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abril 30, 2024

Las Pantallas Destruyen el Cerebro de los Niños



Expertos advierten a los padres de que el uso excesivo de las pantallas 
no está exento de riesgos para el desarrollo de nuestros hijos

Desde hace unos años se investiga la relación que el uso de las nuevas tecnologías – tablet, móviles, consolas, videojuegos, computadoras – tiene en el desarrollo y aprendizaje de las niñas y niños.

Actualmente, el término “nativos digitales” ya nos es conocido y con él denominamos a una generación que desde temprana edad está inmersa en un mundo cada vez más tecnológico. Son los niños y niñas habituados a interactuar con una pantalla, y que cogen un móvil, una tablet o una computadora y lo utilizan de manera intuitiva, sin necesidad de un aprendizaje especial o un entrenamiento previo.

Estamos acostumbrados a ver a adolescentes y adultos con móviles en la mano, jugando a videojuegos, o consultando y buscando información. Pero cada vez es más común también ver a niños y niñas de apenas uno o dos años viendo dibujos animados en una tablet, “pasando” la pantalla del móvil o buscando videos en YouTube. Y esto se ha incrementado todavía más durante el tiempo de confinamiento que nos ha tocado vivir.

Podemos escudarnos en que esos dibujos animados son educativos, que los niños y niñas están entretenidos mientras esperamos en algún sitio o que nos dejan un rato tranquilos en casa cuando intentamos realizar cualquier tarea o desconectar nosotros mismos del día a día.

Pero…¿es buena esa exposición a las pantallas en niñas y niños tan pequeños? ¿Tiene riesgos que jueguen con el móvil o la tablet?

Dibujos animados en la televisión, juegos en smartphones o tabletas, videojuegos... Desde muy pequeños, muchos niños ven las pantallas como parte de su rutina diaria.

La creciente exposición de los niños a las pantallas

¿Por qué cada vez más padres dejan que sus hijos pasen largas horas frente a las pantallas? ¿No son conscientes de los posibles peligros de esta exposición? ¿Creen que hacen lo correcto? ¿Lo hacen para estimular el estado de alerta y la capacidad cerebral de sus hijos, desarrollar su agilidad o prepararlos para una vida futura en la que las pantallas desempeñarán un papel central?

La explicación es más sutil de lo que parece, y sin duda está relacionada con las dificultades cotidianas a las que se enfrentan muchos padres. Lazos familiares debilitados, sufrimiento en el trabajo, problemas económicos... Si muchos padres abandonan a sus hijos a las pantallas, suele ser porque se sienten abrumados por una rutina diaria y una carga familiar difícil de asumir.

Sin embargo, el uso excesivo de pantallas puede tener graves consecuencias para la salud, el bienestar y el futuro de nuestros hijos:

Sobre el desarrollo del cerebro y el aprendizaje de habilidades fundamentales. Los niños sobreexpuestos a las pantallas tienen más probabilidades de sufrir retrasos en el desarrollo del lenguaje que los demás. Cada hora extra que pasa un niño pequeño frente al televisor reduce su rendimiento escolar a los 10 años: menos interés por la escuela, menos capacidad matemática. Esta sobreexposición precoz también conlleva menos autonomía, menos perseverancia y una integración social más difícil, con un mayor riesgo de ser condenado al ostracismo por los compañeros de clase.

Sobre la atención y la concentración. Esto es cierto incluso si el niño está en una habitación con la televisión encendida y no la está viendo.

En el bienestar y el equilibrio. Los niños que pasan demasiado tiempo delante de pantallas son menos felices, están más ansiosos y más deprimidos que los demás. Si pasan más de cuatro horas al día, el riesgo de desarrollar problemas emocionales y baja autoestima aumenta considerablemente. Este tiempo frente a las pantallas también invadiría el tiempo dedicado a otras actividades recreativas – deporte, jugar con los amigos – que son esenciales para el aprendizaje de ciertos valores – compartir, respetar a los demás – y tienen un reconocido impacto positivo en el bienestar de los niños.

En el comportamiento. Los niños que pasan mucho tiempo viendo contenidos violentos – videojuegos o televisión – son más agresivos, más propensos a pelearse y más impulsivos. Además, la sobreexposición de los más pequeños puede provocarles una actitud pasiva ante el mundo que les rodea.

Sobre la salud. El consumo excesivo de pantallas reduce el tiempo dedicado a la actividad física y puede fomentar el picoteo. La combinación de ambos puede provocar un aumento de peso. Del mismo modo, la exposición a pantallas durante más de dos horas al día aumenta en un 30% el riesgo de hipertensión en los niños.

Pero esta exposición temprana no está exenta de consecuencias para su salud. Varios estudios ya han señalado los riesgos de obesidad o diabetes de tipo 2 causados por pasar demasiado tiempo delante de las pantallas. Varios especialistas también han observado retrasos en el lenguaje y trastornos autistas en niños que pasan varias horas al día pegados a la pantalla de su tableta o televisión.

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Las pantallas pueden estar cambiando el cerebro de los niños



Los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. (NIH) en un amplio estudio puesto en marcha en diciembre 2018, muestran que la sobreexposición de los niños a las pantallas cambia su cerebro.

Para conocer mejor el impacto real de la exposición prolongada a las pantallas en el cerebro de los niños, en 21 centros de investigación de Estados Unidos, han empezado a examinar los cerebros de 4.500 niños de 9 y 10 años. Con el tiempo, el estudio incluirá a 11.000 niños, a los que se seguirá durante 10 años, para ver si el consumo intenso de videojuegos y el tiempo que pasan en Internet influyen en su desarrollo.

Adelgazamiento del córtex

Los primeros resultados de este estudio, realizado mediante resonancia magnética (RM), muestran "patrones diferentes" en el cerebro de los niños que utilizan smartphones, tabletas y videojuegos durante más de 7 horas al día. Las imágenes muestran un adelgazamiento prematuro del córtex, la capa externa del cerebro que procesa la información enviada al cerebro por los cinco sentidos.

Los científicos explican que el adelgazamiento del córtex se considera como un proceso de envejecimiento, subrayando que no es seguro que este proceso sea perjudicial. El estudio demuestra que los niños que pasan dos horas o más al día delante de una pantalla obtienen peores resultados en pruebas de memoria y lenguaje.

Los niños segregan dopamina frente a las pantallas


Otro fenómeno denunciado es el efecto adictivo que pueden tener los smartphones. Para llegar a esta conclusión, el equipo escaneó el cerebro de adolescentes mientras miraban sus feeds de Instagram. Resulta que el tiempo que pasan delante de una pantalla estimula la liberación de dopamina, la hormona del placer. Esto es suficiente para que los niños se vuelvan literalmente adictos a las pantallas.

