la materia blanca del cerebro, sino también las conexiones que pueden ser más vulnerables a los daños y lleva a pensar que este descubrimiento puede tener importantes implicaciones para la comprensión de las lesiones cerebrales y determinadas enfermedades.

Del mismo modo que cuando se quita la conexión a Internet no se recibirá correo electrónico, existen vías de la materia blanca que dan lugar a fallos de comunicación a gran escala en el cerebro cuando está dañado, concluyen los investigadores.


El alcoholismo produce daños a la materia blanca del cerebro

Según un estudio realizado por investigadores la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, publicado en la edición en línea de la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research de novembre 2014, el alcoholismo daña la materia blanca en todo el cerebro y este daño puede detectarse con escáneres cerebrales.

Beber mucho podría producir daños especialmente a la materia blanca de las áreas frontales del cerebro, lo que interfiere con el control del impulso necesario para dejar de beber.

Los investigadores usaron escáneres de resonancia magnética estructural de alta resolución para comparar los cerebros de 20 personas que bebían poco y de 31 alcohólicos abstemios que bebieron durante un promedio de 25 años y que habían estado sobrios durante unos 5 años. Los ex alcohólicos mostraron reducciones en las vías de la materia blanca a lo largo de todo el cerebro en comparación con las personas sanas que bebían poco.

Esto significa que las vías que permiten comunicarse de forma eficiente y efectiva a las diferentes partes del cerebro quedan afectadas por el alcoholismo, cuanto más se bebe, mayor es el daño producido en estructuras clave del cerebro, como, en particular, el giro frontal inferior. Esta parte del cerebro media en el control inhibidor y la toma de decisiones. Parece que algunas de las áreas del cerebro más afectadas por el alcohol son importantes para el autocontrol y el juicio, las mismas cosas que se requieren para recuperarse del mal uso del alcohol. Cuanto más tiempo se hace un mal uso del alcohol más probabilidades se tienen de que el daño sea permanente.


El insomnio podría ser la consecuencia de un daño en las conexiones cerebrales

Investigadores del Hospital Provincial Nº 2 de Cantón (China) en un estudio publicado en la revista Radiology en abril 2016, han identificado que los pacientes con insomnio presentan alteraciones en las fibras de la sustancia blanca cerebral, sugiriendo un posible origen neurológico del trastorno.

Si bien el insomnio es un trastorno muy prevalente, sus causas y consecuencias permanecen desconocidas. Y en este contexto, las fibras de la materia blanca son haces de axones neuronales que conectan las distintas partes del cerebro, por lo que un daño en estas fibras supone una interrupción de las comunicaciones cerebrales.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores contaron con la participación de 23 pacientes con insomnio y 30 voluntarios sanos que cumplimentaron distintos cuestionarios para evaluar su salud mental y sus patrones de sueño.

Los resultados mostraron que, comparados frente a los sujetos normales, los pacientes con insomnio tenían alteraciones de la sustancia blanca en distintas regiones cerebrales, caso del tálamo  la región cerebral implicada en la regulación del sueño y la vigilia.

Los daños observados en las fibras de la materia blanca están principalmente implicados en la regulación del sueño y de la vigilia, de la función cognitiva y de la función sensomotora. Así, la implicación del tálamo en el origen del insomnio resulta especialmente crucial, pues el tálamo desempeña un papel muy relevante en el reloj biológico del organismo. Los autores han observado que la causa subyacente para estas alteraciones en la integridad de la materia blanca en los pacientes con insomnio se debe a la pérdida de la mielina.

Se requieren estudios con una muestra mayor de pacientes para aclarar esta relación entre el insomnio y la alteración de la integridad de la materia blanca cerebral.

El insomnio es un trastorno del sueño definido como la incapacidad para permanecer dormido durante toda la noche o para concebir el sueño durante un período superior a 30 días. Un trastorno del sueño que, además de asociarse a una mayor fatiga diurna y una mayor irritabilidad, conlleva un mayor riesgo de deterioro cognitivo y de distintos problemas de salud mental, caso de la depresión y la ansiedad. Sin embargo, el origen del insomnio primario  el insomnio per se  y no la falta de sueño por otra entidad, caso por ejemplo del dolor, aún no ha sido identificado, lo que dificulta notablemente su tratamiento.


La migraña puede modificar la estructura del cerebro y eleva el riesgo de lesiones en la materia blanca

Según un estudio realizado por científicos de la Universidad de Copenhague, publicado en la edición digital de Neurology en agosto 2013, la migraña puede tener efectos duraderos en la estructura del cerebro.

Los expertos encontraron que la migraña eleva el riesgo de lesiones cerebrales y provoca alteraciones en la sustancia blanca y el volumen cerebral en comparación con las personas sin el trastorno.


Los resultados mostraron que la migraña con aura incrementa un 68 por ciento el riesgo de lesiones cerebrales en la materia blanca y la migraña sin aura eleva el riesgo en un 34 por ciento, en comparación con aquellos sin migraña.

Además, cambios en el volumen del cerebro son más comunes en personas con migraña y migraña con aura que los que no padecen estos intensos dolores de cabeza periódicos, que afectan a alrededor de entre el 10 y el 15 por ciento de la población general y puede causar una carga personal, laboral y social sustancial.


