noviembre 16, 2014

Uso Excesivo de las Nuevas Tecnologías Afecta la Salud



Las pantallas electrónicas afectan la salud


El uso excesivo de las nuevas tecnologías ocasiona problemas de salud, que pueden llegar a ser graves. Los expertos en el área de la salud han clasificado una serie de enfermedades asociadas a las nuevas tecnologías.

Estrés visual 

Las dos consecuencias más frecuentes del uso de las pantallas son el síndrome del ojo rojo y la sequedad en los ojos por falta de hidratación. En situaciones normales las personas parpadean unas 18 veces por minuto, pero frente a una pantalla de TV, laptop, teléfono móvil, solamente unas 7 veces. Esto puede traer como consecuencia visión borrosa, dolor de cabeza, etc. Si se está habitualmente muy cerca de la pantalla (tanto de la computadora como de la televisión), se puede desarrollar vista cansada y/o miopía, especialmente en el caso de los más pequeños.


Cómo evitarlo

Cuando empieza haber fatiga visual y a los ojos les cuesta ver la pantalla de cualquiera de estos dispositivos, lo mejor es detenerse, descansar y alejarse de la pantalla inmediatamente. Hay que tener doble cuidado con los niños, ya que estos son los que más expuestos a este tipo de luces dañinas, y ellos probablemente no se alejarán de la pantalla, causándole daños para el resto de su vida.

Aplicarse lágrima artificial porque relaja los músculos del ojo y hace que trabajen menos de lo que debería.

Se recomienda una separación mínima de 50 centímetros de cualquier tipo de pantalla.


El dedo de Blackberry

Los smartphones, al disponer de un teclado de pequeñas dimensiones, no están preparados para enviar mensajes largos y de forma constante, pues este uso prolongado lesiona sobre todo el pulgar de forma frecuente.

Cómo evitarlo

Para trabajar, es mejor apoyar la tableta sobre la mesa para teclear, aunque sea más incómodo .


Síndrome del túnel carpiano

Se produce cuando otros tejidos en el túnel carpiano (como ligamentos y tendones) se hinchan y presionan el nervio mediano. La adopción sostenida de una mala postura con la muñeca puede provocar este síndrome, que se manifiesta a través de fuertes dolores en la muñeca y/o en la palma de la mano cuando se lleva mucho tiempo en la computadora.

Cómo evitarlo

Colocar el teclado de manera que los brazos estén en ángulo recto; los hombros estarán relajados y las muñecas apoyadas.

Se recomienda aproximadamente, cada 40 minutos realizar ejercicios de estiramiento en brazos, muñecas y dedos y trabajar con los antebrazos apoyados sobre el posa brazos de la silla, para no hacer tensión sobre las muñecas.


Codo de tenista

La mala postura durante el uso de la computadora y  un mal uso del ratón. Mantener la posición sostenida de la muñeca levantada hacia arriba puede producir rasgaduras en los extensores de la muñeca.

Cómo evitarlo

Tener la espalda bien apoyada en el respaldo, especialmente en la zona lumbar, y apoyar las muñecas en la mesa.


Daños cervicales

La generalización de las computadoras portátiles ha hecho aumentar las patologías cervicales. Al poder trabajar en cualquier sitio, falla la ergonomía, y hay más problemas en las cervicales porque la pantalla de las portátiles no está a la altura de los ojos, pero también tendinitis en dedos, muñecas y hombros por adoptar posiciones incorrectas.

Cómo evitarlo

Realizar cada día una serie de ejercicios, como de rotación de cuello, muñecas y hombros para aliviarlos y expulsar la tensión.

Mejorar la postura y evitar malas costumbres que se van adquiriendo en la posición frente a la pantalla y en la forma de colocarse en el plano de trabajo.


Obesidad infantil y juvenil

Aunque los niños pueden desarrollar algunas facultades importantes gracias a las nuevas tecnologías: los videojuegos, por ejemplo, proporcionan mayor habilidad psicomotriz, aumentan los reflejos, estimulan el razonamiento lógico y la capacidad de decisión. Su principal efecto es que evitan al máximo cualquier tipo de actividad física por su constante interés en el juego. Todas esas horas frente a la pantalla, unido a la comida chatarra, aumentan la obesidad infantil y el riesgo cardiovascular.

