junio 26, 2022

EL Sentido de la Orientación Es Diferente en Hombres y Mujeres




El sentido de la orientación es innato en los seres vivos. Se trata de la habilidad que tenemos para ubicarnos en el espacio, para saber hacia dónde nos dirigimos partiendo de nuestra ubicación actual, incluso en situaciones en las que nos encontramos en ambientes que no nos resultan en absoluto familiares.

Sin embargo, a pesar de ser algo congénito encontramos desemejanzas entre las diferentes personas. Los hombres tienen mejor sentido de la orientación. Esto se debe principalmente al diferente comportamiento del cerebro en hombres y mujeres.


Las mujeres tienen más memoria y los hombres se orientan mejor

Según un estudio de la Universidad de Pensilvania publicado por la Academia estadounidense de las Ciencias (PNAS) en diciembre 2013, las conexiones en el cerebro de los hombres y de las mujeres son diferentes y se complementan entre sí.

Los científicos hallaron claves neurológicas que explican esta disparidad. La conectividad entre las diferentes partes del cerebro se produce de forma diferente en ambos sexos. En el caso de las mujeres las conexiones entre ambos hemisferios son mayores, mientras que en los hombres las conexiones interiores en cada hemisferio son más frecuentes.

El estudio, que ha analizado los mapas de conectividad cerebral de 521 mujeres y 428 hombres de entre 9 y 22 años, señala que las mujeres tienen un mayor número de conexiones entre los dos hemisferios del cerebro, mientras que los hombres presentan más vínculos entre la parte frontal y la trasera.

En el caso de las mujeres, estas conexiones implican que las mujeres tienen una memoria superior, una mayor inteligencia social y mejores aptitudes para ejecutar varias tareas a la vez y para encontrar soluciones en grupo.


Las conexiones cerebrales de los hombres se producen entre el centro de coordinación de acciones y el cerebelo, importante para la intuición, lo que facilita aprender y ejecutar una sola tarea y proporciona generalmente un mayor sentido de la orientación.

Los resultados de este trabajo coinciden con otros similares de la misma universidad, que atribuía una mayor capacidad de atención, memoria e inteligencia social a las mujeres, mientras que los hombres mostraban una mayor capacidad y velocidad de tratamiento de la información.

Los resultados indican que el cerebro masculino está estructurado para facilitar la conectividad entre percepción y acción coordinada, mientras que el femenino facilita la comunicación entre el modo de procesamiento analítico y el intuitivo.


El sentido de orientación es mejor en los hombres que en las mujeres


Investigadores de la Universidad de Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) en un estudio publicado en la revista Behavioral Brain Research de diciembre 2015, afirman que los hombres tienen mejor sentido de la dirección que las mujeres y, más aun, que cuando las mujeres toman un poco de testosterona, su sentido de la orientación mejora.

Lo que han demostrado con su investigación es que la razón por la que los hombres se desenvuelven mejor que las mujeres en tareas de orientación espacial se debe a las hormonas sexuales.

Para llegar a esta conclusión, el equipo realizó dos estudios diferentes. El primero contó con la participación de 18 hombres y 18 mujeres, quienes tuvieron que resolver 45 tareas de orientación en un laberinto tridimensional, en 30 segundos cada una. Así vio que los hombres resolvieron un 50% más de tareas que las mujeres.

Durante los ejercicios de orientación, los autores usaron un escáner de resonancia magnética para comprobar las diferencias de actividad cerebral entre hombres y mujeres cuando intentaban orientarse.

Así vieron que, aunque ambos géneros usaron grandes áreas del cerebro para orientarse, estas eran diferentes. Los hombres usan más el hipocampo, mientras que las mujeres emplean en mayor medida las áreas frontales.

Según los investigadores, esto puede deberse a que los hombres utilizan direcciones cardinales cuando se orientan, lo cual es más eficiente y está en sintonía con el hecho de que el hipocampo es necesario para usar las direcciones cardinales.

Para el segundo estudio los investigadores contaron con la participación de 42 mujeres que fueron divididas en dos grupos. A las del primer grupo se les suministró testosterona antes de realizar el ejercicio y a las del segundo solo un efecto placebo. Así, las mujeres que recibieron testosterona tuvieron mejores resultados en lo que respecta al sentido de orientación, aunque no fueron tan buenas como los hombres del estudio anterior. También mostraron actividades cerebrales que las de efecto placebo no.

De esta manera quedó demostrado que la testosterona tiene un efecto que, aunque limitado, es positivo en la cognición espacial. Orientarse es un proceso complejo. Una dosis de testosterona no puede cambiar toda la experiencia de una vida.

Además, este estudio podría tener relevancia en la investigación del Alzheimer, una enfermedad que afecta más a mujeres que hombres y entre sus primeros síntomas está la pérdida de orientación. Existe la discusión del papel de las hormonas sexuales en el riesgo del desarrollo de esta enfermedad, aunque aún falta profundizar para determinar su relación.

Razones de por qué los hombres tienen mejor sentido de orientación que las mujeres

* Diferencias en el desempeño con respecto al sexo,

* Las características de la tarea asignada,

* La habilidad para analizar y poner en marcha las estrategias,

* Uso de diferentes centros neuronales,

* Diferencias anatómicas,

* Diferencias hormonales; entre otras.


Identifican un nuevo tipo de neurona relacionada con la orientación espacial

Investigadores del Instituto de Neurociencias, la Universidad Miguel Hernández, y el Trinity College de Dublín en un estudio, publicado en la revista Neuroscience de enero 2017, han identificado un nuevo tipo de neurona, las barrier-cells, relacionada con la orientación espacial.

Los investigadores señalan que nuestro cerebro cuenta con una especie de GPS interno, localizado en el hipocampo. Este sistema se apoya en diferentes instrumentos para determinar nuestra posición en el espacio. La actividad de estas neuronas reflejaría la representación interna del espacio en el que nos movemos.

Las células de barrera informan sobre la dirección de movimiento a modo de brújula, mientras que otras dan información sobre la distancia recorrida, las que muestran los límites físicos y las que se activan cuando se está en posiciones específicas del espacio.

Trabajo realizado en ratas. Para alcanzar esta conclusión los científicos registraron la actividad neuronal de ratas mientras exploraban un campo abierto en busca de comida, estableciendo así la relación entre la actividad de las neuronas y la posición ocupada. Posteriormente, establecieron barreras en el campo de exploración de las ratas y pudieron observar un tipo de neuronas que presentaban una actividad muy elevada al visitar zonas cercanas a una de las barreras.

Las barrier-cells facilitarían la labor de las células de lugar integrando información sobre la geometría de nuestro entorno y actualizando ésta durante la exploración en diferentes contextos espaciales. Estas neuronas se encuentran en el subículo, situado en el sistema límbico, y se puede observar su deterioro en patologías como el Alzheimer, la esquizofrenia o la epilepsia.


Un videojuego revela la razón por la cual los hombres tienen mejor sentido de orientación que las mujeres

Según científicos de la University College of London en un estudio, publicado en la revista Current Biology de agosto 2018, la diferencia tiene más que ver con la discriminación y la falta de igualdad de oportunidades que con cualquier habilidad innata.

Los hallazgos provienen del análisis de una prueba para la demencia. Pero la misma también ha proporcionado una visión sin precedentes de la capacidad de navegación de las personas en todo el mundo.

El experimento es en realidad un juego de computadora, Sea Hero Quest, que ha tenido más de 4 millones de jugadores. Es una aventura náutica, para salvar los recuerdos perdidos de un viejo marinero, en la que con un toque de la pantalla de un teléfono inteligente, se puede trazar un recorrido por islas desérticas y océanos helados.

El juego registra anónimamente el sentido de orientación y la capacidad de navegación del jugador.

Y una conclusión clara es que los hombres eran mejores para navegar que las mujeres. Pero, ¿por qué?

