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junio 29, 2023

Multitarea o Multitasking


Enfocarse en una sola tarea es la clave para una mayor 
productividad tanto en lo personal como en lo profesional


El término “multitarea”

Es la habilidad que nos permite realizar más de una tarea o actividad en simultáneo, es decir hacer varias cosas al mismo tiempo. Esta capacidad la solemos emplear con la intención de agilizar un trabajo, pero también realizamos multitareas con otras finalidades, como cuando vemos la televisión mientras chateamos con amigos por el móvil.

Hasta donde sabemos, aparte de las personas, solo las máquinas son capaces de hacer multitasking. De hecho, este término procede del ámbito de la informática y lo acuñó IBM en 1965, ilustrando las capacidades de su innovador sistema de procesamiento de información.

Actualmente, el SO o sistema operativo disponible en PC, teléfono inteligente y tableta son multitarea. Simplemente basta con revisar el administrador de tareas de la computadora para ver todos los programas que se ejecutan en segundo plano.



¿Podemos hacer varias actividades a la vez? ¿Realmente existe el multitasking?


Muchas veces, debido al gran número de tareas que tenemos que desarrollar en corto tiempo, buscamos realizar dos o más actividades a la vez, pensando así, que podemos hacerlo más rápido. Si hablamos de género, desde siempre, se ha considerado que las mujeres poseen mayor habilidad, para realizar más actividades a la vez. ¿Es realmente esto posible? ¿Nuestro cerebro puede realizar varias cosas a la vez? ¿Las mujeres tenemos mayor ventaja?

En capacitaciones o reuniones importantes, siempre nos indican que no se puede estar atento y responder el celular, o escuchar música y leer, conversar cara a cara con alguien y la vez por WhatsApp con otras personas. Muchas de las actividades descritas han sido realizadas por muchos de nosotros, hasta podríamos decir con éxito relativo.

Entonces ¿Podemos hacer varias cosas a la vez con eficacia? La respuesta es NO. En realidad, a lo que llamamos multitarea es realmente un cambio de tarea.

Tenemos un cerebro con miles de millones de neuronas y muchos billones de conexiones, sin embargo, parecemos incapaces de hacer múltiples cosas al mismo tiempo. Nuestro cerebro elige qué información procesar.

El intento de hacer varias cosas a la vez exige que el cerebro cambie la atención con suma rapidez, en menos de una décima de segundo. La multitarea bloquea la entrada de información a la memoria a corto plazo, los datos que no consiguen acceder a la memoria a corto plazo, no se pueden transferir para que la memoria a largo plazo los recupere. Por lo que se reduce nuestra capacidad para concluir lo que venimos realizando.

En más de medio siglo de ciencia cognitiva y en estudios más recientes sobre la multitarea, se revela que los que realizan tareas múltiples, hacen menos y pierden información. Lleva un promedio de 15 minutos, reorientar a una tarea primaria después de una distracción, como un correo electrónico. La eficiencia puede disminuir hasta un 40%.

Hay casos en que dedicarse a dos actividades que no compiten puede ser beneficioso, hay que escoger con cuidado. Dedicarse a dos actividades que no entran en conflicto, cuando al menos una es automática, es algo generalmente no perjudicial; entregarse a dos tareas que rivalizan puede cobrarse un precio muy alto. Apretar una pelota anti-estrés mientras se asiste a una teleconferencia puede ser una liberación positiva. En cambio, consultar el correo electrónico es una distracción. Hacer estiramientos mientras se ve un concurso de televisión es bastante más beneficioso que acomodarse, sin más en el sofá, utilizar el teléfono mientras se conduce cuadruplica el riesgo de sufrir un accidente.

A pesar de saber qué hacer muchas cosas a la vez puede ser una desventaja, ¿Por qué lo hacemos?

Un factor a considerar, son la gran multitud de distracciones que nos persiguen a todas horas. Así mismo, las distracciones remotas, a las que la tecnología ayuda, a menudo no son conscientes de las demandas actuales en nosotros. Las personas que llaman en el trabajo, envían correos electrónicos o envían mensajes de texto, no pueden ver lo ocupado que uno está con la tarea actual. Tampoco pueden los chats o las alertas por correo electrónico. Como resultado, cada comunicación es importante y perturbadora.

Otro atractivo, es el ansia de novedades. Cuando los estímulos indican un cambio de actividad, la dopamina se libera y la adrenalina recorre el torrente sanguíneo. Este caudal de neurotransmisores contribuye a la atracción por las nuevas tareas en desventaja de lo que estemos haciendo en ese momento.

Respecto al género. ¿Las mujeres somos más eficientes? A pesar del género y de la creencia popular, las mujeres no pueden hacer dos cosas a la vez, mejor que los hombres. En lo que ellas si muestran mayor habilidad es en la rapidez para cambiar de tarea.

¿Y qué hacemos, para cambiar?

La alternativa a la multitarea no es hacer una sola tarea. En esta época, eso sería demasiado lento. La respuesta es más bien cambiar nuestra mentalidad de un enfoque en el volumen a un enfoque en el valor. En lugar de tratar de hacer todo lo que se necesita, identifiquemos aquellas actividades e iniciativas que realmente agregarán valor. Está bien no hacer ciertas cosas, o hacerlas después. Atchley, sugiere:

Primero, hacer un esfuerzo para realizar las tareas una a la vez. Quedarse con una actividad hasta completarla, si se puede. Si la atención comienza a decaer, (después de 18 minutos), cambiar a una nueva tarea, tomar un momento para dejar una nota sobre dónde se estaba con la primera. A continuación, prestar toda la atención a la nueva tarea, durante el mayor tiempo posible.