Cómo evitarlo

Jugar de manera controlada: establecer horarios de inicio y fin.
Fomentar las actividades al aire libre, mejor en familia.


Problemas de audición

Percibir ese ruido en exceso puede ser muy dañino para los oídos. El mal uso de los aparatos electrónicos de reproducción de música con auriculares (Mp3, smartphones) que llegan a alcanzar elevados niveles de sonido exponen a un peligro auditivo. Los decibelios excesivamente altos (<70) pueden ser perjudiciales para la salud si la exposición es durante un tiempo prolongado.

Un estudio llevado a cabo por Deafness Research UK, una organización inglesa dedicada al estudio de los efectos del ruido, indicó que los jóvenes, los mayores usuarios de las tecnologías del sonido, corren el riesgo de quedarse sordos 30 años antes que las generaciones anteriores.

La parte del oído que más se altera con el ruido es la cóclea, ubicada en el oído interno, encargada de la audición. Las células ciliadas, que se encargan de hacer llegar el sonido al cerebro, se atrofian, por lo que pierden capacidad para enviarlo o lo hacen pero de forma distorsionada.

La consecuencia de este daño celular son problemas como el tinnitus, la hipoacusia y la sordera precoz. El primero consiste en zumbidos que pueden afectar uno o ambos oídos y después se sienten en toda la cabeza, pero que difícilmente se corrigen. Y la pérdida de la audición (hipoacusia) se presenta inicialmente con incapacidad para escuchar los sonidos agudos, como el canto de los pájaros, el tic tac de un reloj o el timbre del celular. Pero poco a poco se va extendiendo a los sonidos medios y graves.

50 años sería la edad q la que podrían quedarse sordos los adolescentes de hoy. 70 años era la edad a la que antes solía diagnosticarse la sordera.

Cómo evitarlo
Reducir el tiempo de consumo y bajar el volumen.


Adicción

El uso desmedido de videojuegos puede intensificar el riesgo de que niños y adolescentes se enfrenten al aislamiento social, adquiriendo una adicción a las pantallas. Algunos de los síntomas de alerta son: dificultad para conciliar el sueño por la sobreactivación del cerebro, y el síndrome de abstinencia, que está ligado a la ansiedad, la irritabilidad y la ira. Los más pequeños llegan incluso a confundir el mundo virtual con el real, su vida social disminuye porque ya no quieren ir al parque o, en los más grandes, salir con amigos puede resultar aburrido e intensificar la ansiedad.

Cómo evitarlo

Niños y adolescentes deben usar videojuegos no más de dos horas seguidas al día.


Infertilidad

Llevar el móvil siempre en los bolsillos del pantalón o utilizarlo demasiado, así como trabajar asiduamente con la computadora portátil en las piernas, aumentando la temperatura de los testículos, lo que puede afectar negativamente a la calidad del semen: afectar la producción y movilidad de los espermatozoides y alterar su movilidad.

Cómo evitarlo

Usar la portátil sobre la mesa.
No guardar el móvil en el bolsillo delantero del pantalón.


Nomofobia

Es la ansiedad que nace de no tener un dispositivo móvil a la mano. El término nace de la abreviación de la frase en inglés “no-mobile phobia”.  Es la dependencia del teléfono móvil llevada al extremo. La sensación de el miedo y angustia que padece una persona al olvidar su teléfono celular o tableta en casa u oficina. Lo primero que hace antes de dormir y al despertar es consultar su móvil.

Aquellas personas que padecen esta fobia se sienten aisladas o desconectadas al olvidar el celular, ya que se perderán llamadas de familiares o amigos, no tienen información de lo que pasa con sus contactos en las chats personales, así como de los mensajes recibidos.

Cómo evitarlo

El móvil facilita la conexión con el mundo exterior, pero, con las relaciones a través de una pantalla se está primando las relaciones superficiales frente a un vínculo más profundo y real con otro ser con el que se interactuaría personalmente. 


Uso excesivo de dispositivos móviles altera el sueño

Exponerse por dos o más horas a smartphones o tabletas con pantallas retro iluminadas provocaría insomnio porque afectan el ritmo biológico del usuario.

