noviembre 27, 2024

La Actividad Física y la Salud Cerebral Están Estrechamente Relacionadas



La actividad física regular contribuye a la salud y al desarrollo del cerebro,
 tanto en los adultos jóvenes como en los de edad avanzada


El ejercicio y la salud cerebral están estrechamente relacionados. Al igual que los músculos de brazos y piernas, el cerebro funciona óptimamente cuando se hace ejercicio con regularidad. A pesar de que ninguno de los aparatos del gimnasio hace trabajar al cerebro, éste sigue beneficiándose de la actividad física.

Más allá del ejercicio físico y el deporte, actividades cotidianas como caminar, subir escaleras o limpiar la casa también pueden contribuir a la salud cerebral.

Además de ser buena para nuestro cuerpo, la actividad física también desempeña un papel crucial, y a menudo insospechado, en el desarrollo y la modificación de nuestro cerebro. Mediante el nacimiento de nuevas neuronas – neurogénesis – y la creación de conexiones entre neuronas – sinaptogénesis – y de vasos sanguíneos que mejoran la circulación cerebral – angiogénesis –, la actividad física esculpe el cerebro del mismo modo que los músculos, contribuyendo a mejorar nuestras capacidades cognitivas. Nuestro cerebro es el director de orquesta de nuestro cuerpo, que organiza nuestros movimientos y acciones.

Los investigadores se centran actualmente en la creación de una receta ideal y motivadora para entrenar a los mayores que combine ejercicios físicos y cognitivos.

Concentración, adquisición de conocimientos, razonamiento, adaptación e interacción con los demás: todas estas facultades que nos permiten interactuar con el entorno se agrupan en lo que se conoce como capacidades cognitivas. Desempeñan un papel crucial en las actividades de la vida diaria y contribuyen a mantener una buena calidad de vida.

Su deterioro, al igual que el de las funciones físicas, afecta a la calidad de vida y perturba la vida cotidiana de las personas. Es importante mantener nuestro cerebro trabajando al máximo para que siga siendo eficiente el mayor tiempo posible.

Mejora de la cognición y el bienestar gracias a la actividad física

Gracias a estos cambios estructurales – es decir, la neurogénesis, la sinaptogénesis y la angiogénesis –, el impacto de la actividad física es múltiple.

En el plano cognitivo, numerosos estudios han puesto de manifiesto una mejora significativa de la memoria, la atención, la velocidad de procesamiento de la información e incluso la creatividad en las personas físicamente activas. Estos cambios funcionales son el resultado directo de las modificaciones estructurales y fisiológicas inducidas por la actividad física. También se han observado efectos beneficiosos en la prevención del deterioro cognitivo relacionado con la edad.

Un meta-análisis – estudio de investigación que realiza un análisis estadístico combinando datos de diferentes estudios – que incluía 15 estudios longitudinales y un total de 33.816 participantes mayores de 55 años (sin antecedentes de demencia) se llevó a cabo para evaluar la influencia de la actividad física en el deterioro cognitivo. Los resultados mostraron que los individuos que realizaban una actividad física regular y sostenida reducían su riesgo de desarrollar trastornos cognitivos en un 38% en comparación con los individuos sedentarios.

En el plano emocional, la actividad física también influye en nuestra salud mental, al reducir los síntomas de la depresión y la ansiedad, gracias a la regulación de determinados neurotransmisores, como la serotonina y la dopamina.

Resultados recientes también han demostrado que los beneficios emocionales de la actividad física son especialmente significativos en individuos con un bajo nivel de actividad física previa.

Además, dado que la depresión y la ansiedad deterioran aspectos importantes de nuestra cognición – como la atención, la concentración, la memoria, la velocidad de procesamiento de la información y la toma de decisiones –, la actividad física puede desempeñar un papel protector para las personas afectadas por estos trastornos.

Actualmente se conocen bien los mecanismos que actúan en el cerebro cuando se practica una actividad física. Para aprovechar al máximo estos efectos, no es necesario convertirse en un atleta de alto nivel: basta con una rutina regular de actividad física moderada.


Mecanismos cerebrales en acción


La actividad física regular no sólo modifica la forma de nuestro cuerpo, sino también la propia arquitectura de nuestro cerebro. La investigación actual establece un vínculo entre el ejercicio regular y la mejora de la función cerebral. Basta con moverse entre 30 y 45 minutos al día para desencadenar una cascada de beneficios para el mantenimiento de la memoria.

El nacimiento de nuevas neuronas

Durante mucho tiempo se consideró que el nacimiento de nuevas neuronas o neurogénesis era un proceso limitado al periodo de desarrollo embrionario. Sin embargo, los estudios han demostrado que el ejercicio físico estimula la neurogénesis en los adultos, sobre todo en el hipocampo, una estructura clave en los procesos de memoria y aprendizaje.

Al mismo tiempo, las actividades que requieren un elevado consumo de oxígeno, como correr o nadar, favorecen la liberación de factores de crecimiento como el BDNF – Brain-Derived Neurotrophic Factor o factor neurotrófico derivado del cerebro –, proteínas esenciales para la supervivencia y el crecimiento de las neuronas existentes y el desarrollo de nuevas células cerebrales.

Proteínas y neurotransmisores que se liberan durante el ejercicio

FNDC (factor neurotrófico derivado del cerebro) es una proteína que protege y promueve el crecimiento de las neuronas, ayudándolas a comunicarse entre sí. También ayuda a construir y mantener los circuitos de nuestro cerebro.

VEGF (factor de crecimiento del endotelio vascular) es una proteína que promueve la salud de los vasos sanguíneos.

Dopamina es un neurotransmisor que produce nuestro cerebro cuando hacemos algo placentero, lo que lo convierte en parte de nuestro “sistema de recompensas” que nos motiva a realizar actividades. Desempeña un papel en la memoria, la atención, el estado de ánimo, el aprendizaje, el comportamiento y la cognición.

Los niveles bajos de dopamina se asocian con muchas enfermedades, incluido el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), y la enfermedad de Parkinson. Los altos niveles de dopamina, por otro lado, están asociados con la adicción, la manía y la obesidad.

Cuando hay demasiada actividad de dopamina en algunas regiones del cerebro y muy poca en otras, eso se llama “desregulación de dopamina”. La esquizofrenia es un ejemplo de esto.

Norepinefrina (noradrenalina) es un neurotransmisor y una hormona conectada a nuestra respuesta de “lucha o huida” que ayuda a mantener la presión arterial y el estado de alerta cuando se está bajo estrés. También afecta el estado de ánimo, la memoria, el ciclo de sueño y la atención.

Los niveles bajos de norepinefrina están asociados con la ansiedad, la depresión, el TDAH, la memoria y los problemas para dormir. Los altos niveles de norepinefrina están asociados con presión arterial alta y un mayor riesgo de daño al corazón, los vasos sanguíneos y los riñones.

Serotonina es un neurotransmisor y una hormona. Como neurotransmisor, regula el estado de ánimo, contribuye a la calidad del sueño y favorece la digestión. Nuestros “sentimientos viscerales” pueden ser impulsados por la actividad de la serotonina en nuestro tracto gastrointestinal y cerebro. También se relaciona con el control de los impulsos y la autoestima. Los niveles bajos de serotonina están fuertemente asociados con la depresión y la ansiedad.