Segundo, saber cuándo cerrar la puerta. Hacer lo mismo con el equivalente electrónico es tal vez aún más importante, si se quiere ser productivo y creativo.

Tercero, admitir que no toda la información es útil. Analizar lo que es digno de interrumpir, y qué nuevos datos se debe buscar.

De todo lo anterior, se puede concluir, el primer paso para el cambio es admitir que tenemos oportunidades de mejora. Así que, es mejor hacer una cosa bien, que muy mal. Enfoquemos en lo que estamos haciendo, a manera de mejorar nuestro desempeño en el trabajo, y la calidad de nuestras relaciones con las demás.

El multitasking afecta a la productividad

Según la creencia popular, la multitarea ahorraría tiempo. Ser capaz de gestionar varios proyectos simultáneamente sería una señal de alta productividad.

La mayoría de las investigaciones coincide en que nos dispersamos. No somos más productivos haciendo multitareas sino al revés. La American Psychological Association afirma que se puede perder hasta un 40% de productividad al desempeñar más de una actividad al mismo tiempo. Esta disminución de la eficiencia tiene como origen los bloqueos mentales que se crean cuando decidimos pasar de una tarea a otra. Nos cuesta, por así decirlo, “cambiar el chip” cuando nos proponemos llevar a cabo otra actividad diferente a la que hacíamos. Este proceso necesita de un tiempo, que se incrementa dependiendo de si las tareas son muy diferentes entre sí o poco habituales para nosotros. A todo esto, cabe añadir los errores que se cometen por la falta de concentración.

Para casi todos es imposible escribir un e-mail profesional y hablar con un amigo exactamente al mismo tiempo. En su lugar, lo que hace la gran mayoría es dirigir la atención de la conversación al e-mail y viceversa de manera intermitente, lo cual es un sistema poco productivo.


Multitarea y el cerebro



El cerebro humano no está hecho para poner en práctica la multitarea. Eso es lo que muestran los resultados de las investigaciones. Por ejemplo, en un estudio de la Universidad de Londres se detectó que los participantes que ponían en práctica la multitarea durante tareas cognitivas tenían una disminución en el puntaje de su QI. Participantes de un estudio realizado por una agencia de investigación médica de Francia se sometieron a una resonancia magnética (RMN) mientras intentaban completar dos tareas al mismo tiempo. La RMN mostró que la corteza prefrontal del cerebro, que es la que nos ayuda a enfocar nuestra atención en una sola meta, se saturó con la actividad y esto provocó que los sujetos olvidaran detalles y cometieran errores.

Por último, en un estudio en el que se demostró que tener menores distracciones genera una mayor productividad, investigadores de la Universidad de California en Irvine, sujetaron monitores cardíacos a empleados de oficina y rastrearon el uso de sus computadoras además de dejarlos sin correo electrónico durante cinco días. Esos trabajadores sufrieron de menos estrés, se enfocaron en una tarea por periodos más prolongados y cambiaron de pantalla con menos frecuencia.

Corteza prefrontal. Trabajar en modo multitarea es el costo de la evolución de los humanos. La parte del cerebro que se encarga de cambiar de una tarea a otra y jerarquizar las cosas – darles valor y ordenarlas en función de nuestros intereses – se llama corteza prefrontal. A diferencia de algunos animales, los humanos tenemos una corteza grande, lo que nos permite ser más flexibles y poder concentrarnos en varias cosas al mismo tiempo.

Sin embargo, la corteza prefrontal también actúa como un regulador de las emociones y la empatía. Las personas que trabajan más esta zona pueden hacer más cosas al mismo tiempo, pero tienen menos control sobre sus sentimientos y emociones; y esto afecta su productividad. De hecho, se cree que poco a poco sus vínculos sociales se deterioran, lo que genera aislamiento y deterioro cognitivo temprano.

Otras cosas que le pueden pasar a nuestro cerebro por la multitarea son las siguientes:

* Aumento del estrés, por el constante contrarreloj en el que viven para entregar tareas.

* Liberación de cortisol y adrenalina, esta combinación de hormonas es peligrosa, como una ‘bomba’ para el cerebro.

* Menos atención y menos memoria.

El aumento de la actividad multitarea genera una sustancia llamada cortisol que incrementa los niveles de estrés. Sin embargo, el cerebro humano no está diseñado para procesar de forma saludable estas hormonas.

De hecho, la mejor forma de cuidar nuestro cerebro es trabajar en serie, y no en paralelo. Hacer procesos en lugar de todo al mismo tiempo. Por ejemplo, realizar una tarea, luego otra y otra es mucho menos cansado que hacer tres cosas a la vez porque se drena menos glucosa. En el caso contrario, esto último genera una sensación mayor de cansancio.

Entonces, cortar e iniciar varias tareas a la vez produce: estrés, cansancio y errores. Nos puede tomar hasta 23 minutos y 15 segundos en volver a enfocarnos en una tarea nueva después de haber interrumpido la anterior.

Por ejemplo, está redactando un correo electrónico, y hace una pausa para contestar mensajes a través de WhatsApps, y una llamada antes de volver al email. Es posible que incluso haya olvidado lo que estaba escribiendo o lo que tenía planeado redactar porque ha hecho tantas cosas que su cerebro ha perdido el hilo de concentración y retención.


Multitarea y mala organización

Otra consecuencia de la multitarea, que afecta a la productividad, es que tanto cambio de tareas tan rápido puede hacer que las personas pierdan el norte de lo que es importante. En otras palabras, que no sepan priorizar tareas.

Hacer tantas cosas hace que nos sintamos importantes y productivos porque el cerebro secreta una sustancia llamada dopamina. Sin embargo, esta sensación es falsa y momentánea.

