mayo 16, 2015

Plomo – Metal Pesado Tóxico



Los niños son especialmente vulnerables porque el plomo puede afectar gravemente
 su sistema nervioso que está en pleno desarrollo


El plomo es un metal tóxico presente de forma natural en la corteza terrestre. Su uso generalizado ha dado lugar en muchas partes del mundo a una importante contaminación del medio ambiente, un nivel considerable de exposición humana y graves problemas de salud pública.

Un elemento muy común en la atmósfera de las grandes ciudades es el plomo, debido que es un metal muy utilizado por las industrias en los procesos productivos. Además, antes de que se implementara la gasolina verde, era un aditivo principal de este combustible.


Contaminación por plomo

El plomo es un metal pesado, de color gris azulado, que se encuentra ampliamente distribuido en la corteza terrestre tanto por motivos naturales (es una emisión de volcanes activos, por ejemplo) como a consecuencia de su empleo industrial o como resultado del uso de ciertos combustibles; está presente también, en pequeña escala, pero de manera muy directa, en el humo del cigarrillo.

Asimismo, es posible que vegetales y cosechas se contaminen con este metal por el excesivo uso de fertilizantes, porque los cultivos se encuentren cerca de sitios con desechos peligrosos y áreas con elevado tránsito vehicular, o porque son regados con aguas que han entrado en contacto con residuos industriales depositados de manera clandestina e ilegal en lugares cercanos a poblaciones humanas.

Parte del plomo que entra a nuestro organismo se absorbe y se distribuye a todos los órganos y tejidos del cuerpo; la otra parte es desechada, principalmente a través de orina y heces. El que logra quedarse en el cuerpo puede permanecer en los diversos órganos desde unos cuantos minutos hasta días completos, para luego seguir su camino hacia los huesos, donde se alojará definitivamente.

El plomo es un veneno muy potente y puede afectar a personas de todas las edades. Los niños, cuyos cuerpos se están desarrollando, son especialmente vulnerables porque el plomo puede afectar gravemente su sistema nervioso, que está en pleno desarrollo.

Se estima que en los niños la exposición al plomo causa cada año 600 000 nuevos casos de discapacidad intelectual.

La exposición al plomo se cobra cada año un total estimado de 143.000 vidas, registrándose las tasas más altas de mortalidad en las regiones en desarrollo. Alrededor de la mitad de la carga de morbilidad asociada a la intoxicación por plomo se concentra en Asia Sudoriental, Pacífico Occidental y Mediterráneo Oriental.


Principales fuentes de contaminación ambiental

Las fuentes más comunes del plomo son las pinturas de paredes a base de plomo, y el plomo que se encuentra en el agua y la tierra.

El plomo también se encuentra en otras áreas medioambientales, como las siguientes :

* La tierra contaminada, que se encuentra cerca de calles de mucho tráfico, en parte porque el plomo fue un ingrediente de la gasolina hasta finales de los años setenta. La tierra que hay alrededor de casas pintadas con pintura que contenía plomo también puede estar contaminada; esta tierra es motivo de preocupación porque se puede introducir polvo rico en plomo en el medio doméstico.

* El agua que fluye por tuberías y grifos de plomo viejos o con soldadura a base de este metal, si las tuberías se empiezan a deteriorar.

* Los alimentos que se guardan en recipientes vidriados de plomo, pintados con plomo o importados de países donde se utiliza el plomo para sellar productos enlatados.

* La explotación minera y la metalurgia,
* Material de soldadura
* Municiones
* Esmaltes cerámicos,
* Productos cosméticos
* Medicamentos tradicionales
*  Algunos juguetes, piezas de joyería y artículos deportivos que contienen vidrio o cristal de colores, tinta, pintura y/o yeso.



En algunos países se mantiene el uso persistente de pinturas y gasolinas con plomo. Más de tres cuartas partes del consumo mundial de plomo corresponden a la fabricación de baterías de plomo-ácido para vehículos de motor. En la actualidad, buena parte del plomo comercializado en los mercados mundiales se obtiene por medio del reciclaje.


