La unidad básica de conexión en el cerebro es el contacto de
una neurona con otra, que es caracterizada por la sinapsis neuronal
una neurona con otra, que es caracterizada por la sinapsis neuronal
La sinapsis es un espacio, el que hay entre una neurona y otra
célula (neurona o no). Un lugar muy activo en el que continuamente suceden
cosas. Físicamente es una separación, funcionalmente una conexión que
transfiere la información de una célula a otra.
Se calcula que un cerebro adulto tiene unos 100.000 millones de
neuronas, cada una procesa su propia información que luego envía a otras de las
que también recibe noticias. Cada neurona puede conectarse hasta con otras
50.000 y los impulsos eléctricos transmiten mensajes de unas a otras.
Con las 27 letras del alfabeto y los signos de puntuación se puede
escribir un infinito número de novelas no existentes todavía. Con las 7 notas
musicales se puede obtener infinitas piezas musicales. Los estados funcionales
del cerebro también pueden combinarse. En la respuesta a esta cuestión está el
secreto del gran poder de cómputo del cerebro, que lo convierte en un órgano
más complejo que la computadora más moderna.
La conectividad neuronal es la unión o sinapsis que se crea entre
las neuronas o células cerebrales. Cuanta más conectividad, conformaremos una red neurológica más fuerte
y capaz de mejorar nuestros procesos cognitivos. El cerebro se sorprende con
nuevas imágenes y significados a través del uso poético del lenguaje. Es
probable que la persona educada o culta sienta que la poesía o la música le
produce estados alterados de conciencia de gran satisfacción.
Factores como la atención o la memoria están relacionados con
estos procesos. Hábitos tan adecuados como el aprendizaje continuo, la lectura
o los juegos mentales también son imprescindibles para conseguirlo.
No es casual que el estrés de la vida moderna que genera
incertidumbre, menor tiempo para el descanso y el cultivo de relaciones – imprescindible
para la vida afectiva – afecten la producción de serotonina, haciendo que la
capacidad cognitiva se rebaje por su ausencia en las redes neuronales. El
estrés consume los neurotransmisores del alto rendimiento y del bienestar. Lo
mismo ocurre con la mala alimentación que disminuye la ingesta del triptófano
que forma parte de los alimentos y que incide en la producción de serotonina.
Vivimos la era de adicción a las drogas recreativas, que son agentes químicos
perjudiciales para la salud que empujan a la red hacia estados alterados de
conciencia.
Investigación
La actividad neuronal durante el sueño profundo favorece el
aprendizaje
Según investigadores, en el Congreso de la Federación Europea de
Sociedades de Neurociencia (FENS) realizado en 2012 en Barcelona, las ondas
eléctricas lentas que se propagan durante las fases de no vigilia influyen
en la consolidación de la memoria.
Según los resultados presentados, las oscilaciones neuronales
suaves que influyen en el aprendizaje son más acusadas durante los primeros
años de vida. La actividad eléctrica lenta del cerebro durante el sueño
profundo favorece el aprendizaje.
El equipo observó movimientos de ondas eléctricas lentas y
rítmicas en la corteza cerebral durante el sueño profundo y una correlación
entre el sueño de onda lenta y la consolidación de la memoria.
Las electroencefalografías también mostraron cómo las redes
neuronales externas interaccionan y están moduladas por áreas cerebrales más
internas, como el tálamo, durante el período de no vigilia. La corteza cerebral
muestra una gran conectividad con otras estructuras del cerebro más profundas.
Las conclusiones de los científicos revelan el éxito en la
consolidación de información adquirida durante el día a la comunicación entre
neuronas y a la cantidad de conexiones entre ellas durante las fases del sueño
profundo.
Las oscilaciones suaves son más acusadas durante los primeros años
de desarrollo del niño, sobre todo en niños de entre cinco y 10 años. El pico
de densidad sináptica parece estar antes de la pubertad. Los niños exploran el
espacio y aprenden constantemente. Durante la adolescencia parece que hay una
optimización para reducir el número de conexiones neuronales con el fin de desarrollar
las mismas habilidades y funciones cerebrales.
El sueño favorece el conocimiento implícito en los niños
Según un estudio realizado por científicos de la University Medical Center Hamburg-Eppendorf y
de la University of Zurich publicado en Nature Neuroscience en febrero 2013, mientras duermen, el cerebro de los niños transforma el material
inconscientemente adquirido en conocimiento implícito de manera más eficiente que
el cerebro adulto.
Investigaciones previas en adultos ya habían demostrado que dormir
después de un aprendizaje impulsa el almacenamiento a largo plazo del material
aprendido. En lo que respecta a los niños, éstos duermen más y más
profundamente y deben integrar enormes cantidades de información cada día.

Después de una noche de sueño o de un día despiertos, se analizó
la memoria de los participantes. Tras dormir una noche, ambos grupos podían
recordar más cantidad de elementos de una fila de números que aquellos que
habían permanecido despiertos, pero los niños resultaron ser mucho mejores en
esta tarea que los adultos jóvenes.
Según los investigadores, en los niños se genera mucho más conocimiento eficiente explícito durante el sueño a partir de una tarea implícita aprendida previamente. La formación de conocimiento explícito parece ser una capacidad muy específica del sueño durante la infancia, ya que los niños normalmente se benefician del sueño tanto o menos que los adultos cuando se trata de otros tipos de tareas de memoria.
Dormir favorece el aprendizaje ¿ Por qué ?
De acuerdo a un estudio realizado por un equipo de científicos chinos y norteamericanos de New York University y Beijing University, publicado por la revista Science en junio 2014, es necesario dormir suficiente para poder recordar y aprender de buena manera.
Los investigadores identificaron el mecanismo por el que tener buenas horas de sueño mejora el aprendizaje y la memoria. Usaron tecnología avanzada de microscopio para poder observar los procesos de sinapsis y la interacción de las neuronas en el cerebro de los seres vivos y saber cómo funciona el aprendizaje.
