Definir el arte y la salud es una cuestión difícil, pero fundamental antes de iniciar una investigación sobre los vínculos entre las artes y la salud.
La obra de arte se valora en sí misma, su finalidad no es ser útil. Encarna la novedad, la creatividad, la originalidad, el trabajo de investigación y el saber hacer del artista. Además, despierta la imaginación y la expresión emocional tanto en el artista como en el espectador.
La salud, por su parte, puede definirse como un estado de bienestar mental, físico y social, y no solo como la ausencia de enfermedad o discapacidad, lo que ancla firmemente la salud en la sociedad y la cultura.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2019, enumeró en un informe dos grandes categorías de efectos potencialmente beneficiosos de las artes sobre la salud: prevención y promoción de la salud, atención y tratamiento.
En las últimas dos décadas, se ha producido un importante aumento en la investigación sobre los efectos de las artes en la salud y el bienestar, junto con avances en las prácticas y políticas en diferentes países de la Región Europea de la OMS y en otros lugares.
Este informe sintetiza la evidencia mundial sobre el papel de las artes en la mejora de la salud y el bienestar, con especial atención a la Región Europea de la OMS. Los resultados de más de 3.000 estudios identificaron un papel fundamental de las artes en la prevención de enfermedades, la promoción de la salud y la gestión y el tratamiento de enfermedades a lo largo de la vida.
La evidencia revisada incluyó modelos de estudio como estudios piloto no controlados, estudios de casos, encuestas transversales a pequeña escala, estudios de cohorte longitudinales representativos a nivel nacional, etnografías comunitarias y ensayos controlados aleatorios de diversas disciplinas.
El impacto beneficioso de las artes podría potenciarse mediante el reconocimiento y la aplicación de la creciente base de evidencia; la promoción de la participación artística a nivel individual, local y nacional; y el apoyo a la colaboración intersectorial.
Los límites actuales de las publicaciones sobre arte y salud
Numerosos artículos científicos afirman que las artes podrían mejorar la salud y, por lo tanto, el bienestar de las personas.
El análisis crítico de los estudios citados en revistas recientes y metaanálisis muestra deficiencias metodológicas – ausencia de definición del arte como agente terapéutico, falta de aleatorización en la asignación de grupos, condiciones de control inadecuadas, muestras pequeñas o análisis estadísticos inapropiados – y una falta general de apoyo empírico a la idea de que el arte influye directamente en la salud y el bienestar.
Además, las pruebas experimentales que relacionan el arte con procesos neuronales o fisiológicos específicos siguen siendo prácticamente inexistentes. Aunque algunos estudios han identificado correlatos neuronales del compromiso artístico, no han demostrado que estos mecanismos sean exclusivos del arte o que tengan un impacto causal en los resultados.
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La terapia mediante la danza y el movimiento para la demencia
Investigadores de la Facultad de Salud y Servicios Sociales de la Universidad Edge Hill, Ormskirk y de la Escuela de Salud de la Universidad de Leeds (Reino Unido), en un estudio publicado por Cochrane Library en febrero 2017, realizaron una revisión de diferentes formas de terapia mediante la danza y el movimiento en personas con demencia.
La terapia mediante la danza y el movimiento es una intervención psicológica personalizada que puede responder a la complejidad y, por lo tanto, puede ser útil para las personas con demencia, pero su eficacia sigue siendo incierta.
La demencia es el nombre colectivo de diferentes síndromes degenerativos del cerebro que, según la organización Alzheimer's Disease International, afectan a unos 35,6 millones de personas en todo el mundo. Las últimas recomendaciones del NICE (National Institute for Health and Care Excellence) para la demencia destacan el valor de la diversidad de opciones de tratamiento para las diferentes etapas y síntomas de la demencia, incluidos algunos tratamientos no farmacológicos.
La literatura pertinente también respalda el valor de las intervenciones que reconocen la complejidad de la enfermedad y permiten responder a la persona en su conjunto, incluyendo sus procesos físicos, afectivos, sociales y cognitivos. Del mismo modo, una literatura cada vez más extensa destaca la capacidad de las artes y las prácticas personificadas para responder a esta complejidad.
Objetivos. Evaluar los efectos de la terapia de danza y movimiento en los síntomas conductuales, sociales, cognitivos y emocionales de las personas con demencia, en comparación con la ausencia de tratamiento, la atención estándar o cualquier otro tratamiento. Pero también comparar las diferentes formas de terapia de danza y movimiento; por ejemplo, la terapia de danza y movimiento según Laban, la terapia de danza y movimiento de Chacian o el Movimiento Auténtico.