Efectos en la salud

La exposición al plomo origina un cuadro clínico muy parecido al del mercurio incluyendo agresividad, esquizofrenia y tendencia suicida.

El plomo causa mucho daño al cuerpo humano, inhibiendo el transporte de oxigeno y calcio, y alterando la transmisión nerviosa en el cerebro. La mayoría del envenenamiento por plomo ocurre cuando un individuo ingiere pedazos de pintura con base de plomo o respira su polvo.

Influye en la inteligencia y en la habilidad mental de las personas.

Los adultos llegan a sufrir aumento en presión sanguínea, parálisis en muñecas y tobillos, mal funcionamiento renal, mayor riesgo de accidentes cerebro-vasculares (embolia, derrames cerebrales) y particularmente en hombres se puede presentar disminución y alteraciones en los espermatozoides.

La exposición del padre al plomo antes de la concepción genera anomalías cromosómicas, lo que ocasiona la muerte de los recién nacidos o defectos como retardo mental y desórdenes de comportamiento.

En las embarazadas, la exposición a concentraciones elevadas de plomo puede ser causa de aborto natural, muerte fetal, parto prematuro y bajo peso al nacer, y provocar malformaciones leves en el feto.

El plomo se absorbe diferentemente. El sistema digestivo de un adulto típicamente absorbe entre 10-15 por ciento del plomo ingerido, mientras que el sistema de las mujeres embarazadas y los niños puede absorber hasta el 50%.

Intoxicación en niños
de Senegal y Nigeria
El plomo es particularmente peligroso porque, en cuanto entra en el organismo de una persona, se distribuye por todo el cuerpo del mismo modo que los minerales favorables para el organismo, como el hierro, el calcio y el zinc. Y el plomo puede ocasionar daños en todas las partes del cuerpo donde se deposita.

Por ejemplo, en el torrente sanguíneo, puede alterar los glóbulos rojos y limitar su capacidad para transportar oxígeno a los órganos y tejidos que lo necesitan, provocando, por lo tanto, una anemia. El plomo se concentra en los tejidos, el riñón, la médula ósea, el hígado y el cerebro. También en los dientes y en los huesos.

La mayor parte del plomo acaba en los huesos, donde provoca incluso más problemas. El plomo puede interferir en la producción de células sanguíneas y en la absorción del calcio que los huesos necesitan para crecer y desarrollarse sanos y fuertes. El calcio es fundamental para tener huesos y dientes fuertes, para la contracción muscular y para que los nervios y los vasos sanguíneos funcionen con normalidad.

Vulnerabilidad especial de los niños

La exposición prolongada al plomo puede provocar graves problemas de salud, sobre todo en los niños pequeños. El plomo es tóxico para cualquiera pero los bebés que todavía no han nacido y los niños pequeños son los que más se exponen a padecer problemas de salud provocados por una intoxicación por plomo. Sus cuerpos, de menor tamaño y todavía en proceso de crecimiento, los hacen más vulnerables a la absorción y a la retención de plomo.

La exposición al plomo puede tener una gran variedad de efectos en el desarrollo y comportamiento infantil. Aun cuando estén expuestos a pequeñas cantidades, los niños pueden parecer distraídos, hiperactivos e irritables.

Los niños con mayores niveles de plomo pueden también tener problemas de aprendizaje y en la lectura, atraso en el crecimiento y sordera.

En mayores concentraciones, el plomo puede causar daño permanente al cerebro y hasta puede causar la muerte.

Los niños de corta edad son particularmente vulnerables porque, según la fuente de contaminación de que se trate, llegan a absorber una cantidad de plomo entre 4 y 5 veces mayor que los adultos. Su curiosidad innata y la costumbre, propia de su edad, de llevarse cosas a la boca, los hace más propensos a chupar y tragar objetos que contienen plomo o que están recubiertos de este metal (por ejemplo, tierra o polvo contaminados o escamas de pintura con plomo). Esta vía de exposición es aún mayor en los niños con pica (ansia persistente y compulsiva de ingerir sustancias no comestibles), que pueden arrancar, y luego tragar, por ejemplo, escamas de pintura de las paredes, los marcos de las puertas o los muebles.