El objetivo de los investigadores es averiguar si el tiempo que pasan frente a las pantallas es responsable del cambio en el cerebro de los niños, o si es esta diferencia la que les impulsa a pasar tiempo frente a ellas.



Un estudio revela efectos negativos de smartphones y tabletas sobre el desarrollo del habla en niños


Las áreas rojas muestran el aumento en la materia blanca
organizada en los centros de lenguaje del cerebro

Investigadores de la Universidad de Toronto y del Hospital de Niños en un estudio, presentado en el encuentro 2017 de las Pediatric Academic Societies, examinaron en profundidad la conexión entre el tiempo que los niños pequeños pasan frente a los dispositivos portátiles y el desarrollo del habla.

Un total de 894 niños de entre 6 meses y 2 años participaron del estudio. Al mismo tiempo crearon una herramienta que llamaron la "Lista de Verificación Infantil" que les permitió medir el desarrollo del habla mediante el cumplimiento de distintos hitos en lo que hace al lenguaje, metas que los niños deberían alcanzar según cada etapa de su vida inicial.

El promedio de exposición frente a las pantallas registrado fue de 28 minutos diarios, con un 20 por ciento de los niños que para los 18 meses ya registraba un mínimo de media hora frente a los displays luminosos.

Los especialistas observaron que estos menores empezaron a hablar más tarde de lo esperado, mostraban dificultades para transformar sonidos en palabras, tenían escasa fluidez verbal a la hora de relatar cualquier cuestión y poca comprensión para su edad cronológica.

No sólo se observan dificultades en el lenguaje, ya que también pueden aparecer problemas conductuales como falta de atención y, en niños más mayores, puede aumentar el riesgo de obesidad y favorecer los trastornos del sueño por la exposición a la luz de las pantallas. Un abuso desmesurado de las pantallas afecta a las funciones ejecutivas – que, simplificando mucho, se describen como las funciones que nos ayudan a aprender y madurar –, que se ven mermadas y, por tanto, repercute en el desarrollo cognitivo de los niños y niñas.


Especialistas en pediatría recomiendan a los padres "volver a las raíces"
y equilibrar el uso de los dispositivos de mano con actividades más anticuadas pero que enriquecen en mayor medida el desarrollo del habla, entre las que se encuentran algo tan simple como mantener una conversación – por más que esta sea unidireccional – y hacer de la lectura de libros algo rutinario en el proceso educativo.

El estudio no logró diferenciar si el tipo de contenidos a los que los niños eran expuestos durante esa media hora diaria afectaba en mayor o menor medida el desarrollo del lenguaje, ni tampoco analizó la influencia de tener a los padres presentes o no.



Más de dos horas de pantalla afectan a las capacidades intelectuales de los niños

El azul muestra el subdesarrollo y la desorganización enormes
de la materia blanca de un niño en edad preescolar que usa pantallas

Investigadores del Instituto CHEO, de la Universidad de Ottawa, de la Universidad de Carleton en un estudio, publicado en noviembre de 2019 en la revista Lancet Child and Adolescent Health, han establecido un vínculo directo entre el tiempo pasado frente a la pantalla, el sueño y el rendimiento cognitivo en los niños.

El estudio analizó a 4.520 niños de entre 8 y 11 años en 20 centros de Estados Unidos. Los niños que pasaban más de dos horas al día frente a las pantallas tenían peores capacidades cognitivas que aquellos cuya exposición era más limitada.

De media, estos niños pasaban 3,6 horas al día pegados a una pantalla – teléfono móvil, tableta, ordenador, televisión –, lejos de las recomendaciones canadienses de menos de 2 horas de pantalla, entre 9 y 11 horas de sueño y al menos una hora de actividad física al día. De todos los niños que participaron en la encuesta, solo uno de cada 20 (5%) marca las tres casillas de las recomendaciones canadienses. Casi uno de cada tres (29%) no marcó ninguna de ellas: dormir lo suficiente, limitar el tiempo frente a la pantalla y realizar actividad física.

Desarrollo cognitivo empobrecido

Sólo la mitad (51%) de los niños duerme lo suficiente, el 37% pasa menos de dos horas mirando pantallas y sólo el 18% realiza una hora de actividad física al día, según los cuestionarios rellenados por las familias. Tras realizar pruebas cognitivas sobre lenguaje, memoria, reactividad, concentración, etc., el estudio halló una clara relación entre el tiempo dedicado a las pantallas, el sueño y el rendimiento de los niños.

Los investigadores constataron que más de dos horas de pantalla en los niños perjudica su desarrollo cognitivo, e instan a pediatras, padres, educadores y responsables políticos a limitar el tiempo de pantalla de los niños y hacer del sueño una cuestión prioritaria.

De los tres criterios – sueño, pantallas y actividad física –, el tiempo dedicado a dormir y la exposición a las pantallas son los más directamente relacionados con las facultades intelectuales de los niños, mientras que la actividad física por sí sola no tuvo ningún impacto en la capacidad cognitiva, a pesar de ser el factor más importante para la buena salud física de los niños.


Asociación entre el tiempo frente a una pantalla y los diagnósticos de ansiedad y depresión en los jóvenes

Según psicólogos de la Universidad Estatal de San Diego y de la Universidad de Georgia W. Keith Campbell, en su estudio, publicado en octubre de 2018 en la revista Preventive Medicine Reports, los jóvenes de entre 2 y 17 años que pasan más de siete horas al día frente a una pantalla tienen más riesgo de sufrir depresión y ansiedad.

Los científicos han descubierto que la cantidad de tiempo que se pasa frente a las pantallas influye en la salud mental de los jóvenes. Tras solo una hora de pantalla al día, los niños y adolescentes tenían menos curiosidad, menos confianza en sí mismos, menos estabilidad emocional y mayor incapacidad para completar tareas.

Doble riesgo de depresión y ansiedad

Las investigaciones anteriores sobre las asociaciones entre el tiempo de pantalla y el bienestar psicológico en niños y adolescentes han sido contradictorias, lo que ha llevado a los investigadores a cuestionar los límites del tiempo de pantalla sugeridos por las organizaciones de médicos.

Para comprender mejor este vínculo entre el tiempo de pantalla y el bienestar psicológico, los profesores utilizaron datos de la Encuesta Estadounidense de Salud Infantil de 2016. Analizaron una muestra aleatoria de más de 40.300 encuestas realizadas a personas que cuidaban de niños de entre 2 y 17 años.