Realizaron un experimento en el cual entrenaron a ratones a hacer tareas que no conocían previamente. Posteriormente observaron la actividad del cerebro de los ratones según las horas de descanso que habían tenido, e hicieron una comparación.
Según la comparación de resultados, los ratones que durmieron registraron una mayor cantidad de conexiones neuronales, al momento de realizar las tareas. Con esto se explica que hay fases específicas del sueño en las que se lleva a cabo una regeneración de la memoria y la actividad cerebral. La etapa profunda del sueño es necesaria para la formación de los recuerdos.
Las actividades que realizamos los seres humanos, involucrando el razonamiento, aprendizaje y memoria, son registradas por el cerebro cuando se encuentra en la fase más profunda del sueño. El aprendizaje y el entrenamiento intenso son contraproducentes si no se tiene una rutina de sueño adecuada para generar un procesamiento de estos.
Hay indicadores en nuestros hábitos que nos dicen que tenemos la tendencia de eliminar horas de sueño en caso de que nos sea necesario. La cultura del trabajo y la sociedad moderna dicta que el dormir es casi un lujo. Es evidente que el cerebro humano es mucho más complejo que el de un ratón, pero finalmente, los resultados de esta investigación nos muestran lo básico que es darle un merecido descanso a nuestro cerebro.
¿Con qué mecanismo actúa el sueño sobre la formación de estas conexiones? Para entenderlo, hay que analizar el sueño. Se divide en dos períodos principales: sueño REM, que se caracteriza por movimientos oculares rápidos y sueño profundo. Durante este último, el más reparador, el cerebro es atravesado por ondas lentas. Pero, al contrario de lo que parece, este sueño no es fácil para las neuronas. Se reactivan y luego reproducen lo que aprendieron durante el día.
Sin embargo, cuando los investigadores interrumpieron este sueño profundo después del aprendizaje, la cantidad de conexiones neuronales en el cerebro de los ratones disminuyó. Esto muestra que el sueño profundo, durante el cual las neuronas repiten lo que han aprendido, mejora la memorización.
Los niños son mejores para convertir el conocimiento implícito en conocimiento explícito después del sueño. Cuando el sueño siguió al entrenamiento implícito en una secuencia motora, los niños mostraron mayores ventajas en el conocimiento de secuencias explícitas después del sueño, que los adultos. Este mayor conocimiento explícito en los niños se relacionó con su actividad más lenta de ondas lentas y a una activación más fuerte del hipocampo durante la recuperación explícita del conocimiento.
Según los investigadores, en los niños se genera mucho más conocimiento eficiente explícito durante el sueño a partir de una tarea implícita aprendida previamente. La formación de conocimiento explícito parece ser una capacidad muy específica del sueño durante la infancia, ya que los niños normalmente se benefician del sueño tanto o menos que los adultos cuando se trata de otros tipos de tareas de memoria.
Dormir favorece el aprendizaje ¿ Por qué ?
De acuerdo a un estudio realizado por un equipo de científicos chinos y norteamericanos de New York University y Beijing University, publicado por la revista Science en junio 2014, es necesario dormir suficiente para poder recordar y aprender de buena manera.
Los investigadores identificaron el mecanismo por el que tener buenas horas de sueño mejora el aprendizaje y la memoria. Usaron tecnología avanzada de microscopio para poder observar los procesos de sinapsis y la interacción de las neuronas en el cerebro de los seres vivos y saber cómo funciona el aprendizaje.
Realizaron un experimento en el cual entrenaron a ratones a hacer tareas que no conocían previamente. Posteriormente observaron la actividad del cerebro de los ratones según las horas de descanso que habían tenido, e hicieron una comparación.
Según la comparación de resultados, los ratones que durmieron registraron una mayor cantidad de conexiones neuronales, al momento de realizar las tareas. Con esto se explica que hay fases específicas del sueño en las que se lleva a cabo una regeneración de la memoria y la actividad cerebral. La etapa profunda del sueño es necesaria para la formación de los recuerdos.
Las actividades que realizamos los seres humanos, involucrando el razonamiento, aprendizaje y memoria, son registradas por el cerebro cuando se encuentra en la fase más profunda del sueño. El aprendizaje y el entrenamiento intenso son contraproducentes si no se tiene una rutina de sueño adecuada para generar un procesamiento de estos.
Hay indicadores en nuestros hábitos que nos dicen que tenemos la tendencia de eliminar horas de sueño en caso de que nos sea necesario. La cultura del trabajo y la sociedad moderna dicta que el dormir es casi un lujo. Es evidente que el cerebro humano es mucho más complejo que el de un ratón, pero finalmente, los resultados de esta investigación nos muestran lo básico que es darle un merecido descanso a nuestro cerebro.
¿Con qué mecanismo actúa el sueño sobre la formación de estas conexiones? Para entenderlo, hay que analizar el sueño. Se divide en dos períodos principales: sueño REM, que se caracteriza por movimientos oculares rápidos y sueño profundo. Durante este último, el más reparador, el cerebro es atravesado por ondas lentas. Pero, al contrario de lo que parece, este sueño no es fácil para las neuronas. Se reactivan y luego reproducen lo que aprendieron durante el día.
Sin embargo, cuando los investigadores interrumpieron este sueño profundo después del aprendizaje, la cantidad de conexiones neuronales en el cerebro de los ratones disminuyó. Esto muestra que el sueño profundo, durante el cual las neuronas repiten lo que han aprendido, mejora la memorización.
Los niños son mejores para convertir el conocimiento implícito en conocimiento explícito después del sueño. Cuando el sueño siguió al entrenamiento implícito en una secuencia motora, los niños mostraron mayores ventajas en el conocimiento de secuencias explícitas después del sueño, que los adultos. Este mayor conocimiento explícito en los niños se relacionó con su actividad más lenta de ondas lentas y a una activación más fuerte del hipocampo durante la recuperación explícita del conocimiento.