Esta alta exposición ocurre cuando sus cuerpos están creciendo y desarrollando los órganos vitales y su estructura ósea y nerviosa. Es durante esta etapa de desarrollo del sistema nervioso en los niños que el plomo es particularmente tóxico.

Desafortunadamente, la mayoría de los niños no presentan síntomas ostensibles de envenenamiento. Porque esos síntomas (desde irritabilidad hasta malestar del estómago) no pueden ser reconocidos inmediatamente como originados por el plomo, la mayoría de los casos pasan desapercibidos.

Aún los niños que parecen estar saludables pueden tener niveles peligrosos de plomo en sus cuerpos. Por dicha razón se recomienda que los niños sean sometidos a la prueba del plomo en la sangre.

Los niños con desnutrición son más vulnerables al plomo porque sus organismos tienden a absorber mayores cantidades de este metal en caso de carencia de otros nutrientes, como el calcio.

En mujeres en edad reproductiva y embarazadas, la exposición a altas concentraciones de plomo aumentan el riesgo de que durante gestación y lactancia transmitan el contaminante a su hijo, generando repercusiones nefastas: bajo peso, deficiencias en desarrollo neuronal, lento aprendizaje, carácter agresivo (proclive a la delincuencia, según estudios) y baja capacidad intelectual. El plomo de la sangre materna, proveniente de fuentes exógenas o endógenas, puede cruzar la placenta y poner al feto en riesgo.

A largo plazo, los pequeños con saturnismo pueden tener problemas neurológicos irreversibles, disminución de inteligencia, retraso en el desarrollo motor, deterioro de memoria y problemas de audición y equilibrio.

En raros casos, niños con altas concentraciones de sangre con plomo (150 micro-gramos por decilitro) pueden morir de encefalopatía o daños masivo del cerebro.

Efectos de la intoxicación por plomo en la salud de los niños

Si el grado de exposición es elevado, ataca al cerebro y al sistema nervioso central, pudiendo provocar coma, convulsiones e incluso la muerte.

Los niños que sobreviven a una intoxicación grave pueden padecer diversas secuelas, como retraso mental o trastornos del comportamiento. Se ha comprobado además que en niveles de exposición más débiles sin síntomas evidentes, antes considerados exentos de riesgo, el plomo puede provocar alteraciones muy diversas en varios sistemas del organismo humano.

Afecta, en particular, al desarrollo del cerebro, lo que a su vez entraña una reducción del cociente intelectual, cambios de comportamiento – por ejemplo, disminución de la capacidad de concentración y aumento de las conductas antisociales – y un menor rendimiento escolar. La exposición al plomo también puede causar anemia, hipertensión, disfunción renal, inmunotoxicidad y toxicidad reproductiva.

Pero la intoxicación crónica puede dar lugar a síntomas discretos y comunes : fatiga, anorexia, irritación, hiperactividad, inatención o impulsividad.

Se cree que los efectos neurológicos y conductuales asociados al plomo son irreversibles.


Signos de la intoxicación por plomo

Muchos niños con intoxicación por plomo no presentan ningún síntoma en absoluto; por eso es tan importante eliminar cualquier riesgo de intoxicación en casa y asegurarse de hacer pruebas a los niños pequeños para evaluar su concentración de plomo en sangre.

Cuando los niños desarrollan síntomas de intoxicación por plomo, suelen presentar algunos de los siguientes:

* irritabilidad o problemas de comportamiento
* problemas de concentración
* dolores de cabeza
* pérdida del apetito
* pérdida de peso
* pereza o fatiga
* dolor abdominal
* vómitos o nauseas
* estreñimiento
* palidez por anemia
* debilidad o dolor en músculos y articulaciones
* convulsiones


Tratamiento

La identificación y tratamiento a tiempo de la intoxicación por plomo reduce el riesgo de que se sufra daño permanente. El tratamiento se comienza removiendo al niño de las fuentes de plomo. Hay medicamentos que pueden eliminar el plomo del cuerpo.