Multitarea y cansancio

Es normal que después de haber hecho tantas cosas se sienta agotado. Y esta es la sensación general que deja la multitarea. Esto no solo repercute en cómo se siente durante el día, sino también en la velocidad con la que hace las cosas y la calidad del trabajo que entrega. Además, aquellos que desarrollan más multitarea son más propensos a experimentar una caída de coeficiente intelectual.

Esto es tan equivalente como no dormir durante una noche entera. Ahora imagine lo que pasa si en su trabajo necesita tener la mente fresca (como los creativos y creadores) o una lucidez impresionante (como los doctores o aquellos que manejan maquinaria delicada). Incluso los niveles de paciencia bajan con el cansancio que trae la multitarea.

Evitar la Multitarea



La multitarea se considera como una característica de competitividad y eficiencia, pero en realidad es detractora de la productividad.

En definitiva, la multitarea no es una práctica recomendada. Vivimos en el mito de la productividad exacerbada, pero hacer demasiado no es bueno y nos lleva a, paradójicamente, acabar con nuestras posibilidades de ser más productivo. La planificación de tareas y la priorización de las más importantes son una fórmula efectiva para luchar contra la multitarea que nos rodea todos los días.

La determinación o el singletasking consiste en enfocarse en una sola tarea a la vez. Ponerlo en práctica nos permite estar completamente presentes e inmersos en la ejecución de la tarea que tenemos en frente. Algunas personas llaman a esto “estar en la zona” o “en un estado de fluidez”. Ser productivo o efectivo puede lograrse implementando una tarea única.

* Realizar dos tareas simultáneamente es contraproducente.

* Ser productivo significa hacer solo una tarea a la vez, hacerla bien y completarla.

* De lo contrario, es recomendable no comenzar simplemente tal o cual tarea, y mucho menos una tarea completamente diferente a la que pretendíamos comenzar.


Práctica de la multitarea en las empresas

Eventualmente, la noción de “multitasking” se desarrolló en el campo de las empresas. Estas ahora buscan empleados capaces de realizar varias tareas al mismo tiempo y la multitarea se asocia en ocasiones – y erróneamente – con el perfil de una persona polivalente.

Un profesional debe poder llevar a cabo sus misiones principales, así como sus misiones relacionadas “al mismo tiempo”. Esto implica una mayor carga de trabajo, así como una gestión del tiempo más compleja.

Realizar varias tareas al mismo tiempo es perjudicial para la productividad. Por el contrario, puede dañarlo significativamente. Además, es probable que la calidad del trabajo se deteriore cuando un sujeto insiste en gestionar varios proyectos "en concierto". Por lo tanto, la mayoría de las tareas son incompatibles con la multitarea.

Varias razones pueden motivar a una persona a emprender una tarea mientras ejecuta otra

Predisposiciones humanas. Hay una causa humana. En busca de la mejora continua, el hombre nunca dejaría de buscar nuevos estímulos. Así, basta con consultar su mail para no sucumbir al aburrimiento durante una reunión profesional que se prolonga. Realizar “cosas” o realizar acciones estimularía por tanto nuestro cerebro y colmaría nuestra necesidad de satisfacción.

El aspecto social. Hay un factor correlacionado con nuestra vida profesional. Requerimos que los miembros de nuestro equipo, nuestra empresa y nuestra sociedad puedan realizar tareas simultáneas. Este es un criterio de selección entre los candidatos para un puesto en particular dentro de las empresas.

Las herramientas. Practicamos la multitarea porque tenemos las herramientas para impregnarnos. Herramientas de producción, software de control, plataformas interactivas, etc. Podemos trabajar simultáneamente en un iPad, en nuestro MacBook o en nuestro PC con Windows a diario. No es necesario interrumpir tal o cual tarea en curso gracias al modo multi-página de nuestras interfaces.

Buena y mala multitarea para tareas de la misma “categoría”

Es importante diferenciar entre buena y mala multitarea con respecto a las tareas en sí. La optimización de la productividad es posible cuando las tareas asociadas son lógicamente asociables y pertenecen a la misma categoría. Por ejemplo, hacer su balance y su CDR para su contabilidad.

En cambio, el efecto será catastrófico si el empleado está ocupado realizando dos operaciones que requieren alta concentración y que no tienen nada que ver entre sí (hacer sus cuentas y captar clientes).

Aunque a veces es difícil diferenciar entre estos dos tipos de multitarea, es necesario usar el sentido común. En caso de duda, puede dejar una de las dos acciones actuales.

Actividades complementarias

Como regla general, la multitarea es perjudicial para la productividad. Sin embargo, esto no implica retirarla de nuestros hábitos. Existen unas cuantas soluciones para beneficiarse de sus ventajas en el día a día sin caer en la trampa de la contra-productividad.

La primera astucia es tener actividades simultáneas que requieran atención complementaria. De hecho, algunas actividades no apelan a los mismos sentidos. Por ejemplo, puede escuchar un podcast interesante mientras conduce. También puede caminar y tener una conversación telefónica.

La organización es la mejor manera de ser más eficiente. El planning le permitirá sumergirse en tareas que pueden ser gestionadas simultáneamente por diferentes colaboradores (gracias a un software de gestión adecuado).

No solo será más cooperativo, sino también más productivo y sus estímulos se adaptarán a una única tarea que realizará correctamente y sin interrupciones ni distracciones.

***



Es perjudicial hacer múltiples tareas o hacer dos cosas simultáneamente, ceder a las distracciones y no poder hacer una cosa a la vez, ejecutar ambos hemisferios en vano, manejar diferentes tareas al mismo tiempo, desear ir más allá de lo que revela la neurociencia y continuar manejando múltiples tareas a la vez. etc. La gestión de tareas es tan simple como el siguiente principio: aunque algunas tareas se pueden realizar simultáneamente, la gestión de tareas debe realizarse “una por una”.

