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marzo 31, 2019

Neurociencia de la Empatía





La empatía es la intención de comprender los sentimientos y emociones, intentando experimentar de forma objetiva y racional lo que siente otro individuo. La palabra empatía es de origen griego “empátheia” que significa “emocionado”.

Según la psicología, la empatía es la capacidad psicológica o cognitiva de sentir o percibir lo que otra persona sentiría si estuviera en la misma situación vivida por esa persona. Los psicólogos consideran que la empatía ya se desarrolla durante la infancia pero es en la edad adulta cuando se afianza. A medida que se acumulan experiencias y vivencias, cuesta menos entender a los demás.

Una neurona espejo es una célula nerviosa que se activa en dos situaciones concretas, cuando el individuo realiza una acción y cuando observa principalmente a un semejante realizar esa misma acción, siendo capaces de activarse estas neuronas a través de estímulos visuales y auditivos.

Neuronas espejo y empatía

El papel de las neuronas espejo en las conductas empáticas como por ejemplo la adopción de gestos faciales y posturas en conductas imitativas interactivas, es básico junto con la adopción emocional (sistema límbico).

La empatía está soportada por una red neuronal a larga escala compuesta por el sistema de neuronas espejo, el sistema límbico, y la ínsula, que funciona como nodo conector entre ambos sistemas. Dentro de esta red, las neuronas espejo proveen la simulación de las expresiones y gestos faciales observadas en otros a zonas de procesamiento de bajo nivel, por medio de la ínsula, lo que provoca la actividad en dichas zonas. Y, por último, produciendo un estado emocional en el observador de la conducta observada. De esta manera se provee de un sistema alterno de emociones al sujeto, basado en la simulación, que permite en parte la cognición social.

En el sistema de neuronas espejo y su relación con la empatía, es necesario hacer una distinción: entender y simular las emociones no es el único paso para la cognición social, ya que se debe tener en cuenta la personalidad estable de la persona con el fin de realizar predicciones.

Las neuronas espejo se disparan de la misma forma cuando realizamos una acción que cuando observamos a alguien realizarla. El hecho de que nuestro cerebro reaccione igual, explica el aprendizaje por imitación, la emulación y también la empatía, ya que vivimos la acción de otro como nuestra y nos ayuda a comprenderla.

Cuando estas neuronas especializadas se activan otras zonas del cerebro también lo hacen, como el sistema límbico. De esta manera, nos permiten ser capaces de reconocer gestos faciales, acceder a nuestros recuerdos y aprendizajes previos y unir toda esta información para interpretar la situación y darle un significado.

Las emociones son contagiosas

Somos muy influenciables. Tanto que el estado de ánimo de los demás nos puede afectar, haciendo que nuestro humor cambie. Cuando alguien con quien trabajamos está triste y su rostro nos transmite esa tristeza, no solo somos capaces de saber que algo le pasa, sino que además nuestro ánimo puede verse afectado; y es que la empatía no solo nos permite conocer lo que el otro piensa, también nos permite ponernos en su lugar, con sus circunstancias.

Además se ha comprobado que forzar la risa puede hacer sentirse mejor. El simple hecho de fingir la emoción de la alegría hará sentirse mejor. También lo hará el estar con un grupo de amigos que no para de bromear y, aunque se tenga un día horrible, seguramente las risas de los demás contagiarán.

Teniendo en cuenta que las emociones de los demás pueden ser muy contagiosas y afectarnos, el exponernos a acciones que realizan los demás también puede serlo, sobre todo a una edad temprana. Así, la exposición a la violencia en los niños por medio de la televisión puede aumentar el grado de violencia en su conducta, ya que tendemos a imitar lo que vemos, teniendo en cuenta que no somos robots y podemos elegir nuestros actos.

La empatía está íntimamente vinculada con la forma en la que cada uno regula las propias emociones. Aquellos que saben manejar mejor su estado de ánimo tienen más facilidad para empatizar y responder de manera equilibrada.

La empatía está modulada por factores como la relación que existe entre las personas, la personalidad, la historia emocional de cada uno y el contexto cultural de referencia. Las personas empáticas tienden a gustar más porque enseguida comprenden lo que les pasa a los otros, tienen más capacidad de escucha y compasión, actúan de manera más eficaz y son más persuasivas.

Sin embargo, hay sujetos que tienen una total falta de empatía. No consiguen ponerse en los zapatos de los demás y los tratan con distancia. Éste es el caso de la personalidad narcisista, antisocial, obsesiva o límite que se inclinan hacia el egocentrismo. Y, por supuesto, los psicópatas que interactúan con los demás sin importar el sufrimiento.

Otras personas sufren exceso de empatía. Son demasiado influenciables. Acaban agotadas, sobre todo, si están en la posición de cuidadores; es la fatiga por compasión. Corren el riesgo de desconectarse emocionalmente de sí mismos o asumir los problemas de los demás como propios, el trauma vicario.

Cada persona muestra diferentes niveles de empatía ante la misma situación, pero también hay algunas coincidencias. Así, los individuos se conmueven más con las desgracias que ocurren dentro de su grupo social. La nacionalidad, la edad, el sexo, etc, determinan el nivel de implicación emocional.