El volumen de materia blanca del cerebro predice la habilidad motora en el autismo

Investigadores del Kennedy Krieger Institute de Baltimore en un estudio  publicado en Brain en 2007, descubrieron que existe una asociación entre el volumen de materia blanca del cerebro y el deterioro funcional en niños con autismo.

Los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética para estudiar a 76 niños de entre 8 y 12 años con distintos grados de autismo. Los resultados sugerían que podría existir una base biológica para este desorden. Para examinar esta asociación se usó un examen motor estándar para estos niños, el Physical and Neurologic Examination of Subtle Signs (PANESS). Se encontró una fuerte correlación positiva entre la puntuación total obtenida con PANESS y el volumen de materia blanca.

Este descubrimiento revela que en niños con autismo, existe un incremento del volumen de materia blanca en regiones motoras del cerebro responsable de la reducción de la capacidad motora.

Esta relación entre el incremento del volumen de materia blanca y el deterioro funcional, que parece ser específico del autismo, puede ser representativo de un modelo global de anormalidades en el cerebro de los niños autistas que no solamente contribuye a la disfunción motora, sino a los déficits en la socialización y en la comunicación que definen este desorden.


Se encuentran cambios comunes en el cerebro de niños con autismo, TDAH y TOC

Un equipo de investigadores del  Centre for Addiction and Mental Health (CAMH’s) y el Campbell Family Mental Health Research Institute (Toronto) en un estudio, publicado en la revista American Journal of Psychiatry en agosto 2016, ha encontrado similitudes en las alteraciones cerebrales en niños con trastornos del espectro del autismo (TEA), trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) y trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

El estudio incluye imágenes del cerebro de la materia blanca en 200 niños con autismo, TDAH, TOC y sin diagnóstico. La primera comparación de la arquitectura del cerebro a través de estas condiciones ha encontrado que todas están asociadas con alteraciones en la estructura del cuerpo calloso. El cuerpo calloso  el primero en desarrollarse  es un haz de fibras nerviosas que une los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro. Usaron un sistema de resonancia magnética denominado diffusion tensor imaging (DTI).

A más problemas tiene un niño para
realizar tareas diarias, más atípica es
la estructura de sus fibras nerviosas en
 ciertas áreas del cerebro (rojo y amarillo)
El equipo de investigación encontró que los niños con autismo y TDAH mostraron deficiencias más graves de la materia blanca del cerebro que aquellos con TOC. Este hallazgo puede reflejar el hecho de que tanto el autismo y TDAH suelen tener un inicio más temprano que el TOC, y en un momento dado los diferentes tractos de materia blanca presentan un desarrollo más rápido.

Autismo, TDAH y TOC tienen síntomas comunes, y están relacionados por algunos de los mismos genes. Sin embargo, históricamente han sido estudiados como trastornos separados. Juntos, estos tres trastornos del neurodesarrollo afectan a aproximadamente el 15 por ciento de los niños y jóvenes.

Este hallazgo tiene muchas implicaciones para nuestra comprensión de la naturaleza de los trastornos relacionados con el cerebro, al proporcionar evidencia biológica, de que la estructura del cerebro se refiere a un espectro de síntomas de comportamiento que se relacionan con distintas condiciones de desarrollo, compartido entre tales condiciones. Y apunta a la posibilidad de que los tratamientos dirigidos a un espectro de comportamientos pueden ser relevantes para las tres condiciones.

Este estudio está relacionado con otros estudios previos como el de la Universidad de Carolina del Norte del 2012, donde ya se utilizó esta técnica de neuro imagen y con el desarrollado por investigadores de la Universidad de Warwick.


Maltrato en la infancia produce daños en el cerebro

Investigadores del Hospital Infantil de Boston en un ensayo clínico, publicado en la edición digital de Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine de enero 2015, investigaron la integridad de la materia blanca en tres grupos de niños que participaron en el ‘Proyecto de Intervención Temprana de Bucarest’ (BEIP) desde 2000 hasta el presente.

El abandono en la infancia se asocia con alteraciones en la sustancia blanca del cerebro según un estudio de menores abandonados en Rumanía que experimentaron empobrecimiento social, emocional, lingüístico y cognitivo, mientras vivían en instituciones en comparación con los que fueron ubicados en hogares de acogida de alta calidad o los que nunca han estado bajo atención institucional.

Según la base del estudio el desarrollo del cerebro depende en gran medida de la experiencia. Los niños criados en instituciones muestran, a menudo, problemas en el desarrollo del cerebro y el funcionamiento conductual asociado.

A los 2 años de edad, 136 niños que habían pasado más de la mitad de sus vidas en instituciones fueron reclutados para el estudio y se les asignó al azar a dos situaciones: permanecer en la atención institucional o ir a un hogar de acogida. Al inicio del análisis, este tipo de hogares era casi inexistente en Bucarest y la atención institucional era el modelo estándar para los niños abandonados. El equipo central de BEIP, con los investigadores principales y miembros del personal original del estudio, realizó los procedimientos de asignación al azar.

Se compararon las trayectorias de desarrollo de los niños previamente abandonados con las de los niños que crecieron en familias biológicas y se realizaron evaluaciones a los 30 meses, 42 meses, 54 meses, 8 y 12 años de edad. Los datos de los 69 participantes (de 8 a 11 años de edad) fueron seleccionados para el análisis estadístico de las anomalías en la sustancia blanca (23 niños que fueron de una institución a un hogar, 26 niños internados en instituciones y 20 niños que nunca habían estado en atención institucional).