Descubrieron que los adolescentes que pasaban más de siete horas al día frente a una pantalla tenían el doble de probabilidades que los que pasaban una hora de ser diagnosticados con ansiedad o depresión. En general, los vínculos entre el tiempo frente a una pantalla y el bienestar eran más importantes en los adolescentes que en los niños pequeños.

Jóvenes más agitados, menos curiosos y menos concentrados

Sin embargo, los adolescentes no son los únicos cuyo bienestar psicológico se ve afectado por las pantallas. Entre los niños en edad preescolar – menores de 3 años –, los que pasaban mucho tiempo frente al televisor, una tableta o un smartphone tenían el doble de probabilidades de perder los nervios y un 46% más de probabilidades de ser incapaces de calmarse cuando estaban excitados.

Más excitados y menos capaces de controlar sus emociones cuando son niños, a los jóvenes también les cuesta más concentrarse y ser curiosos cuando crecen. Como resultado, alrededor del 9% de los jóvenes de 11 a 13 años que pasaban una hora al día con pantallas no querían aprender cosas nuevas, frente al 13,8% que pasaban cuatro horas con pantallas y el 22,6% que pasaban más de siete horas con pantallas.

Todas las edades se ven afectadas, ya que entre los adolescentes de 14 a 17 años, el 42,2% de los que pasaban más de siete horas al día con pantallas no terminaban sus tareas, frente al 16,6% de los que pasaban una hora al día y el 27,7% de los que pasaban cuatro horas con pantallas.

Una solución: la moderación

Para los investigadores, es esencial moderar el tiempo que nuestros hijos pasan delante de las pantallas: no más de dos horas al día, sea cual sea su edad, y nada de pantallas antes de los 3 años.

En cuanto a la prevención, también concluyen que es especialmente importante establecer las causas y consecuencias del malestar psicológico en niños y adolescentes. La mitad de los problemas de salud mental se desarrollan durante la adolescencia. Por lo tanto, es absolutamente esencial identificar los factores vinculados a los problemas de salud mental susceptibles de intervenir en esta población, ya que la mayoría de los antecedentes son difíciles, si no imposibles, de influenciar. Y el tiempo pasado delante de las pantallas debe incluirse absolutamente entre estos factores. Frente a estos antecedentes de salud mental más difíciles, es más probable que cambie la forma en que los niños y adolescentes pasan su tiempo libre.


Más de dos horas diarias de pantallas aumentarían el riesgo de hipertensión en niños

Un equipo de investigadores de la Universidad de Zaragoza y de Sao Paulo ha realizado un estudio, publicado en el número de noviembre de 2014 de la revista International Journal of Cardiology, que pone ahora de manifiesto el efecto del consumo excesivo de pantallas en niños sobre el riesgo de hipertensión.

El estudio se basa en la cohorte IDEFICS (Identification and Prevention of Dietary- and Lifestyle-induced Health Effects in Children and Infants), en la que participaron 8 países europeos, con cerca de 5.200 niños de entre 2 y 10 años.

Según el análisis de 2 años, la incidencia acumulada de hipertensión arterial es muy alta en esta población: 110 de cada 1.000 individuos. Los autores calcularon que estar delante de una pantalla – televisión, computadora, consola – durante más de 2 horas seguidas aumenta el riesgo relativo de desarrollar hipertensión en casi un 30%. Son cifras preocupantes, porque no sólo confirman que el sedentarismo es habitual entre los niños de hoy, sino que el uso de pantallas también predispone a complicaciones más adelante en la vida, incluida la hipertensión.

Para contrarrestar este fenómeno, los autores recomiendan que los niños realicen una hora de actividad física al día y que el tiempo de pantalla se limite a menos de 2 horas diarias. En apoyo de estas recomendaciones, llaman la atención sobre su observación de un aumento del 50% del riesgo de hipertensión en los niños que no alcanzan este objetivo diario.


La exposición a dispositivos digitales altera la estructura y el funcionamiento del cerebro de los niños



Investigadores de la Universidad de Educación de Hong Kong, la Universidad Normal de Shanghai (China) y la Universidad Macquarie (Australia) llevaron a cabo un análisis de 33 estudios con tecnología de neuro-imagen para medir el impacto de la tecnología digital en el cerebro de los niños menores de 12 años, publicado en la revista Early Education and Development en noviembre de 2023.

Una revisión de 23 años de investigación sobre neuro-imagen indica que el tiempo que los niños pasan viendo la televisión o jugando a juegos virtuales puede tener efectos significativos y duraderos en su función cerebral. Esta investigación destaca tanto las repercusiones negativas como las positivas.

Se han agrupado los datos de 33 estudios de neuro-imagen realizados entre 2000 y 2023

Los 33 estudios de neuro-imagen analizados por los investigadores reúnen datos de más de 30.000 participantes. Los investigadores se centraron principalmente en niños menores de 12 años. Primero buscaron estudios relevantes en bases de datos de investigación publicados en línea.

Los investigadores advierten de que el tamaño de la muestra de su estudio es pequeño, ya que sólo se realizaron 33 estudios a lo largo de dos décadas. Este pequeño tamaño de la muestra podría deberse a que este tema es nuevo y emergente, y a que las tecnologías de investigación también están evolucionando. No obstante, descubrieron que el cerebro de los niños se ha visto cada vez más afectado a lo largo de los años, en consonancia con el aumento del uso de pantallas desde el año 2000.

Los niños que participaron en estos estudios consumían diferentes tipos de medios digitales de forma pasiva, como la televisión, o activa, con aplicaciones en teléfonos inteligentes. Los videojuegos ocupaban el segundo lugar. Las tabletas, los lectores electrónicos, el uso de Internet, la edición de video y la realidad virtual también se incluyen en algunos de los 33 estudios.

Habilidades cognitivas afectadas por el tiempo pasado frente a las pantallas

En total, de este estudio se extraen tres conclusiones principales. La primera es que la exposición a las pantallas repercute tanto en la estructura como en la composición del cerebro de los más pequeños, pero no siempre de forma negativa. La segunda conclusión es que ciertas regiones del cerebro se ven más afectadas que otras. Por último, este estudio indica que los cambios en el cerebro parecen persistir a largo plazo.

En cuanto a las regiones cerebrales más afectadas, los investigadores señalan que la zona más vulnerable es el córtex prefrontal y su función ejecutiva asociada. Esto corresponde a las habilidades cognitivas de alto nivel, como la resolución de problemas, la planificación, la toma de decisiones, la memorización de información, etc.