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Neuronas espejo  Descubren cómo la empatía afecta al cerebro

Un equipo de investigadores de la Universidad de Colorado, EEUU, en un estudio publicado en Neuron de junio 2017, revela que dos tipos de empatía emocional, la compasiva y la angustia, activan diferentes zonas del cerebro.

El equipo escaneó el cerebro de 66 voluntarios mientras oían testimonios reales de dramas humanos, con diferentes desenlaces.

Los voluntarios, además, debieron valorar cómo les hizo sentir cada historia por separado, sin ningún escáner de por medio. El primer gran descubrimiento fue que no existe una región del cerebro en el que la empatía se desarrolle, sino una red que une diferentes zonas.

El cerebro no es un sistema por módulos donde haya una zona encargada de la empatía. Se trata de un proceso distribuido. Las mismas regiones que intervienen en la valoración de la comida o el dinero, aparecen implicadas en el estudio al valorar el bienestar de los otros.

Eso sí, no todas las historias conectaban las mismas zonas y, de hecho, generaron dos tipos de patrones, entre las que reunían "solidaridad y compasión" con las que causaron "angustia empática". En la primera se activaban áreas cerebrales como el córtex prefrontal ventromedial o la corteza medial orbitofrontal, relacionadas con los procesos con los que el cerebro da valor a algo.

Por otra parte, historias como la del veterano de guerra que se queda sin hogar despertaron más angustia que compasión y, por ende, activaron otras zonas, como la del córtex premotor o la corteza somatosensorial primaria, que son conocidas por participar en los procesos llamados de espejo.

Dos tipos de empatía emocional, la compasiva y la angustia, activan diferentes zonas del cerebro

Las áreas cerebrales que aparecen preferentemente relacionadas con la angustia empática también se activan mientras experimentamos u observamos acciones, sensaciones y expresiones faciales.

Más allá de las marcadas diferencias, hubo algo que aunó a los participantes: todas las personas escaneadas revelaron patrones cerebrales muy similares cuando empatizaban con los protagonistas de cada historia.

Los especialistas explicaron que si bien la emoción que se despertaba era una respuesta muy personal, el patrón de activación era común. Tanto fue así que utilizaron estos patrones como marcadores para predecir cómo otro grupo de 200 personas, a las que no les escanearon el cerebro, valoraría las mismas historias que oyó el primero.

Finalmente, los investigadores sostuvieron que estos patrones podrían, en el futuro, servir en la detección de trastornos como la psicopatía.


Nuestra respuesta cerebral a las buenas noticias ajenas depende de la empatía

Según un estudio de investigadores de la University College of London (UCL), publicado en Journal of Neuroscience de octubre 2015, la forma en que el cerebro reacciona a las cosas buenas que les pasan a los demás está determinada por la capacidad de empatía.

La investigación atribuye a una parte concreta del cerebro, la corteza cingulada anterior (ACC, por sus siglas en inglés) como la región que se muestra especialmente atenta a las buenas noticias que afectan a los otros.

Su respuesta cambia sustancialmente en función de los niveles de empatía. En las personas consideradas como altamente empáticas, la corteza cingulada anterior reacciona solo a las cosas buenas que les suceden a otros individuos, mientras que en los sujetos poco empáticos, la ACC también reacciona a las malas noticias propias.

El estudio demuestra la relevancia de esta parte del cerebro en los trastornos relativos a los comportamientos sociales, como la psicopatía y el autismo. También podría ser un punto de partida para investigar los mecanismos cerebrales que producen desórdenes en el comportamiento como respuesta a los éxitos propios o ajenos.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores escanearon mediante imágenes de resonancia magnética los cerebros de 30 voluntarios, de edades entre 19 y 32 años, expuestos a la contemplación de imágenes que predecían las posibilidades de que ellos mismos u otras personas ganaran dinero. Los participantes también complementaban un cuestionario que evaluaba su nivel de empatía una semana antes de que se sometieran a la resonancia.

Explicaron que la región de la corteza cingulada anterior siempre se activaba en todos los participantes cuando otra persona iba a ganar dinero. Sin embargo, la activación era mayor en los individuos que se les consideraban empáticos.


La empatía tiene sus propias áreas cerebrales

Según un equipo de científicos de Monash University, Australia, en un estudio publicado en NeuroImage de junio 2015, los tipos de empatia otorgan cerebros diferentes físicamente.

Para estos científicos, el hallazgo plantearía algunas hipótesis, como la posibilidad de que la empatía pueda aumentar con el tiempo  dando lugar a cambios físicos a nivel cerebral , o que incluso podríamos ver desaparecer dicha empatía con el tiempo.

Los investigadores encontraron que las personas con “empatía afectiva” tienen una fuerte respuesta emocional frente a los sentimientos o pensamientos de otra persona, ya que la materia gris de estos individuos es más densa en una región cerebral determinada en comparación con aquellos que expresan “empatía cognitiva“, es decir, individuos que tienen una respuesta más lógica a otro estado emocional y menos sentimental.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos estudiaron a 176 individuos usando una técnica de neuroimagen denominada “morfometría basada en voxel”, donde se analizaba la densidad de su materia gris cerebral. El objetivo era determinar el grado de empatía afectiva o empatía cognitiva de los participantes.