Los resultados muestran asociaciones significativas entre el abandono en la vida temprana y la integridad micro-estructural del cuerpo calloso, extensiones que participan en el circuito límbico, el procesamiento sensorial y otras áreas. El seguimiento de los análisis sugiere que la intervención temprana en hogares de cuidados promovió un mayor desarrollo de la sustancia blanca normal en niños previamente desatendidos.

Los resultados de este estudio contribuyen a la creciente evidencia de que el abandono grave en la vida temprana afecta a la integridad estructural de la materia blanca en el cerebro y que la intervención temprana puede promover la recuperación a largo plazo en los tramos de fibras específicas implicadas en los circuitos límbico y fronto-estriatal y los procesos sensoriales.

Los autores concluyen que su estudio tiene implicaciones importantes para la salud pública relacionadas con la prevención y la intervención temprana para los niños criados en condiciones de descuido grave o contextos adversos más en general.


Contaminación del aire perjudica materia blanca cerebral en el largo plazo

Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Escuela Keck de Medicina de la Universidad del Sur de California, publicado en la revista Annals of Neurology en enero 2015, muestra que quizás la contaminación del aire también tenga un impacto negativo en cómo envejece la materia blanca cerebral.

La investigación indica que las mujeres mayores que vivieron en localidades geográficas con altos niveles de material particulado fino en el aire ambiental, tuvieron volúmenes significativamente más pequeños de materia blanca dentro de un rango amplio de áreas del cerebro.

El material particulado fino es menor a 2.5 micrómetros y es conocido como MP2,5, una forma de contaminación que entra fácilmente a nuestros pulmones y posiblemente al torrente sanguíneo.

El estudio brinda evidencia convincente de que varias partes del cerebro de los ancianos, especialmente la materia blanca, son un blanco importante de efectos neurotóxicos inducidos por la exposición a largo plazo a partículas finas en el aire.

La investigación halló que las mujeres de la tercera edad de entre 71 y 89 años que vivían en lugares con mayores exposiciones a MP2,5 tuvieron volúmenes significativamente más pequeños de materia blanca.

Este es el primer estudio que muestra diferencias entre la materia blanca y gris mediante un análisis de los efectos neurotóxicos del MP2,5 sobre los volúmenes cerebrales de adultos mayores. La investigación de la USC representa, hasta el momento, el estudio de neuro-imagen más extenso llevado a cabo en una comunidad de personas de edad avanzada, a fin de examinar la asociación entre la exposición a MP2,5 en el largo plazo y los volúmenes de materia blanca y gris en el cerebro.


La estructura de la materia blanca en el cerebro predice la función cognitiva en las edades 1 y 2 años

Un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences en diciembre 2016, concluye que los patrones de la microestructura de la materia blanca presentes al nacer y que se desarrollan después del nacimiento predicen la función cognitiva de los niños de 1 y 2 años de edad.

Este estudio es el primero en medir y describir el desarrollo de la microestructura de la sustancia blanca en los niños y su relación con el desarrollo cognitivo desde el momento en que nacen hasta la edad de 2 años.

La materia blanca es crítica para la función cerebral normal, pero se sabe poco sobre cómo se desarrolla en los seres humanos o cómo se relaciona con la evolución de las habilidades cognitivas en la primera infancia, incluido el desarrollo del lenguaje.

DTI
En este trabajo, se tomaron imágenes de resonancia magnética (RM) con tensor de difusión (DTI) de los cerebros de 685 niños. DTI es una técnica de resonancia magnética que proporciona una descripción de la difusión del agua a través del tejido y se puede utilizar para identificar los tramos de materia blanca en el cerebro y describir la organización y maduración de esos tramos.

Los autores del estudio utilizaron estas exploraciones cerebrales para investigar la microestructura de 12 tramos de fibra de la materia blanca importantes para la función cognitiva, su relación con el desarrollo de la función cognitiva y su heredabilidad. Encontraron que los 12 tramos de fibra en los recién nacidos estaban muy relacionados entre sí.

A la edad de 1 año, esas secciones de fibra habían comenzado a diferenciarse unas de otras, y a los 2 años, esta diferenciación estaba más avanzada. El hallazgo más interesante fue que la relación común entre los tramos de materia blanca al nacer predijo el desarrollo cognitivo general a la edad de 1 año y el desarrollo del lenguaje a los 2 años, lo que indica que es posible utilizar imágenes cerebrales al nacer para entender mejor cómo el desarrollo cognitivo del niño continuará en los primeros años después del nacimiento.

Debido a que la muestra incluyó a 429 gemelos, los investigadores del estudio también fueron capaces de calcular que este rasgo predictivo era moderadamente heredable, lo que sugiere que la genética puede ser un factor en su desarrollo.

Hay un rápido crecimiento de la estructura del cerebro, la cognición y el comportamiento en la primera infancia. Al entender mejor estas relaciones, los investigadores esperan poder identificar a los niños en riesgo de problemas cognitivos o trastornos psiquiátricos muy temprano y llegar a diseñar intervenciones que puedan ayudar al cerebro a desarrollarse de una manera que mejore la función y reduzca el riesgo.


El ejercicio aeróbico mejora las conexiones del cerebro de los niños

Según un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Illinois, publicado en la revista Frontiers of Neuroscience, en agosto de 2014, los niños que realizan ejercicio aeróbico presentan cambios estructurales de la materia blanca de su cerebro, que permiten una mayor capacidad y velocidad de comunicación y conexión entre las distintas regiones de este órgano, lo cual mejora significativamente el desarrollo de las funciones cognitivas.