La corteza, el lóbulo frontal, el lóbulo prefrontal y sus habilidades cognitivas no son adecuados para realizar múltiples tareas.

Por lo tanto, la incapacidad de finalizar múltiples tareas, de efectuar múltiples tareas, no está correlacionada con los mili-segundos que le toma a su cerebro y sus neuronas potencialmente refractarias para captar esta o aquella información, sino más bien con su estructura orgánica.


Tareas duales (dual task) para mantener el cerebro activo

En nuestra actividad diaria, de forma casi constante, exigimos a nuestro cerebro que trabaje al mismo tiempo en dos tareas. Por ejemplo, andar y hablar por teléfono.

La activación combinada del cerebro para dos tareas independientes y no relacionadas se conoce como dual task. Estas conllevan una mayor activación del cerebro y pueden combinarse de forma que la tarea dual sea movimiento-movimiento (como andar y hablar) o movimiento-cognitiva (como andar y resolver cálculos matemáticos).

Por ejemplo, al caminar en el gimnasio, una persona tiene que activar en el cerebro las áreas encargadas de la marcha. Sobre todo, las áreas motoras y de coordinación. Al caminar para cruzar la calle, una persona también tiene que activar las áreas mencionadas en el ejemplo anterior. Pero, además, las áreas visuales (para ver los vehículos), las áreas de memoria (que le hacen recordar la velocidad de los vehículos y calcular si le da tiempo a pasar) y las áreas de toma de decisiones (para decidir si, al final, cruza o no cruza). Al mismo tiempo, debe coordinar todas esas áreas.

Un entrenamiento muy saludable

Nuestro cerebro es capaz de aprender. La base de ese aprendizaje está en la repetición y, en última instancia, en la experiencia vivida. El entrenamiento de las tareas duales permite a nuestro cerebro estar más preparado para afrontar las que se encuentre en el día a día.

Conforme nuestro cerebro envejece, pierde capacidad para enfrentarse a las tareas duales. Gran parte de las caídas en personas mayores ocurren mientras estaban realizando una de ellas. Del mismo modo, los cerebros que tienen alguna enfermedad neurológica son peores a la hora de enfrentarse a esta activación combinada.

La importancia de entrenar las tareas duales es doble. Por un lado, mantiene el cerebro activo, lo que de por sí ralentiza el envejecimiento cerebral. Por otro, y esto es lo más significativo, mantiene el cerebro activo tal y como trabaja a diario. Esto lo prepara para afrontar situaciones tan normales como cruzar la calle al mismo tiempo que repasamos la lista de la compra, o utilizar los cubiertos mientras cuento lo que me pasó ayer.

Así, el entrenamiento puede prevenir las caídas, la retracción social (socializar nos exige, por ejemplo, conversar al mismo tiempo que caminamos). También reduce el sentimiento de pérdida de capacidades.

El resultado es una activación cerebral muy importante, con muchas áreas cerebrales distintas y que requieren la coordinación de todas ellas. En cualquier caso, todos perderemos capacidad para llevar a cabo esta activación combinada con la edad. Esta estrategia merece la pena a largo plazo: debemos entenderla como una prevención activa.




Ver :
 

marzo 28, 2017

Envejecimiento Cerebral





En nuestro mundo donde a menudo soñamos con la eterna juventud, la eficacia de nuestro pensamiento se desvanece con la edad. Esta disminución en la comunicación entre las neuronas es inevitable, pero sus efectos son más o menos visibles según el individuo. De hecho, algunos de nuestros congéneres aún tienen un espíritu joven, vivo y receptivo incluso después de 80 años, y otros son lentos y miran solo al pasado. Perdemos muy pocas neuronas, contrariamente a la creencia popular, por lo contrario respecto a la densidad de las sinapsis: estas comunicaciones entre las neuronas, disminuye, ralentizando la función cerebral en general.

Alrededor de los seis años, el cerebro alcanza el 95% de su tamaño adulto. Pero la sustancia gris continúa engrosándose a partir de esa edad, posibilitando que las neuronas adquieran nuevas conexiones. La hipótesis científica más aceptada sugiere que el gran potencial de desarrollo cerebral depende de las sinapsis que sean eliminadas.

Es decir, sólo aquellas conexiones neuronales que sean utilizadas serán las que prevalecerán. De alguna manera, nuestro cerebro va podando las ramas neuronales que no necesita, influyendo de manera directa en el desarrollo cognitivo y de razonamiento que posee nuestra mente.

La capacidad para pensar rápidamente y recordar información alcanza su pico de máxima actividad a los 20 años.


El cerebro se encoge

El cerebro humano se encoge. Incluso en los individuos sanos, aquellos que no sufren ninguna enfermedad neurodegenerativa como el Alzheimer, esta reducción paulatina de tamaño se registra desde los 25 años de edad y el proceso se acelera a partir de los 50. No se trata de una pérdida masiva de neuronas, sino de cambios en la microestructura de estas células y las conexiones dendríticas de la corteza cerebral.


Cerebro normal – Cerebro con atrofia

Esta atrofia está localizada sobre todo en el lóbulo frontal y el hipocampo, la zona donde se fijan los recuerdos, de modo que tiene consecuencias directas en facultades como nuestra capacidad de razonar, la rapidez mental o la memoria episódica.

Las neuronas hacen básicamente todo lo mejor que pueden para mantener el máximo funcionamiento durante todo el tiempo posible, pero la edad se acumula en su contra después de años de alto consumo energético.