La densidad de materia gris, clave para diferenciar la empatía. Los hallazgos del estudio fueron que aquellos con una alta empatía afectiva tenían una mayor densidad de materia gris en la corteza insular justo en el centro del cerebro. Por otra parte, aquellos que tenían una alta empatía cognitiva también tenían una mayor densidad de materia gris en la corteza mediocingular, justo encima de la conexión entre ambos hemisferios cerebrales.

La conclusión de los investigadores es que la empatía podría llegar a perderse o alterarse si las zonas cerebrales anteriormente mencionadas se lesionan o modifican. También explicaría porque hay individuos que no tienen empatía, u otros que la tienen en exceso.

Estos resultados validan el hecho de que la empatía es un conjunto de componentes, lo que sugiere que la empatía afectiva y la empatía cognitiva están representadas y diferenciadas morfológicamente a nivel cerebral.


abril 28, 2015

Niños Superdotados



El niño superdotado presenta una gran precocidad del desarrollo general o desarrollo de aptitudes específicas

Los niños superdotados poseen una inteligencia superior, gran creatividad e imaginación y una curiosidad insaciable que les faculta para el aprendizaje autónomo. Cualidades, todas ellas, que los convierten en niños especiales, con necesidades y exigencias diferentes a las de los demás, y que insuficientemente desarrolladas o indebidamente canalizadas pueden volverse en su contra.

La Organización Mundial de la Salud define a una persona superdotada como "aquella que cuenta con un coeficiente intelectual superior a 130". Sin embargo, reconocer a un niño superdotado no es fácil. Sólo un 2% de la población infantil iguala o supera el coeficiente intelectual para ser calificado como tal y casi la mitad suelen ser niños problemáticos con bajo rendimiento académico y en algunos casos, fracaso escolar.

El primer psicólogo que utilizó la palabra “superdotado” fue el estadounidense Lewis Terman (1932) para referirse a los sujetos que están en la franja superior del 1% en los resultados de inteligencia general evaluada mediante las escalas Stanford-Binet. Más adelante fue cogiendo relevancia el concepto de Cociente Intelectual (CI), para considerar al superdotado como el sujeto que obtenía una puntuación igual o superior a un valor de 130.


Diferencia entre Superdotación, Altas Capacidades y Niños Precoces

Superdotación

Supone una inteligencia muy superior respecto a su grupo de edad y medida mediante las pruebas de Inteligencia – normalmente las escalas Weschsler: WPPSI-III, WISC-IV, WAIS . No obstante, hay otras condiciones necesarias. Los niños superdotados tienen una gran motivación por lo que les gusta, llegando a ser obsesivos. También son muy creativos siendo capaces de generar respuestas nuevas e ingeniosas ante nuevas situaciones o retos. 

Un patrón de temperamento o personalidad caracterizado normalmente por algunos de los siguientes factores, si bien cada niño es diferente: hipersensibilidad, afán de protagonismo o liderazgo (que, a veces, no consiguen), baja tolerancia a las críticas o cuestionamientos de sus puntos de vista, gran riqueza de vocabulario y para argumentar sus demandas, memoria excepcional, perfeccionista, muy auto-exigente, sentido del humor peculiar, sofisticado.


Superdotación y sus tipos

Expertos de la Universidad de Harvard han establecido distintas clases de superdotación, según las cualidades que estén más desarrolladas en estas mentes privilegiadas.

* Inteligencia lingüística
* Inteligencia musical
* Inteligencia lógico-matemática
* Inteligencia espacial
* Inteligencia corporal-kinestésica (propia de los atletas)
* Inteligencia intrapersonal (alta autoestima)
* Inteligencia interpersonal (capacidad de liderazgo).

Altas Capacidades

Suponen un nivel de inteligencia superior. En este grupo se podría incluir a niños con un CI alrededor de 120-130. Por lo demás pueden tener, en diferente medida, las características señaladas para la Superdotación aunque serían menos pronunciadas en general.

Niños Precoces

Cuando presentan un avance significativo en algunos hitos evolutivos en un momento dado de su ciclo de desarrollo (hablan antes con mucho vocabulario, aprenden a leer con solo 4 años, etc.). Son niños que aprenden rápido y bien, marcando diferencias con sus compañeros. Puede que no presenten otros síntomas de altas capacidades como la creatividad o la implicación en la tarea.

En edades tempranas (menos de 6,7 años), aunque las puntuaciones obtenidas en los Test de Inteligencia estén dentro de los valores necesarios de altas capacidades o superdotación, no se puede afirmar que estos niños vayan a pertenecer en un futuro a este grupo. La razón fundamental es que los niños a estas edades experimentan todavía muchos cambios a nivel físico y psicológico, pudiendo presentar en años posteriores una normalización de sus aprendizajes respecto a su grupo de iguales. Sí que es cierto que dentro de este grupo de "avanzados" muchos de ellos consolidarán los rasgos necesarios para confirmar sus capacidades. De todas formas esto tendrá que verificarse en edades más avanzadas (a partir 11-12 años).


Primeros signos de la superdotación

Muchos padres sospechan de altas capacidades en sus hijos pero no siempre estas se confirman. Hay que diferenciar entre niños precoces (respecto a su edad cronológica), niños con talento en ciertas áreas (música, dibujo, etc.), niños con altas capacidades y niños con superdotación.

