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mayo 01, 2023

¿Existe Relación entre Contaminación y Demencia? ¿Y Alzheimer?




La contaminación del aire es responsable de alrededor de 7 millones de muertes en promedio por año, según un estudio de la OMS. Los gases de escape relacionados con el tráfico rodado son la principal causa de las emisiones de partículas finas y ultra finas.

El impacto de la contaminación del aire en la salud es mayor en los niños, cuyo sistema nervioso aún está en desarrollo y, por lo tanto, más sensible y vulnerable al aire viciado que el de los adultos.

Nuestro cerebro está más expuesto a la contaminación

Conocemos el vínculo entre la contaminación y las enfermedades respiratorias y cardiovasculares, pero lo que menos sabemos es que también afecta al cerebro. El cerebro es un órgano clave, debemos cuidarlo a lo largo de nuestra vida y no solo cuando empezamos a perder la memoria. Principalmente porque la esperanza de vida está aumentando y, por lo tanto, está expuesto por más tiempo a muchos contaminantes.

Los residentes de zonas con intenso tráfico rodado tienen un riesgo adicional del 40% de declarar demencia tipo Alzheimer. Según cualquier hipótesis, la contaminación podría provocar una reacción inflamatoria. Los investigadores, de hecho, han encontrado rastros de inflamación en el hipocampo de ratones sometidos a aire contaminado que también presentaban problemas de memoria y signos de ansiedad y depresión. Las partículas finas también podrían acelerar el envejecimiento del cerebro al reducir su materia blanca.



Otros contaminantes atacan nuestra materia gris. Este es el caso de las sustancias químicas, algunas de las cuales pueden ser muy tóxicas para el cerebro. En 2009, el Instituto Nacional de Salud e Investigaciones Médicas (Inserm) reconoció que la exposición a pesticidas duplica el riesgo de enfermedad de Parkinson entre los agricultores. La enfermedad está ahora en la lista de enfermedades profesionales. Pero si hoy en día todo el mundo está en contacto con los contaminantes, empezando por el aire interior de los hogares, los más vulnerables son los niños por su cerebro en desarrollo. Nuestro cerebro solo tiene una oportunidad para desarrollarse. Es probable que el daño al cerebro de un feto o de un niño sea irreversible.



Partículas finas: PM2.5


El PM2.5, también conocido como hollín, está formado por partículas en suspensión de tamaño microscópico procedentes de sustancias químicas, tubos de escape de los vehículos, polvo y otros agentes contaminantes.

Los efectos adversos para la salud de los contaminantes del aire, incluso a niveles bajos de exposición, están bien documentados. Investigaciones recientes han sugerido en particular que, además de aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y pulmonares, la contaminación del aire podría acelerar el deterioro cognitivo, uno de los síntomas de alerta de una patología neurodegenerativa como la enfermedad de Alzheimer y otras demencias.

Un estudio del Inserm señaló que los niños que tenían los niveles más altos de piretroides – un producto contra los piojos y los mosquitos – tenían más dificultades en la comprensión verbal y la memoria de trabajo que los que tenían menos. Otros trabajos muestran que sustancias, ahora prohibidas pero muy persistentes en el medio ambiente, como los PCB (utilizados en equipos eléctricos) y que se encuentran en la cadena alimentaria, en particular a través del pescado, pueden provocar una pérdida de memoria a partir de los 4 años y dificultad de concentración a los 11 años cuando se detectan en gran cantidad en el cordón umbilical y, en menor medida, en la leche materna. Además, estas exposiciones prenatales a muchos disruptores endocrinos podrían estar involucradas en enfermedades neuroconductuales: trastornos de atención con o sin hiperactividad (TDAH) y espectro autista.

Desde hace varios años, la contaminación atmosférica se reconoce como un factor de riesgo “modificable” de demencia, es decir, sobre el que se puede actuar mediante cambios en la normativa que regula los niveles de contaminación tolerados.

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El riesgo de demencia aumenta con la exposición a partículas finas



Según investigadores de la Universidad de Western Ontario en Canadá en un estudio, publicado en la revista Neurology de octubre 2022, las personas más expuestas a las partículas finas de la contaminación del aire tendrían más riesgo de desarrollar demencia que las menos expuestas.

Respirar aire viciado por contaminantes no solo afecta la capacidad respiratoria o la buena función cardiovascular. Esto, además, sería directamente perjudicial para la salud de nuestro cerebro al favorecer el riesgo de deterioro cognitivo (demencia, enfermedad de Alzheimer, etc.).

