abril 23, 2018

El Sistema Nervioso Simpático





Nuestro Sistema Nervioso está compuesto por diferentes sub-sistemas que se encargan de que nuestro organismo funcione de forma correcta, si no es así se pueden producir enfermedades o diferentes problemáticas.

El sistema nervioso se divide en dos partes, el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico. Dentro del sistema nervioso periférico, está el sistema nervioso autónomo. En el sistema nervioso autónomo están el sistema nervioso simpático y el parasimpático.

El sistema nervioso simpático es uno de los tres componentes del sistema nervioso autónomo, encargado de la gestión de la actividad de los órganos viscerales y funciones automáticas del cuerpo, como la respiración o el latido del corazón. El sistema nervioso simpático está involucrado en muchas actividades fisiológicas inconscientes a través de dos neurotransmisores de la familia de las catecolaminas: la adrenalina, pero sobre todo la norepinefrina.

El trabajo del sistema parasimpático se complementa con el del sistema simpático. Ambos sistemas funcionan en oposición natural. Recurriendo a una analogía. El sistema simpático sería tal como la policía, que procura una respuesta rápida. Mientras que el sistema parasimpático sería como el sistema judicial con acciones que no requieren una respuesta inmediata.

Diferencias entre el Sistema Nervioso Simpático y Parasimpático

El Sistema Nervioso Parasimpático complementa al Sistema Nervioso Simpático, ya que tienen funciones opuestas.

El Sistema Nervioso Simpático promueve el gasto de energía y activa el organismo, mientras que el Sistema Nervioso Parasimpático incrementa las reservas. Gracias a un mecanismo de homoestasis o feedback, ambos consiguen trabajar de forma complementaria y hacer que nuestro cuerpo responda de forma adecuada a las diferentes situaciones.

Los efectos de dos sistemas son de naturaleza complementaria, no antagónicos. La división simpática actúa como un acelerador y la división parasimpática actúa como un desacelerador del cuerpo humano. Por lo tanto, estos dos sistemas intentan mantener el cuerpo en un estado normal de homeostasis el mayor tiempo posible. En un momento, si solo uno de los dos sistemas se activa en el cuerpo, dependiendo del tipo de inervación, causan la liberación de hormonas.


El Sistema Nervioso Simpático

El sistema nervioso simpático (SNS) es el elemento que controla las reacciones y reflejos viscerales.

Este sistema nos prepara para la acción. Este es el sistema que media en la respuesta de estrés hormonal. Las conductas de lucha y de huida están mediadas por el sistema simpático.

El sistema nervioso simpático actúa con la ayuda de la adrenalina y la noradrenalina, dos mediadores químicos que actúan sobre unos receptores con el objetivo de aumentar o disminuir la intensidad de las funciones controladas, particularmente, la constricción o la dilatación de los vasos sanguíneos, la aceleración o la disminución del ritmo cardíaco y la relajación de ciertos músculos automáticos.

Aumenta la frecuencia de latidos del corazón, dilata los bronquios y las pupilas. Estimula las glándulas suprarrenales. La sudoración excesiva o hiperhidrosis en manos, axilas o cara se relaciona con una hiper estimulación del sistema simpático.

El sistema nervioso simpático es el responsable de la regulación de los mecanismos homeostáticos de lo organismos vivos. Las fibras de este sistema llegan a casi todos los órganos y sistemas del cuerpo, desde la pupila del ojo hasta controlar la motilidad intestinal. El sistema simpático nos ayuda a sentir las sensaciones de frío o calor.

Estructura

Las partes del sistema nervioso simpático son:

* Dos cadenas de ganglios para-vertebrales localizados en ambos lados de la columna vertebral.

* Dos ganglios pre-vertebrales: el ganglio celíaco y el hipogástrico.

* Los nervios que recorren diferentes órganos internos hasta los ganglios: neuronas preganglionares y postganglionares.

Las neuronas preganglionares son aquellas que conectan médula espinal y ganglio, funcionando generalmente a partir del neurotransmisor conocido como acetilcolina.

Las neuronas postganglionares conectan ganglio y órgano diana, en el sistema simpático la actuación se produce a partir de la emisión de noradrenalina.

Funcionamiento del sistema nervioso simpático

Al igual que otras partes del sistema nervioso, el sistema nervioso simpático opera a través de una serie de neuronas inter-conectadas que con frecuencia, se consideran parte del sistema nervioso periférico (SNP), aunque hay muchas que se encuentran dentro del sistema nervioso central (SNC).

Las neuronas simpáticas de la médula espinal se comunican con las neuronas simpáticas periféricas a través de una serie de ganglios simpáticos.