Los niños superdotados exhiben un talento precoz. Así asumen anticipadamente la capacidad para emitir frases completas cuando otros niños de su edad están en el período de emisión de palabras sueltas. Igualmente pueden percibir detalles del entorno en los que ni siquiera los adultos reparan, o mostrar hacia ciertos temas una sensibilidad  exagerada para su edad.

Muchas veces, los síntomas que presenta un niño con un cociente de inteligencia superior a 130 se confunden con la hiperactividad y con la falta de atención. Si no se detecta a tiempo la superdotación puede ocurrir que el niño se sienta desmotivado y se aburra en el colegio.

Hay dos maneras principales de determinar si un niño es superdotado: observando características y conductas, así como mediante pruebas.

Características

Los niños superdotados de edades comprendidas entre 2,6 y 5,6 años presentarían las siguientes:

Desarrollo avanzado. La precocidad en los diferentes hitos evolutivos se hace presente desde los primeros meses de vida. Se anticipa el caminar, el lenguaje, etc. Siente interés rápidamente por los libros y algunos de ellos pueden ser lectores precoces.

Interés por el aprendizaje. El aprendizaje se asume con gran facilidad. Su gran memoria les permite absorber literalmente cualquier tipo de información. Pueden mostrar áreas de interés concreto sobre temas sociales, de la naturaleza, sobre el universo u otros buscando activamente información.

Profundizar en los conocimientos. Estos niños necesitan profundizar de forma exagerada en los diferentes aprendizajes de su interés. A menudo actúan como lo haría un filósofo o un científico intentando averiguar y dar una explicación lógica a aquello que les interesa.

Alto nivel de actividad. Suelen ser niños inquietos, a veces hiperactivos, con necesidades de sueño reducidas. Realmente agotadores para los padres dada su incesante búsqueda de explicaciones.

Precaución y temores. Debido a su carácter analítico y necesidad de ir más allá, los niños con superdotación pueden mostrarse cautelosos ante nuevas situaciones. En estos casos, antes de actuar, analizarán el entorno y tratarán de minimizar el riesgo de fracaso ante cualquier reto que se pueda generar. Su patrón de actuación es primero observar y después actuar según un plan lógico derivado de su análisis previo. Suelen sentir mucho temor ante la posibilidad de un posible fracaso.

Sensibilidad. Un rasgo bastante común es la gran sensibilidad y empatía que muestran respecto a temas como el maltrato a personas o animales, la injusticia social, etc. Pueden llegar a ser muy críticos consigo mismos y cuando se sobrecargan con sus sensaciones pueden volverse introvertidos y reservados.

Desarrollo desigual. El desarrollo de los niños con superdotación no sigue un curso homogéneo en las diferentes áreas, existen discrepancias entre el desarrollo de su capacidad intelectual respecto de otras áreas como la conducta y, especialmente, la emocional. De esta forma es relativamente frecuente que se preocupen enormemente por conceptos como Dios, el mundo, la muerte, el universo, etc., pero a su vez no disponen, a nivel emocional, de la suficiente madurez para manejarlos debidamente y sin causarles desasosiego.

También puede resultar paradójico el hecho de que mostrando altas capacidades de comprensión puedan, en un momento determinado, reaccionar como un niño de su edad, con lloros, rabietas u otros. De hecho el niño reacciona emocionalmente de forma coherente a su edad cronológica.

Por su parte las adquisiciones motrices pueden desarrollarse más tarde y, por tanto, no corresponder sus habilidades intelectuales con sus destrezas manuales (dibujo, escritura…).

Capacidad precoz para diferenciar entre realidad y fantasía. Otra de las características es el planteamiento temprano de cuestiones como la inevitabilidad de la muerte y preguntas recurrentes acerca de historias o cuentos para asegurarse de lo que puede o no ser real o suceder.

Interés temprano en cuestiones morales o sociales. Suelen desarrollar una especial sensibilidad o conciencia acerca de problemas sociales, desigualdades, injusticias. También pueden preocuparse por temas como la guerra, medio ambiente, contaminación, violencia, etc. Frecuentemente se encuentran ante respuestas ambivalentes, dubitativas o poco precisas por parte de los adultos, lo que aumenta su temor o frustración al no hallar una explicación racional.

Mayor poder de razonamiento y manipulación. Los niños superdotados utilizan como principal herramienta comunicativa el lenguaje que es donde marcan diferencias significativas con sus iguales. Ello unido a su capacidad de comprensión y razonamiento lógico los hacen muy proclives a defender con todo tipo de argumentos sus reivindicaciones, demandas o, a veces, caprichos. Si no se les aplica unos límites o disciplina “normal” pueden convertirse en pequeños manipuladores.

Habilidades Sociales. Este es un punto clave en el desarrollo de los niños superdotados. Tienen una gran comprensión del entorno, también del social, lo que puede desarrollar en ellos unas capacidades innatas de liderazgo en su grupo. No obstante, desde muy pequeños, pueden verse a sí mismos, como diferentes a los demás. Su sofisticado vocabulario, su sentido del humor, su perfeccionismo y, sobre todo, la constatación de que sus intereses especiales no son compartidos por sus compañeros, pueden dificultar en gran medida la integración en el grupo. Estos problemas pueden agravarse a medida que el niño crece y se acerca a la adolescencia, aumentando sensación de rechazo, incomprensión y baja autoestima.