Algunas investigaciones demuestran que el tiempo pasado frente a las pantallas tiene un impacto negativo en funciones cerebrales como la atención y la cognición. También se ven afectadas las conexiones que permiten la comunicación entre las distintas áreas del cerebro. Más concretamente, los videojuegos podrían provocar una reducción del volumen cerebral. El uso de tabletas por los niños podría tener un efecto negativo en la función cerebral y la resolución de problemas.

Las pantallas y los videojuegos también son buenos para el cerebro de los niños

No todos los resultados son negativos. Algunas investigaciones publicadas en los últimos años también han encontrado aspectos positivos en el uso de pantallas. De hecho, pueden mejorar el desarrollo de los niños, sobre todo en términos de concentración y aprendizaje. Un estudio concreto afirma que los videojuegos pueden mejorar las habilidades cognitivas y las funciones ejecutivas.

En última instancia, este estudio no pinta completamente negro el panorama. Sin duda, las pantallas pueden tener un efecto negativo en el desarrollo del cerebro, pero también pueden aportar beneficios. Según los investigadores, la solución no es necesariamente limitar el tiempo de pantalla. También existe el riesgo de provocar conflictos con los hijos. Se podrían desarrollar y aplicar estrategias más innovadoras, fáciles de usar y prácticas. Sugieren que se supervise mejor el uso que hacen los niños de la tecnología digital. Los adultos también deberían recibir apoyo y asesoramiento adecuados.

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Los resultados de estos estudios permiten establecer la creciente evidencia de que el exceso de tiempo frente a las pantallas puede tener consecuencias en el desarrollo de los niños y niñas y, cuánto mayor es el tiempo que los menores de 3 años pasen frente a las pantallas, más aumenta la probabilidad de que tengan retrasos en el desarrollo del lenguaje y el habla.

La comunidad médica (pediatras, neuropediatras, psicólogos y logopedas) desaconseja todo tipo de pantallas antes de los 3 años, pero el móvil y la tablet llegan a ser más perjudiciales porque el adulto pierde el control de lo que los niños y niñas están viendo. En el caso de la televisión es más fácil supervisarlo y, sobre todo, interactuar con ellos.

Entre los 3 y 6 años aconsejan introducir contenidos educativos y como máximo una hora de televisión o equipo electrónico al día.

Privar a los niños y niñas el acceso a las pantallas no es la solución, ya que forman parte de nuestra cotidianidad; además, un buen uso de estas puede ser positivo, y también puede ayudarles en su aprendizaje :

* mejorar en los reflejos,
* coordinación visomotriz,
* resolución de problemas,
* razonamiento lógico,
* orientación espacial y estrategia.

Sin querer ser alarmista, pero buscando la reflexión y el sentido común, es importante informarnos y tratar de aplicar un uso moderado y responsable. Dosificar el tiempo y el uso de los dispositivos tecnológicos, junto con la selección de contenidos lúdicos y a la vez educativos, siempre acompañándolos y bajo supervisión digital por lo menos hasta los 6 años.

Sabemos que los tres primeros años son fundamentales para el desarrollo del habla y del lenguaje, y que este se aprende interactuando con otras personas. Las pantallas no reemplazan esa interacción personal.

Dedicar más tiempo compartido con nuestros hijos e hijas, interactuando con ellos leyendo cuentos, hablando, jugando, realizando cualquier actividad de ocio fuera de casa, incluso utilizando juntos los dispositivos tecnológicos contribuirá a reforzar sus habilidades lingüísticas y a mejorar su vocabulario:

* Buscar programas educativos de alta calidad, aquellos que hablan directamente a los niños y niñas son útiles para aprender nuevas palabras y sonidos.

* Dirigir la atención hacia contenidos específicos y realizar preguntas abiertas sobre lo que están viendo, qué está ocurriendo y reforzar conceptos para estimular su aprendizaje.

* Emplear los dispositivos para chatear por video con familiares, amigos y compañeros de escuela. Utilizar esas conexiones sociales para fomentar las expresiones verbales. Incluso los menores de 18 meses pueden disfrutar durante un rato de estos momentos.

No prohibir el uso de pantallas, sino apoyarlo

Para que esta adaptación a las pantallas, especialmente rápida en la escala de la evolución humana, se produzca lo más suavemente posible, es necesario que haya métodos pedagógicos adaptados a todas las edades, en función de la maduración del cerebro y del desarrollo cognitivo. Incluso para los bebés menores de tres años, los expertos de la Academia se niegan a recomendar la prohibición de las pantallas.

Por tanto, se puede educar a los niños sobre las pantallas desde una edad temprana, siempre que se evite la exposición pasiva, como dejarles solos frente al televisor, sin explicarles o comentar con ellos las imágenes que están viendo. Para el correcto desarrollo del cerebro, el principio debe seguir siendo el de una amplia variedad de formas de estimulación, tanto digitales como no digitales.

Más adelante, hay que ayudar a los niños a distinguir claramente entre lo virtual y lo real, y a adquirir la distancia necesaria para llegar a ser capaces de auto-regularse. En cuanto a los videojuegos en general, si bien pueden conducir a excesos a veces patológicos, también mejoran la atención visual, la flexibilidad y la rapidez en la toma de decisiones.


¿Cómo podemos proteger a nuestros hijos de un uso excesivo?

Las pantallas no son intrínsecamente malas. Lo que puede serlo es la forma en que se utilizan. Así que el reto no es prohibirlas, sino enseñar a nuestros hijos a manejarlas estableciendo normas de buen uso desde una edad temprana. Por supuesto, estas normas deben ser definidas en casa, por los padres, pero también deben enseñarse en la escuela.

Hay una serie de consejos que pueden ayudar a los padres en su papel de educadores en el uso adecuado de las pantallas:

* Limitar el tiempo de exposición a las pantallas. No se trata de establecer un límite de tiempo autoritario y unilateral, sino de implicar al niño en un proceso de auto-regulación para que sea autónomo y limitar el riesgo de que pierda el control en la edad adulta. Serge Tisseron sugiere a los padres que animen a sus hijos, a partir de los 9 años, a anotar en un pequeño cuaderno el tiempo que pasan delante de las pantallas. La ventaja es que así los niños se dan cuenta del tiempo que pasan realmente frente a las pantallas, que a menudo se subestima.