El tratamiento de la intoxicación por plomo varía en función de la cantidad de plomo presente en sangre. Si un niño presenta una cantidad reducida de plomo en la sangre, su tratamiento será sencillo y la parte más importante consistirá en reducir la exposición al plomo. Progresivamente, conforme el organismo vaya eliminando el plomo, la concentración de este mineral en la sangre irá disminuyendo.


Los casos graves asociados a una concentración muy elevada de plomo en la sangre deberán ingresar en un hospital. Allí se tratarán con un medicamento denominado agente quelante, que se adhiere químicamente al plomo, debilitándolo para que el cuerpo lo pueda eliminar de forma natural.

El calcio, el hierro y la vitamina C son partes importantes de una dieta saludable y también ayudan a reducir la absorción de plomo por parte del organismo.

A todos los hermanos de un niño que padece intoxicación por plomo se les debe realizar la prueba para evaluar la concentración de plomo en la sangre.

El tratamiento del saturnismo consiste en el suministro, durante cinco días, de sales con calcio, las cuales tienen la capacidad de neutralizar al plomo, acción que debe repetirse 3 ó 4 veces, descansando dos días entre una y otra. Además, según el criterio médico, se pueden administrar anti-espasmódicos, sedantes y glucosa para aminorar los síntomas.


Detección del plomo y prevención

La exposición al plomo es uno de los envenenamientos comunes más fáciles de prevenir en los niños.

Es importante que a los niños que corren el riesgo de exponerse al plomo se les realice una prueba para detectar su concentración de plomo en la sangre, pues muchos niños que padecen este tipo de intoxicación solo presentan síntomas leves o ningún síntoma en absoluto.

Existe una prueba de laboratorio, llamada examen de concentración de plomo en la sangre, que sirve para medir la cantidad de este metal alojada en el organismo; lo deseable es que los niveles sean bajos, siendo el límite 10 micro-gramos por decilitro (mcg/dl). Es una prueba de sangre muy sencilla y barata que puede determinar si el niño tiene un nivel de plomo peligroso en el cuerpo. Esta prueba puede ser administrada por un médico o por un organismo de salud pública.

No existe un nivel de concentración de plomo en sangre que pueda considerase exento de riesgo. Sí se ha confirmado, en cambio, que cuanto mayor es el nivel de exposición a este metal, más aumentan la diversidad y la gravedad de los síntomas y efectos a él asociados. Incluso las concentraciones en sangre que no superan los 5 µg/dl – nivel hasta hace poco considerado seguro – pueden entrañar una disminución de la inteligencia del niño, así como problemas de comportamiento y dificultades de aprendizaje.



Para evitar al máximo los efectos dañinos de este contaminante se debe seguir dieta regular, bien balanceada, que incluya alimentos con alto contenido de hierro, como frijoles y verduras, además de quesos y cereales, que proporcionan calcio. Estos dos minerales neutralizan al plomo y ayudan a eliminarlo a través de la orina.



Otras medidas oportunas para evitar el saturnismo son :

* Lavar con frecuencia cara y manos de los niños, además de hacerlo antes de comer, beber o dormir, y después de jugar con tierra.

* Evitar el consumo de alimentos al aire libre y educar a los pequeños para que coman sólo en casa.

* Impedir que los niños mastiquen superficies pintadas o se lleven pedacitos de pintura a la boca. Lavar chupones y juguetes por lo menos una vez al día.

* Las personas que trabajan con plomo también deben lavarse manos y cara antes de comer, beber y fumar.

* Evitar períodos de ayuno prolongado, pues cuando hay deficiencia de hierro, proteínas, calcio o zinc, el metal tóxico se absorbe con facilidad.