El cerebro humano consume un 25% de la energía disponible para el resto del cuerpo. Esta mayor demanda energética conlleva algunas consecuencias, como el deterioro de la eficiencia de las mitocondrias o un mayor estrés oxidativo, un cambio metabólico que, a largo plazo, explicaría la atrofia de nuestros cerebros a medida que envejecemos.


Causas exógenas

Estudios sobre el envejecimiento cerebral en sujetos sanos apuntan a la pérdida de conectividad por factores naturales. Teóricamente se pierde hasta un 40% de esa conectividad solo por el proceso de envejecimiento.

Que los hábitos de vida pueden encoger el cerebro y atrofiarlo, más allá de la edad, ha sido ampliamente comprobado. Trastornos como la depresión, el insomnio, también se han mostrado como factores que hacen encoger el cerebro. Entre estos factores, el consumo de drogas es una de las causas de atrofia más importantes.

Las alteraciones morfológicas que produce el alcohol en el cerebro son muy parecidas a las del Alzheimer, con alteraciones en los surcos, atrofia cortical, etc. El éxtasis o las drogas de diseño también producen destrucción de neuronas.

Uno de los primeros efectos está relacionado con la acumulación de desechos tóxicos para las neuronas: los radicales oxidativos.

La diabetes causa sin realizar una alteración de los vasos sanguíneos del cerebro. De manera similar, el exceso de peso desencadena la liberación de señales inflamatorias en el cerebro que estresarán las neuronas y alterarán su funcionamiento.


Cambios en el sistema nervioso con la edad

El cerebro y el sistema nervioso son el control central del cuerpo. Controlan los siguientes aspectos del cuerpo:

* Movimientos
* Sentidos
* Pensamientos y recuerdos
* También ayudan a controlar los órganos como el corazón y los intestinos.

Las manifestaciones del envejecimiento del sistema nervioso son extremadamente variables de un individuo a otro y algunos parecen escapar, al menos parcialmente. Las sensaciones y las percepciones sensoriales que resultan son alteradas, menos precisas.

Los nervios son los caminos que llevan señales desde y hacia el cerebro y el resto del cuerpo. La médula espinal es el manojo de nervios que va desde el cerebro bajando por el centro de la espalda. Los nervios se extienden desde la médula espinal a cada parte del cuerpo.

El envejecimiento cerebral comienza alrededor de la edad de 20 años, pero las alteraciones notables ocurren solo después de la edad de 60-65 años; si estas degradaciones aparecen antes de esta edad relativamente crítica, es senilidad temprana o patológica.

A medida que se envejece, el cerebro y el sistema nervioso pasan por cambios naturales. El cerebro y la médula espinal pierden peso y neuronas (atrofia). Las neuronas pueden comenzar a transmitir mensajes más lentamente que en el pasado. Los productos de desecho se pueden acumular en el tejido cerebral, a medida que las neuronas se descomponen. Esto puede causar que se formen cambios anormales en el cerebro llamados placas y ovillos neurofibrilares. Un pigmento graso de color marrón  lipofuscina  también se puede acumular en el tejido nervioso.

La descomposición de los nervios puede afectar los sentidos. Se podría presentar reducción o pérdida de los reflejos o la sensibilidad. Esto lleva a problemas con el movimiento y la seguridad.

La reducción en el pensamiento, la memoria y la capacidad cognitiva es una parte normal del envejecimiento. Estos cambios no son iguales en todas las personas. Algunas presentan muchos cambios en los nervios y en el tejido cerebral. Otras tienen pocos cambios. Estos cambios no siempre están relacionados con efectos en su capacidad para pensar.

Manifestaciones anatómicas del envejecimiento del sistema nervioso :

* Degradación de los órganos sensoriales y neuromusculares, a menudo muy temprano (40-45 años).

* Desaparición de neuronas, principalmente en algunas estructuras del control motor.

* Formación de placas seniles caracterizadas por alteraciones localizadas de tejido nervioso y neuroglia (tejido de sostén y nutrición).

* Degeneración de filamentos neuronales y desaparición de ciertas conexiones.

* Expansión del tejido de soporte en detrimento del propio tejido nervioso.

* Disminución significativa del peso del cerebro después de 45 años; en los ancianos, esta disminución puede alcanzar del 7 al 8% del peso del cerebro adulto.


Problemas en el sistema nervioso

La demencia y la pérdida importante de la memoria no son una parte normal del envejecimiento. Pueden ser causadas por enfermedades cerebrales, como el mal de Alzheimer, el cual los médicos piensan que está asociado con placas y ovillos neurofibrilares que se forman en el cerebro y a la acumulación de lipofuscina (pigmento celular compuesto de restos de moléculas).

El delirio es una confusión repentina que lleva a cambios en el comportamiento y el pensamiento. Con frecuencia, se debe a enfermedades que no tienen relación con el cerebro. Una infección puede provocar que una persona mayor resulte gravemente confundida. Ciertos medicamentos también pueden causar esto.

Los problemas de pensamiento y comportamiento también pueden ser causados por una diabetes mal controlada. La elevación y disminución de los niveles de azúcar en la sangre puede interferir con el pensamiento.

Envejecimiento cerebral patológico. Las enfermedades degenerativas más comunes son la enfermedad de Alzheimer que afecta principalmente a las funciones mentales y la enfermedad de Parkinson, que se acompaña de un deterioro significativo de las funciones motoras. Estas enfermedades pueden manifestarse a la edad de 40 años y las lesiones que las caracterizan son irreversibles; actualmente su evolución puede en algunos casos ralentizarse por diferentes intervenciones médicas o quirúrgicas.


Prevención

De la misma manera que uno puede cuidar su propio cuerpo uno puede cuidar de preservar y estimular la memoria.

