marzo 26, 2018

El Sistema Nervioso Parasimpático (SNP)






Nuestro Sistema Nervioso está compuesto por diferentes sub-sistemas que se encargan de que nuestro organismo funcione de forma correcta, si no es así se pueden producir enfermedades o diferentes problemáticas.

El sistema nervioso se divide en dos partes, el sistema nervioso central (SNC) y el sistema nervioso periférico. Dentro del sistema nervioso periférico, está el sistema nervioso autónomo o neurovegetativo. En el sistema nervioso autónomo están el sistema nervioso simpático y el para-simpático.

El trabajo del sistema para-simpático se complementa con el del sistema simpático. Ambos sistemas funcionan en oposición natural. Recurriendo a una analogía. El sistema simpático sería tal como la policía, que procura una respuesta rápida. Mientras que el sistema parasimpático sería como el sistema judicial con acciones que no requieren una respuesta inmediata.

Existen múltiples estímulos que disparan nuestras reacciones de alarma. Estrés, amenazas potenciales nos alteran y provocan una activación del organismo. Dicha activación supone el consumo de gran cantidad de energía. Sin embargo, pasado el momento en que es necesario estar alerta, es necesario cesar ese gasto energético tranquilizándonos, relajando nuestros sistemas corporales y volviendo a un estado normal.

Este proceso, que al igual que en el momento de activarse es llevado a cabo a nivel fisiológico de forma inconsciente e involuntaria, es realizado por el sistema nervioso parasimpático.

Diferencias entre el Sistema Nervioso Simpático y Para-simpático

El Sistema Nervioso Para-simpático complementa al Sistema Nervioso Simpático, ya que tienen funciones opuestas.

El Sistema Nervioso Simpático promueve el gasto de energía y activa el organismo, mientras que el Sistema Nervioso Parasimpático incrementa las reservas. Gracias a un mecanismo de homoestasis o feedback, ambos consiguen trabajar de forma complementaria y hacer que nuestro cuerpo responda de forma adecuada a las diferentes situaciones.

Generalmente, suelen tener funciones opuestas en los mismos órganos, la imagen lo resume de una forma muy gráfica y muy interesante.


El Sistema Nervioso Para-simpático

Tiene su origen en el Tronco del Encéfalo. Es el responsable de la regulación de los órganos internos, actividades como la digestión y actividades en reposo y descanso.

Los nervios que lo integran nacen en el encéfalo, formando parte de los nervios craneales, del motor ocular común, del nervio facial, del nervio vago y de los nervios pélvicos en el plexo sacro.

Tiene dos tipos de neuronas, las neuronas preganglionares y las neuronas postganglionares.

Partes. Las partes del sistema nervioso para-simpático (SNP) son los nervios que nacen en el encéfalo y los nervios que nacen de la médula espinal hacia el nivel sacro.

Neuroanatomía del sistema nervioso para-simpático

Las fibras neuronales parten del SNC, formado por el tronco del encéfalo y la médula espinal y viajan por nervios craneales y los nervios espinales sacros (principalmente por el nervio vago). Tras esto llegan a ganglios, situados en las vísceras o sus proximidades.

Las neuronas preganglionares están cerca de un núcleo cerebro-espinal, mientras que su axón sigue a un nervio raquídeo o craneal y llega a los ganglios periféricos, donde pueden establecer sinapsis o bien lo hacen en el interior del órgano efector para-simpático. Las fibras preganglionares son largas, mientras que las antiganglionares son cortas (contrariamente al simpático). Las fibras del sistema nervioso para-simpático no forman fascículos y no pueden ser seguidas, excepto el vago y nervios pélvicos.

El neurotransmisor de este sistema, en la sinapsis neuronal pre y postganglionares es la acetilcolina, que actúa en los receptores muscarínicos y nicotínicos.


Descubrimiento sobre el origen del sistema nervioso para-simpático

En un estudio realizado por investigadores del Instituto Karolinska (Suecia), que aparece en línea en Science de junio 2014, los investigadores aportan nuevas respuestas.

Al estudiar el desarrollo del ratón, los investigadores han realizado un importante descubrimiento sobre la formación del sistema nervioso para-simpático: sus neuronas vendrían, al contrario de lo que se creía, de precursoras de células gliales que cambian su destino. Esta mejor comprensión probablemente sea útil para tratar mejor las patologías relacionadas con esta parte del sistema nervioso autónomo.