Aumento del volumen cerebral a cualquier edad

Otras investigaciones han demostrado que la actividad física regular también modifica la estructura de nuestro cerebro: aumenta el volumen de determinadas estructuras cerebrales, en particular el hipocampo y las regiones prefrontales. El hipocampo – situado en el lóbulo temporal – es una estructura esencial para la memoria y el aprendizaje, mientras que el córtex prefrontal interviene en las llamadas funciones ejecutivas – funciones de alto nivel – como el razonamiento, la planificación, la inhibición, la toma de decisiones y la resolución de problemas.

Estos cambios se han observado independientemente de la edad de los sujetos, ya sea en la edad adulta, en la infancia, en la adolescencia o incluso en la tercera edad. En este último grupo, la actividad física regular podría ser un factor neuroprotector frente al riesgo de desarrollar patologías neurodegenerativas. La actividad física regular contribuye a la salud y al desarrollo del cerebro, tanto en los adultos jóvenes como en los de edad avanzada.

Los trabajos realizados en animales sugieren que estos cambios estructurales podrían ir acompañados de una mejora de la conectividad entre las distintas zonas del cerebro – mediante la creación de nuevas sinapsis, regiones donde se producen las interacciones entre las células nerviosas –, lo que haría más eficaz la comunicación entre neuronas.

Mejor oxigenación e irrigación

La actividad física mejora el flujo sanguíneo al cerebro. Al aumentar el flujo sanguíneo, la actividad física – en particular la aeróbica – estimula la creación de nuevos vasos sanguíneos. Este proceso, conocido como angiogénesis, mejora la eficacia del suministro de oxígeno y nutrientes a las neuronas.

Motor de la plasticidad cerebral

Al estimular la creación de nuevas neuronas y la formación de conexiones sinápticas, la actividad física actúa como un potente motor de la plasticidad cerebral. La “plasticidad cerebral” se refiere a la capacidad del cerebro para remodelarse en respuesta a estímulos ambientales, cambiando la fuerza de las conexiones entre neuronas o formando nuevas vías neuronales.

Esta adaptabilidad del cerebro es crucial para el aprendizaje y la memoria, pero también para la reorganización tras una lesión cerebral. Esta capacidad es esencial a lo largo de toda la vida, ya que permite mejoras cognitivas y una mayor resiliencia frente al envejecimiento y las enfermedades neurodegenerativas.

En el contexto de patologías neurológicas tales como la esclerosis múltiple, la actividad física adaptada está demostrando ser una herramienta valiosa, no sólo para la rehabilitación motora, sino también para la cognitiva.


Los beneficios de la actividad física sobre la capacidad cognitiva después de los 60 años



Numerosos estudios han demostrado que la actividad física mejora la capacidad cognitiva, incluso después de los 60 años. Aumento de la memoria, mejor capacidad de reacción, mayor capacidad de planificación: los beneficios son múltiples.

A pesar de ello, muy pocas personas mayores practican una actividad física adaptada a su estado de salud, de forma suficientemente sostenida. La falta de ganas, de accesibilidad y de atractivo son algunos de los obstáculos que impiden comprometerse con un estilo de vida activo.

Durante mucho tiempo, la oferta de actividad física y la investigación en este campo giraron en torno al mismo tríptico: gimnasia suave, marcha y yoga. Sin embargo, la combinación de distintos componentes en el entrenamiento puede generar mayores beneficios.

El ejercicio aumenta el tamaño del hipocampo

El hipocampo es la zona del cerebro responsable del aprendizaje y la memoria verbal. Cuando se hace ejercicio, el volumen del hipocampo aumenta: literalmente crece. Las neuronas del hipocampo se hacen más densas y las conexiones de esta región se refuerzan con la actividad física.

El hipocampo es la primera zona del cerebro que pierde fuerza con la edad. El ejercicio regular ayuda a mantener su agudeza y lo protege del deterioro normal asociado al envejecimiento.

Bastan 10 minutos de ejercicio ligero a moderado para reforzar las conexiones entre neuronas y regiones cerebrales dedicadas a la memoria.

La mejora de las conexiones en el hipocampo puede conducir a mejores resultados en pruebas de memoria y habilidades cognitivas. Las sesiones cortas de ejercicio pueden incluso mejorar la memoria. Esto podría significar ser capaz de recordar dónde ha aparcado el auto o cuáles son sus citas del día.

El entrenamiento reduce la producción de hormonas del estrés que inhiben la actividad cerebral

Muchas personas alivian el estrés dando un paseo o saliendo a correr. Cuando uno está estresado, también lo está su cerebro, y el ejercicio es una poderosa herramienta para relajar la mente.

La actividad física reduce la producción de hormonas del estrés, en particular el cortisol y la norepinefrina, que se acumulan en el cerebro cuando uno está preocupado y ansioso. Cuando están presentes en exceso, las hormonas del estrés pueden provocar letargo y dificultad para concentrarse, lo que puede ralentizar sus habilidades cognitivas y reducir su capacidad cerebral.

Las endorfinas liberadas en el cerebro después del ejercicio lo liberan de las hormonas del estrés y mejoran el estado de ánimo. El ejercicio y las endorfinas también estimulan el crecimiento del hipocampo.

El ejercicio favorece un sueño de calidad

El ejercicio mejora su mente ayudándole a dormir bien por la noche. De hecho, asumir retos físicos cada día hace que sea más fácil quedarse dormido.

El sueño reparador también mejora la claridad mental y la función ejecutiva. Se necesita un sueño de calidad para poder concentrarse, tomar decisiones y gestionar sus emociones. Aunque el cerebro sigue trabajando mientras duerme, el sueño le da un respiro muy necesario, permitiéndole descansar y prepararse para las tareas que tiene por delante.

Después de una buena noche de sueño, el cerebro está a pleno rendimiento, las capacidades cognitivas se agudizan y la memoria se refuerza.

El ejercicio aeróbico desencadena la liberación de factores de crecimiento

La memoria depende de vías neuronales y conexiones profundas en el cerebro. El cerebro necesita unas proteínas llamadas factores de crecimiento para crear nuevas conexiones y reforzar las existentes.

El movimiento desencadena la liberación del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF). Esta proteína ayuda al cerebro a sintetizar células nuevas y preservar las envejecidas. El BDNF también es responsable de la formación de nuevos vasos sanguíneos en y alrededor del cerebro, lo que permite que fluyan más nutrientes y sangre a la zona. Los niveles de BDNF aumentan cada vez que se hace ejercicio, aunque sólo sean unos minutos.

El ejercicio regular retrasa el envejecimiento cerebral

Envejecer no significa necesariamente que el cerebro tenga que ralentizarse. Hay cambios que puede introducir en su estilo de vida para preservar la memoria y la agudeza mental. Un hábito de ejercicio durante toda la vida puede ayudar a mantener sano el cerebro en la vejez.

Las investigaciones demuestran que los adultos mayores que hicieron ejercicio regularmente en su juventud superan sistemáticamente a sus compañeros en pruebas de memoria y capacidad cognitiva. De hecho, sus resultados son comparables a los de otras personas hasta diez años más jóvenes que ellos.

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Una rutina de actividad física a adoptar

Los expertos y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan al menos 150 minutos de actividad aeróbica de intensidad moderada a la semana o 75 minutos de actividad más intensa combinada con entrenamiento de musculación dos veces por semana. A los adultos se les recomienda dar entre 5.000 y 7.000 pasos al día.