La falta de sueño aumenta la sensibilidad al dolor
Un equipo de investigadores del Hospital Infantil de Boston y del
Centro Médico Beth Israel Deaconess (EE.UU.) en un estudio publicado en la
revista Nature Medecine de mayo 2017,
comprobó en ratones que la pérdida crónica del sueño aumenta la sensibilidad al
dolor y reduce la eficacia de los analgésicos comunes como el ibuprofeno o la
morfina.
Los animales que sufren de dolor crónico pueden obtener alivio al
dormir más, o, a falta de eso, al tomar medicamentos que faciliten el estado de
vigilia, como la cafeína. Ambos enfoques, dormir más y café, son, a juicio de
los investigadores, mejor que los analgésicos para combatir el dolor.
Los especialistas usaron ratones para medir la relación entre
pérdidas de sueño agudas o crónicas y la sensibilidad hacia estímulos
dolorosos.
Analizaron los efectos de la pérdida de sueño aguda o crónica
sobre la somnolencia y la sensibilidad a estímulos dolorosos y no dolorosos.
Además, probaron medicamentos convencionales para el dolor, como el ibuprofeno
y la morfina, así como agentes que promueven el estado de vigilia, como la
cafeína y el modafinilo.
Sus hallazgos revelaron un factor inesperado para el control de la
sensibilidad al dolor: el entretenimiento.
Privaron de sueño a los roedores con entretenimiento, mediante
juguetes y actividades, imitando el comportamiento de las personas quienes
reducen sus horas de descanso al ver la televisión en la noche.
La sensibilidad al dolor fue evaluada al exponer a los ratones a
cantidades controladas de calor, frío, presión, y capsaicina (contenido en los
pimientos picantes) y midiendo cuánto tardaba el animal en reaccionar.
Tras cinco días de privación moderada de sueño aumentó significativamente
la sensibilidad al dolor en los animales sanos, y los analgésicos comunes no
surtían efecto, detalló el estudio.
En cambio, sustancias neuroestimulantes como la cafeína o el
modafinilo inhibieron la hipersensibilidad en los ratones privados de sueño.
Según los especialistas, esas drogas ayudarían a romper el ciclo
de dolor crónico por el cual la molestia perturba el sueño y aumenta la
sensibilidad del paciente, pues el organismo no logra descansar.
Los investigadores concluyen que, en lugar de tomar analgésicos,
los pacientes con dolor crónico podrían beneficiarse de mejores hábitos de
sueño o de medicamentos para dormir durante la noche, junto con agentes de
vigilia diurna para tratar de romper el ciclo del dolor. Algunos analgésicos ya
incluyen la cafeína como ingrediente, aunque su mecanismo de acción aun no se
conoce. Tanto la cafeína como el modafinilo impulsan los circuitos de dopamina
en el cerebro, lo que puede proporcionar una pista.
Entrenar la memoria de trabajo mejora la conectividad cerebral de
los niños
Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de
Cambridge y de la Universidad de Oxford (Reino Unido) publicado en The
Journal of Neuroscience en 2015, el entrenamiento puede no sólo mejorar el
rendimiento cognitivo de un grupo de niños de entre 8 y 11 años de edad, sino
también modificar significativamente la forma en que se conecta su cerebro.
En el experimento se contó con la colaboración de 33 niños
inicialmente, aunque por diversas razones sólo 27 finalizaron el estudio
completo. A todos ellos se les realizaron pruebas de magneto-encefalografía antes y después de que sólo un
subgrupo de participantes realizase el entrenamiento cognitivo (grupo
adaptativo) mientras que el otro subgrupo no lo realizaba (grupo
placebo). Además, se utilizaron
diversos test para valorar la memoria a corto plazo y la memoria de
trabajo.

Los resultados, mostraron que el entrenamiento cognitivo, incluso
tan breve como el realizado en unas pocas semanas, puede tener un impacto
significativo tanto en el rendimiento en los test como en el cerebro de los
niños. Concretamente se encontró que hubo cambios en el patrón de conectividad en las redes fronto-parietales, en
la corteza occipital lateral y en la temporal inferior. Además, el grupo
de entrenamiento mejoró en las medidas
de memoria de trabajo, y de forma interesante, dichas mejoras se relacionaron con un aumento en la fuerza de la
conectividad neural en reposo.
El presente hallazgo es uno más en favor de los beneficios de
entrenar el cerebro, y añade algunas novedades importantes demostrando cómo
tiene lugar a nivel neural.
La práctica musical incrementa la conectividad funcional de la
ínsula con otras regiones cerebrales
Un estudio realizado por
investigadores de la Universidad de las Islas Baleares (UIB), en colaboración con investigadores de la Universidad Ramon Llull
y de la Universidad de Aarhus (Dinamarca), publicado en Human Brain Mapping en agosto 2017, investiga los mecanismos que explican cómo tocar un instrumento altera
la percepción del propio cuerpo en músicos profesionales.
Tocar un instrumento musical, como el piano o la guitarra, así
como cantar a nivel profesional, conlleva una gran entrada de estímulos
sensoriales y motores que generan un incremento de la actividad cerebral en
áreas como la corteza auditiva, la corteza somatosensorial y la motora, todas
ellas fundamentales para la percepción musical y la ejecución instrumental. Sin
embargo, en el entrenamiento musical también es fundamental la percepción del
propio cuerpo.
Los investigadores han explorado la organización de las redes
neuronales de la ínsula, una de las regiones más importantes en la integración
y la percepción sensorial.