Los investigadores se basaron en un meta-análisis que recopilaba los 17 estudios disponibles sobre el vínculo entre la demencia y la contaminación del aire. Se examinó un total de 91 millones de personas, todas con una edad mínima de 40 años, y 5,5 millones de ellas, o el 6%, desarrollaron demencia durante los años de seguimiento. Tras ajustar los datos de los participantes en función de factores externos (edad, tabaquismo, educación, etc.), los científicos compararon los niveles de exposición de cada uno a partículas finas: las PM2.5, partículas de menos de 2,5 micras de diámetro cuando suspendidas en el aire, son capaces de penetrar profundamente en los pulmones y la circulación sanguínea.

Resultado. Las personas que no desarrollaron demencia también fueron las que estuvieron menos expuestas a los contaminantes del aire, por ejemplo, por vivir lejos de las zonas de tráfico rodado, principal causante de las emisiones de partículas finas. En detalle, el estudio revela que el riesgo de demencia aumenta un 3% por cada microgramo por metro cúbico de exposición a PM2.5, sabiendo que las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) fijan un umbral seguro anual de 5 µg/m3 (frente a los 12 µg/m3 de las autoridades estadounidenses).


El 90% de la población está sobreexpuesta a la contaminación del aire. Según los científicos, aunque el meta-análisis no prueba que la contaminación del aire provoque demencia, sí muestra una asociación. Al comprender el riesgo de demencia por la exposición a la contaminación del aire, las personas pueden tomar medidas para reducir su exposición, como usar energía sostenible, elegir vivir en áreas menos contaminadas y abogar por una reducción de la contaminación vial en áreas residenciales.

Si bien un informe reciente de la OMS mostró que más del 90% de la población mundial vive en áreas con niveles de contaminación del aire por encima de las recomendaciones, los investigadores concluyen por la defensa de una acción a nivel político. Sus hallazgos proporcionan más evidencia para hacer cumplir las normas de calidad del aire y acelerar la transición de los combustibles fósiles a la energía sostenible.

Favorecer a medios de transporte menos contaminantes. A la espera de una regulación más estricta de los niveles de contaminación tolerados, los autores alientan a cada uno de nosotros a tomar medidas para limitar esta exposición, en particular eligiendo modos de transporte menos contaminantes, cuando sea posible.


Es probable que la contaminación aumente el riesgo de demencia, según expertos del gobierno del Reino Unido

Investigadores del Imperial College of London colaboran en un informe, publicado por UK Health Security Agency (UKHSA) en julio 2022, que destaca como la contaminación del aire contribuye a la demencia y al deterioro de las capacidades mentales.

Es probable que el deterioro cognitivo en los ancianos se acelere por la exposición a contaminantes atmosféricos como partículas finas, según un resumen de 70 estudios presentados en forma de informe publicado por la agencia del gobierno británico. Sus autores insisten en que la evidencia está aumentando en esta área, a medida que aumentan los casos de demencia en todo el mundo.

Los efectos nocivos de los contaminantes del aire sobre la salud, incluso a niveles bajos de exposición, están cada vez más documentados. La investigación ha sugerido en particular que, además de aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y pulmonares, la contaminación del aire podría acelerar el deterioro cognitivo, uno de los síntomas de alerta de una patología neurodegenerativa como la enfermedad de Alzheimer y otras demencias.

Un informe de estudio encargado por el Departamento de Salud del gobierno británico tiende así a confirmar que la contaminación del aire debe reconocerse como un factor de riesgo "modificable" de demencia, es decir, sobre el que se puede actuar mediante cambios en la normativa que rige los niveles de contaminación tolerados. El informe en cuestión fue escrito por el Comité sobre los Efectos Médicos de los Contaminantes del Aire (COMEAP). Su objetivo era analizar la última evidencia disponible sobre los impactos negativos en el cerebro relacionados con la contaminación del aire.

Para realizarlo, COMEAP revisó cerca de 70 estudios en poblaciones humanas (estudios epidemiológicos) en los que se analizaron posibles vínculos entre la contaminación del aire y la disminución de las capacidades mentales y la demencia en las personas mayores. El organismo también tuvo en cuenta estudios sobre cómo la contaminación del aire podría afectar al cerebro.

El informe de 291 páginas concluye que es probable que la contaminación del aire aumente el riesgo de "deterioro cognitivo acelerado" y "desarrollo de demencia" en las personas mayores. Los expertos creen que el mecanismo involucrado no es otro que el impacto de los contaminantes capaces de penetrar en el sistema circulatorio, en particular, el flujo sanguíneo al cerebro.