Melatonina

La melatonina es una hormona que se encuentra en forma natural en el cuerpo, prepara el organismo para el sueño y el descanso. Esta hormona se encuentra en el cerebro y es secretada por la glándula pineal que está unida directamente a los nervios ópticos, por lo que tiene conexión directa con la luz.

Una de las características más sobresalientes respecto a la biosíntesis pineal de melatonina es su variabilidad a lo largo del ciclo de 24 horas, y su respuesta precisa a cambios en la iluminación ambiental. Permite la transducción del mensaje fotoperiódico, informando de si se está de día o de noche, o la estación del año.


Se encarga de mandarle la señal al cuerpo de que la noche ya llegó. Gracias a ella nos comienza a dar sueño. Sin embargo, al usar las tabletas y las computadoras con la luz de la pantalla encendida en el nivel más brillante, provoca que dicha señal se retrase al igual que la sensación de tener sueño.

Factores que modulan la secreción de melatonina
Ambientales : estrés y fotoperiodo, estaciones del año, temperatura.
Endógenos :  la edad.

Se denomina fotoperiodo al conjunto de procesos de las especies vegetales mediante los cuales regulan sus funciones biológicas (por ejemplo su reproducción y crecimiento) usando como parámetros la alternancia de los días y las noches del año y su duración según las estaciones y el ciclo solar.

El problema principal al dormir cerca del celular es la luz brillante que éste emite en la pantalla. Para el doctor Charles Czeisler, profesor de medicina del sueño de la Universidad de Harvard, estos destellos interfieren con el ritmo natural del cuerpo, pues la luz estimula las células de nuestras retinas y nuestro cerebro recibe el mensaje de que ya es de día.

Un estudio realizado en setiembre 2012 por el Lightning Research Center del Instituto Politécnico de Renssealer, en Nueva York, liderado por la investigadora Mariana Figueiro, revela que pasar algunas horas frente a la pantalla de computadoras portátiles, tablets o dispositivos electrónicos con su brillo al máximo, altera la segregación de melatonina, la hormona fundamental en el funcionamiento del sueño.

El estudio muestra que una exposición por dos horas a la luz de pantallas electrónicas puede suprimir la melatonina en un 22 por ciento. El hecho de estimular al sistema a este nivel puede afectar el sueño en los usuarios de los dispositivos antes de irse a dormir.

Esta situación se agrava entre los usuarios adolescentes, ya que sufren una mayor pérdida de melatonina en comparación con un adulto promedio.

Los dispositivos electrónicos, sobre todo las computadoras portátiles, los teléfonos inteligentes y el iPad, están proyectando luz brillante más que nunca hacia nuestros ojos, hasta el momento en que nos quedamos dormidos.

A diferencia de los libros impresos o los lectores electrónicos como el Kindle de Amazon, que no produce su propia luz, la pantalla del iPad brilla directamente hacia los ojos del lector a una distancia relativamente corta, lo que convierte a este tipo de aparatos en un alterador de los patrones de sueño, más que los televisores del otro lado de la habitación o la lámpara que alumbra un libro, cuya luz es menos directa a los ojos.

El ser humano biológicamente está conectado para despertar cuando hay sol. Cuando los receptores de los ojos reciben luz brillante por mucho tiempo, envían un mensaje al cerebro diciendo que es hora de estar despierto. A cambio, el cerebro deja de segregar la hormona melatonina.

Normalmente el cerebro comienza a generar esa ayuda hormonal cerca de las 9 o 10 de la noche, pero si la luz brillante prevalece, esto puede no ocurrir como planeado.

Los ojos son particularmente susceptibles a la luz azul, que es común durante el día, pero menos común durante la tarde. El hecho de que las pantallas computacionales y los teléfonos generen mucha luz azul puede intensificar los efectos despertadores de la pantalla, incluso si la luz no es tan brillante.

No hay una fórmula exacta para determinar cuánta luz se necesita para alterar el reloj interno de una persona. Hay muchos factores en juego, incluyendo la luminosidad de la luz, los matices, el tamaño de la fuente de luz y la distancia a la que está de la persona, así como las actividades de la persona durante el día.