En vista de que se desconocía el efecto del entrenamiento aeróbico, durante la infancia, en la estructura de los trayectos de la sustancia blanca, los autores decidieron investigar esa relación.

Para lograr su objetivo reclutaron 24 preadolescentes entre 9 y 10 años, de los cuales 12 presentaban muy buenas aptitudes aeróbicas, mientras que los otros participantes tenían una capacidad aeróbica muy baja. Seleccionaron niños que provenían de un estatus social y económico similares, un coeficiente intelectual parecido y descartaron los candidatos que presentaban problemas importantes de aprendizaje como el trastorno de hiperactividad con déficit de atención (THDA), así como aquellos que presentaban incapacidades físicas, trastornos neurológicos o consumían medicamentos que influían en las funciones del sistema nervioso central.

Los investigadores realizaron estudios de imágenes por resonancia magnética de difusión (diffusion MRI). Este método analiza la difusión del agua en los tejidos. En el caso de la materia blanca, una menor difusión del agua significa que el tejido es más fibroso y compacto, ambos rasgos deseables y positivos, ya que garantizan conexiones más eficientes y veloces.

Los niños que reportaron un elevado desempeño aeróbico presentaron en el estudio de imágenes una mejor estructura de los trayectos de la materia blanca (más compacta y fibrosa), en comparación con aquellos de baja aptitud aeróbica.

Estos hallazgos son sumamente importantes, ya que actualmente los niños y adolescentes son cada vez más sedentarios y el ejercicio aeróbico que realizan, con frecuencia, es insuficiente y de baja intensidad.

Se ha observado una tendencia, por parte de algunos educadores y padres, a reducir o eliminar las actividades físicas programadas durante la jornada escolar, para favorecer el tiempo destinado a los temas académicos. Sin embargo, se ha demostrado que esta medida es contraproducente.

Se ha encontrado que un trayecto de materia blanca conocido como corona radiata, que conecta la corteza cerebral con el tallo cerebral  ubicado entre la parte posterior del cerebro y la médula espinal  se relaciona con el rendimiento de las matemáticas en el aula.

Por lo tanto, la eliminación o reducción de las oportunidades para practicar ejercicio físico aeróbico durante la jornada escolar, de acuerdo con los hallazgos del presente estudio, podría tener efectos perjudiciales en la estructura de los trayectos de materia blanca, y, por ende, desmejorar potencialmente el rendimiento escolar.

Los hallazgos de este estudio refuerzan la importancia del ejercicio durante el desarrollo y son una razón más para que los padres y maestros estimulen la actividad física programada dentro y fuera del entorno escolar.


Aprender un idioma aumenta la materia blanca del cerebro

De acuerdo con la investigación realizada por la University of Kent School of Psychology, publicada en la revista PNAS en enero 2015, aprender un segundo idioma a partir de los 10 años mejora la estructura de la materia blanca del cerebro.

Los investigadores realizaron un escáner cerebral a 20 personas de 30 años que habían aprendido inglés como segundo idioma después de los 10 años y 25 personas que sólo sabían inglés.

Las imágenes señalaron que quienes aprendieron el segundo idioma tenían una mejor estructura de la materia blanca. Esta mejora se presenta en las áreas responsables del aprendizaje del idioma y de procesamiento semántico.

El estudio también señaló que aprender a hablar otro idioma en cualquier momento de nuestra vida ayuda a mantener el cerebro activo y lo protege contra el deterioro.









abril 13, 2017

Trastornos del Comportamiento en Niños y Adolescentes



Poca capacidad de atención, bajo rendimiento en el colegio, irritabilidad o abuso
 de determinadas sustancias son indicadores de problemas de comportamiento en menores


El trastorno del comportamiento (su sigla en inglés es CD) es un trastorno de la conducta que a veces se diagnostica en la niñez y que se caracteriza por conductas antisociales que violan los derechos de los demás y las normas y reglas sociales apropiadas para la edad. Los problemas pueden involucrar comportamiento impulsivo o desafiante, consumo de drogas o actividad delictiva.

Algunos ejemplos podrían incluir la falta de responsabilidad, la conducta transgresora (ausentarse de la escuela sin permiso o escaparse), la violación de los derechos de los demás (como por ejemplo, robar) o, la agresión física hacia los demás (como por ejemplo, golpes o violación). Estas conductas son a menudo concomitantes, no obstante, también es posible que se presente sólo una o varias de ellas en forma aislada.

Algunos expertos creen que se produce una secuencia determinada de experiencias en el desarrollo del trastorno del comportamiento. Esta secuencia puede iniciarse con una actitud ineficaz por parte de los padres, seguida de fracasos escolares y malas relaciones con los compañeros, serie de experiencias que a menudo provocan un estado de ánimo depresivo y fomentan la participación en un grupo de amigos rebeldes. No obstante, otros opinan que muchos factores como por ejemplo, el abuso sexual en la niñez, la susceptibilidad genética, un historial de fracasos escolares, daño cerebral o experiencias traumáticas, pueden influir en la manifestación de un trastorno de la conducta. La detección y la intervención precoces en las vivencias negativas familiares y sociales pueden lograr interrumpir la secuencia de experiencias que llevan a conductas más perturbadoras o agresivas.