* Interesarse por las actividades digitales de sus hijos dialogando con ellos y ayudándoles a descubrir cosas nuevas. Esto implica hablarles de lo que descubren a través de las pantallas para ayudarles a desarrollar su inteligencia narrativa. Pero también significa apoyarles en su elección de programas y juegos. El mayor peligro es dejar que los niños se enfrenten solos a las pantallas.

* Utilizar las pantallas para desarrollar su creatividad orientando a los niños hacia actividades creativas: aprender a dibujar, hacer fotografías, papiroflexia, etc.

* Dar ejemplo imponiéndose una autodisciplina: ¿cómo explicar a sus hijos la necesidad de auto-regularse si se está constantemente enganchado al móvil o a la tableta? Acordarse de desconectar por la noche en casa, o en la mesa familiar, por el propio bien y el de sus hijos. Sabemos que el desarrollo de un niño se estructura en torno a su capacidad para imitar y prestar atención a los demás. Si sus padres están cautivados por el teléfono, ellos también tenderán a interesarse por él. Del mismo modo, utilizar el teléfono mientras se está con el niño contribuye a empobrecer los intercambios con él.

Es esencial establecer un marco y definir límites adaptados a cada periodo de la vida. Al igual que la diversificación alimentaria debe ser progresiva, la introducción de las pantallas en la vida de los niños debe ser gradual, teniendo en cuenta las necesidades específicas de cada edad.

Antes de los 3 años: hay que evitar la televisión y las pantallas no interactivas, ya que contribuyen a reforzar la pasividad de los niños pequeños y a distraerlos de lo que necesitan fundamentalmente a esta edad: interactuar con su entorno utilizando sus sentidos: tacto, vista, oído, movimiento… Las tabletas táctiles, interactivas por naturaleza, pueden introducirse, pero nunca deben sustituir a los juegos tradicionales ni ser manejadas por los niños sin supervisión.

A partir de los 3 años: se puede introducir la televisión, pero con moderación. En particular, no debe colocarse en el dormitorio del niño, los programas deben elegirse con los niños, respetando las edades recomendadas en los programas, y la duración de la exposición debe fijarse de antemano.

Entre los 3 y los 6 años: no le dé a su hijo una consola de juegos personal. Y no ponga una computadora o un televisor en la habitación de su hijo. Limite el tiempo de pantalla estableciendo normas claras sobre cuándo pueden usarse y durante cuánto tiempo. Prefiera jugar juntos o en familia a dejar a su hijo solo frente a la pantalla, ya que esto podría provocar un comportamiento compulsivo y que su hijo se refugiara en las pantallas para escapar del mundo real.

Entre los 6 y los 9 años: fije un límite de tiempo autorizado frente a la pantalla y dé libertad a su hijo para repartirlo como quiera. Asegúrese de que sigue dedicando tiempo a actividades distintas del tiempo frente a la pantalla. Empiece a hablarle de la noción de derechos de imagen y de intimidad.

A partir de los 9 años: introduzca a su hijo en Internet. Acompáñele cuando lo descubra y explíquele los peligros de Internet, insistiendo en particular en que todo lo que se pone en la red puede ser de dominio público, no se puede borrar y no es necesariamente cierto. Siga fijando un límite de tiempo autorizado, dejando que el niño lo reparta a su gusto entre las distintas pantallas. Infórmele de la edad a la que puede tener su propio teléfono móvil.


A partir de los 12 años: puede dejar que su hijo navegue solo por Internet, siempre que sea plenamente consciente de los riesgos que conlleva y que usted establezca un marco: fije con él los horarios autorizados para conectarse, evitando las conexiones nocturnas ilimitadas desde su habitación. Infórmele de los peligros de la pornografía y el acoso, hable con él de lo que permite la ley en materia de descargas y enséñele a respetar la etiqueta PEGI (Pan European Game Information), que asigna una edad concreta a cada juego.




En un mundo donde padres pasan mucho más que 30 minutos por día frente a las pantallas de sus teléfonos 
– ya sea por motivos laborales o de simple esparcimiento – el desafío parental de encontrar el equilibrio 
entre mantener a los hijos entretenidos con la tecnología y cuidar de su desarrollo intelectual,
 probablemente represente uno de los mayores desafíos de nuestra era




Ver también…



noviembre 11, 2018

Aspergirl : El Síndrome de Asperger en las Chicas




Síndrome de Asperger

El término Trastorno del Espectro Autista (TEA) hace referencia a un conjunto amplio de condiciones que afectan al neurodesarrollo y al funcionamiento cerebral, dando lugar a dificultades en la comunicación e interacción social, así como en la flexibilidad del pensamiento y de la conducta de la persona que lo presenta.

El síndrome de Asperger fue reconocido por la comunidad científica en 1994 e incluido en 2013 como parte del TEA. Los TEA, y el síndrome de Asperger en concreto, son trastornos que afectan al neurodesarrollo del niño. Son menores que tienen un aspecto e inteligencia normal y, a veces, incluso superior a la media. Presentan un estilo cognitivo particular y habilidades especiales en áreas restringidas.

Además, supone una discapacidad para entender el mundo de lo social, dando origen a comportamientos inadecuados, como, por ejemplo, gritar en situaciones indebidas, lo que tiene consecuencias negativas para ellos y su entorno. Los niños con el síndrome de Asperger aparentan ser para la mayoría brillantes, felices y cariñosos.

Origen

El síndrome de Asperger es un trastorno del desarrollo cerebral, donde interactúan causas genéticas y ambientales. No se sabe exactamente cuál es el problema, y muchas causas distintas pueden dar lugar a la aparición de comportamientos autistas, pero cada vez parece más claro que hay dificultades en el desarrollo y funcionamiento de las conexiones entre neuronas que producen un procesamiento de la información cualitativamente distinto. La maduración y estructura del cerebro parecen alteradas, se producen de forma irregular y, a veces, a destiempo, con un inicio de los problemas probablemente ya en el primer/segundo trimestre de la vida intrauterina.

Es una forma de autismo altamente funcional que trae consigo dificultades de socialización, pero que en contraparte no presenta ningún tipo de dificultad intelectual.


Las niñas con Síndrome de Asperger

Tienen el mismo perfil de habilidades y conductas que los niños, pero estas se manifiestan más sutilmente y su desempeño social al ser mucho más adaptado junto a una personalidad más pasiva hace que no siempre sean diagnosticadas. Se les cataloga de ser distintas, raras o excéntricas y debido a sus habilidades altas en algunas áreas confunden a padres y médicos y acuden tarde a la consulta o no acuden nunca.

Los niños sin embargo acuden más a la consulta por sus comportamientos inadaptados y agresivos más visibles. 