Estudiaron la conectividad de esta región con otras áreas del
cerebro mediante el uso de la resonancia magnética funcional, una técnica de
imagen que permite medir los cambios metabólicos que ocurren en el cerebro. Se
comparó el cerebro de los músicos y de los no músicos, y se observó que los
primeros tenían un incremento de la conectividad funcional de la ínsula con
regiones relacionadas con la detección y el procesamiento de estímulos – corteza cingulada anterior –, procesamiento de información y el control – cortex prefrontal –, así como con el sistema de recompensa y procesamiento
emocionales – corteza orbitofrontal –. A su vez se observó que los músicos con
más experiencia tenían una mayor conectividad con regiones del cerebro básicas
para la práctica musical como son las regiones del procesamiento
sensitivo-motor – corteza motora y somatosensorial primaria –, así como las del
procesamiento auditivo y visual – corteza auditiva primaria y occipital –.
En conclusión, estos resultados indican que la práctica musical
también genera cambios a nivel de la organización de las redes neuronales, tal
vez para reducir los tiempos de integración sensorial durante la práctica
musical y mejorar el tiempo de reacción o ejecución instrumental. A su vez,
estos resultados expanden los conocimientos que se tienen acerca del incremento
de la percepción sensorial en músicos profesionales, sugiriendo que la práctica
musical puede generar cambios también a nivel de la información corporal.
Las clases de música generan nuevas conexiones cerebrales en niños
Según un estudio realizado por investigadores del Hospital Infantil de México Federico Gómez publicado en el sitio de la Sociedad Norteamericana de Radiología (RSNA) en junio 2017, las clases de música incrementan y crean nuevas conexiones cerebrales en niños y pueden ayudar a tratar los trastornos del espectro autista (TEA) y los trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Experimentar la música a una edad temprana puede contribuir a un mejor desarrollo del cerebro, a la optimización de la creación y establecimiento de redes neuronales y a la estimulación de las vías existentes del cerebro.
La investigación consistió en el análisis de 23 niños sanos de entre cinco y seis años, todos libres de trastornos sensoriales, de percepción o neurológicos. Además, ninguno había asistido a clase de música con anterioridad. Los sujetos se sometieron a una evaluación, previa y posterior, con una técnica de resonancia magnética avanzada – una tractografía –, lo que les permitió identificar los cambios micro-estructurales en la materia blanca del cerebro. Esta última contiene millones de fibras nerviosas – los axones – que trabajan como cables de comunicación entre distintas áreas del cerebro.
El resultado pudo medir el movimiento de las moléculas de agua extracelulares a lo largo de estos axones. Desde el punto de vista de salud, todo es normal cuando estas células de agua se mueven de forma uniforme, en cambio, cuando estas lo hacen de forma aleatoria, sugiere que existe algo anormal.
Tras nueve meses de estudio con clases de música, los resultados mostraron un incremento de las conexiones y de la longitud de los axones en determinadas áreas cerebrales, sobre todo y de manera más notable en las fibras que conectan los lóbulos frontales y que en conjunto constituyen el llamado fórceps menor.
Cuando un menor recibe clases de música, su cerebro se prepara para responder a ciertas demandas, estas incluyen habilidades motoras, auditivas, cognitivas, emocionales y sociales. Se cree que el aumento es debido a la necesidad de crear más conexiones entre ambos hemisferios cerebrales cuando se escucha música.
Los resultados del estudio pueden servir para incidir con más precisión en las estrategias de tratamiento en niños con TEA o TDAH.
La lectura estimula las neuronas
Según un estudio realizado por científicos de la Emory University de Atlanta, publicado en la revista Brain Connectivity en enero 2014, la lectura de una novela tiene un impacto considerable en la mente y el cerebro, sobre todo relacionado con una mayor conectividad en dos zonas del cerebro conocidas como “surco central” y “corteza temporal izquierda”.
Para comprender cuál era el impacto de la lectura en la mente y el cerebro los científicos reclutaron a 21 estudiantes universitarios que fueron invitados a leer un thriller de Robert Harris llamado “Pompei”.
Después de comenzar la lectura de la novela, los participantes fueron sometidos a resonancias fMRI (la resonancia magnética funcional por imágenes). Durante 19 días seguidos, los participantes fueron examinados por los científicos. Durante los primeros 5 días, se llevó a cabo una resonancia magnética funcional en los cerebros de los estudiantes mientras éstos se hallaban en estado de reposo. Luego, durante otros nueve días, los estudiantes leyeron partes específicas de la novela hasta que llegaron al final.
Terminada esa fase, nuevamente fueron objeto de fMRI durante una fase de reposo cuando hacía cinco días que habían dejado de leer la novela. Los resultados de las pruebas demostraron que la lectura de una novela provoca efectos duraderos en las regiones del cerebro responsables del lenguaje y la receptividad y en las correspondientes a la creación de las representaciones sensoriales del cuerpo.
Durante los escáneres fMRI realizados al día siguiente de las sesiones de lectura, los científicos constataron una conectividad incrementada en la corteza temporal izquierda, que es un área del cerebro ligada a la receptividad del lenguaje. Esa conectividad aumentada se mantuvo pese a que los estudiantes no leían el libro mientras se hallaban en la fase de escaneo cerebral.
Las clases de música generan nuevas conexiones cerebrales en niños
Según un estudio realizado por investigadores del Hospital Infantil de México Federico Gómez publicado en el sitio de la Sociedad Norteamericana de Radiología (RSNA) en junio 2017, las clases de música incrementan y crean nuevas conexiones cerebrales en niños y pueden ayudar a tratar los trastornos del espectro autista (TEA) y los trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Experimentar la música a una edad temprana puede contribuir a un mejor desarrollo del cerebro, a la optimización de la creación y establecimiento de redes neuronales y a la estimulación de las vías existentes del cerebro.
La investigación consistió en el análisis de 23 niños sanos de entre cinco y seis años, todos libres de trastornos sensoriales, de percepción o neurológicos. Además, ninguno había asistido a clase de música con anterioridad. Los sujetos se sometieron a una evaluación, previa y posterior, con una técnica de resonancia magnética avanzada – una tractografía –, lo que les permitió identificar los cambios micro-estructurales en la materia blanca del cerebro. Esta última contiene millones de fibras nerviosas – los axones – que trabajan como cables de comunicación entre distintas áreas del cerebro.