Asunto cultural

Los investigadores han encontrado la respuesta examinando los datos del Índice de brecha de género del Foro Económico Mundial, que estudia la igualdad en áreas que van desde la educación hasta la salud, el empleo y la política.

No creen que los efectos que ven sean innatos. En los países donde hay una gran igualdad entre hombres y mujeres, la diferencia entre hombres y mujeres en la prueba de navegación espacial es muy pequeña.

Pero cuando hay una gran desigualdad, la diferencia entre hombres y mujeres es mucho mayor. Y eso sugiere que la cultura en la que viven las personas tiene un efecto sobre sus capacidades cognitivas.

Sea Hero Quest produjo otros hallazgos

* Dinamarca, Finlandia y Noruega tienen las mejores habilidades de navegación del mundo, posiblemente por su "sangre vikinga".

* El sentido de la orientación disminuye constantemente después de la adolescencia.

* Las personas en los países más ricos también tienden a ser los mejores navegantes.

La popularidad del juego lo ha convertido en el experimento de investigación de la demencia más grande del mundo. Estar perdido o desorientado es uno de los primeros signos de la enfermedad.

El siguiente paso en la investigación es ver si la captura de caídas repentinas en la capacidad de navegación se puede utilizar para detectar la demencia.

Los datos de Sea Hero Quest proporcionan una referencia inigualable de cómo la navegación humana varía y cambia según la edad, la ubicación y otros factores. Esto realmente es solo el comienzo de lo que se podría aprender con este poderoso análisis sobre el sentido de orientación.

El proyecto fue financiado por Deutsche Telekom y el juego fue diseñado por Glitchers.

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Las mujeres se orientan peor que los hombres: ¿mito o realidad?

Las diferencias que presentan hombres y mujeres en la orientación y navegación espacial constituyen un tema controvertido. La explicación más plausible señala que las disimilitudes se deben a un aprendizaje dispar a lo largo de la evolución.

Múltiples experimentos sobre el aprendizaje y la memoria espacial han demostrado que los machos y las hembras de numerosas especies de mamíferos, entre ellas los humanos, a menudo difieren en el uso de diversas fuentes de información para resolver tareas espaciales y de navegación.

No se trata solo de que los hombres, por lo general, resuelvan un problema espacial más rápido que las mujeres (diferencia de sexo cuantitativa), sino de que unos y otras suelen utilizar estrategias distintas para resolver el mismo problema (diferencia de sexo cualitativa).

Tanto las ratas como el ser humano macho parecen más propensos a emplear información geométrica – ángulos, puntos cardinales y distancias – para alcanzar su destino, mientras que las hembras tienden a utilizar puntos de referencia – objetos prominentes: un edificio, una escultura, un parque, etcétera –. Por ello, en el sexo masculino se habla de estrategias de orientación o euclidianas, y en el femenino, de estrategias topográficas o basadas en puntos de referencia. Así se ha demostrado en diversos estudios.

En 1986, investigadores de la Universidad de Connecticut y de la Universidad de Temple, estudiaron el modo en que hombres y mujeres explican cómo dirigirse a un lugar. El estudio se llevó a cabo con estudiantes de psicología de la Universidad de Temple. Los resultados fueron reveladores: para indicar el camino, las chicas se basaban, sobre todo, en puntos de referencia (por ejemplo, edificios singulares o accidentes geográficos), mientras que los chicos informaban sobre distancias o puntos cardinales (norte, sur, este y oeste).


Dos años después, investigadores de la Universidad Duke, solicitaron a voluntarios de ambos sexos que navegaran por un laberinto acuático virtual, en el que tanto unos objetos del entorno (muebles y objetos varios) como la geometría de la habitación virtual estaban disponibles simultáneamente como puntos de referencia distantes que permitían alcanzar una meta. Una vez hubieron aprendido la tarea, los investigadores llevaron a cabo una serie de manipulaciones que pusieron de manifiesto que las chicas dependían predominantemente de los puntos de referencia mientras que los chicos dependían sobre todo de la geometría de la habitación. Experimentos parecidos llevados a cabo con ratas y diversas formas de laberinto han replicado los mismos resultados. ¿A qué se deben estas diferencias? ¿Cómo se explican?

En busca de una explicación

Se han propuesto diversas hipótesis para dilucidar las diferencias de sexo, tanto cuantitativas como cualitativas, que a menudo se encuentran en las tareas espaciales. La explicación más ampliamente aceptada radica en el tamaño del territorio que se frecuenta a lo largo de la vida. Esta hipótesis biológica concuerda con el argumento de que las diferencias que se observan entre los machos y las hembras de numerosos mamíferos son el resultado de alguna forma de selección natural. Así, ambos sexos han desarrollado distintas estrategias de búsqueda y navegación espacial a causa de la presión selectiva del ambiente, que ha dado lugar a habilidades diferentes.

En síntesis


* Existen diversas hipótesis sobre las diferencias de sexo en las habilidades espaciales. La más plausible sitúa el motivo en nuestros antepasados: su organización en sociedades de cazadores-recolectoras ha sido determinante.

* Así, los hombres destacan en las capacidades de orientación y navegación, necesarias para la caza, mientras que las mujeres sobresalen en las habilidades en espacios limitados, relacionadas con la recolección de alimentos.

El hipocampo se dibuja como una estructura clave en las capacidades de orientación y navegación espacial. Gracias a la plasticidad cerebral, el entrenamiento podría aumentar la sustancia gris del hipocampo.

Explicación científica ¿Por qué los hombres tienen mejor sentido de orientación que las mujeres?

La explicación científica de por qué los hombres tienen mejor sentido de orientación que las mujeres pudiese encontrarse en su habilidad espacial para la navegación.

En realidad, han sido muchas las teorías que han intentado encontrar esta respuesta. Se sabe que los hombres tienen mejor sentido de orientación que las mujeres, pero, ¿a qué se debe?

Algunas hipótesis han sugerido que esto es gracias a su habilidad espacial, la misma que en tiempos remotos les permitió navegar, recorrer mayores extensiones de territorio y cazar, además de aparearse. Es decir, su buena capacidad de orientación les era favorable, además, para reproducirse.

Uno de estos planteamientos insinúa que, desde pequeños, los hombres desarrollan esta capacidad espacial mucho mejor que las mujeres gracias a los juegos y actividades, lo cual les confiere un conocimiento más amplio sobre el ambiente.

Algunos investigadores, incluso, han estudiado la capacidad de orientación de poblaciones lejanas, como las tribus de Namibia, por ejemplo, las cuales tienen una necesidad de movilidad similar a la de tribus pasadas. Estas investigaciones han demostrado que los hombres pertenecientes a estas tribus tienen una mayor capacidad de rotación mental y de navegación, sobre todo el momento de hacer precisiones sobre la distancia, a diferencia de las mujeres que habitan en la misma población.

Además, también se ha encontrado que los hombres de estas tribus hacían viajes más largos que el promedio de hombres y que se reproducían con más rapidez, con diferentes mujeres.

Por ello, hay quienes consideran que existe una relación entre la habilidad espacial y el sexo, catalogando la competición propia del género masculino como un factor adicional para desarrollar la habilidad.

Factores culturales. En todo caso, tampoco pueden quedar desestimadas las teorías que confieren el mayor peso a los factores culturales, en lo que respecta a que los hombres tienen mejor sentido de orientación que las mujeres.

Para quienes encuentran la solución en las causas culturales, la respuesta se debe a la desigualdad que existe en las sociedades y el peso que tiene la cultura sobre las capacidades cognitivas, tanto de hombres como de mujeres.

Factores hormonales. Para algunos autores, podría obedecer a la cantidad de testosterona que posee el hombre. Sin embargo, queda por clarificar si al administrarse testosterona, las mujeres también podrían lograr o alcanzar ese sentido de orientación que tiene el género masculino, por lo que, esta explicación, quizá no tenga mucho peso.