Además del ejercicio físico y el deporte, que incluye todas las actividades aeróbicas que requieren un elevado consumo de oxígeno, como correr o nadar, o la actividad muscular planificada, estructurada y repetitiva, con o sin competiciones, la actividad física también incluye las actividades de la vida diaria: caminar, subir escaleras, cortar el césped, trabajar en el jardín, limpiar, etc.

Correr, nadar, bailar – pero también cortar el césped, pasear al perro o subir las escaleras en vez de coger el ascensor – son actividades accesibles que pueden contribuir a la salud cerebral.

Tres ingredientes para entrenar el cerebro de las personas mayores

* Incorporar una estimulación física y motriz compleja de intensidad al menos moderada

La actividad física de resistencia de intensidad al menos moderada no sólo puede mejorar la salud cardiorrespiratoria, sino también el rendimiento cerebral. Mejora el estado cardiovascular, lo que permite que el cerebro reciba más oxígeno. Las investigaciones han demostrado que esto también puede ir acompañado de la creación de nuevas neuronas en el hipocampo, sede de la memoria.

Es necesario combinar programas que destaquen en la mejora de las funciones cognitivas con ejercicios de fortalecimiento muscular, flexibilidad y equilibrio para lograr mayores beneficios. Además, los investigadores subrayan la importancia de añadir situaciones que requieran habilidades motoras complejas y coordinación, ya que éstas tendrían un impacto significativo en funciones cognitivas como la memoria, la atención y la flexibilidad mental, sobre todo en las personas mayores.

* Incorporar la estimulación cognitiva al entrenamiento

Se trata de una estimulación que hace un llamamiento a las funciones cognitivas, como retener información durante un periodo de tiempo y ejecutarla, anticipar acciones, poner en práctica una estrategia, etc. Cuando la estimulación cognitiva se combina con la actividad física, puede producir efectos sinérgicos y, en consecuencia, ser más eficaz sobre las funciones cognitivas.

* Incorporar actividades en grupo que propicien la interacción social


Se cree que la práctica en grupo aumenta el cumplimiento del programa, es decir, la regularidad en su seguimiento. El atractivo inherente a las actividades físicas que se ofrecen debería ser una palanca para implicar a las personas en la actividad física.

Dos tipos de actividad física podrían resultar interesantes y son actualmente objeto de investigación en la tercera edad :


Optar por deportes de equipo cooperativos y de oposición

Los deportes de equipo ofrecen mucho más que simples sesiones de ejercicio físico. No sólo ponen a prueba la resistencia cardiorrespiratoria, sino que también implican todos los aspectos de la forma física. Pueden ser adecuados incluso después de los 60 años, siempre que se practiquen y supervisen de forma adecuada.

Desde el punto de vista cognitivo, estas actividades crean situaciones siempre nuevas, ricas y estimulantes. Esta doble combinación de estímulos se denomina entrenamiento simultáneo. Numerosos investigadores han destacado la importancia de esta implicación cognitiva en los deportes de equipo y fomentan su práctica, especialmente entre las personas mayores.

Estudios recientes, como el realizado en 2022 por investigadoras francesas, han demostrado que la participación en deportes de equipo mejora la memoria visuo-espacial, que permite, por ejemplo, recordar la ubicación de determinados objetos durante un tiempo limitado a corto plazo, y la capacidad de planificación en las personas mayores.

Videojuegos que mueven el cuerpo: los Exergames

Estos videojuegos, conocidos como “exergames”, requieren que los jugadores muevan el cuerpo para interactuar con los juegos. Toman su nombre de la contracción de “exercise” (ejercicio) y “games” (juegos) y se han popularizado desde la década de 2000 con consolas como Wii y Switch de Nintendo o Kinect de Microsoft.

Están diseñados para poner a prueba diferentes aspectos de la forma física, como el equilibrio, la resistencia, la fuerza y la coordinación, al mismo tiempo que estimulan las funciones cognitivas. Entre las personas mayores, varios estudios demuestran que este tipo de entrenamiento es eficaz para mejorar muchas capacidades físicas y cognitivas.

En 2020 apareció una nueva generación de exergames, que utilizan paredes interactivas para crear una experiencia de juego aún más inmersiva, como Neo-One de Neo Xperiences, el ExerCube de Sphery o el Aire interactive de Lü. En estos juegos, que combinan mundos reales y virtuales, objetos físicos como globos y objetos digitales coexisten e interactúan en tiempo real.

Un estudio reciente comparó un programa de exergames asistido por una pared inmersiva con un programa de marcha y fortalecimiento muscular. Sus resultados sugieren que esta nueva generación de exergames puede ser más eficaz sobre la capacidad cognitiva que el entrenamiento convencional.

Elija ejercicio aeróbico o anaeróbico para tener un cerebro sano

Las actividades vigorosas como el tenis, el ciclismo, la natación y el fútbol elevan la frecuencia cardiaca por encima de su ritmo normal de reposo. Los movimientos de este tipo entran en la categoría de ejercicio aeróbico y son excelentes para hacer circular la sangre rápidamente por todo el cuerpo. El ejercicio aeróbico y la salud cerebral van de la mano. Los movimientos rápidos aumentan el flujo sanguíneo a la cabeza y el cuello, proporcionando al cerebro abundante oxígeno y nutrientes.

El ejercicio anaeróbico ofrece resultados similares. Los ejercicios de fuerza y resistencia también son excelentes para el cerebro.

Ni siquiera es necesario hacer todo lo posible para obtener beneficios para el cerebro. De hecho, actividades como el yoga, el tai chi y otros deportes de bajo impacto aumentan la capacidad de concentración y reducen los niveles de estrés.

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Efectos de la intervención con ejercicio sobre la función cognitiva en poblaciones sanas

Investigadores de la Universidad de Deportes de Shanghai han realizado un meta-análisis, publicado en Elsevier en diciembre de 2023, para evaluar los efectos del ejercicio sobre la función cognitiva en poblaciones sanas.

La intervención con ejercicio crónico es una terapia no farmacológica sugerida para mejorar la función cognitiva en diversas poblaciones. Sin embargo, pocos meta-análisis han evaluado los beneficios cognitivos asociados con todas las variables FITT-VP (frecuencia de ejercicio, intensidad, duración del ejercicio, tipo, volumen o duración total de la intervención y progresión) en poblaciones sanas según la edad.

Este meta-análisis evaluó los efectos de cada variable FITT-VP sobre la función cognitiva en niños, adultos y personas mayores sanos. Este estudio siguió las directrices PRISMA. Tras buscar en PubMed y en la Web of Science, los investigadores incluyeron 54 ensayos controlados aleatorios para examinar los efectos de las variables FITT-VP en cinco dominios cognitivos: cognición global, función ejecutiva, memoria, atención y procesamiento de la información.

Los análisis de moderación evaluaron los efectos por edad y por cada variable de ejercicio. El ejercicio benefició a la cognición global y a todos los dominios subcognitivos. El ejercicio aeróbico y el de resistencia mostraron los mayores beneficios en la cognición global y la función ejecutiva, respectivamente, mientras que el ejercicio físico benefició a la memoria. En todas las poblaciones, las personas mayores mostraron los mayores beneficios del ejercicio sobre la cognición global, la función ejecutiva y la memoria en comparación con los controles.

Se necesitan más estudios para evaluar los efectos del ejercicio sobre la atención y el procesamiento de la información. Este meta-análisis proporciona nueva información sobre la relación entre la cognición y las variables de ejercicio FITT-VP en poblaciones sanas.