El resultado pudo medir el movimiento de las moléculas de agua extracelulares a lo largo de estos axones. Desde el punto de vista de salud, todo es normal cuando estas células de agua se mueven de forma uniforme, en cambio, cuando estas lo hacen de forma aleatoria, sugiere que existe algo anormal.
Tras nueve meses de estudio con clases de música, los resultados mostraron un incremento de las conexiones y de la longitud de los axones en determinadas áreas cerebrales, sobre todo y de manera más notable en las fibras que conectan los lóbulos frontales y que en conjunto constituyen el llamado fórceps menor.
Cuando un menor recibe clases de música, su cerebro se prepara para responder a ciertas demandas, estas incluyen habilidades motoras, auditivas, cognitivas, emocionales y sociales. Se cree que el aumento es debido a la necesidad de crear más conexiones entre ambos hemisferios cerebrales cuando se escucha música.
Los resultados del estudio pueden servir para incidir con más precisión en las estrategias de tratamiento en niños con TEA o TDAH.
La lectura estimula las neuronas
Según un estudio realizado por científicos de la Emory University de Atlanta, publicado en la revista Brain Connectivity en enero 2014, la lectura de una novela tiene un impacto considerable en la mente y el cerebro, sobre todo relacionado con una mayor conectividad en dos zonas del cerebro conocidas como “surco central” y “corteza temporal izquierda”.
Para comprender cuál era el impacto de la lectura en la mente y el cerebro los científicos reclutaron a 21 estudiantes universitarios que fueron invitados a leer un thriller de Robert Harris llamado “Pompei”.

Terminada esa fase, nuevamente fueron objeto de fMRI durante una fase de reposo cuando hacía cinco días que habían dejado de leer la novela. Los resultados de las pruebas demostraron que la lectura de una novela provoca efectos duraderos en las regiones del cerebro responsables del lenguaje y la receptividad y en las correspondientes a la creación de las representaciones sensoriales del cuerpo.
Durante los escáneres fMRI realizados al día siguiente de las sesiones de lectura, los científicos constataron una conectividad incrementada en la corteza temporal izquierda, que es un área del cerebro ligada a la receptividad del lenguaje. Esa conectividad aumentada se mantuvo pese a que los estudiantes no leían el libro mientras se hallaban en la fase de escaneo cerebral.
*
* *
Sueño
El sueño no sólo es esencial para regenerar el cuerpo físico, sino también es
necesario para alcanzar nuevas percepciones mentales y poder ver nuevas
soluciones creativas a los problemas viejos. El sueño ayuda a
"reprogramar" el cerebro para enfocarse en los problemas desde una
perspectiva diferente, lo cual es crucial para la creatividad. Fortalece los
hemisferios cerebrales bien conectados y mejora el aprendizaje.
El sueño y la pérdida de sueño modifican la expresión de varios
genes y productos genéticos que pueden ser importantes para la plasticidad
sináptica. Por otra parte, ciertas formas de potenciación a largo plazo, un
proceso neuronal relacionado con el asentamiento del aprendizaje y la memoria,
pueden ser provocadas durante el sueño, lo que sugiere que las conexiones sinápticas se
fortalecen mientras se duerme.
En los niños las siestas pueden dar un impulso a la capacidad de
reconocer patrones de nueva información. Desempeña un papel esencial en el
desarrollo cognitivo. Cuando los niños pequeños están durmiendo, el cerebro
está muy ocupado en la construcción y el fortalecimiento de las conexiones
entre los hemisferios izquierdo y derecho de su cerebro. Estas conexiones se
realizan a través del esplenio que forma parte del cuerpo calloso, una gruesa
banda de fibras en el cerebro que conecta los hemisferios izquierdo y derecho y
facilita la comunicación entre los dos lados.
En los adultos una siesta al mediodía aumenta y restaura la
capacidad intelectual.
El sueño es la forma de descanso más lograda. Permitiría que el cuerpo se recupere, ya sea física o mentalmente. En este proceso, el sueño lento desempeñaría un papel especial puesto que las ondas lentas son incluso más intensas y elevadas si la cantidad o calidad de sueño ha sido mala la noche anterior. El sueño también reduciría el metabolismo y preservaría la energía (función homeostática). Por lo tanto, la temperatura corporal cae a alrededor de 36° C durante la noche.
El sueño es la forma de descanso más lograda. Permitiría que el cuerpo se recupere, ya sea física o mentalmente. En este proceso, el sueño lento desempeñaría un papel especial puesto que las ondas lentas son incluso más intensas y elevadas si la cantidad o calidad de sueño ha sido mala la noche anterior. El sueño también reduciría el metabolismo y preservaría la energía (función homeostática). Por lo tanto, la temperatura corporal cae a alrededor de 36° C durante la noche.
Efectos de la falta de sueño
La falta de sueño, tanto si es debida a problemas para dormir o si
se debe a otros motivos, como quedarse hasta tarde estudiando, trabajando, viendo
televisión o realizando cualquier otra actividad, puede tener efectos negativos
en la salud física y psicológica.
En general, la mayoría de la gente no está durmiendo lo
suficiente. El estrés, el trabajo o la tecnología que mantiene a mucha gente
pegada a la pantalla de la computadora hasta muy tarde son algunos de los
motivos principales.
La falta de sueño crónica puede tener numerosos efectos negativos
sobre la salud, afectando a la regulación hormonal, el metabolismo de la
glucosa, la resistencia a la insulina, la percepción del dolor, los procesos
inflamatorios, el funcionamiento del sistema inmune o el funcionamiento
mental, entre otros. El sueño es tan importante como la alimentación o el
ejercicio.