Dentro de los ganglios, las neuronas simpáticas de la médula espinal se unen a las neuronas simpáticas periféricas a través de sinapsis químicas.

Recorrido del sistema nervioso simpático

El sistema simpático se configura a partir de dos cadenas de veintitrés ganglios que circulan a lo largo y a ambos lados de la columna vertebral, inervando (transmitiendo estímulos nerviosos) en su recorrido diferentes órganos y sistemas. Estas cadenas envían terminaciones nerviosas tanto a órganos como al sistema vascular.

Punto de origen: Bulbo raquídeo

El bulbo raquídeo, núcleo cerebral situado en el tronco del encéfalo que controla el conjunto de funciones vitales inconscientes. Se trata de una estructura neurovegetativa de gran importancia para la vida. Será a partir de este desde donde se proyectarán las cadenas de ganglios del simpático, inervando el resto del organismo.

Región cervical

En este tronco cervical se encuentran tres ganglios, cervical superior, medio e inferior, que conectan con regiones tales como los músculos oculares, las meninges, la hipófisis, y los nervios vago, glosofaríngeo e hipogloso. Se vinculan con la capacidad para controlar la intensidad de luz que captan los ojos, la emisión de hormonas y la capacidad de deglutir. Algunos de estos ganglios también tienen un papel importante en el control del corazón, así como la tiroides.

Región Torácica

En el tórax el sistema simpático puede encontrarse con una docena de ganglios, que inervan los órganos situados en las zonas correspondientes. Pulmones, corazón y tubo digestivo son los elementos más importantes. Sin embargo, a partir de los ganglios que rigen el corazón parten los ganglios cervical superior e inferior (si bien este último se encuentra a la altura de las costillas), originando algunos nervios cardíacos.

Región Lumbar

La parte del sistema nervioso simpático que transcurre en la región lumbar tiene una gran importancia, debido a la gran cantidad de órganos que inerva. En condiciones normales pueden encontrarse cinco ganglios en esta zona, desde los cuales surgen fibras nerviosas que llegan al plexo solar y su continuación, el plexo aórtico-abdominal. Estos plexos inervan la mayoría de órganos intra-abdominales, teniendo conexión con el bazo, el hígado, el diafragma y el estómago, entre otros.

Región pélvica

Se trata de la parte más caudal del sistema simpático, que transcurre en la pelvis. La dos cadenas de ganglios se unen en esta zona en el ganglio coccígeo. En esta zona, el plexo pélvico, se pueden encontrar cuatro ganglios que inervan recto y vejiga. De estos salen otros plexos secundarios, los cuales controlan la vesícula, próstata y pene / vagina y clítoris.

Funciones principales del sistema nervioso simpático

Mientras que el sistema parasimpático se encarga de realizar procesos que suponen al organismo un ahorro energético, y el entérico se centra en la gestión habitual del tubo digestivo, el sistema simpático tiene como principal función el de preparar al organismo para responder con velocidad a la estimulación externa, provocando procesos que suponen el consumo de una gran cantidad de energía con el fin de asegurar la supervivencia.

La función principal del sistema simpático es activar al organismo para facilitar la reacción a los estímulos. Para ello, activa una serie de reacciones fisiológicas que nos preparan para responder. Se ha de tener en cuenta que esta activación del sistema simpático facilita la lucha o huida de eventos amenazantes, pero su activación no se da únicamente ante este tipo de situaciones. Este sistema actúa de manera regular para mantener la homeostasis corporal y participa en múltiples procesos que requieren de activación fisiológica. También contribuye a la existencia de una homeostasis al regular y evitar una actuación excesiva del sistema parasimpático (que podría causar una tasa cardíaca demasiado lenta, por ejemplo).

Estas reacciones serán posteriormente combatidas por el sistema parasimpático, habiendo un equilibrio homeostático que mantiene el organismo en un estado óptimo de funcionamiento según la estimulación externa.

Reflejo ocular

El sistema simpático produce a nivel ocular la midriasis o dilatación pupilar, hecho que permite una mayor capacidad visual que puede permitir ver mejor posibles peligros. Es un proceso automático e inconsciente dado que se utiliza de manera constante independientemente de la relevancia que tenga el objetivo.

Actuación en sistema cardiovascular

La frecuencia cardíaca aumenta ante la activación del sistema simpático, produciendo un aumento en el ritmo con el que se envían oxígeno y nutrientes a través de la sangre. Este aumento se dirige a los músculos, preparándose para la acción y haciendo que se dediquen recursos a mantener en marcha los aspectos motores del organismo.