Impacto de un programa de actividad física cooperativa y de oposición en las funciones cognitivas de personas mayores

Investigadoras de la Université Paris Cité han llevado a cabo un estudio, publicado en Elsevier en junio de 2022, para evaluar si la actividad física de cooperación con uno o más compañeros y de oposición con uno o más oponentes puede generar beneficios cognitivos en las personas mayores.

Se utilizó el método pre-test – entrenamiento (3 meses) – post-test, comparando un grupo de intervención con un grupo de control pasivo. Los sujetos completaron una batería de pruebas que evaluaban sus funciones cognitivas y capacidades funcionales con el fin de evaluar el impacto cognitivo y físico del programa.

En el estudio participaron 15 personas mayores. Había 8 mujeres en el grupo de control y 6 mujeres y 1 hombre en el grupo de intervención.

La primera fase del análisis consistió en comprobar si los dos grupos mostraban diferencias antes del programa. Para todas las pruebas – funciones cognitivas y capacidades funcionales – y variables independientes.

Se calcularon las puntuaciones de progreso – resultados post-test – pre-test – de ambos grupos. Se observó una mejora en la planificación y la memoria visuo-espacial a corto plazo en el grupo de intervención. No hubo cambios en la memoria de trabajo visuo-espacial, la inhibición o la flexibilidad mental. El equilibrio dinámico se mantuvo en el grupo de intervención, mientras que se deterioró en el grupo de control.

Este estudio exploratorio mostró mejoras significativas en dos funciones cognitivas – la planificación y la memoria visuo-espacial a corto plazo – en los sujetos que siguieron el programa de cooperación y oposición. Las investigaciones sobre los beneficios crónicos de la actividad física muestran una relación positiva entre la actividad física regular y la vitalidad cognitiva en las personas mayores. El trabajo cognitivo y el rico entorno creado por la cooperación y la oposición pueden ser el origen de la mejora de la función cognitiva.

Estos resultados sugieren que la cooperación y la oposición podrían ser palancas interesantes a incluir en un programa de estimulación para mejorar determinadas funciones cognitivas en las personas mayores. Sólo futuros experimentos podrán confirmarlo.


Los efectos a largo plazo del ejercicio sobre la cognición en individuos sanos

Investigadores de la Universidad de Basilea publicaron, en Nature Human Behaviour de marzo 2020, una revisión sistemática y un meta-análisis sobre los moderadores de los efectos a largo plazo del ejercicio sobre la cognición en individuos sanos.

Dado que la función cognitiva está vinculada al rendimiento académico, al éxito laboral y a la salud mental, es necesario comprender cómo se pueden optimizar los beneficios cognitivos del ejercicio a largo plazo.

La meta-regresión incluyó 80 ensayos controlados aleatorios y examinó los moderadores de los efectos del ejercicio sobre la cognición en individuos sanos. El efecto resumen fue pequeño y no difirió entre dominios cognitivos.

Se observaron mayores beneficios del ejercicio sobre la función cognitiva tras el ejercicio de coordinación en comparación con otros tipos de ejercicio. Con una intervención de mayor duración, el tamaño del efecto aumentó con la duración de la sesión. El ejercicio fue menos eficaz en las mujeres que en los hombres, y la relación dosis-respuesta difirió entre ambos sexos.

Los resultados sugieren un efecto general del ejercicio sobre la cognición, más que en un ámbito específico, en el que influyen el sexo, el tipo de ejercicio y las relaciones recíprocas entre los parámetros de la dosis. Los investigadores hacen recomendaciones específicas por sexo sobre cómo pueden optimizarse los beneficios cognitivos en función de la intensidad del ejercicio, la progresión del ejercicio y el tipo de ejercicio.


Eficacia del ejercicio aeróbico y el entrenamiento de resistencia para los trastornos y conceptos relacionados con la ansiedad

Investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad de Regina en Canadá publicaron, en Elsevier de diciembre 2017, un ensayo controlado aleatorio sobre la eficacia de diferentes modalidades de ejercicio y predictores de cambio.

Un total de 48 personas con trastornos relacionados con la ansiedad fueron asignadas aleatoriamente a ejercicio aeróbico, entrenamiento de resistencia o lista de espera. Se evaluaron los síntomas de los trastornos relacionados con la ansiedad, los conceptos asociados y el disfrute del ejercicio antes de la intervención y semanalmente durante las 4 semanas de intervención. También se evaluó a los participantes una semana y un mes después de la intervención.

Ambas modalidades de ejercicio resultaron eficaces para mejorar el trastorno. Además, el ejercicio aeróbico mejoró el malestar psicológico general y la ansiedad, mientras que el entrenamiento de resistencia mejoró los síntomas específicos del trastorno, la sensibilidad a la ansiedad, la tolerancia a la angustia y la intolerancia a la incertidumbre. La forma física predijo una reducción de la angustia psicológica general para ambos tipos de ejercicio y una reducción del estrés para el ejercicio aeróbico.

Los resultados destacan la eficacia de las diferentes modalidades de ejercicio para abordar de forma única los síntomas y conceptos de los trastornos relacionados con la ansiedad.

Los objetivos del presente ensayo fueron:

* Cuantificar los efectos del ejercicio aeróbico y el entrenamiento de resistencia sobre el estado, los síntomas y los conceptos de los trastornos relacionados con la ansiedad, incluidos los trastornos de ansiedad, el trastorno obsesivo-compulsivo y el trastorno de estrés postraumático.

* Evaluar si las dos modalidades de ejercicio eran equivalentes.

* Determinar si el disfrute del ejercicio y la forma física se asocian con la reducción de los síntomas.

El presente ensayo es el primero en investigar la efectividad de diferentes tipos de ejercicio sobre los trastornos relacionados con la ansiedad y los conceptos asociados y en utilizar un diseño controlado aleatorio. Tanto el ejercicio aeróbico como el entrenamiento de resistencia parecen ser eficaces para mejorar los síntomas de los trastornos de ansiedad y los conceptos relacionados. Aunque el disfrute del ejercicio no pareció predecir la eficacia del ejercicio, una menor forma física se asoció con una mayor reducción en actividades específicas.


El entrenamiento físico aumenta el tamaño del hipocampo y mejora la memoria

Investigadores del Instituto Beckman y de la Universidad de Illinois en un estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) en enero de 2011, demuestran que el entrenamiento físico aumenta el tamaño del hipocampo y mejora la memoria.

El hipocampo se contrae al final de la edad adulta, lo que provoca problemas de memoria y un mayor riesgo de demencia. Los volúmenes del hipocampo y del lóbulo temporal medial son mayores en los adultos en mejor forma física, y el entrenamiento de actividad física aumenta la perfusión hipocampal, pero aún se desconoce hasta qué punto el entrenamiento de ejercicio aeróbico puede modificar el volumen del hipocampo en la edad adulta tardía. Caminar durante 40 minutos varias veces a la semana preservaría la memoria y protegería contra el deterioro de la capacidad mental asociado al envejecimiento.

En un ensayo controlado aleatorio en el que participaron 120 personas mayores, los investigadores demostraron que el entrenamiento aeróbico aumentaba el tamaño del hipocampo anterior, lo que se traducía en mejoras de la memoria espacial. El entrenamiento físico aumentó el volumen del hipocampo en un 2%, invirtiendo entre 1 y 2 años la pérdida de volumen relacionada con la edad.