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Lo que sí ha cobrado relevancia es la hipótesis de que los hombres usan más el hipocampo que las mujeres al momento de resolver algunas tareas. En cambio, en las mujeres predomina el uso del área frontal.

De ser esto así, quedaría resuelta la explicación científica de por qué los hombres tienen mejor sentido de orientación que las mujeres, y esto se debería a que el hipocampo desempeña un papel fundamental para identificar puntos cardinales.


La relación del hipocampo y la memoria espacial es clave en la localización espacial


Mediante diferentes investigaciones se ha demostrado que el hipocampo es una estructura cerebral fundamental en la memoria de localización espacial. Gracias a esta estructura somos capaces de movernos por un hotel, así como por una ciudad y por cualquier lugar.

Células de lugar

Las células de lugar tienen un papel importante en la relación del hipocampo y la memoria espacial. En el hipocampo se encuentran un gran número de células de lugar. Al parecer, estas neuronas solo se activan cuando un individuo se encuentra en un lugar concreto, esto es, los campos de lugar de la neurona.

Cada célula de lugar posee un campo de lugar en una parte distinta del entorno.

La orientación espacial

Saber dónde estamos, qué posición tenemos respecto a nosotros mismos o respecto a otras personas, o saber dónde se encuentra un objeto en relación a un punto determinado... son conocimientos y habilidades que adquirimos desde muy pequeños durante el desarrollo de las capacidades de orientación espacial.

La primera definición que encontramos de orientación en el Diccionario de la Lengua Española es “acción y efecto de orientar u orientarse”. A su vez, orientar se define como “fijar la posición o dirección de algo respecto de un lugar, especialmente un punto cardinal”.

Las definiciones nombradas reducen el significado de la habilidad de orientación a la localización respecto a un lugar. Es cierto que saber localizar un punto en un mapa, y saber ubicarnos en él es esencial, aunque también podemos añadir a la definición la capacidad de conocer la propia posición del cuerpo en el espacio o respecto a uno mismo.

La orientación espacial es una habilidad natural en los seres vivos que permite conocer y determinar la posición del propio cuerpo en relación al espacio. Esto nos permite movernos con libertad por el mundo y realizar actividades como escribir o movernos por una ciudad.

La orientación espacial es esencial para la exploración y descubrimiento del mundo que rodea a una persona. Los niños aprenden quiénes son a través de esta exploración y los adultos aprenden y se involucran en el contexto en el que viven.

La importancia de adquirir esta habilidad la podemos observar en el ámbito escolar donde se define el aprendizaje de la orientación y la representación espacial como una capacidad que permite describirse a uno mismo en relación a un objeto situado en el espacio, siendo capaz de realizar desplazamientos en los diferentes ejes, izquierda-derecha, delante-detrás, o arriba-abajo.

Desarrollo del concepto de orientación espacial

En el siglo pasado, el investigador sobre el factor físico del espacio McGee (1979) definió la orientación espacial como “la comprensión de la disposición de elementos con un patrón de estímulo visual, la aptitud de no confundirse cuando se cambia la orientación de una configuración espacial, y la habilidad de determinar la orientación espacial con respecto al propio cuerpo”.

McGee también propuso una serie de habilidades que estaban directamente relacionadas con la orientación espacial:

* Conocer y establecer las relaciones entre objetos dentro de un espacio.

* Conocer las relaciones entre objetos teniendo en cuenta la orientación del propio cuerpo que es esencial para la comprensión espacial.

* Reconocer elementos como únicos, aunque sean vistos desde diferentes ángulos y perspectivas, o cuando el objeto está en movimiento.

* Conocer las características físicas de objetos y contextos para no equivocarse cuando las características espaciales varían.

* Ser capaz de percibir y comprender modelos sobre el espacio y poder mantener la orientación en relación a otros objetos dentro del mismo espacio.

Algunos años después de los estudios realizados por McGee, otros investigadores propusieron otra definición y características más adecuadas a lo que se entiende por orientación espacial.

Por ejemplo, se ha propuesto que lo esencial de la habilidad de orientación espacial era la formación de imágenes visuales y la transformación de estas imágenes para comprender el espacio. En este caso, los procesos que estarían implicados en las tareas espaciales son la representación visual, la manipulación de objetos, el conocimiento y movimiento del cuerpo, entro otros.

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Tareas para mejorar el desarrollo de la orientación en el ámbito escolar

Desde los primeros años de vida y, sobre todo, durante la escolarización, se promueve el desarrollo de habilidades espaciales. Las actividades espaciales implican el desarrollo cognitivo activo de todos los niños.

Tareas de orientación estática y de los objetos

Para realizar estas tareas es necesario conocer y comprender el esquema corporal y los diferentes polos de éste – izquierda-derecha, arriba-abajo, delante-detrás –. También es necesario el manejo correcto del lenguaje para verbalizar la posición del propio cuerpo o el de otra persona.

En los ejercicios de esta categoría se entiende que uno mismo, otra persona, o los objetos con los que se trabaja permanecen inmóviles.

Ejercicio 1. Reconocer las partes del cuerpo de uno mismo y de otra persona. Se proporcionan instrucciones para ir señalando o realizando acciones con las diferentes partes del cuerpo.

Ejercicio 2. En este caso es necesario utilizar instrumentos para trabajar con ellos, por ejemplo, juguetes pequeños fáciles de manejar, en este caso se propone un coche pequeño y un camión. Los dos objetos anteriores se van cambiando de posición sobre una mesa y se indica al niño colocar los objetos en diferentes posiciones (por ejemplo, coloca el coche delante del camión).

Plegar y desplegar

En estas tareas es necesario poseer capacidades y conocimientos sobre el aspecto físico de los objetos. Por ejemplo, para realizar un cubo tridimensional es necesario conocer el paralelismo de las aristas que forman las caras, además de conocer las nociones de dimensiones, forma y tamaño.

Ejercicio. Se ofrece varias figuras planas y se pregunta cuál de ellas es un cubo. Este ejercicio se puede realizar con aquellas figuras geométricas en tres dimensiones.

Tareas de orientación en espacios reales

Para la realización de estas tareas es necesario que un niño comprenda que se encuentra en un espacio físico, uno mismo, otra persona, o un objeto.

Al igual que en las tareas de orientación estática, es necesario que un niño posea capacidades de lenguaje para poder explorar una ubicación o puntos de referencia, además de poseer capacidades de dibujo básicas para poder dibujar mapas o crear recorridos sobre un mapa o plano. En niños mayores se incluye el aprendizaje y conocimiento del sistema de coordenadas.

Ejercicio 1. Sobre un espacio real se pueden realizar tareas de exploración del espacio con movimientos, o sin movimientos, por ejemplo, realizando trayectos en un mapa, plano o maqueta.

Ejercicio 2. Para la representación espacial se pueden realizar tareas de interpretación de la información gráfica que se proporciona. Por ejemplo, se pueden localizar objetos en un mapa, leer trayectos, o realizar tareas de interpretación de puntos con el sistema de coordenadas.

Tareas exploración espacial

Para realizar estas tareas correctamente es necesario la organización de la información sobre un espacio que se ha recorrido y, así, poder crear representaciones tridimensionales.

Ejercicio. Durante el trayecto en autobús de una excursión escolar, el maestro puede pedir a los niños que observen las calles y las casas por donde van pasando. Cuando regresan al aula se realiza una maqueta de las calles por las que pasaron previamente.

Interpretación de información gráfica

Este tipo de ejercicios combinan el conocimiento del esquema corporal, la orientación de una persona (a la derecha, a la izquierda…), y de orientación en un mapa o maqueta (calles, objetos…).