Además, se regula y aumenta la presión sanguínea, de manera que la sangre fluye más rápidamente por el sistema vascular y llega antes a los distintos órganos. Por supuesto, esto contribuye a que estos puedan ofrecer una respuesta rápida a las necesidades del momento, lo cual a su vez hace que otras partes del organismo también lo hagan para adaptarse a ese ritmo. De este modo se mantiene un equilibrio a pesar de que las condiciones han cambiado por orden del sistema nervioso simpático.

Secreción de adrenalina, noradrenalina y glucosa

El sistema simpático provoca asimismo la liberación de adrenalina y noradrenalina en la sangre a través de los riñones, con el fin de aumentar la activación física y psicológica. También se aumenta la liberación de glucosa en sangre a partir del hígado.

Dilatación pulmonar

Ante la actuación del sistema simpático los pulmones empiezan un proceso de bronco-dilatación con el fin de capturar un mayor nivel de oxígeno y optimizar el sistema de aprovisionamiento de este recurso.

Disminución en la actuación del sistema gastrointestinal

El proceso digestivo consume una gran cantidad de energía por sí mismo. Con el fin de poder conservar esa energía, el sistema simpático reduce y enlentece en gran medida la actividad del tubo digestivo y las glándulas que secretan enzimas digestivas. A nivel bucal también detiene la producción de saliva, motivo por el que es frecuente que se nos seque la boca en situaciones de tensión.

Detiene la excreción

Ante un posible peligro, excretar puede suponer una situación de vulnerabilidad incompatible con la supervivencia. El sistema nervioso simpático provoca que los esfínteres se contraigan. Orinar o defecar suelen ser procesos que se retrasan en situaciones de estrés o tensión, si bien no se trata de algo enteramente imposible. De este modo, toda la actividad mental se concentra en los objetivos más inmediatos, restando importancia a aquellos que son postergables justamente porque se puede satisfacer esas necesidades más tarde sin pagar un precio.

Eyaculación y orgasmo

Participación en las relaciones sexuales, provocando la eyaculación en el hombre y el orgasmo en ambos sexos. Sin embargo, justo antes de esto, un estado de constante esfuerzo y estrés típicos del resto de situaciones en las que interviene el sistema nervioso simpático, no favorece la aparición de este fenómeno, con lo cual se da una aparente paradoja.


Problemas en el sistema nervioso autónomo

Trastornos graves

* Dolores de cabeza, pérdida de memoria, dificultad para hablar.
* Afecciones en el corazón y las arterias.
* Trastornos en el sistema respiratorio.
* Fibromialgia.
* Disfunción eréctil.

Enfermedades

* Esclerosis múltiple, que desemboca en lesiones neurodegenerativas en el sistema nervioso central.

* Síndrome de Shy Drager o atrofia multisistémica. Una enfermedad degenerativa similar al Parkinson que causas estragos. La mayoría de pacientes fallecen en un plazo máximo de 10 años desde que se diagnostica la enfermedad.

* Disautonomía familiar. También llamada Síndrome de Riley Day, se trata de una enfermedad poco común que es hereditaria, degenerativa, y que causa efectos en el individuo como sudoración excesiva e indiferencia al dolor.

* Diabetes. La diabetes puede causar daño a los nervios en todo el cuerpo, afectando los nervios simpático, parasimpático, sensorial y motor. La neuropatía autonómica es más común en pacientes con una larga historia de diabetes tratada de manera inadecuada. La neuropatía diabética de los nervios simpáticos puede alterar la capacidad del sistema cardiovascular para regular el flujo sanguíneo y la contractilidad del músculo cardíaco.


El sistema nervioso simpático es fundamental en la regulación del gasto energético y la termogénesis

Un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Medicina Icahn en Monte Sinaí, Estados Unidos, publicado en la edición digital de Nature Medicine de abril 2017, proporciona importantes conocimientos sobre cómo el cuerpo regula su producción de calor, un proceso conocido como termogénesis que actualmente está intensamente estudiado como un objetivo para el tratamiento de la diabetes y la obesidad en los seres humanos.

Aunque los investigadores apuntaron previamente la hipótesis de que los macrófagos, una clase de glóbulos blancos, desempeñaba un papel importante en la termogénesis, el nuevo estudio sugiere que el principal impulsor de la termogénesis es el sistema nervioso simpático, que es controlado principalmente por el cerebro.

El equipo de investigación se centró en las catecolaminas, hormonas liberadas por el sistema nervioso simpático para activar el tejido graso marrón.