Todos los niños se comportan mal algunas veces. Y otros niños pueden tener problemas de comportamiento temporales debido al estrés. Por ejemplo, el nacimiento de un hermanito, divorcio o la muerte de un miembro de la familia puede hacer que el niño se comporte mal. Pero los trastornos de la conducta son más serios. Abarcan un patrón de conductas hostil, agresivo o perturbador que dura más de seis meses y que no es apropiado para la edad del niño.

La adolescencia es el periodo crítico de presentación del problema, aunque la media de inicio se encuentra sobre los 11 años. Es más probable que los individuos con trastorno asocial de inicio en la infancia desarrollen un trastorno antisocial en la edad adulta, que en los que el inicio se fecha en la adolescencia.


Causas

Se considera que las condiciones que contribuyen al desarrollo de un trastorno de la conducta son multifactoriales, lo que significa que existen muchos factores involucrados. Los exámenes neuropsicológicos demuestran que los niños y los adolescentes que sufren este tipo de trastornos parecen presentar alguna clase de anomalía en el lóbulo frontal del cerebro, lo cual interfiere en su capacidad para planificar, evitar los riesgos y aprender de las experiencias negativas. Se piensa que el temperamento de los niños tiene una base genética.

Los niños y los adolescentes que tienen un temperamento difícil tienen mayor probabilidad de desarrollar trastornos de conducta, y lo mismo sucede con los que provienen de hogares carenciados, traumáticos o desorganizados. Se comprobó también que los problemas sociales y el rechazo por parte de sus compañeros contribuyen a la delincuencia. Existe además una relación entre el bajo nivel socioeconómico y los trastornos de la conducta.

Los niños y los adolescentes que manifiestan conductas delictivas y agresivas tienen perfiles cognitivos y psicológicos característicos en comparación con adolescentes que padecen otros problemas de salud mental y los que forman parte de grupos de control. Todos los factores que posiblemente contribuyen al desarrollo del trastorno determinan la interacción de los niños y los adolescentes con los demás.

El trastorno de conducta ha sido asociado con :

* Maltrato infantil
* Drogadicción o alcoholismo de parte de los progenitores
* Conflictos familiares
* Anomalías genéticas
* Pobreza


¿ A quiénes afecta el trastorno del comportamiento ?

Aproximadamente 6 por ciento de los niños de 9 a 17 años de edad tienen desórdenes de la conducta. Este trastorno se presenta con una frecuencia mayor en los varones que en las mujeres. Los niños y los adolescentes que padecen trastornos de la conducta con frecuencia tienen también otros problemas psiquiátricos que pueden contribuir al desarrollo de este trastorno. En las últimas décadas, los trastornos de la conducta han aumentado considerablemente. La conducta agresiva es la causa de entre un tercio y la mitad de las derivaciones a los servicios de salud mental para niños y adolescentes.


Síntomas

La mayoría de los síntomas que se manifiestan en los adolescentes con trastornos de la conducta también se presentan a veces en aquellos que no sufren el trastorno. Sin embargo, en los adolescentes que padecen el trastorno, estos síntomas se evidencian de forma más frecuente e interfieren en el aprendizaje, la adaptación a la escuela y, algunas veces, en las relaciones del adolescente con los demás.

Los niños con trastorno de conducta tienden a ser impulsivos, difíciles de controlar y despreocupados por los sentimientos de los demás.

Los síntomas pueden incluir :

* Romper las reglas sin una razón clara.

* Comportamiento cruel o agresivo hacia personas y animales (por ejemplo, intimidar, pelear, usar armas peligrosas, forzar la actividad sexual y robar).

* Ausentismo escolar (inasistencia, que comienza antes de los 13 años).

* Consumo excesivo de alcohol y/o de drogas psicoactivas.

* Iniciar incendios de manera deliberada.

* Mentir para conseguir un favor o evitar tareas que tiene que hacer.

* Escaparse.

* Vandalismo o destrucción de la propiedad.

Estos niños a menudo no hacen ningún esfuerzo por ocultar su comportamiento agresivo y pueden tener dificultad para hacer amigos verdaderos.

Trastornos de comportamiento destructivo

Los trastornos de comportamiento destructivo se encuentran entre los más fáciles de identificar entre todas las condiciones coexistentes pues involucran comportamientos que se detectan fácilmente como rabietas, agresión física como atacar a otros niños, discusiones excesivas, robar y otras formas de desafío y resistencia a la autoridad. Estos trastornos, que incluyen trastorno oposicionista desafiante (TOD) y trastornos de conducta (TC), con frecuencia atraen primero la atención cuando interfieren con el rendimiento escolar o con las relaciones familiares y con sus compañeros y frecuentemente se intensifican con el tiempo.

Los comportamientos típicos del trastorno de comportamiento destructivo pueden parecerse al trastorno de hiperactividad y déficit de atención (TDAH), particularmente cuando involucran impulsividad e hiperactividad, pero TDAH, TOD y TC se consideran condiciones separadas que pueden ocurrir de manera independiente. Casi un tercio de los niños con TDAH tienen TOD coexistente y hasta un cuarto tiene TC coexistente. Los niños con ambas condiciones tienden a tener vidas más complicadas que los que tienen sólo TDAH pues su comportamiento desafiante provoca muchos conflictos con los adultos y con los demás con quienes interactúan. Sin embargo, la identificación y el tratamiento tempranos aumentan las probabilidades de que el niño aprenda a controlar estos comportamientos.