Resultados. La evidencia epidemiológica revisada informa de manera bastante consistente asociaciones entre la exposición crónica a la contaminación del aire y la reducción de la cognición global y el deterioro de las habilidades visuo-espaciales, así como el deterioro cognitivo y un mayor riesgo de demencia. Los resultados son heterogéneos con respecto a otros aspectos cognitivos como funciones ejecutivas, atención, memoria, lenguaje y deterioro cognitivo leve.

Los estudios de neuroimagen tomados en cuenta para esta investigación también han destacado una asociación entre la exposición a la contaminación del aire y la atrofia de la sustancia blanca del cerebro. Los autores del informe no lograron identificar con precisión el contaminante más asociado con estos efectos, aunque muchos estudios realizados en este campo ya han evocado el papel de las partículas finas, en particular aquellas con un diámetro inferior a 2,5 micras. PM2.5 μm, provenientes en particular de los gases de escape de los vehículos, capaces de alcanzar muchos órganos, incluido el sistema nervioso.

En conclusión, COMEAP pidió el lanzamiento de nuevas investigaciones para obtener evidencia más precisa en esta área, midiendo aún más claramente los efectos de la contaminación del aire sobre la demencia.

Los investigadores que participaron en esta encuesta enfatizaron que este nuevo informe destaca cuánta evidencia de esta asociación de riesgo ha crecido en las últimas décadas. La demencia es uno de los mayores, si no el mayor, desafío sanitario y social mundial del siglo XXI. Los investigadores señalan que, si bien actualmente no es posible medir directamente el impacto de la contaminación del aire en el deterioro cognitivo o la demencia, es posible desarrollar un método indirecto para cuantificar los efectos en el cerebro.

Estos resultados informarán las pautas internacionales de calidad del aire y la política de objetivos referentes a partículas.


Estar expuesto a la contaminación del aire aumentaría el riesgo de tener un peor rendimiento cognitivo

Investigadores de Inserm, la Universidad de Rennes 1 y la Escuela de Estudios Avanzados en Salud Pública (EHESP) de Irset en un estudio, publicado en marzo 2022 en The Lancet Planetary Health, identificaron un vínculo entre la exposición a concentraciones más altas de contaminantes y un menor nivel de rendimiento cognitivo.

El 40% de los casos de demencia podrían evitarse o retardarse actuando sobre factores modificables, factores que incluyen la contaminación del aire. Para ir más allá y obtener datos precisos sobre este factor de riesgo, los investigadores querían identificar el impacto en el rendimiento cognitivo de tres contaminantes vinculados al tráfico rodado – partículas finas de menos de 2,5 micras de diámetro, dióxido de nitrógeno y hollín de carbono –. Así, compararon los resultados de las pruebas cognitivas de una gran muestra de personas según su nivel de exposición a estos diferentes contaminantes. Los resultados del estudio sugieren un vínculo entre la exposición a mayores concentraciones de contaminantes y un menor nivel de rendimiento cognitivo, vínculo que difiere según los contaminantes.

El equipo de investigación se basó en datos de más de 61,000 participantes en la Cohorte epidemiológica Constances de 45 años o más. Todos participaron en una serie de pruebas que midieron su desempeño cognitivo en tres áreas principales de cognición: memoria, fluidez en la expresión oral (o fluidez verbal) y capacidad para tomar decisiones (o funciones ejecutivas). Los investigadores establecieron una puntuación de rendimiento cognitivo para cada una de las pruebas, teniendo en cuenta el sexo, la edad y el nivel de estudios de cada participante.

Para medir la exposición de cada participante a la contaminación, el equipo de investigación utilizó los llamados mapas de "exposición" que estiman la concentración de contaminantes en el domicilio. Estos mapas tienen en cuenta varias variables como la densidad del tráfico rodado o la proximidad de la vivienda a las carreteras. En el contexto del estudio se consideraron tres contaminantes relacionados con el tráfico rodado: partículas finas con un diámetro inferior a 2,5 micras (PM2.5), dióxido de nitrógeno (NO2) y hollín de carbono.

Al cruzar los resultados de las pruebas cognitivas con el nivel de exposición a los tres contaminantes atmosféricos, el estudio indica que la exposición a mayores concentraciones de estos contaminantes estaría significativamente asociada con un menor nivel de desempeño en los tres dominios cognitivos estudiados.

Las habilidades más afectadas son la fluidez verbal y las funciones ejecutivas. El dióxido de nitrógeno y las partículas PM2.5 tienen un mayor impacto en la fluidez verbal, mientras que el hollín tiene un mayor impacto en las funciones ejecutivas.