También demostraron que el aumento del volumen del hipocampo se asociaba a mayores niveles séricos de BDNF – un mediador de la neurogénesis en el giro dentado –. El volumen del hipocampo disminuyó en el grupo de control, pero la mayor forma física antes de la intervención atenuó parcialmente esta disminución, lo que sugiere que la forma física protege contra la pérdida de volumen. Los volúmenes del núcleo caudado y el tálamo no se vieron afectados por la intervención.

Estos resultados teóricamente importantes indican que el entrenamiento aeróbico es eficaz para invertir la pérdida de volumen del hipocampo en la edad adulta tardía, lo que va acompañado de una mejora de la función de la memoria.

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Aumentar el ritmo cardíaco activa el cerebro. Por supuesto, moverse es bueno para el control del peso y la memoria, pero el cerebro también se beneficia del aumento del flujo sanguíneo que se produce con el ejercicio regular.

Cuando tiene acceso a una gran cantidad de sangre y nutrientes, el cerebro está preparado para rendir al máximo. Moverse a diario también permite que se desarrollen nuevas neuronas a la vez que se refuerzan las vías neuronales. El ejercicio mejora la memoria y ayuda a mantener la salud cognitiva a medida que envejecemos.

El hipocampo sigue siendo plástico a finales de la edad adulta y el ejercicio moderado es suficiente para mejorar su volumen
. Lo que se traduce en una mejora de la función de memoria y en una mayor concentración de BDNF. Estos resultados indican claramente que el ejercicio aeróbico es neuro-protector y que iniciarlo en la edad adulta es útil para mejorar o aumentar la cognición o el volumen cerebral.



La ejecución de movimientos variados es buena para el cuerpo y el cerebro. Su objetivo debe ser
 desarrollar entrenamientos que incluyan una variedad de movimientos, algunos de los cuales
 trabajen la fuerza, otros el equilibrio, mientras que otros sean aeróbicos o de leve impacto




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octubre 31, 2024

El Futuro de la Nutrición Será Muy Personal

«Tú eres lo que comes»

La alimentación del futuro será personalizable, práctica y segura, pero sobre todo será más sana y sostenible.

Los seres humanos somos complicados y hay muchas cosas que influyen en nuestra salud. Algunas no podemos cambiarlas, como la edad o la composición genética, y otras sí, como la elección de alimentos y bebidas.

También están los billones de bacterias que viven en nuestros intestinos – conocidas colectivamente como el microbioma –, que tienen un impacto significativo en nuestra salud y digestión.

El microbioma intestinal se refiere a todos los microorganismos – bacterias, virus y hongos – que habitan en el tracto gastrointestinal y producen metabolitos esenciales para la salud humana.

Los alimentos que ingerimos son una mezcla de muchos nutrientes que afectan al organismo y al microbioma de distintas maneras, por lo que no es fácil comprender la relación entre dieta, metabolismo y salud.

La dieta es un determinante clave de la variación del microbioma intestinal humano

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La variación diaria del microbioma está relacionada con la elección de alimentos, pero no con los nutrientes convencionales.

* La variación diaria del microbioma depende de al menos dos días de historia alimentaria.

* Alimentos similares tienen efectos diferentes en el microbioma de las personas.

Aunque sabemos que un microbioma más diverso suele ser un indicador de una mejor salud intestinal, entendemos poco sobre cómo afectan los alimentos a las distintas especies microbianas.

El microbioma es probablemente el tema más candente en nutrición y salud en estos momentos. Los investigadores se afanan en cartografiar y manipular a nuestras amigas las bacterias.

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Un muestreo diario revela asociaciones personalizadas entre dieta y microbioma en humanos



Un equipo de investigadores de la Universidad de Minnesota en un estudio, publicado en Cell Host & Microbe en junio de 2019, muestra que alimentos con perfiles nutricionales comparables pueden tener efectos muy diferentes en el microbioma.

El equipo pidió a 34 voluntarios sanos que recopilaran datos detallados sobre todo lo que comieron durante 17 días, comparando esta información con la diversidad de microbios en muestras de heces diarias. Aunque la mayoría de los participantes comieron los mismos alimentos – café, queso cheddar, pollo y zanahorias –, muchas elecciones fueron únicas.

Los investigadores descubrieron que, aunque las elecciones alimentarias de cada participante repercutían en su propio microbioma, ya que ciertos alimentos aumentaban o disminuían la abundancia de cepas bacterianas, no existía una correlación directa. Por ejemplo, las alubias (frijol) aumentaban la proporción de ciertas bacterias en una persona, pero tenían mucho menos efecto en otra.

Curiosamente, aunque alimentos estrechamente relacionados – como la col y la berza (repollo) – tienden a tener el mismo impacto en el microbioma, alimentos no relacionados pero con composiciones nutricionales muy similares tienen efectos sorprendentemente diferentes. Esto nos indica que el etiquetado nutricional convencional puede no ser la mejor manera de juzgar si un alimento es probablemente saludable.

Los resultados también muestran que no será fácil hacer recomendaciones dietéticas para mejorar el microbioma. Tendrán que ser personalizadas, teniendo en cuenta los microbios intestinales de cada individuo y los efectos específicos que determinados alimentos tienen sobre ellos.


Las pruebas genéticas demuestran que la secreción de insulina estimulada por carbohidratos conduce a la obesidad



Científicos de la Facultad de Medicina de Harvard, muestran en un estudio, publicado por Oxford University Press en enero de 2018, el efecto potencialmente causal de la secreción de insulina sobre el peso corporal.

Uno de los principios fundamentales del modelo carbohidrato-insulina de la obesidad es que la secreción de insulina conduce al aumento de peso. Sin embargo, la hiperinsulinemia en ayunas también puede deberse a la resistencia a la insulina inducida por la obesidad.

Los investigadores utilizaron instrumentos genéticos de variación de la secreción de insulina – evaluada mediante la concentración de insulina 30 min después de la ingesta oral de glucosa – para estimar la relación causal entre el aumento de la secreción de insulina y el índice de masa corporal (IMC), mediante un análisis de aleatorización mendeliana bidireccional de estudios de asociación de genoma completo: análisis de numerosas variaciones genéticas en muchos individuos, con el fin de estudiar sus correlaciones con rasgos fenotípicos (hereditarios).

Las fuentes de datos incluyeron los resultados resumidos de los mayores metanálisis publicados sobre secreción de insulina e IMC de ascendencia predominantemente europea, así como datos individuales del Biobanco del Reino Unido. Se utilizaron datos del estudio de cohorte de pacientes de cardiología y metabolismo del Massachusetts General Hospital para validar las asociaciones genéticas con la secreción de insulina y para comprobar la asociación observacional de la secreción de insulina y el IMC.

Resultados. Los mayores niveles de insulina-30 determinados genéticamente se asociaron fuertemente con un mayor IMC, lo que concuerda con un papel causal en la obesidad. Se observaron asociaciones positivas similares en los análisis de sensibilidad utilizando otras variantes genéticas como variables instrumentales. Por el contrario, un mayor IMC determinado genéticamente no se asoció con la insulina-30.

Conclusiones. Los análisis de aleatorización mendeliana aportan pruebas de una relación causal entre la secreción de insulina estimulada por glucosa y el peso corporal, coherente con el modelo carbohidrato-insulina de la obesidad.


PREDICT - Las respuestas individuales a los mismos alimentos son únicas



PREDICT es el mayor estudio científico en curso sobre nutrición, dirigido por un equipo internacional de científicos de primera plana que incluye investigadores del King's College de Londres, el Hospital General de Massachusetts y la empresa de ciencia nutricional ZOE.