Ejercicio. Sobre un mapa con calles y elementos definidos se indican direcciones y trayectos para llegar hasta un punto. Después se realizan preguntas sobre otros elementos en el mapa, o sobre cómo llegar hasta otro punto (trayecto).


8 maneras de mejorar el sentido de la orientación

1. Planea tu ruta

Si no sabes cómo es el lugar al que tienes que ir muchas veces puedes consultar por internet.

Si tienes acceso al Streetview de Google o a fotografías del lugar al que tienes que ir, imagínate caminando la ruta, visualizando lo que tienes alrededor.

En cada desvío que tengas que tomar intenta fijar puntos de referencia de algún objeto o establecimiento que te llame la atención. Tu memoria los recordará cuando hagas la ruta real.

2. Relájate

Estresarte no te servirá de nada. Preocuparse demasiado aumentará la carga cognitiva de tu cerebro y acabará por reducir su capacidad natural de ubicarse en el espacio.

Planificar el viaje debería ayudarte a reducir la ansiedad.

3. Concéntrate

Intentar hacer muchas cosas a la vez mientras te orientas puede no ser una buena idea. Hablar por teléfono, enviar mensajes de texto o incluso pensar en otra cosa afecta a tu sentido de la orientación.

Trata de concentrarte en lo que estás haciendo y mira lo que tienes a tu alrededor.

4. Encuentra puntos de referencia

Deambular por una ciudad nueva resulta menos abrumador si estableces unos puntos de referencia que destaquen en el paisaje y que ayuden a determinar tu ubicación.

Trata de detectar algo que te resulte familiar o distintivo y mantenlo siempre a la vista. Si estás en un pueblo o ciudad, puede tratarse del edificio más alto.

En cada paso, verifica dónde te encuentras en relación con ese punto: te ayudará a construir un mapa mental del área que tienes que recorrer.

5. Mira lo que tienes detrás

Pregúntate si reconocerías el lugar en el que estás si volvieras a pasar por ahí.

Con frecuencia la gente suele fijarse solo en lo que tiene delante, pero los que miran atrás y se fijan en lo que hay alrededor suelen orientarse mejor.

Este es un consejo particularmente bueno para ayudarte en caso de que tengas que hacer el mismo recorrido en tu viaje de vuelta.

6. Crea recuerdos

Intenta asociar los lugares por los que pasas con algunos recuerdos, te ayudará a reconocer el camino a seguir.

Este consejo puede ser especialmente útil cuando tienes que volver a hacer el mismo camino. Si estabas teniendo una conversación o escuchando una canción cuando hiciste ese trayecto por primera vez, son recuerdos útiles que puedes usar como pistas para reconocer el camino cuando tengas que volver a hacerlo.

7. Toma fotos

Sacar fotos mientras vas caminando y repasarlas antes de volver a hacer ese camino puede ayudarte a recordar los pasos a seguir.

Si tienes que volver a hacer el mismo viaje más de una vez, toma fotos en tramos clave y repásalas después. Varios estudios demuestran que las fotografías son más útiles a la hora de orientarse que el video.

8. Recuerda tus pasos

Construye un mapa mental del trayecto y te sentirás más seguro la próxima vez que tengas que hacerlo.

Cuando acabes de recorrer un trayecto, intenta volver por el camino que has seguido mentalmente. Haciendo esto reforzarás las vías neuronales en tu cerebro, fortaleciéndolas y consolidando tus recuerdos.

Si aún así te encuentras a la deriva y sin saber a dónde ir, siempre puedes utilizar el GPS de tu celular, pero tienes que saber que cuanto más confíes en la tecnología menos estarás ejercitando tu sentido de la orientación.


Si existe una diferencia en la capacidad de orientarse en el espacio
 entre hombres y mujeres, parece pequeña y probablemente más relacionada
 con los estereotipos de género que con una diferencia en la capacidad innata.





Ver :



mayo 28, 2022

Neurociencia – ¿Qué Aportes para la Sociedad?




La neurociencia corresponde al estudio del funcionamiento del sistema nervioso, desde los aspectos más fundamentales, biológicos y químicos, hasta los más funcionales: personalidad, comportamientos, pensamientos. Durante los últimos veinte años, la neurociencia ha experimentado avances e innovaciones sin precedentes. Ahora nos permite comprender mejor las muchas señales que nos envía nuestro cerebro y comprender cómo funciona el sistema nervioso. Gracias a la neuroimagen o imagen cerebral, ahora es posible observar el cerebro de un individuo realizando una tarea cognitiva -hablar, contar, recordar...- y así identificar zonas y estímulos.

La neurociencia constituye un vasto conjunto de especialidades. Concierne a diversas disciplinas, como la psicología, y en particular la psicología cognitiva que explica los procesos que operan en el cerebro para aprender, pero también la neurología, la cronobiología, la filosofía, la antropología o incluso la informática, que ofrece modelos basados en los datos recopilados.

La disfunción cerebral es una de las principales causas de enfermedad o discapacidad. Afecta a un número creciente de personas, en particular debido al envejecimiento de la población. Sus repercusiones afectan directa o indirectamente a toda la sociedad. La neurociencia permite concebir nuevos tratamientos, en particular para la enfermedad de Alzheimer o la enfermedad de Parkinson.

Existen muchas otras áreas de aplicación para las técnicas de exploración o modificación del cerebro. En el campo de la justicia, la imagen cerebral podría usarse para modificar el cerebro de los delincuentes, en el campo del marketing, podría ser un medio para influir en el consumidor (neuromarketing). La neuroimagen también podría ser de interés para la gestión de recursos humanos (capacitar a los individuos para determinadas tareas), el ejército (mejorar el rendimiento militar o degradar el de los enemigos, etc.).

Múltiples campos de aplicación

Con la explosión contemporánea de la neurociencia, el cerebro se ha convertido en la metáfora de referencia para describir al ser humano en su individualidad, su subjetividad, sus acciones, su vida privada y social. La velocidad con la que la ciencia del cerebro se está infiltrando en la sociedad es sorprendente. En los últimos diez años, la neurociencia ha invadido gradualmente todas las esferas de nuestra vida cotidiana. Solo podemos ver el impacto creciente de la neurociencia en las representaciones culturales, la educación, los medios de comunicación, pero también en los círculos industriales, financieros, políticos, militares. El “neuro” está en todas partes: neuropedagogía, neuroeducación, neuronutrición, neuropsicología, neuroeconomía, neuromarketing, neurofilosofía, neurogimnasia… e incluso neuropolítica.


Hacia una neurosociedad – ¿Se puede explicar todo con imágenes cerebrales?

Este auge de la neurociencia está estrechamente relacionado con la aparición de tecnologías de imágenes cerebrales como la resonancia magnética.

Las técnicas de neuroimagen están en gran parte detrás del renacimiento de la neurociencia cognitiva: ver el funcionamiento normal del cerebro casi en tiempo real, registrar la actividad cognitiva en su estado más puro, sin necesidad de que el sujeto dé pistas sobre esta actividad – como sucedía en psicología –, son tantos avances decisivos. La posibilidad de ver funcionar al cerebro vivo abriría el camino a descifrar pensamientos, emociones, motivaciones, con la posibilidad de controlar los procesos de toma de decisiones que guían nuestras elecciones y nuestras acciones. La RM también interesa a sectores a priori alejados de la neurobiología: recursos humanos, seguros, publicidad, inteligencia, justicia, etc. Estos temas conciernen la democracia y exigen una reflexión ética.

Además, estas técnicas revelaron al neurocientífico un nuevo principio de funcionamiento cerebral: el funcionamiento en red. Las ubicaciones ya no son lo que solían ser. Se incluyen en redes que van y vienen según la tarea cognitiva en la que está involucrado el sujeto. Aún más novedoso, las mismas áreas del cerebro cumplen varias funciones y pueden ser parte, sucesivamente, de varias redes funcionales diferentes. En otras palabras, un área cerebral dada no tiene una sola función: sus recursos se utilizan para diferentes estrategias cognitivas.