Las niñas y adolescentes se desenvuelven mejor con sus pares, se llevan bien, hacen amigas y por su lado, los niños como en general son mas inquietos e intolerantes incluso pueden llegar a chocar con los demás chicos y terminar como víctimas del bullying.

Hoy, se sabe que, de cada 300 nacidos, uno es Asperger. Sin embargo, su evaluación depende de los criterios clínicos, otros aseguran que la incidencia es de uno en mil personas. Y al igual que en el autismo, se estipula un porcentaje de 10 a 1 aunque se hable de un porcentaje de incidencia mayor, una correlación de cuatro hombres por una mujer.

Las niñas Aspies, como comúnmente se les llama pueden llegar a tener un mejor pronóstico que los varones a largo plazo, en términos de ser mucho más fluidas en sus habilidades sociales.

Diferencias entre hombres y mujeres con trastorno del espectro autista

Debido a la destacada tendencia masculina en la percepción del autismo cada vez son más las investigaciones que se realizan en torno a las diferencias entre hombres y mujeres con trastorno del espectro autista, la influencia de aspectos hormonales y culturales en el desarrollo y evolución del trastorno, así como su detección y diagnóstico.

No es que el síndrome de Asperger se presente de diferente manera en las niñas y los niños, simplemente es percibido como algo diferente, lo que hace que la mayoría de las veces pase desapercibido.

Los investigadores están empezando a darse cuenta de que en las mujeres el autismo/Asperger se presentaría de manera diferente. Las mujeres logran camuflar mucho mejor sus problemas sociales, suelen aferrarse a un único amigo de forma intensa lo que, por otro lado, produce fuertes traumas cuando esa relación se rompe y, ante situaciones de extrema frustración, en lugar de exteriorizar ira o agresividad (bastante común entre los chicos ante altos grados de frustración) lo interiorizan y presentan conductas mucho más pasivas.

Los escasos estudios de investigación existentes parecen apuntar que las mujeres y niñas desarrollan estrategias más eficaces para la participación en conversaciones recíprocas e intercambio de intereses, así como para la adaptación flexible del comportamiento a las situaciones sociales, etc. Parecen tener también mayor interés por la interacción e iniciativa para la formación de amistades, así como mejores capacidades de imitación de comportamientos sociales.

Otro de los aspectos en los que parecen presentarse diferencias es en el funcionamiento de procesos cognitivos básicos. En concreto, los estudios de investigación apuntan a que en el caso de los hombres existen fortalezas cognitivas relacionadas con la atención focalizada y las habilidades viso-espaciales, así como una mayor regulación de las respuestas cognitivas de impulsividad. En el caso de las mujeres parecen obtenerse mejores resultados en tareas relacionadas con la flexibilidad cognitiva, la atención dividida y el seguimiento conceptual múltiple.

Estas posibles diferencias en las funciones cognitivas parecen traducirse, en interacción con las experiencias y los factores del ambiente en que se desarrolla la persona, en distintos patrones comportamentales. En este sentido, la investigación apunta a que las mujeres con TEA parecen utilizar otras estrategias para manejar situaciones sociales y presentan otros tipos de intereses restringidos.

No obstante, el alcance de las conclusiones obtenidas es también muy limitado. Es necesario un incremento de la investigación al respecto, incorporando no solo aspectos relacionados con el funcionamiento cognitivo sino también sobre cómo la experiencia y el papel social atribuido tradicionalmente a las mujeres puede influir en las manifestaciones observables de los TEA y explicar, al menos en parte, las diferencias encontradas entre hombres y mujeres con este tipo de trastornos.

Neurotípicas

Se les llama neurotípicos a quienes funcionan dentro de los esquemas que se consideran 'normales'. Personas que no tienen mayor dificultad para interactuar con sus pares, adaptarse a nuevas rutinas, entender sutilezas en el lenguaje, ironías y demás.

Neurodiversas

En contraposición, existen personas cuya capacidad de abstracción funciona distinto, se toman de forma literal todo lo que les dicen y que, en general, tienen dificultades o impedimentos para leer o interpretar reacciones en las personas con las que interactúan o conviven. A las personas que se les diagnostica algún TEA se les llama 'neurodiversas'.

Es sumamente importante entender la distinción, pues es precisamente esta idea de que lo "normal" es lo primero y lo "raro" es lo otro, que hace que perduren mitos, creencias discriminatorias y tratos denigrantes para las personas neurodiversas.

No se trata de una enfermedad ni hay nada que curar o sobrellevar como si fuera una desgracia. Muchos padres o familiares de personas neurodiversas tienden a tener solo las mejores intenciones, pero muchas veces se dejan llevar por miedos, prejuicios y la guía de profesionales poco rigurosos y escrupulosos. Las personas neurodiversas enfrentan desafíos en una cotidianidad creada y concebida para personas neurotípicas, particularmente en sociedades con políticas de inclusión social débiles.

Este tipo de brechas discriminatorias se ensanchan en la población femenina con TEA. Una mujer autista o con asperger se enfrenta a una mayor cantidad de prejuicios y estigmas y tiene más posibilidades de tener un diagnóstico tardío. En parte porque las pruebas e instrumentos de diagnóstico de TEA asumen que hay una serie de rasgos de la personalidad y el comportamiento que admiten igual lectura en hombres y mujeres, cuando no es así.


“Aspergirls : Empowering Females with Asperger Syndrome”  libro de Rudy Simone

Según Rudy Simone en su libro “Asperchicas: Empoderando a las mujeres con Síndrome de Asperger”, el síndrome de Asperger se manifiesta de forma distinta en varones y en mujeres.

Inventa una nueva palabra en su libro: Aspergirl, que es el nombre que Rudy Simone da a las mujeres con Asperger. De hecho, envía unas palabras a los padres y madres de las aspergirls para aconsejarles sobre la convivencia y la crianza de su hija con síndrome de Asperger.

Su libro es a la vez unos recuerdos, un reportaje de investigación y un manual para comprender el síndrome de Asperge.

Rudy Simone explica a las chicas con síndrome de Asperger que lo frecuente tras el diagnóstico es que algunos miembros de su familia se documenten sobre el síndrome de Asperger y las apoyen al 100% mientras que otros no harán ningún esfuerzo para intentar comprenderlas. Éstos últimos seguramente no tienen ninguna intención de oír nada que pueda desmoronar la imagen que se han hecho de esa chica, de ella en concreto. Sin embargo, la gran mayoría de las personas del entorno estarán a medio camino entre los dos estados porque es posible que no estén listos, desde un punto de vista psicológico, para creer que esa persona que conocen, y la idea que se han hecho de ella, responde al fenómeno de que "se es autista".