Al trabajar en el sistema para-simpático del embrión de ratón (ganglios óticos ...), mostraron que estas neuronas se forman a partir de células gliales inmaduras que viajarían a lo largo de los nervios periféricos. En general, las células gliales están presentes en el tejido nervioso, alrededor de las neuronas y desempeñan un papel nutritivo.

En este diagrama de neuronas, se observa que las células de Schwann (en rojo) rodean el axón.

1: dendrita.
2: axón.
3: el nudo de Ranvier.
4: terminaciones nerviosas.
5: célula de Schwann.
6: cuerpo de la célula.
7: núcleo.

Las futuras células de Schwann cambian su destino

Las células gliales inmaduras en el origen de las neuronas del sistema para-simpático son particularmente interesantes. De hecho, poseen las propiedades de las células madre y podrían estar en el origen de diferentes tipos de células: melanocitos  las células pigmentadas de la piel , pero también células de Schwann, que protegen el axón de las neuronas.

Hasta ahora, se ha aceptado que las neuronas del sistema para-simpático provienen de las células de la cresta neural, una población de células que se sabe participan en la formación del sistema nervioso periférico. Estas neuronas, según los autores de este estudio, se derivarían de las células gliales inmaduras, que son en principio los precursores de las células de Schwann. Algunos de ellos verían su destino cambiar. Viajando largas distancias en el embrión a lo largo de los nervios periféricos, formarían las neuronas del sistema para-simpático.

Para los investigadores, este es un gran avance que podría allanar el camino para nuevos tratamientos para los trastornos congénitos a través de la medicina regenerativa. Por ejemplo, uno de estos trastornos del sistema nervioso autónomo es la disautonomía familiar, que se caracteriza por la pérdida de la sensibilidad.


Funciones del sistema nervioso para-simpático

La principal función del sistema nervioso para-simpático es la de generar un estado de reposo que permita al organismo ahorrar o recuperar energía, provocando una relajación del cuerpo y recuperando su estado tras la presencia de estímulos activadores. En este sentido, al margen de inducir relajación también participa en la realización de la digestión y en la respuesta reproductiva.

De este modo podemos considerar al sistema para-simpático el reflejo inverso del sistema simpático, debido a que ambos sistemas en general realizan acciones que se oponen entre sí. De este modo mientras que el simpático prepara para la acción y en general provoca una aceleración del organismo y su metabolismo, el para-simpático provoca reacciones que preparan para el ahorro y la recuperación de energía, relajando el sistema.

En definitiva, el sistema nervioso para-simpático realiza una serie de funciones automáticas cuya existencia tiene sentido a partir de la acción conjunta con el sistema nervioso simpático, con el cual se complementa, produciendo efectos opuestos a este.

Aparato cardiovascular. En estado de reposo, se produce una disminución de la tensión arterial y un aumento de la circulación de la sangre. Por tanto, disminuyen los latidos por segundo y la presión que ejerce la sangre en las arterias, fluyendo por tanto con más lentitud.

Aparato gastrointestinal. El sistema para-simpático permite el correcto funcionamiento de la digestión. En situaciones de tensión, toda la energía disponible se utiliza para atender las demandas del entorno. Sin embargo, en situaciones en las que estamos relajados, toda esta energía se utiliza para los procesos de descomposición de alimentos en aparato gastrointestinal. Esta acción, permite que el cuerpo tenga reservas para hacer frente a actividades que precisan de grandes esfuerzos. Por otra parte, aumenta la secreción de saliva, y la de enzimas y ácidos gastrointestinales.

Aparato genitourinario. Relajación de esfínteres, contracción del detrusor y aumento de la secreción de orina.

nervio vago
Aparato respiratorio. Provoca en los bronquios vasoconstricción  disminución del calibre de un vaso por contracción de las fibras musculares . Permite reducir la entrada de oxígeno, contribuyendo a que la energía del cuerpo se encuentre dentro de la normalidad.

Aparato visual. Cuando estamos nerviosos o activados, necesitamos captar toda la información posible sobre el medio o sobre un estímulo en concreto, por lo que la pupila se dilata. Por el contrario, cuando estamos relajados, la pupila se contrae ya que no es necesario captar demasiada información del medio, lo que también se denomina miosis.

Aparato sexual. Está involucrado en la excitación sexual, es decir en la erección del pene y del clítoris.