Las investigaciones se realizaron hasta marzo de 2016 en ALOIS, el registro especializado del Grupo Cochrane sobre Demencia y Mejoras Cognitivas, que incluye CENTRAL, varias bases de datos médicas importantes, registros de ensayos clínicos y fuentes de literatura gris (no convencional). Los investigadores examinaron las referencias bibliográficas de los estudios y revisiones pertinentes, y se pusieron en contacto con asociaciones profesionales, programas educativos y expertos de todo el mundo.
Tuvieron en cuenta los ensayos controlados aleatorios (ECA) en cualquier idioma, así como los ensayos cruzados y los ECA por conglomerados para su inclusión. Los estudios considerados debían incluir a personas con demencia de cualquier grupo de edad y en cualquier entorno, con intervenciones ofrecidas por un profesional de la terapia de danza y movimiento que hubiera recibido formación formal, o fuera un profesional de la terapia de danza y movimiento en formación, o estuviera reconocido de otra manera como profesional de la terapia de danza y movimiento en el país en el que se realizó el estudio.
Los investigadores examinaron de forma independiente los estudios a nivel de resumen y títulos, y luego nuevamente después de leer el artículo completo, y evaluaron la calidad metodológica de forma independiente.
Resultados principales
De los 102 estudios identificados mediante búsquedas electrónicas y comunicaciones personales, tras eliminar los duplicados, los investigadores examinaron 80 artículos a nivel de título/resumen. A continuación, examinaron 19 artículos completos, ninguno de los cuales cumplía los criterios de inclusión.
Aunque tres estudios mencionaban la terapia de danza y movimiento como su intervención, estos fueron excluidos porque no fueron realizados por profesionales cualificados en terapia de danza y movimiento. En consecuencia, no se incluyó ningún estudio en esta revisión.
Conclusiones. Se necesitan ensayos de alta calidad metodológica, con un gran número de participantes y que establezcan claramente cómo se prepara y administra la intervención, para evaluar si la terapia de danza y movimiento es una intervención eficaz para la demencia.
El arte-terapia: un tratamiento complementario para los trastornos mentales
Investigadores de la Universidad Tecnológica de Shenzhen, la Universidad de Medicina China, los Institutos de Tecnología Avanzada de Shenzhen y la Academia China de Ciencias (China) en un estudio, publicado por Frontiers Psychology en agosto 2021, realizan un análisis clínico del arte-terapia.
EL arte-terapia, como terapia complementaria y alternativa médica no farmacológica, se utiliza como intervención médica con efectos clínicos positivos en los trastornos mentales. Sin embargo, no ha sido objeto de un análisis clínico exhaustivo y sistemático.
Los investigadores realizaron una búsqueda en PubMed sobre el arte-terapia con el fin de explorar sus fundamentos teóricos, sus aplicaciones clínicas y sus perspectivas de futuro, con el objetivo de resumir su contexto general. Dado que el dibujo y la pintura se reconocen históricamente como un elemento útil de los procesos terapéuticos en el arte-terapia, se centraron en los estudios sobre arte-terapia que utilizan principalmente la pintura y el dibujo como medios.
En total, se identificaron 413 publicaciones. Tras una lectura detenida de todos los artículos, se constató que el arte-terapia se ha utilizado progresivamente con éxito en pacientes con trastornos mentales, con resultados positivos, reduciendo principalmente los síntomas mentales. Estos trastornos incluyen principalmente la depresión y la ansiedad, los trastornos cognitivos y las demencias, la enfermedad de Alzheimer, la esquizofrenia y el autismo.
Estos resultados sugieren que el arte-terapia no solo puede ser un método terapéutico útil para ayudar a los pacientes a abrirse y compartir sus sentimientos, puntos de vista y experiencias, sino también un tratamiento complementario al diagnóstico de enfermedades, que permite a los médicos especialistas obtener información adicional, diferente de la que se obtiene con los exámenes convencionales.
Los investigadores están convencidos de que el arte-terapia tiene un considerable potencial de aplicaciones clínicas en los trastornos mentales, que merece ser profundizado.
La formación musical como método alternativo y eficaz de neuro-educación y neuro-rehabilitación
Investigadores de la Universidad de Barcelona, el Instituto de Investigación Biomédica Bellvitge, los Hospitales del Mar y de la Esperança y la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados Barcelona (España), en un estudio publicado por Frontiers Psychology en abril 2015, demuestran que aprender a tocar un instrumento musical puede provocar cambios neuroplásticos en personas sanas o pacientes neurológicos.
Durante la última década, importantes avances en el campo de las ciencias cognitivas, la psicología y las neurociencias han contribuido en gran medida a mejorar nuestro conocimiento sobre el funcionamiento del cerebro. Más recientemente, se ha desarrollado una línea de investigación destinada a utilizar el aprendizaje y la práctica musical como herramientas alternativas para estimular habilidades perceptivas, motoras, cognitivas y emocionales específicas, tanto en personas sanas como en pacientes neurológicos. Estos resultados son esperanzadores para un mejor tratamiento de los trastornos del aprendizaje del lenguaje o las deficiencias motoras en enfermedades crónicas no comunicativas.