Les dice que, aunque parezca difícil vivir con su Aspergirl y les dé la impresión de que quiera que la dejen en paz  esto probablemente viene dado por el hecho de que a menudo debe arreglárselas sola , ella necesita que la ayuden a crecer aportándole alimento, comprensión, seguridad y consejos. Lo necesita tanto como cualquier hijo neurotípico, incluso más, pero seguramente atraerá menos la atención por el hecho de que le gusta estar sola. No deben dejar que eso se produzca. Ya existe suficiente confusión en su vida.

Los reproches y la culpabilidad no deberían formar parte de la herencia que ella lleva, puesto que es casi seguro que le producirán secuelas psicológicas  el autismo es de origen neurológico y no psicológico . Estos problemas psicológicos podrían enmascarar al síndrome de Asperger e impulsar a médicos y otros terapeutas a tratar los síntomas más bien que a buscar la causa. Es posible que su hija deba luchar vigorosamente contra problemas sensoriales, sociales y contra toda clase de prejuicios y esto a lo largo de toda su vida.


Aspergirl : Incomprendida

Se acepta que la diferencia en las habilidades sociales se hace más evidente en la adolescencia pero, en muchos casos, al no presentar las características visibles del TEA como por ejemplo ecolalias (imitar y repetir frases y sonidos de forma involuntaria), estereotipias, prosodia peculiar, etc., no se ven las necesidades de las chicas Asperger y en muchas de ellas se pueden producir situaciones límite, hasta el punto de aparecer por culpa de la desregulación y el estrés ideas suicidas en algún momento de sus vidas.

La adolescencia desenmascara algunos rasgos en chicas con Asperger o autismo pero no está claro si los rasgos autistas aparecen más tarde en la vida para las niñas o si estallan por el estrés de la adolescencia. Esa etapa de la vida tiene más exigencias sociales que evidenciarían las carencias de la chica con síndrome de Asperger, poniendo de manifiesto rasgos que podrían haber pasado inadvertidos en la infancia.

Las mujeres con TEA a menudo desarrollan "mecanismos de supervivencia" que pueden encubrir las dificultades intrínsecas que experimentan. Pueden imitar a sus compañeros, mirar desde la barrera, usar su intelecto para descubrir las mejores formas de permanecer sin ser detectados, y estudiarán, practicarán y aprenderán acercamientos apropiados a situaciones sociales. Suena bastante fácil, pero de hecho estas estrategias requieren mucho trabajo y en la mayoría de los casos pueden llevar al agotamiento, la abstinencia, la ansiedad, el mutismo selectivo y la depresión.

Intereses específicos. Con frecuencia las mujeres con perfil Asperger, como los hombres neurodiversos, tienen intereses especiales intensos; sin embargo, estos intereses especiales pueden seguir diferentes conjuntos de temas. Históricamente, las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de interesarse en el transporte, las computadoras o la astronomía y es más probable que les apasione la literatura, las artes, los animales, el activismo ambiental y otros temas similares.

Cuando se trata de intereses especiales, todo vale para ambos géneros. No existen límites para la variedad y la profundidad de los intereses o la experiencia de las mujeres y los hombres con perfil Asperger. Como siempre, estos intereses están en constante evolución y cambian con la edad.


Instrumentos de diagnóstico ineficaces

Ya hay muchas teorías que sostienen que el TEA no es necesariamente más importante en los hombres, pero falla en el diagnóstico de las mujeres. Las herramientas de diagnóstico no son tan efectivas para los niños como las niñas, y un número significativo de niñas y mujeres con síndrome de Asperger no se detectan precisamente por las debilidades del método.

A pesar de sus desafíos muchas mujeres con perfil Asperger tienen mucho éxito en la crianza de los hijos, pero podrían tener dificultades con las muchas tareas de funcionamiento ejecutivo que se requieren de una madre. Además, pueden verse especialmente desafiadas cuando sus hijos se convierten en adolescentes porque las interacciones sociales se convierten en los focos principales de sus vidas.

Una chica con síndrome de Asperger o autismo de alto funcionamiento tiene un amplio abanico de fortalezas y no solo dificultades. Normalmente las mujeres con Asperger son detectadas en el espectro en la adolescencia, con depresión, ansiedad o desórdenes de la alimentación frente al diagnóstico precoz que se suele producir en los chicos durante la infancia.

Las mujeres con perfil Asperger pueden experimentar trastornos del humor concurrentes y, a menudo, interiorizar los sentimientos de frustración y fracaso. Comenzando en la adolescencia, tienen altas tasas de depresión y ansiedad (34 y 36 por ciento respectivamente).

Algunos estudios también han encontrado una coincidencia convincente entre el autismo y los trastornos alimentarios, como la anorexia, aunque los estudios son demasiado pequeños para estimar cuántas mujeres tienen ambos trastornos a la vez. Además, hay comportamientos presentes en las chicas con Asperger, pero no en los chicos, que no han sido aún identificados como parte del perfil, así que los instrumentos de diagnóstico no son igualmente eficaces para niños que para niñas.

Otro rasgo muy común a todas las personas con Asperger es la selección de sus prendas de vestir de acuerdo a criterios de confort, suavidad, etc. Este rasgo, que comparten también chicas y chicos, se hace más visible en las mujeres dado que socialmente se les exige una estética determinada muy sometida a los dictados de la moda, cosa que no sucede con tanta intensidad en los varones. Normalmente las mujeres Asperger prefieren ir cómodas antes que ir a la moda, lo que puede dar la impresión a los demás que no les importa su apariencia física, o que carecen de feminidad o de clase, lo cual, nuevamente, se convierte para ellas en un lastre social que ellos no deben superar con tanta frecuencia. Cada niña y mujer con un perfil de Asperger es única, pero muchas comparten ciertas experiencias.

Muchos de estos instrumentos diagnósticos han sido diseñados trabajando exclusivamente con niños varones y, si los síntomas en niñas son, como parece, algo diferentes, los test pueden estar fallando en mujeres que sí tendrían un trastorno del espectro autista.

Los criterios diagnósticos relacionados con la condición del autismo no tienen un género específico, sino que la cuestión reside en cómo los clínicos interpretan los criterios más que en realizar cambios en éstos. La clave está en hacer las preguntas adecuadas, y eso suele venir con la experiencia y el conocimiento sobre la presencia del autismo en la población femenina.