George Brainard, director del programa Light Research recomienda que es más importante que la gente apague sus computadoras y aparatos en la noche para que tengan un ambiente oscuro para dormir, en vez de preocuparse por leer en condiciones muy luminosas antes de dormir.

Un programa gratuito y descargable llamado F.lux se ajusta en automático a los tonos de la pantalla para eliminar los azules cuando comienza a meterse el sol, y los vuelve a proyectar cuando el sol sale de nuevo. Este programa, desarrollado por un programador computacional y un artista, no es científico. Los investigadores del sueño dicen que no están seguros de su impacto real.


La luz de la pantalla del Smartphone, tablets y video-consolas daña la vista

Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y la empresa Tecnología Sostenible y Responsable, publicado en la revista Photochemistry & Photobiology en setiembre 2013, demuestra que algunos tipos de iluminación por LED, presentes en las pantallas de ciertos móviles, tablets y video-consolas, podrían dañar la retina humana.

El ojo humano no está preparado para mirar directamente a la luz sino para ver con luz. La tecnología ha avanzado más rápido que nuestra capacidad biológica para adaptarnos a ella.

En los experimentos realizados donde se exponían células de epitelio pigmentario de la retina de donantes humanos a luz LED directa, de diferente intensidad durante 72 horas en ciclo circadiano, se obtuvieron resultados contundentes. El 93% de las células morían cuando no tenían protección.

Los investigadores desarrollaron un protector ocular para teléfonos móviles, tablets y video-consolas portátiles que reduce el daño que ocasiona en la retina la iluminación de estos dispositivos. Al introducir la protección entre las células y la luz, la supervivencia celular llegaba hasta el 90%, reduciéndose la mortalidad celular hasta 10 veces.

Sin la adecuada protección, una gran cantidad de células de la retina mueren tras una larga exposición a las radiaciones que emite este tipo de luz y nunca se regeneran. Su muerte puede producir problemas graves e irreversibles y el exceso de exposición a este tipo de luz, podría llegar a provocar una pérdida severa de visión.

En niños, jóvenes y personas de edad avanzada, los riesgos se multiplican porque carecen de la protección natural que el organismo genera para el buen desarrollo de los ojos.

Gafas con filtros selectivos. Existe una muy buena alternativa a los protectores de pantalla, que consistiría en utilizar un filtro protector de la retina en gafas  graduadas o sin graduación. Esta opción permitiría además incorporar un tratamiento antirreflejante  y otro antielectrostático a las lentes, por lo que la calidad y protección óptica sería mayor permitiendo usarlos para cualquier dispositivo incluidos móviles, tablets, computadoras y televisión, así como para la vida diaria o conducción nocturna. Tienen un tono amarillo o naranja dependiendo del grado de protección.


Estrés

El abuso de los dispositivos tecnológicos genera mucho estrés en el sistema nervioso. Cada vez es mayor la velocidad que requiere la tecnología moderna para procesar toda la información en un tiempo determinado.

Si se utiliza, a veces simultáneamente, varios aparatos, habrá una estimulación muy intensa del cerebro, lo que produce una respuesta tensa de todo el sistema.

noviembre 09, 2014

El Intestino – Segundo Cerebro




No hay mente sana sin cuerpo sano

Los detalles sobre cómo el sistema nervioso entérico está vinculado con el sistema nervioso central han sido descubiertos en los últimos años y están formando un nuevo campo de la medicina llamado neurogastroenterología.

La neurogastroenterología. Es la parte de la medicina que estudia la regulación de la función digestiva. Considera al intestino como el centro de la inteligencia emocional o experiencial. Una gran parte de los pacientes que acuden a un especialista de digestivo presentan síntomas digestivos sin causa detectable, lo que actualmente se define como enfermedades digestivas funcionales.