Trastorno desafiante por oposición

El trastorno desafiante por oposición (TDO) es un patrón recurrente o persistente de conducta negativa, desafiante o incluso hostil dirigida a figuras de autoridad. El diagnóstico se realiza por anamnesis. El tratamiento consiste en psicoterapia individual con terapia familiar o del cuidador. En ocasiones, pueden usarse fármacos para reducir la irritabilidad.

Las estimaciones de prevalencia de TDO varían ampliamente porque los criterios diagnósticos son muy subjetivos; la prevalencia en niños y adolescentes puede ser hasta del 15%. Antes de la pubertad, los varones afectados superan mucho a las niñas; después de la pubertad, la diferencia se hace menor.

Si bien en ocasiones el TDO se considera una versión leve del trastorno de conducta, las similitudes entre los 2 trastornos son sólo superficiales. El signo distintivo del TDO es un estilo interpersonal caracterizado por irritabilidad y desafío. En cambio, los niños con un trastorno de conducta parecen carecer de conciencia y violan reiteradamente los derechos de los demás (p. ej., acosándolos, amenazándolos o lesionándolos, siendo crueles con animales), a veces sin ninguna evidencia de irritabilidad.

Se desconoce la etiología del TDO, pero es probable que sea más frecuente en niños de familias en las cuales los adultos expresan con discusiones enérgicas sus conflictos interpersonales. Este diagnóstico no debe considerarse un trastorno circunscripto, sino más bien una indicación de problemas subyacentes que pueden requerir mayor investigación y tratamiento.


Trastorno de personalidad antisocial

Es una afección mental por la cual una persona tiene un patrón prolongado de manipulación, explotación o violación de los derechos de otros. A menudo este comportamiento es delictivo.

La causa de este trastorno se desconoce. Los genes de una persona y otros factores, como el maltrato infantil, pueden contribuir a su desarrollo. Las personas con padres antisociales o alcohólicos están en mayor riesgo. Los hombres resultan muchísimo más afectados que las mujeres. Esta afección es común en las personas que están en prisión.

El hecho de prender fuegos y la crueldad con los animales durante la infancia se ven con frecuencia en el desarrollo de la personalidad antisocial.

Algunos médicos creen que la personalidad psicopática (psicopatía) es el mismo trastorno. Otros creen que la personalidad psicopática es un trastorno similar pero más grave.

El trastorno de personalidad antisocial es uno de los trastornos de la personalidad más difíciles de tratar. Las personas con esta afección normalmente no buscan tratamiento por su cuenta. Pueden iniciar una terapia únicamente cuando las obliga una corte.

Los tratamientos conductuales, como los que recompensan el comportamiento adecuado y tienen consecuencias negativas para la conducta ilegal, pueden funcionar para algunas personas. También puede ayudar la psicoterapia.


Desobediencia sistemática

La etapa adolescente es de cambios, cambios de comportamiento y del estado de ánimo, momentos de rebeldía y de desafío, lo que facilita episodios normales de desobediencia puntual  así ocurre con la mayoría de adolescentes , no obstante, cuando la falta de cumplimiento de las normas, se da de forma reiterada y sin respeto a ningún tipo de autoridad,  nos encontramos ante una situación problemática, ante un probable trastorno de conducta, mucho más difícil de afrontar e intervenir.


Los padres deben mostrar autoridad, procurando que las normas que establezcan sean justas y adecuadas. En su logro tienen que entender y comprender la etapa adolescente, aplicar y saber administrar las normas adecuadas en cada momento, y no excederse en ellas, sin pretender que sus hijos sean siempre perfectos y  aceptando que sus “formas de hacer” no siempre deben de coincidir con las suyas.


Diagnóstico del trastorno del comportamiento

Los psiquiatras infantiles u otro profesional de la salud mental capacitado normalmente diagnostican los trastornos de la conducta en niños y adolescentes. También resulta beneficioso contar con los antecedentes detallados y las observaciones de conducta del adolescente suministrados por sus padres y maestros y, algunas veces, realizar un examen psicológico. Los padres que advierten síntomas de trastorno de la conducta en sus hijos pequeños o adolescentes pueden ayudarlos procurando una evaluación y tratamiento precoces, decisión clave para prevenir la aparición e incidencia de problemas en el futuro.

Además, debido a que el trastorno del comportamiento a menudo se manifiesta junto con otros trastornos de la salud mental, entre los que se incluyen trastornos del estado de ánimo, de ansiedad, de estrés pos-traumático, abuso de drogas, trastorno de déficit de atención con hiperactividad, trastorno bipolar y trastornos en el aprendizaje, la necesidad de un diagnóstico y tratamiento precoces es imperiosa.

Es difícil saber qué tan frecuente es este trastorno, lo cual se debe a que muchas de las cualidades necesarias para el diagnóstico, tales como "actitud desafiante" y la "desobediencia de las reglas", son difíciles de definir. Para realizar un diagnóstico de trastorno de conducta, el comportamiento tiene que ser mucho más extremo de lo que es socialmente aceptable.

No existe ningún examen real para diagnosticar el trastorno de conducta. El diagnóstico se hace cuando un niño o adolescente tiene un antecedente de comportamientos de dichos trastornos.