Efectos principales de la falta de sueño :
La falta de sueño aumenta el riesgo de sobrepeso, obesidad y diabetes. Las personas que duermen menos de seis horas tienen más obesidad o un mayor índice de masa corporal. Las personas que no duermen lo necesario ingieren más calorías, sobre todo procedentes de grasas y tienden a picar más entre comidas.
La falta de sueño hace que el cuerpo libere una mayor cantidad de
insulina después de comer; esto promueve la acumulación de grasa y aumenta la
probabilidad de padecer diabetes tipo 2. Las células grasas de las personas que
no duermen lo suficiente tienen una capacidad un 30% menor de responder a la
insulina. Este efecto se normaliza una vez que se normaliza el patrón de sueño.
Sistema cardiovascular
El sueño desempeña un papel fundamental a la hora de reparar el
daño causado en los vasos sanguíneos y el corazón. La falta de sueño crónica
puede aumentar el riesgo de padecer enfermedades del corazón, hipertensión,
latido irregular y ataque cardiaco. En una persona con hipertensión, una noche
sin dormir lo suficiente puede hacer que su presión sanguínea se mantenga
elevada durante todo el día siguiente.
Aumento del dolor
La falta de sueño da lugar también a una percepción exagerada del dolor. La falta de sueño aumenta la sensibilidad a estímulos dolorosos y reduce la eficacia de los analgésicos comunes como el ibuprofeno o la morfina.
Efectos cognitivos
La falta de sueño afecta al funcionamiento del cerebro. El efecto más inmediato de la falta de sueño es la somnolencia, que puede experimentarse como una sensación de fatiga o falta de motivación. La persona privada de sueño está menos alerta, con menos capacidad para prestar atención y disminuyen sus habilidades de concentración, razonamiento y solución de problemas, así como la memoria y la creatividad. Esto hace que sea más difícil aprender.
Estado de ánimo

Sistema inmune
Durante el sueño, el sistema inmune produce células que ayudan a combatir las infecciones. La falta de sueño impide que el sistema inmune realice su trabajo correctamente y el cuerpo es menos capaz de combatir a los agentes invasores.
Envejecimiento de la piel
La falta de sueño crónica dé lugar a la aparición de círculos alrededor de los ojos, arrugas y una piel de aspecto apagado. Cuando no se duerme lo suficiente, el cuerpo libera más cantidad de la hormona del estrés – cortisol – cuyo exceso puede alterar el colágeno de la piel, la proteína que la mantiene suave y elástica. La falta de sueño hace que se produzca menos hormona del crecimiento, una hormona que se libera durante el sueño. En los niños, esta hormona favorece el crecimiento y en los adultos ayuda a aumentar la masa muscular y fortalece la piel y los huesos. También ayuda a reparar los tejidos dañados durante el día.
Qué factores nos hacen dormir poco
Los problemas para dormir son un indicativo de que algo marcha
mal. Puede tratarse de un estrés excesivo o algún problema psicológico como
ansiedad o depresión. La falta de sueño voluntaria puede deberse a una mala
gestión del tiempo, que impide a una persona hacer ciertas cosas que desea o
debe hacer, de manera que resta horas de sueño para poder hacerlas. A veces, se
trata tan solo de una falta de información: si no se es consciente de la
importancia que el sueño tiene para la salud y de las consecuencias negativas
de la fatal de sueño, se cuidará menos ese aspecto de la vida.
Factores que favorecen el sueño
Factores que favorecen el sueño
Optimizar la flora intestinal
El intestino es el "segundo cerebro", y las bacterias
intestinales transmiten información al cerebro a través del nervio vago, el
décimo nervio craneal que conecta el tronco cerebral con el sistema nervioso
entérico (el sistema nervioso del tracto gastrointestinal). Hay una estrecha
relación entre la flora intestinal anormal y desarrollo anormal del cerebro,
así como se tiene neuronas en el cerebro, también se tiene neuronas en el
intestino – incluyendo neuronas que producen neurotransmisores como la
serotonina –, que también se encuentran en el cerebro y están vinculados con el
estado de ánimo.
La salud intestinal puede afectar la función cerebral, la psique y
el comportamiento, ya que están interconectados y son interdependientes en un
número de maneras diferentes.
Las bacterias intestinales son una parte activa e integrada del
cuerpo, y como tal, dependen en gran medida de la alimentación y son
vulnerables al estilo de vida. Si se consume una gran cantidad de alimentos
procesados y bebidas azucaradas, por ejemplo, las bacterias intestinales
probablemente se verán severamente comprometidas porque los alimentos
procesados en general destruirán la microflora saludable y los azúcares de
todo tipo alimentan las malas bacterias y levaduras.
Limitar el azúcar y los alimentos procesados, mientras se consume
alimentos tradicionalmente fermentados (ricos en bacterias buenas), tomar un
suplemento probiótico y amamantar al bebé, son algunas de las mejores maneras
de optimizar la flora intestinal y posteriormente apoyar la salud del cerebro.
Vitamina B12
La vitamina B12 es importante para mantener activa la mente a
medida que se envejece. Según las últimas investigaciones, las personas con
altos niveles de marcadores de deficiencia de vitamina B12 son más propensas a
tener menores puntuaciones en las pruebas cognitivas, así como también menor
volumen total del cerebro, lo que sugiere que la falta de la vitamina puede
contribuir al encogimiento cerebral.
La nebulosidad mental y los problemas con la memoria mental son
dos de los principales signos de alarma de que se tiene deficiencia de vitamina
B12 y esto es indicativo de su importancia sobre la salud del cerebro.
Tomar suplementos de vitamina B, incluyendo B12, ayuda a retrasar
la atrofia cerebral en las personas mayores con deterioro cognitivo leve. La
atrofia cerebral es una característica muy arraigada de la enfermedad de
Alzheimer.