Individualidad. Normalmente estos niños son vistos como sujetos extraños, raros, extravagantes debido a su creatividad y fantasía así como un peculiar estilo y ritmo de aprendizaje. Es muy importante que a estos niños no se les organice constantemente y que dispongan de su propio espacio para organizar y crear sus propias cosas.

Perfeccionismo. Con mucha frecuencia, necesitan profundizar en todos los aspectos de los temas de su interés y lo hacen con una avalancha de preguntas que pueden resultar agotadoras para los padres e impertinentes para los maestros. Cuando no alcanzan las metas u objetivos que se han propuesto, suelen frustrarse y sentir gran desasosiego y ello puede conducirles a rehusar o abandonar la tarea antes que a rebajar el objetivo que se han impuesto.


Bebés superdotados


El bebé superdotado no mira el mundo, sino que lo perfora con la mirada. Sus preguntas parecen estar ya presentes. Otro de los síntomas, es que las palabras llegan pronto. En estos pequeños la adquisición del "yo" es rápida, la sintaxis correcta y el vocabulario rico y elaborado, las preguntas aparecen muy precozmente. Acerca de todo y sin interrupción. El niño, muy pronto, lo leerá todo.

A partir de los cinco, seis años


Hacia los seis, todo se estabiliza. Y a partir de ahí, se tiene el mismo cociente de inteligencia que a los 30, los 40 o los 60. Un superdotado va a ser siempre un superdotado.


Pruebas para verificar el CI y para evaluar las diferentes capacidades




Cuestionario de detección de niños superdotados. (5 - 8 años)


Problemas asociados a las características generales

Patrón de aprendizaje rápido y con facilidad. Se aburren fácilmente pudiendo llegar a frustrarse. Odian la monotonía, las repeticiones y el currículum superficial. Pueden llegar a ocultar sus capacidades para ser aceptados. Las actitudes de los adultos pueden percibirlas de forma negativa.

Gran capacidad verbal y pueden aprender sin dificultad varias lenguas. Unido a su capacidad de razonar, el dominio de su discurso puede llegar a ser ofensivo para el otro interlocutor. Dificultad para escuchar a los demás. Gran capacidad para manipular si lo desea o conviene.

Alto nivel de activación. Cuando la energía que poseen no puede ser canalizada hacia objetivos de su interés pueden frustrarse. No soportan la inactividad. Generalmente necesitan menos horas de sueño.

Enorme curiosidad. Suelen adquirir demasiadas responsabilidades y actividades al mismo tiempo. Pueden parecer pedantes u obsesivos por su necesidad de profundizar en aspectos que para sus compañeros resultan intrascendentes.

Gran capacidad de concentración y persistente en sus objetivos. Se resiste a ser interrumpido cuando algo es de su interés. No soportan horarios programados.

Muy sensibles y necesitan soporte emocional y afectivo. Necesitan tener éxito. Son vulnerables al fracaso y al rechazo de sus compañeros. Se sienten confusos si sus pensamientos e ideas no son tenidos en cuenta. Muy sensibles a la crítica.

Perfeccionismo. Suelen ponerse metas altas. Si no las alcanzan pueden frustrarse e interrumpir nuevos intentos. Ello les provoca sentimientos inadecuados.

Preocupación por temas morales y propios de los adultos. Intentan cambios en su entorno poco realistas. Al no conseguirlos surge el enojo, la frustración e incluso la depresión. Pueden desarrollar también una actitud cínica.

Muestran no conformidad e independencia ante lo establecido. Tendencia a cuestionarlo todo y a los retos. Pueden mostrarse muy intransigentes con la conformidad y con la rigidez de ideas.

Sentimiento de "ser diferentes". Pueden llegar a cierto aislamiento con los iguales y a nivel social. También al percibir que ser diferentes es algo negativo que solo les crea problemas.

Agudo sentido del humor. Pueden utilizarlo para atacar a los demás de forma inapropiada y utilizando todos sus recursos verbales. Si su peculiar humor no es entendido pueden sentirse confusos.

Gran imaginación. Ello puedo provocar que sean vistos como "raros" por parte de los otros. Pueden sentirse asfixiados si no tienen a su alcance oportunidades creativas.



Conductas de un niño superdotado sin estimulación

Cuando un niño superdotado no está recibiendo una estimulación conveniente, pueden aparecer problemas de comportamiento como respuesta a la frustración que está experimentando. Estos problemas pueden ser de dos tipos:

Agresiva. El niño da muestras de violencia, tanto verbal como física, presenta una fuerte rebeldía, se niega sistemáticamente a seguir algún tipo de reglas, etc.
Pasiva. Vive en un mundo de fantasía, evita el contacto con la gente, no se defiende si alguien le insulta o le pega.

Generalmente lo que ocurre en la mayoría de los casos, es que el niño empieza a sentirse diferente muy pronto. En la escuela por ejemplo, sus intereses suelen ser distintos a los de sus compañeros, se aburre y se siente frustrado, por lo que tiende a rebelarse, transformarse en un chico problema, castigado constantemente.