Una exploración física y exámenes de sangre pueden ayudar a descartar afecciones que sean similares al trastorno de conducta. En raras ocasiones, una gammagrafía del cerebro ayuda a descartar otros trastornos.


Tratamiento

Para que el tratamiento sea efectivo, se debe iniciar en forma temprana. Igualmente es necesario que la familia del niño esté comprometida. Los padres pueden aprender técnicas para ayudar a manejar la conducta problemática de su hijo.

En casos de maltrato, es posible que sea necesario retirar al niño de la familia y ubicarlo en un ambiente menos caótico.

Muchas escuelas de "modificación del comportamiento", "programas educativos y terapéuticos de salidas al campo" y "campamentos de entrenamiento de reclutas" se ofrecen a los padres como solución para este trastorno de conducta. No existen investigaciones que apoyen estos programas. Los estudios sugieren que es más efectivo el tratamiento de los niños en el hogar junto con sus familias.

Tratamiento farmacológico. Se utiliza cuando el comportamiento es grave y las técnicas psicológicas no han dado resultado. No existe un tratamiento específico para los trastornos del comportamiento. Los psicofármacos que han mostrado efectividad son los neurolépticos, los psicoestimulantes, la atomoxetina, los antiepilépticos y el litio.

Los niños que reciben diagnóstico y tratamiento de manera temprana por lo general superan los problemas de comportamiento con el tiempo.

Los niños que presentan síntomas graves o frecuentes y que no son capaces de completar el tratamiento tienden a tener el pronóstico menos alentador.

El tratamiento raras veces es corto, ya que toma mucho tiempo establecer nuevas actitudes y patrones de comportamiento. Sin embargo, el tratamiento a tiempo ofrece una oportunidad para considerable mejoría en el presente y una esperanza de éxito en el futuro.


Posibles complicaciones

Los niños con trastorno de conducta pueden llegar a presentar trastornos de personalidad cuando lleguen a adultos, en particular el trastorno de personalidad antisocial. A medida que sus comportamientos empeoran, estos individuos también pueden tener problemas legales o de drogas.

La depresión y el trastorno bipolar se pueden desarrollar en los años de la adolescencia y a comienzos de la adultez. El suicidio y la violencia hacia los demás también son posibles complicaciones de este trastorno.


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Investigación

La agresividad en los jóvenes causa deterioro de la memoria y función cognitiva en la edad adulta

Un estudio realizado por científicos del National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos, publicado en la revista Neurology en marzo 2016, ha determinado que los jóvenes que tienen actitudes hostiles y agresivas y que no saben manejar el estrés del día a día, pueden tener problemas de memoria en la edad adulta madura.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores contaron con la participación de 3126 personas en dos etapas diferentes de su vida: primero a los 25 años y luego a los 50. En ambos momentos, los voluntarios respondieron un cuestionario sobre su personalidad, actitud y capacidad para lidiar con el estrés. Además, fueron sometidos a pruebas para medir sus capacidades cognitivas y de memoria.

Con los datos sobre su personalidad, los investigadores midieron los niveles de hostilidad de los participantes, ya que las preguntas estaban diseñadas para evaluar la desconfianza, el comportamiento agresivo o los sentimientos negativos asociados a las relaciones sociales. Según los resultados del cuestionario, los voluntarios fueron divididos en 4 grupos de mayor a menor nivel de hostilidad.

Tras analizar las pruebas cognitivas de cuando los voluntarios tenían 50 años se demostró que las personas con los niveles más altos de agresividad y hostilidad fueron las que peor calificación obtuvieron en todos los test, comparado con sus resultados de cuando tenían 25 años, sugiere el informe final de la investigación.

Estos resultados no prueban que las actitudes hostiles causen un deterioro de la memoria y el pensamiento, pero sí indican una asociación. Hallaron que el efecto de tener una actitud hostil y pobres habilidades para afrontarse al estrés, era similar al efecto de más de una década de envejecimiento.


El comportamiento antisocial en adolescentes es causado por cambios en el desarrollo cerebral en los primeros años

Un estudio dirigido por las universidades de Cambridge y Southampton, en Reino Unido, en colaboración con la Universidad de Roma Tor Vergata en Italia, publicado en Journal of Child Psychology and Psychiatry en junio 2016, concluye que los cerebros de los adolescentes con graves problemas de comportamiento antisocial difieren significativamente en estructura a los de sus compañeros, lo que proporciona una clara evidencia de que su forma de actuar se debe a los cambios que se producen durante el desarrollo del cerebro en los primeros años de vida.

En su trabajo los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética para observar la estructura cerebral de adolescentes varones y adultos jóvenes que habían sido diagnosticados con trastorno de conducta  problemas de comportamiento persistentes, como comportamientos agresivos y destructivos, mentir y robar , y para los jóvenes de más edad, el uso de armas o quedarse fuera de casa durante toda la noche.

Hay ya pruebas de diferencias en los cerebros de las personas con problemas graves de conducta, pero a menudo son simplistas y sólo se centran en regiones como la amígdala, importante para el comportamiento emocional. Pero el trastorno de conducta es un trastorno del comportamiento complejo, así que se esperaba que los cambios fueran de carácter más complejo y potencialmente involucraran a otras regiones del cerebro.

Participaron 58 varones adolescentes y adultos jóvenes con trastornos de conducta y 25 controles de desarrollo típico, todos con edades comprendidas entre 16 y 21 años. Dividieron a los individuos con trastorno de conducta en función de si mostraron trastorno de conducta de inicio infantil o trastorno de conducta de inicio adolescente. En particular, los investigadores observaron el desarrollo coordinado de las diferentes regiones del cerebro estudiando si eran similares o diferentes en términos de espesor.