El siguiente paso de la investigación es observar la evolución a lo largo del tiempo de las funciones cognitivas de estos adultos, para ver si la exposición a la contaminación también se asocia con una disminución del funcionamiento cognitivo a lo largo del tiempo, una disminución que puede reflejar los primeros signos de demencia, tanto la enfermedad de Alzheimer como otras formas de demencia en los ancianos.


La calidad del aire puede tener incidencia en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas




Según un estudio epidemiológico realizado por expertos de la Universidad de Londres, publicado en la revista British Medical Journal (BMJ) de marzo 2021, se confirma que la calidad del aire también podría estar vinculada al desarrollo de trastornos de la memoria y puede tener incidencia en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas.

Vinculación y muestra

La investigación encontró la siguiente vinculación: los adultos mayores que viven en áreas de Londres con la mayor concentración anual de contaminación atmosférica tenían un mayor riesgo posterior de demencia en comparación con la población adulta cuyos domicilios se encuentran en áreas con una mejor calidad del aire.

Para llegar a esta conclusión los investigadores recurrieron a los registros de salud contenidos en una base de datos CPRD (Clinical Practice Research Datalink), que desde 1987 registra los datos de los centros médicos de las distintas áreas de las ciudades de todo el Reino Unido. Concretamente se centraron en una muestra inferior a 131.000 pacientes de entre 50 y 79 años durante el momento en que se estaba llevando a cabo este estudio, los cuales nunca habían sido diagnosticados con demencia y estaban registrados en consultas generales ubicadas dentro del anillo de la M25 de Londres.

¿Qué parámetros se han tenido en cuenta?

En base a los códigos postales residenciales de los pacientes de la muestra, los investigadores calcularon la exposición anual de los siguientes parámetros de calidad del aire:

* Dióxido de nitrógeno (NO2)
* Partículas finas PM2.5
* Oxono (O3)

No obstante, también se han tenido en cuenta otros parámetros como la proximidad del tráfico rodado y los niveles de ruido procedentes del mismo, empleando métodos de modelado validados y certificados con mediciones registradas.

Datos de la investigación

Durante el periodo de seguimiento, que fueron 8 años, el 1,7% de personas de la muestra (2.181) fueron diagnosticados con algún tipo de enfermedad neurodegenerativa: el 39% con Alzheimer y el 29% con una demencia consecuencia de accidentes cardiovasculares y cerebro-vasculares.

Los investigadores asociaron los diagnósticos con los niveles ambientales de NO2 y de PM2.5 estimados en los hogares de los pacientes al inicio de la investigación.

Aquellos pacientes que vivían en barrios sometidos a altos niveles de NO2 (41,5µg/m3), registraron un 40% de alto riesgo de diagnóstico de demencia, frente a aquellos que residían en otras áreas con menor nivel del contaminante. También se encontró una vinculación similar con los niveles de PM2.5. Sin embargo, con O3 no.

Los investigadores han insistido en que se trata de un estudio observacional y que los hallazgos solo son aplicables a Londres. No obstante, esta investigación invita a reflexionar sobre las ganancias de la salud pública si la calidad del aire fuera mejor.



La contaminación del aire podría aumentar el riesgo de sufrir Alzheimer y otras demencias




Científicos de la Universidad Southern California en un estudio, publicado en la revista Neurology de febrero 2021, demuestran que las ancianas que viven en lugares con niveles altos de PM2.5 sufren pérdidas de memoria y reducciones del volumen cerebral similares a las que produce el Alzheimer en mayor proporción que aquellas ancianas que viven en lugares con el aire más limpio.

Han estado investigando si las PM2.5 podían acelerar los procesos de envejecimiento cerebral durante el estadio preclínico, es decir, durante la fase “silenciosa” de la enfermedad, previa a la aparición de síntomas de Alzheimer o de otras demencias relacionadas.

Previamente realizaron una investigación que se convirtió en el primer estudio, publicado en la revista Translational Psychiatry de enero 2017, en el que se usaban datos tanto de personas como de animales, y en el que se demostraba que la contaminación del aire agrava los procesos de envejecimiento cerebral, lo que aumenta el riesgo de sufrir demencia.