* Practicar una actividad física regularmente. En respuesta, los vasos sanguíneos estimulan la liberación cerebral de una neurotrofina, un tipo de vitamina cerebral que repara las conexiones desgastadas. Además, la actividad física regular libera la anandamida que proporciona una sensación de bienestar, levanta el ánimo y estimula la liberación de dopamina, una hormona cerebral que mejora la velocidad del pensamiento y el deseo de vivir.

* Tener actividades intelectuales, sociales, incluso manuales, muy variadas, frecuentes y regulares: todos los días, jugar a las cartas, hacer crucigramas, leer, cultivarse, aprender, conocer gente, conversar, caminar, descubrir, informarse.

* Preferir los alimentos antioxidantes (frutas, verduras, pescado), la calma, la amabilidad, la risa y la empatía, que promueven la plasticidad del cerebro.


Investigación


Nuestras capacidades mentales no envejecen al mismo tiempo

Una investigación científica realizada por el MIT y el Hospital General de Massachussets, publicada en la revista Psychological Science en marzo 2015, pone de manifiesto que las habilidades cognitivas no se mantienen igual a lo largo de la vida, pues llegan a registrar un pico máximo de capacidad y periodos de declive.

Según sus resultados, en realidad no existe un único pico de desarrollo cognitivo, sino que se observan diferentes picos y tareas cerebrales que van poco a poco perdiéndose. Es decir, aunque es cierto que nuestra mente va perdiendo fuelle a partir de los 20 años, no todo su trabajo decae a partir de esta edad, sino que ciertas actividades continúan funcionando a pleno rendimiento hasta los cuarenta años.

Los científicos utilizaron dos páginas web (gameswithwords.org y testmybrain.org) para reclutar al mayor número posible de voluntarios. Gracias a esta estrategia, consiguieron obtener datos de más de tres millones de personas.

Su punto de partida fue comprobar que la habilidad del reconocimiento facial mejora gradualmente hasta que la persona alcanza la treintena. A partir de ahí, iba empeorando poco a poco. Esta conclusión chocaba frontalmente con la idea de que el envejecimiento del cerebro comenzaba en plena juventud.

Las razones detrás de este envejecimiento cerebral progresivo podrían ser cambios genéticos o variaciones en las estructuras nerviosas.

Este estudio permitió evidenciar que cada habilidad cognitiva tenía su punto máximo a una edad diferente. De este modo, el procesamiento de la información llega a su punto más alto sobre los 18 o 19 años, y su declive comienza después, mientras que la memoria a corto plazo sigue mejorando hasta los 25 años, se mantiene y empieza a decaer sobre los 35 años. Además, si se tenía en cuenta los estados emocionales de las personas, los picos máximos se presentaban más tarde, en torno a los 40 años e, incluso, a los 50 años.

En relación con el vocabulario, que fue objeto de otra prueba, la investigación constató que a los 40 años se produce un pico máximo, y posteriormente otro sobre los 60 o 70 años, lo cual puede ser consecuencia de una mayor estimulación intelectual en las personas mayores o la realización de trabajos que requieren más lectura o más nivel educativo.

Ahora el siguiente paso de los investigadores es seguir investigando sobre los picos máximos en diferentes momentos y en cada una de las habilidades, además de valorar el papel que puede tener la genética y los cambios en la estructura del cerebro.


Primeras regiones cerebrales que se alteran con la edad

Según un artículo publicado en PNAS en 2014, se identifica cuáles son las primeras regiones cerebrales que se alteran con la edad en personas normales.

Se trata de un conjunto de áreas que colectivamente configuran lo que se conoce como corteza transmodal. Éstas son las áreas que se encargan de relacionar y asociar los estímulos aislados y generar representaciones de mayor significado. Son las últimas en estructurarse durante la formación del cerebro humano ya que no se completan hasta la adolescencia.

Desde hace tiempo se había postulado este modelo “simétrico” según el cual las últimas regiones cerebrales en formarse serían las primeras en degenerar con la edad, pero hasta ahora nadie lo había demostrado con datos.

Los neurocientíficos analizaron imágenes de resonancia magnética funcional en casi 500 voluntarios sanos y encontraron dos patrones claros asociados con el envejecimiento: la pérdida global de masa gris (ya conocido) y cambios en las regiones que conforman la red transmodal: corteza prefrontal lateral, surco intraparietal, corteza orbitofrontal, surco temporal superior, corteza cingulada posterior, lóbulo temporal medial, el opérculo parietal y algunas otras. De modo que sí, las regiones que se forman más tarde durante la maduración del cerebro son las primeras que degeneran al envejecer.

Lo evidente, llegados a este punto, era comprobar si estas mismas áreas están afectadas en la principal enfermedad neurodegenerativa asociada al envejecimiento, la enfermedad de Alzheimer. Así que los científicos utilizaron imágenes similares obtenidas de pacientes y vieron que efectivamente las áreas afectadas coincidían de modo significativo. Pero también comprobaron lo qué pasaría en los cerebros de pacientes con una enfermedad que se gesta durante la adolescencia: la esquizofrenia. El resultado fue el mismo, las regiones afectadas coinciden significativamente con las que se alteran durante el envejecimiento.

El hecho de que una enfermedad que se genera en el cerebro adolescente  la esquizofrenia  comparta las mismas lesiones con otra que aparece al final de la vida  el Alzheimer , hace pensar que se podría predecir la aparición de esta última en función de cómo haya sido el desarrollo cerebral durante la adolescencia. O quizás los mismos factores de riesgo, tanto ambientales como genéticos, están presentes en ambos casos. Un tema para investigar en los próximos años.