* No almacenar o servir alimentos en platos y tazas de cerámica o barro vidriados.

* No fumar en sitios cerrados.



Protección de la familia

Se puede proteger a los hijos de la intoxicación por plomo asegurándose de que la casa no esté contaminada por este material. Pedir al departamento de salud de la localidad que evalúe la cantidad de plomo presente en el domicilio. Asimismo, pedir que evalúen la concentración de plomo en sangre de los niños, sobre todo si tienen entre 6 meses y 3 años de edad.

Los siguientes consejos pueden ayudar a reducir el riesgo de exposición al plomo :

* Estar pendiente del estado de las tuberías antiguas. Las tuberías antiguas pueden estar revestidas de plomo. Si las casas fueron construidas antes de 1970, donde se utilizaban tuberías de cobre y soldaduras de plomo, lo más deseable es evaluar la concentración de plomo del agua corriente por un laboratorio especializado. Si se lleva varias horas sin utilizar grifo del agua fría, dejar correr el agua durante unos 30 segundos antes de beberla. Y, puesto que el agua caliente absorbe más plomo que la fría, no utilizar agua caliente del grifo para cocinar.

* Mantener la casa y la familia bien limpias. Lavar las manos y los juguetes de los hijos con frecuencia y mantener limpias las superficies donde suele depositarse el polvo pasando un paño húmedo.

* Asegurarse de que el calcio y el hierro forman parte de la dieta familiar. Si un niño se expone al plomo, una buena alimentación puede reducir la cantidad de plomo que absorba su organismo. Comer con regularidad ayuda mucho porque el organismo absorbe más el plomo cuando está en ayunas.

* Saber dónde juegan los niños. Mantenerlos alejados de las calles con tráfico y de debajo de los puentes.

Si sospecha que las paredes de la casa pueden contener pintura con plomo, utilizar un paño húmedo para limpiar las repisas de las ventanas y las paredes. Estar pendiente de los escapes o fugas de agua que pueden hacer que la pintura se desprenda. No lijar, pulir ni calentar la pintura de las paredes que contengan plomo porque estas conductas incrementan el riesgo de inhalación. Si la pintura no se ha desprendido ni ha producido muchas astillas de pintura, probablemente se podrá reducir el riesgo de exposición al plomo volviendo a pintar las paredes con una nueva capa de pintura, revistiéndolas o aplicándoles paneles de yeso. Lo mejor es consultar a un profesional al respecto, sobre todo porque puede ser necesario adoptar precauciones adicionales para eliminar el plomo que contiene la pintura.


Acción de la Organización Mundial de la Salud

La OMS ha incluido el plomo dentro de una lista de diez productos químicos causantes de graves problemas de salud pública que exigen la intervención de los Estados Miembros para proteger la salud de los trabajadores, los niños y las mujeres en edad fecunda.

En vista de que la pintura con plomo sigue constituyendo una importante fuente de exposición en numerosos países, la OMS ha unido fuerzas con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente con el fin de crear la Alianza Mundial para Eliminar el Uso del Plomo en la Pintura. Esta iniciativa de colaboración tiene por finalidad concentrar y catalizar los esfuerzos desplegados para alcanzar los objetivos internacionales de prevenir la exposición de los niños al plomo a través de pinturas que contienen ese metal y minimizar el riesgo de exposición ocupacional a las mismas. El objetivo general es promover la eliminación gradual de la fabricación y venta de pinturas que contienen plomo y, con el tiempo, eliminar los riesgos a ellas asociados.

Ver :


mayo 09, 2015

Enfermedad de Lyme o Borreliosis



La bacteria de la Borreliosis es transmitida por la picadura de una garrapata infectada

La enfermedad de Lyme es una infección provocada por la bacteria Borrelia burgdorferi. Esta bacteria se suele encontrar en animales como los ratones y los ciervos. Puede infectar a los seres humanos a través de las picaduras de las garrapatas del género Ixodes (conocidas como garrapatas de pata negra o del ciervo). Estas garrapatas se infectan con la bacteria Borrelia burgdorferi al picar a animales infectados, transmitiendo la infección a los seres humanos al picarles e introducirles la bacteria en el torrente sanguíneo.