Este primer estudio se realizó a escala nacional en Estados Unidos sobre los vínculos entre la exposición a las partículas PM2.5 y las deficiencias cognitivas. Allí demostraron que las ancianas que habían vivido en lugares con niveles de PM2.5 en espacios abiertos superiores al estándar establecido por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) eran dos veces más proclives a sufrir deterioros cognitivos clínicamente relevantes que las ancianas que habían vivido en lugares con menor contaminación ambiental. También pudieron tener en cuenta otros factores de riesgo de demencia tales como el tabaco, la falta de ejercicio o las terapias hormonales.

Atrofias cerebrales producidas por el Alzheimer


En este nuevo estudio investigaron qué tipo de cambios se producían en los cerebros de los ancianos cuando estos habían tenido exposición a distintos niveles de PM2.5 durante los años anteriores a que comenzaran los síntomas de Alzheimer.

Hicieron un seguimiento de la evolución de un grupo 712 ancianas que tenían una edad media de 78 años. A fecha del inicio del estudio no sufrían demencias, y se les habían realizado escáneres cerebrales MRI al menos cinco años atrás.

Descubrieron que estas ancianas eran más propensas a sufrir una reducción del tamaño del cerebro similar a la observada en enfermos de Alzheimer. Y cuando compararon los escáneres cerebrales de las ancianas procedentes de lugares con mayores niveles de PM2.5 con los escáneres de aquellas que habían vivido en sitios menos contaminados, descubrieron que las primeras tenían un 24% más de posibilidades de sufrir demencias en los cinco años siguientes.

Los cambios que el Alzheimer provoca en nuestro cerebro


Pero lo que quizás resultó más preocupante es que las ancianas que no tenían problemas de memoria también presentaban cambios cerebrales similares a los que provoca el Alzheimer. La contracción de sus masas cerebrales era mayor en el caso de aquellas que habían vivido más expuestas a partículas PM2.5 en espacios abiertos, incluso en lugares en los que los niveles de esas partículas entraban dentro de los estándares actuales de la EPA.

También analizaron la memoria episódica, que abarca los recuerdos de sucesos concretos y sufre deterioro durante las fases tempranas de Alzheimer. Descubrieron que había una relación directa entre vivir en lugares con niveles altos de PM2.5 en espacios abiertos y el deterioro de la memoria episódica. Aproximadamente entre un 10% y un 20% de la pérdida de memoria podría atribuirse a una reducción de la masa cerebral similar a la provocada por el Alzhéimer.

Dado que se cree que la fase silenciosa de la demencia empieza décadas antes de que empiecen a aparecer los síntomas, los hallazgos de sus investigaciones más recientes han hecho que aumente la preocupación sobre si la exposición a la contaminación ambiental durante etapas más tempranas – entre la infancia y la madurez – podría ser igual de perjudicial o incluso peor que la exposición durante la vejez.

Los genes también parecen tener un papel en este proceso. Sus investigaciones han demostrado que un gen clave para el desarrollo del Alzheimer, el APOE4, interactúa con las partículas ambientales y de este modo acelera el envejecimiento cerebral. Descubrieron que el riesgo ambiental provocado por la exposición a las partículas de PM2.5 era entre dos y tres veces superior entre las ancianas con dos copias del APOE4 que entre aquellas que no poseían dicho gen.

La enfermedad del Alzheimer es la causa más común de demencia. Va destruyendo poco a poco la memoria, la capacidad de tener un pensamiento coherente y la capacidad de comportarse de forma adecuada, y finalmente termina por impedir también que el enfermo realice incluso las tareas más sencillas.

Mientras se sigue investigando una cura de esta enfermedad, el conocimiento sobre los factores genéticos y ambientales que pueden incrementar el riesgo de que una persona desarrolle de forma tardía tanto Alzheimer como otras demencias relacionadas ha ido aumentado.

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha advertido de que la contaminación atmosférica se encuentra en los niveles más altos: 9 de cada 10 habitantes respiran aire tóxico y más de 8 millones de personas fallecen a causa de enfermedades sobre las que tiene incidencia la calidad del aire. Por esta razón, es muy importante que las Smart Cities adopten soluciones de monitorización de la calidad del aire como las instaladas por ENVIRA, una estrategia a tener en cuenta por los gobiernos para tratar de reducir estas cifras.

Cabe señalar que la OMS estima que 50 millones de personas padecen demencia en el mundo y que cada año aparecen cerca de 10 millones de casos nuevos. La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia y se cree que causa el 60-70% de los casos.



Muchas enfermedades relacionadas con la demencia, como el Alzheimer, son causadas por factores genéticos. 
Sin embargo, nuestra forma de vida y nuestro entorno inmediato también desempeñan un papel importante. 
Es difícil asociar un desencadenante específico con el daño cerebral en la demencia. Estos factores
 son numerosos, pero identificarlos con precisión permitiría intervenir de forma preventiva y eficaz.