La Obesidad Acelera el Envejecimiento del Cerebro

Investigadores de la Universidad de Cambridge, en un estudio publicado en la revista Neurobiology of Aging en julio 2016, encontraron cambios estructurales en el cerebro de las personas con sobrepeso, cambios que, en general, se encuentran en personas mayores.

Después de escanear el cerebro de 473 personas entre los 20 y 87 años, y separarlas en categorías de personas delgadas y con sobrepeso, los científicos descubrieron que el peso extra podría acelerar la pérdida de la materia blanca del cerebro.

Los científicos posteriormente calcularon qué tanto se relacionaba ese volumen de materia blanca a la edad de los dos grupos. Encontraron que, una persona de 50 años con sobrepeso tuvo un volumen de materia blanca comparable al de una persona delgada de 60.


Imagen comparativa de la cantidad de materia gris (en marrón oscuro) y sustancia blanca (en naranja) en dos voluntarios varones, el de la Izquierda de 56 años (Índice de Masa Corporal de 19,5); el de la  Derecha de 50 años (Índice de Masa Corporal de 43,4).

Esto se observó únicamente en individuos de edad mediana o de la tercera edad, lo cual indica que es durante estas etapas que el cerebro es más vulnerable.

Las investigaciones han establecido que el sobrepeso envejece a las personas a un nivel celular. La obesidad acelera la erosión de los telómeros, estructuras de ADN especializadas que son marcadores de envejecimiento biológico y sirven como una especie de "reloj cromosómico".

La materia blanca permite la comunicación entre las partes diferentes del cerebro, e investigaciones previas han demostrado que este tejido tiende a disminuir con la edad. La pérdida de materia blanca también se ha relacionado con el deterioro cognitivo y es un factor de riesgo de demencia reconocido.


Cerebro de mujeres obesas es similar al de la tercera edad

Investigadores del Instituto Max Planck del departamento de Ciencias del Cerebro en Leipzig, Alemania, demostraron en un estudio publicado en diciembre 2014, que en las mujeres obesas se observan cambios en el lóbulo frontal de la corteza cerebral y cambios de fibras nerviosas en esta área que las unen a otras áreas del cerebro.

Observaron que este no es el caso en todo el cerebro, sino que esto es muy específico para las zonas afectadas por la obesidad.

Una parte del cerebro, la corteza cerebral, es conocida por tener una relación entre el índice de masa corporal (IMC) y otros cambios en el cerebro; y específicamente la corteza pre-frontal dorso-lateral, una región que se encuentra en el lóbulo frontal de la corteza cerebral, se conoce que está implicada en el control de nuestro comportamiento en diferentes situaciones de la vida diaria, incluyendo el control de nuestros hábitos alimenticios.

Los investigadores analizaron en un grupo de mujeres con sobrepeso los cambios de la región del lóbulo frontal. Registraron los indicadores de la obesidad, tales como el índice de masa corporal y la leptina, que es una indicación de la grasa corporal.

Los hallazgos demostraron que el cerebro en las mujeres obesas fue similar a los que se ven en la tercera edad. Por ejemplo, se vio en ellas que la transmisión de las señales estaban disminuidas sobre las vías nerviosas del lóbulo frontal de la corteza cerebral y una señal nerviosa no podía pasar fácilmente de uno a otro lugar.

Al respecto los científicos explicaron que los nervios están normalmente envueltos en una vaina de mielina, sin embargo en estas mujeres, la vaina de mielina estaba también disminuida, por lo que las señales no se podían transferir rápidamente.

Una posible interpretación de los resultados podría ser que la estructura de algunas vías se envejece prematuramente en personas con sobrepeso; sin embargo, esto podría ser una especulación.

El Instituto Max Planck concluyó que el cambio de comportamiento de las estructuras pertinentes al lóbulo frontal en la mujeres obesas inclina a pensar en la idea de combinar dietas con los enfoques conductuales de la psicología, de modo que los individuos aprendan a controlar mejor sus hábitos alimenticios en el futuro.

La obesidad puede afectar la estructura del cerebro y como consecuencia de estos cambios físicos se altera el control del consumo excesivo de alimentos desde el centro de recompensa en el cerebro, por lo que se necesitan más y más alimentos para la misma saciedad.

Si se sabe que las regiones del cerebro y las vías nerviosas son alteradas por la obesidad, también se aprenderá algo sobre cómo la obesidad afecta a la forma en que funciona el cerebro. Mediante la combinación de una dieta con la formación de un comportamiento específico se tratará de enseñar a los afectados mejores hábitos alimenticios con el fin de estabilizar el peso en el largo plazo.


El baile es el mejor ejercicio para revertir el envejecimiento cerebral

Científicos del German Center for Neurodegenerative Diseases y otras instituciones alemanas emprendieron un trabajo publicado en Frontiers in Human Neuroscience en junio 2017, que los llevó a demostrar que las personas mayores que hacen ejercicio físico habitualmente pueden revertir los signos del envejecimiento en el cerebro. Y concluyeron que entre todos los tipos de ejercicio, el baile es el que posee el efecto beneficioso más profundo.

En la investigación se analizó a 52 adultos mayores de entre 67 y 71 años de edad, que se dividieron de manera aleatoria en dos grupos. Uno de ellos realizó una clase de baile de 90 minutos a la semana, mientras que el otro pasó el mismo tiempo en clases de resistencia, como spinning  programa específico, integral y grupal, de ejercicios para ciclo indoor . Después de 18 meses se observó que todos los participantes habían reducido el riesgo de envejecimiento en el cerebro, pero que los que danzaban tenían unos resultados aún mejores, junto con la particularidad de que habían mejorado su equilibrio.