Si no encuentra actividades desafiantes en la escuela, frecuentemente puede terminar con habilidades de estudio pobres o inexistentes. Cuando un niño siente que sus necesidades no se satisfacen en la clase, cuando no obtiene la atención que necesita, tiende a bajar su rendimiento, a interrumpir la clase, a molestar a sus compañeros, a desafiar los conocimientos de la maestra e incluso a fracasar en sus tareas y exámenes.

En estos casos se debe hablar con el maestro responsable del niño, si persisten las conductas agresivas o pasivas, buscar la ayuda de un psicólogo o si fuese necesario contemplar el cambio de escuela.

Desarrollarse y crecer en un ambiente en el que el niño se siente incomprendido es complicado, y por ello el apoyo emocional, el cariño y la estabilidad que le ofrezcan los adultos que le rodean es fundamental. Si se le proporciona alguna clase de actividad de enriquecimiento al niño, los problemas tienden a desaparecer por sí solos.


Ideas para estimular a niños superdotados

* Hablar y jugar con él. Mantener conversaciones sobre hechos cotidianos con los adultos expresando su parecer.
* Prestar atención a sus inclinaciones por el arte o los números y ayudándole a desarrollar estas habilidades.
* Llevarle a lugares donde pueda aprender cosas nuevas, como museos, bibliotecas y centros comunitarios donde se desarrollen actividades.
* Estimularle para que no se aburra, explicándole que el éxito es posible y que saldrá beneficiado en el futuro.
* Procurar un ambiente tranquilo donde pueda leer y estudiar y ayudarle siempre con sus deberes.
* Es aconsejable inscribirlos en actividades fuera de la escuela.



Intensidad emocional en los niños superdotados

La superdotación tiene un componente emocional así como intelectual. La complejidad intelectual va de la mano junto con una profundidad emocional. Del mismo modo que el pensamiento de los niños superdotados es más complejo y de mayor profundidad que el de otros niños, así lo son sus emociones en cuanto a complejidad e intensidad.

Esta complejidad se observa en amplio rango de emociones que los niños superdotados pueden experimentar a la vez en un momento dado y la intensidad es evidente en ese desbordamiento de sus sentimientos acerca de prácticamente todo, tan familiar para sus padres y profesores.

La intensidad emocional se puede expresar de muchas maneras diferentes :

* Intensidad de sentimientos. Sentimientos positivos, negativos, ambos a la vez, extremos de emociones, emociones complejas que aparentemente se mueven de un sentimiento a otro en un periodo corto de tiempo, identificación con los sentimientos de otras personas, llantos y lágrimas a la vez.

* En el cuerpo. El cuerpo refleja las emociones y sentimientos que a menudo se expresan como síntomas corporales tales como estómago tenso, aprehensión, sonrojo, dolores de cabeza, nauseas.

* Inhibición. Falta de confianza en uno mismo y timidez.

* Fuerte memoria afectiva. Los niños emocionalmente intensos pueden recordar los sentimientos que acompañaron a un incidente y muy habitualmente serán capaces de revivirlos y resentirlos incluso mucho tiempo después.

* Miedos y ansiedades, sentimientos de culpabilidad, sentimientos de estar fuera de control.

* Estados depresivos. Preocupación por la muerte.

* Asociación emocional y apego a los demás, empatía y preocupación por los otros, sensibilidad en las relaciones, apego a los animales, dificultad para ajustarse a nuevos ambientes, soledad, conflictos con el resto en cuanto a la profundidad de las relaciones.

* Auto-evaluación crítica y juicios internos, sentimientos de inferioridad e insuficiencia.

Es la intensidad emocional la que alimenta la alegría de vivir, la pasión por aprender, el motor de la expresión de un área de talento, la motivación para los logros de los superdotados.

Sentir todo mucho más profundamente que los demás puede ser a la vez doloroso y aterrador. La gente superdotada que es intensa emocionalmente a menudo se siente anormal.

Es vitalmente importante que a los niños superdotados se les enseñe a interpretar su exaltada sensibilidad hacia las cosas que les ocurren en el mundo como una respuesta normal a las mismas. Si esto no se les aclara a tiempo, pueden llegar a ver sus propias experiencias intensas como una evidencia de que tienen algo malo. Otros niños y niñas pueden ridiculizar a un niño superdotado por reaccionar fuertemente hacia un hecho aparentemente trivial, incrementando entonces los sentimientos de éstos de que son unos raros.

Por otro lado, su sensibilidad hacia las injusticias y la hipocresía de la sociedad puede llevar a los niños emocionalmente intensos superdotados a sentir desesperanza y cinismo a edades muy tempranas.

Lo más importante que se puede hacer para ayudar a estos niños es aceptar sus emociones: necesitan sentirse comprendidos y apoyados. Hay que explicarles que sus sentimientos intensos son normales en los niños que son como ellos. Ayudarles a usar su intelecto para desarrollar su auto-conocimiento y su auto-aceptación.

Los padres necesitan practicar una apropiada disciplina ya que esto ayuda a desarrollar un sentimiento de seguridad que lleva al desarrollo de la autodisciplina y un sentimiento de competencia emocional. Esta apropiada disciplina consiste en una aplicación consistente de los valores, reglas y comportamientos que se entienden como importantes para la familia. Explicar los beneficios de las reglas al niño y hacerlas cumplir como una consecuencia de su comportamiento. Conversar sobre sentimientos abiertamente; los negativos así como los positivos.