Ver :

junio 12, 2018

Hipertimesia – La Memoria Autobiográfica Superior




Los recuerdos se graban con sumo detalle y, a pesar de que es fascinante 
para la ciencia, puede ser un tormento para quien la padece


El cerebro tiene varios tipos de funciones cognitivas y entre ellas está la memoria. Hay diferentes tipos de memoria. La memoria a largo plazo es la persistencia del aprendizaje a través del tiempo. Los conocimientos organizados en nuestra memoria nos permiten ordenar y dar sentido a la realidad, y al mismo tiempo predecir qué es lo que va a suceder.

Nuestra memoria participa en todas las actividades que realizamos: montar en bicicleta, cocinar, hablar o pensar. El conocimiento almacenado en la memoria a largo plazo no es todo igual, se distingue dos tipos de memoria: episódica y semántica.

La memoria episódica es la memoria autobiográfica o personal que nos permite recordar fechas, hechos o episodios vividos en un tiempo y lugar determinados. Guarda acontecimientos de la vida y también las circunstancias en que se aprendió. Por ejemplo, el nombre de nuestro primer maestro de escuela, o nuestro primer ligue, son recuerdos episódicos. La fuente de la memoria episódica es la percepción sensorial y la información que contiene está organizada temporalmente.

Hipertimesia (HSAM, por sus siglas en inglés)

También llamada hipermnesia, es una condición de la memoria, consistente en el aumento de la función de evocación, sin que se observe una hiperfunción en cuanto a la capacidad de almacenamiento. Las personas afectadas por este síndrome poseen una memoria autobiográfica superior, o sea que pueden recordar hasta el más mínimo detalle. Las personas que tienen hipertimesia tienen una especie de hipertrofia de la memoria episódica.

Origen

La condición de la memoria se describió por primera vez en 2006, en un artículo de Neurocase titulado "Un caso inusual del recuerdo autobiográfico". Lo padecen sólo 60 personas en el planeta. Se conocen muy pocos casos en todo el mundo y si bien cada uno es diferente, no es una situación fácil de sobrellevar. Todos los casos hallados son de personas 'especiales', ya que muchos presentan trastorno generalizado del desarrollo, autismo, o alguna condición de ese estilo.

El término hipertimesia deriva del griego hiper = 'exceso' y "timesia" = thymesis 'recordar'.

Las personas que padecen hipertimesia tienen una capacidad de recuerdo y evocación muy superiores a la media, siendo capaces de recordar con gran precisión y detalle una gran cantidad de material. Esta capacidad les permite ser capaces de codificar, almacenar y recuperar con gran rapidez nuevos contenidos y emplearlos en los momentos en que son necesarios. Se trata de una capacidad tremendamente útil que no tiene que ver con el nivel de inteligencia de quien lo posee y que de por sí no resulta patológica.

La capacidad de memoria de estos sujetos está principalmente sujeta a un tipo de memoria concreta: la memoria autobiográfica. Las personas con hipermnesia son capaces de recordar casi cada detalle de los hechos que han vivido. Sin embargo, por norma general no son más capaces en otros tipos de memoria a menos que sean capaces de vincular los estímulos a recuerdos de tipo personal.

Esta memoria superior autobiográfica hace posible que las personas usen sus mentes como verdaderas bases de datos, y pueden recordar detalles inusuales, tales como la ropa que llevaban, a los que pueden haber conocido ese día, y lo que comían para el almuerzo, incluso décadas después del evento original.

A veces aquellos con hipertimesia preferirían olvidar algo. Es difícil vivir con una gran cantidad de información y recuerdos interminables. Situaciones que se complican aún más en presencia de un trauma.

El ser poseedores sin quererlo de esta condición no es un don, ya que les hace ocupar una gran parte de su tiempo en rememorar cada evento inconscientemente y de forma constante, mermando muchas de las tareas cotidianas de sus vidas, como el trabajo o la familia.

Los expertos han verificado que el síndrome puede tener efectos invalidantes y se asocia a menudo a trastornos obsesivos compulsivos (TOC) que suele ser una comorbilidad o cuadro asociado que acompaña a menudo al autismo.

Causas

A pesar de los estudios realizados, se desconoce el proceso que ocurre en el cerebro que, como un clic, hace que todos esos recuerdos almacenados en la mente humana, afloren de nuevo de forma ordenada y legible. Debido a que se han registrado muy pocos casos probados de esta enfermedad en el mundo, no se ha podido llegar a un consenso de las causas reales que la provoca.