La vitamina B12 está disponible en su forma natural sólo en las
fuentes alimentarias de origen animal. Estas incluyen los mariscos, carne de
res, pollo, cerdo, leche y huevos. Si no se consume suficiente cantidad de
estos productos de origen animal con el fin de obtener un suministro adecuado
de B12, o si la capacidad corporal para absorber la vitamina de los alimentos
se ve comprometida, se recomienda la suplementación con vitamina B12,
completamente libres de toxinas.
Alimentos que favorecen la conectividad neuronal
El cerebro necesita de
diferentes nutrientes para favorecer el impulso nervioso, mejorar la oxigenación o potenciar la circulación vascular de
las diferentes áreas cerebrales.
Cúrcuma
La curcumina es capaz de atravesar la barrera hemato-encefálica, que es la razón por la cual es prometedora como un agente neuroprotector en una amplia variedad de trastornos neurológicos.
Gracias a su componente
esencial, la curcumina, protege al cerebro de la inflamación, estimula el
impulso nervioso y mejora la agilidad mental. Incluso ha demostrado
incrementar la memoria y estimular la producción de nuevas células cerebrales,
un proceso conocido como neurogénesis.
Apoya la destrucción de las
placas que se acumulan en las células nerviosas y
que, con el tiempo, conducen a trastornos cognitivos como el alzhéimer. También
apoya la regeneración celular, estimula la actividad de las neuronas y minimiza
la acción negativa de los radicales libres.
Otro compuesto bioactivo en la cúrcuma llamado turmerona aromatica
puede aumentar el crecimiento de células madre neurales en el cerebro hasta en
un 80 por ciento en ciertas concentraciones. Las células madre
neurales se diferencian de las neuronas y desempeñan un papel importante en la
auto-reparación.
Salmón Silvestre de Alaska

Té verde
Sus principales beneficios parten de dos tipos de antioxidantes: las teaflavinas y las tearrubiginas. Son antiinflamatorios y luchan contra la oxidación celular.
Asimismo, los polifenoles presentes en el té verde favorecen una mayor conectividad neuronal entre la corteza
parietal y frontal del cerebro.
Mejora la memoria a corto plazo, la concentración y lucha incluso
contra la aparición de las demencias.
Chocolate negro
El chocolate amargo y sin azúcar es increíblemente rico en antioxidantes. Sus flavonoides favorecen la circulación sanguínea hacia el cerebro, mejoran la concentración e incluso estimulan los tiempos de respuesta: reacción más rápida ante los estímulos.
Mejora el flujo de la sangre y de los vasos sanguíneos. Todo ello
optimiza el aporte de oxígeno que llega al cerebro y proporciona así una
mejor capacidad cognitiva.
Semillas de calabaza
Las semillas de calabaza también están llenas de magnesio, y reducen el estrés gracias al triptófano, precursor de la serotonina y componente de esa neuroquímica que mejora el estado de ánimo.
Brócoli y coliflor
El brócoli es una gran fuente de vitamina K. Este componente es responsable
de mejorar la función cognitiva y de favorecer la capacidad intelectual.
Los glucosinolatos – compuestos del brócoli – retrasan el
deterioro cerebral gracias a la acción que ejercen sobre la acetilcolina.
Aceite de Coco
El principal combustible que el cerebro necesita para energía es la glucosa. Sin embargo, el cerebro es capaz de funcionar con más de un solo tipo de combustible, uno de ellos son las cetonas (cuerpos cetónicos o cetoácidos). Las cetonas son lo que el cuerpo produce cuando convierte la grasa en energía, en oposición a la glucosa.
Los triglicéridos de cadena media (MCT) encontrados en el aceite
de coco son una excelente fuente de cuerpos cetónicos, debido a que el
contenido del aceite de coco es de aproximadamente 66 por ciento MCT. Los
triglicéridos de cadena media se van directamente al hígado, donde el aceite es
convertido rápidamente en cetonas. El hígado libera inmediatamente las cetonas
en el torrente sanguíneo, donde son transportadas al cerebro para ser
utilizadas fácilmente como combustible. Mientras que el cerebro es muy feliz
funcionando con glucosa, hay evidencia que sugiere que los cuerpos cetónicos pueden ayudar a restaurar y renovar las neuronas y la función de los
nervios en el cerebro, incluso después de haber daño.
Mora Azul
Los antioxidantes y otros fito-químicos en la mora azul se han relacionado con un mejoramiento en el aprendizaje, pensamiento y la memoria, junto con reducciones en el estrés oxidativo neurodegenerativo. También es relativamente baja en fructosa en comparación con otras frutas, por lo que es una de las frutas más saludables que existen. La mora azul silvestre, que tiene alto contenido de antioxidantes y antocianinas, es conocida por proteger contra el Alzheimer y otras enfermedades neurológicas.
Arándanos
Es una fruta muy nutritiva y un potente antioxidante. Es fuente de polifenoles que son fundamentales para combatir el estrés oxidativo. Los frutos pueden ser rojos o morados, aunque se le atribuyen propiedades cardiovasculares para su versión roja.
Yogur
El yogur no sólo ayuda a regular la flora intestinal, sino que existe una relación directa entre las bacterias intestinales y el correcto funcionamiento del cerebro.
Avena
Un buen equilibrante para el sistema nervioso, posee vitamina B1 y se le atribuyen propiedades para la concentración y rendimiento en épocas de especial esfuerzo intelectual, además de ser ansiolítica y un buen combatiente para el estrés.
Nueces

El ácido graso omega-3 es un componente muy poderoso a la hora de
mejorar el rendimiento cognitivo y de frenar incluso el deterioro asociado
a la edad.
Las nueces contienen una serie de otros compuestos
neuroprotectores, así, como vitamina E, ácido fólico, melatonina y
antioxidantes que le dan aún más beneficios al cerebro.