El estudio pretende medir y comprender las respuestas metabólicas únicas a los alimentos – por ejemplo, cómo cambian los niveles de azúcar y grasa en sangre después de comer – en un grupo de 1.000 participantes.

Los resultados iniciales, presentados en las reuniones de la Asociación Americana de Diabetes y la Sociedad Americana de Nutrición en junio de 2019, muestran que las respuestas individuales a los mismos alimentos son únicas, incluso entre gemelos idénticos.

Menos del 30% de la variación en las respuestas a los carbohidratos se debía a la composición genética y menos del 20% a las grasas. Inesperadamente, sólo existía una débil correlación entre ambas: tener una respuesta pobre a las grasas no predecía si alguien respondería bien o mal al azúcar.

Los investigadores midieron los cambios en los niveles sanguíneos de marcadores como el azúcar, la insulina y la grasa en respuesta a comidas específicas, así como datos sobre la actividad, el sueño, el hambre y las bacterias intestinales – el microbioma – en miles de participantes de EE.UU. y el Reino Unido, en su mayoría parejas de gemelos.

Descubrieron que los gemelos idénticos sólo compartían alrededor del 37% de sus microbios intestinales. Esta cifra es sólo ligeramente superior a la que comparten dos personas no emparentadas, lo que pone de relieve el modesto efecto de los genes.

ZOE está utilizando técnicas de aprendizaje automático para analizar esta gran cantidad de datos nutricionales detallados y está desarrollando una prueba y una aplicación para el consumidor, dando a la gente el poder y la confianza para elegir los alimentos adecuados que optimicen su metabolismo personal, controlen su peso y mantengan una buena salud.

Esta investigación demuestra que si uno quiere encontrar los alimentos que mejor funcionan con su metabolismo, necesita conocer su respuesta nutricional personal, algo que no se puede predecir con simples pruebas genéticas.

El equipo anuncia también una importante ampliación de su trabajo en colaboración con científicos de las universidades de Stanford y Tufts. La siguiente fase consistirá en reclutar a más de mil voluntarios en todo Estados Unidos, deseosos de comprender sus reacciones personales a los alimentos y de contribuir a la ciencia nutricional de vanguardia participando en el estudio desde casa.


Estrategia de ONU-Nutrición 2022-2030

En 2021, Año de Acción para la Nutrición, varios eventos – la Cumbre de las Naciones Unidas sobre Sistemas Alimentarios, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) y la Cumbre sobre Nutrición para el Crecimiento celebrada en Tokio – destacaron la importancia de la nutrición, incluido el papel de los alimentos y su impacto en la salud, el clima y la biodiversidad.

Basándose en los resultados de estos eventos, ONU-Nutrición liderará la acción nutricional tanto en contextos de desarrollo como humanitarios y como puente entre ambos.

Esta Estrategia de ONU-Nutrición 2022-2030 sienta las bases para la promoción, la coordinación y la programación conjuntas para mejorar la nutrición en todo el sistema, con el objetivo de lograr la coherencia de las políticas y un impacto sostenido a nivel nacional como parte de un compromiso compartido para acelerar el progreso hacia la eliminación de todas las formas de malnutrición.

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El futuro de la alimentación



¿Mañana, nos convertiremos todos en vegetarianos? ¿Las dietas especiales se convertirán en la norma? ¿Cómo cultivaremos nuestros campos? ¿Nos daremos un festín de insectos?

Los científicos – Céline Laisney, directora de la agencia de vigilancia y previsión AlimAvenir, y Gilles Billen, director de investigación del CNRS – analizan siete escenarios futuros que combinan biodiversidad, agricultura y alimentación.

1. Ya no comemos carne – No del todo

Las distintas dietas que excluyen tal o cual producto animal representan proporciones variables según los países. La proporción es mayor en los países anglosajones que en Francia. Pero todo hace pensar que aumentará, ya que esta proporción es más elevada entre los jóvenes de todos los países. En los últimos años ha aumentado el número de nuevos regímenes, a un ritmo que varía de un país a otro. Lo más probable no es que dejemos de comer carne, sino que comamos mucha menos.

Los estudios sobre el futuro de la alimentación muestran que nos resultará difícil prescindir por completo de la ganadería. La razón es sencilla: la transición de la agricultura convencional a la ecológica exige la introducción de la rotación de cultivos, que a su vez requiere el cultivo de varios tipos de leguminosas, tanto comestibles para los humanos como forrajeras para los animales, que producen carne y leche.

2. Comeremos insectos y algas – Sí y no

Las empresas de nueva creación (start-ups) que crían y procesan insectos no se dirigen necesariamente al mercado de la alimentación humana. Se dirigen sobre todo al mercado de la alimentación animal, y a la acuicultura en particular, para sustituir a la harina de pescado. Los insectos pueden desempeñar un papel importante en este sector, siempre que sean competitivos u ofrezcan ventajas nutricionales superiores.

Las algas son otra historia. Se trata sobre todo de microalgas ricas en proteínas, como la espirulina o la chlorella. De momento, se consumen sobre todo en forma de complementos alimenticios, pero empiezan a incorporarse a los alimentos, generalmente en cantidades muy pequeñas, por sus propiedades funcionales: la chlorella puede sustituir al huevo en la mayonesa, por ejemplo. El principal obstáculo es el coste. Las proteínas vegetales son mucho más económicas, se adaptan mejor a las condiciones ambientales y son más fácilmente aceptadas por los consumidores.

3. Prescindiremos de los fertilizantes – Depende de cuáles

En agricultura nunca se prescinde de los fertilizantes. La agricultura siempre implica extraer nitrógeno, fósforo y potasio del suelo, junto con la cosecha que exportamos. Para mantener la fertilidad del suelo, es esencial devolverle estos elementos. Los residuos animales (estiércol, purines) también son una forma de abono, ya que reciclan los elementos extraídos del suelo para alimentar a los animales.

En cambio, los abonos industriales, que se utilizan en la agricultura convencional y prescinden del reciclaje, sólo se producen con un coste energético considerable.

El reciclaje sería obviamente una solución mucho más inteligente y eficiente desde el punto de vista energético, utilizándolo como abono para fertilizar nuestros campos.

No hay nada utópico en ello. Sólo hace falta una generación para cambiarlo todo. Tampoco es ciencia de cohetes: hay 1.000 soluciones posibles en cuanto a sistemas de instalación y recogida, y ya se están experimentando varios en distintos lugares.

4. El Estado influirá en el contenido de nuestros platos – Eso esperamos

En treinta años, hemos pasado de una dieta compuesta sólo por un 30% de proteínas animales y un 70% de proteínas vegetales, a todo lo contrario. Los hábitos alimentarios no cambian simplemente con los tiempos. Son el resultado de una política concertada.

Nada será posible sin un regreso a la planificación estatal centralizada. Pero no habrá cambios rápidos sin un retorno a la autoridad democrática. Por otra parte, Europa entra ahora en conflicto con los grandes grupos privados a propósito del Green Deal y de la estrategia Farm to Fork. Por ejemplo, aspira a un 25% de agricultura ecológica en Europa, un nivel que ya se ha superado con creces en países como Austria y Suecia.

5. Haremos más «mesa a parte» – No necesariamente

Aunque las “dietas especiales” van en aumento, con el incremento de alergias, intolerancias y regímenes por razones médicas o religiosas, esto no debe comprometer la convivialidad. La alimentación es “una realidad social total”, no se trata sólo de comer, sino de compartir mucho más que alimentos.