Mover el cuerpo al ritmo de la música aumenta las conexiones neuronales y el volumen del hipocampo  la parte del cerebro encargada de la memoria, el aprendizaje y la estabilidad postural , y según los autores esto podría ocurrir porque este órgano se ejercita más para poder aprender los pasos de cada modalidad de baile, que iba cambiando cada semana. Aseguran, además, que este cambio en la rutina de las clases está relacionado con unos resultados mejores frente a las clases de spinning.

El ejercicio tiene el efecto de frenar o incluso contrarrestar el deterioro relacionado con la edad en la capacidad mental y física. En este estudio, se muestra que dos tipos diferentes de ejercicio físico  el baile y el entrenamiento de resistencia  aumentan el área del cerebro que disminuye con la edad y la mejora en el equilibrio.


Una dieta mediterránea se asocia a un incremento del grosor de la corteza cerebral

Según un estudio de la Clínica Mayo sobre Envejecimiento, publicado en versión electrónica en julio 2016 en Alzheimer & Dementia, consumir una dieta de tipo mediterráneo se vincula no sólo a una mejor función cognitiva, sino también a un aumento del espesor cortical.

La valoración de 672 participantes de edad mayor demostró que quienes tenían una mayor puntuación de preferencia a la dieta mediterránea mostraban medidas del espesor cortical significativamente mayores en los lóbulos frontal, parietal y occipital que los que tenían puntuaciones más bajas.

Las personas con un mayor consumo específicamente de pescado o legumbres también tenían mayor espesor cortical, aunque en zonas un poco diferentes. Por otra parte, quienes consumían grandes cantidades de hidratos de carbono y azúcar tenían un menor espesor cortical.

Los investigadores examinaron a los que se sometieron a resonancia magnética de los cuatro lóbulos por separado, los promediaron en conjunto  promedio de lóbulos  que se consideraron "cognitivamente normales" cuando se les efectuó su resonancia magnética.

El análisis de componentes individuales de una dieta mediterránea demostró que la mayor ingesta de legumbres se relacionaba de manera estadísticamente significativa con un mayor espesor occipital, parietal, precúneo, parietal superior, parietal inferior y lingual.

La ingesta de pescado se relacionó con un mayor espesor en las mismas regiones cerebrales, excepto en la occipital y la lingual, y con la adición de la corteza cingulada posterior.

Las vitaminas y omega 3 evitan el
encogimiento del cerebro asociado a Alzheimer
También se observó un incremento del espesor cortical en determinadas regiones del cerebro de participantes con mayor consumo de granos enteros o cereales y del total de verduras, con y sin legumbres.

Se encontraron relaciones negativas entre el espesor de la corteza entorrinal y una alta ingesta de hidratos de carbono y alimentos azucarados; el menor espesor de la corteza temporal inferior y superior se correlacionó con una mayor ingesta de carne roja.

El estudio demuestra que el tipo de alimentación repercute en los cambios estructurales del cerebro que subyacen al síndrome de demencia.

La investigación ha demostrado que los hábitos de alimentación deficiente pueden ocasionar enfermedades cardiovasculares y cáncer en personas de mediana edad y alteración cognitiva y demencia en individuos de edad avanzada.

Demuestra que la dieta mediterránea ofrece la oportunidad de cambiar algunos factores de riesgo modificables.

Estos comprenden reducir las respuestas inflamatorias, incrementar los micro-nutrimentos, mejorar los desequilibrios de vitaminas y minerales, cambiar los perfiles de lípidos y tal vez cambiar la microbiota intestinal.






4 ejercicios sencillos para evaluar la velocidad de tu cerebro





Si se le estimula, el cerebro puede crear nuevas neuronas a partir de células madre – neurogénesis –, así como nuevas
 conexiones entre ellas. Esta es una de las grandes cualidades de nuestro cerebro, que se llama plasticidad cerebral:
 este órgano es capaz de adaptarse de acuerdo con los estímulos que recibe. Por lo tanto, podemos adquirir y
 desarrollar conocimiento a lo largo de nuestras vidas. El mantenimiento de la reserva cognitiva debe iniciarse
 lo antes posible, pero nunca es demasiado tarde para iniciarlo y nunca se debe detener.


Français : Vieillissement cérébral


Ver :


Las drogas causan daños
 irreversibles en la
memoria de los jóvenes


Efectos de la comida
chatarra en los procesos
 del cerebro y el organismo
El alcohol daña el
 cerebro de los
adolescentes


Alimentos perjudiciales
 para el cerebro
El exceso de
 sal refinada
daña el cerebro


Aditivos alimentarios
 tóxicos


Ansiedad y estrés
 en la niñez


Esquizofrenia de
 inicio en la infancia
Depresión infantil


El tabaco afecta
 al cerebro


Depresión
en adolescentes
Estrés y ansiedad
 en el adulto





Obesidad y sobrepeso
 en adolescentes


Obesidad infantil
Bebés obesos



Las toxinas en el hogar


Intoxicación por
 metales pesados
Neurotoxinas




El ejercicio físico
 mejora el funcionamiento
 del cerebro


Alimentación y
funcionamiento cerebral
Reeducar y entrenar
 al cerebro para que
prefiera comida sana



El cerebro social
el cerebro necesita
amistades para funcionar bien


Actividades para
 ejercitar el cerebro
Neurociencia de la
 felicidad y el bienestar
el cerebro feliz



Importancia de la risa
 en el ser humano
Cerebro bilingüe
Importancia de la siesta


¿El cerebro envejece?
 Las neuronas
continúan generándose









Nuevas neuronas en el
 cerebro – envejeciendo
normalmente – gracias
 al ejercicio aeróbico





¿Existe relación entre
contaminación y demencia?
 ¿Y Alzheimer?



El shuffle cognitivo:
una ayuda para conciliar el sueño





Mantener una buena
salud cognitiva a
 cualquier edad