En la historia de la evolución, el sistema  nervioso entérico, el «cerebro digestivo», fue el primero en nacer. Apareció en animales que eran un simple tubo digestivo, pegados a las rocas y esperando a que la comida pasara por allí. A medida que la vida evolucionó, los animales necesitaron sistemas nerviosos más complejos para encontrar alimento y para reproducirse, de manera que se desarrolló un sistema nervioso central. Pero el control del intestino era demasiado importante como para confiarlo únicamente a la cabeza. La naturaleza prefirió preservar el sistema nervioso entérico como un circuito independiente que en los animales más complejos está escasamente conectado con el sistema nervioso central y puede funcionar prácticamente de manera autónoma, sin instrucciones del "cerebro superior".

Cresta neural
De alguna manera, lo ocurrido a lo largo de la evolución es lo mismo que sucede en cada individuo desde su concepción hasta su pleno desarrollo. La cresta neural se forma muy pronto en la etapa de desarrollo embrionario. Con el paso de las semanas, una parte llega a ser el sistema nervioso central y otra migra hasta convertirse en el sistema nervioso entérico. Sólo más tarde se conectarán los dos sistemas nerviosos mediante el llamado nervio vago. El plexo solar o celiaco es una densa red nerviosa que rodea a la arteria aorta ventral en el punto de donde salen la arteria mesentérica y renal, a nivel de la primera vértebra lumbar, detrás del estómago. Procede especialmente del gran simpático y del nervio vago. En él se combinan las fibras nerviosas del sistema nervioso simpático y del parasimpático. El plexo solar, contribuye a la inervación (acción del sistema nervioso) de las vísceras intra abdominales. El dolor abdominal causado por sensibilidad del plexo solar, también llamado punto epigástrico, está localizado en un punto medio entre la punta inferior del esternón (llamada apófisis xifoides) y el ombligo.

Nervios, inseguridad, estrés, etc. se manifiestan desde los primeros momentos de vida extrauterina mediante llantos y los llamados cólicos del lactante y, más adelante, el clásico "me duele el estómago" que dicen los niños sin aparente explicación.

Hasta hace relativamente poco se creía que el cerebro controlaba directamente los nervios y músculos intestinales a través del nervio vago. Según esta teoría, el intestino era simplemente un tubo que obedecía órdenes. El problema era que nadie había contado el número de células nerviosas presentes en el intestino.

Sistema nervioso entérico


El cerebro digestivo, conocido como sistema nervioso entérico, está localizado en capas de tejido que forran el esófago, el estómago, el intestino delgado y el colon. Es una entidad anatómica única, compuesta por redes de células nerviosas, sustancias neurotransmisoras y proteínas, que actúan como mensajeras entre neuronas, capaces de aprender, de influir sobre el estado de ánimo y sobre la salud.

El sistema gastrointestinal tiene millones de conexiones neuronales, al igual que el cerebro; más del 90 por ciento de la serotonina y el 50 por ciento de la dopamina se produce ahí, en el intestino.

La red nerviosa intestinal está dirigida por un pequeño número de «neuronas comandantes» que reciben órdenes básicas del cerebro y las redirigen a los millones de neuronas que se extienden a través de las dos redes nerviosas propias del intestino: el plexo mientérico y el plexo submucosal. Los tejidos nerviosos de los plexos también contienen células glía que nutren las neuronas. Las células glía están implicadas en la respuesta inmunitaria y sirven de barrera frente a sustancias nocivas que pudieran dañar las neuronas intestinales.

Describir las funciones del cerebro intestinal puede ser tan complicado como intentarlo con las del cerebro ubicado en el cráneo. Hasta el momento están claras dos funciones fundamentales. La primera es dirigir el proceso de digestión. La segunda, colaborar con el sistema inmunitario en la defensa frente a sustancias y microorganismos hostiles. Dos funciones tan vitales como las intelectuales, desempeñadas por el cerebro superior.

La actividad inmunitaria del intestino resulta tan significativa que se le puede considerar el mayor órgano del sistema de defensas. Alberga más células inmunitarias que todo el resto del cuerpo y las neuronas entéricas están en permanente comunicación con ellas. Entre las funciones inmunitarias del cerebro intestinal cabe señalar el mantenimiento de condiciones óptimas para el desarrollo de la flora bacteriana beneficiosa y la detección y expulsión inmediata de los microorganismos que pudieran resultar perjudiciales.