Quizá en el futuro no compartamos tanto el mismo plato como diferentes platos al estilo mezze como ya estamos viendo con la moda de las cenas de aperitivo –, en las que cada uno puede elegir lo que le gusta y lo que le conviene. Pero las celebraciones (Navidad, Semana Santa, etc.), las salidas a restaurantes y las invitaciones a amigos continuarán. Algunos platos se reservarán quizás sólo para estas ocasiones, como las carnes rojas o los platos tradicionales que requieren una larga preparación y no son adecuados para la vida cotidiana.

6. Volveremos a la producción agrícola de los años 50 – Desde luego que no

La transición a la agricultura ecológica no implica en absoluto el abandono de toda tecnología. Sólo aquellas que no podemos controlar, o que tienen efectos secundarios desastrosos. Pero no estamos abandonando la invención, la técnica, la mejora y la selección varietal.

Hay muchas cosas muy buenas en el progreso técnico que no tenemos por qué abandonar. La mecanización del mantenimiento de los campos, incluso con la ayuda de cámaras, puede ser muy útil.

7. Tendremos seguro social para los alimentos – La idea está ganando terreno

La transición a una agricultura sana y ecológica es una transformación gradual y estructural que debe organizarse democráticamente. El objetivo del seguro social alimentario es garantizar que todo el mundo pueda alimentarse correctamente, sean cuales sean sus ingresos. Además de recordarnos que la necesidad de comer sano es una necesidad universal, nos permitiría tomar el control colectivo y democrático de nuestra alimentación.

¿Qué comemos? ¿Qué producimos? ¿Qué productos se subvencionan y reembolsan? Conseguir que los ciudadanos decidan estas cuestiones significaría reintroducir la democracia en la forma en que producimos, elegimos y fabricamos nuestros alimentos. Es la forma política ideal de reivindicar nuestra alimentación.


La alimentación del mañana



Comida rápida, transgénicos, “alicamentos”, complementos alimenticios, cultivos ecológicos, sustitutivos de comidas, tofu, agricultura intensiva, aditivos... Estos nuevos hábitos alimentarios han cambiado nuestras costumbres y seguirán haciéndolo en el futuro. El reto es inmenso: alimentar a una población humana cada vez más numerosa y exigente con los recursos decrecientes del planeta.

En la actualidad, más de 500 millones de personas son demasiado pobres para alimentarse correctamente. La investigación trata de inventar nuevos productos y métodos de producción que permitan a todos comer a gusto, respetando el sabor, los modos de vida actuales y el medio ambiente.

Consumidores exigentes en busca de novedades

Para responder a las nuevas expectativas de los consumidores, los fabricantes de alimentos tienen que renovar sus productos cada vez más deprisa e innovar constantemente. Se están desarrollando nuevos productos: brochetas que se preparan en el microondas, aceite de semillas de algodón, aceite de oliva solidificado para untar, patatas fritas de pera, yogures vegetales, queso de cerveza, champán en tarro, yogur que rejuvenece, tapenade en tubo, mantequilla en spray... ¿Tendrán futuro estos nuevos productos? Los consumidores elegirán...

Cultivos ecológicos


Los productos “ecológicos” (orgánicos) permiten producir alimentos que respetan el medio ambiente y conservan el sabor de los alimentos. Tras las grandes alarmas alimentarias de los últimos años (vacas locas, etc.), la agricultura ecológica es tranquilizadora, pero su rendimiento es muy bajo. No es una solución completa, aunque contribuya al respeto del medio ambiente.

Respetar el planeta

La población mundial ha alcanzado los 6.000 millones de habitantes. En 2050 habrá 3.000 millones más. Entonces habrá que duplicar la producción de alimentos y aumentar la superficie cultivada, pero será difícil porque las tierras cultivables, los recursos hídricos y la diversidad genética están cada vez más amenazados por la sobre-explotación. Los métodos de producción tendrán que cambiar. Los cambios que necesitamos son inmensos y deben hacerse rápidamente. La investigación avanza y desarrolla sobre todo los OMG.

Organismos modificados genéticamente (OMG)


¿Podrán los OMG acabar con el hambre? Eso es lo que afirman los industriales que los desarrollan. Pero hay problemas económicos y éticos. El miedo a la novedad y a los riesgos que conlleva su consumo suele ser esgrimido por quienes se oponen a los OMG. Aunque algunos presentan desventajas, hay que reconocer que otros tienen ventajas, sobre todo porque requieren menos tratamientos químicos. La investigación permitirá extender a otras plantas cualidades como la resistencia a la sequía o la salinidad.


Salud y alimentación

La investigación permite actualmente crear sustancias vacunales modificando genéticamente ciertos organismos. Las inyecciones podrían un día sustituirse por el consumo de un vegetal. Los investigadores han conseguido proteger a ratones de la hepatitis B alimentándolos con patatas (papas) en las que se había introducido un gen de la enfermedad. Los plátanos podrían convertirse algún día en un medio de vacunación. Más fáciles de transportar que las vacunas actuales, que requieren refrigeración, las ventajas son enormes para los países del Tercer Mundo. También se está haciendo un buen uso de los animales. Por ejemplo, la miel podría utilizarse para producir sustancias farmacéuticas modificando las plantas de las que se recolecta.

Come y te sentirás mejor


A juzgar por el aumento de la esperanza de vida y el hecho de que los japoneses hayan ganado 17 cm de estatura en 50 años, está claro que la salud y la alimentación están ligadas. Los nutracéuticos (alimento saludable) tienen futuro. Se refiere a un producto alimenticio que tiene un efecto positivo en la salud humana. Abarca una amplia gama de situaciones. En la vasta familia de los nutracéuticos encontramos productos procedentes de la agricultura ecológica, los llamados productos dietéticos, los alimentos bajos en grasas, los alimentos enriquecidos, etc. Aunque sus efectos no siempre están demostrados, el futuro nos permitirá ver con más claridad estos productos de efectos supuestamente milagrosos.

Sustitutivos de comidas y complementos alimenticios

Durante mucho tiempo, comer sólo pastillas será cosa de películas de ciencia ficción. Lo importante es llevar una dieta equilibrada. Las carencias nutricionales de la población están bastante extendidas, y suplirlas con sustitutos es un buen objetivo para la salud.

Francia es mucho más estricta con estos compuestos que muchos otros países, como Estados Unidos, donde se permiten muchos suplementos. Estos productos alimenticios aportan nutrientes de forma cómoda y condensada para mejorar nuestra vida cotidiana. Hay que saber utilizarlos correctamente.



Investigación e innovación en productos alimentarios



El futuro de la alimentación se parecerá poco al pasado. El impacto de la pandemia en los consumidores, la aparición exponencial de nuevas tecnologías y los importantes retos de la sostenibilidad serán cruciales. Para lograrlo, se apoyará en tecnologías facilitadoras como la biotecnología y la inteligencia artificial, entre otras.

Nuevos alimentos e ingredientes saludables

El importante impacto de Covid-19 en la sociedad ha acelerado el interés de los consumidores por los alimentos que mejoran nuestra salud y bienestar. Algunos ejemplos son los “superalimentos” con un perfil nutricional y de calidad equilibrado, o perfiles mejorados con un contenido reducido de sal, azúcar o grasa. Además, los ingredientes y compuestos bioactivos obtenidos de fuentes naturales y sostenibles refuerzan nuestras defensas y nuestro sistema inmunitario, y ayudan a prevenir enfermedades. Mención especial merecen los ingredientes probióticos, prebióticos o postbióticos, con un enorme potencial de innovación y crecimiento alimentario.