En la primera parte de esta revisión, los investigadores destacan varios estudios que demuestran que aprender a tocar un instrumento musical puede provocar cambios neuroplásticos sustanciales en las regiones corticales y subcorticales de las redes motoras, auditivas y de procesamiento del lenguaje en personas sanas.
En una segunda parte, los investigadores presentan un resumen de las pruebas que demuestran que la formación musical puede ser un método alternativo, económico y eficaz para el tratamiento de los trastornos del aprendizaje del lenguaje.
Los resultados de algunos estudios muestran que la práctica de instrumentos musicales puede tener efectos positivos en los déficits motores, emocionales y cognitivos observados en pacientes con enfermedades no transmisibles, como accidentes cerebro-vasculares (ictus) o la enfermedad de Parkinson.
A pesar de las diferencias inherentes a la formación musical en el contexto educativo y de rehabilitación, estos resultados refuerzan la idea de que las propiedades estructurales, multimodales y emocionales de la formación musical pueden desempeñar un papel importante en el desarrollo de programas de intervención innovadores y rentables en materia de educación y rehabilitación.
El poder reparador y transformador de las artes en la resolución de conflictos
Según un equipo de científicos de la Universidad de Columbia, Nueva York, en un estudio exploratorio publicado por el Journal of Transformative Education en junio 2016, la disciplina artística tiene mucho que aportar a la resolución de conflictos.
Este artículo examina en detalle cómo el compromiso artístico facilita el aprendizaje transformador y el desarrollo de habilidades y capacidades para un enfoque más constructivo de los conflictos.
Numerosos investigadores y profesionales han reconocido el uso generalizado de los enfoques artísticos para la consolidación de la paz y la resolución de conflictos. Si bien es importante conocer las formas de enfoques artísticos que se utilizan en la actualidad, se necesitan más trabajos empíricos para explicar y evaluar cómo el compromiso artístico podría fomentar las relaciones de cooperación y un enfoque más constructivo de los conflictos, incluso en contextos de conflictos irresolubles.
Una primera revisión de la bibliografía, acompañada de ejemplos prácticos y reflexiones personales, pone de manifiesto el poder reparador y transformador de las artes para fomentar nuevas perspectivas, reforzar las capacidades de abordar los conflictos de forma más constructiva y, en última instancia, las relaciones de cooperación.
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Prevención sanitaria, atención a los enfermos... beneficios potenciales por validar
Existen numerosos estudios científicos que atribuyen a las artes múltiples beneficios para la salud y el bienestar. Deben considerarse con precaución. Las artes contribuirían así a la prevención sanitaria, reduciendo en particular el riesgo de deterioro cognitivo y mortalidad prematura.
La OMS estima que favorecen el tratamiento de enfermedades no transmisibles como el cáncer, las enfermedades respiratorias, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares... También podrían ser un apoyo en los cuidados paliativos.
Además, las artes ayudarían a las personas con trastornos del desarrollo neurológico y trastornos neurológicos, incluidos los trastornos del espectro autista (TEA), la parálisis cerebral, los accidentes cerebro-vasculares (ACV), la esclerosis múltiple, las demencias, etc.
Las artes también favorecen el desarrollo del niño, ya que contribuyen al vínculo entre madre e hijo, a la adquisición del lenguaje y al éxito escolar.
También se ha demostrado que las artes influyen en los determinantes sociales de la salud, como la cohesión social y la reducción de las desigualdades e injusticias sociales.
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Los efectos de las visitas al museo
El contacto con las obras de arte nos hace bien. Esta idea lleva 20 años ganando adeptos entre médicos y responsables de museos. Las investigaciones ponen de relieve sus beneficios reales y están surgiendo programas piloto en Canadá, Estados Unidos y Europa.
Cada vez se acepta más el papel del arte en la prevención sanitaria, pero también en la ayuda al tratamiento de pacientes con diferentes patologías. Sin embargo, sus beneficios aún deben validarse respetando las normas de los ensayos clínicos. Este es el objetivo de un proyecto de investigación llevado a cabo en el Museo de Bellas Artes de Caen, en Normandía, que combina neurociencia, psicología y ciencias digitales.
Arte, bienestar, cerebro: un encuentro esencial
Un proyecto que unifica neurociencia, psicología y ciencias digitales
En el marco del Milenio de la ciudad de Caen 2025, el Museo de Bellas Artes de Caen y varios investigadores de la ciudad han identificado un tema de investigación común y han iniciado un estudio destinado a analizar la relación entre el bienestar cerebral y el encuentro con la obra de arte.