Una gran contribución de la resonancia magnética es haber revelado las propiedades de plasticidad del cerebro, que se moldea de acuerdo con la historia vivida por cada persona. Por ejemplo, en los pianistas se produce un engrosamiento de las regiones de la corteza cerebral especializadas en la motricidad de los dedos y la audición. Este fenómeno se debe a la producción de conexiones adicionales entre las neuronas. Además, estos cambios en la corteza son directamente proporcionales al tiempo dedicado al aprendizaje del piano durante la infancia.

La plasticidad cerebral también interviene durante la vida adulta. Así, practicar malabares conduce después de solo tres meses de práctica a un engrosamiento de las áreas de la corteza que controlan la coordinación del brazo y la visión. Y si el entrenamiento se detiene, las áreas que estaban engrosadas se encogen.

Estos ejemplos, y muchos otros resultados, demuestran cómo los acontecimientos de la vida modifican el funcionamiento cerebral, lo que se traduce concretamente en la reestructuración de los circuitos neuronales en la corteza. Nunca nada se congela en nuestro cerebro. Esta es una noción fundamental a considerar para la interpretación de imágenes de resonancia magnética. La presencia de particularidades anatómicas o funcionales en un cerebro no significa que hayan existido desde el nacimiento, ni que vayan a quedar grabadas allí. De hecho, la resonancia magnética ofrece una instantánea del estado del cerebro de una persona en un momento dado. Ella no proporciona ninguna información sobre su pasado. Tampoco tiene valor predictivo para el comportamiento futuro. Otro sesgo de la resonancia magnética es el poder de fascinación de las imágenes en color del cerebro que pueden aparecer como prueba científica objetiva para un público desinformado.

Neuropolítica

Según investigadores del Instituto de Ciencias Cognitivas de Londres, las opiniones políticas estarían inscritas en nuestras neuronas. Su experimento consistió en recopilar las orientaciones políticas de 90 estudiantes y estudiar la estructura de sus cerebros mediante imágenes de resonancia magnética.

Resultado: la corteza cingulada anterior, que desempeña un papel en la detección de contradicciones, es más grande en los liberales – la izquierda, en los países anglosajones –, mientras que la región de la amígdala, involucrada en las emociones ligadas al miedo, está más desarrollada entre los conservadores – la derecha –.

Según los investigadores, sus resultados revelan un sustrato neuronal para los análisis psicológicos que muestran que el miedo a las situaciones de conflicto y de riesgo diferencia a los conservadores de los liberales.

La “psicología política” es una disciplina en auge desde hace 10 años, particularmente en los Estados Unidos. Su objetivo es comprender por qué algunas personas tienen creencias liberales y progresistas, mientras que otras se inclinan hacia ideas conservadoras y reaccionarias. La división ideológica vendría desde la primera infancia. Según un estudio realizado en niños de 3 años seguidos hasta la edad adulta, los descritos como temerosos, indecisos, testarudos e inhibidos se convierten en adultos conservadores. Por otro lado, los niños enérgicos, expresivos, dominantes y sociables adoptan luego ideas progresistas y liberales.

Toda esta investigación fue objeto de un artículo de John Jost publicado en 2011 (Political Neuroscience: The Beginning of a Beautiful Friendship), que anuncia el surgimiento de una nueva disciplina, la neuropolítica, que permitirá comprender y reducir las fuentes de la acrimonia ideológica que fomenta la incivilidad y obstaculiza la política y el progreso social.

Neurojusticia

En el siglo XIX, Cesare Lombroso fundó la criminología científica. Afirmó detectar a los delincuentes en función de las características anatómicas de la cara y el cráneo. La ciencia vino en ayuda de la justicia.

En el siglo XXI, la misma búsqueda sigue impulsando a algunos investigadores, particularmente en los Estados Unidos, donde la lucha contra el crimen y el terrorismo es una prioridad nacional. Es cierto que el vocabulario y los métodos han cambiado. Ya no se habla de criminalidad sino de psicopatía antisocial, mientras que la imagen cerebral ha sustituido al análisis de facciones y protuberancias en el cráneo.

Hasta la fecha, se han registrado más de 600 casos en los Estados Unidos en los que las imágenes obtenidas por resonancia magnética se han ingresado a nivel penal como “evidencia”. El tema de las aplicaciones jurídicas de la neurociencia se ha convertido en un tema de investigación por derecho propio denominado “Neuroderecho” (Neurolaw). Es objeto de importantes programas de financiación en los que participan universidades y la administración estadounidense.

En busca de las áreas cerebrales del crimen

Violencia, agresividad, ataque al orden moral, criminalidad, terrorismo… ¿Todos estos comportamientos desviados podrían tener su origen en el cerebro? Para averiguarlo, el método de elección es la resonancia magnética. El laboratorio dirigido por Adrian Raine en la Universidad de California se especializa en el campo. Su objetivo es estudiar las bases neuronales de las conductas antisociales, agresivas y delictivas para desarrollar nuevos tratamientos y programas de prevención de estas enfermedades tan costosas para la sociedad.

Varios estudios de resonancia magnética han mostrado una ligera reducción en el grosor de la corteza cerebral en las regiones prefrontal y temporal. Cabe señalar que este fenómeno no es específico de los delincuentes.

También se la ha observado en alcohólicos, drogadictos y en algunos pacientes epilépticos. El problema de su interpretación permanece intacto. De hecho, hasta ahora, ninguna demostración científica ha permitido establecer una relación causal entre una reducción del grosor de la corteza y el comportamiento desviado. Debido a las propiedades de plasticidad del cerebro, no se puede determinar el origen de las variaciones en la estructura de la corteza. Finalmente, es importante tener en cuenta que la mayoría de las conductas antisociales ocurren en individuos con cerebros normales.

El modelo estadounidense corre el riesgo de imponerse con la perspectiva de ver a la neurociencia remplazar al médico clínico en la evaluación de la responsabilidad y la peligrosidad de un acusado.

Neuroética

En el siglo XIX, la forma del cráneo y el tamaño del cerebro se utilizaron para justificar la jerarquía entre sexos, razas y clases sociales. Hoy en día, los métodos de investigación han avanzado de forma espectacular con la imagen cerebral y el descubrimiento de la plasticidad cerebral.

En este contexto, se debe realizar una reflexión ética sobre el impacto de la neurociencia en la sociedad, la economía y las políticas públicas. En Francia, la ley de bioética incluye desde 2011 una misión de seguimiento de la investigación y las aplicaciones de las técnicas de imagen cerebral, confiada al comité consultivo nacional de ética.

Esta misión tiene como objetivo defender la ética en la producción de conocimiento en neurociencia, despertar la responsabilidad de los investigadores sobre el impacto de su trabajo en el campo social y alertar sobre las derivas en el uso e interpretación de la RM.

Dictar un texto con el pensamiento, aumentar la memoria con implantes cerebrales, crear recuerdos en el cerebro de un ratón: estos avances, aún experimentales, ya no son ciencia ficción. Los avances en el conocimiento de los mecanismos del cerebro hacen ahora posible lo que ayer parecía impensable. Muy prometedores para el tratamiento de ciertas patologías, estos avances también plantean importantes cuestiones éticas.

Neuroeconomía




La neuroeconomía es una rama de la investigación en la encrucijada de la economía y la neurociencia cognitiva que estudia la influencia de los factores cognitivos y emocionales en la toma de decisiones, ya sea de inversión, compra, asunción de riesgos o consumo. Abarca, entre otras cosas, bajo el nombre de neurofinanzas, la toma de decisiones en términos de inversiones y préstamos y también el neuromarketing, que también utiliza herramientas de neuroimagen para la investigación de mercado y el comportamiento de los consumidores.