Lectura
La lectura estimula la actividad
cerebral y fortalece las conexiones neuronales. Mientras leemos, obligamos a
nuestro cerebro a pensar, a ordenar ideas, a inter relacionar conceptos, a
ejercitar la memoria y a imaginar, lo que permite mejorar nuestra capacidad
intelectual estimulando nuestras neuronas. La lectura también genera temas de
conversación, lo que facilita la interacción y las relaciones sociales, otro
aspecto clave para mantener nuestro cerebro ejercitado.
En los últimos años, han sido
muchos los estudios que han relacionado el nivel de lectura y escritura con un
aumento de la reserva cognitiva. Se ha comprobado que cuanto mayor reserva
cognitiva posee un individuo, mayor capacidad tiene su cerebro para compensar
el daño cerebral generado por ciertas patologías.
Leer, sobre todo relatos de
ficción, puede ayudar a reducir el nivel de estrés, que es origen o factor de
empeoramiento de muchas dolencias neurológicas como cefaleas, epilepsias o
trastornos del sueño.
Música
La música, que en principio es
sustancia física, influye en muchos aspectos biológicos y de comportamiento del
ser humano. Quizá la influencia más llamativa sea la que ejerce en el cerebro,
que es plástico y susceptible de adaptación. El estudio y práctica de la música
puede modificarlo para conseguir que sus dos hemisferios funcionen con más
agilidad e integración, de modo más holístico. No sólo en funciones musicales,
sino también en dominios como la memoria o la matemática.
La música estimula conexiones neuronales específicas situadas en
el centro de razonamiento abstracto del cerebro, lo que hace a los individuos
más inteligentes.
Según el Dr. Gottfried Schlaug
(Director de Music, Neuroimaging and Stroke
Recovery Laboratories) la educación musical produce modificaciones en la
conexión sináptica de conjuntos de células neuronales extendidos; es decir
produce cambios en el Software de nuestro cerebro. Pero también en el Hardware: la mitad anterior del cuerpo calloso que
conecta el lóbulo central derecho y el izquierdo es más grande en los músicos
que en los no músicos, el número de fibras que conecta ambos lóbulos frontales
se incrementa como consecuencia de un entrenamiento temprano de la coordinación
de ambas manos.
Meditación
La meditación impulsa el aumento de la conectividad de las redes cerebrales que controlan
la atención. Estas relaciones neuronales pueden estar implicadas en el
desarrollo de habilidades cognitivas tales como el mantenimiento de la atención
y el desacoplo de la distracción.
Después de sólo 11 horas del aprendizaje de una técnica de meditación,
se pueden comprobar cambios estructurales positivos en la conectividad cerebral
al aumentar la eficiencia en una parte del cerebro que ayuda a regular la
conducta de una persona.
Las personas que llevan años meditando muestran una cantidad superior
de giros en el cerebro – dobleces en la materia cerebral, implicados en un
procesamiento más rápido de la información –. Esto es una prueba más de la
plasticidad cerebral, cómo el cerebro se adapta y cambia según la experiencia.
Ejercicio
El ejercicio estimula al cerebro para trabajar en su capacidad
óptima al multiplicar las células nerviosas, fortalecer sus interconexiones y protegerlo
de daños. Durante el ejercicio las células nerviosas liberan proteínas
conocidas como factores neurotróficos. Uno en particular, llamado factor
neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), desencadena muchas otras sustancias
químicas que promueven la salud de los nervios, y beneficia directamente a las
funciones cognitivas, incluyendo el aprendizaje.
El FNDC y las endorfinas
son factores desencadenados por el ejercicio físico que afectan directamente al
estado de ánimo y a la cognición.
Además, el ejercicio le ofrece al cerebro efectos protectores a
través de:
* La producción de compuestos que protegen a los nervios
* Mayor flujo de sangre al cerebro
* Mejora el desarrollo y supervivencia de las neuronas
* Disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares como
derrame cerebral.
Se ha avanzado mucho en la comprensión de los mecanismos por los
cuales
se van desarrollando las conexiones neuronales, algo que no ocurre
de manera casual,
sino causal ya que generan los circuitos
nerviosos que sustentan las
funciones cerebrales. Cierto que todo ese proceso está genéticamente
programado, pero también se halla muy modulado por la información
exterior.
Ver :
![]() |
La sustancia blanca y la sustancia gris del cerebro |
![]() |
Las ondas cerebrales |
![]() |
Envejecimiento cerebral |
![]() |
El intestino segundo cerebro |
![]() |
El lenguaje – Función cognitiva |
![]() |
Cómo estimular las funciones cerebrales |
![]() |
Efectos de la meditación en la estructura del cerebro |
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Cerebro bilingüe |
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Los niños y los adolescentes necesitan dormir |
![]() |
Importancia de la siesta |
![]() |
Actividades para ejercitar el cerebro |
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La música favorece el desarrollo cerebral infantil |
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El ejercicio físico mejora el funcionamiento del cerebro |
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La lectura estimula la actividad cerebral y fortalece las conexiones neuronales |
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Alimentación y funcionamiento cerebral |
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La importancia del cerebro en el aprendizaje |
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Microbiota intestinal y salud |
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La mejor dieta para el cerebro |
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El cerebro es el órgano que más energía consume |
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Neuronas y glucosa |
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Cúrcuma – propiedades y beneficios |
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Aceite de coco propiedades y beneficios |
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Proceso del cerebro para aprender a leer |
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La reserva cognitiva protege nuestro cerebro |
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La microglía |
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Astrocitos – células cerebrales en forma de estrella |
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Bases neurológicas de la inteligencia humana |
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Prevenir el Alzheimer |
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Alimentos alcalinos y ácidos |
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¿En qué parte del cerebro se toman las decisiones? |
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Las redes neuronales |
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Redes neuronales artificiales en inteligencia artificial |
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La neurociencia de redes |
El cerebro creativo Las redes neuronales |
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Nuevas neuronas en el cerebro – envejeciendo normalmente – gracias al ejercicio aeróbico |
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Reforzar las redes neuronales de la memoria |