Las garrapatas son muy difíciles de ver. Las garrapatas inmaduras, o ninfas, tienen aproximadamente el tamaño de una semilla de amapola. Y los ejemplares adultos tienen el tamaño aproximado de una semilla de sésamo. Muchas personas que contraen la enfermedad de Lyme no recuerdan que le haya picado ninguna garrapata. No todas las picaduras de garrapata provocan la enfermedad de Lyme.

La enfermedad toma su nombre de Lyme, una pequeña población de Connecticut, Estados Unidos, donde se advirtió por primera vez en el año 1975 la relación entre las enfermedades artríticas en niños y las picaduras de garrapata. Unos investigadores intentaban descubrir el porqué un gran número de niños estaban siendo diagnosticados con artritis reumatoide infantil en Lyme y dos ciudades vecinas. Descubrieron que la mayoría de los niños afectados vivían cerca de zonas arboladas propensas a tener garrapatas.


Epidemiología

La enfermedad es bien conocida en Europa y han aparecido casos en otros continentes. La enfermedad de Lyme suele producirse en el verano y el comienzo del otoño y afecta con mayor frecuencia a los niños y adultos jóvenes que viven en zonas boscosas.

La borreliosis de Lyme está distribuida en la mayoría de los países europeos, algunos países de Asia y tres zonas enzoóticas de Estados Unidos (Costa Noreste, Minnesota y California). En Australia y Sudamérica (Chile y Brasil, Colombia, México).

Identificación de garrapatas ixodidas en Piura y Amazonas (Perú)


Las garrapatas no conocen fronteras o respetan límites. El área de residencia no refleja con precisión el riesgo de contraer la enfermedad de Lyme, porque las personas y las mascotas que viajan pueden transportar con ellas, a su destino, las garrapatas infectadas. Esto crea una dinámica que da lugar a numerosas oportunidades para exponerse a la enfermedad de Lyme en cualquier sitio en donde hay árboles, pastos y bosques.

Las evidencias encontradas, tanto de estudios serológicos como de casos reportados deben alertar a todos los pediatras a tener dentro de los diagnósticos diferenciales a la Borreliosis de Lyme, tanto en casos de enfermedad cutánea como neurológica.


Signos y síntomas de la enfermedad de Lyme

El primer síntoma, y el más evidente, de la enfermedad es un sarpullido localizado que comienza como un círculo rosado o rojo que se expande con el tiempo y que puede alcanzar varias pulgadas de diámetro o incluso más. Puede aparecer de 3 a 30 días después de ocurrida la picadura. Algunas personas pueden tener un solo círculo, mientras que otras pueden tener muchos.

La erupción suele tener un aspecto característico de "ojo de buey", con un punto circular de color rojo en el centro rodeado de un sarpullido rojo en forma de anillo que se va extendiendo. La erupción puede ser más difícil de ver en personas de piel oscura o morena, donde puede parecer un simple moretón. La mayoría de las personas que desarrollan el sarpullido no sentirán nada, pero en otras personas, el sarpullido puede doler, picar, arder o estar caliente al tacto. La erupción suele aparecer en la cabeza, el cuello, la ingle, los muslos, el tronco y las axilas.

Primer estadio de la enfermedad de Lyme

El paciente puede manifestar los siguientes síntomas :

* Debilidad
* Cefalea, dolor muscular y articular
* Fiebre
* Inflamación de los ganglios linfáticos
* Conjuntivitis


Segundo estadio de la enfermedad de Lyme

Se presenta pocos meses después de la picadura de garrapata. Durante éste es habitual que aparezcan síntomas similares a la gripe. La infección afecta, además de a la piel, a otros órganos.