El tejido adiposo marrón es un tipo de tejido graso que quema energía para producir calor y mantenernos calientes. Las catecolaminas también pueden convertir el tejido graso blanco, el tipo más familiar de tejido graso que almacena los lípidos, en un tejido que se asemeja a la grasa marrón. Los investigadores probaron si los macrófagos podrían proporcionar una fuente alternativa de catecolaminas, como se había propuesto en los últimos años.

Resulta que los macrófagos no son tan importantes, ya que son incapaces de hacer catecolaminas, pero claramente lo es el cerebro a través del sistema nervioso simpático. Los investigadores señalan que es muy importante estudiar el papel del cerebro y del sistema nervioso simpático cuando se trata de comprender el metabolismo.

La capacidad de generar calor es fundamental para la supervivencia de los animales de sangre caliente, incluidos los humanos, ya que previene la muerte por hipotermia. Esta presión evolutiva dio forma a la biología de los seres humanos y la de otros animales de sangre caliente y, en parte, puede explicar por qué los seres humanos son susceptibles de desarrollar diabetes en el medio ambiente en el que vivimos.

A su juicio, aunque se ha invertido mucho esfuerzo en dirigirse al sistema inmunológico para curar la diabetes y la resistencia a la insulina, todavía no hay fármacos anti-inflamatorios que se haya demostrado que funcionan bien en los seres humanos con enfermedad metabólica.

El estudio sugiere que tal vez la clave para combatir los efectos devastadores de la diabetes y la obesidad en los seres humanos es restaurar el control de la termogénesis y el metabolismo mediante el cerebro y el sistema nervioso autónomo.


Cuidar el sistema nervioso

El Sistema Nervioso forma parte de nuestro cuerpo y, por tanto debemos de preocuparnos por su estado y cuidarlo. Al igual que pasa con otras partes del cuerpo, podemos prevenir y evitar enfermedades que derivan en problemas en nuestro cuerpo, causadas por el Sistema Nervioso. A continuación una serie de consejos o pautas que pueden ayudarnos a vivir de una forma más saludable.

Hábitos Saludables: deporte y alimentación. Es fundamental activar nuestro cuerpo con ejercicio aeróbico al menos dos o tres veces por semana, aumentando nuestro ritmo cardiaco al menos veinte minutos. Además, tiene un efecto relajante. También debemos aportar todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita, realizar cinco comidas al día, intentar reducir dulces y azúcares procesados etc.

Dormir y descansar. Se recomiendan ocho horas diarias, sin embargo depende de la persona (hay gente que se siente descansado con menos horas y otras con más). Mantener una higiene del sueño adecuada, poca luz, sin ruidos ni estresores (factores estresantes) externos. El sueño nos debe aportar sensación de descanso y energía para desarrollar nuestras funciones durante todo el día.

Reducir la Ansiedad y el Estrés. Éstos son factores que activan nuestro Sistema Nervioso Simpático, lo que nos hace estar activos, nerviosos, y nos mantiene alerta. El estrés es el gran enemigo del sistema nervioso y, por ello, debemos intentar acabar con él tan pronto como se presente en nuestras vidas. Hay muchas maneras en las que lo podemos hacer, pero una de las mejores es usando la meditación o bien haciendo deporte.

Relaciones saludables. Las personas somos seres sociales, y las relaciones forman parte de nuestro día a día. Tener relaciones satisfactorias, que nos hagan sentir bien, sin añadir estrés o dificultades importantes a nuestra vida, nos ayudará a disminuir la ansiedad y a sentirnos mejor. Es importante que tengamos tiempo para relacionarnos con los demás, reírnos y estar bien con ellos. En casa, poder estar en familia al menos una hora es algo que también nos ayudará a sentirnos mejor y, por ende, a tener menos estrés. Por otro lado, las relaciones tóxicas, las que nos aportan discusiones constantemente, deben ser evitadas en la medida de lo posible.

Autoestima. La autoestima es esencial para un buen cuidado del sistema nervioso y es que no hay nada mejor para controlar los nervios que ser conscientes de lo que podemos hacer. No debemos caer en el error de perder los nervios en todo lo que hagamos y, por ello, tener una buena autoestima nos puede ayudar mucho.

Valores personales. Tener los valores personales claros nos ayudarán a disfrutar de una mejor salud mental lo que influenciará de forma muy positiva a la salud de nuestro sistema nervioso.

Infusiones relajantes. Las infusiones relajantes son también buenas para mejorar la salud de nuestro sistema nervioso. De hecho, las infusiones como la Valeriana no solo nos aportarán líquido para limpiar el organismo, sino que también nos permitirán descansar mucho mejor.


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