Se acerca a la economía del comportamiento, con la diferencia de que ésta última se interesa más por los comportamientos individuales y colectivos de los agentes económicos, mientras que la neuroeconomía examina las bases neurobiológicas de estos comportamientos, en particular gracias a las técnicas de imagen cerebral.

Sin embargo, la neuroeconomía no debe confundirse con el neuromarketing, que pretende sobre todo mejorar las estrategias comerciales y de comunicación de las empresas de forma práctica, en particular en lo que respecta a la publicidad. El neuromarketing es objeto de más críticas que la neuroeconomía, cuyo objetivo no es apuntar directamente a mejorar las prácticas comerciales.

Neurociencia en la empresa

Los especialistas en funciones cerebrales están ingresando al mundo laboral. Quieren formar gerentes “neuro-friendly” que estén más atentos a las nuevas generaciones de empleados.

La neurociencia no solo permite desarrollar la inteligencia emocional de cada actor en las empresas, gestionar mejor la motivación e implicación de los empleados, sino también fomentar la inteligencia colectiva. Ofrece la oportunidad de comprender mejor cómo trabajan todos, individualmente y en equipo.

Dominar las emociones y los mecanismos cerebrales brinda a los gerentes las herramientas adecuadas para desarrollar talentos, aumentar el desempeño colectivo, reducir el estrés improductivo y aumentar la motivación.

¿Cómo? Integrando en su estilo de gestión la comunicación no violenta, la inteligencia emocional y el feedback positivo, dejando que los equipos participen en la toma de decisiones durante las reuniones o aceptando que se equivoquen.

Neuroliderazgo

Gracias a los avances en imagen, la neurociencia ha experimentado recientemente un rápido desarrollo revelando los mecanismos de aprendizaje, memoria, motivación, compromiso, atención, toma de decisiones y liderazgo, de interés para el mundo empresarial. Arroja luz sobre los parámetros que el cerebro necesita para desarrollarse plenamente.

Pierre-Marie Lledo, director del departamento de neurociencias del Instituto Pasteur, cuyo trabajo sobre la neuroplasticidad, las neuronas espejo, el cerebro social, lo convenció de que la ciencia puede formar "mánagers neuroamigables" capaces de organizar su trabajo y el de su equipo para reducir el estrés y estimular su creatividad. Se trata de adaptar el mundo del trabajo al funcionamiento del cerebro y no al revés.

El neurocientífico estadounidense David Rock dio origen a este concepto conocido como “neuroliderazgo” en 2006, en su libro “Neuroliderazgo: El cerebro frente a la decisión y el cambio”.

Con la llegada de las nuevas generaciones, todos los modelos tradicionales de gestión del desempeño quedan en entredicho. Uno de los principales problemas es la forma en que se clasifican según los resultados de las baterías de pruebas realizadas durante la fase de reclutamiento. Sin embargo, sus estados cognitivos, afectivos y neurofisiológicos están en constante evolución. Es por eso que sus condiciones de trabajo deben estar basadas en evidencia y adaptarse dinámicamente a sus sentimientos.

El reconocimiento es clave, sobre todo porque tiene una realidad fisiológica, subrayan los investigadores: activa los circuitos neurológicos de recompensa en los que se basan la motivación, la confianza y la cohesión social. Nada mejor para estimularlo que un ambiente de trabajo “neuro-favorable”: otorgar autonomía, delegar, acompañar sin seguir… Los líderes exitosos tienen un alto nivel de inteligencia emocional.


La filantropía vista por la neurociencia del comportamiento

La filantropía se caracteriza por una tensión entre la promoción de los valores morales destinados a mejorar la calidad de vida de la humanidad y el costo material en que se incurre para lograr este objetivo, pero aún sabemos poco sobre lo que sucede en nuestro cerebro cuando tomamos decisiones morales complejas que involucran la vida de otros humanos.

Desde un punto de vista neurocientífico, se trata de comprender cómo se representan en el cerebro dos elementos, a saber, los valores morales y materiales, y cómo se combinan para determinar la elección de participar en la filantropía.

La investigación conductual y neuroeconómica ha desarrollado modelos informáticos destinados a estimar con precisión las preferencias individuales por los bienes materiales. Por el contrario, se sabe muy poco sobre cómo se representan las preferencias morales en el cerebro. Sin embargo, es esencial, en muchas áreas prácticas, comprender con precisión cómo los seres humanos toman decisiones morales. Sabemos lo suficientemente bien qué puede influir en las decisiones morales, pero no sabemos cómo se forman las preferencias que guían esas decisiones.

Estudios recientes han planteado la hipótesis de que las representaciones neuronales comparables pueden ser la base de las decisiones morales. Por lo tanto, podríamos explicar plausiblemente las diferencias entre las preferencias morales estimando la forma en que los individuos calculan el valor de las opciones morales que consideran.

Los investigadores encuentran que las preferencias morales están representadas por la actividad neuronal en una variedad de regiones del cerebro asociadas con el procesamiento de elementos sociales, como la empatía, la renuencia a dañar a otros y la atribución de estados mentales a otros (como las creencias), particularmente en la ínsula anterior -región del cerebro implicada en la gestión de las emociones – y en la unión temporo-parietal derecha, región implicada en la gestión de la empatía. Estos hallazgos sugieren que existe una interpretación mecanicista de las diferencias individuales en la moralidad: las personas con más empatía y/o sensibilidad al daño causado a otros verán el sacrificio de una vida como moralmente inadmisible, incluso si ese sacrificio salva más vidas; por el contrario, las personas que son más sensibles a los resultados y que tratan las decisiones morales como valores de peso tienen más probabilidades de adherirse a las preferencias morales que empujan a salvar a quienes tienen más probabilidades de sobrevivir.

Dos sistemas neurales antagónicos

Según el investigador Giuseppe Ugazio, profesor asistente de filantropía conductual en la Universidad de Ginebra, las diferencias individuales en las preferencias morales pueden explicarse por una participación diferenciada de dos sistemas neuronales antagónicos que determinan el valor moral de nuestras elecciones.

La preferencia moral por el hecho de salvar el mayor número estaría basada en los mecanismos de evaluación a nivel neural encargados de comparar la importancia de las opciones presentes, reflejadas en la actividad cerebral localizada en el lóbulo parietal inferior izquierdo y en la ínsula anterior.

Por el contrario, la preferencia moral opuesta, de negarse a sacrificar una vida incluso para salvar más, se apoyaría en mecanismos evaluativos encargados de gestionar la renuencia a dañar a los demás y la empatía, reflejada en la actividad cerebral ubicada en la unión temporo-parietal derecha.

El cerebro representa las preferencias morales en un grupo diferente de regiones que las involucradas en la representación de las preferencias relacionadas con los bienes materiales, como las preferencias financieras. Éstas están representadas en regiones que gestionan la apreciación de los bienes materiales, como el dinero o la comida, incluido el cuerpo estriado ventral y la corteza prefrontal ventromedial.

En conclusión, el valor de la vida humana y el del dinero se estiman según distintos valores neuronales. El comportamiento moral humano estaría guiado por procesos distintos de aquellos comportamientos subyacentes motivados por beneficios personales materiales.

Por lo tanto, desde la perspectiva de la neurociencia, estamos logrando una mejor comprensión de las decisiones filantrópicas al resaltar la forma en que el cerebro domina e integra las preocupaciones morales y materiales, particularmente en situaciones donde estos dos tipos de preocupaciones pueden competir o interactuar, como es el caso. con la filantropía, pero también con las finanzas sostenibles.