Neuroborreliosis. La afectación del sistema nervioso se produce por medio de meningitis e inflamación de las raíces nerviosas (meningopolineuritis o síndrome de Garin-Bujadoux-Bannwarth). Pueden darse dolores, parálisis y anomalías neurológicas originados en los nervios de la médula espinal. En la mayoría de casos se inflama un único nervio (neuropatía periférica). La inflamación puede, por ejemplo, paralizar el nervio facial. Un síntoma típico de este tipo de parálisis (es la caída unilateral de la comisura de los labios.

Aunque es poco frecuente, los síntomas del trastorno del sistema nervioso provocado por la enfermedad de Lyme en etapas posteriores podrían incluir :

* Problemas para concentrarse
* Cambios en el estado de ánimo
* Cambios en los hábitos del sueño
* Pérdida de la memoria
* Debilidad muscular

Afecciones cardiacas. Provoca miocarditis y pericarditis, y desencadena arritmias cardiacas típicas.
Uveítis. Inflamación de partes del ojo; afecta a la úvea.

Linfadenosis cutánea benigna. Caracterizada por la inflamación de la piel y la formación de máculas de color rojizo-azulado con un tamaño de varios centímetros. Aparece fundamentalmente en los lóbulos de las orejas, los pezones y el escroto.


Tercer Estadio de la enfermedad de Lyme

Si las dos primeras fases de la enfermedad de Lyme no se detectan y/o no se tratan de forma apropiada, puede sobrevenir la tercera. Los síntomas de la última fase de la enfermedad de Lyme pueden aparecer en cualquier momento desde varias semanas hasta varios años después de la picadura infectante.

Este estadio de la enfermedad, de gran gravedad, se caracteriza entre otros por la llamada artritis de Lyme y la mayor afectación del sistema nervioso.

Artritis de Lyme. Consiste en la inflamación intermitente o crónica de una sola articulación (monoartritis) o de varias (oligoartritis) y se presenta con mayor frecuencia en la rodilla. Puede cursar con dolor en los tendones y músculos, que no obstante son difíciles de distinguir de otras patologías.

Acrodermatitis crónica atrófica de Herxheimer. En algunos casos, la piel de las manos y los pies se torna muy fina y adquiere una tonalidad azulada. También los nervios pueden sufrir daños. En raras ocasiones la evolución de la enfermedad durante este estadio es tan grave que se produce parálisis de ciertas partes del cuerpo.


Diagnóstico y pruebas

Generalmente las picaduras de garrapata no son dolorosas. Al tener un abanico tan amplio de síntomas, la enfermedad de Lyme resulta difícil de diagnosticar. Afortunadamente, hay un análisis de sangre que permite detectar anticuerpos contra la enfermedad.

Las personas que han estado enfermas con la enfermedad de Lyme durante menos de un mes no suelen tener aún los anticuerpos contra la enfermedad. Esto significa que no tendrán un análisis de sangre positivo. Además, si una persona con enfermedad de Lyme en la primera etapa toma antibióticos, es posible que el resultado de la prueba de detección de la enfermedad de Lyme nunca dé positivo.

Sin embargo, el análisis de sangre casi siempre da positivo en las personas que han estado enfermas durante 4 semanas y no han tomado antibióticos.

Es posible que las personas que tienen hinchazón articular o problemas en el sistema nervioso necesiten realizarse pruebas especiales. Es posible que el médico necesite extraer parte del líquido de la articulación hinchada o de la columna vertebral para detectar indicios de la afección.

Detección de anticuerpos

La presencia de anticuerpos en la sangre muestra que el sistema de defensa del cuerpo (sistema inmune) está combatiendo los agentes patógenos. Se hallan en la sangre anticuerpos contra las bacterias Borrelia burgdorferi.

Además de la detección de anticuerpos en la sangre, se puede buscar anticuerpos en el líquido cefalorraquídeo cuando el cerebro o la médula espinal están afectados (neuroborreliosis).