Las chicas suelen ser más sociales y, por tanto, sus síntomas son menos visibles, por lo que es posible que no existan diferencias de prevalencia y que la diferencia esté, sencillamente, en el diagnóstico.

Así que los instrumentos de diagnóstico no están detectando a un número importante de chicas afectadas y en aquellas que sí se detectan no se tienen en cuenta las peculiaridades propias de su sexo, ni los efectos que tienen sobre ellas las exigencias sociales de un modelo mayoritariamente patriarcal y masculinizado.

Las chicas en el espectro autista pueden no ser diagnosticadas durante la primaria, porque son percibidas como niñas pasivas, más que con dificultades sociales, y pueden no llamar la atención como los niños con conductas disruptivas. Teniendo en cuenta esto, mientras los profesionales centren su atención en observar el aislamiento social en el patio como un factor clave para detectar a niños con dificultades sociales, las niñas con TEA seguirán pasando desapercibidas.


Características de las chicas con síndrome de Asperger

Apariencia y hábitos personales

* Viste cómodamente de acuerdo a la practicidad y aspectos sensoriales.

* No dedica mucho tiempo a arreglarse. Los cortes de pelo se limitan al lavado y es todo. Pueden sentirse bien sin arreglarse siempre.

* La personalidad excéntrica puede verse reflejada en la apariencia.

* Es juvenil para su edad, en apariencia, vestimenta, comportamiento y gustos.

* Normalmente más expresivas de cara y gestos que los chicos con síndrome de Asperger.

* Les gusta leer, ver películas para evadirse: normalmente ciencia ficción, fantasía, pueden tener favoritas que usen como refugio.

* Usan el control como técnica para manejar el estrés: normas, disciplina, rígidas en determinados hábitos, que contradicen su apariencia no convencional.

* Normalmente son más felices en casa, que en otros ambientes controlados.

Intelecto, talento, educación y vocación

* Pueden haber sido diagnosticadas como Asperger de pequeñas, o pueden haberlas visto como talentosas, tímidas, sensibles, etc. Pueden haber tenido obvios o severos problemas de aprendizaje.

* A menudo son personas amantes de la Música y el Arte.

* Pueden tener un conocimiento concreto extenso o talentos muy fuertes.

* Pueden tener interés muy acusado en computadoras, juegos, ciencia, diseño gráfico, inventos, cosas de naturaleza tecnológica y visual. De pensamiento más verbal se pueden acercar más a la escritura, los idiomas, estudios culturales o Psicología.

* Pueden haber aprendido solas a leer, hiper-léxicas de niñas y poseerán mucho conocimiento autodidacto.

* Pueden estar muy apasionadas por un estudio o curso y cambiar radicalmente de dirección, desinteresándose por lo anterior.

* Tendrán a menudo dificultades en mantener un trabajo concreto y la búsqueda de trabajo como algo desalentador.

* Aunque inteligentes, en algunos casos pueden ser lentas en comprensión a causa de procesos sensoriales o cognitivos. No son buenas siguiendo instrucciones verbales: necesitan escribirlas o dibujar un diagrama.

* Tienen obsesiones, pero no son tan frecuentes como en los chicos. Tienen menos probabilidad de ser “trainspotters” (los que se quedan mirando a cosas que se repiten, como el paso de los trenes).

Emocional y físicamente

* Emocionalmente inmaduras y sensibles.

* Las emociones que predominan son la ansiedad y el miedo.

* Son más abiertas a hablar de sentimientos y de aspectos emocionales que los chicos con síndrome de Asperger.

* Tienen aptitudes sensoriales muy fuertes: son propensas a sobrecargarse.

* Probablemente reciban medicación para diferentes síntomas. Son muy sensibles a la medicación y cualquier sustancia puede tener efectos adversos.

* Pueden tener problemas gastrointestinales de leves a severos (úlceras, reflujo gástrico, colon irritable, etc.).

* Intentan serenarse cuando están tristes o agitadas: balancearse, rascarse la cara, murmurar, tamborilear los dedos, balancear las piernas, dar golpecitos con los dedos y los pies, etc.

* Son parecidas cuando están contentas: aleteo de manos, aplausos, canturreos, saltos, carreras alrededor de algo, bailes, balanceos.

* Odian las injusticias y odian que no se les entienda adecuadamente: esto puede incitar a la ira y el enfado.

* Propensas a no hablar cuando están nerviosas o tristes, especialmente después de un bajón emocional. Tartamudean menos que los chicos, pero pueden tener voz rasposa, monótona en algunos casos, cuando están estresadas o tristes.

Relaciones Sociales

* Sus palabras y acciones son frecuentemente malinterpretadas por los demás.

* Son percibidas como frías y egocéntricas, poco amigables.

* Son muy habladoras en ciertas ocasiones, pueden encenderse mucho al hablar de temas por los que sienten pasión u obsesión.

* En ocasiones pueden ser muy tímidas y poco habladoras.

* Como los chicos se apagarán rápidamente en reuniones sociales una vez sobrecargadas emocionalmente, pero son mejores socializando en pequeñas dosis. Pueden dar la imagen de expertas.

* No salen mucho. Prefieren salir únicamente con su pareja o con los niños si los tienen.

* No tienen muchas amigas intimas y no hacen cosas de chicas como ir de compras con ellas y salir por ahí.

* Tienen una amiga cercana y amigos en el colegio, pero no una vez llegada a la edad adulta.

* Pueden o no querer una relación sentimental. Si tienen una relación probablemente la tomen muy en serio, pero pueden preferir quedarse soltera.

* Debido a temas sensoriales, les puede gustar el sexo u odiarlo.

* Si se sienten atraídas por un chico pueden ser extremadamente extrañas para hacérselo saber: pueden quedársele mirando o llamarlo constantemente. Esto ocurre por fijación y porque no entienden los roles sociales de géneros. Esto cambiará con la madurez.

* Normalmente prefieren la compañía de animales por razones sensoriales pero no siempre.

* Normalmente están orgullosas y son muy protectoras con los “dones” que el Asperger les ha concedido, pero les gustaría encontrarse mejor en el mundo y sufrir menos.



Podemos encontrar y conocer a una gran cantidad de mujeres jóvenes con síndrome de Asperger 
en la Web. Las cuales a través de sus páginas nos dan a conocer sus experiencias y vivencias 
y, por que no decirlo, sus estrategias para enfrentar este mundo complicado y competitivo. 
No deja de ser fascinante y sorprendente su forma de enfrentar el mundo y, 
digna de admirar la resiliencia que día a día presentan.

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