A nuestra época le apasiona cómo funciona nuestro cerebro. Un órgano calificado durante mucho tiempo como 
el "continente oscuro" hasta el advenimiento de las imágenes cerebrales. Esta tecnología revolucionaria hizo posible 
mostrar no solo el interior del cerebro sino también resaltar la actividad que se lleva a cabo constantemente. La fascinación
 que ejercían estas imágenes salió de los laboratorios y pronto se extendió por toda la sociedad. Pensábamos que por fin 
íbamos a desentrañar los misterios del cerebro, explicando con detalle los mecanismos de la memoria, la toma de decisiones, 
el aprendizaje, etc. y así potenciar nuestro rendimiento cognitivo. Una verdadera “neuromanía” se ha apoderado de nosotros,
 irrigando todos los sectores de la sociedad, desde la escuela hasta la empresa, pasando por la economía y la política.




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abril 26, 2022

Mecanismo de la Plasticidad Cerebral





Los estudios sobre plasticidad cerebral nos dicen que nuestro cerebro es capaz de cambiar su estructura y configuración durante toda la vida en función de nuestras experiencias con el entorno.

Las investigaciones en este campo – también conocido como neuroplasticidad o plasticidad cognitiva – afirman que nuestro cerebro tiene la capacidad para remodelar y fortalecer las conexiones entre las neuronas, las sinapsis. Es decir, que podemos mejorar nuestra capacidad de aprendizaje, nuestras habilidades cognitivas y nuestra memoria, y adaptarnos a nuevas situaciones. E incluso compensar los efectos de lesiones cerebrales estableciendo nuevas redes o fortaleciendo algunas de ellas.

Nuestro cerebro está en permanente cambio, inclusive en los adultos y personas mayores. Y podemos estimular estas modificaciones ejercitando nuestro cerebro a través de la actividad cognitiva y sensorial, el ejercicio físico, las emociones, la nutrición, etc.

Cómo se produce la plasticidad cerebral

No obstante, no se sabía cómo se produce el fenómeno de la plasticidad cerebral. Sabemos que nuestro cerebro es un sistema, en el que hay unos cien mil millones de neuronas y miles de sinapsis en constante cambio. Los investigadores tenían la hipótesis de que, cuando se establecen nuevas conexiones entre neuronas y cuando algunas sinapsis se fortalecen, debería activarse algún mecanismo de compensación para que se mantuviera el sistema en equilibrio, sin que quedara abrumado por los cambios.


Científicos del MIT descubren el mecanismo de la plasticidad cerebral

Un equipo de investigadores del Instituto Picower para el Aprendizaje y la Memoria del MIT ha publicado un estudio, en la revista Science de junio 2018, en el que se demuestra cómo nuestro cerebro logra este equilibrio.

El trabajo que han llevado a cabo es extremadamente complejo. Cuando una conexión, llamada sinapsis, se fortalece, las sinapsis vecinas se debilitan debido a la acción de una proteína llamada Arc. El descubrimiento de esta regla fundamental de la plasticidad cerebral explica cómo el fortalecimiento y el debilitamiento sináptico se combinan en las neuronas para producir plasticidad.

Papel determinante de la proteína Arc


Receptores AMPA.
Se encuentran predominantemente en la membrana post-sináptica y en la membrana de las dendritas. Permiten la transmisión sináptica química rápida entre neuronas del sistema nervioso central.

Una vez que los investigadores comprobaron la regla, quisieron saber el mecanismo por el que las neuronas la obedecen. Para ello tenían que poder observar cómo cambian los receptores AMPA, que son claves en las sinapsis. Valiéndose de una etiqueta química, vieron que la ampliación y el fortalecimiento de las sinapsis está correlacionado con una mayor expresión del receptor AMPA, del mismo modo que la reducción y el debilitamiento de las sinapsis está correlacionado con una menor expresión de este receptor. La proteína que regula la expresión del AMPA es la proteína Arc.

Origen de la proteína Arc. La proteína tiene propiedades similares a las que usan los virus para infectar las células huésped y se originó a partir de un evento evolutivo fortuito que ocurrió hace cientos de millones de años. La historia del origen de Arc se transmite a través de los genomas de los animales a lo largo del tiempo evolutivo. Hace 350-400 millones de años, un acontecimiento fortuito golpeó a criaturas de cuatro extremidades que vagaban por la tierra. Un antepasado de los retrovirus, llamados retrotransposones, insertó su material genético en el ADN de los animales. El evento condujo al Arc de mamíferos que conocemos hoy.

Trabajos anteriores habían demostrado que los ratones que carecían de Arc olvidaban cosas que habían aprendido solo 24 horas antes. Además, sus cerebros carecían de plasticidad.

Después de que los virus invaden las células huésped, emergen listos para infectar una vez más. Parece que Arc funciona de manera similar. Los científicos recolectaron Arc que se había liberado de las neuronas de ratón y determinaron que las proteínas y su carga podrían ser absorbidas por otro conjunto de neuronas. A diferencia de los virus, la activación de las neuronas moviliza a Arc, lo que desencadena la liberación de cápsides (envolturas del ácido ribonucleico).

El equipo utilizó una etiqueta química – que tuvo que ser desarrollada por científicos de Japón, ya que nunca antes se había hecho una para el cerebro de un animal vivo – que le permitió observar que las sinapsis fortalecidas estaban rodeadas de sinapsis debilitadas que habían enriquecido la expresión de Arc, y que el fortalecimiento de las sinapsis aumenta la proteína para debilitar las sinapsis vecinas. En otras palabras, Arc es la proteína que mantiene el equilibrio de los recursos sinápticos.


Cambios moleculares en las sinapsis pueden regenerar el cerebro

Científicos británicos de la Universidad de Nottingham en un estudio, publicado en la revista Molecular Psychiatry de octubre 2021, han descubierto que ciertas modificaciones en los marcadores genéticos que envían información para activar o desactivar las sinapsis en el cerebro podrían utilizarse para revertir patologías mentales o trastornos de la memoria, “regenerando” la dinámica neuronal perdida.

Esta investigación constituye un paso clave para lograr comprender cómo se comunican las neuronas y otras células cerebrales, además de profundizar en aspectos desconocidos de las sinapsis. Todo esto podría ayudar a identificar nuevos tratamientos destinados a combatir afecciones neurológicas y psiquiátricas.

Papel de los mensajeros moleculares en las sinapsis

Se sabe que las células nerviosas del cerebro humano se comunican entre sí conformando conexiones llamadas sinapsis. En las sinapsis se liberan moléculas con el propósito de enviar señales a la siguiente célula, creando así una red compleja que hace posible determinadas funciones.

De esta forma, cuando las personas aprenden algo o recuerdan cosas trascendentes, esta señalización se fortalece, facilitando una mayor actividad de los mensajeros moleculares. Por el contrario, si la comunicación entre las sinapsis falla, los circuitos o redes neuronales se rompen y la dinámica funcional que depende de los mismos declina considerablemente.

A medida que se deterioran más circuitos o redes de sinapsis, la forma en que las personas desarrollan sus habilidades de pensamiento o realizan las tareas diarias cambia por completo, disminuyendo la calidad de sus respuestas. Con el paso del tiempo, esto desemboca en trastornos cognitivos como la demencia o puede propiciar patologías de raíz mental y consecuencias psicosociales, como la ansiedad.


“Traducir” el ARN para activar las sinapsis


El avance de los científicos se sustenta en la identificación de algunas de las bases moleculares que condicionan a los marcadores genéticos, los cuales desempeñan un papel central en la activación de las sinapsis, ya que trabajan como «mensajeros», enviando señales para poner en marcha o detener todos estos procesos.

La función de las células nerviosas y las sinapsis está fuertemente condicionada por las proteínas que se elaboran utilizando información codificada en material genético, concretamente en el denominado ARN o ácido ribonucleico.

El ARN se coloca exactamente en el lugar preciso y el momento indicado para la señalización sináptica, gracias a algún tipo de “etiqueta” que trabaja como un “mensajero”, para lograr activar la sinapsis correcta. Si se agregan determinadas moléculas al ARN, concretamente los llamados grupos metilo, todo este mecanismo de relojería que facilita las sinapsis puede verse modificado.