Los pocos casos de sujetos con hipermnesia que se han podido estudiar han reflejado que presentan algunas particularidades en algunas áreas y elementos cerebrales.

Se ha detectado que en estas personas las partes frontales y temporales del encéfalo presentan una conexión más fuerte, con una densidad más elevada de sustancia blanca, que en la mayoría de la población. Al parecer, existen alteraciones en los giros inferior y temporal medial del lóbulo temporal, una área en que se sitúa el fascículo unciforme el cual tiene un papel importante en la memoria autobiográfica. En personas con hipermnesia, dicho fascículo está ampliamente desarrollado.

Son las hormonas del estrés, la epinefrina y el cortisol, pero también la adrenalina que modulan el estimulo emocional de un recuerdo y la consecuente consolidación de esto en la memoria. Parece que estas hormonas, a su vez, activan una serie de áreas cerebrales, así como lo hace la amígdala; que desempeña un papel fundamental en el modelado de codificación de un recuerdo.

Algunas investigaciones sugieren que el lóbulo temporal (que ayuda a procesar la memoria) es mayor en el cerebro de los individuos con hipertimesia. También tienen más grande el llamado núcleo caudado, que ayuda a aprender pero también puede desempeñar un papel en el trastorno obsesivo compulsivo. Esto tiene coherencia en el sentido que en muchos casos de autismo se da como comorbilidad el TOC y que la hipertimesia se ha detectado en personas con algún grado de TEA (autismo, asperger). Los niños o personas con asperger suelen tener hipertimesia y los buenos o malos recuerdos aunque pasen años o décadas no se olvidarán.

Síntomas

Para determinar un diagnóstico acertado de la enfermedad se toma como referencia algunos síntomas importantes.

* La persona pasa mucho tiempo pensando en su pasado personal.

* Poseen una capacidad extraordinaria para recordar eventos concretos de este pasado, aun después de dos décadas.

* Al escanear su cerebro se comprueba que ciertas áreas son hasta tres veces mayor que en un “cerebro normal”.

Características de la hipertimesia

El solo hecho de poder recordar sucesos increíbles de su vida, hace que se distinga de otras formas de memoria excepcional, ya que no implica ninguna forma, práctica o trucos mnemotécnicos para almacenar información, no es lo mismo que los individuos que pueden memorizar conscientemente largas listas de números o cadenas de hechos al azar.

Los estudios han demostrado que los hipertimésticos no son como los autistas, aunque sí muestran un interés y gran memoria para las fechas, las cuales utilizan a menudo y sin esfuerzo para categorizar cuando un evento en particular sucedió en sus vidas.

Todos los individuos con esta enfermedad son zurdos, lo que podría ser una coincidencia o un indicador de esta condición. También puede traer efectos nefastos que pueden llegar a ser perjudiciales para su actividad diaria, y aunque las personas pueden ser capaces de asociar eventos con fechas, no tienen memoria fotográfica y pueden todavía tener dificultades para memorizar información común.

Los individuos de hipertimesia pueden recordar los acontecimientos que han experimentado personalmente. A una persona hipertimésica se le puede indicar una fecha y ésta describirá los hechos ocurridos ese día, incluso el clima y muchos detalles aparentemente triviales que la mayoría de la gente no sería capaz de recordar. Pueden recordar en qué día de la semana cayó cada fecha, pero no son necesariamente calculadoras de calendario como las personas con autismo o síndrome de Savant; sus recuerdos se limitan a los días en un calendario “mental personal”. La asociación mental se produce de manera automática y de forma obsesiva. Por otra parte, la hipnosis parece poder provocar en algunas personas una hipermnesia transitoria.

Problemas en esta alteración de la memoria – Síndrome de la hipermnesia emocional paroxística tardía

Para muchas personas ser capaz de recordar todos los hechos de su vida o simplemente ser capaz de retener en la memoria una mucho mayor cantidad de información es algo positivo. Recordar con rapidez la información puede facilitar el aprendizaje de numerosas disciplinas y habilidades, nos dota de una buena capacidad para rememorar las cosas importantes para nosotros y nuestros seres queridos e incluso puede abrirnos las puertas a puestos de empleo u otras oportunidades.

Sin embargo, en algunas ocasiones el recuerdo no se centra únicamente en aspectos que el individuo quiere recordar, sino que se pueden tener serias dificultades de abstracción y selección del material recordado, suponiendo un malestar significativo para el sujeto que disminuye su funcionalidad y puede provocar ansiedad y graves alteraciones en el estado de ánimo. En estos casos sí se podría considerar una patología, denominándose síndrome hipermnésico.