Para contribuir a disipar las incertidumbres, los investigadores llevan a cabo un proyecto multidisciplinar denominado “Arte, bienestar y cerebro”, que unifica las neurociencias (laboratorio PhIND, Inserm), la psicología (laboratorio NIHM, Inserm; laboratorio LaPsyDÉ, CNRS) y las ciencias digitales (laboratorio GREYC, CNRS).
Este estudio enriquece de una manera nueva la investigación existente. Para evaluar los efectos de la visita a un museo en nuestra salud, se trata de identificar los efectos de este encuentro en el cerebro.
Entonces, si está científicamente establecido y culturalmente inscrito en las mentalidades que la actividad física, la dieta y el sueño contribuyen a nuestra buena salud, ¿el encuentro con la obra sería beneficioso para nuestra salud de la misma manera?
Esta innovadora investigación, llevada a cabo en el Museo de Bellas Artes de Caen, tiene como objetivo medir, in situ, los efectos que tiene la visita a un museo dedicado a la pintura sobre el bienestar de adultos sanos de entre 18 y 65 años.
También se trata de identificar los mecanismos cerebrales, cognitivos y socioemocionales asociados a estos efectos, mediante mediciones exhaustivas y adaptadas al entorno.
Un protocolo innovador en el Museo de Bellas Artes de Caen
En este proyecto, los investigadores estudian el efecto de las visitas al museo en 200 participantes mediante un protocolo experimental de dos visitas al Museo de Bellas Artes. Los participantes se dividirán en tres grupos: dos grupos experimentales de 80 participantes, uno con mediación y otro sin mediación, y un grupo de control de 40 participantes.
Durante la primera visita, los grupos experimentales realizarán la visita al museo de forma individual, durante la cual podrán beneficiarse, o no, de una mediación cultural. Todos ellos estarán equipados con gafas de seguimiento ocular (eye-tracking) – para registrar los movimientos oculares) –, una banda NIRS (Near InfraRed Spectroscopy) – para registrar la actividad cerebral – y un sensor de actividad electro-dérmica – para analizar las respuestas cardíacas y electro-dérmicas, que corresponden a las variaciones eléctricas de la piel relacionadas con el funcionamiento de las glándulas sudoríparas –.
Antes y después de la visita, responderán a diferentes cuestionarios – emocionales, de bienestar y de estrés – y realizarán tareas cognitivas que miden las funciones ejecutivas, la atención visual, la memoria episódica, la empatía y la creatividad.
El grupo de control realizará dos visitas al museo, al igual que los grupos experimentales, pero sin equipo ni mediación. Estos participantes solo responderán a los cuestionarios y pruebas cognitivas.
Cuestionarios, pruebas cognitivas y registros de la actividad cerebral
Los cuestionarios y las pruebas cognitivas permitirán determinar si el descubrimiento de las obras, así como la mediación propuesta, provocan un aumento del bienestar y de las capacidades cognitivas.
Con el fin de recopilar medidas fisiológicas de la respuesta emocional, se realizarán registros de las respuestas electrodérmicas y cardíacas durante la exposición a los cuadros mediante un biosensor que los participantes llevarán en la muñeca.
Los investigadores plantean la hipótesis de que los participantes presentarán mejores capacidades ejecutivas después de la visita, con una mejora más marcada en los voluntarios que se encuentren en un estado emocional positivo. También postulan que las capacidades de procesamiento visoespacial de los participantes se beneficiarán de la mediación del profesional.
Se utilizará la NIRS, una técnica de imagen óptica no invasiva, para registrar la actividad del córtex prefrontal durante el análisis de la obra pictórica. Esta técnica proporcionará información sobre el compromiso emocional y la sincronización cerebral entre los participantes.
Los investigadores esperan, entre otras cosas, que la variación de las respuestas emocionales a todas las mediciones realizadas – cuestionarios, sensor de actividad electro-dérmica – esté relacionada con variaciones en la activación del circuito fronto-límbico. Por último, las mediciones oculo-métricas – eye-tracking – permitirán analizar los vínculos entre la mediación y las estrategias de exploración visual de los participantes.
Esta investigación, combinada con otras, podría tener diferentes implicaciones: favorecer la sinergia entre las políticas culturales y sanitarias; diseñar experiencias museísticas más cercanas al funcionamiento humano; abrir nuevas perspectivas, como el papel de la exposición al arte en el mantenimiento de la buena salud, con la posibilidad a largo plazo de plantear investigaciones sobre otras artes; abrir la puerta a otros estudios del mismo tipo que asocien binomios de pacientes y cuidadores, jóvenes y personas mayores, etc.
Si bien la idea de que el arte puede mejorar la salud es atractiva y tiene resonancia cultural,
hoy en día es fundamental profundizar en la investigación sobre las artes y la salud
respetando las normas más estrictas de la metodología de los ensayos clínicos.































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