El equipo de científicos encontró que los jóvenes con trastorno de conducta de inicio infantil mostraron un sorprendente y mayor número de correlaciones significativas en el grosor entre las regiones con respecto a los controles. Creen que esto puede reflejar alteraciones en el patrón normal de desarrollo cerebral en la infancia o la adolescencia.

Por otra parte, los jóvenes con trastorno de conducta de inicio adolescente muestran un menor número de estas correlaciones que los individuos sanos. Los investigadores creen que esto puede reflejar alteraciones específicas en el desarrollo del cerebro durante la adolescencia, por ejemplo por la ‘poda’ de las células nerviosas o las conexiones (sinapsis) entre ellas.

Regiones frontal y temporal, las más afectadas

Como los resultados fueron particularmente sorprendentes, los autores trataron de replicar sus hallazgos en una muestra independiente de 37 individuos con trastorno de conducta y 32 controles sanos, todos varones y de edades comprendidas entre 13-18 años, reclutados en la Universidad de Southampton. De esta forma, confirmaron sus hallazgos y añadieron solidez al estudio.

Las diferencias vistas entre los adolescentes sanos y aquellos con ambas formas de trastornos de la conducta muestran que la mayor parte del cerebro está afectada, pero en particular las regiones frontales y temporales. Esto proporciona evidencia muy convincente de que el trastorno de conducta es un trastorno psiquiátrico real y no, como algunos expertos sostienen, simplemente una forma exagerada de rebeldía adolescente.

Estos resultados también muestran que hay diferencias importantes en el cerebro entre los que desarrollan problemas en la infancia temprana en comparación con aquellos que sólo muestran problemas de comportamiento en sus años de adolescencia. Aunque los resultados apuntan a la importancia del cerebro en la explicación del desarrollo de trastorno de la conducta, no está claro cómo surgen las diferencias estructurales y si, por ejemplo, son una mezcla de la composición genética de un individuo y el entorno en que crece lo que causa los cambios.

Sin embargo, los investigadores dicen que sus hallazgos podrían hacer posible la monitorización objetiva de la efectividad de las intervenciones. Ahora que tienen una forma de obtener imágenes de todo el cerebro y diseñar un mapa de los trastornos de conducta, es posible que en el futuro sean capaces de ver si los cambios observados en este trabajo son reversibles si se proporcionan intervenciones tempranas o terapias psicológicas.


Guía del NICE sobre trastornos de la conducta en niños y adolescentes

El Instituto Nacional de la Excelencia para la Salud y la Atención del Reino Unido (National Institute for Health and Care Excellence, NICE), ha publicado en marzo de 2013 la guía sobre conducta antisocial y trastornos del comportamiento en niños y adolescentes (Antisocial behaviour and conduct disorders in children and young people: recognition, intervention and management).

Según las recomendaciones del NICE, basadas en los estudios de mayor rigurosidad científica, el tratamiento farmacológico está contraindicado como tratamiento de elección en niños y jóvenes con trastornos de conducta o con trastorno negativista desafiante.

Por el contrario, el NICE recomienda los programas de entrenamiento grupal para padres, dirigidos a padres y cuidadores de niños y jóvenes entre 3 y 11 años de años, con alto riesgo de desarrollar un trastorno de conducta, con el trastorno ya diagnosticado, e incluso si el menor ha entrado en contacto con el sistema de justicia penal debido a su conducta antisocial.

Asimismo, los programas con terapia cognitiva de solución de problemas y terapia de grupo deben ser ofrecidos a los niños entre 9 y 14 años que se encuentran en estas mismas circunstancias.

Además de la guía, el NICE ha elaborado un Cuestionario de Capacidades y Dificultades para su utilización durante la evaluación inicial de un niño o joven con sospecha de trastorno de conducta, así como una interesante herramienta online, que actúa a modo de árbol de decisión, para facilitar la tarea del profesional sanitario a la hora de evaluar y manejar este problema, que puede consultarse en el siguiente enlace:
http://pathways.nice.org.uk/pathways/antisocial-behaviour-and-conduct-disorders-in-children-and-young-people).

Los expertos del NICE recuerdan la necesidad de evaluar otros factores que pueden complicar el cuadro, como  la presencia de problemas coexistentes de trastornos de salud mental (depresión o trastorno por estrés pos-traumático), trastornos del desarrollo (principalmente, trastorno por espectro autista y trastorno de déficit de atención con hiperactividad), trastornos o dificultades de aprendizaje y abuso de sustancias.

La Guía puede consultarse y descargarse de manera gratuita desde el siguiente enlace:




El trastorno del comportamiento ofrece posibilidades de prevención favorables dado que puede detectarse pronto y razonablemente bien, la intervención precoz es más efectiva que la tardía y existen diversas intervenciones efectivas. El tratamiento a tiempo ofrece una oportunidad considerable de mejoría en el presente y una esperanza de éxito en el futuro. Se sabe mucho acerca de los factores de riesgo para el trastorno del comportamiento y los tratamientos efectivos que existen. El desafío es hacerlos posible a gran escala y desarrollar aproximaciones para su prevención que sean efectivas y puedan llevarse a la práctica a nivel comunitario.