Se puede ayudarlos a aceptar su mundo interior de experiencias y que lo vean como un punto fuerte. Si la intensidad emocional es vista por los padres y profesores como un punto fuerte y se presenta como algo positivo, se ayuda a los niños a entender y valorar este don.De esta manera, se les dará a los niños emocionalmente intensos el poder de expresar su propia excepcionalidad en el mundo y a usar sus dones y talentos con confianza en sí mismo y felicidad.


Los niños superdotados: ¿ por qué no son todos "los primeros de la clase" ?

Un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Lyon, presentado en abril 2015, confirma que hay dos perfiles de los niños superdotados: el "laminar" y sin dificultades de aprendizaje y el "complejo" con mayor riesgo de dificultades. Se diferencian en su capacidad de atención en clase y por lo tanto su éxito académico. 

El equipo observó los cerebros de los niños altos potenciales gracias a un estudio de resonancia magnética. Los niños están dotados de una capacidad intelectual increíble, pero no todos no pueden beneficiarse.

Los niños superdotados con un perfil laminar, corresponde a los niños sin dificultades escolares y capaces de adaptarse e integrarse en su entorno. Tienen la capacidad de memorizar y tratar rápidamente la información, utilizando un lenguaje preciso. De acuerdo con la RM, tienen conexiones cerebrales entre las áreas de memoria y las zonas de gestión de conflictos. Un vínculo que les permite tener un perfil como "de primero de la clase", mientras que conservan su diferencia.

Los niños con perfil complejo tienen un QI tan elevado como los otros pero sus capacidades cognitivas son más heterogéneas. Muestran una "desincronización cognitiva", es decir, sufren de una falta de coincidencia entre la esfera emocional y la esfera intelectual muy madura y más frágil. Ellos tienen más dificultades para aceptar su diferencia y conocen a menudo el fracaso escolar, debido a que sus áreas de gestión de conflictos está menos bien conectado con las áreas de memoria. Son más lentos y tienen peores resultados. 

Según los resultados de este estudio, los niños “laminares” desarrollarían, en las zonas estimuladas, una actividad cerebral  más intensa que los niños “complejos”. Las conexiones que vinculan los hemisferios del cerebro serían de mejor calidad y más eficaces. Los investigadores explican esta diferencia por la genética y los factores ambientales.


Creencias equivocadas sobre los superdotados

* Los superdotados son siempre los que mejores notas sacan. No necesariamente. Algunos superdotados, acostumbrados desde pequeños a sacar los primeros cursos sin esfuerzo, no aprenden a desarrollar unos hábitos de estudio y puede que hasta se convenzan de que estudiar no vale la pena. Conforme van avanzando de curso, las materias son más extensas y difíciles, y no pueden aprobarse sin dedicarles varias horas de trabajo. La falta de costumbre hace que, a la hora de preparar un examen, lo tengan más difícil que otras personas habituadas a estudiar desde siempre, y por eso no es infrecuente que exista fracaso escolar entre personas de altas capacidades.

* Los superdotados no necesitan ayuda. Puede parecer que es así, pero no es cierto. Es necesaria una estimulación intelectual adicional para evitar que se aburran. Además, conviene que se relacionen con otras personas de habilidad mental similar para que no acaben encerrándose en sí mismos.

* Si a los superdotados se les agrupa o se incluyen en programas educativos especiales, se convertirán en un grupo elitista. Agrupar a los niños y jóvenes según sus habilidades para que aprendan unos de otros no les convierte en unos “creídos”, sino en personas conscientes de sus aptitudes que, en un futuro, serán capaces de utilizar en beneficio de la sociedad.

* Los superdotados no saben que son diferentes. Falso. Desde pequeños tienen consciencia de ser diferentes de los demás niños de su edad. Según la personalidad de cada uno, interpretarán esta diferencia como una cualidad o  en la mayoría de los casos  como un “defecto que hay que corregir”. Deben ser los padres y educadores quienes orienten a los niños en esta situación para que sean conscientes de sus capacidades y puedan desarrollarlas de una forma adecuada.


Didáctica para el superdotado

Comúnmente los niños con coeficiente intelectual alto, suelen pasar desapercibidos y por tanto no reciben el estimulo necesario para el desarrollo de sus capacidades intelectuales. Aún así existen ciertos comportamientos que un niño superdotado presenta en clases, los cuales pueden ser un marco de referencia para poder identificarlos con el fin de brindarles las herramientas necesarias para lograr su óptimo desarrollo.

La detección de un niño superdotado se realiza en primaria, entre los 8-10 años y en muchas ocasiones porque el niño suele ser problemático en su conducta o en el manejo de sus emociones.

Comportamiento del niño superdotado en el salón de clases

* Son muy inquietos.
* Preguntan constantemente hasta el grado de molestar al maestro.
* No muestran interés por las actividades propuestas, no siguen el ritmo de la clase.
* Estos niños suelen tener problemas de comportamiento porque se aburren y buscan otros entretenimientos.
* Suelen cuestionar a la autoridad, a los valores tradicionales o pueden resistirse a realizar actividades que ellos no consideran importantes ni relevantes.