Las neuronas comandantes controlan la actividad del intestino. Poseen sensores para el azúcar, las proteínas, la acidez y otros agentes químicos que indican la progresión de la digestión. A partir de esta información, el cerebro intestinal decide las sustancias que debe secretar para optimizar la asimilación de nutrientes y el ritmo con que los contenidos intestinales deben ser empujados.

En definitiva, el intestino toma decisiones y utiliza en su funcionamiento circuitos complejos como sólo se encuentran en el cerebro.

La importancia de las funciones de los dos cerebros se traduce en una complejidad enorme y equiparable. En el intestino hay más neuronas que en la médula espinal: unos 100 millones. El intestino delgado tiene entre 8 y 9 m de longitud y una superficie interior de más de 150 m2 aproximadamente. En cada cm2 hay alrededor de 3.000 vellosidades – encargadas de absorber nutrientes  que en conjunto segregan cada día unos dos litros de jugos necesarios para la digestión.

Los síntomas de ambos cerebros se confunden

Serotonina
Casi todas las sustancias que controlan y hacen funcionar el cerebro se producen en el intestino. Neurotransmisores principales como la serotonina, la dopamina, el glutamato, la noradrenalina y el óxido nítrico bañan las células nerviosas del intestino igual que lo hacen en el cerebro, aunque pueden tener funciones diferentes. Por ejemplo, la serotonina, que en el cerebro está relacionada con la sensación de calma y bienestar, en el intestino, donde se encuentra el 95% del total corporal, se encarga de desencadenar los movimientos peristálticos, es decir los movimientos de contracción realizados por el esófago e intestinos de manera rítmica, con el fin de hacer transitar (descender) los alimentos al estómago por el tubo digestivo.

Dos docenas de proteínas cerebrales muy simples, llamadas neuropéptidos, que son utilizadas por las neuronas para comunicarse entre ellas y con las células inmunitarias, se encuentran también en el intestino. Las encefalinas, opiáceos cerebrales naturales, no faltan.

Alivia el estrés
Y un hallazgo que ha dejado atónitos a los investigadores es que el intestino es una abundante fuente de benzodiazepinas, la familia de agentes químicos psicoactivos incluidos en medicamentos tan populares  son adictivos  como el Valium y el Xanax. ¿Por qué hay benzodiazepinas en el intestino? Seguramente porque pueden aliviar los estados de ansiedad, de manera que en el intestino hay un auténtico laboratorio farmacéutico donde se producen, entre otros, medicamentos naturales contra el estrés.

El intestino delgado separa lo bueno de lo malo y en él se absorben las sustancias nutritivas. Esto supone un proceso de integración física y también de sentimientos, pensamientos y experiencias. Los síntomas intestinales pueden reflejar la personalidad y los conflictos psíquicos.

La inseguridad, el miedo y otros factores similares producen retención y los consiguientes estreñimientos, úlceras intestinales o colon espástico. En el intestino, donde se conectan las realidades interna y externa, se pueden retener aspectos de la propia personalidad que da miedo liberar. La obsesión por controlar impide la espontaneidad. Los cambios y los viajes, por la sensación de no protección que conllevan, pueden ir acompañados de molestias intestinales.

Durante años, a las personas que tenían úlceras o dolor abdominal crónico se les ha dicho que sus problemas eran imaginarios o emocionales. Hasta se les podía dirigir al psiquiatra o al psicólogo para que recibieran tratamiento. Los médicos acertaban al relacionar estos problemas con el cerebro, pero culpaban al equivocado. Todo indica que la mayoría de desórdenes gastrointestinales, como el síndrome de colon irritable, se originan en el cerebro intestinal o lo implican de manera fundamental.

Casi todos los pacientes con síndrome de colon irritable se quejan de problemas mentales y emocionales, como ansiedad, fatiga, agresividad, depresión o alteraciones del sueño.

Las razones por las que el sistema nervioso entérico se trastorna aún no son bien conocidas, pero las emociones pueden desempeñar un papel fundamental, de la misma forma que influyen sobre el sistema nervioso central.