El mecanismo de plasticidad sináptica

Los científicos han descubierto que la adición de grupos metilo puede influir en las proteínas que se unen al ARN y detener la producción de proteínas, vital para la dinamización de las sinapsis. Sin embargo, al mismo tiempo el marcador de ARN se puede invertir en las sinapsis y, de esta forma, actuar como una “etiqueta sináptica” que da vía libre al desarrollo de las redes y conexiones, aumentando las funciones cerebrales relacionadas.

En definitiva, los procesos de plasticidad sináptica, que son la base del aprendizaje y la formación de la memoria, requieren que el ARN se “traduzca” localmente en las sinapsis. Cuando el mecanismo se interrumpe es posible desencadenar un mal funcionamiento de las sinapsis y las células nerviosas, propiciando la formación de grupos de proteínas tóxicas.

Como contrapartida, la modificación o inversión de los marcadores puede ser útil para agilizar las sinapsis y hasta “regenerar” funciones que el cerebro ha dejado de realizar. En consecuencia, el desarrollo de las técnicas indicadas podría derivar en nuevas estrategias terapéuticas, que logren mejorar las condiciones negativas relacionadas con las patologías neurodegenerativas, entre otras posibilidades.


Sinapsis artificiales para un nuevo cerebro



Un equipo de investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén en un estudio, publicado en Cell Systems de diciembre 2020, demuestra que es posible reemplazar conexiones neuronales dañadas con la introducción de sinapsis diseñadas sintéticamente y podría ser el paso inicial hacia la reparación genética del cerebro humano.

Es sabido que las sinapsis o conexiones entre las neuronas son básicas para el establecimiento de las redes neuronales que hacen posible concretar las diferentes funciones cerebrales, como por ejemplo aquellas ligadas a la memoria o el aprendizaje. Cuando se produce un daño cerebral por cualquier causa o se hacen presentes los síntomas de una enfermedad neurodegenerativa, una de las primeras manifestaciones es la pérdida de las sinapsis o conexiones neuronales.

El gusano C. elegans podría tener
  la clave para la recuperación  genética
 de circuitos cerebrales dañados
Sin embargo, si existiera la posibilidad de reemplazar estas conexiones faltantes mediante la introducción de sinapsis artificiales, diseñadas genéticamente en función de cada necesidad específica, no estaríamos tan lejos del sueño de “reparar” por completo al cerebro para darle una nueva vida.

Los neurocientíficos diseñaron una red neuronal sintética destinada a reemplazar circuitos dañados en los gusanos C. elegans translúcidos, obteniendo la recuperación de las funciones perdidas. En este caso, el objetivo era recuperar la sensibilidad olfativa perdida por un daño cerebral.

El camino genético

Este nuevo estudio abre una ruta potencial para abordar el daño cerebral desde otro punto de vista, tanto en el caso de efectos físicos directos como traumas o derrames cerebrales o frente a enfermedades neurológicas.

La investigación comprueba que las variaciones genéticamente modificadas en la conectividad cerebral pueden obtener los mismos resultados que las conexiones neuronales biológicas, cuando las mismas se encuentran afectadas o inutilizadas.

Por otro lado, los investigadores destacaron que, aunque la especie elegida para el estudio posee un sistema nervioso muy simple, es una excelente alternativa considerando que se trata de un organismo multicelular que comparte distintas similitudes con el ser humano.

En conclusión, creen que algún día será factible aplicar terapias genéticas basadas en el cableado sintético del cerebro humano como posibles tratamientos para enfermedades y daños cerebrales devastadores.

En lo sucesivo los especialistas realizarán pruebas más profundas del impacto biológico de las conexiones neuronales insertadas genéticamente, además de aplicar el enfoque a otros circuitos neuronales y a otros organismos.


Ingenieros diseñan sinapsis artificial para hardware


Ingenieros del MIT, cuyo estudio fue publicado en la revista Nature Materials de enero 2018, diseñan sinapsis artificial para hardware “cerebro en un chip”.

La sinapsis artificial fue diseñada de tal manera que se puede controlar con precisión la fuerza de una corriente eléctrica que fluye a través de ella, similar a la forma en que los iones fluyen entre las neuronas. El equipo ha construido un pequeño chip con sinapsis artificiales, hecho de silicio germanio. En las simulaciones, los investigadores encontraron que el chip y sus sinapsis se podían utilizar para reconocer muestras de escritura a mano, con una precisión del 95 por ciento.

El diseño es un paso importante hacia la creación de chips neuromórficos portátiles de bajo consumo para su uso en el reconocimiento de patrones y otras tareas de aprendizaje.


El cerebro sintético es la nueva frontera de la Inteligencia Artificial

El cerebro sintético es la última propuesta de la Inteligencia Artificial: construir una máquina inteligente ensamblando, neurona a neurona, estructuras de complejidad creciente imitando a la mente rudimentaria de los seres vivos, primero la de un mono y finalmente la de un niño.

La finalidad es utilizar un hardware evolutivo para crear un “cerebro encarnado” en un cuerpo mecánico capaz de imitar la habilidad de los seres vivos para modificar su comportamiento de acuerdo con la experiencia adquirida.

De momento el cerebro sintético es sólo una hipótesis que deja abierta la pregunta de si se desea realmente construirlo y, de ser así, la cuestión de si se debería hacerlo.


Papel del Sueño en la Neuroplasticidad

Vigilia y sueño

Cuando estamos despiertos, aprendemos constantemente, entonces sabemos que muchos espacios sinápticos se están potenciando. Esto es algo que gasta mucha energía y como es limitada, el cuerpo necesita reducir el exceso de potenciación. Aquí es donde el sueño tiene su papel fundamental, según la teoría más aceptada hasta la fecha: la hipótesis de la Homeostasis sináptica.

Homeostasis significa equilibrio, por lo que esta hipótesis propone que la principal función del sueño es restaurar el equilibrio de los espacios sinápticos, es decir, disminuir la potenciación que ocurre durante el día.

Pero reducir la potenciación es como olvidar lo aprendido, parece no tener sentido. Sin embargo, la vuelta al equilibrio durante el sueño no ocurre en todas las neuronas por igual, sino que se produce de forma selectiva. Aquellas sinapsis que se fortalecen más durante el día, se protegerán y se debilitarán menos, y las sinapsis que se han fortalecido menos, se debilitarán mucho más.

La selección específica durante el sueño para debilitar las sinapsis garantiza la supervivencia de los circuitos “más aptos”.

Estas características pueden explicar los beneficios del sueño en la memoria

Adquisición de la memoria. Uno de los principales efectos del sueño es incrementar la capacidad de adquirir nuevos recuerdos. Con la vuelta al equilibrio producida por el descanso, tenemos más energía disponible para aprender más al día siguiente.

Consolidación. Las neuronas y sinapsis que contienen nuevos recuerdos se debilitan menos que las que tienen recuerdos poco importantes.

Extracción de las ideas. Las neuronas que contienen recuerdos más perdurables y complejos, como reconocer las caras, sufren reactivaciones puntuales durante el sueño, para prevenir su debilitación.

Integración. Cuando un recuerdo nuevo encaja con los esquemas que ya teníamos aprendidos, también se protegerán activándose durante el sueño.

Olvido. Los recuerdos de detalles sin importancia se debilitan, para dejar espacio libre, como si se tratara de una computadora.


En síntesis

* El aprendizaje se produce por una potenciación de las sinapsis, donde el sueño parece tener un papel vital en su regulación, disminuyendo la potenciación.

* Esta disminución de la potenciación sucede de forma específica y selectiva.

* Los beneficios que aporta el sueño en los diferentes campos de la memoria son: la adquisición, la consolidación, la extracción de ideas, la integración y el olvido.





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