Además, gracias a su función anabólica, el sistema nervioso para-simpático desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la salud mental y física. Este sistema ayuda al cuerpo a calmarse y volver a un estado de reposo, tras una reacción de estrés en el cuál se eleva la presión arterial, dilata las pupilas y desvía la energía de otros procesos corporales para luchar o huir.


Problemas generados por un mal funcionamiento del Sistema Nervioso Autónomo

Trastornos graves

* Dolores de cabeza, incluyendo pérdida de memoria y dificultad para hablar.

* Afecciones en el corazón y las arterias.

* Trastornos en el sistema respiratorio.

* Fibromialgia, caracterizada por dolor muscular crónico, sin origen conocido.

* Disfunción eréctil.

Enfermedades

* Esclerosis múltiple, enfermedad degenerativa del sistema nervioso. Afecta principalmente a la mielina y se manifiesta con parálisis de las extremidades inferiores, hormigueo y pérdida de la sensibilidad entre otros.

* Atrofia multisistémica, enfermedad degenerativa  con características similares al Parkinson.

* Disautonomía familiar, enfermedad hereditaria, degenerativa, y cuyos síntomas son sudoración excesiva e indiferencia al dolor.

* Diabetes, aunque no es una enfermedad que incluya de forma exclusiva el Sistema Nerviso Autonomo, ya que se trata de un déficit en la generación de insulina. Sin embargo, la diabetes puede causar daño a los nervios, afectando los nervios simpático, para-simpático, sensorial y motor.


Cuidar el Sistema Nervioso

El Sistema Nervioso forma parte de nuestro cuerpo y, por tanto debemos de preocuparnos por su estado y cuidarlo. Al igual que pasa con otras partes del cuerpo, podemos prevenir y evitar enfermedades que derivan en problemas en nuestro cuerpo, causadas por el Sistema Nervioso. A continuación una serie de consejos o pautas que pueden ayudarnos a vivir de una forma más saludable.

Hábitos Saludables: deporte y alimentación. Es fundamental activar nuestro cuerpo con ejercicio aeróbico al menos dos o tres veces por semana, aumentando nuestro ritmo cardiaco al menos veinte minutos. Además, tiene un efecto relajante. También debemos aportar todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita, realizar cinco comidas al día, intentar reducir dulces y azúcares procesados etc.

Dormir y descansar. Se recomiendan ocho horas diarias, sin embargo depende de la persona (hay gente que se siente descansado con menos horas y otras con más). Mantener una higiene del sueño adecuada, poca luz, sin ruidos ni estresores factores estresantes) externos. El sueño nos debe aportar sensación de descanso y energía para desarrollar nuestras funciones durante todo el día.

Reducir la Ansiedad y el Estrés. Éstos son factores que activan nuestro Sistema Nervioso Simpático, lo que nos hace estar activos, nerviosos, y nos mantiene alerta. El estrés es el gran enemigo del sistema nervioso y, por ello, debemos intentar acabar con él tan pronto como se presente en nuestras vidas. Hay muchas maneras en las que lo podemos hacer, pero una de las mejores es usando la meditación o bien haciendo deporte.

Relaciones saludables. Las personas somos seres sociales, y las relaciones forman parte de nuestro día a día. Tener relaciones satisfactorias, que nos hagan sentir bien, sin añadir estrés o dificultades importantes a nuestra vida, nos ayudará a disminuir la ansiedad y a sentirnos mejor. Es importante que tengamos tiempo para relacionarnos con los demás, reírnos y estar bien con ellos. En casa, poder estar en familia al menos una hora es algo que también nos ayudará a sentirnos mejor y, por ende, a tener menos estrés. Por otro lado, las relaciones tóxicas, las que nos aportan discusiones constantemente, deben ser evitadas en la medida de lo posible.

Autoestima. La autoestima es esencial para un buen cuidado del sistema nervioso y es que no hay nada mejor para controlar los nervios que ser conscientes de lo que podemos hacer. No debemos caer en el error de perder los nervios en todo lo que hagamos y, por ello, tener una buena autoestima nos puede ayudar mucho.

Valores personales. Tener los valores personales claros nos ayudarán a disfrutar de una mejor salud mental lo que influenciará de forma muy positiva a la salud de nuestro sistema nervioso.

Infusiones relajantes. Las infusiones relajantes son también buenas para mejorar la salud de nuestro sistema nervioso. De hecho, las infusiones como la Valeriana no solo nos aportarán líquido para limpiar el organismo, sino que también nos permitirán descansar mucho mejor.

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