Si se detecta a tiempo que el niño es superdotado y tanto él como sus padres reciben la orientación adecuada por profesionales expertos, más aún si se cuenta con el apoyo y la comprensión de los profesores, la escuela puede ser un lugar estupendo para él, donde pueda crecer y disfrutar como cualquier otro niño.

Actitud positiva del profesor hacia el niño superdotado

El profesor es uno de los factores más determinantes en el proceso enseñanza aprendizaje. La actitud del profesor es una clave muy importante. No siempre, los profesores adoptan una actitud positiva ante un niño superdotado, sino que, en algunos casos, tratan de evitar lo que pudiera pensarse que es un problema. Esta actitud influye negativamente en el rendimiento escolar del niño. La flexibilidad del profesor en los métodos y los programas ayudará en el desarrollo del currículo a los niños más y menos capaces.

Formación de los profesores en la educación de los niños superdotados. Los profesores pueden llegar a ser buenos identificadores de los superdotados con rendimiento bajo, si se les forma para reconocer indicadores críticos.

Adaptaciones curriculares individuales en el aula

La atención a la diversidad exige que se hagan las adaptaciones curriculares, teniendo en cuenta las capacidades de cada alumno y sus peculiares características. Como el superdotado es diferente, el currículo deberá ser diferente.

Estas adaptaciones deberán hacerse en los elemento básicos del currículo :

* Qué enseñar o la materia a impartir, que para el superdotado ha de ser más amplia en extensión y profundidad.
* Cómo enseñar o la metodología que se emplea. Al superdotado no le gusta tanto reproducir  se aburre  cuanto producir.
* Cuándo enseñar o relativo al tiempo de enseñar. Según se permita al niño superdotado, puede ser acelerado en dos cursos durante la enseñanza obligatoria.
* Qué, cómo y cuándo evaluar.



Recomendaciones

* Evitar cualquier tipo de comparación con hermanos, familiares u otros. No favorecerlo o elegirlo para algo simplemente por su condición de superdotado. Esto suele causar celos entre los hermanos, rivalidad y rechazo con sus iguales.

* Enseñarle disciplina y poner límites a sus conductas como se haría con cualquier otro hijo. La superdotación no puede ser nunca una excusa para un comportamiento inaceptable.

* Saber escuchar. Ellos tienen mayor necesidad de expresar y ser escuchados. Frecuentemente se sentirán abrumados por situaciones que no entienden o no les parecen lógicas o justas. Si tiene otros hermanos es importante disponer de un tiempo de atención individual exclusiva para él sin menoscabo de la importancia de las actividades grupales en casa.

* Entender su incansable necesidad de saber más. Proporcionarle acceso regulado a diferentes fuentes de información tales como libros, computadoras, internet, enciclopedias, etc. Apoyar sus intereses y pasiones en la medida de lo posible.

* Planificar y compartir viajes, visitas a museos, cine, teatro, exposiciones científicas, lugares históricos, etc.

* Pedir consejos a especialistas. Puede que como padres o familiares de un niño superdotado no sepan exactamente cómo actuar en determinadas situaciones. Cada niño es diferente y eso también ocurre con los niños superdotados.


Orientaciones generales para padres y familia

Si la capacidad intelectual del superdotado evoluciona rápidamente, no lo hacen otras áreas de su funcionamiento, especialmente, la emocional. Por tanto, el niño superdotado por muy inteligente, maduro y comprensivo que se muestre no deja de ser emocionalmente un niño con las necesidades afectivas que le corresponden a su edad cronológica.

Es bueno aprovechar todo el potencial que tienen estimulando su aprendizaje. No obstante, no se debe presionarle ni imponerle metas demasiado elevadas. El trabajo ha de ser fundamentalmente de acompañamiento, de animarle a aprender fomentando su creatividad.

Los problemas que con mayor frecuencia se encuentran asociados a la alta inteligencia son: aburrimiento, desmotivación, apatía, aislamiento, falta de empatía. A veces, también, aparece sintomatología depresiva y ansiosa expresada mediante repetidas somatizaciones (dolores de barriga, nauseas, problemas de sueño, etc.). Se debe estar alerta ante estas situaciones.

Muchos niños superdotados se sienten raros y es función de los padres hacerles valorar las diferencias individuales como un regalo. Enseñarles que otros niños gozan de asombrosas habilidades para hacer judo o para pintar y que ellos cuentan con el maravilloso don de tener unas capacidades intelectuales superiores a la media. Hacerles ver lo especial de ser especial.

Son niños susceptibles de sufrir desequilibrios emocionales si su entorno no es afectivamente estable, si se producen dificultades en la familia (separaciones, pérdidas, etc.) o simplemente no se sienten acompañados o comprendidos.

Pese a sus altas capacidades de comprensión del entorno social, pueden sufrir cierto rechazo por parte de otras personas. Con frecuencia son etiquetados con denominaciones como: "sabelotodo" u otras. Se debe estar atentos a cualquier tipo de marginación por parte de los iguales dado a que ello incide directamente en su autoestima.

Es importante destacar que no todos los niños superdotados necesitan ayuda. Muchos de ellos se encuentran bien adaptados a su entorno y no hace falta que se les dé un tratamiento especial.

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