A medida que se conocen más detalles sobre las relaciones entre los dos cerebros, se entienden mejor algunos síntomas muy frecuentes. Por ejemplo, las «mariposas en el estómago» son consecuencia de la estimulación de las células nerviosas intestinales al liberarse cantidades extraordinarias de hormonas del estrés por orden del cerebro cuando se enfrenta a una situación difícil (amenazas físicas auténticas o imaginarias). Una diarrea puede ser resultado del miedo, que multiplica los estímulos sobre los circuitos productores de serotonina, neurotransmisor que desencadena los movimientos complejos y coordinados del intestino. Los dolores abdominales y las irregularidades intestinales son normales durante los periodos de tensión emocional.

El diálogo entre cerebros explica también muchos efectos secundarios de ciertos medicamentos. Los que ejercen efectos psíquicos también suelen tenerlos sobre el intestino. Los psicofármacos que provocan cambios en los niveles de serotonina cerebral afectan la producción del neurotransmisor en el intestino y pueden provocar náuseas, diarrea o estreñimiento. La cuarta parte de las personas que toman Prozac o antidepresivos similares sufren este tipo de problemas gastrointestinales. Tanto es así que el Prozac se utiliza en pequeñas dosis para tratar el estreñimiento crónico o el síndrome de colon irritable. Si se aumenta la dosis, el intestino se paraliza.

Drogas como la morfina y la heroína actúan tanto sobre los receptores opiáceos que se hallan en el cerebro como en los que se encuentran en el intestino. Ambos sistemas pueden hacerse adictos. Otra prueba del estrecho vínculo que existe entre los dos sistemas nerviosos es que los enfermos de Alzheimer y de Parkinson sufren de estreñimiento: sus neuronas intestinales están tan enfermas como las cerebrales.

Modificar el volumen de neurotransmisores intestinales a través de la alimentación

Nuestra más íntima relación inicial con el exterior es oral y alimenticia y a partir de ahí nos convertimos en parte del medio para sobrevivir en él.

Resulta complicado cambiar hábitos alimenticios y más cuando se trata de un cruento e incesante bombardeo de excedentes de la industria alimentaria y la publicidad que genera, como es el caso de la producción cárnica, los cereales y la leche, entre otros, como base principal de la alimentación occidental, además de la lujosa tentación de poder comer todo lo imaginable y de cualquier remoto lugar del mundo mientras nuestros organismos necesitan apenas una parca ración para mantenerse saludables y activos.

Profundamente cruel e irónico si se tiene en cuenta el desequilibrio de reparto alimenticio a nivel mundial en el que ochocientos cincuenta y cuatro millones de personas están subalimentadas mientras que del exceso del "primer mundo" se genera una constante intoxicación, un envenenamiento paulatino, que deriva en enfermedades "modernas": obesidad, enfermedades cardiovasculares y cáncer, por citar sólo las de mayor índice de mortalidad y de inestimable repercusión para la consolidación y el aún mayor crecimiento económico de una industria farmacéutica todopoderosa.

El problema de la macroalimentación que "disfrutamos", produce tales cambios físicos y químicos en nuestro intestino y su flora que resultan devastadores, sin que nuestro cerebro pensante se aperciba mientras que el resto de nuestro organismo está enviando señales de alarma.

Es posible modificar el volumen de neurotransmisores intestinales a través de la alimentación. Los alimentos ricos en hidratos de carbono favorecen la producción de serotonina y los proteicos, la de dopamina y noradrenalina.

En el caso del síndrome de colon irritable, la práctica naturista recomienda aumentar la ingesta de hidratos de carbono complejos (cereales integrales, frutas y legumbres) y de fibra hidrosoluble (frutas, verduras, avena y legumbres). El gluten, proteína contenida en la mayor parte de los cereales salvo el arroz y el maíz, no está recomendado porque es alergénico y entre los afectados por el síndrome hay una incidencia mayor de alergias e intolerancias a los alimentos.

La relación directa de diversas enfermedades que abarcan desde la poliartritis reumatoide, la fibromialgia, diabetes tipo 1 y 2, hasta diversos tipos de cáncer, con la alimentación, el sistema digestivo y los intestinos en especial desempeñan un papel crucial en el mantenimiento de la salud. Si la enfermedad es consecuencia del desequilibrio y éste puede ser efecto de una sobrecarga de elementos tóxicos, la terapia más recomendable en muchas ocasiones es la higiene intestinal. Así, los ayunos y enemas provocarían, en términos informáticos, un «reset» de los órganos gobernados por el sistema nervioso entérico que les permitiría reiniciar un funcionamiento correcto después de un tiempo de descanso y de eliminar elementos extraños. La limpieza intestinal sería para el cerebro del bajo vientre algo así como una cura de sueño para el sistema nervioso central.