Nutrición de precisión

Analizar e integrar el genoma humano o la información genética, el microbioma intestinal y los hábitos culturales o estilos de vida de determinados grupos de población, para entender qué enfermedades pueden desarrollar y diseñar dietas que ayuden a prevenir su desarrollo o influyan positivamente en su salud. Las tecnologías ómicas (la suma de los componentes de una célula) son cada vez más asequibles. Secuenciar un genoma humano es cada vez más barato. La empresa tecnológica BGI ha anunciado que costará 100 euros por genoma. Ya hay empresas que prescriben dietas basadas en el genoma de un individuo, como Habit, DayTwo e Inside Tracker.

Carne cultivada en laboratorio

Carne cultivada in vitro a partir de células animales. Se basa en la aplicación de conocimientos y técnicas de cultivo celular procedentes de la medicina regenerativa y la ingeniería de tejidos. Un reciente análisis del ciclo de vida y estudio de viabilidad tecno-económica realizado por CE Delft muestra que la carne cultivada en laboratorio podría reducir el impacto climático de la producción de carne en un 92%, disminuir la contaminación en un 93%, utilizar un 95% menos de tierra y un 78% menos de agua. Es más, cuando se produzca a gran escala, el coste de producción podría bajar a 5,66 dólares en 2030. Aleph Farms es una empresa israelí líder en el desarrollo de carne cultivada y ha conseguido cultivar con éxito el primer filete de costilla del mundo cultivado en laboratorio utilizando células animales y tecnología de impresión en 3D. Otras empresas punteras en esta carrera son Memphis Meats y Mosa Meat.

Alimentos de origen vegetal (Plant-based food)

Los alimentos de origen vegetal proceden de fuentes vegetales como frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos, soja, etc. El interés por los análogos de los productos animales está impulsando este mercado. Un ejemplo notable es la hamburguesa vegetal de Impossible Foods o la salchicha de Beyond Meat. Diversas tecnologías, como la texturización seca o húmeda, permiten desarrollar un aspecto y un sabor similares a los de la carne sin comprometer el valor nutritivo. El diseño de productos extruidos (técnica agroalimentaria utilizada para elaborar aperitivos, galletas, cereales de desayuno, etc.), con texturas y sabores específicos, así como la optimización y el control del proceso, plantean un reto para la investigación. La tendencia “a base de plantas” se extiende a las alternativas a la leche, los huevos, las salsas, los condimentos, las barritas, etc., y ha llegado para quedarse.

Proteínas alternativas

Otra tendencia es la aparición de fuentes alternativas de proteínas, como insectos, microalgas, hongos o nuevas especies vegetales. Todas ellas se promocionan como más sostenibles que las proteínas de origen animal y como una solución potencial para satisfacer el crecimiento de la demanda de aquí a 2050. Algunas empresas innovadoras en el campo de los insectos son Ynsect, BioFly Tech y Trillions. Las proteínas derivadas de hongos o micoproteínas son también una fuente alternativa muy interesante, con una producción aún más ecoeficiente que otras proteínas vegetales. Empresas como Prime Roots, Quorn y Meati trabajan en este campo. Por otro lado, Perfect Day Foods produce proteínas de suero y caseína mediante “fermentación de precisión” y recientemente ha lanzado la marca derivada Brave Robot para vender helados sin lácteos. Clara Foods también crea proteínas de huevo mediante esta tecnología. Por último, Ainia cultiva lemna, una planta acuática con potencial para convertirse en un nuevo “superalimento”, que ya es la base de empresas como Parabel e Hinoman.

Impresión 3D de alimentos


Tecnología de impresión 3D especializada en imprimir pasta, chocolate o alimentos de formas infinitas, que puede combinar la tecnología láser para cocinar. Empresas como Natural Machines ofrecen máquinas que imprimen chocolate, pasta, azúcar e incluso diferentes alimentos, dando la oportunidad de crear alimentos nuevos, innovadores, saludables o platos con sabores y texturas nuevos, sostenibles y divertidos. Una oportunidad atractiva para el sector de la restauración, con retos de futuro en cuanto a su transición a escala industrial.

Nutrición computacional

Formulación de productos similares a los animales a partir de miles de plantas, incluidas especies comestibles pero no explotadas. Recopilación y procesamiento de datos sobre sus propiedades nutricionales, funcionales y sensoriales mediante inteligencia artificial y aprendizaje automático, con el objetivo de obtener productos casi idénticos en calidad y sabor a los originales, con un uso de recursos y un impacto ambiental mucho menores. Empresas como Just y NotCo están a la vanguardia de estas alternativas, con mayonesas y leches alternativas ya en el mercado.

Cultivo vertical

Tecnología de cultivo de plantas muy eficiente en el uso de los recursos, que utiliza muy poca agua o fertilizantes y ocupa muy poca superficie apilando capas sucesivas en vertical sobre superficies inclinadas y/o integradas en estructuras como grandes edificios o mediante contenedores modulares de cultivo, propuesta por la startup iFarm para que cualquiera pueda cultivar sus propias hortalizas. Adopta técnicas de cultivo en ambiente controlado bajo condiciones de invernadero y puede simplificar la cadena de suministro para una baja huella ambiental de alimentos a ciudades o entornos con limitada tierra cultivable. Otros ejemplos de empresas son Aerofarms y Agricoo.

Agricultura de precisión

Incluye sistemas de control, sensores, robótica, drones, vehículos autónomos, hardware y software automatizado, y todo aquello que hace que la agricultura sea más precisa y controlada. AINIA ha desarrollado plataformas basadas en robótica móvil y visión hiperespectral que optimizan determinados procesos en el campo, como el momento exacto de la cosecha (grado de madurez), el control de plagas o los procesos de aplicación de fertilizantes, contribuyendo a una cadena alimentaria más sostenible.

Edición genética

CRISPR es una tecnología de edición molecular de «cortar y pegar», con la que se puede modificar genéticamente un organismo introduciendo nuevas características o eliminando las perjudiciales. Es un sistema sencillo, económico y rápido que ofrece un universo de aplicaciones, entre ellas la mejora de cultivos y el control de plagas en la agricultura. Aunque no se requiere la transmisión de genes externos, la UE no ha previsto un marco regulador diferente al de los OMG (Organismos Genéticamente Modificados), lo que podría dificultar su desarrollo en Europa en comparación con otras partes del mundo. El documental de Netflix “Human Nature” explica la importancia de esta innovación y el papel del investigador español Dr. Francisco Mojica, de la Universidad de Alicante, en su descubrimiento.

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No hay dietas para todos

Todos tenemos gustos y preferencias personales en lo que se refiere a la comida. Así que es lógico suponer que nuestros metabolismos y reacciones a los alimentos que comemos también deben ser diferentes. Pero esta intuición apenas está empezando a ser validada por la investigación científica, demostrando que cada persona es única y que no existe una dieta real que funcione para todos.



Por supuesto, hay mensajes sobre alimentación sana que se aplican a todo 
el mundo, como comer más fibra, aumentar la variedad de alimentos vegetales
 y reducir el consumo de alimentos ultra procesados. Pero el mensaje que debemos
 llevarnos a casa es que no hay una forma de comer que funcione para todos, a pesar 
de lo que nos digan las agencias gubernamentales y los gurús glamour de Instagram




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