Tratamiento

La enfermedad de Lyme se trata con antibióticos. En la primera etapa responde muy bien al tratamiento. En la mayoría de los casos, se necesitan de 14 a 30 días de tratamiento con un antibiótico para combatir las bacterias. Los casos de enfermedad de Lyme que se diagnostican con prontitud y se tratan con antibióticos casi siempre se curan sin problemas. Los afectados suelen volver a encontrarse bien al cabo de varias semanas de tratamiento.

Es importante tomar todos los medicamentos para prevenir la propagación de la enfermedad de Lyme a las articulaciones, al sistema nervioso o al corazón.

La enfermedad de Lyme en etapas posteriores también se trata con antibióticos. Los medicamentos que reducen la hinchazón y el dolor pueden aliviar la artritis asociada con la enfermedad de Lyme en etapas posteriores. Si es necesario, puede drenarse el exceso de líquido de las articulaciones.

Fagoterapia

La Borrelia, responsable de esta enfermedad, es tratada con antibióticos, pero los tratamientos son pesados y no siempre la eliminan. Formando parte de las bacterias más rápidas y móviles conocidas, ella capaz de invadir todos los tejidos del cuerpo humano, haciéndose invisible y, como tal, inalcanzable por los antibióticos. Durante la duración del tratamiento, puede presentarse en forma de quiste esponjoso, atrayendo a los leucocitos que terminan aglutinándose a su alrededor y así disimularla. La bacteria se escapa sana y salva, dejando lesiones creadas por el cúmulo de glóbulos blancos.

Los bacteriófagos no pueden realmente matar a Borrelia, pero sí permiten debilitarla grandemente. Al desalojarla, el fago ayuda a exponer la bacteria a la acción de los antibióticos, que luego pueden destruirla.


Prevención

No es posible prevenir directamente la enfermedad de Lyme, ya que no existen vacunas ni fármacos preventivos. Por tanto, el método más seguro para prevenir esta enfermedad es evitar las picaduras de garrapata.

Las garrapatas se encuentran principalmente en la hierba, helechos y arbustos de hasta 1,5 m de altura. La utilización de ropa larga que cubra todo el cuerpo permite prevenir las picaduras. Sin embargo, aunque se lleven pantalones largos, las garrapatas pueden llegar a la piel a través de la pernera, por lo que lo idóneo es elegir prendas con cierre ajustado en la parte inferior. También se puede introducir la pernera dentro de los calcetines al caminar por el terreno. Los repelentes de insectos son efectivos durante unas dos horas.

Después de haber pasado tiempo en la naturaleza, se debe inspeccionar el cuerpo y el de los niños a conciencia en busca de garrapatas. Al hacerlo prestar especial atención a las corvas y, sobre todo en el caso de los niños, al nacimiento del cabello.

No hay ninguna forma infalible de evitar contraer la enfermedad de Lyme. Pero hay muchas formas de minimizar el riesgo de contraerla.

Si se hace ejercicio al aire libre o jardinería, pescar, cazar o acampar, tomar precauciones :

* Llevar botas o zapatos cerrados, camisas de manga larga y pantalones largos. Meter el extremo inferior de las perneras de los pantalones dentro de los zapatos, botas o calcetines para que las garrapatas no puedan subirse por las piernas.

* Utilizar un repelente contra insectos que contenga entre el 10% y el 30% de DEET (N,N-dietil-meta-toluamida). Aplicar el repelente en los cuellos y mangas de las camisas, así como en las vueltas o dobladillos de los pantalones, y aplicarlo directamente en la piel solamente en las áreas expuestas.

* Ponerse ropa de color claro para que resulte más fácil detectar las garrapatas.

* Si se lleva el pelo largo, recogerlo o ponerse un gorro para protegerlo.

* Al aire libre, no sentarse en el suelo.

* Inspeccionar el cuerpo y las ropas regularmente. Echar la ropa a lavar después de pasar un tiempo en un área donde abundan las garrapatas.