Incluso en alteraciones metabólicas relacionadas con el autismo se están empleando tratamientos dietéticos que determinan los niveles de TGD (Trastorno General del Desarrollo) TDA (Trastorno por Déficit de Atención) y TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad).

Centro de control del organismo

Además, el sistema nervioso entérico es la única parte del cuerpo que puede rechazar o ignorar un mensaje que llega desde la cabeza. Es decir, el cerebro digestivo toma continuamente decisiones para el buen funcionamiento del sistema digestivo. Sin embargo, la mayoría de sensaciones que llegan a la conciencia son negativas, ya sea dolor o hinchazón. No se espera que llegue nada bueno de los intestinos, pero esto no significa que no hagan un buen trabajo y que no envíen señales positivas al resto del cuerpo.

Las importantes funciones del sistema nervioso entérico se están descubriendo, pero su prestigio, dentro de la medicina convencional, todavía no está a la altura de los «órganos nobles». En cambio, para las medicinas orientales, el vientre es el centro vital del organismo y lo es en el sentido más profundo. El dan tien de la medicina tradicional china y el hara de las artes marciales japonesas no aluden a los intestinos o cualquier otro órgano concreto, sino a un punto situado un par de dedos por debajo del ombligo, en el centro de gravedad del cuerpo. Allí reside el océano del chi, la energía vital.




Es el centro de control del organismo, donde se integran mente y cuerpo y ambos se funden con el universo. Para mantener la salud, el objetivo es conectar  a través de la meditación y de disciplinas psicofísicas como el taichi o el chikung  con ese centro. Los resultados son una integración óptima de todos los sistemas corporales y, sobre todo, un estado general de serenidad, de calma profunda.




El cuidado del hara ejerce una virtud curativa con respecto al nerviosismo, bajo cualquier forma que se presente. Tanto los recientes hallazgos sobre el sistema nervioso entérico como los antiguos conocimientos sobre el hara sugieren la conveniencia de hacer menos caso al parloteo de la mente y prestar más atención a los síntomas y sensaciones procedentes del estómago y de los intestinos. Así podrían descubrirse emociones conflictivas que conviene resolver o evitar el desarrollo de muchas dolencias en sus primeras etapas. En cierta manera el ser humano adulto debería recuperar la sabiduría del bebé, para quien las sensaciones que proceden de la barriga están por encima de casi todas las demás y puede llorar desesperadamente cuando tiene hambre o acariciarse el vientre cuando le llegan sensaciones satisfactorias.


Similitudes entre los dos cerebros

Las similitudes entre los dos cerebros son asombrosas. Incluso en la evocación de las circunvalaciones cerebrales a las del laberinto intestinal y, más allá de lo aparente, ambos actúan de la misma manera cuando son privados de "entradas" desde el mundo exterior.

Durante el sueño, el cerebro produce ciclos de 90 minutos dominados por las ondas lentas y puntuadas por los periodos REM (Rapid Eyes Movements). También durante la noche, cuando no tiene alimento, el intestino presenta ciclos de 90 minutos de movimientos musculares lentos, puntuados por periodos de movimientos rápidos. Las personas con problemas intestinales también tienen un sueño REM anormal.

El cerebro se caracteriza por su capacidad para aprender. El colon también puede hacerlo pues se le puede entrenar: si cada día se practica un enema a las 10 de la mañana durante una temporada, es muy probable que a la misma hora se produzca un movimiento intestinal importante ya sin la necesidad de enema. En el tratamiento del síndrome de colon irritable resulta eficaz respetar un horario de visitas al retrete y en general conviene que las comidas se tomen cada día a las mismas horas.




La comunicación entre los sistemas nerviosos central y entérico es como una autopista de dos direcciones,
pero con diez veces más tráfico hacia arriba que hacia abajo.