Si bien algunas de las personas con hipermnesia tienen una vida relativamente normal, para algunas otras su condición puede resultar extremadamente dolorosa e invalidante. Y es que en algunos casos, lo que podría haber sido un don se convirtió en una maldición que les produjo graves dificultades en todos los ámbitos de la vida.

Puede hacer difícil discernir entre lo necesario y lo circunstancial, concediendo gran importancia a elementos que realmente no tienen por qué ser necesarios. También puede generar un elevado nivel de indecisión en quien lo padece.

Recuerdos emocionalmente dolorosos. Ser capaz de recordar con gran nitidez hace que los sucesos dolorosos que han ocurrido a lo largo de su vida no puedan ser superados con rapidez, permaneciendo durante más tiempo sentimientos como la culpa y la humillación en la propia psique y haciendo de los procesos de duelo un desafío mucho mayor de lo habitual.

Disminuye la atención y la capacidad de aprendizaje. También se complica la adquisición de nuevos conocimientos, ya que el nivel de atención disminuye con la aplicación de recursos mentales a intentar filtrar e utilizar los recuerdos necesarios y no otros.

Se dificulta el paso entre el aprendizaje y la automatización de tareas. No se recuerda solo el procedimiento básico sino todo el conjunto de detalles asociados y por lo tanto cuesta más abstraer lo necesario de lo accesorio.

Incidencias negativas en el desarrollo cognitivo

Las personas que padecen este síndrome no tienen habilidad para hacer cálculo, aprender temas con cierto grado de complejidad o que requieran abstracción, tampoco cosas de aplicación inmediata, solo pueden recordar cualquier situación del pasado. No poseen estrategias mnemónicas ni otros recursos que no sean una asociación automática de la fecha con los acontecimientos que se produjeron. Su extraña capacidad es referida como vivir con dos pantallas en la cabeza, donde una es la vida normal y la otra una sucesión constante de recuerdos que no para de reproducirse.

Además, en algunos casos la viveza del recuerdo puede causar que haya una confusión entre pasado y presente, pudiendo desembocar en delirios amnésicos en que se cree que se está viviendo lo que en realidad es un recuerdo.


Los cerebros dotados con una super memoria también crean recuerdos falsos

Un equipo de científicos de la Universidad de California en Irvine, en un artículo publicado en la revista PNAS de noviembre 2013, asegura que incluso la gente con una memoria excepcional sufre distorsiones en algunos recuerdos.

Estas mentiras se originan en el cerebro por la asociación de objetos, la valoración personal de eventos pasados o por la propia imaginación, entre otros factores.

La capacidad de la memoria no está relacionada con el desarrollo de distorsiones de la memoria. A medida que aumenta esta capacidad, la producción de falsos recuerdos se mantiene al mismo nivel.

En otros trabajos se ha demostrado diferencias en el tamaño y la estructura del cerebro de quienes padecen el síndrome.

Este es el primer estudio que aborda la generación de recuerdos falsos en cerebros con HSAM. La gente con HSAM utiliza los mismos mecanismos de la memoria que las personas normales, como la agrupación de objetos, la reconstrucción de la memoria de eventos concretos con información posterior al acontecimiento, etc.

La medición de la distorsión. Para comprobar que los afectados por HSAM también sufrían distorsiones de su memoria, los investigadores compararon las capacidades de 38 personas normales con otras 20 que padecían hipertimesia. Les hicieron pasar una serie de pruebas para medir la distorsión de la memoria, incluido un test en el que se induce a los participantes a informar erróneamente sobre un accidente de avión inexistente.

Los autores no encontraron ninguna diferencia entre el grupo de estudio y el de control. Todos, tanto los afectados por HSAM como las personas con una capacidad de recuerdo normal, poseían la misma susceptibilidad a los recuerdos falsos.

Si se confirman estos datos en futuros artículos, los resultados podrían tener implicaciones importantes para la psicología clínica y el sistema jurídico ya que el marco legal actual de la mayoría de los países se basa en los recuerdos y la memoria de los implicados.

Sustancia blanca, la clave. En el año 2009, investigadores españoles demostraron que la tendencia a generar recuerdos verdaderos y falsos está relacionada con las diferencias individuales en la sustancia blanca cerebral, una parte del sistema nervioso central compuesta de fibras nerviosas cubiertas de mielina.

Français : Hyperthymésie – la mémoire autobiographique hautement supérieure